domingo, 20 de febrero de 2011

Lecturas de Verano (07/2011)

LECTURAS DE VERANO (07/2011)


Última entrega de las Lecturas de Verano, éstas creaciones que nos han enviado ustedes, los lectores, y que nos han acompañado semana a semana en nuestro diario.
Cerramos con textos de cuatro autores que ya pasamos a reseñar:


Mercedes Sáenz reside en Buenos Aires. Ha obtenido menciones de honor en Prosa y Poesía. Certamen 2010, Junín. Ha publicado "Antología de narradores" (editada en Israel) como así el libro de relatos breves "Filos de lata". Vive en El Tigre y nos ha enviado poesías y narraciones de las que hemos seleccionados dos. Textos que salen desde lo más profundo y cobran formas inusitadas o imposibles como el tiempo. Versos plasmados con la finura de una poeta que nos deja pensado, que nos incita a atrapar sensaciones, que nos sobrevuelan al terminar la lectura.

Carlos Alberto Eder es oriundo de Etruria. Nació el 14 de junio de 1955 y se desempeña como preceptor en el Instituto Secundario General Paz. Es un apasionado por la música y la lectura. Se ha incorporado al Taller de Escritura Creativa de la Biblioteca Popular Domingo Faustino Sarmiento y descubrió que la escritura pasó a formar parte de otra de sus pasiones. Carlos se inclina por la narrativa y entrelaza en la realidad y la fantasía, como puntadas hechas con diferentes hilos y colores.

María Cristina Pedernera de Terreno es narradora oral. Desde pequeña se inclinó por la escritura trayendo esta herencia desde su padre. En 2006 comenzó a grabar por cable de Etruria con el Sr. Rodríguez. Hace un año que tiene un espacio en la revista Telecat. Asiste al Taller de Escritura Creativa siguiendo con su vocación. Sus textos son pequeños instantes que se retratan en el papel o se conservan como en un frasco de esos que narra en “sorpresas”.

Norma Alicia Sarrailh es nacida en Buchardo (Córdoba). Vive hace 30 años en Etruria. Es docente de adultos; de niña le gustaba leer y escribir poesías. Su poesía es una introspección, un pensar el yo y la circunstancia que la rodea. Norma aprovechó la oportunidad que le brinda el Talller que coordina la profesora Natacha Estévez y hoy está aquí presente con los textos publicados de la antología, a la cual pertenecen los últimos tres autores que les ofrecemos, y que gentilmente nos acercara el señor Oscar Nicola.

Hasta el próximo domingo, donde retornaremos con nuestras notas y entrevistas habituales a las personas y personajes que enriquecen a nuestra Villa.





Árbol equivocado
Mercedes Sáenz


me oculto
de un hambre harapiento de palabras,
la derrota que no entiendo
de no sé qué guerras.

invisible, invisible
el árbol de Diana me hace sombra
(tanta transparencia).

me alejo de mi propio sudario
(un hueco oscuro de pasillos)

no hay sombras,
no hay palabras.

era un almendro, creo,
uno que me miraba carey y en un solo tal vez
algo sombrío.

(en el árbol no hay hipocresía).



*- * - * - * - * - *




Sin sed
Mercedes Sáenz

un soplido leve
dibuja el oído
en el segundo largo de la noche.
parece
sólo parece
que algo se oyera
y no hay nombre
que rompa
como en el cine
el falso vidrio
de azúcar.

estabas casi siempre ahí
invisible
sin adjetivos
desnudo
y sin piel
asomado a mí
con una pipa
jugando
sobre tu boca.

ahora
no hay sed
ni voracidad

en tu nombre.

te volviste tiempo.


*- * - * - * - * - *


La búsqueda
Carlos Alberto Eder

Por fin la había encontrado, después de casi toda un vida mirando hacia arriba; ella estaba ahí, destacándose en el cielo tormentoso, tenía la forma exacta que había buscado incansablemente.
De pequeño siempre sintió una fascinación inexplicable por las nubes, y a lo largo de su vida fue catalogándolas según sus formas y tamaños. Como lo apasionaban las nubes, de la misma manera lo obsesionaban las aves; identificó en las imágenes de las nubes a todas las aves conocidas (o por lo menos las que él conocía). Lo que nunca pudo encontrar, y se transformó en su mayor obsesión hasta el día de hoy, fue una nube que se asemejara a un colibrí. Fue una tarea muy ardua ya que no es fácil siquiera encontrar a los colibríes en su hábitat, mucho menos será encontrarlos en la forma de una nube.
Aún así pasó toda su vida buscándola, y esa búsqueda le trajo, como es lógico, un terrible y continuo malestar en las cervicales. Su manía de andar mirando siempre hacia arriba buscando
formas le ocasionó no solamente ese problema sino muchos más; varias veces debió ser hospitalizado por cruzar las calles sin percatarse de que, por lo general, los autos vienen de frente o por detrás; otras debió ser rescatado por bomberos o equipos de emergencias al terminarse el camino caer a algún arroyo o en una pendiente. Pero la satisfacción de haberla encontrado lo llenó de una paz interior que le hizo olvidar los desvelos y sinsabores que pasó a lo largo de su vida.
Y ahora estaba ahí, la tormenta amenazante se desató con una intensidad inesperada; su nube comenzó rápidamente a disiparse y diluirse en gotas de lluvia. En un instante desapareció, sintió pena por haber tenido un encuentro tan efímero.
El fenómeno pasó rápidamente como toda una tormenta de verano. Al salir al jardín su sorpresa fue mayúscula. Allí, en un charquito de agua, aleteaba desesperado un pequeño colibrí.


*- * - * - * - * - *


Noticias de un adiós
María Cristina Pedernera de Terreno

Entro al dormitorio. Miles de remolinos de recuerdos, de sueños, de sueños de ayer me envuelven. Me recuesto en la cama, nuestra cama. Tu aroma me transporta en una nube, estás aquí, te siento, estiro mi mano; allí, a mi lado, está el diario, lo toco angustiada. El ruido del papel es áspero como las noticias que contiene.
Adivino tu prisa por partir solo y en silencio, pero no comprendo el motivo por el que te dejé ir. Quizás leyendo en las páginas del clemente diario, me entere de la verdad acerca de tu partida.



- * - * - * - * - * -


Sorpresas
María Cristina Pedernera de Terreno

Un personaje de mi pueblo amaba las sorpresas, las guardaba en su corazón… Tenía tantas.
Cuando niño se sintió sorprendido por sus primeros pantalones largos, y la angustia de ver a su primera novia con un amigo.
No podía olvidar cuando compró un televisor y lo engañaron porque sólo tenía el estuche.
Aún conservaba la sorpresa de cuando sus padres grandes le comunicaron su separación para rehacer cada cual sus vidas. Esta fue la más grande.
Grande fue el desconcierto cuando su vecina cuarentona le dijo que lo amaba ¡casi se muere! (era un bagayo). Él todavía esperaba a una linda joven.
Llegó el día que no tuvo más lugar para guardar tantas sorpresas. Tuvieron que operarlo y guardarlas todas en un frasco. Así tuvo lugar en su corazón vacío y cansado para los nuevos asombros que tendría en su vida.


