domingo, 2 de noviembre de 2008

Dyber Bocco: 15 años "proyectando lo nuestro"

ENTREVISTA CON DYBER BOCCO
15 AÑOS “PROYECTANDO LO NUESTRO”


3241 programas ininterrumpidos.
73 años de edad.
47 años como periodista deportivo.
35 años y medio de trabajo en AM 930, Radio Villa María.
15 años poniéndole el pecho a un programa de tangos que permanece inamovible en el dial del receptor.
En el 2006 obtuvo el premio 5900 como mejor programa de tangos.
En el 2007 fue distinguido por su trayectoria en radio en dichos premios.
Este año continúa ternado como mejor programa de tangos.

Resulta ineludible esquivar estos datos cuando delante nuestro tenemos a una leyenda.
Dyber Bocco, un idóneo (como se define), inició su carrera en el periodismo escrito en 1961 publicando notas deportivas en El Tiempo, para luego migrar y enamorarse del periodismo radial hasta el día de hoy. Y me sorprende ver con qué energías, con qué garra y pasión lo sigue haciendo.
Es enérgico, firme en sus conceptos, respetuoso y alentador (no cesó de incitar a su entrevistador a que continúe trabajando para el periodismo). El “no aflojés” lo escuché desde que me comuniqué telefónicamente la primera vez, hasta el momento en qué concluimos el encuentro pisando la medianoche del miércoles. Una persona con una vasta experiencia que la destila ante mí sin egoísmos, dándome consejos y contándome experiencias que pueden oficiar a manera de lección.
En el día de ayer su espacio de tangos “Proyectando lo nuestro”, cumplió 15 años bajo su conducción. Nos encontramos en las oficinas de su trabajo, luego de su programa, para charlar sobre “ese berretín” que lleva en lo más hondo de su ser.



—¿Cuál es el objetivo principal de su programa?
—Lo que yo trato de hacer es difundir tangos, quiero que el tango se escuche, lo hice por una necesidad personal porque siendo oyente no me sentía satisfecho con lo que se hacía con el tango en Villa María. Mi programa se llama “Proyectando lo nuestro” y tiene tantos años como tiene la radio. Hace 35 años y medio que este programa sale al aire, de lunes a viernes de 21 a 22. Ocurre que se cumplen 15 años desde que yo me hice cargo. Conseguí que el director de la radio me diera a mí la conducción de ese programa de tangos, porque yo veía que se había caído, a mi ya no me daba ganas de escucharlo, porque lo hacía el locutor de turno, que no conoce del tema o algún chico que está enrolado en el rock, o en la música moderna, o en el bossa nova o en el cuarteto.

—¿Quiénes escuchan tangos en Villa María?
—En Villa María hoy en día es muy difícil escuchar tangos. Con todas las FM que hay, no hay programas de tangos. Está el caso de los Premios 5900 que hace tres años que nomina a un programa de la Radio Líder y el mío. Si 5900 no encuentra otro, es porque no hay; hay micros. Sé que Munch pone dos o tres tangos a la mañana y en mi radio también. Soy un eterno agradecido de Roberto Kfuri, por darme esta hora de programa. Estoy ternado con “Mingo” Devecchi, que tiene un programa los mismos días y horarios que el mío, pero no puedo saber de qué trata. ¿Qué necesidad tenemos de competir los tangueros?
Hasta hace muy poco el tanguero de Villa María empezaba a las 7 de la tarde escuchando a Fredy Dilena en Radio Río Cuarto, de 8 a 9 a Daniel Díaz en Cadena 3, de 9 a 10 me escuchaba a mí y de 10 a 12 lo escuchaban a Rogelio Insaurralde por Radio Nacional Córdoba. Si había un trasnochado se prendía con La Fonola en Radio Nacional Buenos Aires, con AM 990 Splendid o con Radio Del Plata; porque allá en Buenos Aires se escucha tango pero a la madrugada. En el horario central es muy difícil escuchar tangos.

—Ya que hablamos de premios, ¿considera que las distinciones son necesarias?
—Es un aliciente, a nadie le gusta perder. Hay radios que no escuché nunca, está el dial saturado, aunque sólo hay 4 o 5 que tiene un staff armado; es muy difícil hacer radio, pero para mi es fácil, porque yo no vivo de la radio. Hay que hacer lo de uno a conciencia y por sobre todas las cosas con respeto, tratar de mostrarle a la gente de que uno es creíble, de que uno es sano y serio.
En este momento yo conduzco un programa de tangos en la cual estoy completamente solo, yo fabrico la jugada, yo pateo el corner y yo lo cabeceo; entonces mientras yo me sienta bien, no me importan los años, voy a estar en la radio haciendo este programa. Sólo cuando me empiecen a llamar la atención, entonces solito voy a tener que irme.

—¿Nota que en la actualidad hay jóvenes que se están acercando al tango?

—Hoy el tango no tiene difusión, tengo mucha audiencia cautiva pero es toda gente grande. La UNVM está haciendo mucho para eso, hay chicos que están estudiando un instrumento, canto, lo que hace la universidad con la orquesta de Bacci, con la orquesta de cuerdas, lo que está haciendo (el Lic. Pascual) Crichigno y (la Mgter. Silvia) Aballay, entre otros, todo eso es muy importante.

—¿El programa que usted realiza lo hace simplemente por una pasión?
—Lo hago por pasión, yo vivo por la radio y como con mi empresa (Scaglia SA). Toda la vida quise hacer radio y periodismo. Yo hacía periodismo escrito, pero nunca hice lobby, me vinieron a buscar y a partir del primer día de la radio (AM 930) empecé haciendo los comentarios en “Relieve deportivo”.
Hará unos 7 u 8 años en que se me planteó en mi vida la necesidad de dejar el periodismo deportivo y el fútbol, antes de que el periodismo deportivo y el fútbol me dejaran a mí. Me supe retirar a tiempo, lo pensé mucho, me costó mucho, me decidí, porque empezaba a tener mis años, hipoacúsico, la vista ya no era la misma, y no podía ir a una cancha y decir si es penal o no es penal. Yo viajé muchísimo por la provincia y provincias vecinas los domingos tras de Alumni, vos conocés Alumni, yo lo vengo siguiendo desde que empezó toda esta vorágine, hasta que creí que debía irme.
Pero yo quería seguir haciendo radio, entonces hablé con el director de la radio y le dije que quería hacer el programa de tangos, y me dijo que no, que estaba loco. “Vos tenés que seguir con el fútbol, con el deporte, porque vos de tango no sabés…”. Me costó unos meses convencerlo, hasta que sentí que estaba más o menos en condiciones, y como yo era un hombre de la radio y tenía una amistad con el director de cuando éramos jóvenes, el 1 de noviembre de 1993 me largué. Antes de los siete días me llama el director y me preguntó quién me había autorizado a empezar con el programa de tangos, y yo le dije “vos”. “Yo no te autoricé nada”, me contestó. “¿no? Hace seis meses que lo venimos hablando, dejame llegar a fin de mes y como vine, me voy, sin hacer ruido”; “No, seguí” me respondió. Y hace 15 años que estoy acá.

—¿Cuál es la fórmula de la constancia?
—A mí el tango me da vida, cada día me es más fácil y cada día me cuesta más hacer el programa. Generalmente el programa está hecho sobre la marcha, tengo alguna agenda, pero se va modificando ya que hay cosas que uno desconoce como cuanta tanda publicitaria va a haber, etc. En una época hablaba más, ahora pongo más música, en un principio hacía comentarios toda la semana de una orquesta y me explayaba durante toda la semana sobre esa orquesta; ahora quizás esté toda la semana hablando sobre alguien importante, esta es la semana de Carlos Gardel (por la semana pasada), pero esta noche salieron dos temas, y mañana dos más y pasado… trato de hacer un poquito de historia, cuál era el Gardel del ’27, del ’33 o el ’35, de cuando era el sistema acústico y el eléctrico. Lo de Gardel se difunde casi siempre lo de Le Pera, porque era lo mejor grabado; pero yo trato de poner de todas las épocas.

—Acaba de mencionar a Gardel, ¿cuál es itinerario que usted puede recomendar recorrer, para que la gente que no escucha tango se acerque al género?
—Es muy difícil si uno no lo ha vivido, por aquello que te dije de que yo nací con el tango, me hice hombre con el tango, baile con el tango, me enamoré con el tango, me casé con el tango, hice familia con el tango. Hoy un chico no lo hace con el tango, entonces yo creo que el estudio que le están dando en la UNVM, o en los medios donde él está estudiando y lo que yo le pueda dar del tango es importante, que vayan escuchando y que vayan sacando conclusiones de lo que les puedo ir mostrando. Yo que soy viejo, me caso con (Francisco) Canaro, (Francisco) Lomuto, (Aníbal) Troilo, (Osvaldo) Pugliese, (Francisco) Rotundo, Franchini Pontier; me casó con todos. Al chico le cuesta eso. La generación posterior, de gente que tiene 40 o 50 años habla de Julio Sosa, porque tiene el mérito de haber sido el que más luchó para mantener el tango en el momento de la nueva ola, cuando Norteamérica nos empezó a meter otra música: aparecieron Palito Ortega, Raúl Lavié, Leo Dan, Johnny Tedesco, todos esos chicos que cantaban una música pegadiza y popular. Lamentablemente Sosa murió, por eso la gente lo recuerda con cariño.
Te repito, lo que puedo decirte es que lo que está haciendo la UNVM es muy importante, porque hay chicos jóvenes que están aprendiendo, tienen que aferrarse a los viejos, porque hay cosas que les enseña la partitura, que les enseña el método, pero les cuesta meterse en el compás del tango. Eso es lo que hace (Alberto) Bacci, (Oscar) Bravín… Es muy difícil, nadie tiene la verdad; están aquellos que dicen que el tango todavía habla del farolito, del buzón, del cuchillo y de la mujer toda rea; eso era de antes, sucede que los poetas actuales que hacen el tango, no tienen la difusión necesaria como para que ello se pueda implantar. Yo los paso a todos, paso lo viejo y paso lo nuevo, quisiera tener más tiempo, no me lo da la radio y el día que me lo de la radio, no sé si me lo puedo dar yo, porque si yo tengo que estar cuatro horas en la radio no sé si voy a poder. Hay que ser medido en estas cosas.

