domingo, 20 de noviembre de 2011

Andrés Cañas. Solidaridad Global


entrevista

ANDRÉS CAÑAS
Solidaridad Global



Acaba de aparecer un nuevo número (18) de la revista “Solidaridad global”, propuesta realizada por el Programa de Voluntariado de la Universidad Nacional de Villa María. “Solidaridad global” es una publicación trianual que desde sus comienzos ofrece a sus lectores una mirada aguda y crítica de la actualidad que vivimos como sociedad, sus luchas, sus pérdidas, pero también sus conquistas. Tal como lo expresaron en su manifiesto del primer número, en diciembre de 2004, la revista está comprometida “con la Humanidad, con el Planeta, con la Paz. Para no correr la misma suerte que los dinosaurios urge que el hombre sea solidario consigo mismo. Solidario con el planeta, nuestra vapuleada casa común; solidario y participante activo en toda manifestación que repudie la guerra y se pronuncie a favor de la paz; solidario con los pobres e integrándose a toda lucha encaminada a erradicar la pobreza; solidarios con todos los oprimidos, la opresión requiere de violencias que permitan instaurar la injusticia y aniquilar seres humanos.”
Con esa premisa como estandarte, han transitado ocho años ininterrumpidos, atravesando diversos momentos. Han crecido de número a número y han logrado el reconocimiento que se merecen. Ha sido declarada a nivel local y provincial de interés educativo y parlamentario, respectivamente. A su vez la Honorable Cámara de Diputados de la Nación la ha declarado de Interés Cultural.
La revista se distribuye de manera gratuita en la institución que la cobija y se distribuye en la comunidad universitaria del país y de Latinoamérica. Otros destinatarios son las bibliotecas, los colegios, empresas recuperadas y otras instituciones.
Desde EL DIARIO Cultura, hablamos con Andrés Cañas, quien es el diseñador y a la vez uno de sus directores, que conjuntamente con Rosario Galarza, siguen apostando un poco más en cada número que aparece. Allí en una pequeña oficina del Campus Universitario, entre ladrillos y pinturas que han ilustrado las portadas de números anteriores, entre la vieja computadora con la que se diseña la publicación y varios bultos con revistas aún sin abrir, nos predisponemos a escucharlo.

                                                                 
Por Darío Falconi
eldiariocultura@gmail.com



Han pasado varios años desde que el primer número se asomara en los pasillos de la universidad, pasaron otras gestiones y la revista se ha mantenido. Andrés, fue colaborador de primera hora y fundador de esta publicación que hoy nos convoca.


-¿Qué evaluación hacés de estos ocho años de revista? ¿Cómo has vivido este crecimiento?
-Desde el principio el proyecto de la revista lo diseñamos pensando en los aspectos de la realidad que queríamos abarcar informativamente, por eso es que tomamos “ecología y paz” porque creemos que es una cuestión acuciante en el mundo de hoy; “universidad y educación”, como no puede ser de otra forma una revista que está producida por la universidad; “solidaridad”, en un mundo fragmentado, más aún con la competitividad que generó el Neoliberalismo, creemos que la solidaridad es un elemento importante para rescatar; y por último, el hacer del hombre en el “arte, cultura y memoria”. Ese fue el esquema para el diseño de la revista. Fue creciendo con el aporte de gente de la casa y con el aporte de académicos de otras universidades, no sólo argentinas, sino latinoamericanas y hasta de los propios Estados Unidos, como se nota en los últimos números.
Los cambios de gobierno en la universidad no han influido sobre la revista, por suerte hemos tenido libertad para trabajar, no lo digo como una obsecuencia, lo digo desde la realidad, hemos trabajado con libertad y hemos tratado de responder a esa confianza, creando un producto que ha sido aceptado, de tal forma que hay una distribución de la revista no sólo dentro del país sino también en América Latina y en el propio Estados Unidos.

-¿Lo de ingresar a otros países como Estados Unidos es más reciente?
-Sí, nos dimos con la sorpresa de que universidades de Estados Unidos nos la pedían, pero nos aclaraban que ya tenían algunos ejemplares; para nosotros fue una gran sorpresa porque no sabíamos que la revista estaba llegando a universidades importantes de ese país como Harvard, Texas… en total cinco universidades…

-¿Y antes mandaban la revista a universidades de Latinoamérica?
-Sí, tenemos colaboradores, como por ejemplo Beatriz Cajías quien ocupó un ministerio del gobierno boliviano, es colaboradora de la revista; en Brasil tenemos una relación muy buena con el Instituto Paulo Freyre, ellos colaboran con sus notas y distribuyen en la medida de sus posibilidades la revista. Dentro del país a gran parte de las universidades reciben esta publicación. La tirada es mil ejemplares por número, andamos con lo justo, pero tampoco se puede estirar más el presupuesto; tratamos de ser prudentes en ese sentido, se hace con poco dinero. Varios de los colaboradores de la Universidad lo hacen sin percibir salario, la gente que escribe de afuera lo hace sin percibir absolutamente nada; nos agrada porque se ofrecen para escribir en la revista.

-Desde el primer número, allá por el 2004 las secciones no han variado, se ha mantenido lo que ustedes habían planteado desde un principio…
-Es que tiene una conexión directa con la visión que procuramos trasuntar en la revista. Pretendemos que esta publicación sea del 2010. El mundo vive una situación grave, cualquier persona que lea el diario, ve que hay una crisis, a pesar de los medios no reflejan la crisis en profundidad, pero si buscamos algunas palabras que nos sirvan para sintetizar, podríamos decir que la Globalización a globalizado la crisis; no sólo la ha globalizado en cuanto que la ha extendido por todo el mundo, sino que la ha globalizado también en sus contenidos: hay una crisis energética, una crisis ecológica, crisis económica, crisis financiera, crisis laboral, crisis institucionales, crisis política… es un pulpo la crisis, tiene muchísimos brazos, y sabemos que no es alegre hablar de esto, pero sí necesario. Es necesario que estemos conscientes del mundo en que vivimos y si podemos aportar nuestro granito de arena en dirección a mejorar la situación en la que estamos, desde la revista lo que pretendemos es informar sobre esa situación; por suerte hay colaboradores muy valiosos que lo hacen en profundidad, hasta en temas tan urticantes, como los temas militares. Tenemos un columnista de mucha valía como es el Coronel García, que hace aportes valiosos; entonces, desde el granito de arena que somos procuramos reflejar la crisis de este mundo en el que estamos inmersos. Esto nos ha llevado a que no variemos las secciones, no variemos el esquema, por la situación mundial se mantiene tal cual, entonces tratamos de ahondar en diferentes aspectos de esa situación a través de la gente valiosa que publica sus trabajos en esta revista, pero manteniendo el esquema.

