lunes, 11 de mayo de 2009

El Estilóbato (2009)

EL ESTILÓBATO
EL ESPÍRITU CULTURAL
SOBREVUELA LA CIUDAD
Por Darío Falconi

El espíritu sigue rondando por las calles de la ciudad.
EL ESTILÓBATO brotó en 2001 y conglomeró bajo un mismo techo a todas aquellas manifestaciones culturales que no tenían cabida en otro lado; en una ciudad como Villa María que se autodenomina “cultural”, pero que muchas veces se distancia de serla.
Los habitantes de esa casona pluriartística y multicultural vivieron, convivieron y (sobre todo) sobrevivieron con la idea de mantener siempre las puertas abiertas de la “casa roja”. Allí, los incipientes y artistas en crecimiento mostraron a la comunidad sus destrezas, capacidades y talentos, durante nada más y nada menos, que siete años y medio.
La tarea nunca les fue fácil, la cultura no tiene mucho que ver con las cuestiones económicas; pero a causa de ellas (la economía no entiende de estas cosas) la casona de calle Tucumán debió dar dos vueltas de llave a su puerta de ingreso.
Sin embargo las ganas siguieron estando, el arte siguió resistiendo, el espíritu sigue presente… Los jóvenes que trabajaron en este proyecto sin fines de lucro, continuaron haciéndolo “a puertas cerradas”.
El sábado próximo, EL ESTILÓBATO gritará nuevamente ‘presente’, para seguir peleando por el desarrollo artístico y cultural de la ciudad. El lugar que han conseguido es el ‘galpón amarillo’ en el predio del subnivel. En esa oportunidad confluirán las artes más diversas, desde la fotografía, la música, la danza, la acrobacia… en fin múltiples actividades para los paladares más diversos.
EL DIARIO Cultura de hoy está dedicado a ese espíritu que sigue sobrevolando y que encalló en el punto medio de articulación de la ciudad. Allí donde el rostro de Marcelino Martini se tiñe con los primeros rayos de sol naranja, ese espacio que nuclea la esencia joven de la que habla Andrés Belfanti o, como dice José Azocar, donde el fantasma rebosante de energías hará su primera aparición pública del año.
En sus albores y durante su crecimiento se la denominó ‘casona cultural’; hoy, me animo a decir sin temor a equivocarme, que EL ESTILÓBATO es mucho más que eso. Porque más allá de anhelar las cuatro paredes y un techo (que les urge para poder desarrollarse a pleno), hay en ellos mucho más. Hay un ‘espíritu cultural’ que seguirá bregando por conservar la libertad y brindándole al otro los condimentos necesarios para enriquecerlo como persona y como sujeto cultural.
El espíritu cultural de EL ESTILÓBATO está sobrevolando el predio del subnivel, sería un buen momento para verlo.


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¿QUÉ ES EL ESTILÓBATO?


EL ESTILÓBATO es un proyecto que pretende generar un espacio dedicado a la promoción, producción y difusión de la cultura, inserto en la ciudad de Villa María, provincia de Córdoba. Accionando tanto en la ciudad como con el resto de la zona y el país. Su tarea esta basada en la generación de actividades diversas, las cuales funcionan articuladas entre sí dentro de un marco que favorece y fomenta la multiculturalidad, caracterizado por una continuidad a través del tiempo.
Este proyecto surge como una propuesta independiente, nacida de la inquietud de artistas locales, que buscan producir y dar a conocer su obra y la de otros artistas, así como todo tipo de actividades culturales.
Esto se encuentra enmarcado en un espacio físico que da cabida a espectáculos y manifestaciones de todas las ramas del arte, a instancias de formación y promoción personal, y al encuentro dinámico entre actores culturales.

El Estilóbato Casona Cultural
Teléfonos: (0353) 154090807 / 154016282 / 154128179
elestilobato.blogspot.com - elestilobato@gmail.com


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EL SIGNIFICADO DE EL ESTILÓBATO
Por Andrés Belfanti
(integrante de El Estilóbato)



En nuestro país vivimos esencialmente preocupados por una cosa: la economía, si vivimos tiempos económicamente prósperos, todos contentos, si no, todos tristes. Las discusiones sobre las retenciones dividen aguas en el país como hacía mucho que no pasaba. La caída de las bolsas genera grandes preocupaciones. Pero… ¿genera la misma preocupación la cultura? La respuesta es más que obvia: nadie ni siquiera se entera sobre la promulgación de leyes que tengan que ver con la cultura, ni se desvela por problemas culturales: la cultura no genera dividendos.
En EL ESTILÓBATO vivimos esta situación desde adentro, para muchos la cultura es un bien de lujo o una mera diversión, los artistas no merecen que se les pague porque eso no es un trabajo “de verdad” y los gestores culturales se dedican a la ciclópea tarea de valorizar y justificar lo que se hace a cada paso. Todavía luchamos por hacer entender lo que se dijo en 1972 en la conferencia de la UNESCO: “…La Cultura no es un objeto de lujo, un elemento decorativo, una evasión, ni una coartada, sino una dimensión esencial de la vida”.
Por eso seguimos produciendo desde EL ESTILÓBATO, a pesar de no disponer un lugar fijo para nuestro proyecto, porque es urgente un lugar donde se de cabida a las propuestas artísticas y culturales, que tal vez no llenen grandes salas, o den status social, o pongan vedettes en escena, (“arte independiente”, “culturas alternativas” “under”, como suele llamárselo) pero que son la verdadera trama que construyen los jóvenes (y no tan jóvenes) y que forma parte de la búsqueda de nuestra identidad real, alejada de todo lo que nos quieren vender.
Aquí entonces, los términos “independiente”, “alternativo” no significan como creen algunos, algo que es “raro”, que esta lejos de nosotros, sino que es lo que se encuentra más cercano a lo que nosotros somos, nuestra parte más esencial.

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EL ESTILÓBATO III: DESPERTAR
por Marcelino Martini
(cuatrobulevares.blogspot.com)



"...Rojo sobre amarillo, volverá mi corazón azul marino (marinero)
Lleno de grietas…imperfecto y sombrío
como un viejo bulevar.
Rojo sobre amarillo… anaranjado…
rayo verde (esperanza dicen…) sobre el mar
de la memoria más celeste…
¡amanece!
(…sí hijo, el corazón es rojo.)"

Y finalmente, llega la mañana...
siempre llega.
Rojo dentro de amarillo, corazón dentro del sol...
horizonte anaranjado
y mi corazón azul-marino se va poniendo celeste.

¡Amanece!


...BUEN DÍA te decimos, ESTILÓBATO, aquellos que estuvimos esperando en una larga noche polar de un año largo, con las canciones y las guitarras en letargo...
BUEN DÍA te decimos los que andamos derivando por estaciones de esperanza y desencuentro... por madrugadas inciertas, entre latigazos de luces desalmadas y motores que insultan el sueño de las aves...
BUEN DÍA... saludo al sol de ese galpón gigante y amarillo, que ahora tendrá un corazón rojo, donde podremos volver a latir nuestro canto, nuestro decir... paloma que se posa sobre una rama de silencio anaranjado.

Parece que una migración de pájaros desplazó un poquito a la Casa-Corazón mientras dormía, que como todo buen corazón estaba en un costado... sigue estándolo, pero un poco más al centro; aunque a la orilla del centro, al costado de la vía, al costado de la estación, y en el costado del centro de cada uno de nosotros, los que estuvimos nadando en el insomnio polar; con los latidos dormidos y las manos demoradas sobre cuerdas que no llegaban a la luz de la mañana.
Inesperada flor que se abre en esta primavera al revés, una flor serenamente bella, golondrina subversiva, opositora del frío desierto de asfalto y hormigón, del sol endurecido de vidrieras y de estrellas eléctricas que no entienden de dibujar de a poco el atardecer.

Mi hijo te bautizó "Casa Roja", cuando me preguntó "¿cuándo vamos a volver?", y yo te pinté colores de palabras una madrugada cuando pasé a pecho abierto por tus puertas cerradas...
...lejos estaban entonces mis lágrimas del día, de este día de risa, en el que, esperando que tus duendes se despierten uno a uno, te decimos BUEN DÍA ESTILÓBATO!

¡AMANECE!

(... pronto hijo, pronto.)