—¿Por qué ha decaído el tango?
—El tango no ha decaído, sucede que los cultores del tango han desaparecido; los que vinieron luego no pudieron imponer lo que otros hicieron por una cuestión de difusión y sobre todo en lo económico. Vos sabés como es nuestro país en lo económico, lo estamos viviendo día a día o por ciclos que se repiten cada 5 o 7 años donde van apareciendo las mismas debacles. Entonces el consumismo de los Estados Unidos nos manda toda la música que ellos ya no usan, con un aparato grandísimo y así está la cosa.
Otro problema que hay es que antes las grandes orquestas, y te hablo de Miguel Caló que vos la escuchaste esta noche (por el miércoles), Osvaldo Pugliese, Aníbal Troilo, Franchini Pontier, Francisco Canaro… tenían cinco bandoneones, dos violas, un violoncello, un contrabajo, un piano, dos cantores…; hoy día no podés pagarlos. Hoy en día son todos tríos o cuartetos. Volvemos al problema de lo económico. Antes eran un montón de orquestas y convivían todas.
En Buenos Aires se puede escuchar tangos, pero es muy difícil que lo puedas escuchar vos y que lo pueda escuchar yo; porque el tango que está allá es para el turismo extranjero, tenés que tener mucha plata.

—¿Qué opina de las fusiones que actualmente se realizan en el tango? Digo esto y pienso en grupos como Bajofondo Tango Club.
—El tango electrónico no me gusta. Ellos son gente moderna, dicen que hay que cambiar y evolucionar, y quizás sea así, sucede que yo tengo muchos años con el tango y es muy difícil que me cambien. No sé si tendrá futuro, pero yo no compro ni difundo tango electrónico. Nosotros nacimos con el tango del “cha-cha”, “cha-cha” (y me lo repite de una manera acompasada y acompañada con un movimiento de manos como si estuviese bailando).
Yo no soy crítico, soy difusor del tango, basado en la historia del tango con conocimiento de causa y hablando de lo que sé. Pero si vos me preguntás quiénes son los mejores, no te lo voy a decir; porque el día que yo discrimine, me quedo con la mitad que no van a salir en mi programa. Vos como oyente vas a decir si te gusta o no.
Cuando yo empecé a conducir el programa hace 15 años, no tenía absolutamente nada de música de la ciudad y hoy, todas las noches, paso dos intérpretes de Villa María. He conseguido, sin ganarme laureles, que gente de la ciudad grabé para poder ser difundido en el programa. Somos pocos los que nos animamos a seguir hablando del tango, pero mientras yo esté vivo voy a seguir con el tango. Soy un defensor de la música que yo quiero. Vivo por el tango y vivo por la música. Si mañana me cambian el horario a lo mejor tenga que dejarlo, porque en el horario actual que tengo es el momento justo para hacerlo. Termino de trabajar y me voy a la radio, ahora no me importa a la hora que llego a casa, eso se lo debo a mi familia también. Ahora le estoy devolviendo los domingos a mi señora que antes no le podía dar por estar con el fútbol. Me enamoré de esto. Hace 15 años que estoy conduciendo el programa y espero que Dios me de vida para poder seguir haciéndolo.
(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, el domingo 02 de noviembre de 2008.-

domingo, 19 de octubre de 2008

Enrique Orlando Sella - Pasión, política y peronismo

ENTREVISTA CON
ORLANDO ENRIQUE SELLA
PASIÓN, POLÍTICA Y PERONISMO



El general Perón pareciera escucharnos sonriente desde uno de los muchos cuadros que tiene en su oficina. Esa habitación es el espacio propicio donde Orlando, “el gato”, se refugia los domingos para realizar una tarea que el trajín diario no le permite hacer. Allí recopila información, investiga y escribe para futuros trabajos que tiene en mente (el segundo tomo sobre la caída de Aristide, otro libro sobre el peronismo, un texto que versará sobre su experiencia como embajador en Haití, entre otras tantas ideas).
Aunque posee ocho libros de su autoría no se considera un escritor profesional; simplemente (me comenta) lo hace para dejar plasmada una experiencia de vida. Es que Sella, con más de 60 años no parece agotarse, su motor es la política y su pasión el peronismo.
Mientras recorre vertiginosamente su vida, se percata de que son pocas las personas de su generación que siguen militando diariamente como él; y es que mi entrevistado llegó a Villa María a los 16 años, y mientras fue interno de la Escuela del Trabajo, no demoró en incorporarse a la Unidad Básica Nº1 del barrio Güemes (recuerda). Sin dejar de trabajar, se recibió de Procurador, Abogado y Escribano (UNC, 1972). Fue docente de nivel medio por 17 años en Escuelas Técnicas. Accionó como asesor letrado del Intendente Florencio Ferrero en la Municipalidad de Río Tercero (1973). Se desempeñó como Jefe Político del Dto. General San Martín (1974). Fue Diputado Nacional por el Partido Justicialista (Distrito Córdoba) en 1983-1985 y 1985-1989. Actuó como Embajador Argentino en la República de Haití (1989-1992) y Costa Rica (1992-1995). Fue Legislador Provincial por el Partido P.A.I.S. (2003-2007). Hoy ocupa una banca como Legislador Provincial formando parte del Bloque Unión por Córdoba – Frente para la Victoria, aunque se reconoce un incondicional de P.A.I.S.
Mientras me habla se asombra de saber que ha militado con dos generaciones (padres e hijos), pero al pensarlo fríamente y leyendo antecedentes como los expresados más arriba, no resulta difícil comprender que esto es así, porque Sella, desde muy joven, dedicó su vida y su tiempo a esta pasión que lo alimenta. La misma pasión que fluye en la prosa de sus últimos textos (ver aparte) “El Peronismo. Vigencia de su doctrina” (2008) y “Derechos políticos de la mujer.” (2008).


—Doctor, además de reconocer el contenido de sus últimos libros, es loable señalar la emotividad con que usted narra los hechos y las vivencias en los mismos…
—Sí, realmente soy un apasionado del Peronismo y quizá uno no sé da cuenta, pero pone en el papel como uno es. Tengo por Perón y Evita una gran devoción. A mi me llega al corazón por la gran transformación que realizaron para el país y la gente. Reconozco que soy apasionadamente Peronista. He decidido hacer este tipo de aportes porque Perón escribió muchos libros, pero la doctrina en sí no se encuentra en ningún libro. No hay un volumen donde estén todos los principios, el origen de la marcha, que todo el mundo la canta y nadie sabe como surgió. Hay que buscar y sintetizar en un libro; si una dirigente femenina quiere ir a un libro donde estén los derechos políticos de la mujer enfocado políticamente y no académicamente, quiero que lo pueda encontrar en algún lado; si un joven quiere saber cuáles son los grandes principios del Peronismo que no cambian a través del tiempo, que lo encuentre también. Los jóvenes no son los culpables de no querer a la política, de no tener las herramientas; esto pasa por la destrucción de los valores que se produjo en la Argentina, en la clase política y demás ámbitos.

—Su último libro está centrado en los derechos políticos de la mujer, ¿cuál es su posición al respecto?
—La mujer debe tener su participación y gracias a las leyes pueden hacerlo como lo hacen hoy; creo que la sociedad política no está madura para reconocerle que el 50% de los derechos le corresponde a la mujer. Hay un autoproscripción propia de la mujer, hay muchas mujeres que no quieren saber nada con la política y más aún porque la política de hoy está devaluada. Mientras no haya una que se base en la inteligencia, la capacidad, la participación y donde los géneros tengan lo que su trabajo y su dedicación lo hagan merecedor, seguramente van a hacer falta estas leyes. Una ley de esta naturaleza puede discutirse por antidemocrática, pero nosotros somos hijos del rigor.
Cuando se sanciona en 1991 la Ley 24.012 que se la denominó “Ley de Cupos”, establecía que ningún género podría tener menos del 30% de la candidatura.
Yo fui diputado nacional en 1983 y reelecto en 1985 y nunca hubo más de 10 mujeres sobre 254 diputados, o sea que escasamente llegaba al 4% aproximadamente. Entonces se inicia la lucha de la mujer, que yo rescato en este libro a una cordobesa de la UCR, María Teresa Merciadri de Morini, quien fue la primera diputada nacional de la UCR de Córdoba que luchó porque se reconocieran los derechos reales de la mujer y que la Ley de Cupos se reglamentara adecuadamente. Para lograrlo se presentó en el Juzgado Federal de Córdoba, fue a la Cámara de apelación porque perdió, fue también a la Corte Suprema y perdió y terminó yendo a la Corte Interamericana de Derechos Humamos que convocó a la Argentina a una audiencia de conciliación y ahí logró su cometido. He tenido el alto honor que ella me escribiera el prólogo de este nuevo texto.
El libro tiene otro capítulo dedicado a la Ley provincial 8901, hacemos un reconocimiento a Olga Riutort, porque esa ley le da igualdad a la mujer como al hombre, es una ley que se aplicó, se respetó y da la posibilidad que se una mujer deja su banca, la ocupe otra mujer. Es una ley muy importante.
Otro motivo del libro es para homenajear al doctor Manuel Graña Etcheverry, quien fue el miembro informante en el debate parlamentario sobre los derechos políticos de la mujer (Ley 13010, del 9 de setiembre de 1947). Como pasa muchas veces en la historia argentina, existe esa especie de olvido generalizado, nosotros quisimos homenajearlo, ya que cumple 93 años el 8 de noviembre próximo (cabe aclarar que el homenaje y la presentación del libro se realizó el pasado viernes 17 de octubre en Córdoba Capital).

