domingo, 2 de septiembre de 2012

Marcelo Luque. Operador de cine



Entrevista
MARCELO LUQUE
OPERADOR DE CINE
  


Anoche volví a ver “Cinema paradiso”, la inolvidable película de Giuseppe Tornatore. La producción de 1988 retrata la vida de un niño que crece de la mano del cinematógrafo y de un viejo operador que le enseña sus trucos. Un homenaje al cine, su oficio y su función social. La vi porque quería revivir los momentos y las sensaciones que esta historia despertó en mí la primera vez.
La nostalgia por el cine que está presente en toda la película, seguramente es la misma que tienen aquellos que han tenido la suerte de vivir, en la época en que en Villa María había más de cinco salas funcionando simultáneamente. Ellos, usted lector, que fue partícipe de ver cómo fueron cerrándose las salas una a una como fichas de dominó, seguro que es algo que aún lamenta.
El desarrollo tecnológico y el acceso masivo a los televisores, videocaseteras, DVD, ha contribuido, junto a otros aspectos, a que los espectadores del séptimo arte fueran migrando de la sala cinematográfica, hacia el refugio de las cuatro paredes de su casa. Sin embargo, usted sabe que no es lo mismo, que la experiencia de vivir una película en un cine nunca será igualada por otra cosa más que por el cine mismo. Por ese motivo hoy le propongo un recorrido por la única propuesta de cine que ha quedado en la ciudad y contarles con la voz de uno de sus operadores, cómo es este trabajo de ofrecer historias a través de una pantalla.


Por Darío Falconi
eldiariocultutra@gmail.com


La puerta se abre y crece ante mí la extensa escalera en caracol que se dispara hacia arriba. Dos o tres vueltas en sí mismo y ya estoy en la cabina donde amablemente Marcelo Luque me recibe. Él es de Villa María. Se dedica a este oficio desde 1998 con la misma empresa que hoy ha desplegado cuatro cómodas salas insertas dentro de un hipermercado. Hace ya varios años el titular del cine local, Fernando Ateca, le propuso la tarea que Marcelo emprendió luego de ser operador en las recordadas Radio Río 101.1 en Villa Nueva y la emisora del Obispado.
Sus inicios los recuerda en la calle Corrientes cuando reemplazaba a quienes, por aquel entonces, eran los operadores del momento. Hoy esas personas de las que aprendió se han jubilado y le toca jugar de titular. Define a su tarea de apasionante, pero aclara que la condición indispensable es que a uno le guste; porque el trabajo de operador es muy solitario. Son seis días a la semana, que durante siete horas debe convivir entre el “claqueteo” de las máquinas y la soledad propia de esta actividad. En su gran cabina de trabajo están instalados tres proyectores de 35 mm, que han sido heredados de cuando el cine se encontraba en pleno centro; más un nuevo proyector de última generación, que se utiliza para ofrecer las películas digitales en 2D y 3D.


EL LEGENDARIO FORMATO: 35 MM
Las películas de 35 mm tomaron ese nombre porque las tiras en las que vienen grabadas tienen ese ancho, un formato que con algunos cambios y agregados continúa utilizándose desde los albores de la cinematografía.
Marcelo tira varias veces de la punta de un rollo para encontrar la parte donde está plasmada la clasificación de la película, luego la arruga y dado el material con el que se fabrica ahora, la cinta recobra su forma, se vuelve indestructible e ignifuga. El celuloide en ese sentido era un gran problema, dado que la gran temperatura que generaban los proyectores y la propiedad combustible del celuloide podrían provocar incendios y causar accidentes como el que sufrió Alfredo, recordarán, en “Cine paradiso”.
La explicación del entrevistado continúa diciendo que la frecuencia de trabajo son 24 cuadros por segundo, esto significa que en un segundo se pasan 24 fotogramas (o fotos si lo prefiere); por ello es que los rollos de cinta son muy extensos. Aproximadamente en una hora hay 6000 metros de cinta. Es esta la que pasa de una gran bobina superior donde está cargada a una vacía inferior, que se va llenando a medida que el filme transcurre. Pero antes, la cinta atraviesa por una gran cantidad de rodillos y cabezales que transportan las historias que se decodifican en imagen sonido.
Marcelo me guía, me muestra los proyectores y me cuenta de qué manera se han ido armando, dado que algunos poseen cabezal alemán, bases norteamericanas, otras partes de industria nacional y nos aclara que en la actualidad se hace complicado conseguir algunos materiales o repuestos; por lo que se debe apelar a la inventiva, para solucionar los inconvenientes que se vayan apareciendo. La tapa de uno de los proyectores se abre ante mí y la lámpara ofrece su luz brillante, los haces se reflectan en espejos que generan así la magia que ha cautivado a grandes y chicos durante muchas décadas.


