domingo, 8 de junio de 2008

Darío "Rana" Azumendi (Gestor Cultural)

REPORTAJE
DARÍO “RANA” AZUMENDI
GESTOR CULTURAL


Por Daniel Castoldi y Darío Falconi




Organizó su primer show en 1994 en La Caleta con una banda que venía de Suiza. Con mejor suerte y experiencia concretó un ciclo de más de diez encuentros denominado “Rock de acá a la luna”, en el que todos los domingos bandas locales y de la zona se lucían en la recordada Loft. En las épocas donde la Argentina se caía a pedazos ejecutó el primer “Fijate Rock” con la consigna de que nos “fijásemos” lo que estaba pasando alrededor y colaboráramos aportando alimentos para aquellos que más lo necesitaban.
Hizo radio, televisión, prensa escrita, organizó shows, es padre de familia y comerciante de nuestra ciudad. Entre idas y venidas nos acercamos a dialogar con el “Rana” en su local céntrico. Lo molestamos para que nos cuente (en medio de interrupciones y corridas) sobre sus incursiones en el ámbito cultural.
Como hombre nato de radio que es, no escatimó detalles en el relato de su paso por los distintos medios, desarrollos de shows y convocatoria a los mismos, los que mencionamos sucintamente.



EDC: —¿El desarrollo de todas estas actividades te han dejado algún margen de ganancia?
Darío: —El que recuerdo que me ha servido económicamente fue el ciclo de “Rock de acá a la luna”. Cuando vivía en Córdoba las dos últimas semanas comía fideos y gracias... y recuerdo que con esa serie de presentaciones alguna vez pude comer algo de carne. Económicamente no me fue siempre bien, uno cuando organiza lo hace para no perder plata, nadie quiere perder; porque vos te esforzás, hacés tiempo extra, hacés muchas cosas para no tratar de perder. En mi caso, yo lo planteo como una historia a largo plazo, como que en algún momento se va a dar. Yo no hago todo, pero los shows que hice como No te va Gustar, como El Soldado o las bandas que actuaron en los Fijate, mayormente son shows que yo no busco, sino que me llaman por contactos que uno ya hizo, porque uno se va haciendo un nombre a medida que hace cosas. Los Fijate hoy por hoy no son rentables, pero no todo se mide por el dinero. Es muy difícil que algun productor viva exclusivamente de esto y si vivís sólo de esto la cosa se torna poco clara.

…y mientras dice estas palabras, el grabador se detiene, ingresa gente al local.
Ya sin clientes, quitamos la pausa del grabador y antes de que volvamos de lleno a la respuesta el rechinar de la puerta retumba en nuestros oídos. En ese momento escuchamos un “buenas tardes” de algún otro comprador del lugar.
El tiempo pasa por lo que debemos suspender la charla.
Volvemos casi una semana después e hilvanamos la conversación con lo último dicho la semana anterior…


EDC: —¿Cuál es el motor principal que te lleva a seguir con el Fijate Rock entonces?
Darío: —La motivación es que yo creo en algo que en algún momento tiene que llegar, triunfar en el sentido de que la gente vaya y aporte su bolsita con granos de arroz para las instituciones que les está haciendo falta, que gane el concepto de que hay que apoyar. Si una banda no toca en ese festival tiene que ir a ver a los demás, no porque no toquen ellos van a dejar de asistir, esas cosas no las entiendo. Otra cosa que por ahí escucho es que, por ejemplo, no hay nada para la gente grande; pero para que vas a hacer algo para la gente grande si no va… acá lo hicieron y no duró nada.

EDC: —¿Decís que es difícil sacar a la gente de sus casas para ir a shows?
Darío: —La queja es muy fácil pero pocos son de hacer o aportar. Piden una disco y cuando ponen una disco tremenda la gente no va; piden un café literario y son contadas con las manos la gente que se llegan, te hablo en todos los aspectos… No tenés que guiarte por estas cosas porque desde lo que se dice y lo que se hace hay muchas diferencias, ojo, les repito, tampoco hay que tener eso como norte, uno debe seguir con lo que piensa, lo que quiere y lo que cree.

EDC: —¿Vos pensás que las instituciones deben apoyar todos estos proyectos?
Darío: —Creo que hasta por ahí nomás. Lo que me molesta es que alguien te da uno y al otro que tiene el mismo proyecto le da cien. En la caso de la Municipalidad creo que te debe apoyar pero no debe bancarte todo; mucha gente piensa eso y algunos lo logran, pero está mal. La Municipalidad como ente gubernamental no se puede despegar, pero tampoco darte todo. La crítica es sobre la distribución, porqué a unos sí y a otros no, porqué los porcentajes; siempre vas a tener a alguno que se va a quejar.

EDC: —Estás incursionando desde hace unos años en la cuestión editorial, ¿cómo surge la idea de publicar una revista?
Darío: —En papel había trabajado poco, lo hice en un suplemento de rock de un diario de Villa María que se llamaba “El país del interior”, por el comienzo de los noventa. Allí cubrí cuando vinieron Los Redondos. Lo de publicar en papel era algo que me venía haciendo cosquillas de hace rato y Dardo Fernández me dijo que si tenía ganas, me ofrecía la editorial, que le buscara la forma y la hacíamos. Lo gracioso es que se hizo una publicidad primero antes de que apareciera la revista. Ahí conocí a Walter Carrera y Daniel Castoldi, quienes escucharon la publicidad de la radio, me llamaron y nos juntamos, porque ellos querían hacer una revista de rock. Durante todo el 2006 hicimos “La hoja del rock”.

De pronto mira su celular y va calculando el tiempo en que llevamos hablando, sabe que en pocos minutos debe salir a buscar a Ignacio (su hijo) al colegio. Nos hace el ofrecimiento de ir grabando la entrevista en el auto y nosotros sonreímos…

Darío: —La revista se cortó (continúa el relato) porque la editorial quería hacer otra cosa, que no me parecía mal, pero que no coincidía con el espíritu de la publicación. Se fue desgastando eso hasta que terminó y este grupo de trabajo armó lo que fue su sucesora que se llama “Sr. Rock” y está sobreviviendo hasta ahora.

EDC: —“Está sobreviviendo” porque se viene su sucesora.
Darío: —Sí, la revista nueva se va a llamar “Postales del cerebro”; tiene que ver con un viejo programa de radio propio. Pero les aclaro “Sr. Rock” no va a desaparecer, porque va a ser un suplemento de la misma. Si bien en Villa María hay agenda o revistas que también tocan la parte cultural, nosotros queremos mirarla desde otro sector: hacer video, teatro, productores culturales, personajes, literatura…

EDC: —¿Por qué decidiste ampliar el universo de esta publicación?
Darío: —Por una cuestión de que sobreviva la revista, queremos abrir el abanico para no quedarnos dentro de una cajita. Por el momento está pensada en el mismo formato y dedicar la mitad a la parte cultural y la otra mitad a la parte rock. Vamos a seguir en el mismo formato en blanco y negro, si vemos que la revista está en condiciones, iremos dando otros pasos, todo en pos de lograr la continuidad que queremos. Ojalá esto pase ya que la cuestión estética actual de la revista no es tan buena. Estamos apuntando a una revista trimestral y trataremos de bajarla a dos meses.

Es hora de ir a buscar a Ignacio, y aquella propuesta que se dibujaba como broma se convierte en realidad. Subimos al auto y seguimos hablando, ahora retomando los shows…

Darío: —Yo los hago cada tanto y me siento libre de traer a quien quiera y armarlos a mi manera. Entré al mundo de la comunicación y de las bandas por la radio. Arranqué en Villa Nueva en la Río en 1989 atendiendo el teléfono. Después pasé por una radio que se llamaba Paradise, siempre haciendo programas de rock, tenía uno llamado “Prohibido para mayores”, al otro año tenía un programa denominado “No le des patadas a los locos”; después pasé por FM Sport y en 1994 entré en la Rock and Pop de Córdoba. Yo tenía veinticuatro años y estaba con toda la ilusión. Recuerdo que en esos días venía un grupo y creo que fue la segunda vez que fui a la radio y me encontré con un cartel grande que decía “no pasar ningún tema de esta banda”, porque la pautaba otra empresa, y ahí como que se me empieza a caer toda esa estructura de lo que uno pensaba que era la matriz del rock, comenzás a ver el negocio que hay y que a vos te pagan dos pesos la hora. El otro extremo era que te decían que como la radio producía tal show había que hablar bien de esa banda, así fuera una porquería.

Ya habíamos dejado a su niño en casa y estacionado cerca del negocio. Bajamos y entrábamos a él.

Darío: —Otra impresión me la llevé en la Mega en Mar del Plata; me había ido por razones personales, me casé y mi señora estaba haciendo una residencia. Allá me dedicaba a vender para una fábrica pero me hacia un tiempo para hacer radio. Presenté un currículo, me hicieron una entrevista y me llaman para trabajar en esa radio, diez años después de Rock and Pop, en ese momento el dueño era Adad y lo manejaba la mujer. Yo entré con todo el preconcepto porque las notas que uno lee, por las líneas que se podían bajar; pero la única condición, que la conocía antes de entrar, era que había que pasar sólo rock argentino. Trabajé de 2004 a 2005 y les miento si alguna vez tuve alguna prohibición de nada.

El parlante de una computadora que tenemos cerca hace interferencia, preludio de una llamada. Suena su celular y mientras un cliente le expone su problema Darío le contesta: “mandame la madera rota, que yo se la envío a un carpintero para arreglarla más rápido y que sea menos problemático que mandarlo a la fábrica”. Corta y ya tiene gente en el local, a esta altura la entrevista ya ha sido fragmentada en varias oportunidades.
Seguimos adelante de cualquier manera…


EDC: —Vos que trabajaste en radio, televisión, periodismo escrito y tanta otra actividad, ¿te sentís más cómodo con alguna en particular?
Darío: —Es más cómodo la radio en vivo, porque me siento como en mi casa. La televisión está buena pero es un poco más armado, ojo, si me pongo a ver la radio es el medio que menos “popularidad” te puede dar, pero bueno me siento conforme de esta manera.