—¿Por qué cree usted que están tan instaladas las imágenes y los ideales de Perón y Evita en la actualidad?
—Yo diría que Perón está triunfando más allá de su muerte, porque fue un visionario. Perón junto a Evita están presentes porque fueron capaz de concretar la única revolución que hubo en la Argentina, pero una revolución de las ideas, una revolución de paz, una revolución que se sintetizó en obras; entonces culturalmente antes de Perón te decían que “hay que educar al soberano” y el soberano no tenía ni escuela para ello. Nos dejó a todos, una doctrina, una filosofía, una manera de ser que lo ha trascendido más allá de la muerte. En 1952 Perón planteó en el Congreso de la Nación la unión aduanera con Chile, Argentina y Brasil, y el Mercado Común Europeo se constituyó en 1959, por ejemplo. Evita hizo de su vida un verdadero holocausto, porque dio su vida por la causa por el Peronismo. Tenía los días contados y sin embargo se dedicó a los que más necesitaban, a la mujer…
La revolución que hizo Perón en nueve años y medio tiene un carácter único, un país que llega al poder, que no fabricaba ni los alfileres y cuando cae el gobierno, el país está fabricando aviones, tractores, automóviles, construyó 8800 escuelas en Argentina, 70000 obras públicas…; hay que explicarle a los chicos porque todavía se siguen publicando libros perniciosos contra lo que el Peronismo. Hay que generar la discusión y no hay que tener miedo, porque Perón dijo que el Peronismo no es un partido político sino un movimiento revolucionario.
Resumiendo, es como si Perón hubiese gobernado 30 años en Argentina, aunque no estuvo en el país mucho tiempo, mucha gente quería que volviese y sus ideales siempre estuvieron presentes. Si uno mira las cosas que Perón hizo hace tantos años atrás y lo compara con lo que hacen los dirigentes actuales comprendés el porqué trascendieron; porque hizo más cosas de las que se pueden hacer actualmente con todas las limitaciones de la época.

—¿Hace falta una revolución en la Argentina actual?
—Hace falta una mejor distribución de los ingresos en la Argentina y que no le tengamos miedo a avanzar con la aplicación de un auténtico federalismo, para que el país se desarrolle integralmente. Sucede que con esta forma de gobernar centralizada y unitaria, que no sólo es propia de este gobierno, hay lugares que parecen propios de otro país. En la doctrina justicialista la posición del estado debe ser siempre la de colaborar en el desarrollo de políticas sociales, económicas y de la política en sí.
Me parece que una revolución como aquella es impensable porque son otras las circunstancias históricas; sí creo que el país debe aprovechar esta oportunidad que tiene. Al margen de la crisis internacional que se ha desatado hace un tiempo, nosotros tenemos la oportunidad histórica, incluso señalada por Perón, porque el decía que los países más poderosos después del 2000 no iban a ser los que tuvieran mayor cantidad de armas ni dinero, sino los países que estuvieran en condiciones de producir alimento para un mundo que ya se presumía como superpoblado y hambriento, como es el caso de la China, India, Pakistán y tantos países asiáticos. Nosotros somos un país agrícola-ganadero, nos guste o no nos guste, nosotros deberíamos triplicar la producción, no estar atentando contra esa producción, hay que favorecerla. Así el país tendría unos ingresos extraordinarios y con una muy buena redistribución de los mismos, donde los que tengan capital van a ganar muy bien, pero también aquellos que tengan su trabajo digno. El mundo nos ha vuelto a dar una chance, si nosotros no la sabemos aprovechar, es un problema nuestro. La Argentina está preparada para triplicar la producción y utilizar una décima parte para el consumo interno y estar bien alimentados. Aumentaríamos la producción en sí y lo que se denomina la agroindustria, es decir, a darle valor agregado a la producción agropecuaria a los efectos de que vendamos los productos; y no como ocurría en un principio, que le vendíamos la soja a Japón y ellos nos vendían la milanesa de soja. Estas son cosas que no tienen sentido, creo que por ahí hay que mirar a la Argentina. Como decía Perón, “primero la Patria, después el movimiento y por último el hombre”, y acá nuestros gobernantes tienen que entender que primero está el país y después los intereses de ellos, no pasar el gobierno del marido a la mujer o de la mujer al marido… La transición tiene que ser democrática, moderada y respetuosa.


La entrevista llega a su fin, más de una hora y media han sido recogidas en mi grabador personal. Apago el aparato y mientras tomo unas fotografías para ilustrar la nota, el doctor Sella me comenta quienes lo acompañan en las paredes de su oficina. Los tintes grisáceos de la figura de su padre cuando hizo el servicio militar, la familia, sus incursiones en Haití, los infaltables retratos de Perón y Eva, una tarjeta que Perón le enviara desde España y copia de la partida de nacimiento, fachada de la escuela del trabajo y hasta un escudo del Club San Lorenzo…
Mientras las observo me imagino su vida resumida en imágenes; estoy ante las postales de su vida, estoy ante las postales de su pasión.


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Derechos políticos de la mujer. Su protagonista Manuel Graña Etcheverry. Ley de la igualdad o Ley Riutort, por Orlando Enrique Sella, Dunken, Bs. As., octubre de 2008, 444 páginas.
“El Peronismo siempre ha adolecido de un defecto, no reconocer en vida a quienes contribuyeron al logró de los grandes objetivos políticos del Movimiento más grande de América Latina. En esta oportunidad es mi objetivo, no sólo, en primer término rendir un emocionado homenaje a Manuel Graña Etcheverry, principal protagonista en la histórica jornada del 9 de setiembre de 1947, día en que se sanciona y aprueba la Ley Nacional Nº13.010, sino también a todas las mujeres que actuaron en defensa de los Derechos Políticos de la Mujer argentina.
El reconocimiento cabe también para aquella maravillosa mujer a quién tanto le debemos todos los argentinos, ‘Eva Perón’, quién fue el nervio motor que impulsó en el Congreso de la Nación el tratamiento de aquella ley que era un compromiso del gobierno Constitucional del General Perón, surgido de los comicios del 24 de febrero de 1946.
Como cordobés, me siento orgulloso, del protagonismo de ‘Manolo’ nuestro amigo, pero también quiero expresar un enorme reconocimiento a otra mujer, que en Córdoba ha tenido el enorme coraje cívico de contribuir para con la aprobación de dos leyes revolucionarias para todas las mujeres cordobesas, ‘Ley de Igualdad’ o ‘Ley Riutort’ y la Ley de la creación del Consejo Provincial de la Mujer, ubicando a Córdoba en la vanguardia, en materia de legislación que tutela los derechos que Eva Perón legara a las mujeres argentinas.”



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El Peronismo. Vigencia de su doctrina, por Orlando Enrique Sella, Dunken, Bs. As., junio de 2008, 238 páginas.
“El objetivo de este trabajo es contribuir a la difusión y conocimiento de la Doctrina Nacional Peronista, que nos legaran sus fundadores Juan Domingo Perón y su compañera incondicional, María Eva Duarte de Perón.
He tratado de manera sintética esbozar los grandes principios de nuestra doctrina conforme se plasmó en los años que transformaron a la Argentina de la mano del peronismo.
El nacimiento del peronismo, La Soberanía Política, la Independencia Económica y la Justicia Social; la Tercera Posición, la Comunidad Organizada, bases doctrinarias fundamentales para saber porque se es peronista, sumado al conocimiento de una doctrina nacional como así también el pensamiento de Eva Perón y el legado histórico del General Perón, van enseñándonos el contenido de nuestra doctrina.
La revolución en el pensamiento de Perón y la reforma de la Constitución de 1949, dejan claramente establecido que el peronismo es un movimiento político que basa su accionar en el marco del derecho y de la ley y que su resistencia aún en los momentos más difíciles que le tocó vivir a fines de la década del ’50, lo hizo con intransigencia, con lucha política en todos los terrenos, pero siempre con un carácter pasivo (Perón / Cooke, pág. 51), y nunca utilizando la violencia como método político; estableciendo una conciencia plena entre la teoría de su doctrina y la ejecución concreta de su objetivo central que se define en palabras, ‘El Movimiento Peronista plantea como fin último una revolución en paz para todos los argentinos’.”

(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, el domingo 19 de octubre de 2008.-

viernes, 10 de octubre de 2008

Diálogo con José Playo

DIÁLOGO CON
JOSÉ PLAYO
EL EDITOR SÁDICO DE SUS TEXTOS



Dice que propone una literatura liviana, o para decirlo con su lenguaje más específico: “huevadas para pasar el rato”. Sin embargo tiende a ser (o es) el escritor más leído por los jóvenes cordobeses.
La fama (buena o mala) de José Playo se debe a que ha incursionado desde hace años en las letras, con ocurrencias que se mueven entre el humor, el sexo, la sátira, la reflexión, la patética identificación de lo cotidiano, el delirio y el ingenio más mordaz. Primero lo hizo con una revista que se publicó a partir de 2003, a puro blanco y negro, y en la cual ocupó todos los cargos editoriales: diseño, escritura, distribución. Esa revista se llamó “Peinate que viene gente”, que tuvo su compilación en envase de tapas duras en 2007. También tiene su página web que recomendamos visitar (http://revistapeinate.com.ar/), pero que no ofrecemos ninguna garantía luego de pulsar el “enter”.
Ediciones del Boulevard fue quien le publicó tanto “Peinate…” como otro libro de relatos intitulado “Peguelé hasta dejarlo morado”. Este año, la casa editora nos presenta un nuevo trabajo que Playo ha dado en llamar “La belleza del escándalo”. Esta última publicación es la que utilizamos de excusa para contactarnos con el joven licenciado en ciencias de la comunicación.
NATIVA, les propone a continuación una charla con el escritor cordobés. De este diálogo usted podrá crear un perfil del autor en cuestión, dependerá de usted la decisión de leer o no a Playo; de aquí sólo podemos decirle que de no hacerlo, simplemente usted se lo pierde...