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"MATEN A LA EXPRESIÓN VIVA" (SI PUEDEN)
Por José Azocar



No sé muy bien especificar qué es EL ESTILÓBATO... pero sí lo siento... lo percibo como un alma joven con ganas de expresarse, de experimentar, de arriesgarse a algo nuevo siempre.
Hace un tiempo ya que lo dejaron sin cuerpo físico... ¿eso significa morirse? A lo mejor para un empresario sí significa morirse... o arruinarse... o fracasar... pero no para este fantasma que conserva la energía fresca y lista para "molestar con su ruido" otra vez en algún lugar por ahí de la Villa... o a lo mejor en otro lado... la fuerza está.
Hay dos mundos en Villa María, uno de jóvenes con alma joven e innovadora, y otro de viejos con alma vieja y conservadora guardada en una cubetera y metida en el freezer.
EL ESTILÓBATO; junto con otros centros de expresión artística, como pueden ser Mundo Pub (para el rock y el pop) o Germán Galdeano y La Visagra (para otro estilo variado de música); es parte de ese espíritu joven que intenta crear y renovarse todo el tiempo. Y arriesga, y se tropieza también y le cuesta encontrar un lugar (espacio físico sobre todo). Igual las ganas siguen por más trabas que les pongan (me voy de tema pero no puedo evitar recordar que hace unos meses pretendían cobrarle multa a un pub porque había gente bailando... y el pub, habilitado como pub y no como boliche bailable, no puede permitir ese impulso de movimiento instintivo provocado por la música. ¡Qué cosa seria caramba!).
Pareciera ser que el único modelo aceptado por la Villa María adulta mayor como lugar de realización artística... debiera ser un espacio elegante, con butacas, con señores elegantes y señoras portadoras de peinados aerodinámicos y tapado de piel. Ahí sí hay garantía de seguridad, y de disfrute de lo bello, de lo artístico; aunque el artista venga a exponer su arte que repite religiosamente sin variantes desde hace 30 años).
EL ESTILÓBATO es parte de la otra cara, la que conforman los jóvenes y adultos con alma de niño y que se divierten con lo que les regala la vida día a día. Para mí eso es la EXPRESIÓN VIVA.
Mientras estos imberbes intenten divertirse y pasarla bien... seguramente algún vecino (partidario del arte serio apto para público variado con mentalidad de adulto mayor) se quejará, y rezongará… y denunciará... intentando lograr que le permitan disfrutar de su vida silenciosa tranquila y frívola... congelada a 273 grados centígrados bajo cero.


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Programación
EL ESTILÓBATO
Con el ruido a otra parte!!!


Sábado 16 de mayo
22 horas
En el Galpón Amarillo
(Predio del Subnivel)




Recepción:
Mona Pons

Muestra fotográfica
de artistas locales.

Grupo de danza libre y contemporánea
presentan “Un día”
integrado por: Melisa Burin, María del Mar Ferrero, Estafanía Parsi, Carla Resquín, Raquel Vargas.

Pablo Barone Muñoz y la orquesta Los Secos de Lágrimas (Buenos Aires)
presentando “Triste como una lechuga en la heladera” (teatro/música).

José Azocar
el trovador contemporáneo del rock.

Artes Circulares
dúo de acrobacia aérea integrado por: Raquel Vargas y Conrado Basstia.

Cirko Mosquito
show de luces.

La Tusca
invitándolos a bailar con música de raíces folklóricas.

Lo Oscuro y Otras Partes
trío riocuartense presentando por primera vez en la ciudad un espectáculo de pintura en vivo.

Adonde
toda la energía del rock atravesado por las más variadas influencias.


Más info en http://www.elestilobato.blogspot.com/


(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 10 de mayo de 2009.-

martes, 5 de mayo de 2009

Instantánea a un fotógrafo: Entrevista a Hugo Ferreyra

ENTREVISTA A
HUGO FERREYRA
INSTANTÁNEA DE UN FOTÓGRAFO
La fotografía es una de las artes más bellas.
En esta charla, un joven fotógrafo
nos cuenta sobre las particularidades
de la pasión y profesión de la imagen estática.






Un ademán inesperado, algún ceño fruncido, una mirada inocua, o quizás una sombra que se hincha con el paso del sol. Un detalle en el que pocos se detienen, una sesión programada o la tentación de inmortalizarse a uno mismo. Momentos...
Momentos en el que el fotógrafo eterniza todo aquello que capta su tercer ojo. Instantes que recortan realidades. Imágenes que nos posibilitan el análisis, la admiración y comprensión de situaciones.
El fotógrafo, gran artista, nos muestra su punto de vista en cada una de sus piezas iconográficas. Su profesionalismo y su paciencia esperan el instante propicio, el momento justo para lograr la espontaneidad, la frescura de los actos; esa “invisibilidad” de quién nos muestra un cuadro en el que pareciese no estar.
La fotografía es una forma de verdad, nos ayuda a comprender actitudes, nos refresca la memoria, nos deleita con su belleza y nos alimenta el alma.
Hugo Ferreyra alimentó la suya desde niño. En aquel pueblo natal de James Craik, inició su gusto por la imagen estática. Luego, el estudio lo haría frecuentar esta ciudad en donde participó de cursos para ir perfeccionando su pasión. Le siguió Córdoba donde asistió a cursos de profundización sobre Iluminación, Laboratorio B/N, Digital, Retrato, Fotoperiodismo y Documental. Con todas esas armas en su poder, el freelance fue una de sus opciones. Un poco después trabajó en Puntal Villa María y actualmente en El Diario del Centro del País. Sus fotografías fueron publicadas además en medios provinciales reconocidos como La Voz del Interior, Día a Día y La Mañana de Córdoba.
Lo que sigue, es una foto en el espejo, el retrato de una vida, la vida de un fotógrafo.

—Hugo, ¿cómo fueron tus inicios en la fotografía?
—Como un hobby, de chiquito ya tuve mi cámara que compartía con mi hermana, papá era fotógrafo y de a poco me fui apropiando de su equipo… Me gustaba mucho hacer fotos a gente, cosas, lugares… sacaba muchas. Y papá me ayudaba en todo y me enseñó muchísimo. Todo era cuestión de probar, hacer, equivocarme y hacerlo de nuevo.

—¿Te sentís más a gusto con la fotografía a color o con la de blanco y negro?
—Son muy diferentes pero si me das a elegir, me quedo con blanco y negro… siempre. Pienso que la fotografía blanco y negro tiene un alto nivel de información, realismo y muchísima expresión.

—¿En qué influyó en esta tarea el hecho de venirte a vivir a Villa María?
—Influyo en muchos aspectos, por ejemplo la capacitación, el contacto con personas del mismo ámbito, compartir opiniones y experiencias. Aprendes mucho

—¿Cómo podrías definir tu estilo de fotografiar?
—No se cuál sería mi estilo, pero me gusta lograr cierta invisibilidad ante la situación, el entorno o a quien estoy fotografiando; es muy difícil, pero se logra, así podes capturar las cosas con naturalidad. Desde el momento que te parás frente a alguien para hacerle una foto, todo cambia, la persona se siente observada, se inhibe, entonces tenés que lograr cierta confianza, y de repente usar tu cámara.

—Noté que últimamente las imágenes que ilustran las noticias del diario en el que trabajás han acrecentado su valor artístico ¿Qué movilidad o libertad permite la fotografía periodística?
—…Toda la libertad. Uno tiene un arma muy poderosa en su mano cuando se para frente a una manifestación, frente a un político... ante cualquier situación, y el valor que le das, depende de vos, de tu talento. Si bien hoy es difícil definir “arte” pero, sí, la fotografía hoy tiene una buena combinación de arte y libertad.

