domingo, 12 de diciembre de 2010

arreMolina: Siete poetas de la ciudad

Siete poetas
arreMOLINA
de la ciudad



Solemos decir a veces que el poeta es un pintor.
Esa persona que carga su pincel de palabras y retrata en versos imágenes sobre el fondo blanquecino del papel.
Ambos saben de armonía, de espacios, de silencios, de colores y de sentimientos. Ambos son artistas, los pintores y los poetas pintan y hacen poesía. Cada uno a su manera retrata la belleza del amor, a veces un mundo desfavorable y en otras, plasma sentimientos que no pueden verbalizar, pero que les brota del alma.
En muchas ocasiones comparamos al poeta y al pintor y adjudicamos los elementos y formas de uno en el otro. Y en esta oportunidad no será diferente, porque recientemente, un grupo de escritores de la ciudad ha presentado su primera antología poética; y lo ha hecho rescatando a uno de los grandes pintores argentinos: Armando Molina Rosa, “Molinita”… “el poeta del color.” Una pintura del artista oficia de portada y de puerta de ingreso a la lectura, un cuadro que el genial pintor obsequió a Giraudo y con el que la acuarelista y poeta local, decidió complementarlo con la voz de sus compañeros.
Son siete los poetas reunidos en este texto: Fabiana Léon, Fernando de Zárate, Susana Zazzetti, Eduardo Cichy, Susana Giraudo, Juan Ramón Seia y María Elena Tolosa. Ellos muestran en esta policromía literaria sus versos que en tantas ocasiones leyeron, corrigieron y compartieron en la casa de Giraudo, lugar de encuentro donde el “Grupo Paco Urondo” se reúne religiosamente los días miércoles.
En un volumen de más de 230 páginas y con casi 90 poemas de los escritores mencionados, “arreMolina” se convierte en una de las antologías poéticas más representativas de la literatura local. Así lo entendió la Legislatura de la Provincia de Córdoba, que adhirió con beneplácito este libro. El mismo logró editarse gracias al aporte de varias empresas y personas de la ciudad, que están apostando a la difusión de la poesía, por ende a la cultura local.
El texto en cuestión se presentó en sociedad el viernes 19 de noviembre en la Biblioteca Municipal y Popular Mariano Moreno con un nutrido marco de público, que fue registrado por este medio en su momento.
Ahora más tranquilos, como sentados a la orilla del río y remojando nuestros pies; queremos compartir con ustedes una aproximación a la esencia de este libro.
Que lo disfruten.


Lilia Lardone baja el picaporte, abre la puerta y mirándonos a los ojos nos dice: Bienvenido lector, “al leer los poemas, aquí y allá aparecen imágenes, colores, elementos relacionados con la sombra protectora de Molina. La herramienta es distinta. Donde había pintura, aquí hay palabras. Los siete poetas cavan y cavan, intentan tocar sentires, los dolores, las emociones. Y juntos construyen un clima armónico, austero, replegado en las interioridades, alejado de las pompas. Ellos nombran y al nombrar, ofrecen un mundo que es a la vez particular y general, porque la impronta personal los define, y la intención los une.”
Con esas palabras extraídas del prólogo, entramos y visitamos a cada uno de sus autores y sus textos.


FABIANA LEÓN
Fabiana es la primera en recibirnos. Una poetisa que escribe sus versos entrelazando los recuerdos de una infancia pasada, con los sentimientos de una mujer madura, muchas veces combativa. Ella escribe con la delicadeza del género femenino pero golpea con la fuerza de un puño cerrado como lo haría un hombre. Dice Marta Nuncio, “la mirada poética de Fabiana León atrapa la realidad (espacio-tiempo, personaje, objeto) la aparta del caos del devenir, la salva de lo indiferenciado y la exalta).”


Quiero
una espada mancillada
con sangre sometida
las bulas de la infamia
quiero
la vergüenza del conquistador
esa tierra usurpada y masacrada
de hembras que agonizan
todavía
quiero el ultraje más perverso
el pan de miedo entre las hojas
la luz del instante
quiero cartografiar el horror
de América en un punto.


FERNANDO DE ZÁRATE
La poesía de Fernando de Zárate, en ocasiones, aparenta ser un collage de palabras que se entraman casi indescifrablemente; sin embargo, con una mirada atenta, es posible encontrar las claves que llevan a la comprensión de su voz, de su sentido. Y ese sentido es el de un hombre que transita estas calles todos los días y se convierte en testigo de como su vieja ciudad es devorada por una nueva. Dice Mercedes Espinosa Peretti “en este poeta villamariense, sus poemas son creación y también revelación de la experiencia de un manojo de instantes, donde el ser se da plenamente, a veces intempestiva, otras inquietante en esa búsqueda constante de su propio estilo.”


entro
quebrando brújulas
a fuego
entre los huesos
en la duda de la
ciudad
que me es ajena
y
sobre este oficio
de andar ensimismado
en uno
trazar la noche
a mano
sus indicios

prolija carta de navegar
donde en mi propia ínsula
me obsesiona
lo endeble
de todo
lo que está.


SUSANA ZAZZETTI
Quizás esta noche se siente en el patio, mire las estrellas y espere a ver donde caerá el poema, que como una estrella fugaz iluminará el cielo de esperanza. Susana sabe que la poesía es vida, que allí está el oxígeno que necesita para continuar, quizás por ello coordine sus talleres literarios, como una manera de ofrecer vida a otros que, como muchos de nosotros, necesitamos de esa palabra que nos contenga. Los poemas de esta selección (de)muestran un estilo poético que continúa creciendo. Dice Olga Cabrera Ladú “la poesía es el único lugar en que cada uno se concibe a sí mismo. Susana Zazzetti en la palabra se libera, en el poema ella sabe que no muere.”


entre las ranuras
de la noche
que cae
sobre la calle méjico,
callo el poema.
lo dejo colgar
del hilo que sostiene
su médula.
para que no me abandone.
no se muera.

no me muera.


EDUARDO CICHY
La lectura del poema que sigue más abajo retrata (para mí) la esencia de este escritor. Un Jack destripando las palabras, un maniático que descuartiza buscando sentidos posibles y los imposibles también. Eduardo Tadeo Cichy es un experimentador… de la poesía, del cuento, de la novela, de tanta otra expresión literaria que exista… él es un poeta de laboratorio, con la sensibilidad de un soñador. Dice Gabriela Bruch: estos poemas “de Eduardo Cichy, nos llevan en un recorrido lírico por aquellos rincones de la infancia, por lo que pudo ser pero no ha sido, por lo que siempre es. Y en aquello que siempre es, nos detenemos, ya que la naturaleza está presente e impregnada en cada verso del poeta. Pinceladas de un paisaje externo e interno que se enraízan para dar lugar a este trabajo con una fuerte unidad y cohesión textual.”

Demente y sacrílego
ataco la anatomía de las letras
queriendo extirparle aquello
que busco
atormentadamente.

Me duele la tinta
en las heridas
y algunas veces
no soy yo
el que escribe el poema.


SUSANA GIRAUDO
Hablar de Susana, es hablar de una de las grandes poetisas que ha dado este lugar. La sensibilidad y la armonía que hay en sus poemas dan esa tranquilidad que muchas necesitamos. Puede “pintarnos” las cosas más tristes, las más hermosas, las situaciones más emocionantes de muchas formas, pero siempre con esa tranquilidad y dulzura que solo los grandes poetas logran. Floriano Martins dice que “con esa sinceridad de apuntes que Susana Giraudo sondea los mecanismos de una mujer que descubre con sus misterios la intimidad del dolor, la intimidad del vacío de toda una vida. Son versos penetrantes que abren huecos inolvidables en el alma de su lector.”


Todo ocurre adentro,
lejos de las manos.
Y son cosas tan leves,
tan íntimas,
tan mudas…

Los demás olisquean
los restos de la hoguera
donde quemé trapos viejos,
canciones olvidadas,
el gemir del silencio,
la risa de una niña,
mi tiempo
y mis pestañas.