—José, ¿de qué trata "La belleza del escándalo"?
—La misma pregunta me hizo mi editor y no supe qué contestarle. Ensayo la única respuesta coherente: “La belleza del escándalo” es, esencialmente, un libro sobre la pasión. Hay un cuento inicial y otro de cierre, ambos sobre el acto de escribir (mi pasión) y en el medio se mezclan otras historias, referidas al sexo, a las relaciones fallidas, a los sucesos desopilantes que nos ocurren a diario. Diría que es un libro de entretenimiento que a veces se pone cachondo y otras apunta a la diversión.

—¿Cómo darías promoción a este nuevo libro?
—A pesar de que “promoción” me suena a jerga marketinera, creo que es un pilar fundamental en la construcción de un espacio mínimo y necesario para que tu trabajo se conozca. Es una lástima que haya escritores que se crean geniales al punto de sentarse a esperar que las editoriales les golpeen la puerta para comprarles sus manuscritos. Yo descreo de los beneficios del ocote. Construí un espacio para difundir lo que escribía, se llamó “Peinate que viene gente”, era una revista y la repartí por todos lados. Si algo aprendí con el tiempo es que para que tu trabajo se conozca, tenés que hacerlo circular. Con este libro me resultó más fácil, porque ya hay una editorial por detrás que te contiene y eso es balsámico. La promoción es, básicamente, una pila de sobres en los que ponés tu laburo y lo hacés circular para que todo el mundo lo conozca. No hay mayores secretos.

—José Playo se anima a decir lo que muchos pensamos pero que por pudor o por el "qué dirán" no hacemos... la libertad, ¿esa es la clave de tu literatura?
—No sé si me animo a tanto. Me gusta escribir sobre las cosas que me gusta leer. Si nadie está escribiendo sobre eso de la forma que a mí me gusta, lo escribo yo y listo. Por supuesto que la libertad juega un papel importante, no sé si es la clave de lo que hago, yo pondría más el foco sobre el disfrute. No puedo sentir libertad si no disfruto lo que hago.

—Horacio Quiroga publicó en 1927 un "Decálogo del perfecto cuentista", ¿te animás a ensayar el tuyo?
—Soy más modesto, sólo tengo una premisa: escribir y leer mucho, siempre disfrutando. Creo que es la única fórmula perfecta para aprender, lo demás es puro estilo, y tarde o temprano se perfecciona.

—En una época donde transgredir es cada vez más difícil, ¿cuál es la fórmula de Playo para lograr tu cometido?
—No me siento un trasgresor. Me gusta, sí, actualizar las cosas. Sé que hay gente joven que no tiene hábito de leer libros, y para esa gente me gusta escribir, para ver si puedo contagiarlos de alguna manera con el placer que yo descubrí cuando comencé a llevarme novelas y cuentos a la cama. No estoy muy de acuerdo con que transgredir sea difícil en esta época, basta prender la tele cinco minutos para ver cómo se rompen los géneros, las convenciones. Pensando en tu pregunta descubro una paradoja: tal vez sea un trasgresor aquél que hoy apueste por los sueños románticos. Apostar por los libros, entonces, sí es una forma de transgredir. Y esta respuesta es un quilombo.

—¿Qué autores consideras te han influenciado?
—Todos los que he leído. Tanto los que me gustaron como los que no. Puedo decir que aprendí mucho con Fontanarrosa, con Stephen King, con Cortázar, con Bukowski; pero sería un necio si dijera que los libros que no disfruté no me enseñaron algo. Descartando también se aprende lo que no se quiere escribir, creo.

—¿Creés en la inspiración? ¿Qué significado tiene para vos esta palabra?
—La inspiración es, en cierta forma, un impacto. A mí me gusta leer mi ciudad, leer los diálogos de la gente que camina junto a mí en ella. No puedo pensar en escribir sin inspiraciones. Para mí la inspiración es la necesidad de ponerle palabras a las postales de lo cotidiano.

—¿Playo necesita psicólogo o con publicar en revistas/blog/libros tiene asegurada su sesión terapéutica?
—Playo hizo ya muchos años de terapia para hacerse cargo de que lo que más disfruta es escribir. Los libros, las revistas, el blog, no te lo voy a negar, me han ahorrado también muchos pesos.

—¿Se puede ser cordobés y carecer de humor?
—El humor es una forma de mirar. A mí me gusta mirar todo –incluida la tragedia–, con humor. Desde ese lugar sí me siento humorista. Hay una concepción muy estereotipada del humor cordobés, que lo limita al “no si wá sé” o al “sabé cómo le dicen a éte”. Yo no soy contador de chistes, pero no concibo lo que escribo sin el humor hilando algunas historias. Supongo que hay distintos registros humorísticos en nuestra provincia y eso es maravilloso.

—Tus textos se conjugan con imágenes, ¿crees que la literatura a veces debe apoyarse en lo iconográfico para dar una idea más acabada de lo que se pretende mostrar?
—No. No creo en la imagen que funciona como anclaje conceptual únicamente, de lo contrario haría sólo comics. Pienso, sí, que la imagen puede jugar como recurso de aproximación, como una instancia más, un valor agregado, que en algunos casos sirve para allanar la entrada a un libro. La decisión de pedirle a muy capos dibujantes que me bajaran una postal de cada cuento tiene raíz en un capricho: me gustan mucho sus trabajos, los quería acompañando cada cuento para que los lectores disfrutaran de sus trabajos tanto como yo. En la mayoría de los casos, las ilustraciones son independientes de los textos y proponen una cosa medio caótica que confunde y seduce a la vez. Una belleza en el escándalo.

—¿Cuáles son los próximos proyectos?
—Ahora estoy armando un libro de cuentos de terror que transcurren en Córdoba, es un proyecto que tenía en la guantera desde hace varios años. También estoy intentando amigarme con mi novela, que un día se levanta con ínfulas bíblicas y al día siguiente se reduce a un folleto. Soy un editor sádico con mis textos, no puedo perdonarles que no sirvan para enamorar.

—¿De qué manera te gustaría que titulásemos este reportaje?
—Soy un editor sádico de mis textos, ponele, no estaría nada mal.


(*) Publicado en Revista Nativa (Villa María), Año 4, Edición Nº24, Octubre de 2008.-

domingo, 5 de octubre de 2008

Alejandro Schmidt: Confesiones de una vida literaria

ENTREVISTA CON
ALEJANDRO SCHMIDT
CONFESIONES DE UNA VIDA LITERARIA



Los ronroneos de los automóviles se filtran por las hendijas de la ventana. Son las seis de la tarde de un día gris y frío. Nos encontramos en la (envidiable) biblioteca de su casa, lugar de trabajo del poeta más prolífico de nuestra ciudad.
Acaba de reeditar “Serie americana” (1988) con leves correcciones y se encuentra en imprenta una edición corregida y aumentada de “Escuela industrial”, texto que había tenido buena repercusión y cuya edición era bastante precaria, según sus palabras. Estas apariciones, le dieron el respiro necesario para abocarse a otros textos que aparecerán en 2009 bajo el título de “Videla. Poesía y prosa” y “Notas al pie de una pregunta”. El primero de ellos contendrá ensayos referidos a la dictadura y una veintena de poemas; el último título, en el que trabaja hace siete meses, se construirá con un centenar de poemas breves de tres o cuatro líneas, cuyos temas son el tiempo, la poesía, entre otros.
Alejandro, con su cigarrillo en la mano, se predispone abiertamente a mis consultas y es tanto lo que podríamos hablar, que nuestra charla de más de una hora, debe ser cuantiosamente raleada por el tirano espacio disponible.
Nos ponemos cómodos e iniciamos la charla con la clásica y necesaria consulta sobre la génesis de su trayectoria.

—¿Cómo te iniciaste con la literatura?
—En el ’68, cuando tenía 13 años, con el tema del rock argentino. Escuchábamos los temas, a mí me gustaban mucho las letras y escribía algunas que nunca llegaron a ser canciones. Compartíamos ese gusto con compañeros y ese escuchar me fue llevando a descubrir la poesía en otros lados. Empecé a leer, sobre todo los poetas latinoamericanos, en esa época estaba Neruda, Vallejo; algunos poetas norteamericanos, franceses, en fin… los poetas que leyó mi generación en su adolescencia. Escribía cosas muy fragmentarias, poemas muy breves, de cinco, seis o siete líneas o canciones muy inocentes. A partir de los 17 años tuve una conciencia de que estaba escribiendo poesía y publiqué, a los 28 por primera vez, algo que había escrito a los 21, una plaqueta grande de seis páginas que se llamaba “Las bienaventuranzas” (1983) y que era contra la dictadura. Después publiqué “Clave Menor” (1983), otra plaquetita y de allí fui siguiendo.

—¿De esos primeros intentos literarios conservás algo?
—Todo lo que escribí en mi vida lo tengo guardado, está todo en cuadernos, yo escribo en cualquier lado, en la compu, en papelitos, en libretas y todo lo paso a cuadernos manuscritos. De los cuadernos tomo cuando antologo para publicar y de allí al libro.

—¿Cómo trabajás generalmente, con la computadora, a mano…?
—Manuscrito. La computación entró en mi vida cuando tenía 40 años y pico y nunca tuve la costumbre de la máquina de escribir. Como siempre yo trabajé en distintas cosas, desde los 15 años hace que trabajo, me acostumbré a llevar un cuadernito, una libretita donde escribir; entonces siempre escribía en mi trabajo, en bares, en la calle; escribo y leo en mi trabajo también, y eso me quedó. Tengo el gusto por escribir, no así el gusto de tipear, es para mí una dificultad, es algo ajeno a mí. A mi me gusta el acto de escribir, siempre escribo con birome o con fuente, no escribo con lápiz. Tengo épocas de una cosa o de la otra, pero tipear no; tipeo por obligación. De todo lo que escribí en estos últimos 15 años el 10% lo pude haber hecho en computadora, y exagero un poco. Lo hago a mano porque a la vez es un mecanismo que me permite más corrección, porque en la computadora vos borrás y corregís y se te pierde la corrección; en cambio en la tachadura, por ahí volvés porque a veces corregís de más. En poesía hay poemas que se salvan por una palabra y hay otros que se arruinan con una palabra o una sola línea. Es delicado el tema, no es como la narrativa.