*- * - * - * - * - *


Noche de vida
Norma Alicia Sarrailh

Mientras el molino comienza a andar
bajo el brillo de la luna
misteriosas las estrellas
dibujan una cruz en el poniente.
La sombra de la noche se transforma
en ávida alegría
sin luz pero divina.
Se enciende una intrépida pasión
como una flor enrarecida
de alguna mente con lujuria
que deja fluir hacia la tierra
el agua clara de quien siente
dando vida esa noche
hasta a las mismas almas del infierno.



- * - * - *- * - * -

Taza de leche
Norma Alicia Sarrailh

Busco en la taza
el sueño del día.
Revuelvo la leche
probando el cansancio.
Miro la hora
que pasa tranquila…
Ya dieron las once,.
mis ojos abiertos
aún no declinan.
Estoy viva
escribo en un día gris…
gris por el día, gris por el alma…
pienso y repienso qué es la muerte.
A veces la muerte misma
busco la respuesta justa
y al sentir mi vida pasar
sólo me aliento a decir
¡Estoy viva!


(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 20 de febrero de 2011.-

domingo, 13 de febrero de 2011

Lecturas de Verano (06/2011)

LECTURAS DE VERANO (06/2011)


Penúltima entrega de nuestras Lecturas de Verano. Las poesías de cuatro lectores nos acompañan este domingo. Sin más demora, pasamos a presentarlos.

Gela Bertea Faure nació en Corralito. Es maestra Normal Nacional y profesora superior música y profesora superior de piano. En Villa María ejerció la docencia durante 25 años en el Instituto del Rosario, Instituto Mariano Moreno, Escuela del Trabajo y el Instituto San Antonio. En 1980 fue designada directora del Coro Estable del Conservatorio Provincial de Música Felipe Boero. Ha participado en varias antologías, concursos y muestras. Es estudiante de violín y tiene edito “Tiempo de hablar con pájaros” un puñado de poemas inspirados en Calmayo, donde reside en la actualidad.

Juan Carlos Colombo nació en Villa María. Está casado y tiene dos hijos. De padre ferroviario y madre ama de casa. Desde niño le gustó escribir, aunque nunca estudió literatura. Curiosamente comenzó a hacerlo metódicamente en el taller de la Biblioteca Popular Domingo Faustino Sarmiento de la localidad de Etruria, donde vive desde 1981. Los poemas que tomamos aquí se extrajeron de la antología del taller de escritura creativa que desarrolla esta biblioteca y que coordina la profesora Natacha Estévez.

De la misma publicación que mencionamos más arriba tomamos los poemas de Nelly Catalina Marian. Nelly nació en Etruria. Sintió la inclinación por los poemas y relatos desde muy pequeña. Autodidacta, intervino en varias antologías de la ciudad de Córdoba. Su primer libro se editó en 2007.

Fernando de Zárate es de Villa María. Poeta con los siguientes libros editos: “Brújula y Viento” (2003), “Entre el Fuego y la Sed” (2006), “Peón Caballo Rey” (2006), “Escrito en la Tempestad” (2007) y “Brumario” (2010). En su continua búsqueda por poder decir(se), nos acerca estos poemas o fotos, que se toman en el instante exacto de la vida de un hombre.



XVII
Gela Bertea Faure

Cuando han pasado
los fríos de todos los inviernos.
Cuando ardieron en la piel
todos los veranos.
Cuando el vientre parió
todos los hijos
y los hijos trajeron
a sus hijos.
Cuando quedaron en las aulas
en un cuarto de siglo
las risas y el bullicio.
Cuando elegí este puerto, mi Calmayo,
para escuchar el sonido
del silencio perfecto…
Entonces me olvide de mi edad,
¡La verdadera!, y comencé
a sentir la soledad amada
prendiéndose a mi piel enamorada
de tantas mariposas,
tanto verde, tanto cielo…
Ya no más sola entre la gente.
Rodeada de mis fantasmas adorados
poblando como dioses, éste, mi mundo mágico.
Cuando le dije no a mi corazón
y solo quise alas y espíritu
emergió de las sombras de la tarde esa tu voz,
hombre-niño sin edades ni distancias
y yo también sentí el conjuro
de nuestras almas y el unísono
de nuestras voces elevadas…
Arcángel sin edad. No me preguntes
pues no tengo respuestas para darte.
Sólo sé que en mi piano Beethoven ya no sonó…
y entraste… no por la puerta de mi casa
sino por la puerta de mi corazón
que te esperaba…



* - * - * - * - * - * - * - * - *


La piedra
Juan Carlos Colombo

Al mirarla no me refleja
ni me dice de sus días,
de sus años.

Cómo entender su calor,
su panorama de tiempo.
No quiero acercarme,
no debo acercarme
porque ella aroojará su temple,
su inarmonía perpetua,
su sabor a nada.

Ella me dirá de la vida,
me dirá de la eternidad.



* - * - * - * - * - * - * - * - *


El huevo
Juan Carlos Colombo

Interminables cacareos
dan cuenta de su origen;

después, su destino final
se atará a la incertidumbre.
¿Correrá por el hedor interminable
de su descomposición segura…
o será hijo de la tibieza ancestral de muchos días,
estremeciéndose en su mutación
para volver a ser lo que fue?
¿O será arrojado a las devoradas ansias
de voraces degustadores
que la observarán en composiciones diversas
con éxtasis y placeres insospechados?
Y entonces…
develado su final,
nadará por la inmensidad de la nada
o será su creador de sueños distintos,
o de espectaculares y mundanos deleites.


* - * - * - * - * - * - * - * - *


Hojas
Nelly Catalina Mariani

Tan suaves,
sabor a verano,
dejo de nostalgia.
En otoño bailan
como un remolino
y nos guardan del sol
al llegar al estío.
De niña hacía
collares con ellas
disfrutaba
cual fuesen estrellas.
Me encantaba caminar
sobre ellas en otoño
como si fueran un tapiz
musical bajo mis pies.


* - * - * - * - * - * - * - * - *


Alas de invierno
Nelly Catalina Mariani

El sol vierte un tibio resplandor,
anidan las aves, surcan el cielo,
las ramas comienza
a teñirse de verde.
Por el ventanal se densa
un mar de flores azules.
Camino gozosa por la senda,
no hay nada tan bello como
el arribo de la primavera
y sentir que las alas del invierno
se van alejando para esconderse
en una nube traviesa
hasta el año próximo.



* - * - * - * - * - * - * - * - *


[Poema 1]
Fernando de Zárate

sórdido el calor
contra el cuerpo

cuarto vaso de agua

me propongo llegar vivo
a las ocho de la mañana

la viuda de enfrente
escucha en la radio
a Paul Anka

una moto con escape roto
pasa superando
los 130 decibeles.



