domingo, 17 de julio de 2011

Cantando alto con Marianela Bordese

CANTANDO ALTO CON
MARIANELA BORDESE


La vemos corretear por ahí.
Acompaña a algún artista a conocer la ciudad, toma el teléfono para coordinar algún último detalle, ordena la puesta en escena de algún espectáculo, busca algún sponsor para financiar algún proyecto cultural…
Así es Mariana Bordese, una joven que se ha vinculado desde muy chica con la música y con las propuestas culturales. En su niñez se inició en el canto coral y al día de hoy dicta clases y dirige coros para niños y adultos.
Marianela está próxima a recibirse de licenciada en composición musical, y, aunque en un principio dudó en elegir ese camino y el de la pediatría, en cierta forma ha logrado estrechar las manos de las dos disciplinas. Su trabajo de licenciatura versará sobre la musicoterapia, una terapia que ayuda a los demás a través de la música.
En 2006 constituyó la productora independiente “Cantando bajito producciones” con el fin de “generar canales de expresión, realizando ciclos de diversos géneros, recitales y representando artistas ante diferentes sucesos del ámbito cultural.” Con esta productora además de estar detrás de importantes espectáculos musicales y culturales, destacamos el hecho de traer la ópera a la ciudad luego de cuatro décadas de ausencia.
Sonríe cuando le decimos que es popular, como no queriéndose dar cuenta de la importancia de su trabajo. Estamos en su casa en pleno bulevar España, para que nos cuente quién es y qué hace. En la cocina y entre humeantes mates amargos, comenzamos esta charla en una fresca tardecita de invierno.


-¿Quién es Marianela Bordese?
-Soy hija única, alumna, directora de coros, productora de música en vivo (shows)… pero todo… todo tiene un stand by hasta recibirme.
Nací en Trelew (Chubut), de padres ucachenses. Mi viejo hizo el servicio militar allá. Luego de un largo noviazgo, se casaron en Ucacha y se instalaron allá. Al tiempo cuando cerraron las fábricas textiles en el sur, ellos deciden volverse a Córdoba, y acá pusieron una librería. Mi viejo vendía libros en la zona y dejó un currículo en la Aceitera General Deheza, lo toman y nos fuimos a esa localidad a vivir cuando yo tenía 5 o 6 años.
Toda mi familia estuvo vinculada a la música, mi abuelo el paterno, “Toto” Bordese, fue cantante de tangos, y toda la familia de mi papá y de mi mamá estuvo vinculada con el canto coral. En General Deheza empecé a cantar en coros y de ahí no paré más. Tenía dos profesiones para elegir, me recibí de técnico químico, me iba a inclinar en pediatría… lo pensé bien, ‘si a mí se me muere un chico, me muero yo’… entonces me dediqué a la música. El hecho es que con la música uno ayuda también, en ciertos aspectos, por más que uno quiera hacer conciertos, ser solistas o mediante el coro uno ayuda a mucha gente sin darse cuenta.
Empecé en el conservatorio de Río Cuarto, pero la música clásica no me llenaba del todo… me fui a estudiar a Mendoza, quise estudiar la Licenciatura en Dirección Coral, no ingresé porque era muy exigente, una carrera de 7 años y fue muy loco porque estando allá en Mendoza me enteré de la carrera de Villa María.
Empecé viajando, estaba trabajando en Deheza, al año siguiente me vine para acá con todo…


-Si bien estudiás música, tu nombre está detrás de la organización de muchos de los espectáculos que se hacen en la Villa ¿por qué?
-Villa María tiene muchos artistas impresionantes y es como que no tenían lugares ni cómo hacer. Veía que a los chicos les costaba mucho armar un show…
Yo estuve en ‘la escuela’ de mi viejo, nosotros éramos los organizadores de nuestros propios espectáculos allá en Deheza. Armar toda la producción desde el coro, la publicidad, la prensa, la escenografía… todas esas cosas las hacíamos nosotros. ¡¿Por qué no armar la producción de los shows y empezar a cambiar un poco la mentalidad de ‘voy a cantar por dos pesos o por el choripán y la coca’?! Un espectáculo que tenga escenografía, luces para llamar un poco más la atención de la gente. Obviamente que uno mete la pata, pero uno va aprendiendo de las cosas que vas haciendo… y así hicimos la ópera de “Capuletos y Montescos”, que yo no tenía conciencia de lo qué era. Estaba Manuela Reyes en el proyecto quien luego lo continuó… La verdad que encontrar un grupo de gente y que se diga ‘vamos para adelante’, no hay en todos lados. Eran ochenta personas de distintos lugares trabajando coordinadamente, aún no lo puedo creer. Fue la prueba de fuego de lo que uno puede llegar a hacer. También tiene sus cosas, yo vi millones de errores que la gente no los vio, pero uno va aprendiendo de lo que hace.


-Es importante la movida cultural que se fue desarrollando desde el 2000 para adelante.
-Eso está muy bueno, Villa María está creciendo un montón. Yo no sé en qué momento a la gente le hizo clic y se decidieron a apoyar a quienes hacen cosas. Cuando vine en los primeros años del 2000 yo veía músicos muy buenos y que no tenían espacios, entonces hacía falta abrir espacios y tratar de generarlos… llevar por ejemplo a Kalsevitoz a un teatro, no sólo un galpón o un bar… Villa María no lo hacía a eso. Creo que ahora se están encaminando las cosas y yo estoy contenta por eso.
Por otra parte me da pena que se cierre El Estilóbato, ahora me enteré que cierra Bau Haus; no es fácil pero creo que hay que hay posibilidades, lo que pasa es que, y no hablo de estos casos en particular, no se puede estar solo remando, sola no se puede. Hay que tener un grupo de trabajo para poder hacer las cosas.
El año pasado, en la Escuela Güemes de Gral. Deheza hicimos un musical con los chicos de 4º, 5º y 6º grado. Ahí tuve que contratar gente para que me ayudara (Marcelo Suárez en el trabajo de percusión, Ayllú en la parte de computación animada, Gabriel Virga que nos grabó, la UNVM que nos prestó el lugar para grabar…) son muchas cosas, yo no puedo enseñarle a un chico, a bailar, a actuar y todo lo demás.


-En el caso de los músicos ¿creés que deben dedicarse sólo a componer y cantar sus canciones o tienen que estar en toda la producción también?
-Pueden hacer las dos cosas, lo que pasa es que para el músico es muy engorroso el trabajo de salir a buscar un sponsor, no le es fácil porque no es un vendedor, es un artista. Vos podés vender algo pero tenés que tener la profesión para venderlo. El artista cuenta su historia a través de la música, la pintura, la escritura… yo siempre digo que soy mala vendedora, lo que tengo es una buena relación con la gente. El artista no debe dedicarse solo a esas cosas porque así se pierden algunas cosas como artista.


-¿Qué sigue faltando en Villa María?
-Lugares hay, pero en muchos casos son muy chicos, no entra la cantidad de gente que hace falta. Los lugares me parece que no están acondicionados para realizar cosas. Si hago un show y los que van no se sienten bien, no sirve, porque la gente no va a volver. Ha pasado que la gente tiene que sentarse en el piso, o tiene calor, o hay olor a humedad, o están fumando… esa gente no vuelve más y hay que cuidar esos detalles. Lo que uno tratar de hacer es que venga gente nueva.
Rescato el apoyo que hay dentro de Villa María, la gente apoya las actividades artísticas. Está en proceso de un cambio pero que no llegó todavía, aún falta que le caiga la ficha a algunos.
Me pregunto, ¿cómo puede ser que un lugar como El Estilóbato cierre porque no tiene apoyo ni siquiera de la Municipalidad? Muchas veces cuando organizás espectáculos tenés que poner plata de tu bolsillo para que se hagan las cosas, que no es lo que debería, pero se hace. Yo creo que la gente se va dando cuenta, de a poco se va dando cuenta.


-Estás en las instancias finales de recibirte como licenciada en Composición musical, ¿sobre qué versará tu Trabajo Final de Grado?
-Lo relaciono con la musicoterapia. Le fui a realizar una entrevista de Rolando Benenzon, que es argentino, es uno de los creadores de los cinco modelos que hay en el mundo. Charlando con él, me dijo que hiciera la maestría y ahí empecé. A partir de allí mi TFG un giro totalmente grande, termina siendo las composiciones basadas en el modelo en una búsqueda de identidad sonoro propia, una cuestión más artística. Es tratar de tomar la identidad sonora de toda mi vida y volvarlas a la composición. Las letras para las canciones las hizo Marcelo Silvera en base a todo lo que yo le conté de mi vida… se podría decir que es una tesis catártica.