—¿Nunca te dedicaste a la narrativa?
—Pequeñas cosas, habré escrito cuatro o cinco cuentos, que fueron publicados y algunos premiados; ahora estoy escribiendo unos relatos breves, pero muy esporádicos. Habré escrito 10 cuentos en 40 años.

—Recuerdo la época en EL DIARIO cuando escribías pensamientos…
—Eran como misceláneas, para qué sirve tocar el timbre, para qué sirve subirse a los techos, fue una especie de micro ensayos. Hice poco más de 40, pero a mí me cuesta mucho escribir con un plan y el tema de esto de escribir en EL DIARIO llegó un momento en que se había hecho costumbre de que apareciesen todos los domingos, pero me cuesta sostener ese ritmo. Me satura un poco, porque yo estoy acostumbrado a la libertad de la poesía, porque además en el lenguaje periodístico te tenés que ceñir un poco. Por más que vos escribas cosas muy distintas hay que pensar que eso es para un lector de diario; en cambio en la poesía vos escribís lo que querés. Yo publiqué más de 1000 notas en los diarios de acá, en EL DIARIO y en otro que desapareció; escribí muchas notas de cine, reportajes… Yo publiqué una nota sobre cine en EL DIARIO en el número 0, seguí escribiendo, después dejé, después volví, después dejé… tuve distintas épocas, no trabajé nunca con mucha continuidad.

—¿Cómo es un día tuyo, Alejandro?
—Me levanto a las 5.30 y a las seis me voy a leer los diarios, entre otras cosas; a las 7.15 me voy al trabajo (Escuela del Trabajo) porque entro a las y media. Luego salgo, me vengo a comer y vuelvo al colegio. Allí cuando puedo leo y cuando puedo escribo, porque es un trabajo que te lo permite, hay que tener un poco de concentración, porque hay gente que no puede escribir ni leer en el medio del lío de los chicos.
De pronto se escucha una puerta que se abre y Alejandro dice, “¡Hola flaquita!” y detrás de mí una voz femenina que responde “¡Hola mi amor!” Alejandro troca un par de palabras con Mónica, su señora, y a los pocos minutos ella vuelve con una taza de café para cada uno. El entrevistado vuelve su mirada hacia mí y continúa, “cuando yo digo que en el colegio leo o escribo, lo digo porque es la historia de mi vida, porque yo siempre leí y escribí en el trabajo; pero es algo que te facilita la poesía también, porque el primer momento de escritura es rápida, después la corrección la hago tranquilo en mi casa o en un bar.”

—¿Y en cuanto a la inspiración?
—Yo creo en la inspiración. Hay algo que viene, no sé si del espacio exterior o del espacio interior, y creo en todo el trabajo que hay después de la inspiración. Eso, ya no puedo hacerlo en el trabajo, lo que escribo en ámbitos donde hay bullicio es una primera cosa, de eso a lo mejor sobrevive el 30%, pero es lo que yo necesito que sobreviva, porque tengo mucha corrección de mis trabajos, son muy pocos los que salen de una.

—Tu biblioteca es más de lo que se ve, ¿no es así?
—Tengo esta biblioteca y está la que tengo en la piecita del fondo que es, más o menos, la misma cantidad que tengo acá, pero está en cajas, porque acá no entra más.

—¿Cuáles son los libros que conservás en esta habitación?
—Lo que tengo a mano es una hilera de poesía argentina, tres de poesía europea y latinoamericana, después tengo mucho de filosofía y teología y lo demás es narrativa. Tengo revistas literarias, material de pintura y acá abajo (señala la base de la biblioteca en la que hay varias puertas) hay muchas cajas archivo de cosas propias, de recortes, de publicaciones mías y cosas que conservo de recortes periodísticos diversos. Yo leo mucho de teología y mucho de historia argentina, universal y mucha biografía de lo que quieras. Yo soy muy disperso a la hora de leer, no soy ordenado, porque soy autodidacta; obviamente lo que está más especializado es la poesía y sobre todo argentina porque es mi trabajo.

—En esta biblioteca, ¿qué lugar ocupan los libros locales?
—Tengo ordenado los libros de Córdoba y de Villa María, como vez tengo libros de Roqué, de Edith (Vera), de Bruno Ceballos, de la señora de Theaux, Rubén Rüedi, Monti, Marina Giménez, también de la generación de Dolly Pagani. No tengo todo, pero lo que tengo lo leo y lo releo bastante.

—¿Cómo la ves a nuestra literatura?
—De este año me encantó “Refractario”, me pareció un excelente primer libro, yo no lo conozco personalmente a Fabián Clementi, pero le he escrito. Y después lo que digo siempre, me gusta lo de Gustavo Borga, Marcelo Dughetti, Carina Sedevich, Edith Vera, “Vecino de Dios” de Dolly Pagany me parece un gran libro de la poesía de Villa María, “Sol de la sombra” de Mario Moral igual; pero como obra de poetas que me parezca interesante son esos. De Normand (Argarate) y Marina Giménez me gustan algunas cosas…

—¿Y de Villa Nueva?
—De Villa Nueva he leído las antologías, lo que creo de Villa Nueva es que una poesía de formas clásicas, como de los ’50, ’60 e inclusive de los ’40 también. Es una poesía de la lírica, yo la leo, me interesa; pero siempre hay que hacer la salvedad de que eso es lo que sale, soy conciente de que hay mucha gente escribiendo y que uno no conoce. Hay un gran crecimiento de la poesía acá y es también por el crecimiento tecnológico también, vos imaginate que hasta 1980 había 20 o 30 libros de poesía publicados, y en estos últimos 30 años, creo que se han publicado unos 60 libros o más.

—¿Cómo te ha ido con el ciclo “Villa Nueva lee en Villa María”?
—Con mucha respuesta. Los poetas de Villa María han leído en Villa Nueva, pero no viceversa, es la primera vez que se hace. Me parece interesante justamente por esto, Villa Nueva tiene una identidad muy fuerte que se basa en otros valores, es una poesía completamente distinta a la que hay acá.

—Recién decías que en los últimos 30 años se publicaron unos 60 libros; a principios de este año en estas mismas páginas realicé un relevamiento de los libros locales publicados en 2007 y superan los 30 títulos.
—Entonces me estoy quedando corto, digamos que en 80 años hubo unos 50 libros publicados y en los últimos 30 alrededor de 200, a uno ya se le pierde la cuenta. Hay un crecimiento impresionante, creo que es obvio que Villa María el género que predomina es la poesía, al margen de la calidad de los escritos; debe haber unos siete u ocho libros de novelas, siete u ocho de relatos y tenemos 200 de poesía. Los padres literarios de la ciudad, como Bruno Ceballos son poetas, la figura más universal que tenemos, Edith Vera, era poeta, al margen de que por allí escribió algún cuento. La poesía para editar es lo más barato, también es lo que menos se vende y lo que menos se lee. Yo siempre digo que con un cuaderno de unas 200 páginas y un par de biromes escribís la obra de una vida, pero no te va a salvar la vida en ningún sentido. Los grandes poetas argentinos han llevado vidas muy modestas en el mundo. La poesía no tiene un lugar en el mercado del mundo, no es un problema de la cultura argentina ni de ésta época, la poesía es poco leída y poco valorada.

—¿Por qué creés que la poesía no llega al lector?
—Porque creo que la poesía demanda muchas cosas que el hombre del Siglo XX no estuvo dispuesto a dar, ni tampoco el del Siglo XXI; demanda un cierto estado del espíritu, una cierta concentración. Vos no podés leer una o dos horas poesía, porque no da la cabeza si lo querés leer bien, podés leer unos cuantos poemas, pero tenés que dejarlo porque satura. Es posible leer cinco horas seguidas una novela, yo lo hago, la novela te lleva, acá en Argentina se lee mucha novela y se lee mucho ensayo periodístico porque también enseña, porque también sirve, decía Juanele Ortíz “la poesía no es útil, es necesaria”.

—¿Qué nos podrías comentar sobre los cuadernos de poesía “Alguien llama”?
—“El gran dragón rojo y la mujer vestida de sol” (revista que apareció entre 1987-1991) dejó de salir por cuestiones económicas. Después de esto y por el gusto de seguir editando decido hacer una revista más chica y dedicada a la poesía argentina contemporánea, de las cuales han salido 18 números en 16 años, se han publicado 220 poetas contemporáneos de 15 provincias argentinas y de todas las edades. Uno de mis criterios es publicar a gente no tan conocida, Borges no necesita el esfuerzo mío, pero sí, quizás, muchos poetas del interior que tienen pocos espacios para mostrarse. La salida es irregular, uno o dos ejemplares por año.

—¿Cómo te manejás con la distribución de las mismas?
—Todo lo envío postalmente. Nunca me ocupé de hacer algo formal, no hice registros de propiedad intelectual ni de nada, siempre fue muy amateur y artesanal. Ahora con Recovecos, que es una editorial profesional, sacamos los últimos tres números y ellos también distribuyen y la parte que me queda a mí la sigo mandando manualmente.

—¿Te agota el hecho de cumplir todos estos roles (editar, distribuir, etc.)?
—Y sí. Son épocas. Yo trabajé 20 años sin parar, este último tiempo lo siento un poco más; lo que a mí no me cansa es leer ni escribir. Es un esfuerzo, pero bueno, sarna con gusto… He aprendido a sobrellevarlo, no dejar de hacer la tarea, ni tampoco hacerlo como una obligación que me quebrante; porque tengo una familia, tengo un trabajo y tengo mis propias cosas también. Sucede que cada vez que publico a alguien me siento con la responsabilidad de quien me confió sus cosas también, pongo mi esfuerzo para que eso ande por el mundo todo lo que pueda.