-¿Participan alumnos de la revista?
-Sí, en el último número los chicos del Centro de Estudiantes del Instituto de Ciencias Sociales y de Humanas, elaboraron un trabajo muy importante que se ha titulado “la juventud algo más que libertinaje”; siempre estamos abiertos a los chicos, pedimos un mínimo rigor de trabajo y análisis, porque no queremos tener baches… pero este trabajo es muy importante, está muy meditado, rescatan diferentes aspectos de la juventud, y es algo en que hay que seguir trabajando, porque especialmente en nuestra América Latina, y esto sin que sea un latiguillo, el protagonismo de los jóvenes ha vuelto con mucha fuerza, en países en donde salir a la calle a reclamar una mejor educación es jugarse la vid, como es Colombia, en países la represión no tiene el carácter letal de lo colonial, pero que se hace sentir en los cuerpos, como es la chilena, los jóvenes están presentes. Este fenómeno de una juventud, los indignados en Europa, en España, Estados Unidos, Grecia… hace que tengamos que estar muy atentos a los jóvenes; como decíamos recién, uno de las gravísimas contradicciones del mundo de hoy han sido superadas, mientras no hayan respuestas positivas, favorables, en el campo popular la protesta va a surgir, en ese sentido, los jóvenes están liderando esa protesta, ese reclamo, que no es un fenómeno nuevo, quizás por su mayor sensibilidad, por sus inquietudes, por sus anhelos, por su utopismo, a mí me causa mucha esperanza cuando hablamos de estos temas graves con los chicos y les digo que una de las posibilidades es la barbarie, ellos dicen “NO, eso no va a suceder nosotros lo vamos a evitar”. Eso es importantísimo. Lo están demostrando en la práctica, que no estamos dispuestos a que nos vayamos a la barbarie.

-La tapa de la revista siempre lleva una pintura (la última una de Tarsila Do Amaral) ¿Qué lugar ocupa el arte en esa publicación?
-Creemos que en esta sociedad no hay un desarrollo estético, y cuando lo hay, cuando al hombre le gusta lo realmente bello, hay un hombre mejor. Estamos muy acostumbrados a lo chabacano, y eso no nos hace bien, la chabacanería no nos hace bien. Desde el primer número dijimos que la tapa tiene que ser bella y que mejor que la plástica… buscamos algo bello que se refleje en la práctica y fundamentalmente pintores latinoamericanos, hay una sola excepción, que es muy valiosa, Picasso. Fue un homenaje que le hicimos.

-Los temas solidarios, ecológicos y políticos… se complementan y completan con la literatura, la pintura y la cultura en general, eso es importante.
-Hace a una concepción del hombre, del ser humano, no creemos que sea bueno unilateralizar al ser humano… no creemos que sea bueno cortarle potencialidades al ser humano, creemos en la plenitud del ser humano, entonces desde nuestro modesto aporte, lo primero es reconocer, que lo nuestro es un modestísimo aporte, reflejar al hombre en su plenitud. ¡¿Quién puede negar la importancia de la literatura en el ser humano?! Creemos que hay que darle cause a todo lo que hace que el ser humano se vaya desarrollando en todas sus potencialidades, no de un ser humano mutilado en sus capacidades, en su creatividad, por eso es que tenemos que ser abarcativos.

-¿Qué le hace falta a la revista?
-Una Dirección más capaz. Tenemos gente que escribe muy bien, quizás nos hace falta alguien que nos supere a quienes la estamos dirigiendo ahora y le de otro vuelo. Hay mucha voluntad de colaboradores, y estamos abiertos a quienes quieran venir a participar, si queremos que sea una revista del 2010 tiene que ser abierta, porque si algo aspira la humanidad hoy es a la democracia, vos ves que las reuniones en el mundo árabe, ¿qué pedían? Democracia. ¿Qué piden los indignados en Europa? Democracia. En todos lados… porque la democracia está faltando, es un gran ausente, la democracia es un fetichismo o es una cuestión simbólica, sin vigencia real en la práctica; la gente está pidiendo democracia, y nosotros queremos ser congruentes con los contenidos de la revista, entonces, procuramos que el autoritarismo que todos tenemos por ser hijos de una sociedad autoritaria, quede allá escondida en el fondo, y proceder democráticamente; entonces todo el que viene es bienvenido.




La invitación está hecha, esta revista abre sus páginas no solo para ser leídas sino también para ser escritas. Aquí hay un espacio más en donde escuchar otras voces de aquí y de allá, del ahora, del antes y del después. Una revista de contenido que toca, en sus 100 páginas, los temas más diversos que atañen al hombre de hoy, pero siempre con una mirada humana, de defensa del hombre como hombre y en comunidad, en pos de hacer realidad el significado de esas dos pequeñas y grandes palabras que son: “Solidaridad global”.


(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 20 de noviembre de 2011.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Daniela Díaz. Arte para vestir

entrevista
DANIELA DÍAZ
Arte para vestir





Su mamá le dio el nombre de Daniela, en honor a una canción de Víctor Heredia.
Como presagiando los rumbos de nuestra entrevistada de hoy, el cantautor argentino decía en “Dulce Daniela”, “ella decide cuando es de día / ella maneja el sol / anda pintando toda la casa / con trozos de crayón”.
Hace poco, releyendo los versos de esa canción, Daniela Díaz se sorprendía a sí misma; porque acaso sin buscarlo, el dibujo y la pintura, se convirtieron en la manera de exteriorizar todos los sentimientos que deambulaban en su interior. Daniela dibuja, pinta, hace graffitis, escribe, diseña… y lo combina con la ejecución y el estudio por la composición musical.
Trabajó en relación de dependencia durante poco más de diez años, detrás del escritorio de una farmacia o renegando en los “cybers”, cuando éstos eran el furor de la novedad. Es de Córdoba, pero pasaba la semana en Villa María para poder concurrir a la universidad. Regresaba los fines de semana para trabajar y así poder cubrir mínimamente sus gastos. El trabajo en negro, el trajín que no daba respiro, fue calando de a poco hasta que decidió arriesgarse, dejar el trabajo “seguro”, y emprender su propio microemprendimiento diseñado personajes que pinta de manera artesanal en remeras y demás superficies.