JUAN RAMÓN SEIA
Una grata sorpresa para las letras locales. Aquel joven de las crónicas de espectáculos y cultura de este diario, apareció tímidamente y deslumbró. Juan Ramón, muestra en “arreMolina” sus primeros versos con un futuro prometedor. La delicadeza, las palabras finas combinadas con el sentimiento de un joven, que recrea las grandes preguntas de la humanidad y que puede bajarlas como mariposas que se detienen en la palma de su mano. Dice Augusto Páez, “el poeta Juan Ramón Seia nos deja, en pequeños brotes de poesía ‘a la contemporánea’, una serie de frases, mensajes al pasar, pensamientos en los que Dios, el hombre, el dolor, son preguntas sin respuesta, son ironía, son mensajes sin certeza.”


que ya no ardes como antes

que el niño reencarnó en piedra
que me arrojas hacia el pasado
que ayer mora en tus hombros
que infancia dejó de rimarte

que ya no muerdes como antes

porque somos olvidándonos

un eco
de cenizas
en duelos
por venir.


MARÍA ELENA TOLOSA
Vamos llegando al final de este breve recorrido por este libro y nos despide María Elena, quien nos habla de la mujer que extraña, que añora y que siente la soledad como una compañera infatigable. Son versos en el que la tristeza posa su pincel y marca cada composición. Gustavo Tisocco nos confiesa, “la poeta parece desnudarse entre las líneas de su poesía, se/nos muestra frágil y solitaria, sensible y vulnerable, humana ante todo y comprometida en su decir, en su Palabra pues sabe que ésta es eternidad y grito.”



He inventado un tiempo
de donde
no me iré nunca,
de las mangas
de mi abrigo,
de la luna
que casi no veo,
de mis ojos
que tienen poca luz.
El tiempo
para las horas lejanas,
para mis juguetes antiguos.
Ya no tiemblan alas
están en vuelo al infinito.


“Volar al infinito”, con esas palabras con que Tolosa cierra uno de sus poemas, retomamos nuestra voz para cerrar las últimas páginas de esta obra.
Son siete poetas, siete voces y siete colores; como los que despliega el arco iris después de una lluvia de verano. Un bello momento en el que podemos contemplar los colores, los tonos, los versos… los poemas. En ese abanico cromático se nos muestra la belleza de la palabra, esa que invita a unirnos, que nos junta… que nos arremolina.


(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 12 de diciembre de 2010.-

domingo, 5 de diciembre de 2010

Alejandra Niotigaray

Siguiendo la ruta
ALEJANDRA NIOTIGARAY
de una mujer


Desde hace mucho tiempo sigo a Alejandra.
Nos hemos conectado esporádicamente: me dejaba mensajes y desaparecía, le llamaba y no contestaba, hemos planeado algún encuentro que nunca pudimos concretar. Nunca comprendí porqué razón no podíamos coincidir.
Finalmente pudimos, y si bien en un comienzo el motivo estaba relacionado con el ámbito de las letras, nuestra charla derivó a develar el porqué de los desencuentros. Alejandra es una mujer activa, de esas que han hecho de todo en su vida, ha sido enfermera, asesora, viverista, ha tenido negocio, vendido seguros, ha trabajado para una AFJP, hasta llegar a la actual actividad por la que hoy estamos con ella.
Es martes por la tarde y recorro el bulevar Perón como quien se dirige al barrio Las Playas. Voy a su casa, a la que llego en tiempo y forma por la perfección de sus indicaciones. Golpeo la puerta y Alejandra, por primera vez, aparece ante mis ojos. Muy cordialmente me saluda y me invita a pasar.
El motivo de mi visita es hablar de su trabajo, una profesión históricamente realizada por hombres: la venta de repuestos, pero no en mostrador, sino esa sacrificada labor que la ha llevado a recorrer el país de punta a punta; cumpliendo así con una gran cartera de clientes ganados en siete años de rutas.
Así es, Alejandra es viajante, una de las pocas mujeres que han aceptado el desafío de recorrer más de 10.000 kilómetros mensuales para promocionar y vender un repuesto íntegramente fabricado por villamarienses.




Nos ubicamos en su comedor.
Una película transcurre en el televisor, el canto de los pájaros se cuelan en la grabación junto a las risas de la entrevistada, que deja escapar en cada anécdota que nos cuenta. La charla durará más de dos horas y esto tiene que ver con que Alejandra relata para nosotros sus viajes y lo hace con un lujo de detalles que no podemos dejar de escuchar.
Los inicios de su tarea laboral invocan al fantasma del desempleo, cuando Luis, su marido, se quedó sin trabajo. Fue así como una pequeña y mediana empresa de nuestra ciudad le ofreció el trabajo de viajante, para vender y distribuir bombas de agua en la zona del Litoral.
La tarea no era fácil, salir a vender un producto en un lugar que no es el habitual, con gente y costumbres diferentes, es un tanto arriesgado. Alejandra decidió acompañar a Luis en estos viajes y notó (las mujeres son más perceptivas que nosotros) que podría hacerse un poco mejor, para que de esta forma el porcentaje que se traduce en sueldo, realmente les convenga. Así que después de varios viajes y charlas con su marido, decidió ser la voz cantante.
“Hay mucha competencia, la mayoría de las fábricas están acá en Córdoba y parte de Santa Fé, y los demás son armadores que compran el despiece y arman. Hay que enfrentar toda esa competencia, claro que yo lo hago lealmente. Además muchos se creen que yo quiero tener prioridad por ser mujer; no, yo no quiero privilegios. Creo que la mujer tiene la misma capacidad que un hombre y viceversa, todo se complementa.”


MUJERES DEL PALO
Si bien Alejandra tiene experiencia en el rubro de las ventas, es muy difícil imponer una marca; más aún cuando la misma no hace publicidad, ni se presenta en exposiciones o emplea las herramientas que el marketing promueve... De todas maneras, el carisma de esta mujer ha hecho conseguir muchos compradores de los que parecían imposibles, y una vez que ella ha vendido, siempre ha querido ir un poco más allá, buscar otros horizontes.
Una de nuestras preguntas es si conoce mujeres en el rubro, a lo que responde: “hay algunas chicas, pero están en el mostrador o hacen dos o tres pueblos cercanos. Yo me hice al lado de los clientes, al principio me bombardearan un poco, porque una mujer en esto es raro. Me hacían algunas preguntas en las que me ponían a prueba. He conocido a otras chicas, en la zona del litoral hay muchas mujeres. Virginia sabe de motores mejor que un hombre; en Corrientes esta Isabel que hace todo lo que es embrague; Nancy es repuestera que sabe bastante; también está Ana María; Sonia en Formosa es especialista en Fiat, ella sabe todo, ya venía de familia, por su padre…”


SEGUNDA CASA
En esos continuos viajes sin descanso, ya que se realizan desde enero a enero Alejandra ha visto y experimentado diferentes relaciones con la gente de cada lugar. Recuerda sus primeros viajes en el que le consultaban a qué se refería cuando pedía “bizcochos”, porque dependiendo el lugar les llamaban tortitas, criollitas, etc. “Porque cada pueblo, tiene su folklore, su tradición, te das cuenta en las cosas más simples como ésta”, nos dice mientras nos ceba un mate.
El inicio de su recorrido comienza en Villa María, continúa por Santa Fé, Paraná, Concordia, Monte Caseros, Paso de los Libres, Oberá, El Dorado; allí toman otra ruta y siguen por Posadas, Corrientes hasta Chaco, destino en el que “hacen base” una semana, para poder cumplir con el interior de esa provincia, Formosa y su interior…
También amplió sus horizontes, “me fui a la Patagonia, recorrí varios lugares y me compraron algunas bombas y dije que esta zona va ha ser; luego llego a Neuquén, después me fui a la zona de Cuyo.
Para realizar tremendo recorrido el matrimonio, maneja sin pausa, turnándose, complementándose. En esa chata gris pasan gran parte de sus días, por ese motivo es que cuida de ella y la deja en condiciones apenas llegan de su recorrido. Se comprende, Alejandra y Luis, pasan más tiempo en el vehículo que en su casa de ladrillos.
Ella es solidaria, cuando regresa de sus viajes ayuda a la gente con jubilaciones y demás trámites que “delincuentes con título” aprovechan la oportunidad para sacarle dinero a quienes no tienen, “yo los hago gratis.” También, en la medida en que disponga espacio en su Partner, suele llevar ropas, juguetes o cosas que pueden hacerle falta a gente más carenciada; pero no las dejan en cualquier lugar, ya que si son gente que viven en cercanías a las rutas, es mucho más fácil de que ellos puedan acceder a ciertas cosas.