-¿Qué es básicamente la Musicoterapia?
-Es una terapia alternativa, pero para ser musicoterapeuta tenés que estudiar mucha psicología. Hay diferentes modelos, yo decidí estudiar el que se trabaja en conjunto entre un terapeuta (psicólogo) y un co-terapeuta (músico). Entre los dos se hace una terapia musical, el alumno o paciente juega con los instrumentos musicales y en base a eso se hace una terapia.


-Por último, ¿disfrutás de lo que hacés?
-Todo lo que hago me encanta, disfruto dirigiendo coros, sobre todo niños. Me hacen renegar un poco, pero son niños y tenemos un feeling, soy de las docentes que se tiran al suelo, hago payasadas todo el tiempo, lo disfruto muchísimo. Con adultos aprendo muchísimo dirigiéndolos, son personas maravillosas, pero no disfruto tanto como los chicos.
En el ámbito de lo que es producción, me encanta renegar, aprendo muchísimo de darme con 350 mil paredes, aprendo un montón. Además de estar en los detalles, de ver lo que pasa, de acompañar al músico, que es algo maravilloso.
Como músico, sufro bastante soy muy nerviosa, es mostrarme tal cual soy. Uno cuando se sube al escenario se desnuda; pero es algo que amaría hacer toda mi vida, poder cantar y demostrar un montón de cosas al público.




Un público que ahora se convierte en lector y conoce un poco más de esta artista. Una joven que apuesta a generar proyectos culturales que nos hagan crecer como pueblo. Marianela Bordese, está cantando y cada vez lo hace más alto. ¿La escuchamos?


(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 17 de julio de 2011.-

domingo, 10 de julio de 2011

Gilda Celestino. Una voz en el desierto

Entrevista
GILDA CELESTINO
Una voz en eldesierto



Es de Buenos Aires, pero hace 18 años que reside en Villa María. Gilda Celestino es docente de nivel medio y nivel superior. Hace algunos meses publicó su primer libro de relatos cortos que tituló “Cicatrices en el alma”. Pero cuando habla de su trabajo no habla de un libro común, sino de un proyecto.
Le habían diagnosticado cáncer y debía luchar contra ese mal. En sus recurrentes visitas a los tratamientos, se relacionó con otra gente en similar situación y fue allí que todos comenzaron a compartir sus experiencias, sus miedos y sus esperanzas. Todos luchaban por sus vidas y se convertía en un continuo peregrinar por el desierto. Fueron esas situaciones las que inspiraron este libro, momentos cargados de sofocación, pero también de esperanza, esa que la llevó a Gilda a sobreponerse, a cruzar ese desierto en el que muchos se pierden.
“Cicatrices en el alma resulta una muestra de que escribir es andar el camino, es hacer que la experiencia dolorosa sea una fuente de creación”, dice José Antonio Pizzulo en el comentario del libro. Por su parte el periodista Javier Arenas manifiesta en el prólogo “…aún en la aridez de sus días vividos Gilda Celestino, logra seguir creyendo que el oasis está cerca y el viento indomable ha desaparecido.” Un oasis que se pinta de colores con los dibujos de su hija Yamila, que se constituyeron en apoyo fundamental para su recuperación.
Hablamos con la autora de este libro que no es un texto de autoayuda, ni de oncología; pero que por esa pluralidad de sentidos que brinda la literatura, ofrece una luz de esperanza al final del camino.



Ilustración de Yamila Pachetta
Fotografía de Martín Pachetta




-¿Qué pensás de los libros que se publican para responder a preguntas internas o dolores del mismo autor? En ese sentido, ¿qué pretende ser tu libro?
-La mayoría de los libros, sea de poesía, prosa, cuentos de cualquier tipo, pienso que dan respuesta a algún interrogante, algo no resuelto en ese lector que lo llevó a elegir ese determinado libro. En el caso de los libros que me preguntás, pienso que llegan a la vida del lector para completar la carencia que frena el proceso identitario de cada persona. Creo que en la búsqueda de respuestas, se madura interiormente aquellas situaciones que necesitan ser resueltas y que al no ser compartidas en el entorno se recurre a los libros. "Cicatrices del alma", pretende ser el lugar donde el lector puede concordar sus sentimientos con las palabras. En ese punto donde coincide el sentir con el decir, es donde cada uno puede resolver, saldar y a la vez superar ese momento de búsqueda para dar paso a nuevos interrogantes y en definitiva crecer, seguir el camino trazado.


-¿Cómo nació “Cicatrices en el alma”?
-“Cicatrices en el alma”, tiene su origen en borradores en al año 2004. Por esas cosas de la vida y voluntad divina, tuve que defender mi vida del cáncer y en ese contexto de enfermedad, salud, muerte, recuperación, conocí mucha gente en la misma situación con la que fuimos intercambiando sentimientos y vivencias. Viéndolo a la distancia, digo que hacíamos catarsis en la sala de espera de la radioterapia o en la cama mientras nos hacían las quimio. Casi siempre nos encontrábamos las mismas personas, hombres y mujeres para la sesión de radioterapia y cada uno largaba -como si nos conociéramos de toda la vida- los enojos, las esperanzas, los proyectos. Nos consolábamos y nos conteníamos. A modo de broma nos decíamos: "tenemos como para escribir un libro" y eso quedó flotando en mi cabeza, hasta que le di forma y comente la idea que fue muy bien aceptada. Solo queríamos que el resto del mundo supiera que nos estaba pasando por dentro mientras nos curaban por fuera. Los relatos se van confeccionando como un "patchword", historias independientes que forman un compacto donde el denominador común es "¡que nos oigan, nos pasa esto!". Aunque se gesta en este ámbito el libro no hace referencia a la oncología.


-De los borradores del 2004 a publicarse en 2011 pasó mucho tiempo…
-Costó mucho terminarlo con muchas pérdidas en el camino, muchas frustraciones, muchas puertas que se cerraban pero esto solo sirvió para fortalecer la decisión de cumplir este proyecto personal, al servicio del semejante. Hasta que en 2010 la editorial no sólo se interesó sino que se comprometió con el proyecto para su publicación.
Luego de la aparición de “Cicatrices en el alma”, en los medios de comunicación, a pesar de no haber sido presentado oficialmente, tuvo una fuerte repercusión entre quienes pasan o pasaron o tienen un allegado que vivió la experiencia de una afección oncológica y también en estudiantes de enfermería. Puedo asegurarte, aunque suene loco, que se quien tiene un ejemplar en su casa. Esta es la gratificación que recibo permanentemente, el libro llegó a la capital cordobesa, Buenos Aires y Santa Fe y muchas ciudades vecinas. Sigue su camino difundiéndose por recomendación o porque lo han leído en la Biblioteca y desean tenerlo. También esta flotando el proyecto propuesto por una ONG para difundirlo en el ámbito de la salud.


-¿Por qué razón no lo presentaste públicamente?
-No lo presenté por varios motivos: porque al ser relatos compartidos no terminé de asumir que era mío, yo siento que ese libro es también de otras autoras anónimas que me prestaron su experiencia y pensar en todo el protocolo que implica la presentación me llena de nostalgia no poder tenerlas a mi lado gozando de ese momento. Otra cosa que me pasó es que al ser un libro esperado por mucha gente que me rodea disfruté muchísimo el mano a mano con los lectores. La presentación de un libro reviste majestuosidad, excelencia y no digo con esto que el libro no esté a la altura de las circunstancias, es sólo una cuestión personal, me cuesta mucho el tema de la exposición, mas cuando el apellido no dice mucho en el ámbito cultural. Y por último no lo presenté porque creo y siento que no ha llegado su momento.


-¿Por qué un libro? ¿Qué representa un libro para estas historias y para las personas que han sido protagonistas?
-Muy buena pregunta. Pudo haber sido una conferencia, un video, un cuadro, que refleje las situaciones que mencioné. Pero un libro representa la permanencia en el tiempo. La palabra escrita es prisionera voluntaria del papel, ahí vamos a perdurar cada uno de quienes quisimos "decir". Una lectora me escribió diciéndome que luego de "Cicatrices en el alma" pudo ponerle nombre al dolor. Ahí creo que tomé conciencia de cuán cerca estábamos de la realidad cuando en 2004 queríamos "decir" lo que sentíamos. Pienso que un libro también puede ser "la voz", de los que callan para mitigar el mismo dolor. Para los protagonistas, un libro representa la tranquilidad de estar en este mundo sabiendo que alguien leyó sobre él, que alguien se enteró de su dolor, que alguien leyendo esas líneas va a comprender los silencios, los enojos, los cambios de estados de ánimo que provoca la desesperanza y la enfermedad. Para los protagonistas un libro representa quedarse entre sus seres queridos aunque desaparezcan físicamente. Siento también que este libro en lo personal significa el cierre de una etapa, el comienzo de la cicatrización de tantas heridas que llevo en el alma.