                                                                                                                              
Por Darío Falconi
Fotos de:
Valentina Lobo Ponticelli
Lucía Puiggrós



“Me decidí, dejé el trabajo seguro para probar con esto que sé hacer y que me gusta. Al final, ¿el objetivo es llenarte de plata? No.” Daniela, nos ceba un mate y nos cuenta que la idea primigenia era ser escritora, por eso cuando tenía unos 10 años concurrió a un taller literario del reconocido escritor Juan Coletti. También hizo algo de pintura, “15 minutos” según sus palabras; pero nunca le dio importancia. De niña no jugaba, veía televisión, leía, dibujaba y escuchaba cuentos en la voz de su abuelo. Más adelante en el tiempo, en la soledad de una farmacia, en los agobiantes veranos, cuando no hay clientes, rayó papeles y así empezaron a salir cosas que hasta ella misma desconocía.
Se compró un anotador en el que en poco tiempo lo completó vinculando la palabra con la imagen. Se convenció de que “en el arte, no importa la técnica, no importa lo que está alrededor; importa que tengas algo qué decir.” Era como una erupción, un incisión en su interior por la que empezó a brotar sin pausa diversas creaciones. Daniela recuerda dibujar en su casa, en la universidad, en el colectivo y hasta caminando… “me agarró un ataque, no podía para de dibujar”. Se le terminó el anotador, compró hojas más grandes, empezó con las acuarelas y combinó diferentes técnicas motivadas por esa energía interior.


REMERAS ÚNICAS
En la actualidad, Daniela “sobrevive” con la venta de sus remeras estampadas, resultante de las ideas de clientes y la originalidad de sus diseños. Como todo pequeño microemprendimiento “Tienda Pantufla” comenzó con los amigos, luego vinieron amigos de amigos, la promoción en redes sociales y su página web (www.danielaveronica.com).
La tarea no es fácil, porque es ella quien debe hablar con el cliente, comprar los materiales, diseñar, pintar, hacer la publicidad, vender y todas esas actividades y roles que una empresa unipersonal requiere.
Sin embargo para Daniela, si bien necesita la venta de sus productos, su objetivo principal no es hacer un comercio de todo esto, es necesario…; pero su centro principal está en dar a conocer sus diseños, sus propios personajes y darle lugar a sus creaciones.
Una de las características de los diseños es que la artista se enfrenta directamente con la prenda de vestir y plasma con pintura (sin previo dibujo) la idea que en ese momento se le ocurra. “Lo que es materia prima lo voy comprando, lo pruebo y lo voy viendo, aún tengo algunas pinturas de mi abuela que usé para empezar. Cuando hice el primer stock de remeras, diseñé un par de personajes, un pulpo mezcla con divinidad hindú, el gato gigante que ataca la ciudad y otros. (…) Es muy extraño que a la gente le guste algo que vos pintás, yo pertenezco al mundo de la música, por el estudio que estoy haciendo y el contacto con los demás compañeros… y el músico está muy a la vista porque lo que estás haciendo lo hacés en ese momento. Yo soy una persona muy tímida y me da un poco vergüenza, es loco, porque el hecho de que vos pintés, así sea que lo pongas en una remera o en una museo, podes irte de ahí y ver la reacción desde otro lado, es como que me relajo mucho más.”


OTRAS INCURSIONES
Además de las remeras que pueden apreciarse en las imágenes, nuestra protagonista realiza otras intervenciones con formas y colores. Una de ellas son los graffittis que “es como acercar el arte de cada uno para cualquier persona y en cualquier lado, a cualquier hora… y eso está bueno porque hay mucha gente que ni se le ocurriría ir a un museo a ver una pintura, pero sí lo ve en la calle. Hay gente que un domingo no sabe qué hacer y un museo, por ejemplo, no está en esas posibilidades… ni lo piensan.”
El ”street art” o arte callejero hace referencia a toda manifestación artística que se realiza en espacios públicos, como paredones, postes de luz, plazas, calles… En nuestra ciudad hemos tenido algunas expresiones de este tipo; pero se realizan de manera esporádica. En las grandes urbes como San Pablo, París, Barcelona, Toronto, es cosa de todos los días. Daniela, también ha hecho su aporte, creando dibujos que luego pega en diferentes superficies… cuando el arte ataca, lo puede hacer en cualquier momento, hora y lugar.
La Licenciatura en Composición Musical con orientación en Música Popular, que se dicta en el Campus de la Universidad Nacional de Villa María ha servido de polo convocante de artistas de diferentes lugares del país y del exterior. Daniela es alumna avanzada de la misma y tiene su propia banda de música llamada “Lady Magnum”. Un trío femenino de rock alternativo combinado con los estilos y géneros más diversos como alternofunk progresivo, techno punk sinfónico con new power, heavy, pop, trash, indie y mucho más. Este proyecto musical se encuentra asentado en Córdoba, pero seguramente se ha nutrido con los conocimientos del estudio diario de la música.


ARTE Y ARTESANOS
En su alocución Daniela nos relata su incursión en el arte y se plantea varias cosas. Dice que “hay una división entre lo que es artesanía y el diseño de autor. En el paseo de artesanos hay un público diferente, hay macramé, hay de todo… en cambio en la tienda de diseño va otro público…no sé porqué, pero da la impresión de que tu producto se enaltece. Lo que está bueno es que estás vos y hay gente que toca la guitarra, otro hace tela, hay payasos, obras de teatro, hay una banda tocando y pasan muchas cosas… se da mucho en Córdoba. Acá no veo que pase eso, veo artesanos y nada más.”
Cuando le consultamos sobre el panorama artístico en Villa María, nos responde que “hay mucha movida, pero a su vez me parece que esta todo muy aislado. Hay muchos músicos que además escriben o pintan y muy bien, y de casualidad te enteraste… Creo que no hay conexión entre los que pintan, los músicos… se me ocurre hacer como un café literario en la costanera, en la casa de alguien, donde sea, en donde el que sepa pintar que pinte, el que escribe que escriba y lea, etc… Me parece que a partir de allí aparecerían intervenciones artísticas en la calle y en muchos lugares. La idea es juntarse para hacer proyectos conjuntos, estimularse uno y retroalimentarse. Este lugar no está, no existe el semillero donde se junten los artistas de manera informal y a partir de esas juntadas puede que salga algún evento conjunto.”


ELVALOR DEL ARTE
Daniela nos cuenta que en la ciudad hay pocas propuesta de diseño y que los productos que se encuentran, en su mayoría, los traen de Buenos Aires. Esto otorga un plus a su trabajo, otro valor agregado. “Gracias a Dios, nunca alcanzo a hacer stock de las remeras, porque las vendo antes; pero sería bueno llevarlas a galerías de arte y otros lugares.”
Si bien las remeras que realiza Daniela las vende a un precio accesible, ella es conciente de que su trabajo vale mucho más; “hay que respetar un arte como el otro. Yo vendo mis remeras más baratas de lo que deberían costar, por el tipo de trabajo que tienen.” Cada prenda lleva todo un trabajo, de muchas horas o varios días, que muchas veces no se refleja en el precio que se vende; “sin embargo ninguna de las cosas que elegí, las elegí pensando en la plata. Me gusta hacer lo que hago y cuando pueda apostar más, lo haré. Me gustaría tener mi propio local de arte, para vender más cosas que las remeras pintadas. Quiero ser mi propia jefa y que me conozcan por las cosas que hago.”