—¿Qué se necesita para ser un buen fotógrafo?
—Creo que cualquier persona puede hacer fotografías, pero el punto esta de la cámara para atrás, del punto de vista que tengas y lo que vos logres debes defenderlo… tener una mirada atenta ante la realidad, abstraerse y a la vez involucrarse, informarte previamente sobre lo que vas a fotografiar y cuando no tenés esa posibilidad, no dudar animarte y largarte sin miedo ni permiso…

—Has realizado muestras por la ciudad ¿qué repercusiones has tenido? ¿Hay interés de la gente por este tipo de muestras?
—Participé de muestras colectivas, y hasta ahora una muestra personal, y si bien tengo material para más, todavía no es el momento.
Mostrar lo que uno hace es fantástico, la gente se interesa mucho y opina, se sorprende por algo que ni sabia de su existencia y eso es muy gratificante, te hace crecer.
Ver lo que lográs en la gente con una imagen a veces es increíble, y creo que de eso se trata, de lograr “algo” en el otro…

—¿Hacés sólo fotografía digital? ¿Cuáles son las ventajas y posibilidades de ésta en relación con la analógica?
—Lo analógico fueron mis comienzos, y hasta hoy lo sigo haciendo 35mm, b/n, color, diapositivas, nunca voy a dejarlo, tiene otro sabor, hay un abismo entre lo digital y analógico, no siento que sea una mejor que otra, para nada, sólo son diferentes.
Además pienso que el paso por lo analógico es fundamental, sacar las fotos, esperar el revelado, las fotos en papel, laboratorio blanco y negro, revelar vos mismo tus fotos, es buenísimo y lúdico a la vez.
En lo digital si bien tenés la versatilidad de ver automáticamente la foto que sacás y no tener límites de capturas, te lleva a lograr “esa” foto que tenés en mente pero aún así, sigue siendo una imitación a la película.

—¿Una meta?
—Lograr con mis fotografías cambiar una realidad, ayudar de algún modo a una causa, hacer un aporte, grande o pequeño, pero lograr algo al fin.
No sólo que una serie de fotos den a conocer una realidad, sino, a través de éstas mismas fotos, cambiar esa realidad, para bien.




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HUGO VICENTE FERREYRA rápido
Nació en James Craik. Siempre gustó de la fotografía, pasión que compartía en su familia. En 2000 estudió en Bellas Artes. Luego se perfeccionó en Córdoba. Trabajó de manera freelance y posteriormente en el diario Puntal Villa María. En la actualidad hace fotografías y colaboraciones generales en El Diario del Centro del País. Junto a dos fotógrafos armó Mano Negra Photos Agency, una agencia de fotoperiodismo independiente en el que ya han vendido algunas producciones al exterior. En Villa María es Director del área de fotografía de la productora local Fotograma Producciones Audiovisuales (Bv. España 310, oficina 1). Contacto:(0353) 154191181 - http://www.flickr.com/photos/vicente-salvatierra/.




(*) Publicado en revista cultural Nativa, Villa María. Año 5, Edición Nº29, abril de 2009.-

lunes, 4 de mayo de 2009

Rafael Barrett: vida intensa de literatura y denuncia

RAFAEL BARRETT

VIDA INTENSA DE LITERATURA Y DENUNCIA


Rafael Ángel Jorge Julián Barrett y Álvarez de Toledo, nació el 7 de enero de 1876 en Torrelavega (España).

A los 21 años estudió ingeniería.

En 1902 un diario de Madrid publicó una noticia en la cual errónea sobre su suicidio. Para el año siguiente se encontró en Argentina, lugar donde continuó con sus publicaciones. En 1904 viajó como corresponsal del diario El Tiempo, y comenzó a reunirse con jóvenes intelectuales de la época.

Dos años después, su labor periodística se multiplicó, llegó a trabajar en La Tarde, Alón, Los Sucesos, El Paraguay, El Cívico, entre otros. Con el transcurrir de sus publicaciones comenzó a notarse un cambio en la temática de sus escritos, un giro que fue de a poco acercándose a la problemática social de la que estaba siendo testigo en los países a los que visitaba. A finales de año comenzó a aflorar los síntomas de la tuberculosis. Dictó conferencias para el Instituto Paraguayo y la Unión Obrera y su constante predica fue dirigida a la devastada masa obrera.

El Diario de Asunción publicó el suelto Lo que son los yerbales en 1908, dando a conocer la situación a la cual eran sometidos los mensús (peones yerbateros) del Paraná; los empresarios afectados por la denuncia de Barrett presionaron de tal manera que obligaron a ese medio a cerrarle las puertas. En esta época el cronista español atendió heridos cuando estalló el golpe de estado de Albino Jara; dirigió la revista Germinal durante los once números en que sobrevivió; luego fue encarcelado en razón a las denuncias que publicaba. Más tarde fue liberado gracias a un cónsul y partió para Brasil, finalmente viajó a Uruguay atravesando Paraguay y haciendo escala en Buenos Aires. Ya en Uruguay retomó su tarea escribiendo en El Liberal, posteriormente en La Razón y otros.

En enero de 1909 fue internado en un hospital como consecuencia de sus vómitos de sangre; luego de casi una semana fue dado de alta, pero por su resquebrajada salud le recomendaron un cambio de clima; se embarcó para Corrientes, pero decidió retornar luego a Paraguay.

Al año siguiente los diarios le reabrieron sus puertas. Mantuvo correspondencia con un doctor de Francia al que visitó para intentar frenar sin éxito su tuberculosis. El 17 de diciembre de 1910 murió en Francia a los 34 años.

En Uruguay y Paraguay la noticia de su fallecimiento generó una gran cantidad de artículos y polémicas por su obra.

p LO QUE SON LOS YERBALES

Dentro de su intensa obra rescatamos ésta en la que Rafael Barrett criticó duramente a los latifundistas del Alto Paraná; describió de manera profunda el proceso por el cual los patrones contrataban a los mensús. Les anticipaban una miserable suma de dinero, monto que luego el peón devolvería con trabajo. Se los contrataba por un período de 10 a 15 años, que es lo máximo que soportaban –era una rareza encontrar peones viejos-, y si intentaban escapar se los mataba sin ningún castigo para los asesinos. Les pagaban con mercaderías o con bonos que utilizaban para la compra de alimentos y ropas al mismo patrón, se les ofrecía bebidas alcohólicas y prostitutas enfermas de sífilis a muy alto precio; de esta manera se generaba un círculo vicioso del cual no podían escapar y nunca llegaban a saldar la deuda contraída. En Paraguay, Argentina y Brasil perecían o se mataban de 15 a 20.000 esclavos de todo sexo y edad. Los esclavos eran expuestos al hambre, la fatiga, al sol calcinante, enfermedades, insectos ponzoñosos y animales peligrosos.

Estas empresas yerbateras comenzaban con un capital mínimo y en poco tiempo multiplicaban sus ingresos a costa de la muerte humana.

p FRASES

Barrett, fue ensayista, sociólogo y filósofo anarquista; reflexionó dentro de un amplio abanico de temas, de los que, a modo de ejemplo, citamos algunas frases engarzadas en los textos que integran sus obras.

“El arpa es armoniosa porque son desiguales sus cuerdas” (Roosvelt y el socialismo). “El mejor fruto de la sabiduría es saber medir la profundidad de lo que no se sabe” (Pío X). “Vivimos por nuestros frutos; el único crimen es la esterilidad” (El esfuerzo). “El gobierno es tanto más sólido cuanto más débiles y viciosos son los ciudadanos” (Lotería). “(...) Sólo es nuestro lo que sólo con nosotros resplandece y obra” (El robo). “La vida que no es lucha es olvido y muerte” (La gloria). “Pensar es exponerse a ser decapitado, porque es levantar la frente” (La regla). “Nacer o morir no es nada, durar es lo terrible” (Fecundidad). “En política no hay amigos; no hay más que cómplices” (Reflexiones). “No se si en la época de las cavernas se moría la humanidad de hambre y de frío, pero ahora no cabe duda” (Reflexiones). “Triste es que no se realice ninguno de nuestros sueños, y más triste, que se realicen todos” (Reflexiones). “El dolor es un elemento normal en el mundo. No sufrir es un síntoma patológico” (La obra que salva).

(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 4 de mayo de 2009.-


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BUENOS AIRES

de Rafael Barrett

(El presente texto fue publicado en El Diario Español y causal de su despido).

El amanecer, la tristeza infinita de los primeros espectros verdosos, enormes, sin forma, que se pegan a las altas y sombrías fachadas de la avenida de Mayo; la vuelta al dolor, la claridad lenta en la llovizna fría y pegajosa que desciende de la inmensidad gris; el cansancio incurable, saliendo crispado y lívido del sueño, del pedazo de muerte con que nos aliviamos un minuto; el húmedo asfalto, interminable, reluciente, el espejo donde todo resbala y huye, los muros mojados y lustrosos, la gran calle pétrea, sudando su indiferencia helada; la soledad donde todavía duermen pozos de tiniebla, donde ya empieza a gusanear el hombre...