* - * - * - * - * - * - * - * - *


[Poema 2]
Fernando de Zárate

todas las noches
Dios
recuenta sus ovejas,
cada vez,

hay

un hombre menos.


* - * - * - * - * - * - * - * - *


[Poema 3]
Fernando de Zárate

el hombre que lee a Dios
estuvo parado
donde siempre
sin nadie a quién hablar

ahora,
subió a su bicicleta
y calle al norte
pedalea lento
por General Paz al 55

se confunde en el tráfico
y desaparece

esta mañana
ha debido guardarse
sus palabras

no encontró
en quién dejarlas.


(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 13 de febrero de 2011.-

domingo, 6 de febrero de 2011

LECTURAS DE VERANO (05/2011)

LECTURAS DE VERANO (05/20011)


Cuatro exponentes locales hoy nos dejan sus poemas. Aquí una sucinta semblanza de cada uno:

Fabián Clementi nació en septiembre de 1973, en San Francisco, provincia de Córdoba. Actualmente reside en esta ciudad. Tiene publicados tres libros de poesía: "Refractario" (llantodemudo, 2008), "Spectrorum" (llantodemudo, 2009) y "El salto del dorado" (llantodemudo, 2010). Sus poemas y artículos han sido publicados en El Corredor Mediterráneo, en la revista Fin, en La Guacha, en El Diario del Centro del País y en la revista Nativa. Es redactor del periódico Puntal de Villa María. Tuvo un breve paso por el deporte profesional. Es profesor de tenis.

Olga García de Figueroa, es Maestra Normal Nacional del Colegio San Antonio y estudió nueve años de francés en el Colegio José Ingenieros. Tiene predilección por el género lírico-poético y otra vez nos envía sus escritos a nuestra sección. Participa de la sede local de la Sociedad Argentina de Escritores.

Gustavo Borga nació el 7 de diciembre de 1960, en Villa Nueva, Provincia de Córdoba. Tiene tres libros publicados: "Patitos degollados" (Autor, 2002), "Hermoso niño rubio" (Xión, 2006), “Poesía reunida” (llantodemudo, 2009) y "Para vos NO" (llantodemudo, 2010). En el 2003, en conjunto con otros autores, ganó el Premio Provincial para Autores Inéditos, Glauce Baldovín. Sus poemas fueron publicados en La Guacha, Sudestada, Alguien Llama, El Corredor Mediterraneo, y El Diario del Centro del País. Es ferroviario. Vive en su ciudad natal.

Marina Beatríz Giménez nació el 7 de marzo de 1961 en la ciudad de Santa Fe. Vive en Villa María desde 1996. Escritora, poeta, promotora de lectura y escritura, publicó dos libros de poemas: “La morada y el pájaro” (Argos, 1998), “La Puerta” (Autor, 2008) y “Cáliz de arena” (Eduvim, 2009). Participó en antologías provinciales, nacionales e internacionales con sus cuentos y poemas. Coordina talleres literarios para niñas y niños en diferentes localidades y escuelas. Participó como expositora en el Seminario Internacional “Relaciones de la literatura y los niños en riesgo” auspiciado por la U.N.V.M., Editorial La Bohemia, Ministerio de Educación de la Nación, CONABIP, Embajada de Francia y Banco del Libro de Venezuela.

Que los disfruten.



[Poema 12]
Fabián Clementi
Voy hacia arriba y ya casi logro ver
la luz. Mi cuerpo sube y se moja
dando manotazos para los costados
a esos dientes que buscan morder: voy
con ritmo lento pero seguro
como una flecha perdida
en un océano de peces extraños.
Ya nadie me puede detener. Ya nadie
se atreve a tirar de mi ropa
que se humedece por un viejo sudor
que nada tiene que ver con este río. Los pájaros
comienzan a cantar encima del reverbero
del oleaje. Hay niños que juntan
en la costa esperando el espectáculo
(y no de fuegos artificiales).


* - * - * - * - * - * - * - * - *


[Poema 01]
Fabián Clementi

Nunca quise conformar el árbolde frutos exquisitos. Sólo una rama
entre las ramas, y esperar el viento.
Es por eso que viajé
al fondo del mundo
y me transformé en el pez
que soy
agitado por esta ola.


* - * - * - * - * - * - * - * - *


agua de chocolate
Fabián Clementi

mi padre pescando
haciendo fuerza
la tanza tirante
la caña doblándose
el zigzag del gran pez
zamarreando
salpicando las gotas rosadas
en el sol
luego vino el aluvión
la tormenta
un oleaje que arrasó con casi toda
mi niñez.


* - * - * - * - * - * - * - * - *

Poema 7
Olga Figueroa

¿Alguna vez me verás?
Quiero abrazarte muy fuerte
Sentirte cerca de mí
Que tu cuerpo, con el mío,
No se despeguen jamás.
En tu vereda,
En la mía,
En la plaza o en la calle…
El amor es una estrella
Muy difícil de ocultar.


* - * - * - * - * - * - * - * - *


Poema 5
Olga Figueroa

Con mi cuerpo palpitando
Espero tu ronca voz.
Elástico son los minutos,
No terminan de crecer.
Ya las sombras de esta noche
La verdad me han de traer.


* - * - * - * - * - * - * - * - *


Poema 12
Olga Figueroa

Siento un murmullo travieso
Salpicándome otra vez,
El árbol verde creció,
El árbol verde murió,
Y el amarillo llegó.
Horas y horas se unieron
Siempre con la misma voz.
Hoy
La esperanza me dijo
Un sendero está abriendo
Dos manos para vos.
¡La paz te deja entre dedos!
¡Guárdala antes del aguacero!


* - * - * - * - * - * - * - * - *


[Poema 29]
Gustavo Borga

era niño
cuando Evita
pasó por el pueblo

me tuvo
en brazos
puse mi oído
en su pecho

escuché el cáncer
que la devoraba.


* - * - * - * - * - * - * - * - *



[Poema 37]
Gustavo Borga

Edith escribe
poemas

un ángel los deja
sobre el techo
del geriátrico

de noche los niños
trepan a sus casas
miran el silencio
el único techo

iluminado.


* - * - * - * - * - * - * - * - *


[Poema 03]
Gustavo Borga

un poema rompió
el vidrio
de mi ventana

lo tiraron
de arriba
como una piedra

¿es forma
de entrar
a una casa?


* - * - * - * - * - * - * - * - *

Cantáro
Marina Giménez

I
Una cruz
un paréntesis
algo para decir,
lo que no se dice.
II
Agua
para beber,
para decir,
para bendecir,
para llover.
Agua
para beberse
para bendecidse,
para ahogarse.

III
Y la lluvia
te mira
con sus ojos
(húmeda confluencia).