Ojalá que notas como ésta, alienten a los muchos artistas que trabajan incansablemente en la sombra del anonimato. Queremos dar a conocer sus trabajos, que se conozca lo que hacen, para poder difundirlos y apoyarlos.






(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 13 de noviembre de 2011.-

domingo, 30 de octubre de 2011

Os quatro companheiros. Chorinho brasileiro

Entrevista
OS QUATRO COMPANHEIROS
Chorinho brasileiro


El choro es un género musical del Brasil que popularmente se lo conoce como “chorinho”. Es una música instrumental que tiene más de 130 años de vigencia y convoca a todos los géneros y edades. Si bien, etimológicamente la palabra choro significa “lloro, llanto”, el ritmo de estas composiciones, por lo general es alegre, movido y festivo. Se la considera la primera música popular brasilera y fue muy difundida en el mundo hasta que la bossa nova le expropió la popularidad.
Hoy domingo a las 20.30 en el Auditorio del Rectorado de la Universidad Nacional de Villa María (Entre Ríos 1431), se ofrecerá un espectáculo musical compuesto por integrantes de esa comunidad universitaria, que nos ilustraran sobre este género. Los “chorões” son el docente Pascual Crichigno (flauta), el alumno Renato Borghi (cavaquinho) y Pablo Vélez (guitarra) y el recientemente egresado Luciano Cuviello (pandeiro). Vale aclarar que la entrada es totalmente libre y gratuita, por lo que ya no quedan excusas para no ir.
Desde este espacio, irrumpimos en el último de sus ensayos para que nos cuenten sobre el género en cuestión y la presentación de esta noche.

                                                                                                                              
Darío Falconi
eldiariocultura@gmail.com



Bajo el techo de la Licenciatura en Composición Musical surge lo que hoy conocemos como “Os quatro companheiros”. Allí un alumno proveniente de Riberao Preto dialoga con su profesor de flauta sobre el repertorio de uno de los géneros que ambos comparten en gustos. El alumno, se llama Renato Michelín Sanches de Oliveira y su profesor Pascual Ángel Crichigno. No será tema de un encuentro, sino que la pasión por la música los convocará en varias oportunidades.
Más adelante, en alguna de las juntadas que realizan los estudiantes de música, Pablo Vélez escucharía el cavaquinho ejecutado por Renato y comenzaría a desarrollarse el germen de este cuarteto tan singular, que se terminaría de desarrollar con la inclusión de Luciano Cuviello.
                                           

Pascual: -Empezamos sacando fotocopias de una treintena de temas y desde allí los comenzamos a estudiar. Iniciamos a mediados del año pasado y de poco fuimos haciendo mejor las cosas, luego aprobaron el proyecto de extensión y decidimos empezarlo a tocar y presentarlo este año.
Renato: -Una de las cosas que hicimos, fue tratar de buscar cómo tocar el lenguaje del choro, que es lo más difícil; porque aprender los temas es leerlos e interpretarlos, pero queríamos más que eso.
Pablo: -Yo arranqué de cero, no había escuchado más que “Tico-tico”… un choro en toda mi vida. Entonces, venir de afuera y asimilar un ritmo para tratar de que suene así, es difícil y lleva tiempo y todavía lucho para que salga algo más o menos auténtico.
Renato: -Tocamos muchos temas porque estamos concentrados en cómo tocarlos. El choro es el género más viejo del Brasil y todavía está vigente. Surge a partir de una forma de interpretar determinadas músicas de la moda de aquella época de la mitad del Siglo XIX, la polca, el vals, la mazurka, el chotis… Son géneros de música de salón, en el contexto de ese tiempo en Río (de Janeiro) en músicos que eran letrados, pero no eran músicos que tocaban en grandes salones, sino que eran gente de clase media baja y que trabajaban en el funcionarismo público. Había muchos carteros, mucho funcionarios, secretarios… esa es la gente que empieza a darle a forma al choro, a partir de una forma de tocar de esos géneros. De ahí quedó el nombre de choro (llanto), porque se dice que tocaban esas cosas más melancólicamente, más “llorado” que lo que venía en el original de los valses, yotis y de cosas más viejas que ya dejaron de existir… era una mezcla y reinterpretación, un cambio en la manera de tocar. Hay mucha gente que asocia el choro con temas muy rápidos en compás de dos; pero hay otros que son mucho más lentos, pero que siguen siendo choro.


-En el caso tuyo Luciano ¿cómo te integraste al grupo?
Luciano: -Hace como cinco años atrás me encontré con el pandeiro, que como percusionista, me llamó mucho la atención y empecé a estudiarlo técnicamente. Lo que sucedió después es que, cuando llegó Renato (de Brasil), nos conocimos y empezamos a compartir los conocimientos que él traía de allá y con lo que yo sabía empezamos a tocar. Lo que sí pasó, es que después, el grupo se formó sin mí, porque yo tenía otras cosas; hace un tiempo volvía reintegrarme.
Renato: -Igualmente Luciano estaba desde el principio porque si bien no tocaba choro dominaba muy bien el pandeiro, que es el apoyo del choro, es lo que lo sostiene rítmicamente…
Pablo: -No había problemas de ensayar cierto tiempo y luego llamarlo a Luciano porque se iba a adaptar perfectamente, no es como mi caso, que debía ensayar más por conocer menos el género.
Pascual: -Primero maduramos las obras, que son muy difíciles, hay algunas que son virtuosísticas, entonces hay que tocar muy bien el instrumento para tocarlos. No es que uno se sienta hoy a practicarlas y mañana ya están listas; todo tiene una maduración y una integración del código.
Renato: -Además hay muchos subgéneros del género del choro, decidimos incorporar otros subgéneros para refrescar esto que nos gusta.


-¿Generalmente, cómo es la formación de un grupo de choro?
Renato: -Nuestra formación es muy tradicional. Para el caso de los solistas pueden usarse la flauta o la mandolina, puede ser un trombón u otro tipo de instrumento; la base siempre va a ser pandeiro, cavaquinho y guitarra de siete cuerdas, que aquí no se utilizan.