LOS ACTOS
Las películas llegan al cine en diferentes latas resguardadas por bolsas que las protegen. El ex operador de radio nos cuenta al respecto que, cada título no viene en un solo rollo, sino que se divide en actos. “Lo que hacemos nosotros es unirlos en un rollo más grande”. Para ello utilizan una tabla que contiene unos clavitos que encajan perfectamente con los orificios que la cinta dispone en cada uno de los lados. De esta manera esa parte se mantiene rígida hasta que se le une la otra, se hacen coincidir los cuadros, y con acetona o con cinta se ensamblan los actos. “Sucede que antes se proyectaba en actos. El operador cuando veía que en la esquina superior derecha se hacía un círculo, estaba la señal de que debía encender el otro proyector para continuar con el siguiente acto. Había que tratar de que el público no lo notara.”
“Las películas vienen en dos formatos que son los más conocidos en cine, que son el full screen o pantalla completa y el formato cinescope o 16.9 que se ve alargado. Usamos un tipo de lente que es grande, que es una secuencia de 6 ó 7 lentes que hacen que la película se achate y la veamos en toda la pantalla. Eso trabaja con la distancia, con la apertura del lente, la apertura focal y con muchas otras cosas que se ponen en juego.”
Tal como si fuera el corte transversal de un árbol, los distintos cambios de colores en el rollo que contiene una película completa, marcan aproximadamente los diferentes actos. Un acto puede durar unos 15 minutos y ostentan un gran peso. Sería una cuestión matemática saber que una película de una hora y media lleva alrededor de seis actos.
Retomando la cuestión del material con el que se han construido le consultamos a Marcelo, si el hecho de que ahora las cintas se construyan en un tipo de plástico modifican la imagen y el sonido. Nuestro interlocutor dice que no, “incluso la banda de sonido que vimos recién era cian, antes venía en negro; pero esto sucede porque ahora se le hacen dos o tres procesos menos con el fin de abaratar costos.” Consultado por quienes son las grandes distribuidoras de la actualidad, la Sony, Distribution Company, Primer Plano, Disney, son las primeras que se le vienen en mente.
Desde que subí a la cabina de proyección el sonido de los proyectores funcionando se ha metido en mis oídos, pero ya no lo escucho hasta ahora en que revivo este momento desgravando la nota. Al respecto Marcelo me dijo que aún sigue apasionado con la profesión, “a ese sonido ya me acostumbré”. Le pregunto por qué razón están encendidos los proyectores si varios de ellos no están proyectando nada. Simple, “los cabezales trabajan con aceite y deben calentarse para responder satisfactoriamente. “


LA REVOLUCIÓN DIGITAL
Como frutilla del postre, Marcelo nos lleva al final de la cabina. Allí en un cuarto excesivamente refrigerado está instalado un proyector de grandes dimensiones. Desde allí se controla la sala de cine digital que es lo más novedoso en esto de mostrar las producciones del séptimo arte.
Aquí un servidor controla todo digitalmente. Intrigados con este nuevo sistema de proyección de películas, Marcelo, se nos adelanta y nos cuenta al respecto. “La película viene en una valija de plástico precintada, es un disco rígido que se inserta acá (nos muestra un rack que contiene varios controles y el lugar para colocar ese disco rígido externo), allí se copia la película. Una vez que se descargó, se coloca un código de seguridad, que de acuerdo a lo que hayas contratado con la compañía te habilitará para proyectarla tantas veces en un período de tiempo determinado.” De esa manera se evita la piratería, pero además el sistema tiene multiplicidad de funciones que optimizan y facilitan la proyección de las películas. Con este sistema es posible programar a qué hora queremos que comience, o cuándo queremos que se apaguen las luces; además en pantalla se puede ver en qué momento de la película se encuentra y cuánto falta para culminar, entre otras funciones. Todo es programable.
La posibilidad de que se generen problemas con este tipo de aparatos, son mucho menor y en caso de suceder, una luz roja y un silbato alertará al operador que acudirá para solucionarlo. Pero a pesar de que todo parece tan fácil, la tecnología es importada, por lo tanto en inglés, con lo que le exigió al operador aprender un sistema diferente, con funciones y manuales en un idioma diferente (inglés).


EL CINE NACIONAL
Mis últimas preguntas radican en saber si ha notado cambio en el público de cine en estos años. ¿De qué manera lo experimentó en su trabajo? Al respecto, el entrevistado dice “cuando hicimos el cambio de lugar, toda la gente decía que no iba a venir nadie acá; pero finalmente no fue así, la mejor inversión está hecha, hay mejor sonido, la salas son más cómodas. Viene la gente, los fines de semana se llena, porque además forma parte de venir a visitar el hipermercado.” “En la calle Corrientes iba la gente, pero el factor determinante de que vayan o no, era el tema de las películas.”
¿Y en el caso de las películas argentinas?, le consulto: “después de ‘El secreto de sus ojos’ la gente se vuelca más a ver cine nacional.”


Y a veces sucede que, gracias a un excelente filme, que recoge excelentes críticas y obtiene el galardón del ‘Óscar a la mejor película extranjera’, se genera la posibilidad de que (además de las propuestas extranjeras) mucha gente vuelva a creer en el cine nacional. Y eso está muy bien y es algo que no dejamos de celebrar.
Lo saludo a Marcelo y caracoleo la escalera hasta el final. Empujo las barras y salgo hacia el estacionamiento. Allá arriba quedó él preparando quién sabe qué detalle, para que podamos seguir disfrutando las historias, que como en la vida misma, no culminan jamás.