EDC: —¿A qué banda te gustaría producirle un show?
Darío: —A mi me gustan las bandas que puedo ver; es como decirte, puedo simpatizar con un club grande pero si yo no lo puedo ver no tiene sentido. Me puede encantar Aerosmith por decirte alguna banda, pero si yo no estoy en contacto… me gusta identificarme con grupos en los que puedo hacer algún contacto. Cuando era un pibe, tuve la suerte de ver a Luca Prodan y Sumo y me dije “estos locos van a llegar” y llegaron lejos; vi a Los Redondos cuando no eran nada y llegaron; una vez le comenté a un amigo que había una banda nueva que se llamaba Los Piojos que nadie la conocía acá. La ofrecí por chauchas en 1995 y no pude hacerlo, pero mirá como están Los Piojos ahora.
La banda que quisiera producirle un show es aquella que todavía no pegó…

Y con esa frase y gente recién ingresada al local, decidimos liberarlo para que siga con sus actividades cotidianas... Obligaciones estas, que a pesar de insumirle la mayor parte de su tiempo, no le impiden continuar ni empezar nuevos proyectos culturales a los que siempre estuvo acostumbrado.
(*) Publicado en EL DIARIO DEL CENTRO DEL PAÍS, el domingo 08 de junio de 2008.-

domingo, 1 de junio de 2008

Destilarte 2008


DESTILARTE



“Un té para ella, un café chico para él y un cortado en jarro para mí”.
Esas fueron algunas de nuestras primeras palabras luego de saludarnos y acomodarnos en nuestras sillas. El frío había llegado para quedarse y nada mejor que la ingesta de cualquier líquido caliente para amenizar nuestro encuentro.
El motivo del mismo, interrogarlos sobre una concentrada propuesta artística.
Ellos son dos jóvenes que tomaron la posta para continuar con uno de los eventos multiculturales y disciplinares de mayor cabida en la ciudad. Un encuentro que ya va por séptima edición y que los ha llevado a mostrar el arte villamariense también por las tierras rosarinas y santafecinas.
En una gélida noche y con poca gente a nuestro alrededor, dialogamos con Cristina Centeno y Néstor Cabrera sobre la próxima edición de DESTILARTE a realizarse el miércoles 11 del corriente...

EL DIARIO Cultura: -¿Cómo es que llegan ustedes a formar parte de la comisión organizadora?
Cristina:
-Nosotros colaboramos en la edición pasada del DESTILARTE. Este año Tito D’abate, que fue uno de los organizadores se fue y como somos amigos, nos dijo que quería que esto siguiera y nos motivó en ese sentido. Buscamos un grupo de gente y propusimos una fecha para hacerlo, quisimos que no fuera en julio porque los chicos se van, o están los exámenes, dijimos de hacerlo en junio o en agosto. Como queremos hacer otra edición, si nos va bien, a fin de año, entonces no lo queríamos dejar para agosto. Esta es la séptima sin contar una hecha en Santa Fe y otra mucho antes realizada en Rosario.

EDC: -¿Para quienes está destinado esa noche?
Cristina: -El año pasado fue mucha gente y de muy variadas las edades. Al principio había mucha gente que iba a ver las pinturas y se quedaban a ver algunos cortos del inicio, también había gente grande, gente que por ahí vos no esperás. Fueron unas 300 personas aproximadamente.

EDC: -¿Se cobra alguna entrada a los que asistan?
Cristina:
-Cobramos cinco pesos que es para cubrir los gastos de salón, de sonido, de boleto de Córdoba o Rosario para los exponentes... queremos ayudarlos aunque sea en esas cosas.
Néstor: -Este evento es sin fines de lucro; el que se hace ahora lo podemos realizar utilizando lo recaudado de la ultima edición, y este bancará el próximo.
Cristina: -Es como se estuvo haciendo hasta ahora hasta llegar a la séptima edición.

EDC: -¿Y qué tan difícil es trabajar por el arte?
Cristina: -Está bueno porque hay mucha colaboración de parte de los artistas. Hay muchos trabajos por ahí que poca gente conoce pero que están muy buenos, y se copan para venir a ayudarte, te dan las cosas para exponer y no te cobran nada. Lo hacen para salir adelante con su arte y para darnos una mano a nosotros también. Hay grupos conocidos, pero también gente que recién arranca y quiere ir mostrando lo que tiene. Tenemos muchos auspiciantes que conoció el DESTILARTE y que le parece bien la propuesta.

EDC: -DESTILARTE se caracteriza por desplegar en una noche gran cantidad de manifestaciones artísticas, ¿por qué apuestan a la diversidad y no se especializan en alguna de las ramas?
Néstor:
-La contra de esto es que me parece demasiado subjetivo. Es quizás lo que le planteaba la otra vez a un fotógrafo, nosotros le dejamos una libre elección, no decimos que las fotos o los cuadros deben seguir determinada línea, nosotros damos libertad y creo que la mayoría de la gente prefiere la diversidad; lo bueno es no encajonarse en un evento que tenga 100 obras de pinturas, por decir algo... Si vos querés ver una pintura en el DESTILARTE encontrás pintura, si vos querés ver una banda de rock, también lo tenés... si vos te gusta algo, casi seguro que en el DESTILARTE lo encontrás; inclusive con los cortos, ni siquiera se parecen, hay experimentales, animaciones... no hay censura previa, ni nada que se le parezca.
Cristina: -A mi me parece que está bueno porque le ayuda a la gente a mostrar que el arte no es una sola cosa y nada más, el arte es todo y está bueno conocer un poco de todo.
Néstor: -Como te decía recién Cristina, el tema de colaboración está muy bueno porque acá nadie pide plata, hay bandas que ya empiezan a tener trayectoria, por ejemplo La Tusca es una banda muy buena que tiene su propia peña, tocó en el Cosquín, han crecido muchísimo y lo que hacen lo hacen con onda. Otro caso es el de Revolución (Nacional) que no es una banda habitué a espectáculos múltiples, pero que tiene un mensaje muy potente de protesta y no tienen drama en presentarse de esta manera; eso es lo bueno, si lo vemos del lado musical abre Revolución Nacional y cierra Adónde?, ¿más variado que eso?

EDC: -¿Cuál es el programa para esta ocasión?
Néstor: -Este año la idea es abrir las puertas a las 22 en Ávalon (25 de mayo 255, entre Entre Ríos y Mendoza) para que la gente tenga tiempo de disfrutar de las pinturas, de las muestras de fotografías y la serigrafía; la idea es generar un espacio contenedor de esa obra, que la gente no transite por ahí para pasar a ver otra cosa. Queremos que la gente se tome un tiempo para ver eso. Raúl Oliva va a hacer una cosa inédita, va a llevar una pareja de gente mayor que va a bailar el tango viejo y una pareja de jóvenes que bailará el tango más reciente. Habrá arte callejero de la mano de Tito D’abate que viene exclusivamente para esta ocasión y se trae hasta las luces de Rosario.
Cristina: -Hay también un par de fotos y dibujos de unos artistas amigos de ellos que también vienen para acá.
Néstor: -De acá de Villa María expone Julio Oviedo, Walter Carrera, Lucilia y Victoria de Córdoba, todos hacen fotografía. En cuanto a pintura, vienen convocadas por la Agenda Miró, que Alejandra Alesso se re-portó con nosotros y convocó a los artistas por parte de ella; los va a alojar en su casa, el aguante que nos hizo fue espectacular. A las 22 arrancaríamos con una banda de rock que se llama Revolución Nacional, la banda del amigo José, como la temática que se eligió en un comienzo fue el tatuaje creímos que lo más conveniente una banda potente que se pudiera identificar con esa temática. Después sigue La Tusca, Panacea, una banda de Bell Ville que es acústico que vienen a hacer una especie de flamenco jazz y cerraría Adónde?. Entre medio de las bandas se van a pasar cortos de gente de la UNVM, cortos independientes, una animación que viene desde La Pampa, cortos que trae Andrés D’abate de Rosario y otros que hicieron los chicos de la UNVM para UNICEF sobre chicos que están en riesgo social.

EDC: -¿El año pasado lograron salir del ambiente de Villa María y presentar DESTILARTE en Santa Fe, ¿qué balance hacen de esa experiencia?
Cristina: -Estuvo bueno porque la gente que lo armó allá después vinieron a exponer a Villa María en el DESTILARTE local; nosotros llevamos gente de acá y ellos trajeron de allá, fue un intercambio entre las dos ciudades. También hubo mucha gente y fue sobre todo más artístico relacionado con la rama de la pintura, teatro, baile; en Villa María es más fuerte la presencia de la música.

EDC: -¿Cómo es nuestro público?
Néstor
: -En el caso mío, que tengo contacto con alumnos universitarios los chicos preguntan como va a ser la onda, el tema de conseguir las entradas. Básicamente, más allá de que sea una muestra cultural, es una muestra cultural para la gente; a veces no encuentran cosas que la muevan o la motiven a ir, pero por ejemplo, Sopló El Fantasma solo mete 250 a 300 personas, Adónde? mueve a 180 personas, La Tusca hace peñas para 200 personas, creo que la gente va y se identifica. Quedamos conformes pero esperamos llegar a algo, la última vez hubo 300 personas y creo que eso fue un okey muy grande para nosotros, a las cuatro de la mañana había más de 100 personas. Si hay un próximo DESTILARTE es porque fue gente a éste.

EDC: -¿Hay alguna rama del arte que tengan pendiente y quisieran exponerla?
Néstor:
-Este año incorporamos a los fanzines, por primera vez invitamos a Mundo Petiso, la gente de la Agenda Miró, la revista Sr. Rock... Sobre Mundo Petiso creo es el mayor ejemplo de arte independiente que hay en la ciudad, porque sale cuando ellos juntan el dinero para la impresión y la cantidad que pueden pagar, no sale con auspiciantes de Villa María. Hoy por hoy se está armando básicamente en Bell Ville, porque dos de los tres creadores son de allá, es una muestra de como se trabaja en Villa María, “a pulmón”, como la mayoría de las revistas, lo que pasa es que Mundo Petiso es como el extremo del extremo: absolutamente financiación.

EDC: -¿Por qué el DESTILARTE se hace un día de semana y no un fin de semana?
Cristina:
-Porque es el día en que la mayoría de los estudiantes está acá, gente de afuera, mayormente por eso, por los estudiantes...

EDC: -¿Y ustedes apuntan a los estudiantes o a un público en general?
Cristina: -No, es a todos, pero también para darle la oportunidad a quienes está viviendo acá y son de afuera puedan conocernos.
Néstor: -Va mucha gente como decía ella, pero hay un grosso de público que son estudiantes de las distintas carreras universitarias sobre todo de la Universidad Nacional de Villa María. Está bien lo que dice Cristina, si nosotros lo hiciéramos un viernes o sábado hay mucha gente que se va a su pueblo a descansar o a ver a la familia.