-¿Qué particularidades tiene el hecho de estar incluido dentro de un proyecto de extensión?
Pascual: -Lo hicimos para poder institucionalizar esta idea, para que desde la Licenciatura en Composición Musical con orientación en Música Popular, tuviera una música popular de un estilo de un país vecino y hermano como es Brasil. Algún día alguien querrá hacer joropo o merengue venezolano y mostrarán eso... Nuestro punto de partida es tratar de conocer esta música, que a nosotros nos agrada, porque creo que los músicos somos así, si una música no nos agrada nos pasa por el lado, no la tocamos. Realmente nos tiene que llegar a lo más profundo de cada uno, eso hace que nos pongamos a investigar y estudiar, a escuchar como lo tocaban otros, y hacernos la versión propia de cada uno de nosotros.

-¿Se improvisa en el choro?
Renato: -La improvisación como la conocemos en el jazz, no está en el choro más antiguo, después se la agregó por la propia influencia del jazz; en el choro no se toca ni parecido a lo que está escrito, en el sentido de la rítmica, en el sentido de giro melódico, de ornamentos que se le agreguen, es muy del género. El cavaquinho no sigue un patrón rítmico, el principal sentido es la guitarra que tiene un “bordoneo”, que es todo el acompañamiento de los bajos que forma un contracanto a la melodía, es completamente improvisado. Genera una textura contrapuntística que es muy interesante y muy característico; cuando hay dos guitarras, las dos hacen lo mismo y generan un contrapunto más denso todavía. También se hace mucha alternancia de solistas.
Pascual: -Nosotros no sólo notábamos que teníamos respetar un código; sino que también teníamos cierta libertad para hacer cosas, dentro de lo escrito y fuera de ello, eso tiene lindo este género.

-¿Y en la Argentina se escucha el choro?
Renato: -No hay mucho… En una charla que he tenido con el Director de la Orquesta de Música Ciudadana, Alberto Bacci, me comentaba que en una época llegaba mucho este género a la Argentina… o sea, antes de la bossa nova, el choro era la música que más salía del Brasil; por eso te digo, que antes de esa época los temas de choro se hicieron muy conocidos fuera de Brasil, y después dejó de ser la música número uno del Brasil para los otros países. Pero sigue vigente, es la música que une generaciones… no es de un contexto específico, vos vas a un bar que tienen mesas afuera, en la calle, los vas a ver tocando y la gente que se acerca, y vas a ver niños con sus padres. Verás también que están los músicos de 70 años tocando junto a los que tienen 20, eso tiene el choro.
Pascual: -Como ves, este es nuestro grupo, aquí tienen a los chicos de 20 años y aquí el chico de 70 (bromea y se señala, con su humor siempre tan particular).
Renato: -Algo muy importante que quiero rescatar, el choro tiene su centro, no en presentaciones en vivo, es un género instrumental, tiene alguna composiciones que le agregaron alguna letra pero posterior a su composición. No es para bailar, es un género para escuchar. Su centro de existencia es la ronda del choro, alrededor de una mesa, con cerveza, a la tarde donde se juntan a tocar y se va arrimando la gente. Los músicos se acercan y si no saben lo que tocan se van adaptando y tocan. No es una música de noche, a las cuatro seis de la tarde, generalmente es cuando se toca esta música.

-¿Cuál es el repertorio que tienen preparado para hoy?
Renato: -Son todos temas de grandes referentes del choro como Pixinguinha, Esquina de Abreu, Ernesto Nazareth, entre otros. Hay algunos que son de compositores menos conocidos, que tienen solamente un tema que todo el mundo ha tocado, pero casi nadie conoce las demás canciones que han realizado. Todos estos temas son antiguos, ninguno se ha compuesto después de 1940.

-Por último, ¿qué significa para ustedes interpretar este género poco difundido en la Argentina?
Pascual: -Para nosotros es un gran desafío, porque salvo Renato, ninguno de los tres antes había tocado esta música. Fue un desafío estudiarla también. Lo importante es que la gente vaya a escuchar, que no se va a ir defraudada, porque es una música muy bonita.
Pablo: -En mi caso confío en lo que dice Renato, de que estamos sonando bien…
Renato: -Después de tiempo de ensayo, llegamos a sonar bastante bien y bastante fiel, por eso creo que vale la pena ir. Espero que la gente nos acompañe.







(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 30 de octubre 2010.-

domingo, 23 de octubre de 2011

Augusto Porporato. Literatura cordobesa en evolución


entrevista
AUGUSTO PORPORATO
Literatura cordobesa en evolución



El novelista cordobés presentará su libro en Villa María.
Cuando el reloj maque las 20.30 de mañana, la Medioteca Municipal será el escenario de una nueva socialización literaria. Una propuesta que trae un escritor cordobés a nuestra Villa. Augusto Porporato nos visitará para presentarnos su última novela “La crisálida”. Oficiará de anfitrión el magíster en Literaturas Latinoamericanas de la Universidad Nacional de Córdoba y docente de la Universidad Nacional de Villa María, Fabián Mossello.
“La crisálida” integra la colección “Viceversa” que, como nos dice el editor de Recovecos Carlos Máximo Ferreyra, “es una alianza entre el Gobierno de Chaco, la editorial Cuna (Chaco) y Recovecos (Córdoba); apunta a lograr excelencia en cuanto a la calidad de las ediciones, aunando estéticas y formas de trabajo que den por resultado ediciones de cuidada terminación, corrección y circulación nacional.”
Augusto Porporato es cordobés; nació 1973 y desde la infancia se dedicó a la música. Se ha presentado en muchos escenarios del país como concertista de piano. Estudió el traductorado de alemán hasta descubrir la pasión por la literatura. Es corrector del diario La Voz del Interior, en el que realiza comentarios de manera esporádica. Con su primera novela “Punto de fuga” resultó finalista los premios Planeta (2005) y Emecé (2007). Tiene un par de novelas que aparecerían próximamente.



Por Darío Falconi
Fotos gentileza La Voz del Interior
eldiariocultura@gmail.com



 Anticipándonos a su llegada a la ciudad, hablamos con el autor de esta obra que propone una historia entrelazada entre dos mundos. Dos espacios que se desarrollan en distintos tiempos, pero que a medida que avanzamos en la lectura se rozan y encuentran puntos y puentes de confluencia. Las historias se van entretejiendo en el seno de una antigua civilización y en un manicomio en pleno proceso militar. La novela ofrece una lectura atenta, en la que debemos ofrecer “una entrega total de los sentidos” para comprender e intuir qué se está gestando dentro de “La crisálida”. 