Chiquillos extenuados, descalzos, medio desnudos, con el hambre y la ciencia de la vida retratados en sus rostros graves, corren sin alientos, cargados de Prensas, corren, débiles bestias espoleadas, a distribuir por la ciudad del egoísmo la palabra hipócrita de la democracia y del progreso, alimentada con anuncios de rematadores. Pasan obreros envejecidos y callosos, la herramienta a la espalda. Son machos fuertes y siniestros, duros a la intemperie y al látigo. Hay en sus ojos un odio tenaz y sarcástico que no se marcha jamás. La mañana se empina poco a poco, y descubre cosas sórdidas y sucias amodorradas en los umbrales, contra el quicio de las puertas. Los mendigos espantan a las ratas y hozan en los montones de inmundicias. Una población harapienta surge del abismo, y vaga y roe al pie de los palacios unidos los unos a los otros en la larga perspectiva, gigantescos, mudos, cerrados de arriba abajo, inatacables, inaccesibles.

Allí están guardados los restos del festín de anoche: la pechuga trufada que deshace su pulpa exquisita en el plato de China, el champaña que abandona su baño polar para hervir relámpagos de oro en el tallado cristal de Bohemia. Allí descansan en nidos de tibios terciopelos las esmeraldas y los diamantes; allí reposa la ociosidad y sueña la lujuria, acariciadas por el hilo de Holanda y las sedas de Oriente y los encajes de Inglaterra; allí se ocultan las delicias y los tesoros todos del mundo. Allí, a un palmo de distancia, palpita la felicidad. Fuera de allí, el horror y la rabia, el desierto y la sed, el miedo y la angustia y el suicidio anónimo.

Un viejo se acercó despacio a mi portal. Venía oblicuamente, escudriñando el suelo. Un gorro pesado, informe, le cubría, como una costra, el cráneo tiñoso. La piel de la cara era fina y repugnante. La nariz abultada, roja, chorreante, asomaba sobre una bufanda grasienta y endurecida. Ropa sin nombre, trozos recosidos atados con cuerdas al cuerpo miserable, peleaban con el invierno. Los pies parecían envueltos en un barro indestructible. Se deslizó hasta mí; no pidió limosna. Vio una lata donde se había arrojado la basura del día, y sacando un gancho comenzó a revolver los desperdicios que despedían un hedor mortal. Contemplé aquellas manos bien dibujadas, en que sonreía aún el reflejo de la juventud y de la inteligencia; contemplé aquellos párpados de bordes sanguinolentos, entre los cuales vacilaba el pálido azul de las pupilas, un azul de témpano, un azul enfermo, extrahumano, fatídico. El viejo –si lo era- encontró algo... una carnaza a medio quemar, a medio mascar, manchada con la saliva de algún perro. Las manos la tomaron cuidadosamente. El desdichado se alejó... Creí observar, adivinar... que su apetito no esperaba...

¡También América! Sentí la infamia de la especie en mis entrañas. Sentí la ira implacable subir a mis sienes, morder mis brazos. Sentí que la única manera de ser bueno es ser feroz, que el incendio y la matanza son la verdad, que hay que mudar la sangre de los odres podridos. Comprendí, en aquel instante, la grandeza del gesto anarquista, y admiré el júbilo magnífico con que la dinamita atruena y raja el vil hormiguero humano.

lunes, 27 de abril de 2009

Rubén Darío "Cuini" Chiappero: el coleccionista de sonidos

ENTREVISTA CON
RUBÉN DARÍO CHIAPPERO
“CUINI”: EL COLECCIONISTA DE SONIDOS




Anda de acá para allá con la deck doble cassettera de un eterno amigo.
Se instala cerca del sonidista y desde allí pulsa REC e inmortaliza las presentaciones de bandas de rock y otros espectáculos. No cree ser él quien deba encargarse de esa tarea, “pero alguien tiene que hacerlo”, se justifica lamentosamente.
En las paredes de su casa forman fila las grabaciones que “Cuini” ha podido recolectar desde hace más de 30 años y que el color amarillento de las carátulas pueden dar crédito. Conciertos del “Flaco” Spinetta de fines de los ’70, Almendra, Raúl Porchetto, presentaciones en el Festival de Rock de La Falda, entre otros… Pero quizás las perlas más valiosas la integren el compendio de grabaciones de bandas del prehistórico rock de la ciudad: Eclipse, Agua Potable, Trío Jam, Tren de Salsa, Transmutación, Mickey Mouse, zapadas con sus amigos Daniel “Monky” Tieffemberg, Jorge “el Turco” Meinardi, Sergio Stocchero, hasta ensayos con su primo
en un cassette que tituló “Varios en casa de Oscar”….
Pero la colección de Cuini es mucho más amplia de la que se asoma: abarca programas de radio de la década del ’80, presentaciones de libros, obras de teatro, muchos registros de bandas contemporáneas, esta entrevista (sí, leyó bien) y hasta los primeros sonidos emitidos por sus hijos.
Rubén Darío es Maestro de Plástica aunque no ejerce, desde hace años comercializa verdura envasadas que distribuye por la ciudad. Está casado y es el padre de tres hijos de 8, 12 y 15 años. Legendariamente tocó la batería, ahora estudia guitarra, para darse un gusto que dejo pendiente en el tiempo.
Sobre ese pretérito tiempo, se inicia nuestra charla.



—¿De dónde surgió esa manía de registrar cosas?
—Debe ser porque tuve mi primer contacto con los aparatos de cassette cuando era chico; tenía un tocadiscos, pero también tuve acceso a un grabador y se me dio un día para ir a grabar al “Flaco” Spinetta hace algunos años. Lo hice sin pensar. Siempre me gustó esa idea. Después, con el tiempo, me pareció importante tener cosas grabadas. Además de los recitales he grabado otras cosas. Tengo grabados muchos programas de Dolina del ‘86 y ‘87, y me gusta escucharlos. Grabé muchos programas de “Quique” Pessoa que estaba en radio Rivadavia me parece, que es un tipo que me gusta mucho. Pessoa llevaba artistas y les hacia entrevistas… son cosas que no se si están dando vueltas o no, pero son el registro de una época. En esos programas escuchabas intelectuales a cerca de lo que estaba ocurriendo en el país en ese momento.

—¿En qué años te iniciaste con esta tarea?
—En el ‘75 más o menos. Yo tenía 17 años. Por esa época, quizás de antes grabe algo más, pero no lo tengo. Tengo registros del ‘75 para acá. Que son zapadas que hacíamos con mis amigos, después son un par de recitales. Pero estuve muchos años sin grabar nada, se dio cuando me case, no porque me lo prohibieran ni nada, pero era como que la vida me cambio la cosa... No tenía disposición de ir a ningún lugar, no salgo mucho. Sí se me activaron muchas cosas cuando se muere el negro, el "Monky". Tengo una grabación de cuando teníamos 15 años, el toca la viola y canta, yo la batería, el Sergio Stocchero toca la flauta y canta, es muy cortito dura 15 o 20 minutos. Cuando se muere el negro, me cayó mal; primero porque me enteré tarde que él se moría, me entere un sábado y el se murió un domingo; me avisaron de que estaba muy enfermo, muy jodido. Éramos amigos de chicos, pero hacía mucho tiempo que no nos veíamos, a él como mucha gente; por mi ostracismo digamos, me perdí el contacto con mucha gente. Cuando me entero, se estaba muriendo. No dio tiempo a nadie. Debo haber sido uno de los últimos que lo vio vivo, porque yo lo vi el domingo a las siete de la tarde.
Esto me hizo pensar en muchas cosas, el tiempo perdido en cosas que no hice, al vicio; por ejemplo, yo tocaba la batería cuando era chico y después nunca más, ahí empecé a estudiar, después me compre una batería. Después de eso empecé a grabar más cosas. De Villa María grabé Eclipse que fue en el año ’77, “Cacho” Aiello que fue para el mismo recital. Después tengo algunas grabaciones de los años ’80. No tengo mucho. Y en los ’90 hubo mucha cosa musical, que no creo que los chicos (los músicos) las tengan grabadas.

—¿Es decir que vos dejaste de grabar en el ’80? ¿En qué momento retomaste?
—En el 2005. De esos veinti-pico de años yo no tengo nada. Los chicos no le dan bolilla. Mirá el otro día fui a grabar a Sopló el Fantasma y ellos filmaron, pero el tipo que filmó no metió el cable en la consola. Yo andaba con una deck doble cassettera que era de “Monky”. Mis últimas grabaciones las grabo por consola, entonces sale mejor. Entonces me lo pidieron, se los voy a dar claro, no hay problema; pero a la vez les voy a llamar la atención, porque no es que yo necesite una invitación formal, pero porqué no me dicen… Son cosas que a las bandas les sirve, además lo hago porque me gusta, no tengo ningún sufrimiento en hacerlo (risas). A veces se calientan a medias, y era la presentación de su segundo disco.