Hay un apéndice,
algo adentro
que se moja,

y entonces
¿dónde nace la sed?


(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 06 de febrero de 2010.-

domingo, 30 de enero de 2011

Lecturas de Verano (04/2011)

LECTURAS DE VERANO (04/2011)


Sigue cayendo el calor sobre el cemento de la city. Aún así, este espacio no se toma vacaciones y continuamos brindando nuestro espacio para que ustedes se apropien de EL DIARIO Cultura y muestren sus escritos.
En esta oportunidad, les ofrecemos los textos de lectores de Etruria y de Villa María.

Nelly Mariani nació en 1944 en Etruria. Tiene publicaciones en libros y diarios del interior de la provincia. Participó en diversas antologías como: “Voces literarias Argentinas” (2001), “El ojo del escritor” (2002), “Edición especial de Poesía y Narrativa” (2003), “Nueva imagen literaria” (2005), “Antología poética ECA” (2006). Tiene un poemario propio titulado “Nostalgias” (2009) del cual extrajimos dos poemas, y tomamos uno de sus inéditos.

Desde el barrio Las Playas nos escribe Liliana Costabello. Ella es trabajadora social y ha plasmado en el papel sus sentimientos toda la vida, aunque siempre ha desechado lo que ha escrito. Liliana conoce de este espacio y luego de pensarlo en varias oportunidades ha decidido compartir con nosotros algunas de sus producciones.

Oscar Nicola nació en Villa María y hoy reside en Etruria. Fue corresponsal periodístico de medios escritos y orales. Sus publicaciones en libro: “El rincón” (1999), “Contra viento y marea” (2002) y participó de distintas antologías de poesía y narrativa como “Numen sur”, “De Baigorria con amor” y de ECA entre otras. Sus trabajos han sido publicados en revistas literarias de algunas provincias argentinas como así algunas de España. Actualmente sostiene “La página de Etruria” a través de “Catalejo 2099”. Los poemas que en esta oportunidad seleccionamos, corresponden a la “XIII Antología poética narrativa E.C.A. Nacional 2010” que tan gentilmente nos ha hecho llegar, junto a otras publicaciones.


Recuerden que nuestras vías de comunicación están abiertas para recibir las creaciones literarias de nuestros lectores. Esperamos sus envíos por correo electrónico o acercándolos a nuestra redacción, en sobre cerrado indicando que es para nuestra sección “EL DIARIO Cultura”.
Hasta el próximo domingo.



COMPAÑERA FIEL
Oscar Nicola

Porque cuando nos miramos
siento la alegría del amor,
con vos por toda compañía
se aleja todo mi dolor.
Tus ojos y tu mirada legan
a mi corazón la esperanza
y mi soledad como mis ansias
se curan con tu presencia.


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BLANCA SOMBRA
Oscar Nicola
“…La blanca sombra del amor primero…”
Antonio Machado

Te recuerdo amor primero
en mi memoria te encuentro
por otros tantos olvidados.

Olvidados por nacientes
amores nuevos ya vividos
a través del paso del tirano

…tiempo que marcas los años
como cuña separas “La blanca
sombra del amor primero…”.


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¿ME SEGUIRÁS RECORDANDO?...
Oscar Nicola

Sos nueva flor de mi vergel
has sembrado melodías de amor
en este mi corazón de papel
un tanto arrugado por el dolor.

Sos fruta apetecible para mí
como nunca en mi quinta creció,
yo aún quisiera ser para ti
alguien que la vida te regaló!
Sólo sé que te querré más,
aún si de mí la vida te aleja
de ello tomo absoluta conciencia.

Más sé también que el tiempo
habrá de pasar para los dos…
Aún así, ¿me seguirás recordando?



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SOLO POR UNA VEZ…
Liliana Costabello


Parte I
Me pase la vida esperándote, te soñé conmigo tantas noches, cantidades de promesas le jure a Dios por ti, tan solo por tenerte una vez y sentir el sabor de tus labios besando los míos; solo por una vez.
He sufrido tu ausencia sin que supieras que me faltabas, espere tanta vida por abrazar tu cintura y sentirte mía por una vez.
Nunca pude entender tu partida si yo te amaba tanto y tú eras la vida mía; como fuiste capaz de no saber que lo eras todo, como no pudiste oír el grito silencioso de mi amor desesperado, aunque sea solo una vez.
Cuando supe que alzarías el vuelo…, que serías parte de la vida de otro amor, sentí que me moría en mi propio dolor.
Nada guarde para mi te di mi alma, mis sueños, mis manos y mi dolor. Y podes creer...Tú…no lo sabías, ¿porque no me entendías?, porque no leías el lenguaje de mis manos, todo lo que era te lo ofrecía, pero tú no lo veías.
Todo lo que tuve te lo he dado amor mío, hasta mi corazón lo puse en tus manos, todos mis sueños los he compartido contigo como la primera vez.
Y hoy… Cuando he despilfarrado mi vida por amor, tú llegas, sonríes, me regalas un abrazo y me acercas tu alma. Como si fuera la única vez, volver a verte y saber que no he dejado de quererte.



Parte II
Por primera vez se me acercan tus labios, se emborracha mi alma de tanto amor, soñé tanto… con sentir mía tu cintura y… la caricia de tu espalda. No me importa el pasado, estas aquí y ahora conmigo.
Sabes; mi corazón late con la misma imprudencia de aquella vez que te vi mirarme y sonreír para mí.
Descubro…, otra vez que soy tuyo como tu propia sangre, confieso que una vez te di mi vida y nunca lo supiste. Lo que quedo de mí quiso querer a otro amor y ahora… que estas aquí, me quiero quedar con vos…
He perdido la memoria, no me importan las lágrimas que derrame por ti, ni me interesa el tiempo que paso, finalmente me escuchaste. Te amo.
Mi sombra te pertenece, te persigue y te ama y en el momento en que te alcanza no puede tomarte porque hay otro querer sin querer. Por favor que no sepa que te amo tanto… tanto como si fuera la última vez.
Desde siempre nuestra historia estuvo empapada de distancias, he vivido mi vida para acortarla y por fin cuando ya no existe. ¿Cómo hago? No estoy solo, pero solo quiero estar contigo.
Como le digo que sin ti me muero, que me pueden tus abrazos y que amo tu cintura, como le cuento que se me escapa el corazón cuando te me acercas, como le explico que soy un ladrón que le roba los besos, que a otra le regalo. Mi vida ya no es mía volvió a ser de aquella, la que nunca se fue de mi alma…


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ESCUCHAS AMOR?
Liliana Costabello

Escuchas amor? Es el lenguaje de mis besos el que te escribe,
Es la magia de mi alma la que construye nuestro universo.
Escuchas amor?
Es mi corazón dando saltos por ti,
Es el juego de mis manos que aletean para que sepas que estoy aquí.