-El libro posee ilustraciones de tu hija ¿qué papel juega la familia en este proyecto?
-Mi familia es el sustento en todo aquello que se me ocurra emprender. Soy hija de inmigrante italiano así que te imaginarás que es muy difícil darse por vencido, y si estamos vencidos nos levantamos y volvemos a intentarlo otra vez. Perdí a mi mamá en el transcurso de mi tratamiento de quimioterapia, tengo a mi papá que es mi amigo, mi compinche el que me dice "dale que podés", es mi ídolo, lo amo profundamente por todo lo que me ha dado y por construir junto a mi madre, la persona que soy hoy. Mi única hija participa del libro como ilustradora porque cuando yo viajaba a Córdoba para la radioterapia, ella me esperaba con frecuencia, con un dibujo para que lo llevara conmigo así no la extrañaba. ¡No te podés imaginar el poder curativo de ese trozo de papel con colores! Ella es la razón por la que todos los días le pido a Dios un día más de vida. Yamila comparte conmigo muchas experiencias somos muy unidas y quería que ella estuviera en este logro. Y mi esposo, un compañero que ha sabido soportar mis terribles cambios de humor, conocer mis ritmos, apoyar los descabellados proyectos con infinita paciencia. ¡Sin ellos tres tan cerca no sé si hubiera llegado tan lejos!


-Más allá de lo que dice la solapa del libro ¿quién es Gilda Celestino?
-Gilda Celestino es la creyente, la maestra del jardín, la profe, la madre, la hija, la esposa, la estudiante, la mujer común que tuvo la oportunidad para ser útil y con la innata condición de comunicadora, en “Cicatrices en alma”, ha sido "la voz".


-Una voz que siempre agradece, por eso Gilda, te dejamos el espacio para que lo sigas haciendo…
-Quiero agradecer a mi familia, los amigos, los alumnos, los colegas, los profesionales que confiaron en este proyecto, a mis maestras y profesores que tuvieron la idoneidad para estimular mis capacidades, que supieron distinguir la timidez de la incapacidad de expresión oral, que explotaron mis habilidades para perfeccionarme, que respetaron mi personalidad sin rotularme, que me acompañaron para aprender contenidos académicos y sobre la vida. Gracias a todos los que compartieron algo conmigo porque han hecho la diferencia en mi vida.


(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 10 de junio de 2011.-

domingo, 3 de julio de 2011

Pintora de Las Perdices ilustra libro de escritor puertorriqueño

Pintora de Las Perdices
Ilustra libro de escritor puertorriqueño


Gratas son las noticias que llegan desde Las Perdices (Córdoba). Es que una de sus hijas, la escritora y pintora Liliana Marescalchi (a quien entrevistáramos allá en julio de 2010) es la ilustradora de un poemario Carlos Vázquez Cruz.
La pintura que lleva por título “Sin palabras”, ostenta la belleza prohibitiva del verbo, que necesitaba el escritor puertorriqueño para complementar sus versos. Sobre un fondo celestial se erige la figura de un hombre con ojos y orejas vendadas y una boca totalmente desdibujada, metáfora poética de la impotencia de expresarse a uno mismo.

Liliana Ramos nos dice en la contratapa: “Sencilla es la abundancia cuando es poesía, producida con entusiasmo y teniendo al lector en mente. Carlos Vázquez Cruz abre una ruta luminosa marcada con las figuras de un homoerotismo que se desea cristalino, potenciado por la certidumbre de avanzar hacia un destino compartido. La riqueza de su dicción poética, el orden cuidadoso de los textos, producen una nueva ‘razón de amor’ que sortea los peligros que, en el pasado, mantuvieron los nombres de esta pasión ocultos tras la timidez del eufemismo. El autor nos contagia con su riqueza verbal para hablarnos de las riquezas incontables del amor del hombre por el hombre. Estamos ante un libro expansivo, hermoso en su decir, agudo en su hacer, ambicioso en su abrazo.”
La colección “Las zapatillas de Dorothy” agrega este nuevo título a los existentes “XX poemas para ser leídos en el tren urbano” de Juanmanuel González-Ríos, “Manifiesto sobre las tristes” y “Miss carrusel” de Mirna Estrella Pérez y “El mar de los azares” de Karen Sevilla.

Carlos Vázquez Cruz (1971). Escritor puertorriqueño cuya producción se enmarca a partir del año 2000. Ha publicado poesía, cuento, novela y ensayos de crítica literaria. Perteneció a la esporádica Asociación de Estudiantes de Literatura de la UPR (Universidad de Puerto Rico). En 1999, junto a Jorge David Capiello Ortiz, Juanmanuel González-Ríos, Julio César Pol, Jorge Rodríguez y Amarilis Tavárez Vales, co-fundó el colectivo literario El Sótano 00931. Obtuvo el Bachillerato en Artes de la Educación con especialidad en Español del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR), y la Maestría en Bellas Artes (MFA) con concentración en Escritura Creativa en Español de New York University (NYU), donde se le otorgó la Beca del Banco Santander para la Escritura Creativa en Español. Actualmente, ejerce como profesor adjunto en Queensborough Community College (CUNY) y en Rutgers University.
Sus libros son “Inimaginado” (2003), “8% de desk-cuentos” (2006), “Dos centímetros de mar” (2008), “La mirilla y la muralla: el estado crítico” (2009) y “Sencilla mente” (2010). De este último reproducimos el primer poema titulado “hambre”: “Hambre de sueños compartidos / y pesadillas / bañadas con lágrimas mías, y fuerza ajena. / Hambre de encarnada tela / que con sus hilachas / acaricie mi melena. / Hambre de un collar de brazos / prendido a mi cuello / marcado con tu nombre. / Hambre de besos y abrazos. / Hambre de hombre.”


(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 03 de julio de 2011.-

"Otra piel" en la Cumbre Social del Mercosur

‘Otra piel’
en la Cumbre Social del MERCOSUR



Texto: Noelia García - Grupo de Danza Libre y Contemporánea de la UNVM
Fotos: Pablo Mercado



El Grupo de Danza Libre y Contemporánea de la Universidad Nacional de Villa María, creó un espacio de producción de experiencias, saberes, técnicas y expresiones, a partir del cual surgió la coreografía ‘Otra Piel’, cuyo concepto principal aborda la Trata de Personas. Con más de un año de trabajo de creación y presentaciones, es en esta oportunidad que le toca al grupo de danza contemporánea estar presente con su coreografía ‘Otra Piel’ en la Cumbre Social del MERCOSUR, en Asunción, Paraguay, el pasado 28 de junio.
Lo que sigue es un escrito cedido por el grupo para socializarlo en este día de domingo.



ARTE, TRANSFORMACIÓN SOCIAL Y EDUCACIÓN
Los hechos artísticos, como en este caso la danza contemporánea, son transformadores de las formas de interpretar y de actuar en el mundo social que los rodea. Es esta bandera de transformación social que alza este grupo de danza contemporánea en contra de la trata de personas. Esta herramienta de transformación social, que es la danza, el movimiento, la expresión y la información contenida dentro de la coreografía que presentan junto con un video-danza, es la forma que encontraron para llegar con esta propuesta cada vez a más gente. De esta manera, y con los medios que ellas disponen, potencian y consolidan los esfuerzos tanto de las víctimas, sus familiares, así como las organizaciones sociales que conforman redes con objetivos de eliminar la trata de personas.
La puesta en escena de ‘Otra piel’ conjuga diversas narrativas y lenguajes que permiten una mayor sensibilización del público, sin pasar ningún discurso por alto, utilizando todos los medios a su favor: la imagen, la palabra, el movimiento, la música, el video y sobretodo la emoción. Consientes de la necesidad de informar, educar, sensibilizar y discutir el tema de la trata de personas, el grupo fue conformando una coreografía que envolvía entre movimientos curvos y rectilíneos un claro mensaje: "no hay silencio aquí, sino frases que evitas oír. YO trabajo el silencio, lo hago llamas. Trabajo con mi mirada en construir, en reparar y en reconstruir algo parecido a una mirada humana". Estas palabras pronunciadas por una bailarina del grupo durante la coreografía, mientras se desploma y no puede terminar de caer, resumen la actitud de la sociedad, esa actitud de silencio la mayoría de las veces frente al problema, y la actitud del grupo, una actitud de transformación, de reclamo, de sensibilización.
Fue en este espacio universitario, desde el grupo de danza, desde la ciudad de Villa María, desde el lugar reducido de cada una de las bailarinas, que se intentó desarrollar espacios idóneos que aumenten la condición de posibilidad de que ocurra una transformación tanto individual como colectiva. Porque suponemos un sujeto artístico, crítico y con conciencia, capaz de ser educado y a partir de su transformación personal, capaz de transformar también sus horizontes sociales de interpretación y de acción en su sociedad. El arte, la educación y la transformación social son las ideas pilares que guían al grupo a asumir sus riesgos y tomar posiciones. El sujeto comprometido en la construcción social del arte como proyecto de transformación de la realidad, tiene en sus manos la capacidad y los medios de cambiar las condiciones de expresión. El arte funciona entonces como la posibilidad de diálogo entre el sujeto social y las disposiciones del contexto que lo abarca, entonces desencadena nuevas formas de proceder en el mundo social que hacen reflexivas las prácticas de interacción e integración.