Justamente, la crisálida es un estado de transición, un proceso de gestación, de metamorfosis, ¿cuándo y cómo se gestó esta novela?
La inicié y la terminé en 2006, no bien acabé mi primera novela, “Punto de fuga”. La gestación de una novela es algo misterioso, yo al menos nunca sé por qué en un determinado momento siento la necesidad de escribir ciertas cosas, y de dedicarme por entero a un proyecto que sé que me va a insumir un tiempo prolongado. Lo que sí tengo claro es que la novela nació desde la necesidad de seguir escribiendo algo de largo aliento, ocupar mi tiempo placenteramente, saber que me iba a levantar a la mañana siguiente y seguiría conectado con una historia. Por suerte, este deseo de creatividad me sigue acompañando. Además, siempre quiero escribir sobre la demencia, las alteraciones mentales y sus consecuencias, y un contexto como el manicomio, que ya lo tenía presente como posibilidad de ficción, me sirvió de disparador para lo que quería decir. 

En otra entrevista declaraste no poseer planes a la hora de escribir, ¿de qué manera te organizás para no perderte en el mundo que estás creando?
Releo permanentemente lo que ya escribí, y voy adaptándolo a las novedades del argumento, corrigiendo y modificando los detalles para que tengan correspondencia con el resto de la obra. De ese modo puedo enfrentarme a la creación con libertad y al mismo tiempo controlar la arquitectura general del texto.

¿Qué pretendés del lector de "La Crisálida"?
No sé si pretender sea la palabra precisa. Yo diría que le pido al lector de mi novela lo mismo que me pido a mí cuando leo a los otros: atención exclusiva, concentración absoluta. Y lo digo no porque esta novela sea compleja, que en muchos aspectos lo es, sino porque así me parece que se debería leer cualquier texto, con una entrega total de los sentidos.

Portada de "La crisálida" (Recovecos).
En muchas ocasiones el trabajo de periodista debilita y hasta consume la tarea del escritor de ficciones, ¿cómo influye esta tarea en tu caso personal?
Yo no hago periodismo exactamente. La tarea que realizo en el diario es la de corrector, y de vez en cuando, además, escribo reseñas. Coincido con vos en eso de que el periodismo te "seca" la cabeza con sus exigencias coyunturales. Así que agradezco tener un trabajo como el mío, porque me permite tener la mente despejada para la ficción.

Habiendo sido finalista de importantes premios literarios, ¿qué ves de positivo de los concursos y qué de negativo?
Lo positivo es que, si los ganás, la nueva situación hace que lectores y editores te vean de otra manera, te individualicen dentro de la hojarasca de escritores que existen, y eso no es poco, porque cada vez hay más gente interesada en publicar. Además te dan prestigio, más allá de que muchas veces uno no entiende cómo pueden obtener premios ciertas obras cuya calidad jamás estaría a la altura de semejante reconocimiento. Y en esto, justamente, está lo negativo de los concursos. Hay modas, intereses editoriales, perfiles determinados buscados por las empresas que llevan a descartar trabajos sólo porque no encajan en estos cánones, sin tener en cuenta, a la hora de evaluar, la calidad literaria por sí misma.

¿Cuáles son los temas que no podés obviar al momento de escribir?
La vocación, las consecuencias de una elección, las exigencias del entorno familiar respecto de esas elecciones vocacionales; la intolerancia, el abuso de poder; la locura, que siempre alienta la posibilidad de percibir la realidad de una manera distinta, que es algo que me fascina. También, la literatura en sí misma, usada como un disparador del argumento.

¿Tenés algún recuerdo de la última dictadura militar en Argentina? ¿Qué motivaciones te impulsaron a escribir bajo ese techo?
Creo que la dictadura está en el ADN de todos los argentinos, independientemente de la polémica que genere y de las posiciones que cada cual adopte frente a lo que pasó en esos años. Es por eso que resulta inevitable que un escritor argentino escriba en algún momento algo que la relacione. Salvando las importancias históricas, resultaría igual de extraño que un narrador alemán contemporáneo no se refiera en alguna de sus obras, aun tangencialmente, a la Segunda Guerra, el Holocausto y sus consecuencias en la castigada sociedad alemana. De todos modos aclaro que “La Crisálida” no toca la dictadura como tema principal, sólo la utiliza como contexto necesario para justificar el desarrollo de la historia.

¿Qué particularidades tiene el hecho de pertenecer al catálogo de la colección Viceversa?
Es una gran alegría para mí compartir el catálogo con escritores muy buenos. Además, Viceversa alienta una apuesta cuidada y de mucha calidad, y muy ambiciosa en relación con aquello de arriesgar mediante una propuesta diferente. 

Augusto Porporato
¿Cuál es tu opinión acerca de la "literatura nacional" actual y la cordobesa sobre todo?
Hay un panorama de mucha producción. Y dentro de esa abundancia, hay lugar para todo: para lo comercial, para lo más “literario”, incluso para lo experimental. Dentro de lo que me interesa a mí, se hacen cosas muy buenas, aunque siento que esa misma literatura cae a veces bajo los dictados del mercado. Creo que se premian poco la ambición y el riesgo y se estimulan productos que se venden bien y rápido, que en definitiva son aquellos que cuentan con las mayores posibilidades de seguir escribiendo en editoriales grandes. Y eso seduce, claro, no lo puedo negar; cuesta mucho mantenerse en un camino propio. En Córdoba, en cambio, no veo tanto eso, creo que se da una libertad mayor, más allá de su abuso en el regodeo del realismo, en todas sus formas, aunque sobre todo el carveriano. Hay una fórmula que les resultó a algunos, y de ahí en más muchos se dedicaron a escribir a lo Carver, o sea a escribir como un estadounidense y por eso mismo alejados así de nuestras tradiciones. Eso me suena falso, independientemente de calidades y buenas intenciones. 

¿Qué escritores conforman tu canon de literatura nacional?
Borges es inevitable para todo escritor argentino, ya sea porque lo incorpore a su tradición o porque lo resista. En mi caso noto, y parafraseándolo, “un leve influjo” en cuanto a cierto uso de su vocabulario. Después, me han animado escritores de tradiciones tan diversas y de estéticas tan opuestas como Di Benedetto, Moyano, Rivera, Conti, Gallardo. De los contemporáneos me han gustado algunos libros, pero no me reflejo en la totalidad de la obra, aunque quizá esto se deba a que aún no han terminado de escribirla y uno como escritor no tiene la perspectiva histórica para asumirlos como una influencia canónica.

¿De qué manera lo invitarías al lector villamariense, para que te acompañe mañana?
Que se acerque a un encuentro con amigos, por ahí descubrirá un libro que puede ser su compañero durante un tiempo.