Escuchas amor?
Mientras tú me amas mi sangre extasiada murmura tu nombre,
Y en las alas de tu pasión me elevas como si fuera el último vuelo.
Escuchas amor?
La lluvia comenzó a caer, es el cielo cómplice que nos regala un
Sueño cumplido.

Escuchas amor?
Se apago la luz, y aunque no te hablen mis ojos podrás escuchar,
El himno que mi piel le está dedicando a la tuya.
Escuchas amor?
Las gotas no paran de rodar, se entrecruzan con las nuestras,
Mientras llegamos al altar de la máxima expresión del amor.

Escuchas amor?
Te estoy amando, no sé cómo, no sé cuando, no sé hasta donde...
No se mas nada, solo quiero que me escuches.



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LA NONA
Nelly Mariani

(En recuerdo a Nona Catalina)


La nona sentada en el viejo
sillón de esterilla, cosía vestidos
tejía mantillas, narraba
anécdotas de su Italia bella
escuchando, soñaba con ella.

Tenía en los ojos un pedazo
de cielo y algunas canas
en su corto pelo.

La nona buscando junto
a la reja, las flores más bellas
para adornar la mesa.

Corría deprisa al abrir la puerta,
y al ver mi rostro, besarme contenta.

Me parece verla, debajo de la sombra fresca
leyendo revistas, o ayudando
a mi madre limpiar hortalizas.


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RECUERDOS
Nelly Mariani

El paso de los años
como ha cambiado a mi pueblo,
¡por qué a veces duelen tanto
los recuerdos!

Las calles eran de tierra
y con la lluvia, pantanos
¡Qué goce indecible
poder cruzar descalzos!

Los verdes árboles añosos
donde pendían los juegos,
hoy no ha quedado nada,
lo ha cubierto el cemento.

En la iglesia de mi pueblo
allí por primera vez,
al Jesús de mis amores
en mi alma cobijé.

Ayer me acerqué a la reja
de la escuela primera,
y sentí tantas nostalgias
del jardín y las moreras.

El cine del centro
que su sala colmada,
el progreso del video
dejó sus puertas cerradas.

Vi a mi padre fuerte y joven
caminar tras el arado,
¡con hombres como él
el pueblo ha progresado!

¡Qué grande y hermoso
está mi pueblo,
y qué cansado y pequeño
está mi viejo!


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SILENCIO
Nelly Mariani

Me quedé varada
a la vera del camino
por no seguir la senda,
desvié mi propio destino.

No podré perdonarme
esta tonta timidez,
quise gritar muchas veces
y en silencio me quedé
viendo como mis sueños
se alejaban cada vez.

Al hombre de mi vida
alejarse vi partir y por
quedarme en silencio
para siempre lo perdí.

Siento que aún
estoy al comienzo
del camino, pero
mi grito ya, no tiene
eco, ni sentido.



(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 30 de enero de 2010.-

domingo, 23 de enero de 2011

Lecturas de Verano (03/2011)

LECTURAS DE VERANO (03/2011)

Otro domingo con el calor a nuestras espaldas. Otro domingo para seguir disfrutando con los textos que ustedes, los lectores, nos acercan. Seguimos abriendo el espacio para mostrar a nuevos valores que nos ofrecen sus escritos y pensamientos.
En esta oportunidad tres hombres se adueñan de nuestras páginas.

Agustín Ortega es de Capital Federal, tiene 16 años y escribe cuentos y poemas. Hace un par de años en que ha iniciado en la actividad literaria apoyado por su grupo familiar. Ha conseguido el primer lugar en el concurso de la Biblioteca Alejo Iglesias por un cuento llamado “Una penumbra en la fábrica”, en la categoría adolescente.

José Luis Glanzmann nació en 1982 en esta ciudad. Es técnico en Comunicación Social en el INESCER y se encuentra realizando la tesis de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la UNVM. Ha participado del taller literario que coordina Dolly Pagani, colaboró en diarios y revistas de la ciudad.

Para finalizar les presentamos un poema de Eduardo Patricio Wyse, que nos entregara en mano hace algún tiempo. Rinde tributo con él, a una celebridad que ha marcado la historia de los hombres. Un texto que nos invita a reflexionar y a pensarnos de una manera diferente.

Recuerden que nuestras vías de comunicación están abiertas para recibir las creaciones literarias de nuestros lectores. Esperamos sus envíos por correo electrónico o acercándolos a nuestra redacción, en sobre cerrado indicando que es para nuestra sección “EL DIARIO Cultura”.
Hasta el próximo domingo.





JACK
Agustín Ortega


Jack Daniels recorría a paso vacilante y presuroso la calle White. Como siempre sucedía, aquella madrugada fúlgida de domingo se encaminaba hacia la capilla. El siempre se dirigía allí por pequeñeces. Pero esta vez la situación era distinta.
Y en verdad mucho peor.
Había matado accidentalmente a su mujer. Solo había sido una discusión común y corriente, pero Jack tenía casualmente en aquel momento un cuchillo en la mano. Ella se había balanceado torpemente hacia él, y el arma de filo la traspasó fluidamente. Jack debió enterrarla en el patio trasero de su hogar. Por cada palazo con el que sacaba y ponía tierra, una y otra parte de su ser fue derrocándose, y en donde su corazón solía estar y sentir, ahora tan sólo había un instrumento para bombear la sangre, hundido en una profunda oscuridad.
El terreno por el que avanzaba era áspero y abrupto. Los rayos ígneos del sol bañaban su agotado rostro; entrecerraba los ojos incesantemente. En sus piernas predominaba un ligero ardor, producido por la larga caminata, y su constante debilidad. Le faltaban tres cuadras, y añoraba con inagotable fervor poder acudir allí. Por dentro sentía que si lograba llegar, curaría sin duda la profunda y putrefacta herida que había agrietado su alma. Miraba para atrás, para adelante, para la derecha, para la izquierda. Temía que alguien o algo lo acusaran y lo condenara a un sufrimiento perpetuo. En su mente revoloteaba sin descanso o receso alguno la idea de que la culpa fue entera y totalmente suya; inexorables oscuridades de arrepentimiento brotaban en lo mas profundo de su insondable ser, como voces a la espera de torturarle con decirle la verdad. Y la verdad era que el la había matado. Sólo él.
Siguió caminando, vadeando una por una las sendas de las calles. Su energía iba menguando. Tenía la cabeza gacha, junto con su mirada. Pero hubo un momento en que elevó la vista. Y fue entonces cuando contempló, con ajeno y desdeñoso horror, al cuerpo de su mujer. Su rostro, exhausto y anémico, estaba cubierto de sangre, y su vestido blanco se encontraba parcialmente teñido de marrón, con sangre seca. El fantasma lo miraba con desdén y desprecio. De su mujer emanaba una hediondez repulsiva e indescriptible.
Jack salió corriendo, aspirando y exhalando el oxigeno proveniente del ambiente con una rapidez agitada y convulsiva. Vio que tan solo restaba correr una cuadra. Ahora deseaba estar, más que nunca, en la iglesia. En un momento miró sobre su hombro: Su difunta mujer lo perseguía al igual que un animal salvaje. Elevaba las piernas a una altura sobrehumana, y casi le tocaba los talones a Jack. Este último corrió como nunca en su vida, valiéndose de lo que le quedaba de vitalidad.
Y gracias a aquel ultimo impulso, pudo recorrer la suficiente distancia como para tan solo distar unos metros de la iglesia. Exhausto y casi derrotado, dio por fin con la iglesia. La veía desde afuera como una gran luz incandescente, imperecedera y resplandeciente. Atravesó con fuerza la puerta de entrada, y cuando al fin estuvo dentro, miró a través de la perilla de la puerta. Veía a su mujer que, paralizada como si algo le impidiese ingresar, se esfumó como bruma con el soplo frío de aire del oeste.
En el interior de la iglesia, se dejó caer al suelo, flaqueó y perdió la consciencia. Había intentado esforzarse más de lo que su cuerpo le permitía. Lo único que le despertó fue una voz lejana aunque clara. Abrió los ojos, y vislumbró el arrugado y bondadoso rostro del cura. Le pidió de confesarse, y así lo hizo. Desde ese momento, hasta el lejano final de sus días, Jack pudo vivir en paz, respirando tranquilo, ya sanado de la ponzoñosa estocada que la muerte de su esposa le había proferido.