*Publicado en EL DIARIO del Centro del País
Domingo 2 de setiembre de 2012
Villa María, Córdoba, Argentina.

domingo, 26 de agosto de 2012

Pablo Barone Muñoz. Tres años de Marlene Club


Entrevista
PABLO BARONE MUÑOZ

TRES AÑOS DE







El redoblante empieza a sonar progresivamente creando un clima de expectación. La luz ilumina a los músicos. Sobre la pared blanca y negra de “animal print” se recorta la figura del anfitrión de la noche. Su boca roja y sus ojos resaltados con un verde brillante, destacan su cara. De sombrero, corbata y pantalón con tirantes él nos da la bienvenida. La banda suena al ritmo de “Wilkommen” y entre versos Pier, presentará con gran entusiasmo a las coperas y coperos que harán que este viernes sea una noche especial. Los aplausos y los comentarios en el oído del compañero seguro que no faltarán.
Están todos bienvenidos a “Marlene Club”, un lugar donde todo puede pasar. En la Alemania de los años ’30 este reducto abre las puertas para disfrutar de una noche en la que seremos testigos y partícipes de la vida de todos. Nos enteraremos del camino que ha tomado cada uno y como la noche esconde entre sus sombras, algunos aspectos poco revelados.
“Marlene club” es la obra que “El Ecléctico Teatro” estrenará por última vez este viernes, antes de salir de gira por la región. Comenzó como un proyecto más y la repuesta fue tal, que ya llevan tres años en escena, más de 30 funciones y 900 personas que han podido disfrutar del espectáculo. Habrá música, monólogos, color, interacción, bebidas y la recreación de un ambiente diferente.
Antes de la última función nos acercamos al ensayo del grupo para conversar con su director y escritor de la obra, Pablo Barone Muñoz.


Texto de Darío Falconi
Fotos de Pablo Costantino Felipe
y Ecléctico Teatro
eldiariocultutra@gmail.com


Pablo ha pasado parte de su vida yendo de Buenos Aires a Villa María, como análogamente Charly García lo haría de la cama al living. Y en cada regreso que ha tenido se ha ido sorprendiendo como ha crecido la actividad teatral en la ciudad. En una de sus vueltas su intención fue hacer una obra y tratar de repetirla, alimentarla en cada función y perfeccionarla cada vez un poco más. No está de acuerdo con la idea de crear obras para llenar un teatro Verdi y luego seguir con otra cosa; en ese sentido a la hora de elegir, prefiere continuidad ante masividad.
Dice mientras fuma un cigarro, que se plantearon hacer ocho funciones “y terminamos haciendo tres años de función; la obra ha cambiado un montón desde ese principio a ahora. Este año nos ha tocado una temporada divina porque hemos llenado a full, hemos hecho 32 en total y 12 con la que cerramos este próximo viernes y luego nos vamos de gira. Tuvimos ese plan de llevar la obra, pero nos funcionó en Villa María.”

-Es todo un tema salir de gira, porque supongo que no están “bancados” por nadie.
-No, es más, vos verás que tenemos un montón de cosas ahora, pero empezamos sin nada. Con el dinero que generamos vamos comprando, recién este año tuvimos el apoyo del Instituto Nacional del Teatro. Nos costó, somos independientes y le ponemos el pecho.

-¿Qué es Marlene Club?
-Concretamente es un cabaret de 1930. Es interesante porque tuvimos que volver a esa época, encontrar el movimiento que había, el movimiento físico además, porque los cuerpos se movían de otra manera, la sexualidad era otra; si bien era una época libre en Alemania, la llegada del Nazismo estaba ahí presente. Cuando vos entrás a la función hay a un cabaret, no hay butacas, hay mesas, sillas, la gente toma algo y vivís una noche diferente. Ahí desfilan una serie de personajes que están todos trabajando (las coperas, los chicos). Es una obra que dura dos horas, pero se pasa rápido, cada personaje tiene su momento íntimo donde cuenta su verdad.

-¿Por qué la apuesta a un cabaret?
-Revisábamos hace mucho con Valeria Plovanich la revisar revista porteña. Queríamos ver qué vuelta le podíamos dar e inevitablemente caímos en el cabaret. Después empezamos a ver cabaret francés, vino una fotógrafa a hacernos una propuesta de performance fotográfica. Con los chicos del taller de formación de actores estábamos investigando el tema y yo le dije “mirá, bueno vemos de proponérselos a los chicos y vemos qué sale”. Finalmente dijimos que sólo hacer las fotos no nos convencía, preferíamos crear algo y así se armó y nos gustó la propuesta. Estuvo muy interesante la investigación porque hubo que meterse en otra historia que no era Argentina, que no hemos vivido, otra época, otro lugar, si bien en acá nosotros vivimos cosas tremendas, investigar el judaísmo, la persecución, el arte de la época… nos enganchamos. Yo había leído hace mucho el libro “Adiós Berlín” de Christopher Isherwood y después había visto la película de la vida del autor. Nos motivamos, así que fue sentarse a escribir y hacer y en tres meses comenzamos. Pensábamos que íbamos a hacer 8 funciones y nos superó.

-Y después fueron limando algunos detalles…
-El tema de la repetición te da la posibilidad de pulir, que no te quedes con el nervio del primer estreno sino que hay que venir todos los días y ponerle el pecho a la obra.

-¿En esto de repetir la obra, cuánto de improvisación tenés?
-Empezamos improvisando antes, una vez que pulimos ya no se improvisa, ya la cosa se ha quedado marcada. Con mi personaje, el maestro de ceremonias, tengo muchos momentos solos donde puedo improvisar algo, pero no mucho más. Nos conocemos con los chicos, entonces por ahí sale alguna cosa nueva, hay secretos que nos divierten mucho y que funcionan mucho con el público.