EDC: -Desde una óptica del sentimiento, ¿de qué manera pueden definir DESTILARTE?
Cristina: -Para mí es como lo dice la palabra... en el DESTILARTE se destila arte, ves de todo y ves las ganas que pone la gente para hacer las cosas lindas que todos los años se exponen, a cambio de mostrar lo que se hace sólo por amor al arte. Está bueno ver que en esta época todavía se tiene ese sentimiento con respecto a lo que es arte, está bueno convocar mucha gente y ayudarlos a ellos a que puedan darse a conocer con nuestra ayuda también, es una ayuda mutua para nosotros. También porque cada festival que hacés nada es igual, te divertís, conocés cosas nuevas y se conocen gente de todos lados. Nosotros estamos felices cuando terminamos y que la gente nos pueda decir que le gustó, que te felicitan por lo que vio, por lo que expusieron, te reconforta y te das cuenta de que no fue en vano, porque decís “hice todo esto para ayudar a las personas y a mostrar el arte de la ciudad y la zona”.
Néstor: -Lo principal que puedo destacar del DESTILARTE es que no está la idea de la gente que participa de ser estrella, porque la gente que va, lo hace para ver arte, ve al tipo que hace cortos, al tipo que hace música, al tipo que pinta es como él; la conexión que tienen es una cosa de compañerismo, ven que el arte que se hace en Villa María se pelea desde abajo. El DESTILARTE no es un pub, no es que una vez que se termine va a generar que los que lo hicieron cambien el auto o se vayan a ir de vacaciones a Brasil; es una actividad que nosotros hacemos para poder continuarla. No sé si será una obra de arte el DESTILARTE, pero se pelea desde abajo, le ponemos las mismas ganas que un pintor le pone para pintar, la mismas ganas que una banda cuyos integrantes laburan hasta las once de la noche y luego ensayan hasta las dos de la madrugada; toda esa misma pila, hay toda una conexión de gente que labura para algo.

Y ese “ALGO” debería escribirse con mayúsculas, pues, no es otra cosa que aquello que llamamos cultura.
Con los pocillos ya vacíos, decidimos dar por concluida esta charla.
Sobre la mesa quedaron esparcidos los clásicos sobrecitos de azúcar con alguna masita huérfana.
Enseguida tomé la hoja de papel, en la que había deslizado algunos interrogantes para iniciar la charla y sin pausa garabateé: www.fotolog.com/destilarte, más abajo destilarte@hotmail.com y al final www.destilarte.blogspot.com... Un pequeño anticipo de una gran noche.




(*) Publicado en EL DIARIO DEL CENTRO DEL PAÍS, el domingo 01 de junio de 2008.-

domingo, 25 de mayo de 2008

Luciana Villarreal (Técnica en Grabado)


LUCIANA VILLARREAL




Madera, PVC y plástico
Gubias
Tinta y planchas de papel
Prensa...



Las palabras precedentes no configuran un poema, solo representan un listado posible de algunas de las herramientas y materiales que Luciana Villarreal emplea para inmortalizar sus pensamientos, sus preocupaciones y sus alegrías.
Logra a través del grabado crear conciencia, impulsa conductas solidarias y contribuye al crecimiento de un arte que “está resurgiendo”. Luciana es Técnica en grabado, docente de nivel medio en la vecina localidad de Tío Pujio y profesora en la Licenciatura en Terapia Ocupacional de la UNVM.
Cuando su beba se lo permite, baja a su taller a darle forma y vida a los materiales con los que trabaja. Mediante el empleo de la precisión y la paciencia, diseña, dibuja, pinta, pega y estampa sus mensajes en la sustancia inerte.
EL DIARIO Cultura dialogó con la artista local para interiorizarse sobre este arte que se práctica desde hace siglos y que es tan antiguo como la invención del papel. Le preguntamos sobre sus técnicas, sus procedimientos, la popularidad y demás aristas inherentes a esta tarea.



-¿En qué técnica de grabado te especializás?
-No me especializo en una técnica particular de grabado, sino que la técnica va surgiendo de acuerdo a la imagen y a la necesidad expresiva. En este momento estoy trabajando con una serie de grabados en relieve pero porque la imagen que estoy buscando posibilita esta técnica.

-¿Qué materiales son los que usás generalmente como matriz?
-Los materiales que estoy usando en este momento como matriz son, el clásico de la xilografía: la madera; aunque también estoy utilizando materiales alternativos como el plástico, el pvc, siempre trabajándolos con gubias.

-¿El grabado permite actualización de las técnicas o se usan las mismas de hace tiempo atrás?
-El grabado tiene mucho de laboratorio, permite reformular técnicas como es, por ejemplo, el grabado en hueco que siempre se trabajó con ácidos y barnices que eran nocivos para la salud y el ambiente. Ahora se está empezando a utilizar métodos no tóxicos. Otra alternativa relativamente nueva es el medio digital.

-¿Es costoso dedicarse a esta rama del arte?
-Es costoso como todas las ramas del arte, ocurre que si no estás inserto en el mercado del arte y podés vender obras, el costo es solventado por parte del artista desde la producción de la obra hasta la instalación de la muestra. Además, sucede con el grabado que no es fácil conseguir los materiales en Villa María para trabajar; a veces hay que buscar como remplazar esos materiales por otros que no son específicos, si no se tiene la posibilidad de viajar a Córdoba a comprarlos.

-¿Qué imágenes son las que más te gusta trabajar?
-Las imágenes con las que estoy trabajando son figurativas, trabajo mucho con la figura humana. Las composiciones son bastantes claras en el mensaje. Actualmente estoy trabajando con imágenes referidas a la problemática ambiental.

-¿Es preocupante la situación actual del medio ambiente? ¿Por qué te ves motivada a expresar esta problemática?
-Creo que es preocupante y urgente la situación ambiental, por eso me veo motivada a expresar estas imágenes en mis trabajos. No solamente por los mensajes que nos está mandando constantemente la tierra, sino porque creo que es un tema del que se está hablando mucho pero poco se hace; aparte de que las políticas ambientales llevadas adelantes son pocas y algunas contradictorias con la protección ambiental.
Creo que pasa también por un cambio de mentalidad colectivo, en el que el hombre no se sienta dueño de la tierra, sino como parte de un todo. Nuestros pueblos originarios, sabios en sus creencias, tenían como cosmovisión la naturaleza sagrada y su modo de interactuar con esta, era en equilibrio comunicación e integración. El día que nosotros comprendamos que la naturaleza no es una hectárea, ni un country sino que somos un todo, hay van a producirse los cambios.

-¿Qué lugar ocupa el grabado en el arte local?
-En Villa María el grabado en este ultimo tiempo tuvo un resurgimiento, hay muy buenos artistas que se están dedicando a la obra gráfica, y también se han generado espacios donde se trajeron muestras de artistas de otras localidades que son buenos exponentes y de larga trayectoria en el grabado. Aunque todavía dentro de las ramas del arte, es la menos conocida por el público en general.

-¿A qué se debe el desconocimiento por parte del publico en general?
-Creo que se subestima la multiplicidad que posibilita el grabado, hablando de público en general, no conocedores de todo el proceso que implica. Se tiene una idea errónea de que el grabado es una obra que se repite como “fotocopiadora”, descartando que cada estampa es única, cada estampa tiene la impronta del artista.

-¿Qué se puede hacer para darle mas difusión?
-Quizás desde la educación sería uno de los caminos para difundirla más, también generando o incorporándolo en el circuito artístico; si comparamos la cantidad de concursos y encuentros de pintura y escultura que hay a nivel nacional con los de grabado, este último queda relegado.

-¿Creés que el grabado debe recibir un mayor apoyo y promoción en comparación con la pintura y la escultura?
-No, no creo que deba recibir “más” apoyo y promoción en comparación con esas ramas del arte; considero que el problema está en la popularidad que carece el grabado con respecto a las otras disciplinas, es muy difícil encontrar salones o encuentros de grabado.

-¿De dónde obtenés el germen de lo que después se transforma en una obra propia?
-Es una pregunta difícil de responder, nunca me puse a analizar de dónde surgen las imágenes que luego se plasman en la estampas. Pensando, las últimas series fueron impulsadas por la incertidumbre que me genera el futuro.

-Hace un tiempo vendías tus xilografías para ayudar a la salud de tu hermano, ¿la gente de Villa María colabora con estas causas?
-Por suerte hubo mucha gente que colaboró, de una u otra manera, gente que no conocía que era una xilografía se acerco a colaborar. Cuando se me ocurrió la idea, no tenía la expectativa que generó; en un primer momento fue destinada para la gente conocida, luego fueron ellos los que difundieron la movida. Hay una lista interminable de gente para agradecer.

-Está en vista una próxima exposición en la ciudad, ¿qué detalle nos podés dar al respecto?
-Está pensada como fecha tentativa de inauguración el 19 de junio. La misma, es de “Estampadas”, un grupo de artistas villamarienses (Liliana Renna, Ivana Árbol, Rosana Rossi, Gisela Svetko, Luciana Villarreal) que nos estamos dedicando al grabado.
Estampadas surge de la necesidad, no solo de mostrar lo que cada una de sus integrantes tiene para decir, sino también como punto de encuentro para poder debatir y compartir problemáticas en torno al grabado. La muestra esta conformada de 25 trabajos de diferentes técnicas, y diferente temática.

-¿Podrías describirnos brevemente las etapas por las que atraviesa la creación de una obra?
-Hay una frase de Ales Krejca que dice que una estampa es la resultante del esfuerzo guiado por la inteligencia, el sentido artístico, y el savoir-faire artesanal; creo que esa es la esencia de la creación de una obra. Comienzo por bocetar imágenes, después se invierte la imagen en espejo para poder dibujarla sobre la matriz, se transfiere la imagen a dicha matriz para poder trabajarla de acuerdo a la técnica (si es xilografía con gubias, si es metal con barniz, punzón y ácido, entre otras) y por último se entinta la matriz y se la pasa por la prensa para así poder obtener la estampa.

-Además de esta rama del arte, ¿qué otras ramas del arte consumís?
-En general consumo casi todas las ramas del arte. Actualmente estoy consumiendo mucha historieta, sobre todo argentina es un género que me interesa y el cual en algún momento me gustaría desarrollar.

-¿Alguna tira o autor en particular?
-No hay un autor en particular que me interese, en estos momentos estoy viendo mucho los trabajos de Breccia, El Tomi, Nocturno de Salvador Sanz, entre otros. Lo que me atrae del género de la historieta es como la palabra y la imagen se conjugan y se necesitan una de la otra.

Palabra e imagen configuran una perfecta simbiosis que atraen a Luciana. Una afinidad comparable entre el hombre y arte; dos términos necesarios el uno del otro, en el que el primero se complementa y se completa practicando el segundo.
El arte enriquece al hombre como individuo social y cultural que es... como si éste fuese un trozo de madera que se perfecciona al tallarlo con las gubias del arte.