—¿Llevás un registro escrito de recitales, fechas y lugares?
—Los tengo en cassette nada más, lo que hice este año es sacarles fotos, entonces llevo un archivo digital, un bloc de notas, le pongo los músicos y algún otro dato. Sergio Stocchero me dio de Horacio Bianciotto, que es un negro de Villa María que hizo mucha música, 4 o 5 cassettes de los ‘80. Ahí están todo detallado, los nombres de los temas. Ahora lo estoy haciendo un poco más seguido, sí, tengo donde tocaron, la fecha, esas cosas...

—¿Tenés muchas grabaciones de bandas?
—Mirá, hoy los ordené y los pude medianamente contabilizar, entre vivo y estudio hay más o menos unos 130 cassettes; después tengo las de Dolina, las de “Quique” Pessoa y después tengo cosas raras, como obras de teatro. El otro día le di a Marisabel Demonte, una obra de teatro del año ‘88. Ella ni sabía que yo lo tenía, se lo pase a CD, se lo di con tapa y todo y quedó encantada. Me gusta hacer eso, es como una sorpresa para el otro.

—Sería interesante poder compilar algunas cosas y que alguien las publique para difundirlas…
—Estaría bueno hacer alguna compilación con los temas y que lo conozca más gente. En los ‘80 había bandas como Transmutación, otra que se llamaba Trío Jam y eran mucho más rock, usaban más teclados; ahora son todos power trío y hacen otra música, salvo Prisma que creo que son distintos, los demás grupos son más parecidos.

—¿Y tenés alguna predilección por las bandas de la ciudad?
—De la manera que me he formado es como que me cuesta encajar con las bandas de ahora, pero no de acá, en general; pero es porque yo escuchaba otra clase de música, pero es una cuestión de gusto, no tiene que ver con el esfuerzo que cada grupo hace. Los chicos como Sopló (el Fantasma) son muy regulares para ensayar, para preparar sus cosas y eso es mucho, porque no todas las bandas los hacen. El caso de Motorblues que tiene también su temática armada, quizás les faltaría trabajar un poco más el tema de la composición, que creo que se han quedado un poco con eso. Han hecho trabajos por otros lados, como poder tocar en Cosquín, cosa que no se daba en Villa María. Después los Mr. Mojo que están en otra liga, en todos sentido, porque tienen otro tipo de show. Creo que deben ser los únicos músicos profesionales que hay en Villa María, ellos y el “Cacho” Aiello, te habló en la escena de rock. Creo que uno debe separar los gustos del el apoyo que debemos hacer los más grandes para con los más chicos, pero es por el abismo generacional, nada más.

—¿Qué cosas de las que tenés grabadas consideras perlas?
—El recital de Spinetta en el ‘77 y en el ‘80, tengo algunas cosas del Festival de Rock de La Falda, el primer o segundo recital de Eclipse que suena bien, hay muchas cosas raras. De los dos personajes que no están, que son el “Turco” (Meinardi) y “Monky”, de cada uno yo tengo. Del “Turco” tengo una versión en vivo de Presente, eso me gusta tenerlo, pero me gustaría mucho más tener al “Turco” al lado.

—¿Y como los recordás a los dos?
—Alguien que no lo conoció me preguntó hace poco como era el “Turco”, yo le dije que me parece que era como un barrilete, porque era un tipo que no se hacía nada y andaba volando por ahí con su historia...
De “Monky” recuerdo las cosas que hacíamos juntos, como una revista “subterránea”, que había muchas en el país en esa época, en el ‘79, ‘80, ’81… circulaban vía correo. Tengo muchas en casa. Yo hice una, pero en realidad fue la idea de amigos míos, el “Flaco” Fuerte y Luis Mónaco; pero como ellos no la quisieron seguir, la seguí yo y el “Monky” hizo toda la diagramación, una cosa impresionante porque estaban todos los dibujos, todo muy bien hecho. Te digo que, después de eso, vino el festival de La Falda que fuimos juntos con otros muchachos en un camión y partir de allí pierdo el rastro del negro (Monky).
Lo que sí veo es que hay gente que dice cosas de él que no sé si están equivocadas, pero por lo menos son incompletas, o salvo que yo conocí otra persona. Conmigo tenía buen humor, era un tipo que sabía un montón de cosas, incluso en lo musical porque le gustaba un tipo de música que no es lo que muchos piensan. Hay muchos que lo asocian con el hard rock… primero que él tocaba teclados, y al margen de eso era un fanático de Rick Wakeman, Emerson, Lake & Palmer y Jethro Tull; también le gustaban otros músicos, pero su idea de la música pasaba por ahí. Le gustaba mucho el rock sinfónico, que no tiene nada que ver con el rock pesado.

—¿En qué se destacaba más como dibujante, como músico o escribiendo?
—Creo que como dibujante fue muy bueno, en lo musical… por ahí… ¿vaya a saber como sería hoy en día? Con la tecnología que hay y con la clase de músicos que hay, porque hay muy buenos músicos en villa María. La UNVM le abrió la puerta a mucha gente que es de afuera, que se mete al medio y que después se desparrama musicalmente. Como dibujante era un talento. Un tipo de calibre nacional, tenía nivel para eso, lo que pasa es que el tipo era muy de acá.

—Apoyaba mucho a los músicos de la ciudad, también, les prestaba equipos, hacía sonido…
—Villa María hoy no tiene un tipo que haga eso, no es que sean más profesionales los chicos, pero se da menos, no hay un tipo que diga por motu propio ‘tomá, te presto un equipo”.

—Siempre fue una constante en los rockeros locales la queja por el lugar para tocar, ¿qué opinión tenés al respecto?
—Sucede que no es que no tengan lugar, sino que los lugares no son para lo que ellos tocan, por ejemplo Sopló el Fantasma no puede tocar en Meroi, porque no da, pero no es por otra cosa. No sé adónde le pasa la música en cada persona, pero por ahí hay tipos que deben hacer una música en Santiago del Estero en el medio del monte, deben ser impresionantes y no los conoce nadie; y a ellos tampoco les interesa que los conozcan, ellos disfrutan la música, se divierten, que es una cosa que por ahí la gente pierde de vista. Yo digo por ahí, no te hagás tanto rollo, andá y tocá, y listo… También es cierto que la Municipalidad pone algunas trabas de más.

—¿Creés que se puede crecer en Villa María o hay que irse a otros lugares más grandes?
—El rock nacional tiene un corcet, tiene una orientación definida: Divididos, Redonditos de Ricota, Las Pelotas… Unos chicos de Buenos Aires me decían que allá todos quieren ser como Los Piojos. Cuando yo era chico intentábamos ser originales. Creo que compositivamente se puede hacer cosas en el interior.

—¿Tenés algunas palabras para cerrar esta charla?
—Sí, decir que si hay alguien tiene viejas grabaciones de rock (principalmente), me ofrezco a pasarles esas cintas a CD. Sucede que quienes quizás deberían tener registros no los tienen y, como te dije antes, no creo ser yo quien deba hacer el trabajo, pero hay que conservar esos documentos que son el registro de una época.