-¿La gente participa de alguna forma?
-Yo charlo con la gente. Es toda una situación… hay gente que te responde y gente que se quiere morir cuando te acercás, pero salen chochos. Esta cosa de tener al actor parado a tu lado te cambia la visión del teatro. Vos entrás a ver un cabaret, pero la acción no pasará solo en el escenario. La gente se sienta a las mesas, charlan con vos, y siempre hay alguna interacción con el público. La propuesta del grupo de teatro “El Ecléctico” es más alternativo, trabajar en otros espacios, poder investigar que el escenario no sea solamente el de la caja italiana. Se trata de que la gente pueda ver teatro en otros lugares, que es muy interesante.

-¿Siempre han trabajando en el Club Sarmiento?
-No, con Vale Plovanich, Marcela Zárate y yo venimos de armar “El Estilóbato” en la calle Tucumán. En ese ínterin me vuelvo a Buenos Aires y cuando se mudan acá es cuando yo vengo y empezamos armar y estrenamos “Marlene Club” en la calle San Juan durante un año y luego nos trasladamos acá. Acá era otro espacio, lo poquito que teníamos de producción, lo teníamos armado para un espacio diferente, había que volver a adaptarse. Acá estamos chochos, nos está yendo muy bien. En este trayecto nos tocó hacer una función en la Medioteca. El espectáculo es muy íntimo, no es para mucha gente, pero cuando salimos había 180 personas. Estuvo buenísimo y fue interesante, pero creo que en ese espacio la “intimidad” se perdió un poco.

-¿Notaste en los últimos años que el teatro allá crecido en la ciudad?
-Me sorprendió que cuando yo vuelvo de Buenos Aires, había crecido mucho. Se hablaba de teatro, había muchos grupos y todos intentamos hacer funciones. Creo que de a poco se va formando esto de que sea otra alternativa además del cine, muestras de pintura y otros espectáculos; está bueno que esté la posibilidad de ir al teatro porque está la propuesta. Lo bueno es que todos los grupos estamos cobrando entradas y la gente la paga, que eso es interesante, porque venimos de una cultura del teatro gratis.
Estoy feliz con eso, puede haber cosas que te gusten o no, pero hay. A todos les va bien, hay gente que va a ver teatro villamariense y eso es valorable. Creo que la UNVM ayudó en eso, ha venido mucha gente más joven, que sale, que va, que viene con otras ideas. Ver mucha gente haciendo cosas me encantó. Se está valorizando la formación también, venimos de una época de los actores que se animaban, ahora hay muchos que estudian. Es posible armar algo y llamar a alguien que participe y te ahorrás un laburazo. Hay un grupo de gente grande muy interesante que trabajan con Alicia Muxó, que está bueno, porque el actor no es como un deporte que llegás a cierta edad y fundió. Acá trabajás de cero a 99 años, siempre hay papeles para todos.

-El teatro es la representación de la vida misma, ¿qué es para vos, entonces, el teatro?
-El teatro es un juego. Siempre les digo a la gente con la que trabajo, el teatro es volver a jugar. Recuperar ese juego de niños, es creerte la gran mentira y hacérsela creer a los demás. Nosotros les estamos mintiendo, les estamos haciendo creer que somos otros en otro momento y nosotros estamos jugando a “ser otros”. Cuando éramos chicos nos era más fácil jugar a las princesas o los piratas, eso lo vas perdiendo con el tiempo y ahora se trata de recuperarlo. Hay que atreverse.

-Y que además te ayuda en tu crecimiento personal, en la interrelación con las demás personas, a expresarte mejor, también.
-Totalmente, y en este juego nosotros decimos cosas, el teatro es expresión, juego, comunicación.

-Escribiste Marlene Club, ¿cómo es eso de escribir teatro?
-Es hermoso. Marlene lo hicimos así, delineamos unos personajes que yo escribí, vimos sus momentos privados y luego tratamos de cruzarlos con los demás personajes y ahí fueron naciendo las escenas. Es muy divertido escribir teatro, porque si bien tenés un abanico de posibilidades, hay que tener en cuenta que eso debe ir a un escenario. Yo todo me lo imagino así, con luces y escenario.



        Cuando las agujas del reloj marquen las diez de la noche, la puerta del cabaret Marlene estará abierta. Al cruzarla un viaje en el tiempo y espacio nos espera. Habrá una propuesta diferente: copas, luces, música, chisme, risas, aplausos y un secreto que quizás, tengamos la suerte, sea revelado.                                                          



MARLENE CLUB
Elenco


Romina Miranda
Mariana Pons
Laura Beccaría
Fernanda Laudicina
Carla Celiz
María José Sarmiento
Matías López
Ramiro Chanquía
Esteban Martínez
Rubén Heredia
Pablo Barone Muñoz

Dirección y dramaturgia: Pablo Barone Muñoz

Última función: viernes 31 de agosto 22 horas
Club Sarmiento, Buenos Aires 1150, Villa María.