(*) Publicado en EL DIARIO DEL CENTRO DEL PAÍS, el domingo 25 de mayo de 2008.-

domingo, 18 de mayo de 2008

Carlos "Pity" Pereyra

REPORTAJE
CARLOS “PITY” PEREYRA
DOSIS CHAPLIN



Habíamos planeado nuestro encuentro para las 14.15 en un café de los más céntricos que posee la ciudad; sin embargo, desde el primer momento estimaba que por alguna razón no nos encontraríamos. Cuando uno realiza entrevista a ciertos artistas y personajes, sabe que corre con el riesgo de que se olviden de la cita, se equivoquen de lugar o de fecha. Por esa razón cuando entre al café y no vi a mi entrevistado, no me encolericé, busqué un lugar tranquilo y me dispuse a almorzar una buena milanesa a la napolitana con la infaltable gaseosa de cola.
Hojeé los diarios y me puse al día con las noticias del momento. A los pocos minutos, la moza se acercó y la pequeña mesa fue recubierta con un mantel. Sobre él, la panera con grisines y rodajas de pan francés, la gaseosa, los cubiertos abrigados con servilletas de papel y el enorme plato con el caliente trozo de carne recubierto de un blanquísimo queso rodeado de papas fritas y algunas verduras varias.
Corría con el riesgo de que mi entrevistado llegase y me encontrase con semejante despliegue culinario, pero estaba convencido de que no aparecía. De vez en cuando me levantaba para tener un panorama completo del lugar, por si en algún instante de distracción nos encontrábamos desencontrados en el mismo lugar.
El joven de 26 años trabaja en una fábrica de lampazos y es el showman de una de las bandas de rock más jóvenes y originales de nuestra ciudad: “Dosis Chaplin”. El grupo de Carlos Pereyra o “Pity” (supongo que por el parecido fónico y actitudinal con el cantante de Intoxicados), viene ganando seguidores en cada presentación que realiza en la ciudad y me inquietaba conocer algunas cosas, antes de su próximo show previsto para el viernes en un pub de calle Corrientes.
Comí tranquilo, miraba la gente pasar, pensaba, observaba las personas del café, pensaba... me desconectaba del mundo. Cuando mi plato estaba casi totalmente libre y a punto de pagar la cuenta, lo veo pasar. Rodeaba la esquina mirando por las ventanas, hasta que logramos hacer contacto visual y raudamente se sentó en frente mío. Lo saludo y de manera automática le consulto por la génesis de su proyecto...

-El grupo surge de hablarlo con Lucas Gómez, somos muy amigos y él siempre tuvo la idea de que yo hiciera algo. Me pidió que escribiera un par de letras y que él se encargaría de ponerle la música. Así que escribí lo que más o menos quería hacer yo y allí empezó todo. El grupo lo conforma Lucas Gómez y Valentín Pardo en guitarras, Lorenzo Soria en la batería, Ezequiel Fenández Boo (Zeta) en el bajo y yo en la voz. Lo que me gusta de ellos es la onda que le ponen, así como yo, estamos todos contagiados de la misma onda y eso te da más pila para hacer las cosas mejor.

-¿Cómo realizan sus ensayos?
-Nos juntamos cuando tenemos alguna presentación cerca, nunca disponemos bien de los tiempos para ensayar, porque los chicos estudian, yo trabajo, no dan los horarios, de noche no se puede porque molestas a los vecinos y bueno, más o menos se juntan los chicos a ensayar a full Yo confío plenamente en que suenen. Tengo suerte de estar con ellos, porque es un flash. Sabemos ensayar en la casa de Zeta o sino en un campo bien alejado, pero igual fue la policía a molestarnos (risas), es todo una aventura.

-Contame un poco acerca del demo que tenés grabado.
-Ya tengo un demo y quiero seguir grabando, tengo que hablar con Cacho Aiello, él le puso un ondón bárbaro cuando fuimos para grabar “Las sirenas”; él le metió muchas cosas, igual que Lucas Gómez también. La idea de grabar un disco está medio lejos, pero quiero seguir grabando de a poco, dos o tres temas, yo todo esto lo hago a pulmón, no hay sponsors ni publicidad, quiero ir haciendo las cosas de abajo, de a poco, como tiene que ser, ¿no? Como un trabajo/hobby.

-¿Considerás que le dás la importancia que tiene o tendrías que ponerle más pilas a la banda?
-Se le tendría que poner más pilas pero no hay tiempo ni dinero. Ahora todo se mueve por la plata, eso te corta mucho, más que el tiempo; pero hay que ir haciendo lo que se puede.

-¿Hay algún contacto con las demás bandas de la zona?
-Está todo bien con las demás bandas, siempre he zapado con muchos músicos, eso de la envidia entre las bandas yo creo que no existe, sino no seríamos del rock. Bandas locales me gusta mucho Motorblues, todo bien con Titina; Pachamama también.

-¿Cómo ves la práctica de que las bandas de rock toquen en confiterías bailables?
-Creo que deberían llevarlo al ambiente que es, nunca pegaría en un boliche “punchi-punchi” que antes esté una banda de rock, pero se hace, se ve que los organizadores no la tienen clara, simplemente piensan en el negocio para ellos. No pasa con las bandas de Villa María pero con las nacionales, las están volcando toda al comercio, y bueno, todo se mueve por el mercado. Pero bueno, si no existiera eso, tampoco existiría lo que le llaman el éxito.

-¿Y a vos te interesa el éxito?
-Estaría bueno para dejar de laburar, pero no, porque me cambiaría, me conozco; a todos nos cambia. Todos sabemos que dejamos de ser el mismo, yo ya no podría andar con la bicicleta, dar una vuelta o ir a jugar al fútbol, si sería el éxito rotundo... Creo que si uno hace música lo tiene que hacer por el lado de que lo siente, más que por el lado de triunfar, o le voy a tocar al Papa, o le voy a tocar a Mohamed Alí. Uno tiene que ser siempre el mismo, pero te cambia en una etapa Stone, no esos músicos que se fueron para allá a tocar con Valeria Lynch.

-¿Cómo ves al rock de Villa María?
-Veo que ahora hemos salido unos cuantos grupos nuevos... Yo empecé con Pachamama, cantaba dos o tres temas y salió lo que Lucas fue haciendo. No sé si esto es tocar para hacernos famosos y todo eso, lo bueno es que hacemos lo que nos gusta y listo.

-¿Crees que la Municipalidad o alguna otra institución debería apoyar a las bandas?
-Sí, porque con dos meses que toquen nueve bandas y después esperar hasta el otro verano no sirve, debería tener continuidad, aunque sea debería hacerse para que con lo que se recauda se lo den al Hogar de Ancianos, Patronato u otros lugares similares; creo que hay que pensarlo por ese lado. No es tan fácil tocar, porque se abusa con el tema de SADAIC, se exigen cosas que por ahí está bien, pero a veces piden cosas innecesarias que generan sólo más gastos. Uno no quiere hacer esto para sacar provecho de todo esto, pero tampoco uno lo hace para perder plata.

-¿Qué canciones son las que ustedes tocan?
-Ahora hacemos muchos covers, porque tenemos pocos temas propios, pero cada vez que tocamos voy metiendo uno o dos temas nuevos y veo que pega en algunos pibes, y los chicos lo piden. Hay onda y eso es lo bueno.

-¿De qué hablan tus temas?
-“El lucero” habla de que yo quiero viajar al lucero que todos vemos en la vía láctea. Cuando vos ves el cielo bien estrellado, hay una estrella bien grande, bueno, ese es el lucero. Quiero llegar hasta allá arriba y despertar al lado de la luna para mirar lo que está pasando acá abajo; es increíble, como lo del volcán, terremotos en Asia, las peleas por el poder por ejemplo entre la gente del campo y la presidenta. A mi esto me parece muy feo, muy caótico y el tema termina con alguna referencia de que la gente tiene que tratar de aprender a vivir y que no consumamos tanto eso porque nos hace mal a todos. “Las sirenas” (risas) cuenta de que salgo de mi casa con una piba y veo a otros chicos fumando en la esquina y los cargo diciendo “guarda que andan dando vueltas”. Al ratito cae la policía y me llevan a mí y a la piba. Termino con un tanguito del aroma que yo sentía en la celda. “El camaleón” es un consejo para que los chicos se lo pongan (preservativo), yo lo robo de un tema en inglés... Es un tema medio choto pero tiene onda, es un rock-country. Y después tenemos a “H... de p...”, que comienza con una parte de un tema de Chiquititas...

-¿De donde tomás las ideas para hacerlos?
-Más por lo que me pasa. Se me van apareciendo cosas, trato de anotar para no olvidarme y después lo laburo. Pero no escribo siempre, sino cuando me tiene que pasar, cuando se me ocurre algo y veo que me puede ser útil para la música, lo escribo.

-¿Qué tipo de influencias tenés?
-Lucas Gómez hizo mucho por lo que soy ahora, él me llevaba con Pachamama y yo me prendía a todas. De los grandes, están Los Rolling Stones, Sumo, Las Manos de Filippi, Divididos, Miguel Abuelo, Pappo, Jim Morrison... El tango me gusta muchísimo, me atrapa. Me gustaría hacer algo más con el tango, me gusta mucho la música, es como que te sumerge, el folclore también, pero más el tango. Será porque soy rosarino, vine acá a los tres años.

-¿Y qué opinás del cuarteto?
-Todo bien, yo arranqué en el cuarteto tocando los bongó, después toqué en otras dos banditas. Es divertido el cuarteto, estamos en Córdoba, y ¿qué músico de Villa María no bailó cuarteto? Con la cumbia villera está todo mal, no me gusta el mensaje que dan, es un mensaje mal educado, tampoco tanta intelectualidad pero se pasan por ahí.

-¿Te importa que califiquen a tu banda de pop, de rock o de lo que fuere?
-Mirá lo que está pasando con Miranda, que para mí es una banda pop y la mandan al Cosquín Rock, y también lo califican como rock, y yo no le veo rock. Las bandas de rock son cuatro pibes, batería, bajo, viola y la voz... que tocan y suenan como tienen que sonar, eso es rock.

-¿Te interesaría dejar algún mensaje a quienes lean esta nota?
-Sí, dos cosas. Una de ellas, es que no se olviden del mensaje que quiero transmitir en “El lucero”: se tiene que vivir más, no tanto consumir lo malo. Aprender a vivir, a disfrutar, a tener más-bue-na-on-da, es la única forma que se puede tranquilizar las cosas. Los que se están peleando por el poder, nosotros los estamos mirando de abajo y ellos van a ser los que van a terminar ganando o perdiendo; entonces, hay que disfrutar de muchas cosas buenas que hay. Otra de las cosas es que la gente vaya a ver a todas las bandas, que nos apoyen, que es bueno, que de ahí se puede hacer algo bien. Tiene que haber más respuesta para mejorar las propuestas, pero también debería haber más publicidad, en la radio, que pasen los demos, que ayuden. Hay poco y nada de difusión. Pero si hay apoyo se va creciendo. Y si se cobra cinco pesos es para ayudar a la banda a pagar el sonido, y hoy, cinco pesos no es nada... no te alcanza ni para la cerveza.