GÉNERO Y TRATA DE PERSONAS, EXPERIENCIAS, COMPOSICIÓN Y CONSTRUCCIÓN DE LA PUESTA EN ESCENA
La elección del tema de trata de personas pareciera surgir como una casualidad, pero fue el resultado de un recorrido denso, lleno de subjetividades y elecciones, caminos y tránsitos internos tanto del grupo de danza como de sus integrantes particulares. La problemática de género, la situación de debilidad de la mujer en muchos aspectos, funcionó como puntapié inicial de su camino a recorre que las guiaría por un recorrido reflexivo entre cuerpos sometidos, pieles deterioradas, telas desgarradas, debilidades, amenazas y derechos.
Fueron quince mujeres en busca de transformar la realidad social a partir de su actividad que es la danza libre y contemporánea, entonces es así que se asumieron como colectivo y supieron que había que ponerle el cuerpo al problema.
‘Si habíamos empezado a transitar el trabajo con la piel, la desnudez iba a estar presente’, recuerda Gabriela Redondo, tratando de explicar el camino del trabajo de los cuerpos. El grupo de danza creó un video danza, el cual acompaña a la coreografía en su puesta en escena, donde se exponen imágenes de cuerpos femeninos semidesnudos tratando de evocar los más fuertes sentimientos con respecto a la mujer, al cuerpo consumido como una mercancía, al dolor compartido y a una interpelación constante del que está viendo el video.
Mientras el grupo fue tomando posición con respecto a la mujer, junto con el trabajo de desnaturalizar y desmitificar el cuerpo desnudo, se fue produciendo una huella en el conocimiento individual y la confianza grupal. El grupo pide atención, silencio, respeto, en una transferencia de saberes y sentires, pero exige respuesta, exige sensibilización y su danza es el principal movilizador. Una circunferencia que empezaba en el cuerpo del sujeto y en el conocimiento de uno mismo y que se cerraba cuando se pasaba a formar parte de un cuerpo colectivo en una posición de transformación con respecto a la Trata.


CUMBRE SOCIAL DEL MERCOSUR
La Cumbre Social del Mercosur es una iniciativa pública, lanzada por Brasil con el objetivo de ampliar y fortalecer la participación ciudadana en el proceso de integración regional. Las asociaciones civiles, organizaciones campesinas, indígenas e instituciones públicas son las principales organizaciones que ponen en marcha esta iniciativa.
Ampliar la participación social, proponer una agenda medioambiental para el bloque, promover el Mercosur político, productivo y cultural, influir en la agenda política regional, informar y capacitar a la ciudadanía, son los principales objetivos de estas instancias de encuentro y construcción ciudadana. Con un alcance regional, con presencia de más de cuatro países, cientos de organizaciones sociales, funcionarios políticos, unidos en pos de una transformación, al menos en su comienzo. El encuentro que se inauguró el 27 de junio contó con la presentación del grupo de danza de la UNVM al día siguiente con “Otra piel”. El colectivo universitario compartió ese espacio con Nueva Luna, una organización paraguaya que presenta su último trabajo de investigación sobre el tema trata en Paraguay.
Las diversas mesas de trabajos abordarán temas relacionadas a la problemática social de los países del Mercosur, como por ejemplo: Comunicación Social, Educación Popular, Tecnología Social, Discapacidad, Cultura, Soberanía Alimentaria, Economía Social y Solidaria, Tierra y Reforma Agraria, Integración Energética, Salud, Juventud, Género y Diversidad, Pueblos Originarios, Afrodescendientes, Trata de Personas, Migración, Pensamiento Latinoamericano, Cambio Climático y Deportes y Educación Física.


(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 03 de julio de 2011.-

domingo, 26 de junio de 2011

Hugo Las Heras. Restaurando la Capilla San Antonio

Restaurando la
HUGO LAS HERAS
Capilla San Antonio



La vida en las ciudades relativamente grandes, como ésta, hacen que en muchas ocasiones transitemos por sus calles y no prestemos atención al entorno. El ruido urbano, la urgencia diaria, el tiempo que nunca alcanza, hacen que vivamos apresurados, y así, descuidemos la atención de singulares inmuebles antiguos que han sido (y son) de una importancia capital para la historia y la cultura de la ciudad en la que habitamos.
En ese sentido, seguramente lector, usted transitó por la Avenida Sabattini en tantísimas oportunidades sin percatarse de una monumental obra del siglo pasado. Frente al predio del ferrocarril se construyó en la primera década del 1900, la Capilla del Instituto San Antonio. Un templo religioso que tiene la particularidad de ser la única iglesia gótica de Villa María.
Ese inmueble, perteneciente a la Orden de las Hermanas Franciscanas, se fue construyendo de a poco con el aporte de un bono solidario de los vecinos. Tiene unos 500 metros cuadrados y fue pintada por Giuseppe Bassoli, un muralista anterior al renombrado Fernando Bonfiglioli. Bassoli, nació cerca de Bologna (Italia) y vino a establecerse a esta ciudad en 1886.
El 24 de setiembre de 1926 se habilitó la capilla con un destacado acto en el que participaron autoridades de toda la provincia de Córdoba. Pero los años pasaron, las cosas fueron cambiando y la capilla, se fue descuidando, el tiempo y el clima deterioraron el material, la iglesia cerró sus puertas y se convirtió en “un basural”.
Así pasó el tiempo hasta iniciar el 2010, en que el arquitecto local Hugo Las Heras tomó cartas en el asunto, y junto a colaboradores, están restaurando el añoso edificio que sería habilitado para octubre próximo.



Nos damos cita a las 16 y él nos espera en las escaleras de ingreso. Nos saludamos e inmediatamente atravesamos la gran puerta. Las Heras, ex Director de este matutino, nos sitúa en el tiempo y en el espacio: “Es la única iglesia gótica, tiene muchas particulares, una de ellas es la terminación de las puntas. Al igual que la Iglesia de los Capuchinos en Córdoba, tienen solo una torre. Con respecto a la pintura, todo esta pintado al temple, una mezcla que se hacía en el momento. En el 1900 tenían los pigmentos, que no distaban mucho de los que se utilizaban desde el 1400. El pigmento era el polvo que se le echaba; se le ponía yema de huevo, que se ve amarilla pero que si la batís quedaba transparente, se hacía como una mayonesa con el color que vos querías. A esa mezcla se le echaba ácido acético o algún ácido componedor, que permitía detener el proceso de descomposición del huevo… hacía que no se pudriera. Se le agregaba cola de zapatero, que venía por plancha y que había que hervirla. Se hacían potes grandes de pintura de distintos colores y después se mezclaban y se conseguían más colores.”

-Son colores cálidos, muy agradables a la vista los que ostentan las paredes.
-Son todos colores apastelados, tenemos que hacerlos textualmente, hemos usado algunas técnicas modernas, pero sólo en colores planos; le agregaron doble cálculo de cola para que la pintura pegue más, ya que con el pigmento original, si pasabas la mano te ensuciabas. Todo lo demás esta hecho con pintura original y buscando el pigmento original; porque sino no lográs el color que querés. El rojo no es un rojo bermellón, sino es un rojo magenta, los azules son ultramar, los amarillos tienen que ser oro, sino le pones amarillo limón no funciona… pero todo tiene que ser con los colores de la época.