“Cuini” es así, generoso, impulsado por el deseo de conservar momentos que nos ayudarán a revivir épocas, en la que muchos de nosotros sólo podremos acercarnos escuchando esas grabaciones.
Ampliar la mirada es posible. Lo digo mientras escucho e imagino a otro “Monky” tocando la viola y cantando con una voz finita de quinceañero, allá por febrero o marzo de 1977 cuando aún yo no había nacido. La grabación es nítida, como si fuese ayer. El entrevistado golpea la bata con sus 17 años, y “Monky” rasga la guitarra tranquilamente. La suave y lenta voz rebalsa la habitación de diversas emociones: asombro para mí, nostalgia para él. “Cuini” Chiappero más que un coleccionista de sonidos, es un impulsor de sensaciones. STOP.
(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, el domingo 26 de abril de 2009.-

lunes, 20 de abril de 2009

Gonzalo "Pichi" Ramírez

ENTREVISTA CON
GONZALO “PICHI” RAMÍREZ
TALLADOR DE PIELES


Fotos de Gerardo Aballay


Lo espero a las cuatro de la tarde, con un sol radiante que hunde su calor en la fuente sin agua. Allí estoy sentando, observando los pequeños locales del Paseo de la Villa, en ese lugar estratégico en el que los transeúntes van y vienen. Aunque a esta hora son pocos. Mi corazón late más fuerte de lo normal, es que quedamos en que hoy sería el día y la expectativa y la espera me pone más nervioso.
Siempre dije de hacerme uno, más aún en la adolescencia, aquella que debe haber quedado quién sabe donde; pero nunca me animé, por los prejuicios, por el temor al dolor, por el que dirán… por todas esas cosas que uno se plantea cuando se dispone a tomar una decisión en serio.
Lo cierto es que acá estoy, mirando como llegan los empleados a abrir los comercios, como levantan o bajan los toldos de acuerdo al ensañamiento del sol.
De repente allí viene, caminando con su gorrita en blanco y negro “no logo”, su remera negra con la estampa “enjoy punk rock”, su pantalón estilo militar y sus extremidades ilustradas por pigmentos y dibujos que cobija bajo su piel.
Él es Gonzalo Ramírez, pero lo conocemos por el apodo de “Pichi”. Treinta y cinco años, acuariano, nacido el primer día de febrero de 1974 en Villa María.
Junto a su compañero Gerardo “Metal” Aballay son los propietarios de “El Tajo Tattoo”, un local donde se colocan piercing y sobre todo se realizan tatuajes desde 1993.

—“Yo arranqué un poco más tarde, mi compañero ‘Metal’ estaba de antes”, rememora Gonzalo. “Yo había empezado con “Monky” en un local en el centro, atrás de un quiosco, que tenía una pieza bastante grande. Antes de eso estaba sólo, pero era impresentable (risas).

—¿Cómo te conociste con “Monky”?
—Teníamos gente común, pero no me acuerdo bien, la verdad. Una vez me vino a preguntar qué hacía, yo le mostré lo que sabía y él me preguntó si quería que hiciéramos algo juntos.

—¿Hay mucha demanda para tatuarse?
—Sí, de la región hemos tatuado mucha gente de Marcos Juárez, Oliva, Oncativo, Arroyo Cabral a todos, muchos. Ahora con la llegada de la Universidad Nacional creció mucho más por la cantidad de gente que viene. Muchos vinieron a estudiar a Villa María y se quedaron acá, por ejemplo, gente de Buenos Aires que se vino porque encuentra más tranquilidad.

—¿Los jóvenes son los que más se tatúan?
—Vienen a tatuarse de edades muy distintas, inclusive también gente grande. Otra cosa que sucede hoy es que como Marcelo Tinelli se tatuó el brazo, es como que la gente ve al tatuaje de otra manera, lo ve más natural, le agrada.

A medida que intercambiamos las primeras palabras, Gonzalo va preparando el lugar, deja las agujas a mano, se coloca los guantes de látex negros y desparrama una minúscula gota de tinta en la base donde las agujas beberán el pigmento antes de trasladármelo a mi piel.
El motivo elegido ya está calcado, lo contorneó apenas llegamos luego de ampliarlo para poder trabajar más los detalles. El dibujo no es cualquier dibujo, quería que tuviese algún sentido. Días antes me llegué a la casa de Nancy “La Roja” Comandona (la señora del recordado “Monky”) y le expliqué mi intención. Gustosa aceptó y una noche revolvimos entre los originales de Sir Tieffemberg.
Elegí dos, pero me incliné por uno…


—“Esto es el transfer, que es pasar el dibujo a la piel.” Posa la imagen en mi brazo derecho con un líquido especial para que se adhiera. Respiro hondo en varias oportunidades.

—¿La gente que viene trae un motivo o ustedes pueden hacerle un original?
—También hacemos algunos diseños. No cobramos más por eso, lo hacemos porque nos gusta y porque es nuestro trabajo, no da para hacernos la estrella en Villa María. Si traen algo te facilita más el trabajo porque ganás más tiempo, pero somos bastante abiertos. Pero por ahí tenés que ser muy groso para estar creando cosas originales.

—¿Y cuando te piden los motivos, generalmente son los clásicos de siempre?
—Sí, estrellitas, letras chinas, letras góticas, son lo que la mayoría piden; es muy raro que alguno venga como vos así y traiga un dibujo así.

La tatuadora ya está surcando la superficie cutánea, Gonzalo despliega la máquina cual si fuera un lápiz y me pregunta durante los primeros minutos si estoy bien antes de seguir. Le doy el OK y el ruido de esa chicharra de metal retumba en la planta alta del local, opacando muchas veces la música, que no está a la altura acostumbrada, para que sea posible registrar las opiniones del artista.
De todas maneras no puedo decirle que apague su equipo, ya que los acordes y distorsiones de Metallica, The Ramones, Deep Purple, AC/DC, Limp Bizkit, System of a Down, The Rolling Stones y otros, sirven de elixir para su inspiración. Tararea sus canciones y se anima escuchándolas.


—Cuando te haga el sombreado la vas a sentir menos, porque se trabaja más suave con la aguja.

Ahora me pasa vaselina y me limpia con paños de papel.

—¿Para qué es la vaselina?
—Para que corra mejor la aguja y también para ir limpiando al periodista extremo (risas). Sos como un Rolando Graña, ese loco que no sé que tomaba, pero era la excusa justa para ponerse de la cabeza (más risas).

—¿Toda tu vida hiciste esto?
—No, trabaje cinco años en una estación de servicio mientras hacia esto como hobby. No terminé el secundario, lo dejé en cuarto año cuando eran cinco los años de cursado. Trabajé en otras cosas y me mantuve hasta vivir a esto.

—¿Siempre tatúas con música?
—Siempre. Te ayuda a no aburrirte, pero además porque el ruido de la máquina te deja el oído loco, yo creo que estoy medio sordo por ese motivo.

Además, pienso, resulta ser una combinación indivisible, la que se da entre el rock y los tatuajes. Mientras, el brazo va tomando cada vez más calor y lo va desparramando por todo el cuerpo. La vaselina actúa además como calmante en este caso.

—¿Es complicado aprender el oficio?
—Depende… lleva su tiempo, yo empecé sin saber dibujar y aprendí a tatuar. Hay gente que sabe dibujar pero no tatúa. No es lo mismo, te tiene que enganchar.

—A medida que la tecnología avanza ¿va cambiando el método o siempre se utilizó el mismo?
—La tecnología avanza con respecto a los productos, a los pigmentos, las agujas. O es a mano a golpecitos como los maoríes o los japoneses que son más tradicionales, pero con máquina eléctrica no ha cambiado, ni creo que vaya a cambiar por mucho tiempo. La gente siempre va a preferir este tipo de cosas porque es como más artístico, sino sería un bajón, a no ser que no duela. Pero no es dolor, es como una sensación y es muy superficial porque no sangra.

—¿Qué tinta usás?
—Son pigmentos orgánicos.

Y hace recambio de la aguja que usó para contornear la figura, por otras tres que sirven para sombrear. Me asegura que la sensación será más suave, debido a que penetran menos. Mientras se ocupa de esa tarea se encuentra con unos lunares en los que no puede pasar, ya que podría estimularlos y generar un tumor maligno, dice.

—¿Y alguna vez tuviste que tatuar algo raro?
—Una vez le tuve que tatuar el párpado a un perro, porque le hacía mal la luz del sol, el veterinario propuso esa como una de las soluciones.
El tatuaje lo usaron en todas las culturas y por distintos motivos, los indios en Sudamérica… el otro día estuve leyendo que el hombre de hielo, que era un cazador que encontraron en no sé dónde, estaba congelado y se mantuvo muy bien. Era más antiguo que Cristo y le encontraron como 17 tatuajes con todas figuras de animales. Como era cazador, tenía esos dibujos para atraer la suerte.

—¿Cómo ves a la gente que se hace los tatuajes?
—Hay un poco más de conciencia en la gente. Pero hay otra gente que se tatúa en las peñas, en los encuentros de motos, o en cualquier lado y eso, a veces, no es bueno. Pasa por una responsabilidad nuestra de aclarar estas cosas que hacen a la salud, hay quienes que no tiene idea de nada. Hay gente que está tatuando y se está fumando un pucho, las cuestiones de higiene no las tienen en cuenta. El uso de material descartable es fundamental.