(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País
Domingo 26 de agosto de 2012
Villa María, Córdoba, ARGENTINA.

domingo, 19 de agosto de 2012

Rubén Rüedi. Maradona, el médico de la selva

Entrevista
RUBÉN RÜEDI
MARADONA, EL MÉDICO DE LA SELVA

Rubén Rüedi está de para bienes. Sus trabajos historiográficos y literarios siguen apareciendo y aportando valiosas piezas para la bibliografía de la ciudad y la región. Mientras espera la inminente llegada de su monumental “Historia de Villa María”, acaba de publicar su libro “Maradona, el médico de la selva”, que tiene como protagonista central la vida y obra del médico rural Esteban Laureano Maradona. Esta obra será presentada en nuestra ciudad el miércoles 5 de setiembre en el auditorio de la biblioteca Mariano Moreno. A partir de allí, se socializará el jueves 6 en Etruria, el viernes 7 en Las Varillas y el sábado 8 en San Francisco. Maradona fue un paradigma de la humanidad, pasó más de cincuenta años en Estanislao del Campo (Formosa) ayudando, sobre todo, a comunidades indígenas de la zona. Hombre austero, recto, intelectual, idealista, un gran ejemplo que no debemos olvidar.
El Narval Ediciones es un emprendimiento personal de Rüedi a través del cual se editan y comercializan sus libros en sociedad con una imprenta de Capital Federal. Hasta el momento son siete las obras del ex Presidente de la Junta Municipal de Historia que tiene mucho más para contarnos.

Por Darío Falconi
eldiariocultutra@gmail.com




Según se relata en este libro, Maradona era llamado por los aborígenes “Piognack”; que en lengua pilagá significa “doctor, sabio, hombre sublime”. Luego de la investigación respectiva, los viajes y las entrevistas a personas que frecuentaron a Maradona, Rüedi, logró plasmar en un pequeño volumen el mundo de este hombre para que podamos valorar su vida, obra y entrega.
Nos pareció prudente, entonces, comenzar esta nota consultándole sobre los motivos que lo llevaron a investigar sobre el médico naturista.



-¿Por qué un libro de Maradona? ¿Cuándo decidiste realizar esta empresa?
-En esto de andar hurgando historias alguna vez descubrí a Esteban Laureano Maradona. Recuerdo que fue en Cosquín, al otro día de su muerte, en enero de 1995. Allí había una representación indígena de Formosa. Con ellos me interioricé sobre quien había sido el hombre. Me conmovió su gesta y me propuse ahondar en su vida. Y no me detuve. ¿Cómo empecé? Muy simple. Busqué en la guía telefónica de Estanislao del Campo y marqué un número cualquiera. Esa persona se conmovió porque alguien de tan lejos preguntara por el “doctorcito”. Al poco tiempo viajé a ese pueblo. Recorrí los casi 1400 kilómetros con tan sólo un grabador y una máquina de fotos. Como quien se lanza a la mar en una cáscara de nuez.
Hice otro viaje, además, con dos camarógrafos para realizar un video.

-¿Qué valoración crees que hace la historia de la tarea que realizó Maradona?
-La Historia argentina tiene deudas pendientes con los héroes ignotos, con paradigmas de la humanidad que por ser de aquí, a veces, no sabemos valorar. Maradona es uno de ellos. Es propio de un pueblo al que durante dos siglos le inculcaron la autosubestimación como una manera de someterlo. Y no hay mejor estrategia de sometimiento que la propia desvalorización.

-¿Cómo fue el rastreo historiográfico? ¿Cúanto aportaron las entrevistas de sus contemporáneos?
-Me relacioné con su familia que reside en Rosario, principalmente con su sobrina nieta Dolores Maradona, quien lo acompañó hasta su último suspiro. Ella me aportó información muy valiosa. Fue fundamental el segundo viaje que hice a Formosa. Oportunidad en que pude departir con la comunidad aborigen de la colonia Juan Bautista Alberdi, de la cultura pilagá, fundada por el propio Maradona. También los aportes de quienes compartieron buena parte de su vida, como Napoleón Carvajal, el profesor Anibal Gallay y el doctor Lorenzo Boomann; fueron fundamentales para la reconstrucción de su historia. También alguien de aquí cerca que lo conoció; el profesor Américo Tissera. Pero el testimonio de los indígenas es la base del libro.

-¿Cuándo lo llevarás a Formosa y qué tenés pensado hacer allá?
-El libro va acompañado del video que registramos en los lugares donde transcurrió la historia que se narra en la obra. Donde se reflejan, también, el testimonio de los pilagá que aún habitan las entrañas de la selva formoseña. Ya tenemos programadas más de veinte presentaciones en distintos puntos del país. Incluso una en Neuquén. En noviembre lo presentaremos en Barcelona, con motivo de mi viaje a Italia para llevar el libro, versión en lengua italiana, de “Salvato, el hombre del corazón de pan”. En Formosa lo presentaremos en marzo. Y será algo muy singular. Presentaremos el libro en la escuela de la comunidad pilagá, en la selva formoseña.