(*) Publicado en EL DIARIO DEL C ENTRO DEL PAÍS, el domingo 18 de mayo de 2008.-

domingo, 11 de mayo de 2008

Mercedes Espinosa

REPORTAJE
MERCEDES ESPINOSA
FORJADORA DE PALABRA

Quiere convencer a los chicos que sus héroes o anti-héroes pueden comer pan con manteca. Se pregunta retóricamente el porqué de que no puedan comer fideos, ni les duela la panza. Propone a esos héroes con abrelatas y no con espadas como estamos acostumbrados...
Ella, docente jubilada, realiza una vez por semana encuentros con niños y adultos para seguir trabajando la palabra, esa que nos hace felices, esa que nos hace libres.
Mercedes Espinosa nos invita a su taller, al lugar donde la palabra se forja todas las semanas sin excusas ni feriados. Entre las cuatro paredes los libros se inclinan en la biblioteca, se acuestan arriba del escritorio o se amontonan uno arriba de otros por tratarse de material de uso frecuente. En esa habitación, donde tanta sabiduría se cobija en miles de páginas, dialogamos sobre su oficio, el de generar la palabra escrita y sobre todo bella.



-¿Desde cuándo hace que realiza este tipo de talleres?
-Para chicos siempre, he trabajado cuando daba clases en el secundario, hacía talleres para adolescentes y también para docentes; porque el problema es que la mayoría de la gente piensa que la materia de lengua no se puede dar con las técnicas y las estrategias de un taller literario. Justamente se pueden dar preposiciones, adjetivos, instructivos con esta modalidad, pero hay que trabajar. El chico va creando y va produciendo lo que él escribe, y por esa razón lo valora más. Sucede que generalmente les dicen “hagan un instructivo siguiendo las técnicas de talleres” y le hacen hacer un instructivo de una bruja que hizo un mejunje y que pone cosas disparatadas; ¡no!, háganlo de una bruja pero que cocine milanesas, que haga un puchero; entonces ahí tienen que hacer una receta. Esto es llevar lo cotidiano a la imaginación. Por ejemplo yo les digo a los chicos que tienen un héroe o un anti-héroe, ¿por qué no puede comer pan con manteca? ¿Por qué no puede comer fideos? ¿Por qué no le puede doler la panza? ¿Por qué no tiene un arma que es un abrelatas y no una espada? Entonces yo les llevo el humor, se entusiasman y empiezan a escribir. Siempre trato de acercar el chico al libro, siempre... siempre comienzo con un libro, un cuento breve que sea estéticamente bello, siempre hay que buscar eso. No importa la edad, porque no hay edad para lo bello, el grande va a decir “qué hermoso” y el chico va a decir “¡ay, qué lindo!” Entonces, para elegir un libro tiene que ser lindo de donde yo puedo sacar muchas cosas, como palabras, saco rocío, nube, sueños, y con eso el chico está preparado para armar una poesía, un cuento... Empiezo yo y después siguen ellos. Hay que motivarlos para que construyan, para que a ellos les guste. Puedo empezar los colores, después los personajes...

-¿De qué manera se estructuran los grupos con que trabaja?
-De chicos y de adultos. Pero los adultos escriben bajo consignas. Acá no vienen a escribir, pero aprenden a escribir; porque sin que ellas se den cuenta empiezan a corregir y corregirse. Empezamos con un libro o vamos directamente a la consigna, un ejemplo es darle “todo sucedió tan de pronto que...” y ahí planteamos un conflicto. Otro ejemplo “mi hermano me prestó el auto y acabo de chocarlo” ¿y entonces qué pasó?, “al bajarme sobresalían debajo del mismo dos larguísimas piernas”, entonces alguien observaba como testigo. Yo aprovecho inmediatamente y les doy el texto donde tenemos los narradores, les digo “tenemos el narrador omnisciente, protagonista y vamos a utilizar el narrador testigo”. Los adultos saben quienes son los narradores, cómo actúan, dónde actúan, qué es, qué observa a diferencia de los otros. Como el narrador omnisciente se usa mucho, les propongo el testigo. Y, por ejemplo, para el narrador protagonista usamos a Fontanarrosa, y les digo que se animen a transgredir, se ríen y gozan escribiendo.

-¿Cada cuánto se realizan los encuentros?
-Trabajamos dos horas por semana y lo cumplimos a rajatabla, por más que haya feriado, pero siempre hay que hacer. Es todo el año. Tengo un esquema de trabajo donde se trabaja la descripción, el diálogo, el tiempo, los narradores... les voy acercando fragmentos de distintos autores para ver estos elementos, ya sea de Roberto Arlt, García Márquez, Cortázar, Borges y vamos viendo. Ellos aprenden a ver la estructura, que es lo más importante en todo cuento para escribir, ¿cómo hago para escribir una novela? ¿Cómo hago para escribir una tesina? Hay que tener un esquema, porque sino no se sabe a donde ir. Entonces se van dando cuenta que sí pueden escribir una novela, pero hay que aprovechar todos los momentos que ellas mismas me dan o que el mismo libro me da para seguir trabajando. Y con los chicos lo mismo.

-¿Trabajan distintos géneros o generalmente narrativa?
-Ahora trabajamos narrativa, porque la poesía no les gusta, aunque vemos algo con un grupo; pero prefieren la narrativa porque es más amplia y da para tantas cosas, no terminamos nuca. Este trabajo es infinito, interminable.

-Sin embargo Villa María se caracteriza más por la poesía que por la narrativa.
- Ellas tienen esas preferencias, piensan en la rima, pero hoy se utiliza mucho el verso libre. Yo trabajo lo que ellos pidan, si quieren poesía les doy poesía.

-Ahora con este tema del verso libre, no le parece que los límites están difusos para diferenciar lo que es poesía de lo que no lo es?
-Mientras haya belleza habrá literatura, te llega el sentimiento. Es como dice Bécquer, “poesía eres tú”. Es como un rompecabezas, se hace tanta la síntesis de lo que siente el poeta, que muchas veces no se llega a entenderle, entonces hay que trabajarlo mucho, hay que trabajarlo más para saber que quiere decir, ya habría que incursionar hasta la semiótica, que son los signos para conocer lo que quiso decir, pero hay que trabajarlo mucho.

-¿Qué piensa de la inspiración a la hora de escribir?
-A veces no estamos dispuestos, a veces no nos sale, pero a veces sin pensar empezamos a escribir; eso es inspiración, pero también mucha lectura. Necesitamos leer mucho, mucho, lo que sea, pero leer mucho. Lo que vienen para los chicos hoy (y se levanta de la silla para mostrarme una pila de libros para niños que tiene en su biblioteca) casi todos traen mucha ilustración. Muchos tienen muy poco contenido, pero es lo que los chicos quieren, porque lo leen rápido, el chico pide estos libros con muchos dibujos. De todo esto que estoy trabajando yo tengo en mente hacer uno porque los docentes me piden mucho sobre el cómo hacer para trabajar, un libro de actividades, pero también debe ir ilustrado, para que tenga cierto atractivo.

-¿Ha publicado libros?
-No, libros míos no, tengo ensayos. Tengo cuando fui a Perú para exponer sobre Enrique Anderson Imbert, después de otros congresos en Córdoba, sobre trabajos que hacía con los chicos de fotonovelas. Después hicimos un libro sobre el agua (se refiere a “El agua. Un valor social”, 2000), también publiqué algunos cuentos. Me encanta escribir cuentos pero para chicos. Tengo un montón, pero debo hablar con una editorial para ver como podemos publicarlos.

-En el taller realizan lecturas de cuentos y poesías para motivar la escritura, en esas lecturas ¿leen sólo a los autores consagrados o también a escritores locales y de la zona?
-Sí, todo aquello que me sirva a mí para motivarlos yo lo utilizo. Ellas me acercan textos que han escrito en el PEUAM (Programa de Extensión Universitaria para Adultos Mayores, de la UNVM) y aquí los leemos. También cuentos breves que les gusta todo lo relacionado con el género de la mujer. Escribimos de todo, hasta tarjetas de felicitaciones o de cumpleaños que no saben; hay que motivarlos y que vean que ellas pueden escribirlo, se sueltan, y las cosas que van sacando ni ellas mismas creen lo que hicieron.

-¿Cómo ve la literatura de Villa María y Villa Nueva?
-La de Villa Nueva no la conozco mucho; la de Villa María la veo bien, hay muchos talentos acá, tenemos a Dolly Pagani, Alejandro Schmidt, Griselda Rulfo que también viene acá al taller; y hay otros que conozco pero no recuerdo bien el nombre.

-¿Es posible reconocer alguna influencia en su estilo de escritura?
-Elsa Bonermann y Laura Devetach, me gustan mucho y me han influido en mi manera de escribir y después he leído muchas cosas, mi tesis fue sobre Borges y el budismo. Uno va a aprendiendo a seleccionar los libros yendo a cursos, hay que estar actualizado permanentemente, no te podés quedar, tengo que saber que salió nuevo, porque ahora viene otra camada que la que tengo en biblioteca y debo saber que está saliendo. Hay que actualizarse con los cursos, porque por más malo que sea un curso siempre aprendés algo nuevo, siempre te da la pauta para que vayas buscando lo nuevo. Yo tengo los libros de todos los libros de secundario de todos los años, pero todos los años tengo que estar viendo que hay de nuevo. Leo mucho las columnas de opinión, las cartas de lectores, de política... porque tenés que dar ejemplos de la realidad para escribir literatura, no se puede no dar ejemplos en literatura porque la literatura no es estupidez ni simple imaginación.

(*) Publicado en EL DIARIO DEL C ENTRO DEL PAÍS, el domingo 11 de mayo de 2008.-

domingo, 4 de mayo de 2008

Eduardo Elía Jazz

REPORTAJE
EDUARDO ELÍA
AIRES DE JAZZ CORDOBÉS


Nos sentamos en las gradas del Teatrino, ubicado en las instalaciones del Campus Universitario de la UNVM. Allí, en ese espacio, es donde decidimos ubicarnos para emprender una charla que veníamos postergando semanas atrás.
Queríamos un espacio donde el bullicio de los alumnos transeúntes amalgamado con las notas de los distintos instrumentos que se colaban por las endijas de las aulas, no nos molestara.
Allí, sentado en posición india sobre la alfombra bordó, Eduardo Elía nos comenta de sus proyectos. Sus estudios transitaron desde el Conservatorio de nuestra ciudad, pasando por La Colmena en Córdoba, hasta la extensión áulica de la Universidad Berkley en Buenos Aires, donde fue becado por un año para viajar a Boston a la sede central.
Posee en la actualidad un cuarteto de jazz integrado con músicos locales y de otras ciudades. Grabaron un disco con nueve temas que saldrá a la calle después de la segunda mitad del año. Alguno de esos temas se pueden escuchar en el sitio de internet www.myspace.com/eduardoelia, donde además puede ampliarse la información sobre este proyecto musical.