POSTALES
Son muchas las postales que han quedado retenidas en la memoria de Alejandra y Luis. Muchas veces, han tomado fotos de distintos lugares y casi siempre desde el vehículo en movimiento. Sin embargo, cuando hacen alguna parada captan en sus retinas algunas situaciones que les han llamado la atención.
“En el Chaco hay muchos floristas. Los sábados asan muchísimos pollos en la calle; hay mucha gente que vende cualquier cosa, hay verdulerías y muchas otras cosas.” Alejandra, sorprendida por este despliegue callejero alguna vez le ha consultado a alguien del gobierno de ese lugar, que muy simplemente le contestó “es mejor que sea así, porque de otra manera toda esta gente estaría robando.” Nuestra entrevistada se molesta cuando hablan de Chaco como un lugar pobre, porque si bien tiene muchas carencias, sólo resaltan lo malo; “la gente del Chaco es muy amable, te cobijan más que en cualquier otro lado del país.” Recuerda también que hay muchas farmacias, que están abiertas las 24 horas del día y que además venden gaseosas, yerba, azúcar… y que la familia no compra helado en cucuruchos, sino los potes y todos comen de ahí cada uno con su cucharita.
“En Mendoza quedé sorprendida porque hay muchas casas que venden ropa negra para bebé.”
En sus viajes litoraleños Alejandra se ha acercado a los “originarios, los mal llamados indios, que son los verdaderos dueños de la tierra. En Misiones, vos parás a un costado, mirás alrededor y ves selva y cuando te diste cuenta aparecieron un montón de niños que te piden cosas dulces.” Sorprendida de ver como “ellos jugaban a la rayuela, a la pelota, o al mamá y el papá y uno ve esa limpieza que tienen en su adentro; cuando vos acá tenés la televisión, la computadora, es otro mundo. Allá, por lo menos todavía hay niños que tienen la ilusión de jugar a cosas sanas de las que ya poco se ven.”
Consultada por el cansancio de estar continuamente afuera, viajando de día y de noche, con diversos climas y particularidades; Alejandra responde estar cansada a veces, pero que su trabajo “es lindo porque convergen muchas cosas que uno tiene la oportunidad de vivir”.
¿Estás contenta? Le preguntamos. “Sí, estoy contenta, porque no hay discriminación de parte de los hombres por ser nena”, mientras sonríe y nos invita a pasar al otro cuarto a mostrarnos algunas fotos que tiene, esas postales de paisajes y personas que hoy compartimos con ustedes.
Gracias Alejandra, que tengas buen viaje.

(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 05 de diciembre de 2010.-

lunes, 29 de noviembre de 2010

Edgar Méndez. Trazos que no se olvidan

ENTREVISTA A
EDGAR MÉNDEZ
TRAZOS QUE NO SE OLVIDAN


Se llama Edgar Méndez.
Hombre que dejó sus huellas en la ciudad.
Su trabajo es una de esas profesiones de las que ya no se ven o han sido relegadas por la llegada y el desarrollo de la tecnología: letrista. Una rama de la pintura que expone su arte las 24 horas del día a cualquier transeúnte que recorra la ciudad. Este trabajo consiste en plasmar la pintura de letras (que conforman palabras) sobre distintas superficies que van desde el vidrio de algún local comercial, el mural de alguna pared que está descubierta, la chapa de los automóviles o la que se muestra en las distintas arterías y caminos de la ciudad, entre tantas otras.
Toda su vida ha sido escrita con esa mano artística que lo llevó a realizar trabajos hasta en Buenos Aires, Córdoba, Jujuy y San Luis. Las letras, esos signos que combinamos de manera estratégica para formar palabras y construir sentidos, han estado siempre en la vida de nuestro entrevistado de hoy. Las palabras lo acompañan y no se quedan inertes en alguna vidriera, tienen vida, porque Edgar sabe pintarlas pero también utilizarlas, es un recitador, un hombre que prologa con esa gran voz la venida de la música. Desde hace un tiempo fue citado por la Orquesta Municipal de Música Ciudadana para recitar poemas y canciones y para presentar a la misma.
Esos son los motivos que nos impulsan a charlar con él en una tarde donde el calor se recuesta en la ciudad y no se levantará hasta que comience a oscurecer.


Nació en Etruria pero terminó sus estudios primarios en Villa María. Luego cursó el primer año en la Escuela de Comercio y finalmente abandonó sus estudios para dedicarse al trabajo.
Recuerda con emoción convertirse en aprendiz del gran pintor local Emilio Beltrando. Comenzó con el lijado de carteles, pasando el antióxido a las superficies y repasando las letras. Luego ya pintaría las letras que su maestro le marcaba. Durante cinco años, y de a poco, este joven de unos 16 años comenzaba a delinear el camino de su vida, una vida de colores que irían trazando su destino.
Muchos de los trabajos que Edgar realizó ya no están a la vista de nuestros ojos, pero seguramente recordará hace dos décadas atrás, cuando se inauguró el Paseo de la Villa, algunas de las vidrieras de los locales comerciales que ofrecían allí sus productos y servicios. Fue él el encargado de pintar todas las vidrieras de ese espacio. Una tarea artesanal, de paciencia y precisión, que le ha dado a nuestro entrevistado muchas satisfacciones.
Hace poco tiempo una legendaria cigarrería de la ciudad hizo algunas refacciones en su local y renovó su vidriera, allí se encontraba otro de los trabajos de Edgar. Nos cuenta con orgullo que ese letrero fue el segundo de los encargos que realizó cuando comenzó a trabajar por su cuenta y que precisa el año: 1958. Cuando uno piensa que son 50 años de permanencia en la vidriera de un local comercial, algo se nos mueve dentro. Pensar todo lo que pasó en medio siglo, cuántos cambios, cuánto desarrollo, cuánta gente y cuánto agua ha corrido bajo el puente. El tiempo pasó y las letras estaban allí, con ese color característico del oro en la que Edgar se especializó.


LOS COMIENZOS
Luego de esos cinco primeros años iniciales Edgar había dejado de trabajar en relación de dependencia y se lanzó solo. Recuerda que Acosta y Zanetti le dieron sus primeros trabajos. A partir de allí comenzaría despaciosamente a trabajar en distintos locales del casco céntrico de la ciudad. Como dijimos, se especializó en letras de oro y fueron muchos locales que mostraron con orgullo sus producciones, algunos de ellos fueron el Hotel República y la Cigarrería Alonso.
Gracias a la calidad de sus trabajos le habían encargado algún trabajo en Buenos Aires.
Nos cuenta la anécdota: “A Buenos Aires fui con Omar Manet que era locutor y Rubén Vanzetti que tocaba el bandoneón. Ellos querían registrar un tango y me invitaron a ir con ellos por dos o tres días. En Helena Rubinstein (cosméticos) me estaban esperando, me dijeron que desde hacia un mes. Conseguí trabajo y me quedé por ocho años. Después se vendió el paquete más grande de acciones, hicieron renunciar algunos, dieron licencia a otros, yo me quedé; pero no tenía ganas de quedarme porque sabía que con unos más me iban a echar. Así que me pagaron todo, me indemnizaron y volví a Villa María. Y había que empezar de nuevo, fue difícil, porque ya no tenía más clientes, entonces fui a visitar a los viejos clientes, Angelone por ejemplo, que enseguida me dio trabajo y otros más. De a poquito.” En esa época, quienes se dedicaban a este trabajo eran muchos.