—En una vieja entrevista que le realizáramos a Marcelo Dughetti, nos decía que resultaba importantísimo publicar tus obras completas, ¿qué opinás al respecto?
—Son las palabras de un amigo, eso me parece una barbaridad. Yo creo que sería interesante reeditar una buena antología de la señora Rosa Vázquez de Theaux, de Monti, el primer libro “Del muerto panorama” de Bruno Ceballos; eso me parecería interesante por una cuestión histórica. Si yo tuviera los medios haría eso, no editar todos los libros de cada uno, pero sí unas nuevas y buenas antologías de eso 4 o 5 poetas.

—En otra ocasión me dijiste que sería interesante también publicar una antología de la poesía de Villa María desde sus comienzos hasta la actualidad, ¿qué otro proyecto te parecería bueno que se hiciese?
—Las antologías que te mencioné, también alguna de Edith Vera, de Horacio Roqué…En cuanto a lo mío no, porque son expresiones de amistad y porque aparte estoy escribiendo, me parece que eso hay que hacerlo cuando uno tiene cierta edad o está aflojando, al margen de estos dos libros que van a salir, tengo unos seis libros más que les tengo que terminar de dar forma. Publico con cierta continuidad porque también escribo mucho. Yo cuando publico es como si no fuera mío, me lo saco de la cabeza, son temas que quedan terminado, es muy liberador publicar. Cantidad no es calidad, ojalá lo fuera, es una cuestión de temperamento, soy así, me siento y escribo lo que puedo.

—Y corregís mucho…
—Sí, y escribiría mucho más de lo que escribo. La poesía me viene, no sé porqué. Una novela es distinta, es una masa de un millón de palabras, es más estructurado y es como un trabajo que podés hacerlo todos los días, la narrativa también. En cambio, la poesía son relámpagos, son pequeños flashes; por supuesto que he publicado el 20% de lo que escribí, porque cuando uno escribe cosas que después no se soportan. Yo trato de publicar lo que en el tiempo puedo sostener, yo no me he arrepentido de lo que escribí salvo de un libro que se llama “Tajo en la piedra” (1984) que no hubiera publicado porque no me reconozco en eso; lo demás, al margen de error y de que uno cambia con la vida, no me avergüenzo de eso.

—Tenés trabajos publicados en otros idomas también...
—He publicado mucho en el exterior en revistas y diarios, pero tampoco me he movido mucho, ha sido también por una cuestión azarosa, de contactarme con gente. Creo que he publicado en tantos medios y en tantos países porque sólo he hecho poesía y he sido un tanto ordenado en esta cuestión, esto, a la larga te lleva a un lugar. He tenido la tozudez de seguir haciendo siempre, he tenido una vocación de dar siempre lo mío, hay poetas que tienen sus libros apilados en casa. Yo no soy así, y al igual que yo hay mucha gente que hace lo mismo; y esa actitud abre caminos. He llevado mucho a bibliotecas, creo en la biblioteca pública, llevo a los encuentros, etc. No hay garantía de nada, pero yo creo en lo que hago y al margen de esto, creo también que ha ayudado esta actitud de no mezquinar ni tener vergüenza. El gran antólogo es el tiempo, el es el que dice que queda o no; un autor puede sentir muchas cosas, pero el tiempo sepulta la obra o la mantiene vigente.

—¿Cómo podés definir tu estilo?
—Yo creo que he logrado más síntesis, digo más con menos. Los temas son los mismos, todo lo que yo escribí son las confesiones de una vida que me ha interesado contar, porque es la mía. No soy un escritor del tipo intelectual, a mi interesa los escritores que tienen un compromiso con lo real, incluso el real de la locura. Las cuestiones de estilo y escuela no me interesan, como así también los programas teóricos y estéticos, los conozco, pero no me interesan. He escrito de los actos de mi vida o del sentimiento, no tanto del pensamiento. Lo que yo pienso siempre lo voy a dejar un poquito relegado, lo que yo siento y vivo trato de que aparezca en la poesía. En definitiva, creo que logré más síntesis, cuidar más los adjetivos, quiero que tenga más claridad lo que digo, en un sentido para lograr más lectores no a mí poesía, sino a la poesía misma. Lo importante es la poesía, después son los poemas que se desprenden de esa fuerza que sostiene al mundo y después el poeta. El poeta es un puente, un medio. Vivimos en un momento del mundo donde cuenta lo que es la persona, el narcisismo, el ego… lo vivimos, lo sufrimos y lo gozamos todos, pero lo que queda es la poesía, que está más allá de los poetas y poemas. La poesía es una forma de sentir lo que nos toca. Creo que la poesía es preverbal y posverbal, la poesía está hecha con esta sensación que está antes de la palabra y engendra algo posverbal que es el silencio.

—Vos naciste en Villa María, ¿nunca pensaste en irte a Córdoba o Buenos Aires como para potenciar tu carrera literaria?
—Yo viví en Córdoba pero no me gustó. Indudablemente, si yo hubiese hecho todo esto en Buenos Aires tendría un reflejo mayor probablemente. Nunca me quise ir de acá porque Córdoba me pareció muy grande y cuando voy a Buenos Aires me empieza a doler la cabeza a las dos horas. Porque hay gente que no conozco, yo extraño mucho mi ciudad y mi casa. Soy muy apegado a la tierra. Mi familia materna hace un siglo que vive acá, por eso Villa María la siento como una cosa íntima para mí (al margen de todo lo que cambia) y me gusta caminar en esa intimidad y reconocer todo. Yo nunca salí del país, a pesar que tenemos muchos parientes en el exterior. He sido muy de acá, incluso en la poesía, aunque tal vez de una forma no tan evidente, yo reflejo mucho de la ciudad, son cosas que cuando las escribo siento que son de acá, que no podrían haberse escrito en otra parte. Deseo morirme acá, eso se lo pido a Dios siempre, me parecería espantoso tenerme que ir a morir a otro lado. La he querido a Villa María, pese a que todos los villamarienses critican la ciudad, porque la quiere más la gente que no es de acá. Y cuando digo la quiero, quiero los arbolitos, las casas, el viento, todo… En estos últimos años ha cambiado increíblemente mucho la ciudad, no está más donde yo me crié; pero no sentí un duelo por eso, es como que la integro, como que estuvo también. La esencia está, porque es el viento, el río, es saber que vos caminás 40 cuadras y está el campo… Villa María me alegra, me siento cómodo, y he sentido como dos cosas: la gente, y las construcciones y el clima. Hay personas que están aferradas a la gente, a la familia, a los amigos, pero la ciudad en sí, no. Yo no me olvido de los amigos, pero la ciudad es más que eso, Villa María es ese gran todo.




(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, el domingo 05 de octubre de 2008. (Las preguntas y respuestas que están en cursiva, no fueron publicadas en papel por limitaciones de espacio).

domingo, 28 de septiembre de 2008

César "Titina" Bravín

MOTORBLUES PARA LLEVAR
CÉSAR “TITINA” BRAVÍN
ACERCA DE SU DISCO DEBUT


Acordamos para encontrarnos en su casa cerca de las 20. Se le hacía imposible reunirnos antes, ya que César es maestro de artes plásticas y dedica parte de su vida a la docencia; aunque en ocasiones, también es comerciante y pinta carteles según la demanda. Posee una fantástica mano para la pintura de cuadros y es un virtuoso del bajo eléctrico que aprendió de manera autodidacta.
Junto a Gastón Nigro en guitarra y Darío Vasconi en batería forman una de las bandas más poderosas y destacables de la urbe local. Me refiero a Motorblues, el trío de blues y de rock que la peleó siempre desde abajo y que luego de siete años de carrera acaba de cumplir uno de sus objetivos más loables.
Hace dos años atrás cuando le consultábamos en estas mismas páginas cuáles eran los objetivos de la banda, “Titina” nos había respondido que “el sueño de cada banda es llegar a grabar un disco”. Hoy lo tienen, “Sillazo por el lomo”, es el título que da nombre a una placa que costó en salir, pero que valía la pena esperar.
Nos sentamos en la cocina de su casa y no demora en servirme un café como no he probado nunca. El motivo de mi visita es interiorizarme en algunos detalles de este nuevo CD de los que se han editado un millar de ejemplares y que logró confluir a grandes trabajadores de la música como Don Villanova (ex Botafogo) y Victor “Vitico” Bereciartua.



—¿Cómo fue que, finalmente, el primer disco de Motorblues salió a la calle?
—Teníamos que buscarle la mejor opción a las pocas armas que teníamos, sacarle el máximo jugo; intentamos por todos lados y se consiguió la posibilidad que nos dio la UMI (Unión de Músicos Independientes), que nos abrió la puerta para la edición. Pero antes grabamos en la sala de nuestro baterista Darío Vasconi. Otra veta se abrió cuando Vitico nos hizo el nexo con Gonzalo Villagra (de Natas), quien mezcló y masterizó todo el material con su gran talento. A buen precio y gracias a la gamba de Víctor, así se fue armando.
Restaría la distribución, que eso no se logró, quedamos independientes porque en ese caso hay que hablar con alguna compañía que te distribuya en el país; sino es imposible hacer llegar tu disco en mano a todos esos lugares.

—En un principio la idea de la grabación del disco iba a correr por cuenta de José Palazzo, ¿por qué razón no se concretó de esa manera?
—Sucede que Palazzo tiene mil ocupaciones y por ahí nuestro proyecto con él era que nos diera empuje como banda de Córdoba; quizás se pueda dar alguna vez, pero se estaba dilatando mucho y nuestros tiempos apremiaban. Fue uno de los motivos por los cuales nos demoramos en sacar el disco. Quizás en otro momento se de con ésta banda o con otra de Córdoba que él pueda bancar. De todos modos nos dio un montón de manos y seguiremos haciendo algunas cosas juntos él.

—¿Facilitó muchísimo el hecho de que Darío pusiera su estudio de grabación?
—Y sí, porque teníamos el tiempo necesario para grabar tranquilos y en confianza acá en Villa María. Nos juntábamos cuando podíamos y después nos volvíamos cada uno a su casa. Nos reuníamos todos los sábados, deben haber sido 10 sesiones (y mientras me dice esto se retracta a la brevedad), menos fue. Dejame sacar la cuenta (y con los dedos cuenta: “uno de batería, dos o tres de guitarra…”); deben haber sido ocho sesiones.