- ¿De qué manera se gestó “Eduardo Elía Cuarteto”?
-Más que del grupo, yo voy haciendo diferentes cosas a medida que me van surgiendo las necesidades. Me formé más como instrumentista, como pianista y desde el principio tuve más la inquietud de escribir mi música. A medida que voy necesitando, voy formando mis grupos para llevar a cabo mis proyectos. En algún momento tuve formación de trío, también depende de las ganas de la gente de la que me estoy rodeando, del tipo de jazz que quiero hacer... voy cambiando o voy viendo con quien voy armando mis grupos.

-¿La gente que está con vos es de esta ciudad?
-Mezclado. En el del cuarteto, el grupo que tengo ahora, hay un villamariense que es Martín Dellavedova que toca el saxo, hay un contrabajista que es de Río Ceballos llamado Cristian Andrada y el baterista que es Luis Barzola. Pero toco con mucha gente, tengo varios proyectos. Con esta gente estamos por sacar el disco en setiembre para un sello de Rosario que se llama BlueArt y que editó a gente como Ernesto Jodos, Gandini, Paula Shocron, que es una pianista rosarina muy buena... La productora nos respalda, porque si bien la gente no sabe quienes somos, sabe que al estar grabando allí hay un piso de calidad. También es muy importante el tema de la distribución en todo el país y por Internet al mundo. Los montos se ponen a medias y después se recupera todo a medias.
Con el grupo que te mencioné sigo ese proyecto. En Villa María tengo mi trío, porque con ellos tocamos otra música, ellos son Luciano Cuviello que es el baterista y Federico Lomonaco que es el bajista. En Buenos Aires también tengo alguna gente la que conocí hace unos años y con las cuales tenemos un trío, toco solo también, son todos repertorios distintos que estoy haciendo al mismo tiempo.

-Ustedes fueron convocados para uno de los eventos más importantes sobre el jazz que hay en el país, ¿cómo fue esa experiencia?
-El año pasado nos invitaron a participar del Festival de Jazz de Rosario, que ya lleva 11 años de existir. Fuimos el único grupo de Córdoba y uno de los pocos del interior del país. Es muy importante porque participan muchos buenos músicos. Se hace en Setiembre y dura casi todo un mes, donde tocan los grupos locales y tocan excelentes músicos de Buenos Aires.

-¿Cómo ves a Villa María? ¿Hay público para el jazz?
- Público para el jazz hay en todos lados, sólo hay que hacer docencia. Hay que tocar y todo contribuye. En Villa María hay un montón de chicos que se están acercando al jazz más puro o a fusiones, muchas veces el jazz se infiltra en distintos tipos de música. Muchos se acercan al funk o al rock, incluso al tango y al folklore, géneros que incorporan elementos que vienen del jazz. Y para el jazz propiamente dicho también, hay que empezar a salir a tocar, y la gente lo escucha y al que no entiende le atrae otra parte del jazz, hay una cosa de comunicación muy fuerte que no hace falta entender los códigos para darse cuenta. En el jazz los músicos se miran mucho entonces suceden cosas que a ellos mismos les parecen graciosas y entonces se ríen unos con otros. El que entiende un poco más por ahí disfruta de porque se están riendo el otro, disfruta de la misma química que tiene eso, hay mucho de espontáneo porque una de las características es la improvisación. Entonces la gente, sin saber incluso, ve un montón de cosas que están pasando en el momento y que a los músicos los hace disfrutar mucho, cuando la gente ve eso también lo disfruta. Resulta que a medida que vas viendo no es complicado entender un montón de cosas.

-Vos decís que muchos chicos se están arrimando al jazz. Uno por ahí tiene la idea de que este tipo de música la escucha gente más adulta...
-Sucede que hay muchos tipos de jazz. La historia del jazz no es larga, tiene un poco más de 60 años, pero hay para todos los gustos, y todo se mezcló con todo, hay un montón de estilos. La juventud son los músicos, cada vez hay más porque ven elementos del jazz que son susceptibles de ser usados en cualquier tipo de música. Muchas veces entran así y luego se ponen a ver cual era el jazz más puro. Hay músicos jóvenes que me van a ver, mis alumnos son gente joven y por ahí me van a ver. El jazz más típico quizás es más relacionado con la gente mayor; pero es un tipo, porque hay un montón de música influida por el jazz y son lenguajes que la juventud consume.

-¿Cómo son los lugares donde se ejecuta jazz?
-Con el jazz pasa una cosa que con otros lugares no pasa, el rock, el folklore o el tango tienen lugares específicos donde uno ya sabe que va a ir a escuchar esa música. En una época pasaba con el jazz, pero ahora no; en Córdoba o en Villa María no hay un lugar donde vos digas “en ese bar se toca jazz”. El jazz va buscando lugares, y le dan un día por ejemplo. Acá lo mismo, la gente que toca jazz que son algunos alumnos o gente que fusiona su estilo con el jazz va buscando bares. Como ahora hay pocos lugares buscamos espacios como centros culturales, o salas de algún sindicato, por ejemplo. Cualquier lugar sirve, porque el lugar no lleva la gente, sino que la lleva el músico.

-¿Y en cuanto a la acústica del lugar?
-Eso se acomoda, porque por lo menos la música que yo hago es acústica, no hay mucha cosa amplificada; podés tener algún problema de retumbe o demás, pero no es un grupo amplificado que necesite que la acústica sea buenísima. Uno se acomoda, hay veces que el lugar no tiene la mejor acústica, pero los músicos van siempre y es un lugar de reunión.

-¿El estilo que ustedes hacen se puede definir de alguna manera?
-Sí, en el jazz la forma más fácil de definirlo es por las épocas, el jazz fue como evolucionando mucho a través de la historia, entonces lo que uno hace es decir más o menos las influencias que ha tenido. Lo que yo hago, en el disco que va a salir a mediados de año, hay influencia del “hard-bop” y el “post-bop” que tiene que ver con la música que se hizo en los años ’60 y ’70. Pero yo no soy de esa época, entonces, hay cosas como más modernas, o guiños a cosas más viejas; es lo que está pasando hoy, cada uno le da su impronta. En este caso es el jazz puro pero mezclando varias épocas.

-¿Siempre te inclinaste por este género?
-Me interesan todos los géneros, de toda la música siempre hay cosas buenas. Cuando entré a la secundaria me pasaron unos discos, sobre todo los de un pianista en particular que me mató, que se llama Keith Jarrett. De ahí fui de a poco interesándome y buscando cosas.

-Recién mencionaste a Jarrett, ¿podrías decirnos algunos referentes para que la gente que no escucha jazz se acerque a este género?
-Lo que siempre se recomienda es Miles Davis, sobre todo porque desde que empezó el vivió todas las épocas e inventó algunos de esos cambios. El vivió el “bepop”, que fue como una de las manifestaciones más artísticas del jazz, el “hard-bop”, el “free-jazz”, cuando se empezó a fusionar con el rock y se hizo “jazz-rock”; todas esas cosas él las vivó. Entonces, si vos escuchás discos cada cinco años desde el ’45 hasta que se murió, podés tener un panorama de toda la historia del jazz. Si por allí te gusta más el funk o la electrónica podés escuchar cosas del ’80 y para atrás podés ir buscando más cosas. A mi me gusta mucho Dexter Gordon, que es más de una época determinada, un saxofonista que me gustó muchísimo. Hay un montón, Charlie Parker, Bud Power, Thelonious Monk, Herbie Hancock... pero para introducirse está bien comenzar por Miles Davis.

-En general, ¿cómo ves la calidad de los músicos de Villa María?
-Está creciendo bastante, la universidad está haciendo mucho, va creciendo la comunidad de músicos y yo veo chicos que son buenos y van camino a ser muy buenos. Esa gente pide pista y eso crea un circuito también, entonces empiezan a armar sus proyectos y piden lugares en los bares para tocar y todo esto motiva a los chicos que entran al año que viene y se va haciendo una bola que va creciendo.

-¿Crees que los músicos deben recibir el apoyo oficial?
-No sólo que creo, sino que estamos en una época en que es la única salida que tenemos, porque hay pocos lugares para tocar. Antes había en los bares y pubs un tipo que le gustaba algún tipo de música y entonces si vos ibas a ese bar sabías que allí habría jazz y no sabías quien tocaba, pero sabías que allí había buen jazz. Hoy por hoy, los bares cuando llaman un músico para tocar, es para que le lleve la gente; es el músico quien debe llevar la gente, es una cuestión más que todo económica.

-Sobre todo en el jazz que es menos popular que otros géneros.
-Yo creo que no hay música no comercial, el tema es venderla. Pongámosle al jazz toda la plata de publicidad que se le pone al pop o al cuarteto y vemos que pasa. Hay que poner la plata antes, nada más. Ahí debe estar el Estado, para apoyar gente que no es conocida, para permitir que se muestren proyectos que no son comerciales, promover un ámbito donde se puedan mover las cosas y a vender lo que uno tiene. Los dirigentes no se dan cuenta que cualquier cosa puede dar rédito político. Hay que pagar lo que se corresponde, hay que dignificar el trabajo del músico. Vos fijate, hace poco recibí una lista de Cosquín con la gente que trabaja allí: plomos, seguridad, mozos, acomodadores, estacionamiento, más o menos 200 personas, ¿Quiénes son los únicos que no cobran? ¡Los músicos! Que son los que convocan toda esa movida.

-Finalmente, ¿cómo podría definir al jazz, Eduardo Elía?
-Para mí es un lenguaje con el que me siento más cómodo. Es un filtro a través donde paso toda la música que yo hago. En una época reversionaba algún tango, una zamba... ahora estoy haciendo una jazz más puro, pero en definitiva es un lenguaje.

(*) Publicado en EL DIARIO DEL C ENTRO DEL PAÍS, el domingo 04 de mayo de 2008.-

domingo, 27 de abril de 2008

Daniel Larroque Antigüedades

REPORTAJE
DANIEL LARROQUE
ANTIGUEDADES, EXPERIENCIAS Y ENSEÑANZAS

El calor de la tarde haría dudar a cualquiera que no supiese que estamos en otoño. Llego hasta un estacionamiento, y a pesar de que estoy a un par de cuadras de mi destino la dejó allí. No es fácil últimamente en Villa María encontrar lugar para aparcar en la zona céntrica.
Camino unas cuadras. Veo las amplias vidrieras y un número estampado en el local: San Juan 1341. Son las 17.30 de un pesado viernes. Ingreso hacia el fondo y allí está sentado, escuchando uno de los programas radiales cordobeses con mayor audiencia en el país. Me recibe muy bien, me ceba un mate amargo mientras preparo el grabador.
A nuestro alrededor infinidad de elementos adornan el paisaje. Arrojo la primera pregunta y me doy cuenta de que casi no será necesaria mi intervención, sólo debo disponer mis oídos a escucharlo. Hombre amable, curioso, inflado de anécdotas y sumamente elocuente.
En su discurso se entrelazan la respuesta a mi pregunta, con las anécdotas, los detalles prácticos de su oficio y hasta me ofrece consejos: “escuchá bien, porque alguna cosa de lo que te diga te va a servir como enseñanza para la vida”. Y fue así, de tantas cosas que Daniel Larroque compartió conmigo, me guarde ésta frase: “con la honestidad y la sinceridad vas a todos lados, se te abren todas las puertas.”