Su dormitorio.
-Más allá de su conocimiento, su entrega, es sorprendente la manera en que vivió y como, teniendo varias oportunidades de mejorar su situación personal, se empeñó en continuar de la misma manera el resto de su vida. Rubén, ¿qué fue lo que más te sorprendió de la vida de este hombre?
-Quienes predican con el ejemplo son los hombres verdaderos. Los que no necesitan palmadas laudatorias o no claudican ante la vanidad. Esos pasan a la historia; no quienes se lo proponen con grandilocuencias. Maradona fue un asceta que prodigó su vida por el prójimo. Él no renunció al placer de vivir. Vivió intensamente gozando de una existencia que derrochaba bonhomía. Y esa es una manera de alcanzar la felicidad. Fue un tipo que renunció a lo prescindible, entendiendo que lo único imprescindible es el bienestar del prójimo. Porque todos somos el otro. Eso es grandeza.
Maradona fue un hombre fiel a su juramento hipocrático. Dijo: “Qué sólo los demás tengan derecho sobre mí”. Hizo de la medicina un bien social.
Cuando entré a su humilde vivienda, hoy convertida en museo y vi el camastro donde dormía, el cántaro de barro donde conservaba su agua fresca, su ropa sencilla colgada de un perchero, sin ropero alguno; cuando escuché una voz indígena diciendo “El doctor quería mucho a nosotros los indios. Maradona muy bueno con nosotros”, entendí que estaba frente a un compromiso de vida. Y en la vida los compromisos se asumen con pasión o se dejan de lado. Yo decidí asumirlo.

-¿Cuántos Padre Hugo... cuántos Maradona... cúanta gente así haría falta hoy, verdad?
-No se repiten. Salvato fue único. No habrá otro igual. Su vida es conmovedora. Aún hoy sigue siendo un fresco manantial ante tanta mediocridad humana. Esteban Laureano Maradona, con su vida increíble, su altruismo, fue único. No habrá otro igual. Pero hay muchos padres Hugo y muchos Maradona anónimos. Para eso estamos nosotros, los que hacemos historia, literatura, para exhumarlos del olvido y reconstituirlos como espejos donde se refleje una sociedad con valores.

-Teniendo en cuenta que has publicado 17 libros, ¿qué sentís al ver aparecer otro libro de tu autoría?
-Entusiasmo, ganas, pasión, compromiso, desvelo, y una forma de vivir que conlleva el despojo. Despojarse de lo que no es trascendente, de la literatura banal, del exitismo, de la historia copiada, repetida. Para que quede… No uno, que es “sólo humo que se disipa en el espacio”, como dijo Maradona, sino tanto tiempo de entrega. Este derrotero que traza la propia esencia y que va hacia las costas del futuro. El aporte para una sociedad mejor, digamos.
Este trabajo es un acto de amor. Y sin amor, somos algo parecido a las amebas.

-Se viene la "Historia de Villa María" en tres tomos, ¿qué nos podés adelantar al respecto?
-La “Historia de Villa María” contiene una obra de casi mil páginas, divididas en tres tomos. Es un esfuerzo personal que hoy, viéndolo salir a la luz, me llena de orgullo. Trabajé quince años en esto. ¡Una eternidad!... Casi todos los días. Le puse el alma. Y ya está. Cuenta nuestro pasado desde las profundidades. Desde la llegada de los primeros cazadores recolectores que arribaron a estas tierras hace milenios, hasta el año 2000. Investigué desde la arqueología, la antropología, la paleontología, la historia política y social, hasta la historia oral. Los tres tomos de La Historia de Villa María se presentarán en la escuela José Bianco el 28 de setiembre. Dicen que para un autor, el libro es un hijo… Esta obra es mi madre, mi padre, mis abuelos. Todos ellos algo dejaron en esta bendita ciudad. Yo quiero dejar este trabajo.


Rubén Rüedi continúa rescatando del olvido a personas que desde su humilde lugar han logrado mucho por los demás, ya lo hizo con el libro del Padre Hugo Salvato, ahora lo hace con el doctor Esteban Laureano Maradona, le sigue una imponente Historia de Villa María que será uno de los mayores legados que le deje a esta ciudad que está próxima a cumplir 145 años.
Hombre de tesón de hierro sigue “hurgando” las historias de personas con un alto compromiso social. Mediante su estilizado uso de la palabra, el escritor e historiador local, atrapa en cada relato que narra. “Maradona, el médico de la selva”, es un pequeño libro que vale la pena tener en nuestra biblioteca, logra combinar lo biográfico, lo periodístico, con una rica prosa literariamente, a la que Rüedi ya nos tiene acostumbrados.


Rubén Rüedi, en la casa que vivió Maradona.


(*) Publicado en EL DIARIO del Cetro del País
Domingo 19 de agosto de 2012
Villa María, Córdoba, Argentina

domingo, 12 de agosto de 2012

Juan Pablo Amante. Artista de Varieté


Una charla con
JUAN PABLO AMANTE
Artista de Varieté



Después de subir las escaleras, entramos a su departamento. La puerta se corre y nuestra visión se llena de objetos, de adornos que conviven en el living de su hogar. Las pinturas, algunas antigüedades, una biblioteca acompañada de cómodos sillones, algún maniquí floreado en una esquina, fotos y tantos otros objetos delicadamente ordenados, crean una atmósfera reconfortable y estimulante.
Juan Pablo Amante, a cara lavada está ante nosotros. En sus manos, restos de pintura fresca de los preparativos de la tercera fiesta temática Bau Haus que se desarrolló el viernes pasado en un pub de la ciudad. Desde hace tiempo teníamos pendiente una charla, un encuentro, para que nos cuente sobre su persona, sus personajes y sobre el duro camino de ser un artista independiente en una ciudad del sur cordobés.
Inquieto, espontáneo, ocurrente, son algunas de las palabras con las que lo podríamos caracterizar. Un artista que se ha dedicado al trabajo independiente del teatro y que sigue produciendo, a pesar de que hace más de un año que cerrara el espacio cultural que coordinaba llamado Bau Haus. Allí había lugar para las distintas manifestaciones artísticas y ese espíritu sigue sobrevolando la ciudad, no hay espacio, pero quedaron las ganas de hacer y salir a todos los lugares a proponer cosas nuevas.
Un momento antes de irse a trabajar en un colegio secundario para adultos en la vecina ciudad de Villa Nueva, Juan Pablo, dialoga con EL DIARIO Cultura sobre todo. Lo que sigue, es un extracto de esa charla.