—De todas maneras ustedes tenían las canciones muy trabajadas, ya venían laburándolas de hace mucho tiempo…
—Sí, hay bandas que componen 125 temas en tres meses y elijen 12 para grabarlos; pero para nosotros el proceso de cada canción es como un parto, necesita su maduración, tocarlo muchísimas veces en vivo, pulirlo, modificarlo… El mismo toque en vivo te va tirando lo que le va haciendo falta al tema o le está sobrando. Nuestras canciones tuvieron ese tiempo de crecimiento. Llegamos al estudio con los cortes cocinados. Nos pasó que creíamos que algunos temas estaban redondos en el primer ensayo y luego de escuchar varias grabaciones de los mismos, nos dimos cuenta de la cantidad de cambios que tuvo con el tiempo ese tema.

—¿Después de la grabación de este disco volviste a escuchar el demo que grabaron allá por el 2006?
—No quiero escucharlo más (risas). El cambio es abismal, no sólo porque está grabado muy simple, en corte directo, todo junto; también porque el sonido del disco está tomado mucho más a conciencia en la grabación y arriba tiene la mezcla y la masterización que lo levantó 100%.

—¿Cómo les ha ido con la venta de “Sillazo por el lomo”?
—Muy bien, no sabemos una cifra exacta, pero debemos haber vendido unos 400 discos aproximadamente. Cuando lo presentamos en La Trastienda (Buenos Aires) se vendieron más de 20. Es raro que la gente gaste guita en la banda soporte es raro y espectacular a la vez.

—Hoy revisaba unas cuantas páginas de Internet y hay varias de Buenos Aires que lo promocionan…
—Salió en la revista Pronto, Fantino pasó como dos o tres temas en la radio, hubo un comentario de la tapa del disco en el Página/12, en los blogs… hay buenos comentarios en general.

—¿Les abrió algunas puertas la publicación del disco?
—El disco te hace existir, el disco avala a una banda; una banda es lo que son sus discos, y después hay que hacer la defensa en vivo. No podés ir a Página/12 y decirle “no sabés lo lindo que tocamos”, ¡no!, tenés que llevarle el material. Ahora somos una banda, los temas merecían estar en un disco, por más que quede en el olvido, para nosotros ya quedó registrado una etapa de nuestra vida. Es muy bueno, porque nos encontramos gente que no sabés quién es ni de dónde y te hablan y hasta ¡te defienden!

—La espontaneidad juega un papel muy importante en Motorblues y eso también se nota en el CD.
—Sí, varias cosas se grabaron desde la primera toma y hubo algunas otras en que se renegó un poquito más. En los solos de guitarra, los arreglos de batería o bajo hay muchos que son del momento. Hay cosas que sabemos que en algún show en vivo salieron más mágicos y no se logró para la grabación; hay otros temas que la mejor versión salió en la grabación del disco. Todo esto es parte de nuestro estilo. El tema de Gastón se grabó diferente a todas las canciones del disco, nos sentamos en ronda, pusimos un micrófono aéreo que tomo todos los sonidos. Gustavo “Coco” Vasconi, que estaba en los controles, agarró la criolla; Gastón se sentó peladito; Darío puso un redoblante y yo el equipo de bajo bajito. Por eso te digo que es un tema mágico, porque salió de un tiro; incluso dejamos a propósito un diálogo donde Gastón nos dice en que tono estaba y tararea el tema al principio.

—Está bueno, porque deja traslucir que no les preocupa tener el disco perfecto.
—No, porque no somos así y no buscamos eso, somos una banda de mucha honestidad. No dejamos de hacer blues, podemos estructurar hasta cierto punto, pero también hay que dejar un margen para la inspiración del momento: arte efímero (risas).

—El estilo de ustedes se mueve desde el rock al blues y viceversa, ¿cómo lo podrías describir?
—Todo tiene una base blusera, por más rockera que parezca; si vos desarmás todos los temas te encontrarás que la estructura es blusera. Está escondido, pero está. Por ejemplo si tocás el riff de “Sólo a veces” con una criolla y un slide es folk blues directamente del sur de Mississippi (y termina esta aseveración mientras me reproduce con su boca el mencionado riff).

—Con siete años de carrera, ¿cómo notás la evolución de Motorblues?
—La idea original está intacta, estuvo claro desde el principio; pero se fue dando según los actores que fueron participando hasta llegar al trío con Gastón y Darío. Siempre hubo musicazos, pero por ahí no terminaba de cerrarnos los temas, las composiciones, en este momento sí se dio el concepto, el sonido, así es, esto es Motorblues. Contamos con Darío que es un baterista que toca Shuffle como pocos, Gastón es absolutamente salvaje y toca blues sin imitar a S. R. Vaughan (parece una huevada pero hoy por hoy es una rareza) y yo pretendo aportar swing y empuje con mi bajo y expresión con mi voz.

—El disco está dedicado a “Monky”, el “Turco” Meinardi y Pappo ¿cómo los recordás?
—Cada uno aportó su cuota al crecimiento, al temple de uno desde su lugar: Pappo con su magia, con su mito, conocerlo en persona, tocar con él, la majestuosidad de la que nadie duda. Monky como amigo y todo lo que implicaba en carne propia lo que es el rock, él la vivía todos los días más allá de la amistad. El Turco fue mi primer contacto con la mística del rock en las letras que tenía, en la forma de pensar; yo me crié con él, después Monky y sobrevuela todo Pappo. Toda esa suerte de conocer a los tres fue armando la personalidad de uno, no sólo a mí, sino mucha gente. No hablo solo de lo musical, sino la parte humana, filosófica de la vida. No había duda que el primer disco que logramos hacer 100% personal, y hablo también por Darío y Gastón, tenía que estar dedicados a esas tres personas.

—Lindo hubiese sido decirles, “tomá viejo, acá está el disco”…
—Claro, ninguno de los tres lo pudo ver; pero seguro que lo están escuchando, seguro que les gustó y seguro que nos están dando una mano. Digo esto porque hay un montón de cosas que no se explican; yo creo en las almas que andan dando vueltas en el aire, no se si es sólo una esperanza, pero estoy convencido de eso. Te orientan sin que vos te des cuenta, hay algunas cosas que no te las podés explicar: la relación con Vitico, quien nos agradecía en la segunda visita el haberle devuelto la alegría a su casa perdida por la muerte de Pappo; otra, el día que falleció Pappo yo estaba pintando un cuadro de él; o también Santiaguito (uno de sus niños) que de todos los retratos que tengo pintados siempre elije el del Carpo y lo besa; o hay muchas cosas que se dan creo que gracias a Monky que está por acá y que pareciera nos guiara en el camino… Es como que estamos en la senda, a un río no podés desviarle el cauce, podés hacerle un dique, pero un día viene una crecida y el río sigue su curso. Somos un grupo honesto y esto se refleja en nuestra música, somos como somos, no fabricamos nada y gracias a esto estamos llegando a la gente.






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REPASO DE “SILLAZO POR EL LOMO”
TEMA POR TEMA


En esta misma oportunidad le solicitamos a Titina que nos definiera sucintamente cada uno de los temas que integra el disco debut; esto nos contestó:


1. Es su ley (dedicado a Pappo) (Bravín – Nigro)
El dolor por la muerte de Pappo me llevó a escribir esta letra y melodía. Se redondeó con un riff de Gastón.
Rock.

2. Iba a suceder (Bravín – Nigro – Argüello)
Mensaje positivo sobre la vida. Los bajones son una pérdida de tiempo.
rhythm and blues poderoso.

3. El fondo de mi copa (Bravín)
Compuse esta letra hace 15 años cuando era miembro de la gran banda de rock local “Carroñero”, le cambiamos el ritmo y agregamos nuevo riff.
Soul-disco sobre el blues original.

4. Blues prestado (Nigro – Bravín – Stocchero)
Letra de Sergio Stocchero. Gran riff de Gastón.
rhythm and blues super power.

5. Sólo a veces (Nigro – Bravín)
Estructura folk-blues, pero le metimos toda la caña hard. Letra que habla de medir un poco los excesos.

6. Tu mejor hombre (sillazo por el lomo) (Nigro – Bravín – Tieffemberg)
Letra de Monky que habla sobre lo desagradecida que suelen ser, a veces, las mujeres. No alcanzó a conocer la música que le pusimos. Lo homenajeamos usando su título para el disco.
Blues zeppeliano.

7. Murmullo de pieles (Bravín – Nigro)
Describe un amor furtivo, ritmo sensual con solo de trompeta.

8. Motorblues (Bravín)
Clásico blues tipo Muddy Waters de un solo tono. La letra describe las peripecias de esta banda para sobrevivir.

9. Blues para mi vieja (Nigro)
Música y letra de Gastón, también él se encarga de cantarlo. Grabado con un solo micrófono de aire en una sola toma.
Atmósfera mágica.

10. No me hartes (Bravín – Nigro)
Clásico rhythm and blues para adelante.

11. Como una luz (Nigro – Bravín – Vasconi)
El tema más rápido y pesado del disco para espantar a la muerte.



(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, el domingo 28 de setiembre de 2008.-

sábado, 27 de septiembre de 2008

Miradas sobre la oferta cultural de Villa María

CÓMO ESTAMOS HOY, ¿EH?
OPINIONES Y CRÍTICAS
MIRADAS SOBRE LA OFERTA CULTURAL



EL DIARIO reunió a artistas, productores, organizadores de eventos, responsables de espacios artísticos y editores culturales para que respondan a estas tres preguntas básicas:

I. ¿Cuáles creés que son las razones por las que la ciudad tiene más actividad cultural que antes? (mayor poder económico, mayor población universitaria, más oferta)
II. En tu actividad, ¿en qué aspectos han influido, positiva y negativamente, estos cambios?
III. ¿Qué creés que le falta para que se convierta en un verdadero portal turístico?