* - * - * - * - * - * - * -


BALCÓN
José Glanzmann




Ahí está la ventana
donde te asomaste la última vez que me esquivaste
no hay otra ventana
caerse;

cáete de una maldita vez
contra el césped verde cortado húmedo al ras

a ras del suelo del primer piso
logro encontrar
cierta esperanza

esperanza que es humedad en agosto
adivinanza
mujer atesorada en el frente de mi casa
cálidez
antialérgico para el fin del mundo
jamás anunciado de manera oficial.


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IDIOMA EXTRANJERO
José Glanzmann



lo que es miedo ya está escrito,
radicado

permeable
en el cuerpo

es bueno descubrir a los veinte y pico
que tu cuerpo es el de un dictador
o un abuelo que canta en otro idioma

canto en otro idioma
miro con otro dialecto
converso, pregunto

cometo los mismos errores
que un aprendiz de idioma extranjero

una y otra vez, repito:
errores
gramática y fonética
lengua equivocada cada vez
que estoy frente a los muros,
rostros livianos.

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PARAFRASEANDO
HOMENAJE A MARTÍN LUTHER KING

Eduardo Patricio Wyse



Yo tengo un sueño
Sueño con la supremacía de los fines sobre
los medios,
el día de los honestos sobre los vivillos,
cuando el servir supere al servirse.
Sueño con la investigación científica,
en silencio, contra el cáncer…
El día cuando se donen los derechos
pudiendo los investigadores vivir
y, también, progresar.
Sueño, cuando las leyes protejan
al desposeído, al dueño de la verdad;
los abogados defiendan al sentido común
y los jueces también.
Sueño en el día en que envejecer
no sea punible y la juventud
no sea comprable.
Sueño cuando desesperemos por ser,
no necesariamente parecer.
Y por qué no, cuando el parecer
se parezca al ser.
Cuando los servidores puedan vivir,
procrear hijos e ideas.
Sueño el día en que los mercaderes
distribuyan ideasantes de distribuir armas.
Distribuir hijos y no balas;
y también los comunicadores
piensen en lo mejor
y no estimulen lo peor de nosotros.
Sueño en el día cuando los distribuidores
de ideas
superen a los de códigos,
o que los códigos descubran
la verdad y no la escondan.
Sueño en el día cuando los docentes,
verdaderos docentes,
no parezcan ingenuos
sino decentes. Sueño,
cuando nosotros los médicos
nos respetemos y seamos
respetados seres humanos.
Sueño en el día cuando la salud
sea un bien y no una mercancía
y nosotros continuemos en el bien.





(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 23 de enero de 2011.-

domingo, 16 de enero de 2011

Lecturas de Verano (02/2011)

LECTURAS DE VERANO (02/2011)

La poesía se hace presente de la mano suave de tres mujeres.
Alicia Giordanino nació en Ballesteros en diciembre de 1962. Publicó sus textos en varias antologías. Es docente de nivel medio y coordina un taller literario para adultos en su pueblo natal. “La rosa azul” es su poemario que editó Eduvim en 2010 y del que extrajimos algunas piezas para compartir con ustedes.
Verónica Ruíz nació en nuestra ciudad el 11 de febrero de 1976. A los 12 años comenzó su amor por la literatura. Tiene un blog al que actualiza periódicamente con sus escritos (http://nikita-caminarporlavida.blogspot.com). Además de escribir, pinta y dibuja. “Mar de emociones” es su primer libro de poemas, el que se presentó a finales de 2010 y fue editado por llantodemudo.
Finalmente se encuentran los textos de Cecilia Olguín, quien nació en 1976 en la capital neuquina. Su infancia transcurrió en Madrid y en Córdoba se recibiría en licenciada en comunicación social. Ha publicado tres plaquetas de las que escogimos un poema de cada una. Recomendamos visitar su blog en busca de nuevos textos (http://elladicequeescribe.blogspot.com).

Recuerden que nuestras vías de comunicación están abiertas para recibir las creaciones literarias de nuestros lectores. Esperamos sus envíos por correo electrónico o acercándolos a nuestra redacción, en sobre cerrado indicando que es para nuestra sección “EL DIARIO Cultura”.
Hasta el próximo domingo.



IV (La rosa azul)
Alicia Giordanino (de “La rosa azul”)

Raza de hombres,
de puertas y portones,
monjas y presidiarios,
baldíos y hogueras.

El Gran Presidente del Cosmos,
acudió con su alquimia,
con su oscuro traje
y manos remotas
que ofrecían
goce y progreso.

Por arte de magia
llegaron
poetas y ebanistas.
Oscilaban,
yendo y viniendo
como abejas
en el descubrimiento
de un dulzor trascendental.


* * * * * * * * * * *


VIII (Romance de las piedras)
Alicia Giordanino (de “La rosa azul”)

Gema dorada
Dulzura del diamante
Espesura del aire

Gema trasformada
En mil nuevas gemas
En nuevas mariposas
Creadas y recreadas

Atraviesas
El vuelo de la hoja
Acariciadas
Los harapos del volcán

Desnudas a las águilas
Que rondan y atormentan
Picotean y se van

Solitaria gema
Larga meditación solar

Multitudinario racimo de
pasos

Descansan en tu almohadón
brillante

Y tú

Como si nada

Te aproximas

Al misterioso sabor del ocaso.


* * * * * * * * * * *


III (De los cálidos úteros de América)
Alicia Giordanino (de “La rosa azul”)

El pan del indio,
el que come en su casa de piedra


es también

una tajada de sol.