-Daniel, ¿cómo se inició en la tarea de recolectar antigüedades?
-Arrancamos en el año ’80 con una compraventa que se llamaba por entonces “Compraventa El Martillero” y que se ubicaba sobre la calle Santa Fe. Empezamos a comprar cosas en general de las que se usan en una casa; pero no teníamos experiencia, ni tampoco nos llamaba la atención todo lo que se llamase antiguo. Hace diez años que empezamos a meternos en este tema. Sucede que Villa María es una ciudad chica y joven, no es como Córdoba, ni Buenos Aires que tienen 400 años y donde hay muchas más cosas. La mayoría de los inmigrantes paraban en Buenos Aires cuando llegaban desde sus países y, cuando viajaban al interior se desprendían de los muebles para no cargarse con cosas. Entonces allá, si bien hay mucha demanda, también hay más oferta. San Telmo, es la cuna de las antigüedades en la República Argentina, un poco por fama y por antigüedad y por estar en el lugar. Nosotros acá desgraciadamente somos una ciudad chica por un lado, y por el otro, somos relativamente jóvenes; entonces la gente te dice que tiene una antigüedad para vender y nos ofrecen un tocadiscos Winco, por ejemplo. Y un Winco no es una antigüedad, porque estamos hablando de cuarenta y cinco años atrás, eso es algo viejo que esta rozando lo moderno.

-¿Cuando podemos considerar a un objeto como antigüedad?
-Realmente para que sea antiguo una cosa mueble (excepto los autos que entra en otra categoría) tiene que tener como mínimo 100 años; y de cualquier forma, 100 años atrás se fabricaban cosas espectaculares, pero también existían los cachivaches y cosas ordinarias y de poca monta. No todo los muebles que se hicieron hace un siglo son buenos y deben costar de la misma manera. En Villa María tengo una clientela muy buena, quisiéramos satisfacerlos más, pero nos encontramos con el problema de la oferta. En su momento hicimos publicidad en radio, revistas, diarios, hicimos boletines, viajamos a los pueblos y campos en treinta años; pero ya está, ya no hay tanto que buscar. Cuando viajábamos a algún lado, muchas veces nos decían que éramos los cuartos o quintos en visitarlos. Todas las personas que están en este rubro tienen el mismo problema, el de la oferta; yo tengo permanentemente visitas de Rosario, de Córdoba, de Buenos Aires... porque ellos salen de gira buscando por los interiores de la provincia. Rosario, Bell Ville, Villa María, Córdoba... Ellos salen a buscar y viven en Bs. As., imaginate, esto es una eterna búsqueda. Para resumirlo, puedo decirte que no hay problemas de demanda, sí de ofertas.

-¿La gente que se llega a su local, es de la ciudad o lo vistan más personas de otros pueblos?
-Como todo comercio, gracias a Dios nosotros estamos en un punto muy estratégico. Nadie abriría un local así en Las Mojarras, Ausonia, Arroyo Cabral o cualquier localidad más chica (con todo el respeto que se merecen esas localidades), no sería rentable, porque vendería algún objeto cada 15 o 20 días. Toda esa gente que gusta de las antigüedades y vive en los pueblos, viene a Villa María y pregunta. El 80% de las cosas pasan por acá, porque nosotros exhibimos, tasamos, visitamos, estamos siempre dispuestos.


Le pregunto a Daniel si podemos hacer un recorrido por el local. Asiente efervescentemente y luego de revisar la sala donde estamos haciendo la entrevista, abre una puerta de un lugar contiguo que tiene con llave. Me muestra sorprendido unos pines chiquitos que “con treinta años de trabajo no había visto nunca”, con algunas leyendas como “Viva el Dr. Hipólito Yrigoyen” para la campaña electoral de la presidencia de la Nación. Despliega más cosas viejas: fosforeras, frascos alargados para caramelos, un proyector manual con luz común, estufas, una botella de barro cocido “made in Germany” para calentarse los pies en las noches de frío, la clásica cabeza de Geniol con sus clavos y alambres incrustados y hasta una foto de Baudino cuando estaba en Corrientes y 9 de Julio.


-¿Cuando un comprador se acerca a su local, viene con una idea de qué quiere comprar?
-No, la gente que busca antigüedades no hace eso. Generalmente viene a ver lo que hay y se engancha con algo. Yo no puedo llamarme anticuario, si bien es cierto que tengo hecho un estudio de lo que es Villa María, de lo que son las antigüedades; pero caemos siempre en lo mismo, no hay oferta. Porque a mi no me gustaría tener eso (y señala una estructura para sostener una fotocopiadora), me encantaría tener todo lleno de antigüedades pero se consigue poco. La clientela de Villa María y zona de influencia la tengo; entonces que hago, compro un colchón, compro una silla como esa que está tapizada que está allá y viene un tipo que no quiere gastar mucho y se lleva la silla por 240 pesos y con esto me voy defendiendo. No me disgusta, pero me gusta más la otra opción. A mi local, viene gente de toda la región como la mayoría de todos los negocios de Villa María.

-¿Hay algún rasgo característico con la compra de antigüedades?
-Lo que tenemos en el tema antigüedades son las cosas que se ponen de moda, entonces vienen 70 buscando lo mismo; como en toda cosa, la chomba, el zapato, etc.; sobre todos las mujeres. En algún tiempo eran los pies de máquina de coser y venían 40 buscando lo mismo, después pasó la moda, ahora no se lo vendés a nadie.


Mientras me comenta estas cosas el cielo lúgubre escupe sus gotas y comienza una torrencial lluvia sobre la ciudad. Abajo, en el asfalto, la estampida dio inicio con perros que corren despavoridos y con mayor presión de los pies izquierdos sobre el acelerador de los vehículos que pasan. Daniel me pide que lo siga porque no quiere que me vaya sin mostrarme algo.
Caminamos hasta que el se topa con una Victrola yankie de unos setenta años. Me pide que le dé manija y en unos segundos flota en el aire “La puñalada” de Juan D’arienzo y su orquesta típica. Afuera, llueve alocadamente, se escuchan “piedras” que golpean el techo de cinc con total furia. Adentro, el ritmo de milonga ignora los designios de la deidad y el disco de pasta no se cansa de girar en el viejo aparatejo.
“Hermoso”, atino a decirle; y es como si hubiese acribillado a Daniel con muchas más preguntas de las que le hice en la entrevista, porque orgulloso, responde que antes se usaba una púa por
cada disco y que por esa razón venían los estuches de doscientas; agrega también que él la desarma y la engrasa y otros detalles referidos a ese maravilloso “centro musical”.
Paralelamente a esto, la lluvia se intensifica y desdibuja la calle y la vereda, cae granizo y se amontona en los rincones de las aberturas del local. El ruido ya no permite que nos comuniquemos, es el momento en que apago el grabador y junto al dueño del local y su hijo contemplamos el fenómeno meteorológico. Las bolsas de basura navegan por los cordones de concreto y el turbio líquido salpicado con pintas amarillentas de las hojas caídas, se desliza hacia las bocas de tormenta.

Finalmente cuando el agua comienza su repliegue hacía la arteria vial, Daniel y su hijo se ofrecen a llevarme. Les digo que tengo mi moto a unas cuadras. Insisten, y subo a una viejísima Ford que a pesar de sufrir la lluvia y el granizo arranca sin inconvenientes. Luego de pocos minutos de peregrinaje, me sitúan en el estacionamiento donde subo a mi vehículo y me dispongo a llegar a casa para armar estas líneas.

(*) Publicado en EL DIARIO DEL C ENTRO DEL PAÍS, el domingo 27 de abril de 2008.-

domingo, 20 de abril de 2008

María Eugenia "Coqui" Podestá

REPORTAJE
MARÍA EUGENIA PODESTÁ
ESCULTURA: UN ENVASE DE VERDAD




¿Cuántas veces nos ha pasado escuchar algún disco u observar alguna pintura que nos atrapa y nos preguntamos de donde será el músico o el pintor que la realizó? Análoga situación nos sucedió cuando apreciamos por primera vez los trabajos en resina poliéster fibrada y policromada de María Eugenia Podestá.
Nos impresionó la manera en que sus creaciones replicaban irónica y graciosamente la (muchas veces inevitable) realidad... Lo vimos en “Cruce de realidades” donde una joven pareja que circula en su descapotable rojo, es interceptada por la mirada de un padre que maneja un utilitario ocupado con su señora con bolsa de compras en mano, niños y nona en el fondo. Lo vimos en “Corralito” imagen que remite a un pasado reciente y que no necesita más descripción que la cara desvanecida de los de abajo. Lo vimos en “La opresión de las masas” donde un gigante monstruo de descomunal fuerza, destroza a los más pequeños. Lo vimos en “Diente libre” en el que un personaje se retuerce tratando de comer todo lo que encuentra a su paso, inclusive un dedo del pie o alguna de sus extremidades...
No pretendo describir más nada, las imágenes que publicamos hablan por si solas; pero sí quiero dejar el espacio para que usted lector escuche la voz de su creadora. Una artista nuestra, de acá, que tiene la valentía de hacerse autocrítica, tanto en lo personal como a nivel ciudad. Ve a Villa María “inmersa en un proceso de acelerado crecimiento urbanístico, demográfico y económico, que no se ve reflejado en la actividad artística y cultural.” Y cuánta razón posee, pero su apreciación no concluye ahí... agrega después con justa verdad que “el ambiente de Villa María es complejo, hipócrita, separatista, individualista. Estamos esperando que alguien haga algo para ‘meter palos en la rueda’ y no para unirnos. Por separado existen grandes potencialidades, tanto en lo personal como en lo creativo, pero creo que no se concibe una cultura artística grupal y unitaria. Los que conformamos el ambiente artístico de la ciudad trabajamos, generalmente en forma individualista. No nos damos cuenta de que el esfuerzo en colectivo es más eficiente, rápido, llevadero, completo, superador.”
EL DIARIO Cultura quiso saber más sobre las ideas y los trabajos de esta joven villamariense que tiene mucho por decir.