(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 23 de octubre de 2011.-

lunes, 17 de octubre de 2011

domingo, 16 de octubre de 2011

Mario Trecek. Un cronopio en la Villa



entrevista
MARIO TRECEK
Un CRONOPIO en la VILLA


El tiempo ha pasado, pero él sigue igual. No parece haber acusado los golpes del reloj y del calendario. Aparece en la Plaza Centenario con su traje, corbata, anteojos y esa gorra que lo identifica. Él es el mismo de siempre, pero no sólo por su figura, sino por su manera de ser y su voz, esa voz que aún resuena en mi cabeza de niño, cuando habitaba la misma ciudad que él.
Su nombre es uno de esos que no deben faltar cuando hablamos de la literatura del interior, su militancia cultural de décadas lo han hecho un personaje público, un hombre de cultura, un referente de nuestro río, allá, aguas arriba.
Invitado en la reciente Feria del Libro local, el Poe-mario llegó a Villa María para presentar su último libro que, curiosamente, se llama “Crónicas de un cronopio”. Trecek, poeta por naturaleza, muestra en sociedad su cuarto libro, los anteriores habían sido de poesía.
Mario Trecek es Diplomado en Gestión Cultural y Gestión Pública. Cursó Letras Modernas en la Universidad Nacional de Córdoba y ejerció periodismo cultural en el semanario Tribuna y por radio en LV26 Radio Río Tercero con su programa “Cronopios”, que ya lleva más de dos décadas en el dial.
Desde EL DIARIO Cultura aprovechamos la oportunidad para hablar de su nuevo libro, pero también de otros temas que nos interesaron.


De la mano de Quo Vadis Ediciones, se presentó en la carpa central de la Feria “Crónica de un cronopio”, una recopilación de notas que Mario Trecek publicó durante dos años en el semanario Tribuna. Como una suerte de aguafuerte del interior cordobés, el autor de “Implosión” escoge temas y noticias del momento y a partir de allí vincula la realidad con la ficción, haciendo convivir en textos breves a personajes de todos los tiempos, a músicos, políticos, películas, lugares y demás expresiones culturales de las más diversas. De esa manera esta recopilación de textos, se erige como otra forma de leer el mundo contemporáneo en el que estamos insertos.


-Mario, toda tu vida te conocimos como poeta, ¿cómo surge este libro de crónicas que viniste a presentar a esta ciudad?
-Lo de las crónicas fue una invitación del director del diario (Tribuna) que quería una nota pero que no fuera de opinión política. Creo que como escritor, tenía un desafío de tener un espacio y provocar, que hubiera cosas que tuvieran que ver con la noticia del día o de la semana, el emergente que surgiera de lo político o de lo social, pero siempre dándole ese corte especial donde todo estuviera atravesado por la cultura y el espectáculo. La verdad que lo logré bastante y me divertía mucho, porque además yo tengo una forma de hacer asociaciones ilícitas, de jugar con el humor, me salva de la depresión, entonces me divierto un rato. Como lo decía anoche (en la presentación de su libro) el humor permite desdramatizar, lo que no significa que uno no pueda decir las cosas. Le agradezco a Justo Dagorret porque fue él que me invitó, porque me salvó de un momento especial de mi vida, me ayudó a tener un trabajo, porque tampoco estaba escribiendo poesía... Esto me permitió descubrir también que una nota por encargo se puede hacer, pero un poema por encargo, no. 

-¿Durante que tiempo realizaste este encargo y con qué respuesta?
-Esta tarea me provocada buscar un tema, desarrollarlo, buscar información en el “mundo Google”... Lo digo como una travesura lo de “mundo Google”, porque siempre se demoniza todo esto y lo digo a propósito, porque el problema no es Google, sino qué hacemos con ese mundo; porque la cultura es tan virtual como cualquier biblioteca; porque mientras no abras el libro, que está prometedor de tantas cosas, no pasa nada…
Arranqué tomando la noticia de un joven árabe que le tiró el zapatazo a Bush y el corte se da con la muerte de Néstor Kirchner. El dolor me embargó mucho con la muerte del ex Presidente, la verdad que fue un fenómeno individual pero colectivo muy fuerte. Lo lloré, quizás más que a mi padre, no me preguntes porqué fenómeno psicológico interno. Quizás la muerte de mi padre era la crónica de un cronopio anunciada, porque tenía cáncer, y lo acompañé en su agonía. Con esa nota concluí y quise despegarme del diario para que no fuera visto que era utilizado para militar; aunque tengo una vida como militante político, militante cultural y como creador, porque esas facetas en mí y en la realidad de Río Tercero no son contradictorias. La población de Río Tercero me ve como a un todo, en cualquier caso podría ser un conflicto, en el caso mío el periodista, el artista, el político, el funcionario público porque lo fui en algún momento (Mario fue Secretario de Cultura y Educación en el período 1999-2003)… la gente me ha adoptado como ese gran cronopio, ¿no? He ido haciendo un salvoconducto, me he apropiado de ese personaje de Julio Cortázar, y la verdad que mi temperamento, mi forma de ser, esa cosa tan verborrágica, pero también divertida, “opinator” como soy, la gente me respeta mucho y eso me permite decir cosas, que a veces, desde una posición académica, no se podrían decir.

-¿Qué tan costosa fue la práctica de llevar esta columna?
-Lo he hecho como un ejercicio literario, lo tomé con la misma responsabilidad como si fuera un trabajador de un medio de prensa. La prosa te permite el oficio, mientras que la poesía cuando estas yermo, bloqueado, cuando no tenés que decir es mucho más difícil… y más aún mi poesía, que parece un poco pedante decirlo, pero mi poesía tiene cierto carácter filosófico, sociológico; entonces si no lo escribo desde lo más profundo de mis convicciones, de dolor o de alegría, no me sale la poesía.

-¿Ese es el motivo por el cual has publicado con cierta distancia en el tiempo? Tu libro “Asumir estatura” apareció en 1986, “Implosión” en el 1996 y “De transparencias y rupturas” en 2003…
-Justamente “Implosión” nació de aquel momento clave en la ciudad de Río Tercero y es como que hice un recorte, porque formaba parte de otro poemario y lo publiqué breve. Estoy muy conforme con “De transparencias y rupturas” fue premiado en el Círculo de Poetas Iberoamericanos de Nueva York, porque esa fue la primera vez que publiqué un libro con alguna unidad temática. 