-Contanos, ¿quién fue Bassoli?
-No se tenía registro de este pintor, se pensaba que la parte mural existía en Villa María de Bonfiglioli para adelante; pero este hombre, que también hizo una carrera titánica en esa época, había quedado como olvidado. Se estableció en Villa María; vivió con su familia y tuvo 11 hijos… fue un villamariense más. En general, los pintores venían por trabajo, cuando terminaban su tarea se iban. La diferencia con Bonfiglioli es que éste vino por un amor y se quedó, además manejó mucho mejor su arte, se metió más en la Escuela de Bellas Artes; Bassoli no, hizo esto (la capilla), la Farmacia Pinardi, la Estancia La Negrita, hizo la parte baja de la Catedral que tiene como un cortinado... toda la bóveda de la Catedral la pintó él.
La Capilla de San Antonio no se sabía quién lo había pintado, pero revolviendo en una vieja revista que se llama “Nuestra Causa” empiezan a aparecer pagos a Bassoli. Después hablando con la familia nos interiorizamos un poco más, aparecieron fotos, etc… sin este descubrimiento su nombre quedaba totalmente oculto. Es muy valioso recuperar algo así en la ciudad.

-¿Quiénes colaboran con vos en esta ardua tarea?
-Trabajo con César “Titina” Bravín, que es un maestro, creo que él va a restaurar grandes cosas en la ciudad, porque es muy joven. César se ocupó de las guardas, yo pintaba más arriba. Esas tarimas (nos señala algunas bases de madera que es donde descansan las imágenes de los santos) las tuvimos que mandar a hacer. Buscamos un carpintero, y me pasó que cuando vi al carpintero éste se largó a reír y me abrazó, porque resultó ser el hijo de Bernardino Calvo, que fue el fundador del diario conmigo. Fue un impacto muy grande encontrarlo a Juan Calvo. Por otra parte como nos ocupamos de la imaginería por completo y había muchas cosas que reparar, así que la llamamos a María Eugenia "Coqui" Podestá, que ha hecho un trabajo maravilloso. La pintura la hice yo. Había que envejecer la pintura, para que se asemeje a la original, ocuparse de algunos mármoles y granitos, vamos a arreglar los bancos, las puertas de entrada, los cuadros, la iluminación...

Mientras charlamos le consultamos al arquitecto, porque una de las partes de la capilla aún no ha sido restaurada.
-La iglesia estaba deteriorada, muchas veces pasa que la gente no se da cuenta el trabajo que se hace. Como teníamos muchos arcos en la capilla, decidimos dejar uno como estaba para que se note el día de la inauguración. Le vamos a poner una tela y la vamos a descubrir ese día, para que el público aprecie el contraste. Pasada la inauguración nos ocupamos de esa parte y culminaremos con todo el trabajo en dos meses más.

Seguimos la charla bajo una bóveda celeste adornada con miles de puntos dorados que se dispersan por todo ese firmamento.
-El cielo tiene puntitos como de un bronce con cobre, eso se iba haciendo a medida que revocaban el techo. Arriba de la bóveda tiene chapa de cinc. Le iban revocando y Bassoli con un hilo que iba girando, metía la mano en el bolsillo e iba enterrando antes de que el cemento se endurezca. Nosotros los pintamos a los 7.400 botones con un color oro.

-Hugo, ¿cómo conseguís los trabajos, los buscás o te llaman?
Yo voy mostrando los lugares que se podrían restaurar… en esta oportunidad nos ayudó la Municipalidad, con un presupuesto muy pequeño para lo que es el arte; pero lo hacemos porque nos gusta hacerlo. Yo creo que esta restauración va a durar cien años. Hace un año y medio que estamos trabajando acá, porque son muchas cosas y las queremos hacer bien.

-¿Desde cuándo te dedicas a esta tarea y en qué lugares de la ciudad podemos encontrar rastros de tu trabajo?
-Siempre pinté. Empecé a pintar con Marina Lucchini, y llegué a conocerlo a Bonfiglioli. Estudié Arquitectura donde teníamos cuatro historias del arte en cuatro años. Me fui a Chile y trabajé con un muralista que fue ayudante de (David Alfaro) Sequeiros. Luego me fui a Méjico, a observar como trabajaban los grandes muralistas. En la ciudad trabajé en el ex Cine Sud, la casa de Fernando Bonfiglioli, la Asociación Española, la Catedral… se podría decir que hice gran parte de la ciudad.

-¿Cuántas horas diarias están dedicadas a la restauración de esta capilla?
-Son aproximadamente tres horas a la mañana y tres a la tarde, la luz del día juega un papel muy importante en la tarea. Hay que tener en cuenta que trabajar tres horas en un andamio allí arriba, no es lo mismo que trabajar tres horas aquí abajo. Estás más tensionado y a veces las piernas te tiemblan. El piso está desnivelado y debimos poner andamios con piolas, atados entre ellos.

-¿Cuál es tu sensación, sabiendo que estás restaurando inmuebles de alto valor histórico y cultural que son de la ciudad en la que vivís?
-Es un orgullo ser de Villa María. Esto es una cosa insólita, y creo que lo hacemos bien y también barato; porque es nuestra vida. Sucede que si traes alguien de Italia, por ejemplo, los costos son muy altos (gastos de hotel, comida, trabajo, material). Nosotros estamos recuperando la ciudad.Las críticas de la gente de afuera nos dan un parámetro de que vamos bien. Todavía está instalada esa locura de que si se trae alguien de afuera se hará un mejor trabajo y no es así. Yo no voy a tocar un Miguel Ángel; pero me le animo a la Catedral de Córdoba y cualquier otro desafío. Somos de Villa María, son pocos lo que hacen esto, en Córdoba debe haber uno, en Rosario no hay nadie; entonces, creo que eso también debe ser valorado.


Es así Hugo. Por eso éstas páginas que quieren atestiguar la gran labor que se está realizando en una de las construcciones más bellas de la ciudad. La Capilla del Instituto San Antonio está recuperándose, está volviendo a ser lo que fue hace un siglo atrás. Por eso vale la pena, aminorar la marcha, tomarse un tiempo de ese que siempre no tenemos y detenernos a admirar esta gran obra. Estamos ante una recuperación del patrimonio cultural de Villa María y está ahí para que lo apreciemos y valoremos.


(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, 26 de junio de 2011.-

domingo, 19 de junio de 2011

Banda Infanto Juvenil y Escuela de Música de Ballesteros



Entrevista
BANDA INFANTO JUVENIL
Y ESCUELA DE MÚSICA DE BALLESTEROS
Notas del sur cordobés




Hoy nos vamos de la ciudad. Seguimos la ruta hacia el sur, hasta una localidad cercana. Es que allí, a 30 kilómetros de Villa María se enclava la pujante Ballesteros. Un pueblo de poco más de 4000 habitantes, que al igual que muchos otros de nuestra pampa gringa, se rodea de campos, principal fuente de ingreso de sus habitantes.
Viajamos para una ocasión especial, el día viernes se cumplió el primer aniversario de un colectivo musical integrado por niños y jóvenes, que apuestan al bello arte de los sonidos. La Banda Infanto Juvenil y Escuela de Música de Ballesteros está de festejo.
Por ello, aprovechamos la oportunidad de presenciar una de las clases y charlar con los profesores Mauro Sánchez y Fernando Hemadi, quienes le devolvieron a esa localida las notas de una banda musical, que no se oían desde hace 40 años.



Fue hacia finales de 2009 que Mauro Sánchez presentó un proyecto para crear y desarrollar una banda y escuela musical para niños y jóvenes en Ballesteros. El municipio se mostró muy interesado y luego de varias reuniones la idea tomó fuerza y arrancaron el 17 de junio de 2010.
El profesor Sánchez nos introduce en la génesis del proyecto, y relata los pormenores e inconvenientes que se tienen a la hora de iniciarse en un emprendimiento de estas características.
No es fácil iniciar algo semejante, menos en ciudades chicas donde las necesidades y carencias son tantas. Se necesita de dirigentes de “cabeza abierta” que estén dispuestos a apoyar con espacios y dinero un nuevo proyecto musical; ya que muchos, como dice Mauro “entienden una banda de música como un gasto.”
La idea de los profesores que hoy están cargando este proyecto es ambiciosa, tiene varios objetivos y muchos horizontes. La banda y escuela no quiere ser simplemente un lugar donde se toquen las marchas que todos estamos acostumbrados a escuchar en cualquier acto público. Dice Fernando, “la idea no es solamente que la banda toque el himno, marchas y nada más; la idea es orientarla a la cuestión sinfónica y a la escuela de músicos. Intentamos formar músicos que después continúen su camino, siempre y cuando tengamos el apoyo, vamos a poder hacerlo posible.” Por su parte Mauro nos cuenta que en general las bandas se han ido formando de manera caótica, “vení, sentate, soplá y arreglátelas…”. “Nosotros queremos enseñarles una técnica, queremos que lean música, queremos enseñarles la mayor cantidad de cosas que les pueden hacer falta en un futuro.”