—¿Hay algún dibujo que no harías?
—No, por lo general hago de todo; no haría algo que sé que al cliente le va a quedar mal, aunque insista en hacérselo.

La puerta expele un chirrido y se escucha la voz dulce de unas jóvenes que preguntan los precios para hacerse unas letras chinas. Gonzalo, detiene el trabajo, me hace una seña y me recuerda: “¡viste que no te miento, Darío!”

—¿Qué es para vos el tatuaje como sentimiento?
—Principalmente es un estilo de vida, porque estoy todo el día consumiendo tatuajes, dibujos, tengo muchos amigos en Córdoba, en Buenos Aires, en el sur y están todos en la misma. Es una pasión, una adición.. Para mí es eso, una adicción.

—¿Te imaginas algún día sin hacer esta actividad?
—No me lo imagino, y me asusta mucho pensar en eso. Yo ya me hice tan dependiente, es como si de un día para el otro te cortan una pierna; podría sobrevivir, pero no me veo nunca alejado de esto.


El tatuaje reluce luego de una hora y media de trabajo, me lo envuelve en un celofán, me lo pega con cinta y me recomienda que me lo deje así dos horas; luego que lo lave con jabón neutro y mantenga el área humectada con crema durante dos semanas. Me cuenta sobre la formación de una cascarita y la picazón que sentiré cuando la piel vaya curándose.
Gira hacia un costado y toma una pinza, llama mi atención y delante de mis ojos dobla las agujas usadas que descienden al tacho de los residuos.
Me pide que vuelva en unos días para controlarlo, me da su tarjeta para que lo llame por cualquier inconveniente y se muestra interesado en imaginarle, más adelante, un fondo a ese ser que toca el violín mirándonos fijamente a los ojos.

“Pichi” Ramírez talla historias en la piel, ésta es la mía.


(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, el domingo 19 de abril de 2009.-

martes, 7 de abril de 2009

Prólogo a "Días de esclavitud" de Alicia Peressutti

LOS CAZADORES DE ALMAS

En el mundo de apariencias en que estamos inmersos, personas sin alma salen a la caza, camuflados, impunes, desenamorados de la vida y enamorados de las drogas, del dinero, de la violencia, del poder.
Joaquín Ramírez es uno de ellos, el diablo de esta novela. Ojeador y proxeneta, engaña y se aprovecha de una familia de escasos recursos. Se lleva consigo a dos jóvenes hermanitas “igualitas como gotas de agua”, para convertirlas en mercadería sexual de los hombres. Las alejará lo más distante posible de su casa, de su adolescencia, de su querida familia… de sus vidas.
Con este marco desolador, Alicia Peressutti nos mete de lleno en ésta, su segunda novela, para que vivenciemos una historia que tiene un profundo trasfondo de realidad. Lo hace con sutileza de escritora, entretejiendo con puntadas de color poético y esperanzador, aquella oscura trama tan cruel para ser real y tan descriptiva para que no lo sea. Necesita contárnosla para esfumar esos demonios que siempre nos acechan, que se esconden tras las máscaras de los hombres cuyas apariencias nos engañan a diario. “El amor es para los más débiles”, sentencia una de las páginas talladas de este libro, sin embargo, es el mismo amor el que da las fuerzas para escapar del infierno, para sobrevivir e imaginar una vida mejor.
Días de esclavitud promete correr la misma suerte que su predecesora, esto es, circular por las manos de quién sabe cuántos lectores que no frecuentan la literatura, ni menos aún, se interesan por esta temática. Sorprende saber que dos textos literarios son las lentes que posibilitan ver el intersticio necesario para hablar de temas vedados como el tráfico humano y la trata de personas.
Muchas veces me pregunté si la literatura servía para algo más que para alimentar el alma y ejercitar nuestro intelecto, hoy puedo decir con plena certeza de que sí.



(*) Prólogo a "Días de Esclavitud" de Alicia Peressutti, Ediciones del CC, Villa Nueva, Marzo de 2009, 95 páginas. Este libro, se presentó conjuntamente con "El secreto del general" el 07 de abril de 2009.

lunes, 30 de marzo de 2009

La editorial universitaria realizó la primera presentación de libros del año
Eduvim presentó antologías de narrativa local y provincial
Se trata de dos trabajos compilatorios "Voces de este río" y "10 Bajstas", presentados el sábado en la medioteca.


“Cuando organizamos esta presentación, en este día y horario, estábamos con Riquelme contra la exclusión de Maradona…” bromea Carlos Gazzera, director de la flamante editorial local. Pese a las dificultades que presenta realizar un evento cultural paralelo a las eliminatorias del deporte rey, una interesante cantidad de público se dio cita a la primera (de muchas) presentaciones que el sello local tiene previsto para 2009. El Auditorio de la Medioteca Municipal, fue el escenario donde se presentaron dos antologías narrativas correspondiente a la colección “Pajarito de agua”.

En un primer momento, se socializó el libro “Voces de este río (antología narrativa: Villa María y Villa Nueva)”, cuya selección y prólogo estuvo bajo el cuidado de Marcelo Dughetti. El autor de “La bicicleta roja” agradeció a la UNVM, a Eduvim, y rescató “en medio de tantas banderas mezquinas, a esta bandera generosa, que es la posibilidad que se le da a la gente, que no está en la academia, de poder trabajar dentro de la editorial, haciendo esta selección y abriendo otras puertas para otros compañeros que escriben y que, sin estos proyectos, se perderían sus voces.”

Autores y obras
“Voces de este río” agrupa a los siguientes escritores y cuentos: Andrés Raúl Velo (Infierno helado), Alicia Elena Giordanino (Grafías), Jorge Rossi (La culpa del perro), Matías Atensio (Cuzco), Marina Beatriz Jiménez (Resquicios), Javier Páez (Cuentos breves), Augusto Daniel Páez (Un día con Ceci), Fabricio Neri Devalis (Esperar, no es tan malo), Natalia Andrea Gea (La visión de Mulambó), Walter Giacomelli (Tormenta), Ilda Mistraletti de Mignola (La princesa), Jesús Chirino (Los salvavacas), Fernando Raúl Ceballos (Monstruos), Eduardo Tadeo Cichy (La migración de los ángeles) y Griselda María Rulfo (Caballo de espadas).

Luego de la lectura por parte de Augusto Páez, Javier Páez y Jorge Rossi; llegaría el turno para presentar el otro volumen intitulado “10 Bajistas. Antología de la nueva narrativa cordobesa.”

Este trabajo estuvo a cargo del poeta cordobés Alejo Carbonell quien expresa en el prólogo que “(…) en estas páginas no se pretende erigir a quienes componen la antología como un selecto grupo de la joven avanzada, sino más bien como parte de un amplio y heterogéneo colectivo que a partir de excelentes plumas y de un impecable manejo de las voces de los personajes dejará una huella que a través del tiempo trascenderá el ámbito de los autores-lectores.”

Habitando esas páginas encontramos a estos autores y textos: Santiago Ramírez (La mesa), Hernán Tejerina (Biografía de león), Diego Vigna (Nos multiplican), Luciano Lamberti (Puertas escondidas), Javier Quintá (Las fiestas había terminado), Diego Fonseca (Bailarina de cabaret), Adrián Savino (Emanuel), Pablo Giordano (Ñandú), Sebastián Pons (Desinteresadamente) y Pablo Dema (Jimmy).

Al finalizar las lecturas por parte de Diego Vigna y Javier Quintá, el Director de la editorial invitó a los presentes, a cerrar la noche con una copa de vino dulce.