Por Darío Falconi
Fotos de Eduardo Ortiz Kinteros, Ivan Pierotti,
eldiariocultutra@gmail.com


Juan Pablo nació en Mendoza, pero siempre fue de Villa Nueva. Hace poco más de una década que nuestra ciudad lo cobija y aquí sería donde desarrollaría sus ideas y trazaría el camino del teatro. Nos confiesa que siempre le gustó el arte escénico, pero que antes no se animaba. Sus primeros intentos en ese sentido fueron para el “pésimos”. Pero progresivamente toda esa ebullición que sentía dentro iría encontrando su cauce. Recuerda haber participado de “La Comedia universitaria” dirigida por Alicia Muxó y fue allí donde incorporó algunos rudimentos necesarios para ir creciendo. Según sus palabras “ahí le agarré la onda, fue encontrar un punta para ver donde que ría ir.”
Sin embargo dice que aún no tiene un estilo marcado, “no tengo un estilo definido, no improviso absolutamente, muchas veces agrego cosas que voy leyendo, otras son creaciones… Si me gusta las mezclas, lo que significó los ‘Chomes and the Cull’, ahora lo hago con “Moreno y Blanca Glor” y alguna vez hicimos ‘Sussie and the Jessicos Rabbits’ con José Kalzevito. Me encanta ese juego.”

-En esto de las fusiones, de las mezclas que decís, la fotografía y últimamente el video se han complementado mucho con tu tarea.
-Toda la vida me gustó la fotografía y es un soporte que está bueno. Hoy en día nadie lo discute. Ahora se sabe que si vos no tenés algo visual no lo vendés. Siempre hago más gráficas que las necesarias. Estoy rodeado de fotógrafos y cuando estamos juntos siempre sale algo, todo es diciendo y haciendo, no me banco un año haciendo una misma obra. Un tiempo antes de cerrar Bau Haus, actuaba los jueves y domingos con distintas propuestas; pensé que no hacía nada nuevo, pero después me di cuenta de que no era así. Con unos amigos hicimos la página (http://juanpabloamante.com.ar/) y al organizar esa información que estaba distribuida en blogs y demás tomé conciencia de lo que había hecho. En Facebook vas a ver carpetas con el nombre de cada personaje, en el que encontrarás fotos con la evolución de cada uno o el cambio estético que han experimentado.

-¿De qué manera se van sucediendo estos cambios estéticos?
-La mirada del público me acompaña en la búsqueda, creo que tengo dos o tres cosas cerradas, lo demás está todo en experimentación y a diferencia de otros, que tienen un director que puede marcar cambios, yo tengo al público que le gusta lo que uno hace o no. También hay un grupito de amigos con el que a veces muestro nuevas cosas y encuentro devoluciones que me ayudan a saber por dónde voy. Todos los personajes que tengo, estos dieciséis, los pongo en continua experimentación, otras situaciones y demás, esto ayuda a la construcción del personaje y a su evolución. La elección de estos personajes tiene que ver con que me da como lástima construir un personaje para hacer una obra y después dejarlo, que se muera, no me parece. Prefiero concentrarme mucho en ellos para que les sigan pasando cosas. Tengo referentes que me gustan, Antonio Gasalla es uno, hacía Mamá Cora cuando tenía 35 años y lo sigue haciendo y es raro, se está acercando a su prototipo de vejez, que no está escrita, son búsquedas individuales.

-Siempre apostaste a crear personajes o situaciones propias, ¿cómo te sentís si debieras hacer representaciones más clásicas o estructuradas?
-Me imagino que eso me va a conflictuar en algún omento. Estoy como que hago lo que tengo ganas, hasta ahora lo puedo hacer. Es raro, no sé qué va a pasar cuando alguien me diga que no o sí. No consulto. Me animo a escribir algunas cosas pero son más esquemas y de ahí improviso. Me gusta mucho el trabajo de bar, hay veces que llegás y tenés mucha gente que verá el espectáculo y hay veces que llegás y hay diez personas y hay que comenzar igual. El trabajo de bar es diferente, porque la gente no va a verte exclusivamente, casi siempre el público no sabe qué vas a hacer y eso es estimulante.

-¿Cómo fue mantener un espacio cultural como Bau Haus? Pensándolo como espacio independiente y sobre todo con la cuestión de subsistencia económica.
-Fue algo que no esperaba y le puse todas las ganas. Hace un año que cerró como lugar físico; sin embargo se siguen haciendo producciones (como “Mecánicamente” que se realizó el viernes por la noche en Mundo Bar), las postales son un producto de Bau Haus. Quedó una entidad virtual, que sigue funcionando igual. Este año surgieron las activaciones comerciales, que fue llevar cuestiones artísticas a los comercios, fue sacar todo este movimiento y llevarlo a otros lados. Desde lo artístico es muy complicado subsistir con el arte; sin embargo el movimiento se sigue haciendo aunque no tengamos el espacio físico que teníamos.