VAMOS LAS BANDAS
La dificultad que se plantea con las bandas está relacionada con poder coordinar grandes grupos de personas. Fernando Hemadi por lo general no quiere trabajar con bandas porque es complicado, “pero si lo organizás distinto, con otra idea es diferente (nos comenta). En la mayoría de los casos se le da cierto instrumento a cualquiera, entonces no le das importancia a la persona y así el chico no aprende.” Inmediatamente nos cuenta como fueron los inicios, cuando tenían a 120 chicos y muchísimos menos instrumentos; en sus palabras, “apenas empezamos, hicimos una ronda, y le fuimos mostrando todos los instrumentos a cada uno; después decidían, otros estaban indecisos y de a poco lo fueron haciendo; nosotros intentamos no imponerles, que sean ellos que elijan.”
Los chicos que ingresaron a la banda y escuela de música no poseían ningún tipo de aprendizaje musical, por lo que fue y es un gran desafío para los profesores y para ellos mismos. “La condición es que sepan leer y escribir, porque si son más chicos se distraen mucho… Desde los 8 años en adelante.” Mauro manifiesta su preferencia por los niños, porque de esa manera son muchos años los que ese niño puede quedarse dentro de la banda y eso lo hace crecer con el instrumento a la par; en cambio, al ser más grande, surgen algunos impedimentos (estudio y/o trabajo) que hacen que ese niño, ya joven, continúe en la banda.
Ante nuestra consulta sobre si los niños aprenden mucho más rápidos que los jóvenes, Fernando nos responde “creo que es algo que tiene que ver con la actitud de cada uno, es como que el chico está cargado de menos cosas, presta más atención y toma la información más rápida.” Mauro refuerza la idea, “aprenden al toque. Una persona grande si no aprendió a leer música de chico, es mucho más complicado; no imposible, pero te ponés más trabas. En eso los chicos no tienen prejuicios, les enseñás algo y lo aprenden así, no se cuestionan, sino que se centran en aprender lo que uno les enseña.”


SOBRE EL REPERTORIO
Mientras uno de los ensayos transcurre, nos damos una vuelta por el salón y divisamos el repertorio que estaban preparando para su presentación festejo, que se realizó en el día de ayer. Algunas de las canciones: “Careless whisper”, “Pink panther”, “La bifurcada”, “We will rock you”, “Arde la ciudad”, “Mi enfermedad”, entre otros… como se aprecia, el repertorio es variado, con canciones populares del rock, del pop y hasta de programas de televisión.
Al respecto Mauro cuenta, “tenés que seguir la onda de los chicos, no podes hacer sólo marcha porque se aburren; hay que hacer cosas que a ellos les guste.” El profesor Hemadi aclara, “por el momento, la idea del repertorio se basa en obras fáciles porque recién empezamos; pero el día de mañana queremos ir buscando obras más originales. Generalmente las bandas caen en los mismos temas, vos vas a un festival de bandas y todos tocan las mismas obras. La idea es que se hagan arreglos especiales para la banda, queremos que se trabaje esa idea; ya que en esta zona se van generando compositores, principalmente por la Universidad Nacional de Villa María. Queremos que se vaya instalando la idea de componer y adaptarlas a la idea de los chicos y de sus gustos.”
Otra de las propuestas de la banda y escuela de música es ir creciendo en propuestas. A medida que se adquieran nuevos instrumentos, se necesita también de otra gente especializada que venga a enseñar las técnicas particulares de ese instrumento. Así pasó con el profesor Eduardo Brandi quien durante tres meses les enseñó a las chicos las particularidades de la flauta traversa. Más adelante, está la necesidad de ir sumando nuevos instrumentos y con ellos llegarán otros profesionales que vayan complementando ese espectro. “El saxo y trompeta está bien (dice Fernando), pero hay que darles la posibilidad de otra cosa, pero ¿por qué no hay banda sinfónica acá en la zona? Porque no hay instrumentos de bandas sinfónicas, son todos de bandas militares. Los instrumentos de sinfónica son caros, entonces la municipalidad no alcanza a comprar; pero si te organizás y de a poco vas sumando, podés ir adquiriendo.” Además del sostén municipal, la banda y escuela ha conformado una comisión para cubrir los gastos mínimos que vayan surgiendo.


TRABAJO CON NIÑOS
Trabajar con niños no es nada fácil, menos aún si se les intenta enseñar música. “Tenés que armarte de mucha paciencia y tiempo”, nos cuenta Mauro, “hay que tratar de llegar al chico; pero es muy lindo, nos gusta lo que hacemos.”
La metodología de trabajo es darle teoría y cuando la resuelven, pasan al instrumento. En un principio fue complicado manejar un grupo de 120 alumnos; hoy continúan la mitad, chicos que quieren aprender y que se esfuerzan por lograr sus objetivos. Recuerdan, los profesores, que debieron armar una ronda e ir mostrándoles los instrumentos a cada uno para que tuviesen un primer contacto. Luego armarían grupos de manera tal que en distintos horarios, estén siempre disponibles los instrumentos; ya que por lo general las bandas son libres y muchas veces cuando se quiere practicar un instrumento en particular, se encuentra ocupado.
Son los alumnos que van marcando un poco el paso hacia donde van, son sus gustos y el interés. El profesor Mauro destaca el hecho de que la música te da disciplina. “hay chicos que son muy revoltosos, y vos los ves sentados ahí leyendo y te sorprendés, porque se ponen, hay que coordinar el movimiento, soplar… El chico se sienta y es media hora que está con él mismo. La música te enseña a contar los tiempos porque es matemática, hay que ver donde hay que entrar, escuchar al de al lado, ver al director que esta al frente… todo eso te da la música; es un grupo, sólo no podés hacer nada.”
La Banda Infanto Juvenil de Ballesteros ha realizado algunas presentaciones, en ellas sus profesores son casi espectadores; quieren de esa manera lograr independencia de los niños, “todo lo interpretaron ellos, se las arreglan; porque si ellos saben que vos estás a lado se genera una dependencia que no queremos.”


LA GENTE
La gente de Ballesteros está contenta. Tener una banda y una escuela de música ha sido un gran avance en lo que a materia cultural y musical respecta. No son pocos los que han pasado, en su juventud, por la Banda del Club Talleres y eso enciende una llamita que parecía extinta desde la década del ‘70.
Dice Mauro, “antes todos pasaban por la banda”. Se lo ve contento, es uno de sus sueños, “siempre tuve la idea de que iba a terminar en una banda laburando, siempre estuvo instalado en mí ese proyecto, era esperar y también ir a buscar.” Fernando también está contento, “es lindo el hecho de que vas enseñando y los chicos van aprendiendo. Es muy positivo poder lograr un proyecto distinto, lograr el apoyo para una banda que no está sólo para actos y nada más. Es una banda que forma músicos y ejecuta otros repertorios a los que la gente no está acostumbrada.”
Mauro concluye, “son cosas que le sirven al pueblo. Nosotros vemos que se habla mucho de Rubén Juárez y acá puede haber muchos Rubén Juárez, pero no tienen la forma. Nosotros nos sorprendemos de que hay chicos que tienen súper condiciones. Nosotros los vamos preparando para que en un futuro, cuando estudien o sigan con la música, la realidad no les sea tan complicada.”



Emprendemos nuestro viaje de retorno. Pasan los campos por nuestra ventanilla, pasan los postes y los carteles viales; pero la música no pasa, parece que nos acompañara dentro del vehículo. Son las notas de una banda de jóvenes y niños que desde el fondo cordobés se está haciendo escuchar. Desde estas páginas nuestras felicitaciones y los augurios de continuidad.