LA TECNOLOGÍA
Mientras nuestra charla se desarrolla, Edgar despliega ante nosotros algunos álbumes de fotos donde están plasmados parte de sus trabajos. Dice sentir nostalgia, porque ya no se pueden hacer esas cosas. La tecnología reinante en la actualidad ha desplazado el arte de lo manual por las máquinas.
Nos cuenta que algunos pudieron comprarse la computadora y el plotter, pero que tampoco eso asegura nada, porque se puede tener millones de tipografías, pero hay que tener una visión del cartel que se quiere hacer y eso no te lo da la computadora.
Dice el letrista, “el que empieza en esta tarea hace cosas rara, arranca por lo mas difícil; en mi caso, siempre me fui fijando en las marcas lideres como Coca-Cola, Ford, Pepsi… y todas tienen su tipo de letra característico, letras que se pueden comprender rápidamente.”
En la actualidad quedan muy pocos trabajos en la ciudad del tipo manual de su autoría, son los que ha hecho muchos años atrás. Sólo algún nostálgico le ha pedido que pinte en letras de oro. Cuando es así Edgar practica unos días antes, porque todo es un ejercicio, la mano tiene que estar entrenada para poder lograr un buen trabajo.


SADE
Recientemente Edgar Méndez se ha integrado a la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) con los que ha participado en diversas actividades que la filial local ha realizado.
Recuerda cuando Susana Zazzetti lo encontró en el Centro Cultural y lo invitó a un café literario para que hiciera algunos recitados.
Luego conocería al actual presidente de la SADE, Eduardo Belloccio quien lo invitó a un evento magnífico que se llamó “El canto de las uvas” y le dio un poema para que recitara. Edgar, no convencido con dicho texto, sugirió un tango llamado “Entre curdas” que recitó a teatro completo y recibió la ovación del público. Luego participaría en varias reuniones y se asoció a la entidad que nuclea a gran parte de los escritores.


TANGUERO DE LEY
Como hemos anticipado más arriba, Edgar Méndez está en la Orquesta Municipal de Música Ciudadana. Tanguero de ley, de esos que se juntan los viernes a comer el asado con los muchachos y luego recita y, a veces, canta alguna canción. “Oscar Bravín toca el bandoneón, me llamó y me preguntó si me animaba a recitar ‘La Cumparsita’ en el (Teatro) Verdi. Le dije que me probara. A la semana lo hice y salió bien, desde ese momento quedé en la Orquesta y Alberto Bacci me dijo que debía presentar la Orquesta. Estaba (Héctor) Cavagliato le decía. Insistió muchas veces y una vez fuimos a un pueblo vecino y me hizo presentar la Orquesta. Atrás del escenario practiqué un poco y lo dije y después.”
Edgar nos comenta que dice glosas antes de cada tema, recitados… y que la experiencia la ha ido adquiriendo en base a las distintas presentaciones que ha hecho, “estoy un poco más fogueado”, dice.
En ese aprendizaje Edgar se encontró con Javier González a quién le consulto quien podría enseñarle a perfeccionar los recitados y fue el mismo director de teatro que trabajó junto a él para mejorar sus presentaciones.
En cuanto al género del dos por cuatro nuestro interlocutor, manifiesta su gusto por Roberto Goyeneche, Julio Sosa, Edmundo Rivero… “me gusta más bien de la década del ’40 y ’50. Época de las grandes orquestas”. Reconoce que le gusta ciertas cosas de Piazzolla.
“Entre mis temas tengo ‘Chiquilín de Bachín’, ‘Balada para mí muerte’, ‘Fábula para Gardel’ que son de Ferrer y Piazzolla. A todos ellos los estudio en voz alta, en el taller practico casi todos los días, voy diciendo los versos de siete u ocho temas. Los estudio de memoria.”


Y resaltando esa meticulosidad que lo caracteriza, se nos va diluyendo la charla, como esta tarde que ya comienza a despedirse. Edgar agradece a la pintura lo que es, una actividad que lo llevó a conocer mucha gente. En su casa de calle Recife compartimos este encuentro rodeado de cuadros que ha pintado con su mano de artista, creaciones originales o reproducciones como el puerto de Quinquela Martín que cuelga detrás de él.
Decíamos que Edgar dejó sus huellas en la ciudad, y a pesar de que el progreso quiera devorarlo todo con sus enormes fauces, su trazo seguirá intacto en la memoria de muchos. La memoria de todos aquellos que vivieron una época que no se va a olvidar, porque forman parte de sus propias vidas.

(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 28 de noviembre.-

domingo, 21 de noviembre de 2010

Libros locales para el crecimiento

Educación
LIBROS LOCALES PARA EL CRECIMIENTO
Emprendimientos


Es incesante la producción bibliográfica de la ciudad y nosotros desde acá, venimos dando cuenta de ello mostrando algunas de las tantas producciones que ven la luz.
Siguiendo esa tesitura, nuestras páginas dominicales se ocuparán hoy de presentar dos trabajos. Se trata de “Animarse a emprender” del contador Darío Poncio y “¿Confórmate! La asignatura Educación Tecnológica y su cuerpo de profesores” de cuatro docentes del INESCER.
Estos libros llegaron a nuestra redacción y los destacamos porque son investigaciones que aportan y contribuyen con el mejoramiento de los ámbitos educativos y económicos de la ciudad y región.


EDUCACIÓN TECNOLÓGICA
Desde el INESCER un grupo de cuatro docentes publicaron, recientemente, en formato libro, los resultados de una minuciosa investigación desarrollada dentro del marco del programa “Conocer para incidir sobre los Aprendizajes Escolares” del Instituto Nacional de Formación Docente (INFoD), dependiente del Ministerio de Educación de la Nación.
Ricardo Carballo, Silvia Paredes, Sonia Piangenti y Carlos Carballo se propusieron investigar sobre “Educación Tecnológica”, mostrando de qué manera se conforman los cuerpos docentes y como la implementación de esta asignatura impactó en los procesos de enseñanza y aprendizaje.
Para ello, el cuerpo de docentes investigadores tomaron muestras de diferentes establecimientos de cuatro localidades del Departamento San Martín, estas localidades son Villa María, Tío Pujio,
La Playosa y Pasco, durante un período que abarcó desde marzo de 1997 hasta diciembre de 2007.
El texto en cuestión se intituló “¡Confórmate! La asignatura Educación Tecnológica y su cuerpo de profesores” y con esa primera palabra quieren dar cuenta de dos circunstancias. Dicen ellos en una de las solapas, “por un lado el “¡Confórmate! que hemos volcado en el título remite a dos diferentes lecturas.
La primera tiene su origen en un mandato emanado de las máximas autoridades educativas quienes crearon un espacio curricular sin precedentes en el tiempo al que denominaron Educación Tecnológica. Al no existir docentes para dictarla un ensordecedor ¿Confórmate! Pareció acompañar la innovación, por lo que conformar su cuerpo de profesores se convirtió en un asunto de alta prioridad.
Una segunda lectura remite a que en todos los establecimientos del sistema educativo cordobés se extinguían materias de largo arraigo. Junto con ellas desaparecía el cargo de su dictante. A estos profesores -en vías de extinción- se les ofreció –por disposición de la superioridad- dictar Educación Tecnológica. A los oídos de estos docentes la propuesta oficial sonó como un “¡Confórmate!, es lo que hay. O tomás esta materia o, perdés las horas.”
Un interesante trabajo que da cuenta de las múltiples aristas con las que se han topado los docentes y esta asignatura tan particular. De las muchas conclusiones a las que arribaron, los autores confirmaron, entre otras, que “no existió una línea de coherencia entre el perfil de formación de los docentes a cargo de la asignatura Educación Tecnológica y los requerimientos curriculares de ésta”. Como atenuante a esa realidad, los autores hacen una salvedad y es que los docentes en ese “espíritu de supervivencia laboral” ayudaron a amortiguar los golpes que dificultaron los procesos de aprendizaje y se nota un resguardo hacia los alumnos.
De esta manera la publicación de una investigación en formato libro hará que otras instituciones que alberguen en su currícula la asignatura y/o dicten Profesorados en “Educación Tecnológica” contribuya a mostrar una realidad lo más clara posible. Es de descontar que los docentes interesados en la temática tendrán una herramienta importantísima, de corte regional, que podrán emplear para mejorar sus prácticas desde cada uno de sus lugares.