-¿Cuál es tu impresión del desarrollo cultural en nuestra ciudad?
-Hay mucha movida en Villa María. Acá todas las semanas hay bandas que tocan y que no hacen covers, hay todo un laburo de composición, de arreglos. Hay escuelas de teatro que tienen su lugar, otros elencos que no. Ahora no han quedado galerías de arte… creo que la ciudad no está preparada para todo el movimiento que hay. Hay mucha gente que hace cosas y no tiene donde mostrarse y además hay variedad en teatro, en música, pintura… cada uno tiene con un estilo propio y eso es muy bueno.


Amante del arte en sí mismo, Juan Pablo valora a los artistas locales. Se contenta con las nuevas propuestas que semana a semana aparecen en la ciudad. Por su parte él sabe que siempre debe estar haciendo algo, su improvisación le encanta y hasta a veces le preocupa ese cierto grado de “irresponsabilidad”. Pero a pesar de que nos lo diga, él sabe, muy adentro, que la improvisación le da otro gusto a sus performances, alimenta los personajes, los desarrolla y le da ese toque que los hace tan reales como en la vida misma.





BIOGRAFÍA
por Jésica Milio



Juan Pablo Amante nació en General San Martín, provincia de Mendoza. A la corta edad de tres años, se muda con su madre a la ciudad cordobesa de Villa Nueva donde transcurrirá su niñez y parte de su adolescencia. Nómade desde sus primeros años, los recuerdos viajan desde diferentes barrios Villanovenses hasta que elige Villa María para animarse a jugar a ser actor de varieté y algo más.
Si algo caracteriza a este personaje, eso seguramente sería su espíritu reciliente y su humor fresco, los que dejaron huellas en innumerables grupos humanos, generando así un entorno de amistades que más que amigos "son familia", como dice una de ellas, compañera de su vida, además.
Siempre se sintió atraído hacia el mundo del arte, ya en la escuela primaria bailaba Breakdance al ritmo de la marcha, disfrutaba interpretando personajes de la televisión o haciendo playback de cantantes latinos de moda frente a vecinos y hermanos. Pasaba tardes ensayando nuevas coreografías.
Fue en el secundario donde encuentra un escenario ideal para poner en práctica tanto talento, desde los primeros días, será elegido por sus compañeros como el “líder” en la organización de eventos escolares, se tratara de skech , diseño de disfraces, fiestas para recaudar fondos o vender algo. 
Durante el cursado de sus estudios terciarios, fue a un taller de teatro de la mano del Lic. Carlos Pajón en el grupo de Unión y Fuerza de Villa María, buscando poner en el cuerpo la teoría, su trabajo integrador de Educación de Adultos, donde maravillado por el estrecho vínculo que existe entre el teatro y la Educación Popular, interpretó su primer monólogo y personaje de obra enmarcada en un estilo de teatro realista, experiencia que marcara una inclinación decidida en el estilo de trabajo teatral, desde aquel momento, si bien todavía no sabía bien que le gustaba, supo desde las primeras puestas en escena que lo “estructurado” no era para él.

Con aquella experiencia, decide intentar en un nuevo grupo, La Comedia Universitaria de la UNVM, donde de la mano de Alicia Muxó y sus colaboradoras Marisabel Demonte y Valeria Plovanich, se animó a más y comenzó a disfrutar de la actuación, consolidando su forma de mostrar/se con escenas de “Las Fabricantes de tortas” de Alejandro Urdapilleta.
Al cierre de la Casona Cultural, El Estilóbato, junto a otros actores y actrices conforman el Grupo independiente “KESKESE'? Artistas de Teatro y Varieté”. Paralelamente, con otro grupo de actores y músicos, crean el grupo músico- teatral “CHOME'S and de CULL”. Grupos con los que actualmente continua trabajando y creando.
Convencido de que el Teatro es más que una caja negra, con luces y majestuosas escenografías, él entiende que los hechos teatrales no necesitan de butacas y apuesta a lugares no convencionales, irrumpiendo con vestuarios desopilantes y coloridos e interpretando personajes inspirados por autores con mucho humor. Bizarro, en ocasiones irónico, y muchas veces irrumpiendo en el público donde la cuarta pared pasa a formar parte de la puesta, este actor logra reírse de sí mismo al tiempo que lleva al espectador a sentirse parte de lo que surge, generando una atmósfera de complicidad con esos personajes que ya tienen vida propia al tiempo que logra mantener la incertidumbre y sorpresa con sus inesperadas improvisaciones que lo caracterizan.
Juan Pablo Amante; amante de la impunidad que le dan sus personajes para poner en actos y palabras ese inconsciente social , eso que muchas veces no queremos escuchar, que no nos gusta ver de nosotros mismos, impunidad que tiene como producto la risa, Amante del ARTE en general, arte de hacer de lo más absurdo un objeto de mensaje, un objeto de comunicación con otros; en pocas palabras Amante de la Sublimación, Amante de las relaciones humanas coordina y produce espacios artísticos alternativos, ya sea sobre las tablas, radio, fotografías o videos, siempre dejando algo para ser recibido e interpretado.


(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País
Domingo 12 de agosto de 2012
Villa María, Córdoba, Argentina