* * * * * * * * * * *


PERMITIDO
Verónica Ruíz (de “Mar de emociones”)

Permitido permitir,
desear,
sentir,
errar,
equivocarse.

Permitido dejarse llevar,
fluir,
ser diferente,
amar,
aceptar.

Permitido… ser FELÍZ.


* * * * * * * * * * *


DOMINGOS
Verónica Ruíz (de “Mar de emociones”)

Domingos
donde se descansa,
se desea estar en familia
y el tiempo sobra.

Domingos
de asados y amigos
compartiendo
ratos agradables.

Domingos
que aterran por su soledad
cuando la casa se vuelve gigante
y abruma la tranquilidad
por la escasez de conversaciones.

Domingos
Domingos
Domingos
que algunos se pasan en un santiamén
y otros son largos e interminables.


* * * * * * * * * * *

NO ME CREERÍAS
Verónica Ruíz (de “Mar de emociones”)

No me creerías
si te digo que toqué el cielo.
No me creerías
si te digo que estuvo entre mis manos.
pero como el cielo es vapor
con tanto calor se convirtió en lluvia.
No me creerías
si te digo que pensé que lo tenía todo.
Se me esfumó.
Se escapó de mis manos.
Una vez más me equivoqué.
No me creerías
si te digo que quedé sola
porque desapareció.
Me encontré en un desierto sin calor.
Te parece imposible de creer.
Pero el cielo se convirtió en lluvia
y quedé solitaria.


* * * * * * * * * * *


JAURÍA
Cecilia Olguín (de la plaqueta “El nuevo barro, vieja lucha” 2009)

¡Atención! señoritas, ¿quiénes son?
las he sentido y las he visto,
¡ah! Las encantadoras señoritas
¡han vuelto al condominio!
Ah, queridas señoritas,
a veces si se quedan mucho tiempo
los dolores de cabeza son gigantes
pero si se van un par de meses
el juego de la vida
pasa a ser bolsa de valores
y los valores embolsados
convierten en plástico las noches.
Bienvenidas, señoritas, bienvenidas.
Desde hace un par de días
escucho como aúllan
una canción de Babasónicos.
El satén se caldea a fuego lento
sobre mi pelaje amigo,
afuera la lengua, submarino
amarillo aunque moderno.

¿Tantas, tantas ganas de morderlo?
¡cuántas de ustedes han venido!


* * * * * * * * * * *

HORIZONTE
Cecilia Olguín (de la plaqueta “Ella dice que escribe” 2010)

Como a la última porción de un delicioso lemon pie
en medio de un cumpleaños de tías gordas
es necesario asaltar el limón del firmamento
pasar el dedo por los agridulces recorridos estelares
y buscar el salón de la estación celeste
donde estallará la crema del cielo
como una piñata de estrelladas lunas
-y otros planetas-

Habrá también que abrir las palmas
y extender los brazos
para que cuando llegue el otoño
las sobras del sol
sigan latiendo en el bolsillo.


* * * * * * * * * * *

ELLA DICE QUE ESCRIBE
Cecilia Olguín (de la plaqueta “Revelado”)

ella es parte del tiempo
otras veces es otra
y muchas veces, es yo.
pero
si ella dice que escribe
y que coagula sus letras
pasen
digo yo, ella y la otra
decidimos nosotras
que la puerta está abierta.

para experimentar
estos pedazos y procesos,
propios y ajenos.

no busquen verdad
todo es intento


(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 16 de enero de 2010.-

miércoles, 12 de enero de 2011

Lecturas de Verano (01/2011)

LECTURAS DE VERANO (01/2011)
Ya es un clásico. Todos los años, en estos meses de estío nuestras páginas dan cuenta de la nutrida y creciente actividad literaria de nuestros escritores. Hace ya cinco años que nuestros lectores confían en este espacio para dar a conocer sus creaciones. En esta oportunidad les presentamos poemas y un relato para su deleite.
Por una parte María Ana C. de Machado, expresa en su poema el deseo de doblegar el tiempo para poder recordar y hacer presente viejas sensaciones, lugares que la cautivaron y amigas que ya quedaron en el pasado. Deseos y preguntas sobre el tiempo que muchos de nosotros nos hemos hecho en el transcurso de esta vida.
Jorge Rossi es profesor en Lengua Castellana, tiene publicada una novela llamada “Murarena” y se encuentra trabajando una segunda historia larga. En esta oportunidad les ofrecemos un relato que nos remite a una escena familiar, a un momento en que se habla de la muerte de la “Mamana”, una mujer que causaba terror a dos hermanos.
Otra representante del género femenino es Isabel Almada, quien en dos poemas nos habla del amor y del erotismo que despiertan dos personas cuando se aman. De una importante cantidad de poemas que Isabel nos dejó en nuestra redacción, extrajimos estos que hoy compartimos con ustedes.
Finalmente publicamos los poemas de Fabiana León extraídos de su último libro “Para nombrar eso”. Un libro que es a su vez tres libros (Poder – Nena – Tarosías), allí se combinan intensos versos cargados de dureza con la mirada inocente de una niña que crece y se va descubriendo; todo ello envuelto por los vapores que emana la práctica de esta alquimia poética.

Recuerden que nuestras vías de comunicación están abiertas para recibir las creaciones literarias de nuestros lectores. Esperamos sus envíos por correo electrónico o acercándolos a nuestra redacción, en sobre cerrado indicando que es para nuestra sección “EL DIARIO Cultura”.
Hasta el próximo domingo.




SI PUDIERA
por María Ana C. de Machado

Vivir sin la urgencia
implacable de tiempo
quisiera…
Desandar caminos,
salvar las distancias,
llegar a mi pueblo
chiquito, borrado del mapa.
Sentir nuevamente
la dulce fragancia
de aquellas retamas…
Ver los durazneros
con ramas cargadas
de prietos racimos
de flores rosadas…
Jugar en el patio
rodeado de higueras
con las mismas niñas
con las que jugara…
¡Oh! ¡Dios!, si pudiera,
vivir sin la urgencia
implacable del tiempo
quisiera…




EL OCASO
por Isabel Almada

Tu mirada tierna,
la llevo en mi alma
No olvides mis pasos,
Me dijiste un día, convertida en sol
llegué hasta tu puerta, llevando en el pecho
un cofre de fuego. El beso que un día
me diste al azar. En aquel instante,
-tú me amaste un poco.
Yo también te quise
no puedo negar.
Hoy quisiera.
Salvar
esas horas.
Ese abismo
Fatal.
Que
Divide.
Embriagarme
De amor con tu fragancia
Mística, pura, que tu ser despide.
El encuentro triste, levantó sus alas
Sobre mi regazo, como una ave blanca
Oprimí tu boca, sólo con un beso.
Aún, sin saberlo, yo te estaba amando.