-¿Qué podés decirnos de Villa María en relación a tu ciudad natal, Río Tercero?
-Esa pregunta tiene trampa (me mira y sonríe)… Los riotercerenses admiramos mucho a Villa María, porque le ha ido bien, porque ha apostado a lo que debía apostar: a la educación terciaria y universitaria, ha apostado al río; Río Tercero siempre le ha dado la espalda al río. En cambio los villamarienses se recostaron sobre la rivera, lo quisieron, lo abrazaron, se apropiaron, se amigaron con el río; no le quisieron ganar espacio… uno va por la rivera del Río Tercero, que es el mismo Ctalamochita, pero sin embargo no es la misma sensación. Nosotros tenemos un estigma, es como que aquí (Villa María) se atempera el prejuicio, nosotros estamos muy próximos a la concentración fabril, a todo el polo petroquímico y eso genera una presión adicional a la sordera y a la ceguera de nuestros funcionarios.

-¿Y en cuanto a lo cultural?
-Villa María tiene escritores magníficos, como Alejandro Schmidt que ya tiene renombre nacional y como otros grandes referentes. Lo tienen a Carlos Gazzera, que si vas a la Feria de Libro a Buenos Aires lo encontrás hablando de EDUVIM, y convocando a David Viñas, a grandes. Es lo que no falta a los riotercerenses como comunidad, pero hemos avanzado también; debo decir también que Río Tercero es más joven, estamos próximos a cumplir 100 años. Yo soy un trabajador cultural desde la década de los ’70, tenía 14 años cuando empecé a trabajar en la Biblioteca Justo José de Urquiza y por primera vez en la historia de Río Tercero aparecía la literatura como un ejercicio artístico. Tuvimos a Doña Zoila Acuña, Juan Caballero, un español que vino como muchos extranjeros, porque fue un centro de atracción tanto por Atanor, Petroquímica, Fabricaciones Militares, después en la década de los ‘70 con el emerge la literatura con un grupo literario. La primera antología edita que hay, la provocamos nosotros y, en mi caso particular, desde entonces no he parado, publicamos “El mirador” y “El mirador II”… Las antologías son importantes por lo representativas que son, pero siempre es invaluable la edición individual, eso le da continuidad al autor, lo compromete; pero somos jóvenes en Río Tercero. Hay buenos valores en las distintas disciplinas, escritores, Vilma Novick, Azucena Gribaudo, Lía Villafañe, Pola Furlani, y hay nuevos. Lo que pasa es que no hay continuidad, publican sus libros, pero luego salen contadores o lo que sean. En la pintura también y las demás artes; pero creo que el mayor desarrollo ha sido en lo musical, de alguna manera ya teníamos a Luis Amaya, aquel guitarrista de Mercedes Sosa, tenemos a Pablo Jaurena…
Yo le reclamaba a los candidatos que no pusieran el acento en el cordón cuneta, en la repavimentación, sino que buscaran elementos más simbólicos que nos va a permitir la utopía de la próxima centuria de Río Tercero, para parecernos a Villa María. No han aparecido estadistas de los que necesita la ciudad para dar ese salto cualitativo. Río Tercero, tiene mucho potencialmente, pero tenemos la mala suerte de las explosiones en 1995 que provocó un autoexilio, emigró mucha gente y no nos dimos cuenta hasta que se hizo el censo, en donde nosotros creíamos veleidosamente que éramos 50.000 y somos 46.000 habitantes.
Resumiendo, tenemos una mirada de admiración hacia Villa María, pero sobre todo queremos emular a esta ciudad.

-¿Qué significan estas más de dos décadas de radio?

La radio es una militancia cultural, creo que hice un aporte a la ciudad en ese aspecto de meterle información de la pintura, del cine… hay gente que es la única información a la que se puede acceder, porque el diario se transforma en la cosa puntal, informativa, despojada… pocas veces hacen una entrevista donde el autor puede desarrollar una estética, plantear su modo de ver el mundo, no se da mucho. En el programa de radio se puede generar una corriente de pensamiento, estos 23 años es un aporte en ese sentido. Ni hablar en el ‘95 ser cofundador de “Cauce común” que era el grupo de artistas que nos unimos ipso facto con ese poema “Implosión” que se canta todos los 3 de noviembre de Rio Tercero, para luchar por la justicia y la verdad por las explosiones, porque el arte jugó un papel fundamental. Usamos la metáfora de manera horrible, pero hubo una explosión artística con respecto a la se explosiones. Llegamos con una embajada cultural, no queremos solamente la reparación económica, queremos mucho más.


-¿Qué es la poesía y para quién escribís?
-Es pulsión, pasión. La poesía es ritmo, música, lo efímero, a veces una sola pincelada en un verso te salva un poema. La poesía necesita tiempo reposo, maceración, tanto para el que la escribe como para el que la lee. No me escribo para mí, pero tampoco escribo para gustar, pero me gusta lo que escribo, porque no podría escribir otra cosa. No lo vivo como un conflicto, no podría decir lo que digo, de otra manera. La poesía tiene muchas lecturas, tiene varias capas y mi poesía me define.

-¿Considerás que la poesía está desvalorizada?
-Hay que tener una destreza para la lectura de la poesía, la gente suele decir “al Mario lo quiero pero su poesía no la entiendo”, pero cuando se las recito se quedan fascinados. Oralmente funciona, cuando lo leen no. Es más complicado, soy más “famoso” como poeta que como leído. Soy popular por lo que soy, pero no soy popular por lo que escribo; pero nunca lo sufrí. Con la columna de “Cronopios” en el diario, fue la primera vez que la gente me reconoció como escritor, esperaban la columna, aunque hay muchos que no la entienden… 

-¿Cómo es el vínculo que te trajo hasta aquí?
-Yo llegué a la feria, llamando por teléfono. Esto me lleva a pensar que, en general, no hablo de Villa María en particular, nadie hace un trabajo de rastreo. Deberíamos tener mayor fluidez e intercambio entre ciudades como Río Tercero, Río Cuarto, San Francisco y Villa María, por ejemplo. Debería ser un cuadrilátero virtuoso de intercambio cultural y no existe. Los de Río Cuarto no saben nada de lo que pasa en Río Tercero y viceversa… este es un trabajo que debería ser de los funcionarios no de los artistas. Agradezco muchísimo que me abrieron las puertas en Villa María, pero debiera surgir al revés. Todo se maneja de manera individual, debería ser un poco más en grupo. Lo que muchos no entienden es que el arte no es solo tener aptitudes, es un laburo y hay que trabajar.

Un laburo que Mario Trecek inició en su adolescencia y continúa realizando en su Río Tercero natal, que lo vio nacer y desarrollarse. Ese mismo cauce hoy lo trae hasta estas márgenes para seguir conociendo a un “cronopio” más, de esos que durante tantos años difundió en su programa.




(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 16 de octubre de 2011.