El contenido del presente volumen da cuenta de los resultados obtenidos mediante la implementación del Proyecto de Investigación denominado: La conformación del cuerpo de profesores de la asignatura educación tecnológica en el nivel medio del Departamento General San Martín, provincia de Córdoba y su impacto en los procesos de enseñanza y de aprendizaje desarrollados en la misma. Éste se desarrolló al interior del Programa Conocer para Incidir sobre los Aprendizajes Escolares (convocatoria 2007) del Instituto Nacional de Formación Docente (INFoD), dependiente del Ministerio de Eduación de la Nación. El Estudio abarcó cuatro localidades cordobesas (Villa María, Pasco, La Playosa y Tío Pujio)- siendo los objetos de indagación establecimientos de enseñanza media de gestión pública y a razón de un establecimiento por localidad.
La línea investigativa se orientó a auscultar cómo la conformación del plantel docente de la asignatura Educación Tecnológica –en la mayoría de los casos integrado por profesores sin formación específica. Incidió sobre los resultados académicos previstos en los diseños curriculares y sobre las metas establecidas por las políticas educativas que les daban sustento.
El recorte temporal de indagación se extendió desde marzo de 1997 hasta diciembre de 2006.


INESCER
El Instituto de Educación Superior del Centro de la República Dr. Ángel Diego Márquez es una institutción oficial creada en 1987 por un grupo de educadores liderados por el Dr. Ángel Diego Márquez, quien hasta 1991 se desempeñó como Rector. Ubicado en la ciudad de Villa María el INESCER depende de la Dirección General de Educación Superior del Ministerio de Educación de la provincia de Córdoba.
Su oferta educativa está dirigida a la formación docente y de técnicos superiores en distintas áreas del conocimiento. El INESCER es un Instituto Superior de Formación Docente y, a la vez, es un Instituto Superior de Formación Técnico Profesional. En la actualidad dicta un profesorado en Educación Tecnológica y las Tecnicaturas Superiores en Animación Socio-Cultural, Trabajo Social, Comunicación Social, Administración Comercial y de Empresas, Alimentos con Orientación Bromatológica y Producción Agrícola-Ganadera.


Datos del libro:
¡Confórmate! La asignatura Educación Tecnológica y su cuerpo de profesores. La asignatura Educación Tecnológica y su cuerpo de profesores, por Ricardo César Carballo, Silvia María Paredes, Carlos Alberto Gallardo y Sonia Piangenti; Serapis, Rosario, 128 páginas.



EMPRENDEDORES
Otro de los libros que queremos reseñar brevemente hoy, proviene del ámbito universitario. Darío Poncio materializa en el libro “Animarse a emprender” un anhelo, uno de sus tantos emprendimientos que tiene por objeto el emprendimiento mismo. Aquí el contador aporta su conocimiento y experiencia en pos de estimular a los emprendedores y propiciar a nuevos agentes que pudiesen aparecer.
Las motivaciones de Poncio surgieron de la observación de una Argentina que empezaba a levantarse, luego de aquella crisis de 2001 que aún tenemos presente. Notaba que a partir de allí nuestro país se estaba recuperando y comenzaba a escucharse un neologismo llamado “emprendedorismo”; comenzaba así su interés por documentarse sobre esta alternativa de crecimiento. Sus observaciones le mostraban un realidad desaprovechada, alumnos universitarios que desesperaban por recibirse para conseguir trabajos como empleados, vedando de esta manera el potencial para generar nuevos proyectos; veía también que existía mucha gente emprendedora, pero que muy pocas lograban el éxito; había muchos obstáculos que imposibilitaban que un emprendedor sea exitoso, por lo que se hacía necesario que el Estado facilitara ciertos procesos para potenciar a los emprendedores; existía poca bibliografía; en fin, Poncio se vio motivado por esta serie de dificultades, falta de conocimiento y acciones y emprendió la tarea de armar este libro. Claro está que su actividad como contador y docente ayudaron a tal fin; más aún con la experiencia obtenida en una década como consultor de PYMES.
El libro en cuestión está armado con una lógica intuitiva, diseccionado en capítulos y apartados y con un lenguaje ameno, claro, de fácil aprehensión bajando los conceptos técnicos y teóricos al lector medio. Es de destacar la inclusión de comentarios y referencias a situaciones y emprendedores locales; lo que potencia la llegada al lector, logrando de esa manera una identificación y un estímulo para decirse a uno mismo, yo puedo.
Hace un par de días Poncio regresó de presentar este texto en el Primer Congreso Latinoamericano de Microcrédito que se realizó del 16 al 19 de noviembre en Buenos Aires. Allí socializó este libro-manual que no cabe duda, ampliará los horizontes de muchas personas con ganas de hacer.


“‘Animarse a Emprender’ es un gran aporte para los programas de formación de emprendedores, promotores de la economía social, profesionales y técnicos que se comprometan en el acompañamiento y desarrollo de emprendimientos socioproductivos; es una guía fundamental para aquellos que ejercen el autoempleo o el trabajo autogestivo.
Es una gran contribución para que los emprendedores desarrollen sus actividades de producción y comercialización, puedan acceder al financiamiento necesario de acuerdo a sus posibilidades económicas, apropiarse de las tecnologías adecuadas, disponer de condiciones de precio justo y consumo responsable, formalizar su emprendimiento para de esa manera disponer de obra social y seguridad social.
En definitiva, este libro contribuye a que los emprendedores se organicen, mejoren sus productos y aumenten sus ingresos, se vinculen comercialmente y potencien su entramado social con las cooperativas y mutuales y/o se encadenen productivamente con las PYMES y demás actores locales: la fuerza política liberada por la economía social resulta sustancial para profundizar el proceso de distribución de la riqueza.”


Lic. Alberto Gandulfo
Coordinador General de la Comisión Nacional de Microcrédito
Ministerio de Desarrollo Social de la Nación

Darío Poncio
Nació en el año 1960 en General Ordóñez, Provincia de Córdoba. Es Contador Público graduado de la Universidad Nacional de Río Cuarto y Especialista en Marketing graduado de la Universidad Argentina de la Empresa. Es Docente Adjunto por Concurso en la cátedra Políticas Públicas, Planeamiento y Trabajo Social de la Licenciatura en Trabajo Social y Docente de las cátedras Comercialización y Administración de Recursos Humanos de la Licenciatura en Administración de la Universidad Nacional de Villa María. Desde el año 2002 es Director de Transferencia del Instituto de Extensión de la Universidad Nacional de Villa María y desde el año 2004 es Coordinador del Programa Ventanilla del Emprendedor de la Universidad Nacional de Villa María. En la actividad privada en el año 1992 fundó en la ciudad de Río Cuarto, Vagnola & Poncio Consultora y en el año 2004 en la ciudad de Villa María creó la consultora Poncio Soluciones en Recursos Humanos y Marketing, mediante la cual asesora a empresas y cooperativas del interior de la Provincia de Córdoba.

Datos del libro:
Animarse a emprender, por Darío Adalberto Poncio; EDUVIM, Villa María, 84 páginas.