BANDA INFANTO JUVENIEL
ESCUELA DE MÚSICA
BALLESTEROS
Integrantes




1. Andrea, Verónica
2. Antune, Camila
3. Antune, Lucila
4. Arroyo, Lorenzo
5. Arroyo, Lourdes
6. Bollo, Laureano
7. Bollo, Sierra Celene
8. Bosio, Bustos Diamela
9. Bruno, Sofía
10. Bustos, Candela
11. Campos, Anahí
12. Campos, Daniela
13. Campos, Gabriela
14. Campos, Jesús
15. Campos, Nimsi
16. Casas, Tadeo
17. Cepeda, José
18. Cepeda, Lara
19. Cerrutti, Angie
20. Cesare, Camila
21. Cesma, Nahuel
22. Chupettini, Benjamin
23. Comba, Irina
24. Cuccietti, Narella
25. Esquivel, Benjamin
26. Ghione, Azul
27. Ghione, Ivo
28. González, Milagros
29. Gutiérrez, Elisa
30. Gutiérrez, Ximena
31. Jackow, Matías
32. Jaime, Dayana
33. Jara, Maylen
34. Jara, Selene
35. Mautone, Ileana
36. Montesino, Octavio
37. Montesino, Valentina
38. Pereyra, Lucas
39. Picatto, Antoni
40. Picatto, Jenifer
41. Picatto, Stefania
42. Quiroga, Delfina
43. Rivero, Evelyn
44. Ron, Alejo
45. Ron, Diego
46. Ron, Mario
47. Sánchez, Lourdes
48. Santopolo, Andrés
49. Santopolo, Mauro
50. Sciencia, Gaspar
51. Tagliavini, Facundo
52. Tagliavini, Leonardo
53. Torno, Florencia
54. Villalba, Virginia
55. Zandri, Malena
56. Prof. Hemadi, Fernando
57. Prof. Sánchez, Mauro
58. Prof. Brandi, Eduardo


(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 18 de junio de 2011.-

domingo, 12 de junio de 2011

Alcide Fornero. Surcos de papel y tierra

Entrevista
ALCIDE FORNERO
Surcos de papel y tierra


Le miro las manos y ellas lo dicen todo.
Me hablan de un hombre que construyó su vida intensamente. Son las manos de un “chacarero” que sembró la tierra, manos que hicieron el pan en el horno de barro, manos que acariciaron la suave piel de sus hijos, manos que sufrieron el frío de las heladas cuando hacía el tambo y sintieron el calor de un humeante mate de madrugada, manos que reparaban la maquinaria rural que se rompía siempre, manos con las que alambraba los campos de esta pampa gringa… en fin, manos de un hombre que después de 60 años empieza a plasmar en el papel, el retrato de su vida y la de los otros.
“Y si te hacés uno de esos cafecitos lindos que sabés hacer…”, le dice a Elsa, su mujer. Nos sentamos en el comedor, mientras que en el otro extremo de la mesa, dos de sus nietas hacen dibujitos. Alcide Fornero me habla en voz alta, con sentencias sólidas engarzadas con una sensibilidad que lo caracteriza. Es un tipo simple, cristalino como sus profundos ojos celestes.
Recientemente, ante una multitud poco vista en las ceremonias literarias, presentó su tercer libro “Por los surcos de esta tierra”. Hablamos con él, de este nuevo hijo y de los surcos que va dejando en esta vida.




Alcide Fornero nació hace 76 años en Los Zorros y allí vivió hasta su juventud. La vieja casa que habitaba se convertía en un punto en la inmensidad del monte. En 1958 se trasladó a Carrilobo donde nacerían sus seis hijos, que de niños, escuchaban atentos los cuentos que su papá les contaba luego de cenar y rezar el Rosario.
Hombre de campo, los designios de la vida hicieron que Alcide a sus 30 años debiera operarse de la pierna y limitar su capacidad de trabajo. Lo lamenta y se consuela a la vez, “tuve el auxilio total de la familia, mi señora, los chicos me salieron buenos”.
Antes de que se lo pregunte se adelanta y me cuenta sus inicios en la escritura. “¿Sabés cómo empecé? En la época de Menem me sentía tan indignado. ¡¿Cómo puede ser que se esté vendiendo todo?! ¡No nos va a quedar nada! Me dio bronca. Hice una carta para mandar a los diarios, ¿pero que me pasó? Yo no sabía que tenía aptitudes narrativas… de la carta me sale un relato, así que no la mandé y me dediqué a profundizar en la escritura y el relato.”

-¿Y como llegás al taller literario de Dolly Pagani?
- Estaba remendando bolsas en el campo y escuchaba la radio. En un momento hablaba una mujer sobre la literatura y la escritura de taller. Dejé la aguja, la miré y la veía parecida a un lápiz. Así empecé a decantar cosas… La señora invitaba a la gente a su taller, pensé y me pregunté porqué no ir a aprender. Así que hacíamos el tambo, terminaba y a mi horario me iba. Habíamos formado un grupo muy compañero, Luis Luján, Adriana Claudeville, Mariela Álvarez, Gustavo Borga, Marina Giménez... Después, en el campo, dejamos el tambo, no daba nada, probamos con la crianza de terneros y terminaba el trabajo y me venía al taller. Mi problema era que yo me decía, “soy un chacarero, no soy un intelectual, hace 47 años que hice la escuela primaria (sexto grado)”.
Una vez la Dolly presentaba un libro, hablé con ella y me dijo los horarios de los talleres.

-Así que fuiste…
-Encaré y vine al taller. Tenía el problema de quiénes serían mis compañeros, yo acostumbrado a llevar la leche, cuidar los chanchos, esas cosas, ¡mirá donde me meto! Cuando yo entré, varias miradas se fijaron en mí. Había mucho silencio cuando leí y me sorprendió el respeto, pero te juro que me temblaban las manos. “¡¿A dónde te vas a meter gringo, acostumbrado a levantar paredes, a poner a punto una máquina, a salir de los animales?!” Empecé, seguí y gustó mucho lo que escribí y me aceptaron de buen grado. Tuve buenos amigos. Hice como 8 años de taller. Es muy bueno porque lo que escribe el otro te ayuda a vos, y lo que escribo yo quizás sirve para el otro. Muchas veces pasa que un escrito de una hoja, no te dice nada, pero puede haber una oración en el texto, que te puede impactar; esa frase acomoda todo.

-Siempre digo que si en un poemario hay un solo verso que te gustó, el libro ya se justifica.
Es verdad, yo a la literatura la llevo en el alma, como mi gran amor a la tierra. Tengo dos novelas empezadas y poesías tengo un montón. El primer libro publicado se llama “Vivencias, relatos y poesías” (1999) y luego le sigue “El hijo del hombre” (2004). “Por los surcos de esta tierra” vendría a ser una continuación de mi primer libro; tiene relatos, cuentos, anécdotas y hay personajes de campo. Había muchas situaciones que en ese momento te daban mucha bronca; pero que, lejos en el tiempo es una cosa que te causa gracia. Yo hago el relato de ese caso poniéndole gracia, para mantener vivo el interés de la lector, empiezo a trabajar la imaginación. Hay también relatos de misterio, de esos que te contaban las abuelas, me gusta tratar el misterio.

-¿Qué sentís cuando ves un libro tuyo terminado?
-Una de las más grandes satisfacciones y doy gracias a Dios por haber alcanzado hacerlo, porque es un don. Vos tenés un don, el gran médico operador es un don, un gran músico es un don, el gran jugador de tenis es un don, el chacarero anónimo es un don… que quizás no se ve, pero el de arriba si lo ve y lo va a premiar. También lo es el linyera, que no contribuía en nada; sin embargo contribuía en el campo para que lo viéramos como caminaba, porque nosotros tenemos que ver la vida del otro. Siempre es importante la vida del otro; te digo Darío; es muy posible que yo haya aprendido más de los que no sabían nada, que de los que saben mucho. De los hombreadores, hombres que trabajan en las máquinas, de los alzadores de bolsas… teníamos una sentencia, son tipos que no hablaban mucho. Una sentencia de ellos, valía mucho, quizás te decían una sola frase. Mi padre era mi ídolo y era un gran consejero, para el “La prensa” y “Los principios” eran diarios serios, y él amaba la verdad sobre todas las cosas, no soportaba los mentirosos. Una vez al irnos al acostar yo le dije, “papi, no me voy a casar, siempre voy a estar con ustedes”. Me puso la mano en la cabeza y me dijo, “hay que prometer poco y cumplir mucho”. Me mató, esa frase hasta hoy está acá (y señala su corazón). No me faltó nunca esa frase. Era un chacarero de colegio de campo y cuanta razón. Son sabios. Si un viejo de vida sana y con jerarquía de vida te dice algo, grabátelo porque tiene razón. Aprendí que cuando un viejo me decía, a lo mejor no le hacía caso, pero a la vuelta de la esquina tenían razón, yo admiro eso.

-Si tuvieras otra vida, y la posibilidad de quedarte en la ciudad o volver al campo, ¿qué harías, Alcide?
¡¡¡Mañana me voy al campo, Darío!!! Porque no me gusta la ciudad; pero no podemos decir que las cosas se vayan a dar como uno quiere, porque la vida tiene muchas vueltas. No sé puede decir que vamos a hacer mañana, sí, podemos tener previsto; pero en la vida el hombre propone y Dios dispone.


Quizás Alcide, fue el mismo Dios quien te trajo a la ciudad, para estar más cerca de los tuyos... Seguramente fue también quien despertó en vos este don, el de la palabra, con la que hoy podés rememorar todos esos años junto a la tierra y la naturaleza; años de mucho sacrificio, pero de mucha alegría. Esa misma alegría que hoy tenemos nosotros al leerte.