Foto grupo (Lautaro Aguirre)
(*) Publicado en EL DIARIO Del Centro del País, el martes 31 de marzo de 2009.-

Entrevista con Juan Bedoian, editor de la Revista de Cultura Ñ

ENTREVISTA CON
JUAN BEDOIAN

Editor de la Revista de Cultura Ñ




Me recuerdo caminando las calles de Río Gallegos. El viento zumbándome los oídos y la urgencia de llegar a destino. Estaba apresurado, pero la vi colgada en la vidriera de un negocio. El primer número de la rimbombante revista.
Había escuchado de su existencia por un profesor de la cátedra de Literatura Argentina. Yo era un simple estudiante de letras que tuvo la suerte de poder asistir al XII Congreso Nacional de Literatura Argentina realizado en la Universidad Nacional de la Patagonia Au
stral (UNPA) entre el 15 y el 17 de octubre de 2003.
Para ese entonces, mi apetito cultural recién empezaba a sentirse aquí dentro, y aún no había debutado en los medios gráficos locales (lo haría dos meses después en este matutino).
La revista cultural costaba cincuenta centavos, precio inimaginable para la situación económica del país o de sus habitantes: un regalo. En ese momento no compré el ejemplar, porque llegaba tarde a una de las exposiciones, pero me quedó haciendo ruido esa publicación.
Al volver a estas tierras, ya con más tiempo, la adquirí y me deleite con un producto de altísima calidad. Una revista que envasa en sus páginas las artes más diversas, entrevistas a los más grandes pensadores de la actualidad, crónicas, críticas, agenda cultural, literatura y una abultada vidriera con las novedades editoriales clasificada y ordenada. A partir de allí no dejé de comprarla.
De la manía de leer los staffs de cada una de las publicaciones que llegan a mis manos, comenzaría a sonarme el nombre de Juan Bedoian. Si bien es cierto que la carrera del editor de la Revista de Cultura Ñ de Clarín tiene un largo recorrido (mucho antes de hacerse responsable del primer número y hasta la actualidad), ese fue el momento en que lo grabé a fuego.
Correría el tiempo y varias serían las ocasiones en la que pensaría intentar contactarlo, para consultarle su visión del mundo cultural editorial y de otros aspectos. No fue fácil. No porque Bedoian se negase, simp
lemente porque las demandas de su gran labor y, a veces la salud, lo impedían.
Finalmente pudimos lograr el contacto con quien tiene a su cargo la revista cultural más importante de Argentina. Esta publicación semanal que va camino a cumplir 300 ediciones en la calle y que, si bien ha logrado sus objetivos, como dice Bedoian, no escatima sus esfuerzos en brindarnos cada vez su mejor producto.
Para que todos los sábados podamos leerla se imprimen entre 60 y 70.000 ejemplares por semana, de las cuales se distribuye el 65% en la Capital Federal y gran Buenos Aires y el resto en los distintos recovecos de nuestro país.



—Con más de cinco años en la calle, ¿considera que Ñ cumplió y está cumpliendo con sus objetivos?
—Sí, creo que los ha cumplido. Nuestro objetivo era, en 2003, crear una revista de cultura masiva, periodística en el buen sentido de la palabra, inteligible, dirigida a distintos universos de lectores y, al mismo tiempo, seria, rigurosa del mejor nivel que pudiéramos alcanzar.

—¿Cuál es la misión de "Ñ"? ¿Quiénes son los destinatarios de la revista? ¿Quiénes colaboran y pueden hacerlo en dicho espacio?
—Más que misión diría propósito. Nuestro propósito es lograr que los contenidos y fenómenos culturales lleguen a un amplio mundo de lectores. Ñ no está dirigida a unos pocos, no es una revista “cerrada” para un grupo de alto nivel cultural. También nos dirigimos a él, pero pensamos en todos los niveles. Por eso mismo, los colaboradores de la revista también admiten esa diversidad. En la revista hemos hecho entrevistas a los principales protagonistas de la cultura (ideas, literatura, arte, escenarios) de la Argentina y del mundo. Y muchas de estas personalidades de la cultura han escrito notas para la revista.

—¿Cuál es su visión sobre el mundo editorial en Argentina? ¿Cree que hemos crecido en cuanto a producción y calidad de textos y de autores?
—Como se sabe -lo dicen las cifras- el mercado editorial está en una crisis. Cada vez se lee menos y eso también lo sabe cualquiera. Sin embargo, siempre aparecen nuevos autores que enriquecen la literatura y el pensamiento argentinos. El reciente ganador del premio Alfaguara de Novela, Andrés Neuman, es un argentino. También lo fue el año pasado el ganador del Premio Planeta de latinoamérica, Pablo de Santis. Y ya van dos autores argentinos (Alan Pauls y Martín Kohan) que ganan el premio Herralde de España. No puedo dejar de mencionar que varios de los autores que recibieron el Premio Clarín de Novela son muy buenos escritores. O sea que hay, a pesar de la crisis que menciono, un grupo interesante de nuevos autores que forman parte de la buena literatura argentina.

—¿Cómo ve la actualidad de las revistas culturales? ¿Qué opinión le merece las revistas autogestionadas?
—Las revistas culturales son absolutamente necesarias y cada una se dirige a un grupo determinado con intereses editoriales muy marcados. Nosotros elegimos un camino que nos parecen válidos y no me parece pertinente decir cuál es buena o mala. Aunque tengo una opinión al respecto. Me parece loable, por otro lado, la aparición de revistas autogestionadas. Toda publicación cultural que aparece, ayuda -exagerando un poco- a que nuestra sociedad sea mejor, piense más, lea más. Y eso siempre es bueno. ,

—¿Cuáles son los principales inconvenientes con los que se encuentra el editor de una revista como "Ñ"?
—Son muchos pero mencionaría un par de ellos: mantener la independencia de criterio (o dicho de otra manera la libertad de criterio) de los contenidos de la revista respecto de los poderes y tratar de que la revista no pierda su línea de producto serio, accesible pero riguroso, con temas que le interesen a una gran cantidad de lectores.

—¿Están pensando proyectos futuros a partir de Ñ (edición de libros, nuevas secciones, edición de DVD con las ediciones anteriores, etc.)
—Siempre hay proyectos dando vueltas en lo que llamaríamos los opcionales de la revista. En estos cinco años hemos lanzado al mercado por lo menos 10 productos opcionales y centenares de insert (de 4, 8 y 12 páginas) con coleccionables que se distribuían gratuitamente con la revista.

—Aunque parezca un tema trillado siempre está esa cuestión de que la gente del interior no tiene cabida en medios importantes, ¿cree que esto es así? ¿Se deberá a una cuestión de calidad o será necesario afincarse en las grandes urbes para poder desarrollar una carrera literaria y de medios?
—Es así: la gente del interior no tiene demasiada cabida en los medios importantes y esa es una deuda que nosotros, desde la revista Ñ, asumimos. Hemos hecho en su momento 23 suplementos sobre la cultura del interior y Ñ tiene semanalmente una página dedicada a la cultura de las provincias. Pero es insuficiente.
Respecto de los autores, no es una cuestión de calidad. Hay muy buenos autores y pensadores en las provincias que muchas veces no llegan a los medio importantes de la capital porque los que hacen esas revistas desconocen esos mundos. Hay una tremenda falta de comunicación entre la Capital y el resto del país.

—¿Qué tan importante pueden llegar a ser un suplemento cultural o páginas culturales en diarios chicos del interior del país?
—Todos los diarios -los chicos y los grandes- deberían darle más espacio a la cultura en sus páginas. Muchos responsables de esos diarios creen que la cultura “no vende”. Esa es una gran equivocación.

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JUAN BEDOIAN

Es editor responsable de la Revista de Cultura Ñ de Clarín, desde octubre de 2003 hasta la fecha, y editor jefe del suplemento “Viajes” del mismo periódico, desde 1996 hasta la fecha. También fue editor jefe de rediseño de productos del mismo diario (1993–1996), jefe de sección del suplemento “II Sección” (1990–1993), jefe de sección de proyectos especiales (1986–1989), jefe de sección del suplemento cultural (1984-1985), redactor especial de Clarín (1977-1984) y de la revista Primera Plana (1983-1984), crítico de cine del diario El Pueblo de Tucumán (1973-1974), de la revista Generación 83 (1983-1984) y de Canal 10 de la UNT (1973-1974).
Es bachiller humanístico superior, egresado del Gimnasium Universitario de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) en 1966 y profesor en Letras, egresado de la Facultad de Filosofía y Letras (UNT) en 1974.
Ha sido pro-secretario de redacción del diario Clarín desde 1989; jefe de sección del mismo diario (1984-1989) y redactor especial (1977–1984).
Fue profesor de Literatura Extranjera II de la Escuela Superior de Periodismo del Instituto Grafotécnico, desde 1977 hasta 1980.
Ha realizado seminarios para el Doctorado en Letras en la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA), además de cursos y seminarios en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y en otros centros de estudio.
Ha publicado numerosas notas, reportajes, críticas de cine y de libros, columnas de opinión y artículos de diversos géneros en diarios y revistas de Argentina y del exterior desde 1973 hasta la fecha.
(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, el domingo 29 de marzo de 2009.-