(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 21 de noviembre de 2010.-

domingo, 14 de noviembre de 2010

Osvaldo Bonetto. Ingeniero de sueños

Entrevista a
OSVALDO BONETTO
Ingeniero de sueños



Porfirio Osvaldo Bonetto era un tipo antológico. De esos personajes que hoy podríamos
encontrar en las novelas costumbristas o en alguna película de antaño.
Había nacido en el seno de una familia de campesinos cuyos padres murieron cuando era muy pequeño.
Quizás esa falta de la imagen paterna y materna lo hayan hecho un chico independiente, cargado de ganas de hacer cosas y emprender ideas.
Estudió poco, fue más un autodidacta que se dedicó a trabajar; en sus primeros años se empleó para el Expreso Furlong dependiente del ferrocarril. Después de allí “menos de funebrero, hice de todo”, Osvaldo (nuestro entrevistado) recuerda esas palabras en la voz de su padre.
Porfirio era un tipo emprendedor, pero a veces se encontraba desempleado, fue en uno de esos días cuando un vecino amigo, de apellido Simioni y de profesión transportista, le pidió que lo
acompañara en un viaje a Mendoza a buscar vinos. En dicho periplo, ambos observaron como, en una de las tantas curvas, se había dado vuelta un camión y como la carga, botellas de vino en cajones de madera, quedaron totalmente destruidos. El compañero de Porfirio lo miró y le dijo “vos que siempre andás pensando cosas raras, por qué no tratás de hacer algo para que si se rompe la botella no se rompa el cajón”. Con ese desafío propuesto del azar de ese viaje, Porfirio regresó a Villa María con algo que le hacía ruido en la cabeza.
Así fue como diseñó y construyó el primer cajón de alambre, un invento desarrollado en Villa María que dio que hablar y que iniciaría una serie de “ocurrencias” que fueron heredadas naturalmente de padre a hijo.



PRIMER CAJÓN DE ALAMBRE
Estamos a fines de la década del ’50. Porfirio había hecho su primer cajón de alambre y lo fue a vender a la casa fraccionadora de vinos Tonelli, que se encontraba frente a lo que es el edificio Vartalitis. Recuerda Osvaldo que su padre había vendido su primer cajón, pero cuando le pidieron que los hiciera en cantidad les planteó su problema: no tenía dinero. Le compraron anticipadamente los cajones y de esa manera empezó con la “fábrica de envases metálicos Bonetto hermanos”.
“Puso una fábrica con plata prestada de tres bancos, en Maipú al cien, montó un emporio realmente. El lugar tenía un circuito, donde entraba un alambre que lo trefilaban ahí mismo, daba toda una vuelta y salía un cajón por la otra. Trabajaban las 24 horas, hacían más de 1000 cajones por día. Fue la primera industria que tuvo su propio transformador en la puerta. El hermano y el medio hermano lo acompañaron un poco pero fue él el que llevó adelante todo esto. Tuvo la patente nacional. Vendió cajones para leche, gaseosa, vinos…
Y cada uno que estuvo allí puso algo. Un día en las vacaciones, yo tenía 10 años y me llevó a la fábrica. Allí jugaba con alambritos, con las máquinas, soldaduras de punto… un día me dijo que si quería pintar, lo hacían con soplete y volaba toda la pintura. Entonces yo le digo ¿por qué no metés el cajón adentro del tarro de la pintura para que se pinte solo? Así fue como diseñaron un sistema como el de cataforesis de los autos.”
Porfirio había ganado mucho dinero con la fábrica, pero era un hombre que se cansaba rápido de las cosas, siempre que le gustaba algo y se dedicaba a ello aparecía otra diferente que lo atraía más.


ENTRE VACAS Y MOTORES
La vida de Porfirio también transcurrió en el campo y fue allí que armó un tambo modelo. Nos cuenta Osvaldo que ese tambo era muy parecido a los que hay en la actualidad, “la única diferencia es que tenía una fosa grande y los animales entraban por un extremo, después se
achicaba y salían por el otro. Había dos líneas de animales, el tambero le ponía la pezonera desde abajo. Se las ingenió para enfriar la leche, en el año 50 y pico. Era todo manual y para que no se cortara la leche, ponían un sapo adentro, que al moverse la removía. Mi viejo puso un sistema que enfriaba la leche con agua de pozo; el agua fría en contacto con el aire, produce la evaporación y por lo tanto se enfriaba más todavía. Ponía una gran pileta y una turbina hidráulica tiraba agua alrededor, cuando daba vuelta movía unos caños adentro de la leche. Bajaba así algunos cuantos grados la temperatura del animal.
A mi viejo le gustaban los autos con locura, fue auxilio de Oscar Cavalén, tuvo un Ford ´34. Un buen día me dijo que iba a hacer un sistema antirrobo que actúe sobre el embrague del auto, esto fue cuando recién había salido el Rastrojero. Era un sistema en el que vos apretabas el embrague, tenía una llave en el piso y el pedal quedaba retenido, como era mecánico, el auto podía arrancar, pero al estar embragado no salía.”


LA HERENCIA DE OSVALDO
Osvaldo nació en 1947 y tuvo la suerte de estudiar. Su papá siempre le pedía que estudiara que era lo único que lo iba a ayudar. Rememora todas las veces que viajaban a Córdoba y se daban una vuelta por la Facultad de Ingeniería por el simple hecho de mirar el lugar y repetirse “algún día voy a salir de ahí”.
Así fue, en 1972 se llevó en las manos el título de Ingeniero Mecánico Electricista que sumadas a la herencia paterna que circulaba como la sangre en las venas, potenciaron todas esas “ocurrencias” que vendrían con el correr del tiempo. Muchas de ellas, Osvaldo, reconoce que son resultante de la porfía y la prueba del mecanismo prueba-error, para luego “buscar la tecnología para poder explicar lo que uno está haciendo y mejorarla aplicando la parte de la tecnología pura. Un poco la escuela de mi viejo.”
“Con los años hice el sistema antirrobo que había hecho mi papá y vi que un chico de Hernando también lo había hecho. Yo no lo publiqué ni lo patenté. Lo quería patentar, pero me sugirieron que no, porque te copian una piecita y hacen otra cosa y lo vuelven a patentar. Además yo llegué a una cuenta muy simple, para hacer algo tiene que mejorar lo que está en el mercado, ser mucho más barato y más simple. Si es igual de caro y es más complejo no sirve. No prosperó, porque los autos tienen embrague hidráulico y con distintas características, otros tienen una mezcla de hidráulico y mecánico, otros son a cables… Entonces hay que hacer algo que sea masivo, como el platino de los viejos motores, una cosa que sea simple y que se aplique a todos en general.”


MAGICLICK Y TRANSFORMADORES
Después de recibirse Osvaldo empezó a trabajar y se hacía algún tiempo para “hacer algunas cosas”. Jugaba con sus hijos con un magiclick cuando de repente se le cruzó una idea. Le pidió a Nicolás (uno de sus hijos) que le trajese una bujía y comprobó que al ponerle un cable emanaba una chispa azul que (pensaba él) podría encender un motor. Y funcionó. “El magiclick tiene una serie de ventajas, puede funcionar bajo el agua, es un cristal que se deforma y recupera, es muy elástico, no necesita bobina, condensador, platino, ni nada; pero tiene un problema, sirve para los motores estacionarios, motores que no superen un régimen de revoluciones, porque el cristal no alcanza a recuperarse y por lo tanto no hace el salto de chispa.”
En el desarrollo de su actividad laboral Osvaldo Bonetto ha trabajado con diversas cooperativas
eléctricas, 25 años para Tío Pujio, 30 años para James Craik, en General Deheza con la cooperativa, con la aceitera y con la estación transformadora. Hizo lo propio en Misiones, y también en La Pampa, donde no pudo cumplir con su contrato ya que eran los años de la dictadura (1974 a 1976) y lo amenazaron para que abandonara la provincia en una hora. Si bien él sólo se dedicaba a trabajar, tenía entendido que algunos compañeros podrían estar en la guerrilla. En este último lugar su tarea fue fundamental, realizó todo el plan eléctrico de la provincia y las estaciones transformadoras, todo trabajo donde están en juego 132.000 voltios. Su tarea consistía en realizar los proyectos y supervisar las obras, tarea que en la actualidad realiza con menor asiduidad.
Con ese espíritu de curiosidad que lleva en la sangre, Osvaldo veía en los lugares que trabajaba que los transformadores más chicos eran de 5Kv “¿y por qué no hacer uno de 2kv? Lo hice y vendí un montón y hasta lo presenté en la Secretaría de Energía de la Nación, donde me mandaron una nota muy conceptuosa allá por 1987. Hasta hice uno de 1kv. EPEC lo utilizó como un experimento en una estación transformadora. Conjuntamente con el transformador, hice un sistema con el que reducí mucho los costos de equipos y mantenimiento, hasta me di el lujo de sacarle el pararrayos y hasta el medidor porque yo sabía cuanto es lo máximo que podía gastar el usuario. Fueron ideas que se aplicaron parcialmente en la cooperativa de Tío Pujio y en Misiones.”