(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 12 de junio de 2011.-

domingo, 5 de junio de 2011

Delieite coral. Beethoven por villamarienses

Deleite coral
BEETHOVEN
por villamarienses





Decir que la música no conoce de fronteras, más que una frase trillada es una verdad. ¿Se imaginó Beethoven que en épocas como las de hoy aún se ejecutarían sus obras? ¿Habrá pensado alguna vez el compositor alemán que su influencia no conocería de fronteras ni tiempos? Por otra parte ¿se habrá imaginado un grupo de coreutas villamarienses interpretar a Beethoven, en un auditorio de lujo y ante más de 2000 personas?
El 8 y 15 de mayo en el Auditorio de Belgrano se interpretó la 9na. Sinfonía de Ludwig van Beethoveen, ejecutada por la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Buenos Aires y dirigida por Gustavo Codina. Participaron de ese momento un grupo de villamarienses integrantes del Coro del Conservatorio Superior “Felipe Boero” dirigido por Rubén Terreno y el Coro Nonino de la Universidad Nacional de Villa María dirigido por Cristina Gallo y acompañada por la profesora y mezzosoprano Manuela Reyes. También participó el Coral Ópera del Centro (Córdoba y Santa Fe), sumados al Coral Ensamble (Buenos Aires).
Esta experiencia única y destacable es la que nos contarán algunos de los protagonistas que participaron de esa inolvidable experiencia.


Manuela Reyes inicia la alocución recordando el momento en que comenzaba a gestarse esta posibilidad. Se había planteado hacer una gala lírica para celebrar el 10º aniversario del Eninder y el Bicentenario de la Patria. Se quería incluir el cuarto movimiento de la 9º Sinfonía de Beethoveen. “La consigna era hacer un espectáculo de música clásica, pero que tuviera repertorio popular y muy reconocible por todo público.”
Ese fue el preludio de lo que estaría por venir. El mes pasado un grupo selecto de coreutas de la ciudad viajó a Buenos Aires para participar de esta imponente presentación. Para ello debieron unirse integrantes del Coro Nonino, del Coro del Conservatorio “Felipe Boero” y del Coro Ópera del Centro, que es un grupo regional que se congrega en torno a proyectos que van surgiendo desde el 2007.
Este año el Eninder decide programar completamente la 9º Sinfonía y se establece como lugar el Auditorio del Belgrano, que “después del Teatro Colón, acústicamente es la mejor sala de Buenos Aires.” Así, de esa manera se da una situación especial y completamente inédita para muchos, congregar a más de 120 personas arriba de un escenario, en un auditorio que es un lujo, con un marco imponente de público y con semejante obra a cuestas, hace que destaquemos este hecho.
La dirección corrió por cuenta del destacado Gustavo Codina, quien es el Director del Ensamble Lírico Orquestal de Buenos Aires. Además de ello cantaron Manuela Reyes (mezzosoprano) docente de la UNVM, Soledad de la Rosa (soprano), Christian Casaccio (tenor), Leonardo López Linares (barítono), Carlos Duarte (tenor) y Lucía Ramos Mañé (mezzosoprano).


EXPERIENCIAS
Inolvidable, es uno de los adjetivos que recurren los presentes. “Una experiencia muy linda, que no se nos había presentado nunca… cantar con una orquesta sinfónica, con 180 personas arriba del escenario y en un auditorio espectacular”.
Reyes reconoce que todo tiene que ver con un cambio que se está experimentando en la región en torno a la llamada música clásica. A su vez, “me emocionó ver a nuestros estudiantes escuchando la orquesta y protagonizando una interpretación de una obra emblemática como ésta. Es una emoción muy grande cuando se ve realizada la música.”
Fabián Mossello, es Magíster en Literaturas Latinoamericanas; pero ha cantado en diferentes coros desde hace más de 30 años y reconoce el gran esfuerzo y el logro que ha sido desarrollar un evento de tal magnitud, por ello está agradecido. En sus palabras: “la posibilidad que nos ha abierto Manuela (Reyes), Cristina (Gallo) y la UNVM de poder ir un grupo a cantar semejante obra es única. La experiencia de estar ahí cantando no es transferible con ninguna otra cosa…, estar del lado del que canta, del coreuta, con la vibración, con la energía, con todo lo que significa esa obra es algo que no se puede contar.”
Cristina Gallo, la Directora del Coro Nonino, agrupación vocal que en sus 13 años de vida ha realizado múltiples presentaciones en distintos puntos del país y que ya está terminando su segundo disco, esgrime algunas apreciaciones al respecto. “El aprendizaje es enorme, tiene que ver con el trabajo de masa coral; porque generalmente se trabaja con un máximo de 30 integrantes y no está la posibilidad de cantar con un gran coro, donde el trabajo es distinto. La oportunidad de conocer otros directores, la posibilidad de ver como trabaja ese músico con esa orquesta que además tiene músicos importantes, compartir con otros cantantes y trabajando en pos de un sonido específico es muy gratificante y exigente también, hay que estudiar los ejercicios vocales que hace una masa coral de 120 personas, para cantar el cuarto movimiento de la 9º Sinfonía de Beethoven…”
Ciertas características de este tipo de obras, a veces, parecen imposibles. Manuela dice “hay una grandilocuencia posible en lo acústico, que tiene su punto máximo en estas obras. ¿Qué es un forte en un coro no amplificado? ¿Qué es un forte en una orquesta? Todo establece en la sensibilidad de cada persona que participa un parámetro nuevo, que lo ayuda a superarse; el agudo que al leerlo parecía una cosa imposible, después en la masa de 120 cantantes con todo el efecto de marea que produce la situación, se convierte en una nota más…”
“La construcción del Auditorio de Belgrano permite tener cerca al público y los podemos ver y eso también es importante. La masa coral de cada coro por separado se desarrolló muy bien y la cohesión entre todos también.”


POTENCIAR LA RECEPTIVIDAD
Villa María, se ha fortificado en las distintas manifestaciones que hacen a lo cultural. Nadie discute ya, el papel fundamental que ha tenido, por ejemplo, la instalación de la UNVM en la ciudad. La llegada de docentes y alumnos de distintos puntos del país y del extranjero ha nutrido considerablemente todo el espectro cultural. Manuela Reyes, docente de esa casa de altos estudios y responsable reflotar, luego de 40 años, la ópera en estas tierras con el recordado “Capuletos y Montescos” (2007) vuelve enriquecida. “Tenemos la sensación reparadora de decir ‘podemos hacerlo’; no es que por una cuestión geográfica los habitantes que nacen en tal lugar no van a ser capaces de cantar tales obras.”
Reyes es optimista, dice que el espacio se ha abierto y no se va a cerrar más; porque “además de los artistas y de la comunidad, hay un soporte institucional concreto (UNVM y Eninder), que está creyendo en el proyecto y que es de destacar. He encontrado una receptividad muy grande acá. Comparando a Villa María con otras ciudades semejantes hay una de expresión vida muy particular, en las artes, en la cultura…”
Cree además que nos encontramos en una época con una oportunidad histórica, donde la clave es la integración, “la tecnología permite balancear ciertas cosas que históricamente estuvieron muy desbalanceadas. Había ciertos proyectos que se hacían en las ciudades y ahora gracias a la tecnología, por nombrar un factor, contribuyen a realizarnos; por otro lado recalco la acción de los organismos que están acompañando la iniciativa de los artistas, con un apoyo institucional y económico, ya que sin ellos se hace imposible participar.”
Y cuando hablamos de integración no podemos dejar de mencionar a los tres coros cordobeses que estuvieron allí y que además de compartir el escenario, compartieron otros espacios, y esa convivencia posibilitó la gestación de nuevos proyectos. Así lo asegura Cristina Gallo que destaca ese contacto y el aprendizaje para cada uno de los integrantes, que en su mayoría son estudiantes o egresados de otras instituciones.
El grupo de coreutas volvió fortalecido, una experiencia semejante los incentiva a más y esto le hace bien a la cultura, nos hace bien como sociedad. “Estamos recuperando cosas, que se dicen que no son masivas, que no son populares, que no le gustan a todo el mundo”, sentencia Manuela.
Por su parte Cristina, apoya esa expresión manifestando que la gente se va aproximando paulatinamente a estas expresiones que son muy valorables. “En un momento donde muchas actividades del hombre son individualistas, tienden al trabajo personal y rentado; el coreuta pone mucho esfuerzo, tiempo en pos de un proyecto artístico musical.”


Un sueño que se cumple, un proyecto que se realiza y la esperanza de lo que vendrá. Desde estas páginas culturales nuestras felicitaciones y la energía para instarlos a continuar.



(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, 05 de junio de 2011.-