-¿Qué disciplinas y donde estudiaste?
-Siempre tuve inclinación artística hacia la plástica por lo que no me costó mucho elegir una carrera universitaria. En aquel tiempo en que tuve que interiorizarme de las ofertas educativas, no sabía específicamente qué carrera seguir, tenía decidido qué área de estudio pero no puntualmente qué proseguir. Fui a averiguar el plan de estudio de varias carreras referidas al diseño y arquitectura, pero finalmente me inscribí en la Escuela de Artes de La Universidad Nacional de Córdoba con la idea de seguir pintura. En el transcurso de la carrera, como tiene dos años comunes, con materias afines, conocí la escultura la cual ejerció una especie de fascinación que se convirtió luego en pasión, convirtiéndose en mi primera elección. De todas formas, si bien esa era mi primera opción… tenía otras disciplinas que me gustaban mucho también. El dibujo hubiera sido una segunda elección, pero no existe en dicha universidad licenciatura sobre esta disciplina ya que es tomado más bien como eje vertebrador de las tres disciplinas (escultura, grabado y pintura). Por lo que, finalmente, lo que hice fue elegir la disciplina de grabado. Pude cursar las dos carreras al mismo tiempo el tercer año, rendí libre las materias de grabado de cuarto año y luego de concluir el quinto año de escultura cursé el quinto de grabado. Me recibí finalmente luego de realizar mis trabajos finales con el título de Licenciada en Escultura y Licenciada en Grabado.

-¿Qué otras ramas del arte te interesan?
-Básicamente tengo una marcadísima atracción por todo lo que tenga que ver con lo visual. No digo que no disfrute o necesite de otras manifestaciones artísticas, como por ejemplo la música y la literatura, pero no me despliegan un interés tan marcado como las artes visuales.

-¿Para que te sirve el arte?
-Te podría decir que tiene para mí una función expresiva, es mi modo de hablar. Hablar sin palabras, con otro lenguaje. El hecho de realizar una obra artística, personalmente tiene mucho que ver con una necesidad de expresión. Necesidad de expresión de mis sentimientos. De mis puntos de vista. De mi ideología. De mis propios valores morales. De mi propia concepción ética, lo que considero bueno o malo.
Pero a pesar de esto, mi proceder artístico no tiene una intención romántica o individualista. En él tiene una gran importancia el espectador. No creo por crear. No creo como evasión. No creo como forma de catarsis. Generalmente en mi quehacer artístico elaboro previamente mis pensamientos, lo que quiero decir o expresar al espectador. Luego intento llevarlo a cabo en mi obra. Exponerlos frente a los demás mediante ella.
Mi arte es un manifiesto visual de mis pensamientos. Tiene que ver con cómo expreso lo que siento en mi interior sobre la realidad externa en la que socialmente me desarrollo. Me inclino, de esta forma, por un arte social, explíquese esto como comprometido con la realidad externa al artista, prefiriendo las condiciones de la existencia, desenvolvimiento y relaciones de la sociedad humana, la conducta humana contemporánea. Sintetizando puedo decir que mi obra surge a partir de una necesidad propia de expresión pero con el objetivo de llevar al espectador un mensaje sobre una temática que me interesa, generalmente una problemática social.

-¿Empleas los recursos tecnológicos para trabajar?
-Soy muy tecnológica… me gusta experimentar con lo nuevo y disfruto de los avances en este sentido. De hecho para la creación de mis personajes suelo utilizar la computadora. Habitualmente empleo el programa Corel Photo-Paint. El mismo, es una aplicación muy popular para el tratamiento de elementos gráficos. Me aporta instrumentos para modificar o deformar imágenes, sean éstas dibujos o fotografías. Este programa posee varias herramientas para dicho fin, que deben ser utilizadas según la intencionalidad de la deformación. Me gustan los materiales novedosos, la computación, Internet, las nuevas maquinarias. Utilizo todo tipo de recurso tecnológico que esté a mi alcance para mi trabajo ya sea escultórico o creativo, como también en mi desempeño docente.

-¿Con que materiales te sentís más cómoda?
-Al darle importancia en mi realización artística al contenido ideológico, la técnica (modo y materiales de trabajo) pasa a segundo plano. En realidad no es que adquiera importancia inferior sino que ya no va a estar ubicada en primer lugar, como si hiciera un arte netamente formalista. La elección de la técnica está ahora condicionada por el contenido ideológico. Lo importante es contar lo que uno quiere contar, al margen de la herramienta utilizada. No importa, al menos para mi, tanto la naturaleza del procedimiento empleado como los resultados.
De todas formas hay técnicas y materiales con los que me siento más a gusto y con los que me desarrollo mejor técnicamente. En general por mi forma de ser, muy activa, me siento más a gusto con las técnicas directas o los vaciados, la talla es para personas con otro temple, más pacientes. Yo soy muy ansiosa, me aburro en el proceso y no termino las obras. Generalmente como mis esculturas tienen muchos detalles, suelo utilizar como material primario la arcilla, un material muy dúctil que te permite muchas sutilezas, realizando con ella un original modelado. A partir de esto “copio” la forma con moldería, generalmente realizada en yeso, y finalmente realizo sobre ella vaciado. El material que más utilizo es la resina poliéster fibrada y posteriormente policromada, debido a que es un material de rápido fraguado, muy perdurable en el tiempo, bastante resistente y definitivamente muy liviano. Los inconvenientes que éste material tiene es su toxicidad y su valor económico, por lo que como alternativa secundaria suelo trabajar también con papel, a modo de cartapesta, aunque las producciones con este material no sean tan logradas técnica y formalmente como con la resina, que permite mayor complejidad.

-¿Una obra tuya es el resultado de qué elementos?
-Mi obra es el resultante de varios elementos. Definitivamente influyen el tiempo y el dinero, hacer esculturas no es barato ni rápido. Todo lo demás tiene que ver con las ganas, ideas y motivación personales y tiene que ver también con la ayuda externa. La educación también es importante: te simplifica, te completa, te eleva.

-¿Cómo es un día de trabajo tuyo?
-En la actualidad estoy básicamente abocada a dar clases. Trabajo en la Escuela Superior de Bellas Artes de la ciudad dictando materias varias y en la Universidad Nacional de Villa María. El trabajo del docente comprometido es tan complicado como vivir de la plástica y se extiende más allá de los horarios de concurrencia al lugar de trabajo, incluso fines de semana. Tengo horarios variados, sumado a esto los quehaceres domésticos y la familia, por los que corro de aquí y allá todo el día y me quedan pocos momentos para desarrollarme artísticamente. Pero la cabeza de uno siempre trabaja por lo que de vez en cuando decido pasar noches de insomnio u ocupar la madrugada para poder concretar alguna de esas ideas en forma matérica.

-¿Sentís algún reconocimiento por parte de la comunidad hacia tu tarea?
-No puedo decir que exista un reconocimiento de mi obra por parte de la comunidad en general, ni tampoco que no lo haya. Cuando puedo presentarme, esporádicamente, con mi obra en algún evento siento reconocimientos individuales por parte de la gente y de ciertos medios de comunicación. Personas que se arriman a hacerme comentarios o preguntas puntuales sobre alguna obra. Eso para mí es la mejor gratificación y el mejor motor de avance.

-¿Es imaginable vivir del arte, sobre todo en Villa María?
-Muchos piensan en esa aseveración como algo utópico. Yo no estoy tan convencida de eso, pocos lo logran… pero sé que es posible. Si uno tiene ciertas condiciones y se lo propone fervientemente, y tiene una cuota de suerte o de buena estrella, a pesar que el camino puede ser duro… creo que es posible. De todas formas, siempre hay caminos paralelos al del quehacer artístico “puro”. Personalmente he tenido muchos trabajos referente a lo escultórico y si te inscribís en cierto círculo siempre salen trabajos remunerados con relación al arte aplicado, ligado a la arquitectura, al diseño, a la artesanía. De todas maneras, poder hacer tus obras, sin influencia externa y que te retribuyan económicamente por eso, debe ser una panacea que me gustaría probar.

-¿Podríamos decir que algunos de los elementos que caracterizan tus obras sea la violencia?
-Con mi arte quiero que el público espectador reflexione y piense acerca de su propia realidad. Para esto no planteo mi obra desde un punto de vista de choque o repulsa. Intento en cambio que el espectador se sienta atraído por ésta en forma “positiva”, como yo lo denomino. Esta es una argumentación que necesita aclaración. Cuando planteo esto, muchas personas me sugieren que mi imagen, grotesco-caricaturezca, un choque. De hecho, quienes se identifiquen con las situaciones que planteo en mi obra, se pueden sentir agredidos por las actitudes o apariencia de los personajes que participan en ella. Pero cuando yo hablo de choque, repulsa o agresión, me refiero a aquella empleada por muchas corrientes artísticas de vanguardia que utilizaban elementos o imágenes violentas en sí mismas. Como excrementos, sangre, violencia física explícita, etcétera. Y que tienen vigencia en el quehacer artístico de muchos creadores contemporáneos. Quizás mis imágenes incluyen la violencia, pero estas están tratadas siempre, o al menos esa en mi intención, desde un punto irónico-humorístico. La violencia es uno de los caracteres más marcados de la sociedad actual, difícilmente puedo mostrar la realidad social contemporánea sin que el elemento violento se materialice de alguna forma.

-¿Hay alguna temática indeleble a tus trabajos?
-La temática que utilizo es casi siempre social. Intento buscar elementos de la vida diaria de las personas. Trato de buscar el lado tragicómico de la situación, a medio camino entre lo risible y lo trágico, para destacarla o exacerbarla. Intento encontrar una idea que impacte y que sea directa, para ayudar al espectador a profundizar en los acontecimientos de una manera gráfica y veloz. Busco problemáticas o situaciones que sean fácilmente reconocibles por todos. Ello, con el fin de ser entendida por todo el mundo. Intento que mi mensaje sea comprendido y captado por todos. Tanto las personas adultas como los niños. Tanto el obrero o ama de casa como el profesional o intelectual. Los personajes que intervienen en mi obra son la base de una representación humorística de la vida diaria y están tratados de forma satírica caricaturezca. Utilizo la caricatura como instrumento de crítica o denuncia, generalmente social o política. Otras con sentido educativo o ilustrativo. Con ella puedo describir sucesos y situaciones que me interesan o preocupan. Y, al deformar o exagerar la realidad, puedo hacer un juicio acerca de ella. La caricatura misma es lo que yo pienso acerca de las cosas que trato. Una vez hecha espero que ésta haga pensar a los demás. Trato de abrirle los ojos al espectador a través de ella. Gracias a su postura cuestionadora lo lleva al análisis, a la toma de posiciones o al conocimiento de una verdad. Mi verdad.

(*) Publicado en EL DIARIO DEL C ENTRO DEL PAÍS, el domingo 20 de abril de 2008.-