EIMAD
En uno de sus viajes a Córdoba, su mirada atenta se clavó en el acoplado de un camión que tenía una calcomanía que decía “vehículo controlado a distancia”.
Enseguida pensó que si eso se podía hacer con los vehículos debería poder controlarse el consumo eléctrico también. Compró un medidor electrónico, adquirió normas en Suiza, se relacionó con
gente conocedora en electrónica y desarrolló y registró el EIMAD (Equipo Inteligente de Medición a Distancia). Nos cuenta Osvaldo “lo ponías en una casa, yo me había hecho hacer un programa que llamaba al medidor y me daba el consumo registrado y si el usuario no pagaba la energía se cortaba el suministro. Tenía un botón que sonaba en la cooperativa si había algún problema. Todo esto estaba relacionado con la telefonía celular que recién asomaba en Argentina, luego se armó el despiole económico, la telefonía se fue a las nubes y fue imposible aplicarlo porque además tenía que usar tarjeta para el celular.”
“Lo resolvimos de otra manera, tome un modelo parecido al que había en Misiones y rediseñé un almanaque que le entregamos a cada usuario. Ahí decía todo los tipos de medidores que teníamos y cómo debían leerse y en cada hoja correspondiente al mes, al dorso, estaban los datos de nombre del usuario y número de medidor. La lectura lo traía el cliente todos los meses cuando venían a pagar. A los seis meses nos dábamos una recorrida para ver si era así o había que hacer ajustes. Significo un ahorro bárbaro y mi equipo quedó relegado” (risas).


ROBO DE ENERGÍA
En otra oportunidad, cuestionándose sobre el robo de energía que ocurría en Córdoba, se le ocurrió hacer un artículo en el que Roberto Babalfi le ayudó a publicarlo en La Voz del Interior.
“El robo de energía ocurre en todos lados” nos dice y nos mira buscando aceptación, “están los de guantes blancos y los que ó roban energía ó se quedan sin energía, gente que no tiene posibilidades. Usan los ganchos y muchas veces hay alguien que muere, además del problema eléctrico que pueda ocasionar. Lo que hice fue proponer que en todas las villas de emergencia con la línea de alta tensión, pusieran pequeños transformadores de baja potencia. Y con un aparato que diseñé que corta cuando el usuario consume un poco más de lo que estaba previsto. Lo propuse a Epec, me recibieron muy bien, pero luego surgió otra alternativa; pero siempre le digo a mis hijos, que he tenido la satisfacción de pensar algo, imaginármelo, hacerlo y que funcione.”


ENERGÍA SOLAR
Osvaldo tiene muchos proyectos, pero el espacio en un medio es tirano. Sin embargo no queremos dejar de mencionar lo último que ha hecho y que nuestro diario lo reflejó en alguna oportunidad.
Hizo un calefón (colector) solar fabricado con botellas de gaseosa, que es muy usado en Brasil. Resumiendo un poco su funcionamiento se trata de que el agua entre con más grados al termotanque, de esta manera se ahorra energía, ya que en invierno puede llegar a funcionar un 30% menos y en verano, podría no utilizarse.
Nos dice el ingeniero, “con insolación solar que hay en Villa María andaría perfecto. Yo saqué las mediciones promedio de esta zona y hay 97 días de cielo cubierto y 137 días de cielo claro y 97 días de lluvia. Entre cielo claro y cielo cubierto son 200 y tantos días; o sea que se puede utilizar perfectamente bien. Los pioneros son los mejicanos y los españoles, estos últimos tienen ordenanzas que exigen el uso de colectores para el agua para uso sanitario. Va a llegar un momento que la energía como la conocemos se nos va a acabar. El petróleo vamos a tener que usarlo para otra cosa, no para quemarlo, porque va a ser demasiado caro. En la casa podemos ahorrar energía y yo no digo defender la ecología, porque son muy pocos lo que entienden lo que es, a la gente le interesa más el bolsillo.
Esto tiene que ser una política oficial para que sea orgánica y no una propuesta privada porque se presta a otra cosa, creo que todo en la vida debe tener una función social. Esto se debería que hacer con los barrios nuevos, e iría más lejos, la iluminación de las calles, también se puede usar en la lancha, en el bolso de una computadora portátil, un teléfono celular. Creo que en esto está el futuro de la energía barata.”


Con esa premisa, la de cuidar la ecología y el bolsillo es que nos vamos despidiendo. Osvaldo es
un soñador, alguien que tomó las enseñanzas de un padre que lo incentivó y que le dejó
enseñanzas como premisas de vida. Porfirio, el inventor del cajón de alambre le dijo, “fracasar es volver a empezar” y ahí reside uno de los secretos, el de ser perseverante, buscar las formas, encontrarlas y si no se adecuan a la realidad, reiniciar la misma.
Osvaldo Bonetto es así, un hombre que está atento a las cosas cotidianas y que con su conocimiento e inventiva, trata de dar soluciones a las pequeñas y grandes cosas de la vida.

(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 14 de noviembre de 2010.-

domingo, 7 de noviembre de 2010

Sobre "Chispazos de fogones" de Américo Tissera

SOBRE “CHISPAZOS DE FOGONES”
LITERATURA, HISTORIA Y REALIDAD
LIBRO DE AMÉRICO TISSERA


La reciente Feria del Libro Local cada vez toma más fuerza y alberga en esos días una multiplicidad de actividades, que abarcan la presentación de libros, charlas informativas, invitados de reconocimiento nacional, la música de nuestras orquestas y artistas, expresiones de teatro, stands con venta de libros, artesanías y afines, proyección de películas, entre otras actividades.
Dentro de la primera opción, hoy sábado queremos rescatar y expresar nuestro parecer sobre la presentación de un libro que junta en 110 páginas la historia, los mitos, las anécdotas y la realidad de un pueblo cercano: Carrilobo. Desde ese lugar un escritor, ex-docente, se hizo lugar en la carpa “Beba Gómez” para mostrar que desde los pueblos chicos también hay cosas para decir.
Hasta el próximo domingo.



“Chispazos de fogones” es el nuevo libro que Américo Pablo Tissera publicó en el corriente año. Y creo que en la elección de ese título radica la esencia de estas historias, porque es el fogón el lugar de reunión, perfecto espacio al servicio de la camaradería, de la amistad y el diálogo. Imaginemos que la noche despliega su techo oscuro, nosotros ya reunimos las ramitas que encontramos alrededor, cortezas de árboles que se han caído con el paso de tiempo o por alguna tempestad. Acomodamos los trozos de madera casi con la precisión que lo haría un ingeniero y sin pensarlo, arrimamos el fuego a la leña más fina, que enciende casi tan rápido como el papel. El fogón empieza a llamar, convoca y alrededor de él estamos todos para abrigarnos con el calor del fuego, para compartir nuestras historias, mientras el ritual de un humeante mate circula entre los presentes. ¡¿Qué lugar más propicio para recordar que a la luz y los chispazos del fogón?!
Estamos ante un libro de relatos, de anécdotas, de situaciones reales que se han mezclado con la tradición oral y la literatura y que el tiempo ha macerado hasta hoy.
Los personajes y los lugares tienen que ver con el Carrilobo de antaño y de hoy, pero esos hechos son trasladables a casi cualquier destino. Como asevera Tissera en el prólogo “los personajes y hechos pertenecen a Carrilobo. Pero podrían haber ocurrido en cualquier parte del mundo. Porque las pasiones que agitan a los hombres son las mismas aquí o en la China.” Ya lo dijo Tolstoi, contar la propia aldea para ser universal.