* * * * * * * * * * *

POEMA
por Isabel Almada

¿Quién ha visto?
Correr por los caminos
Los ojos, inquietantes de la noche.
Acariciar los senos en la espera
Tocar, la espina dorsal.
Ver el milagro
De la copa abierta.
Multiplicar,
El caliz de la sangre.
La vigilia saborea el beso
Tibio, como gota imaginada
Sobre las hordas lenguas en sosiego.



XI
por Fabiana León

Acontecido
yermo
malviviente
serás apenas
una piedra en el zapato
arrojada a la orilla
del camino.


* * * * * * * * * * *


EL MUNDO
por Fabiana León

Ardió
en la soledad del infinito

Sobre un camino
apenas esbozado
a tientas, desprolijo
fue andando.

Incierto.
Repetido.

Fuimos sólo probables
semillas de abismos.


* * * * * * * * * * *

5
por Fabiana León

Usaba una frazada rosa
con conejitos
mi mamá me tapaba
para subirme al Ford A
me envolvía toda
para que no tosiera
de noche los conejos
saltan sobre mi cama
me trago los pelos que pierden
y vuelvo a toser.




LA MAMANA
por Jorge Rossi

El miedo es una forma de fe. Y se puede temerle tanto a una persona que se hace imprescindible para la vida. En mi casa se le tenía miedo a Silvia, la Mamana. Y mucho. No era respeto; era simplemente miedo.
Me acuerdo que fue un día de semana, a eso de las cinco de la tarde más o menos, cuando entró mi hermana diciendo se murió la Silvia, mamá, y después de decirlo, quedarse petrificada sin siquiera poder terminar de cerrar la puerta (la luz vidriada le estallaba blanca y amarilla a sus espaldas, la vincha blanca y una musculosa, las manos llevadas hacia la boca como si hubiese dicho la más mala de todas las palabras, o como si hubiese insultado a Dios).
También me acuerdo que mi mamá no alcanzó a decir nada: se levantó lentamente y, dándose vuelta, encaró en dirección a la cocina. Arrastró unos pasos lentos con la cara perdida, mientras sus dientes se incrustaban en el labio inferior o un poco más abajo, y sus dedos se sujetaban a sus rulos, a su pelo corto.
De qué se murió, pregunté a mi hermana, pero no me contestó. Se acercó a la cocina sin animarse a traspasar el marco de la puerta. Tenía cara de sentirse culpable por la noticia. Después se vino cerca de la ventana donde estaba yo, y sin mirarme me dijo: cayó seca encima de las plantas de ruda. Le dio un bruto paro.
Y ahí es como si hubiera visto las plantas de ruda macho que la Mamana, tenía junto a una puertita para entrar al terreno donde al fondo estaba su casa. Pude imaginarme también a la vieja cayendo contra el poste que sostenía la puertita, la vieja tratando de prenderse del tejido oxidado, un vestido azul estampado, con más celeste que otra cosa, y seguramente un pañuelo violeta o marrón o verde, sujetándole el pelo gris sin canas, su mano marrón buscando aferrarse por entre los rombos del tejido; las rodillas dando en el suelo, las piernas hinchadas, ahorcadas por esas medias que se terminaban enrollando por debajo de sus rodillas fofas. Pensaba en la boca carnosa de la vieja besando el suelo y la tierra pegada que otro iría a sacudir, esa jeta de alfajor de chocolate que nos había hecho reír tanto en secreto a mi hermana y a mí.
Cuando me quise reír por el recuerdo del juego una puntada me subió desde la nuca hasta la tapa de los sesos, como creo que me la imaginaba cuando me dolía siempre y antes, hasta que la mami me llevó de la Silvia y la vieja me curó. Me imaginaba que esas puntadas eran como relámpagos que iban a dar a una especie de cúpula que yo tenía dentro, en la cabeza que ya era hueca de tanto que me decían cabeza hueca o me preguntaba si tenía algo adentro de esa cabezota.
A la segunda puntada mamá mandó a mi hermana a que vaya a buscar a mi papá al trabajo, que cierre un rato el negocio y que venga enseguida. Pero cuando mi hermana empezó a renguear de la pierna enferma que, creo que ya sospecharán, también le curó la Mamana, mi vieja se puso nerviosa y de dos trancos la alcanzó antes de la puerta de calle. La agarró de un brazo y la hizo girar y zamarreándola fuerte de los hombros le dijo, y no te hagás la pelotuda y caminá bien ¿o me lo estás haciendo a propósito?
Estoy seguro que mamá pensó en ese momento que la Mamana se hundía (me resultó imposible no imaginarme en ese momento a la Mamana caída en la puertita de tejido de su casa, de cara al suelo, el culo gordo y las patas desparramadas, el sol caliente en el jardín pelado sin siquiera un yuyo), que se hundía, digo, en un hueco que se habría a espasmos bajo su cuerpo, como creo se debe abrir la tierra durante los terremotos. Y no era difícil ver a la Mamana tragada definitivamente por esa boca, como un muñeco de trapo culón que nos arrastraba a todos, atados a ella por unos hilos invisibles a sus dedos cortos y gastados, o peor a su cintura desdibujada por los años de grasa estacionada; la vieja con unos hilos que le salen de su culo gordo de araña galponera y que nos arrastran a todos a ese agujero oscuro e indiferente que creamos entre todos.
Me quedo mirando por la ventana y de golpe le presto atención a esa parcela del patio raleada por las uñas del Lapacho, al que no alcanzo a ver aunque me asome clavando las puntas de los pies en la pared y ayudándome con los brazos.
Al inclinar la cabeza me da la tercera puntada que se me incrusta en la frente y la nariz y mi mamá viene con una toalla mojada con agua de la heladera y me la acomoda sobre la cúpula que en estos momentos parece que se me quiere salir de un salto para arriba.
Miro las manos de mi mamá y me doy cuenta que volvieron a llenársele de testes. Ya comprendo la desesperación de mi vieja y comprendo definitivamente que vamos a ser pobres para siempre.
Mi abuelo sale de la cocina, caminando a duras penas con su olor gris y su cáncer a cuestas, y le pregunta a su hija, a mi vieja, si ya volvió la nena. Ella le contesta que no, pero la puerta desmiente bruscamente, y entran el calor y mi hermana diciendo el papi no está, tiene el negocio cerrado.
Y mi abuelo le dice a mi vieja, se fue de nuevo con la Muñe, y mi vieja que se cae sentada de golpe en una silla que andaba por ahí cerca. Se agarra fuerte de los pelos y de golpe grita: ¡todo culpa de esa vieja hija de puta que se viene a morir ahora! Y se incorpora de repente y de un manotazo tira un florero a la mierda, el florero con agua sola que me cae cerca, contra la pared, y los pedazos vacíos se desparraman por el piso. Yo, a pesar de los relámpagos en la tapa de los sesos, trato de juntar los vidrios rotos, no todos, los que más puedo, mientras la tarde pasa pelada a los gritos de un pan casero.

(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 9 de enero de 2011.-