LA PROPIA ALDEA
De esta manera, si el autor omitiera mencionar el nombre del pueblo, los personajes podrían ser transplantados en muchos otros lugares. Quienes habitan estas páginas le dan el toque de color a estos cuadros y lo transforman en polícromo. Los relatos se pintan en distintos tonos, algunos son graciosos y risueños, como en “La consulta” donde Don pedro aquejado por una molestia recurre al médico y éste le recomienda supositorios, que Pedro tomará en vez de colocarse.
Hay otros en la línea de lo trágico, como en “El conchabo” donde se relata una muerte o en “Pecado”, fiel retrato de una época donde la sociedad y la familia castigaban a la mujer que quedaba embarazada antes de casarse.
También los hay donde la viveza criolla se expone a su potencia más alta, “El mentiroso” es un ejemplo claro de ello.
Están aquellos que se han grabado en la historia de su pueblo como el sello caliente que marca el ganado, tal es el caso de “Trovador” y la historia de Don Árevalo, el regador del pueblo que saciaba la sed de las calles de tierra, y que su tarea no le dejó un buen recuerdo con uno de los vecinos; sin embargo puedo sacar de esa experiencia algo bello. “No pasarán” toma una radiografía de un hombre con ideales (Jeremías Torres), de esos “hombres de palabra” para quien sus actos siguen la luz radiante que dicta sus valores, “machos de una sola pieza” como reza el texto.
Hay otros relatos que son un reflejo más personal y autobiográfico de un momento especial, un intento de dejar marcado un hecho tan importante como lo fue la inauguración de la ruta que hoy atraviesa Carrilobo. En “La noche de la ruta” Meco Tissera plasma de una vez y para siempre el hito de la apertura de la ruta E 52 y descarga en palabras, todo el sentimiento y la significancia que tiene para una comunidad dejar de lidiar con el problema ancestral de los accesos viales.


IDENTIDAD LITERARIA
Es indiscutible el aporte a la identidad de un pueblo que un trabajo como éste puede hacer. Bernardino Calvo en “Villa María del recuerdo (… y algunos secretos de la ciudad oculta)” (2000), dice en sus primeras páginas que “la identidad de un pueblo es el resultado de un proceso histórico, dinámico y complejo, dotado de una coherencia interna que expresa la constante de lo que pertenece vital a través de los tiempos y cuyo conocimiento profundizamos a través de la selección, ordenamiento, valoración, significación y trascendencia de los elementos que la configuran.”
Todas estas operaciones que detalla Calvo, son las que debió realizar nuestro autor para darle forma a su quinta publicación en tapas duras, que no es ni un texto propiamente histórico, ni totalmente literario. Es una mixtura. Una amalgama homogénea propiciada por los límites difusos y la permeabilidad existente entre los géneros la que enriquece a la literatura y la historia.
En cuanto a lo temporal, los textos cubren un arco que arranca en la década del ’30 y se extienden hasta la actualidad; un detalle que ya es característico en Tissera, es que cada uno de los relatos se inicia con un epígrafe de letras de tango, milongas y otras canciones populares.


HOMBRE DE FANTASÍAS
Las palabras que usa nuestro autor para construir su tejido narrativo se asemejan al trazo que marca un pintor, la prosa armoniosa, sabrosa y brillante nos bosqueja situaciones y momentos, nos posiciona en el tiempo, nos hace imaginar a los protagonistas del momento, pero también pinta las sensaciones, los olores y colores de un mundo cercano.
“Chispazos de fogones”, como todos los libros que ha publicado Tissera (y los que publicará, podría agregar) tiene el fin último de rescatar historias que conforman la HISTORIA de un pueblo. Carrilobo tiene el privilegio de contar con un hombre como Tissera, un hombre que fácilmente podría ser un personaje (y de hecho lo es) en alguna parte de este libro. Un hombre inquieto, casi como el niño que necesita descubrir por sus propios medios los misterios de la vida. En una entrevista que le realizara para un diario local allá por setiembre de 2009, Tissera me confesó: “en la vida si no tenés una fantasía, si no tenés una ilusión, si no hay un misterio, se nos termina todo; ¿qué hacemos? Porque no se trata de vivir sólo para hacer dinero; la fantasía y el misterio son lo que da vida al hombre.”
Por eso brindo por Tissera, por su libro, por la fantasía y el misterio que son su motor creativo. Celebro este trabajo que es un aporte más al rescate de nuestra identidad, y que sin iniciativas como ésta, la memoria, por lo tanto la historia, quedaría librada a la suerte del azaroso camino de la oralidad o destinada a ser engullida por las oscuras fauces del olvido.




EL CONCHABO (fragmento)
Por Américo Tissera

“…………………….
Pilchaje e’ pobre
cinto pesau
Baraja y hueso
y un medio rezo
pa algún finau
…………………….”

(De “Galpón de ayer”, milonga)



Carrilobo, boliche de las cuatro esquinas en el camino a Sacanta. Año ¿193…?

El hueso bailoteó unos segundos en el cuenco de la mano derecha del paisano que entrecerrando los párpados, tanteó su peso, al mismo tiempo que adelantaba su pie izquierdo y doblaba la pierna derecha en una suerte de genuflexión. Silencio. Los ojos de los presentes siguieron con la respiración contenida la línea parabólica que dibujo la taba antes de clavarse en el suelo. Primero fue el murmullo de aprobación y luego una exclamación de triunfo se elevó entre los parroquianos que seguían con atención el juego. Pedro Mijo observaba los pormenores del partido, con un vaso de vino en la mano. El Sargento –tal apodo de don Manuel Fonseca, el bolichero- entró a la casa llevando un farol encendido en su derecha. De la ventana de la cocina, la luz de una lámpara a kerosene, se abría paso entre las grietas y rendijas de la madera, junto con los delgados hilos de humo con que se filtraba el olor a fritura. El sol era apenas una media moneda de oro que doraba los campos con pintura anaranjada del crepúsculo. Los comentarios, con la salpicadura de alguna que otra interjección, se elevaban y giraban en el aire con los pormenores del partido. La oscuridad empujaba, borrando lentamente los árboles distantes, y haciendo visible un pequeño rosario de luces que a la distancia denotaban la presencia del pueblo. El partido se dio por terminado y los parroquianos entraron, entonces, al boliche a continuar con los comentarios del partido. Cerca del aljibe, un penacho de humo se retorcía desde un fogón, que lengüeteaba sus primeras llamas bajo el enrejado de una parrilla…



SOBRE EL AUTOR

Américo Pablo Tissera nació en Carrilobo.
Es Profesor en Castellano y Literatura egresado de la Escuela Normal Víctor Mercante. En el Profesorado Gabriela Mistral se recibió de Profesor en Historia y Geografía.
Se desempeñó como docente en la escuela secundaria “José Manuel Estrada” de Carrilobo donde cumplió funciones de Vicerrector ad honorem. En 1990 fue designado como rector de ese establecimiento educativo hasta el 2004, momento en que obtiene su jubilación.
Ha sido fotógrafo, estudió Química, Derecho, Psicografología, Arqueología y otras disciplinas como los idiomas y el lenguaje, que lo motivaron a viajar de mochilero por Chile, Perú, Bolivia, Ecuador, Paraguay y otros países de América.
Dos años después de acogerse al régimen jubilatorio publicó “Retazos de recuerdos de Carrilobo” (2006) conjuntamente con Julio Arnuk, trabajo que posteriormente fue reeditado como obra del Centenario de esa localidad. Participó en las “Historias populares de Carrilobo” (2006) con relatos de su autoría. Al año siguiente, publicó “Calchines, ranchos y gauchos” (2007). En 2008 apareció “Lanzas rabiosas” otra obra literaria que contiene relatos regionales, en este caso de Villa Nueva y Quebracho Herrado. Su último libro es: “Chispazos de fogones” (2010).

(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, sábado 06 noviembre de 2010.-