Alejandro López, responsable de la revista cultural Compartiendo

I. En principio, creo que la ciudad ha tenido siempre a la gran mayoría de sus artistas en lo oculto o en potencia. Hoy se suman la Universidad con sus carreras en Música y Diseño e Imagen, la afluencia de alumnos a las escuelas de arte y la creación de espacios, la mayoría privados, en donde el artista encuentra eco en sus propuestas, en especial los músicos. En ciertos espacios públicos, como la Biblioteca Mariano Moreno y el Museo Bonfiglioli con su asociación, hay personas que están participando en forma comprometida.
III. Nuestra ciudad no posee una marcada atracción natural para el turismo (la costanera es un espacio en el cual se podría trabajar más), por lo tanto se debe crear la atracción para las personas que nos visitan o estén de paso. Se debería crear la atracción permanente y no un sólo mega evento en todo un verano, con todo el potencial artístico que hay en nuestra ciudad.

Normand Argarate, escritor y miembro de la Universidad Popular

I. El cambio cualitativo se cristaliza con la creación de la UNVM. Si bien en la ciudad existía una interesante tradición educativa, la incorporación a la dinámica urbana de nuevas generaciones, implicó una transformación cultural. Este cambio se consolida y se afirma con el nuevo edificio de la Biblioteca y Medioteca Mariano Moreno, que se ha constituido en un centro cultural alternativo. Desde mi perspectiva, la dimensión política -desde la mirada del justicialismo- fue un factor decisivo, ya que el mismo intervino en el espacio público, a través de la cultura y la educación.
II. En el caso concreto de la literatura, basta observar la grilla de actividades de la medioteca para entender el crecimiento de estos nuevos circuitos culturales; obviamente el crecimiento bibliográfico y también la mayor oferta a través de librerías nuevas. La ampliación del campo de lectura se advierte nítidamente con la amplia convocatoria que generó las últimas ediciones de la Feria del Libro. Como aspecto negativo señalaría la dificultad, general no sólo de la ciudad, cada vez mayor de generar movimientos colectivos.
III. Los cambios más profundos, aún están pendientes en la mentalidad de sus pobladores, con la configuración de algunas pautas conservadoras, que potencian mecanismos reactivos. Bialet Massé en 1904 escribió sobre nuestra ciudad: "Todo el mundo está para trabajar. Nadie vive por el gusto de vivir". Esta característica debe modificarse a través de un intercambio simbólico cada vez mayor entre la relación entre ciudad e individuo.


Horacio Lucero, deMusicalísimo Producciones
I. Entre las razones se cuenta: todo lo generado por la Universidad, la presencia de una "movida" importante de jóvenes de diversos lugares y la demanda de espacios. La situación de bonanza económica que rodea a la ciudad, no sólo ha generado inversiones inmobiliarias, sino que le ha otorgado mayor actividad comercial, social y cultural, con una afluencia masiva de gente de la región.
II. Todo cambio genera una movilización, resistencia, pero creo que Villa María se está recibiendo de ciudad, un perfil que la proyecta más allá de sus propios límites.
III. Para ser un verdadero portal turístico, hace falta una política de Estado, que involucre a todos los sectores participantes. Hace falta infraestructura, mejorar servicios, mayor difusión, un accionar articulado entre lo público y lo privado.


Marina Bossa, propietaria de la galería de arte Los Cuatro Gatos
I. Tarde o temprano tenía que haber una apertura en lo cultural, lo que no quiere decir que a mayor actividad mayor concurrencia (siempre somos los mismos los que estamos en los eventos). ¡A la costanera del domingo no la desbanca nada! Para mí, la mentalidad de rebaño sigue al poder.
III. Nos falta montañas, mar, arena, bosques, originalidad. ¡La soja es re aburrida!

Mariano "Negro" Pérez, productor independiente de eventos

I. Hay más ofertas de espectáculos porque las bandas y obras de teatro nacionales quisieron salir a actuar más en el interior y por eso Villa María es un paso obligado para mostrarse. De hecho, nuestra ciudad ya está por arriba de Río Cuarto en nivel de espectáculos. Por otro lado, no creo que haya mayor poder económico acá. El rock y el arte nunca vieron un peso desde el municipio. II. Mis propuestas son diferentes a todas las que busqués. Soy el único que se ocupa de las bandas alternativas en la ciudad. En la ciudad no hay radios y medios de información para que la gente se culturice más acerca del tema. Por otro lado, los dirigentes deberían hacer algo urgente ya no quedan lugares para tocar y tenemos alrededor de 30 bandas en la ciudad. Yo me sentaría a pensar qué está pasando en Villa María y cómo dar una solución.
III. La propuesta continua de espectáculos gratuitos es una de las formas de atraer a la gente sumada a otras cosas que ya se hacen fijas.

Raúl Oliva, organizador del Danzart y ex director de Cultura

I. No estoy bien seguro de si en la actualidad hay más actividad cultural que antes, lo que sí es fácil advertir es que hay una gama mucho más amplia. Como razones debería nombrar la importante migración de personas de la zona, y en menor escala de otros puntos más distantes atraídos por las posibilidades de estudiar y formarse. La Universidad Nacional está cumpliendo un rol significativo promoviendo desde la Secretaría de Extensión múltiples actividades. En los últimos años, ante la falta de políticas culturales y el escaso accionar en este sentido por parte del Gobierno comunal que protejan y alienten la producción artística y cultural. Los hacedores del medio comenzaron a “arreglárselas” en forma independiente y esto redundó en un alto beneficio para la cultura local. El mayor poder económico no tiene mayor influencia, pues es fácil darse cuenta que la gente aún cuando tiene más dinero no lo invierte en la actividad cultural independiente. La mayoría elige ir a comer en alguno de los lujosos restaurantes.
II. En mi caso en particular la llegada a la ciudad de artistas de la danza de buen nivel, ha influido positivamente en niños y jóvenes. Negativamente, podría decir que el programa de TV “Bailando por un sueño” no es el mejor ejemplo.
III. Una sola cosa y es fundamental: un rotundo cambio de mentalidad y de actitud.


Alejandra Alesso, responsable de la agenda Miró
I. La necesidad de tener una organización de esa oferta existía y era concreta, algo que se vio incrementado sobre todo con la Universidad y las sedes a distancia. Respecto al poder económico, creo que el afluente de gente ha sido regularmente el mismo. Aunque la oferta actual es mayor y genera que la gente se acerque mucho más seguido, utilizando la tecnología a su favor.
II. Positivamente se sumaron muchas más actividades diarias a la agenda y la oferta es mucho más extensa, variada y alternativa. Con respecto al aspecto negativo, el concepto de cultura es tan variado y de múltiples interpretaciones, que lo que sí creo es que hay espacios no convencionales que no están siendo explotados. Faltan incorporar intervenciones callejeras, happening, en espacios no convencionales, body arts.
III. Comenzar a cuidar y conservar nuestro patrimonio histórico cultural, que en los últimos años, con el gran avance de la ciudad ha sido devastado. Es necesario crear, de manera concreta y real una Secretaría de Turismo activa.

Pablo Tigero, dueño de La Brújula y productor de eventos

I. Se ha modificado la oferta gracias a la Universidad, pero no lo que debería. Está creciendo a pasos lentos porque Villa María está en el centro del país y porque tiene una importante región. En el aspecto turístico, lo único que vende la ciudad es el Anfiteatro una semana y después hay algunos eventos en la costanera y nada más. En el arte hay mucha voluntad en varios sectores, pero no son apoyados como deberían. En la música cada vez hay menos lugares para ir a tocar. No hay salón para bandas de 500 personas para abajo. En teatro tiene que venir algún número marketinero para que se llene el Verdi. En el fútbol la Plaza Ocampo se llena cuando Alumni está en la punta o en alguna final. Pero lo que sí veo es la voluntad con conocimiento y esmero de muchos.
III. Para ser centro turístico le falta una fuerte inversión publicitaria ofreciendo y ayudando a sectores (algunos sin fines de lucro) que tanto hacen. Exprimiendo en todo sentido la costanera con eventos públicos, no solamente con bandas de rock, sino profesores de Educación Física brindando aeróbic, kick boxing. Traer espectáculos de gran nivel en el Anfi y en otros lugares, sabiendo aprovechar cuando éstos toquen en Córdoba. En el deporte: tratar de llegar a los más importantes clubes de Buenos Aires, junto con la liga local para que 2 ó 3 veces por años vengan a Villa María. Tratar de hacer un torneo de verano, por ejemplo con Belgrano o Talleres, en la ciudad.

Germán Galdeano, organizador de recitales

I. La cultura como toda actividad tiene conexión con lo económico pero también cada vez es más a pulmón sobre todo en mi área que es la música, donde últimamente se han multiplicado ofertas en pubs. Acá también aparece una ironía; ¿Será que la música en vivo hoy es necesaria, que trae gente, porque está directamente conectada con la actividad gastronómica, por decirlo de alguna forma? Se demanda música en vivo pero se paga muy poca. Es cierto que la movida es mayor, por lo que hay que darle crédito a la UNVM. Pero lo que se genera puertas afuera de la universidad por sus propios alumnos no la respalda. Desde el municipio, en el único momento que tenemos una chance en los ciclos de verano.
III. Para ser un lugar de turismo debe ofrecer actividades de lunes a domingo y no sólo en el centro. Hay que cubrir toda la noche también. Y que cortar las calles no pueda ni deba ser sólo para un discurso político sino también para que la gente baile y se divierta.


Miguel Arcando, productor del Teatro Verdi
I. Por un lado se han ido rompiendo algunos mitos, lo cual ha permitido a nuevas generaciones expresarse con mayor libertad. No creo que el poder económico haya influido tanto para que hoy en Villa María exista mayor oferta cultural. Sí puede tener una importante influencia la población universitaria.
III. Creo positiva la alternativa de la construcción de hitos en los distintos ingresos de la ciudad. Lo cual, seguramente, permitirá que éstos también se conviertan en "Oficinas de información turística", ya que deja mucho que desear en los distintos ingresos de la ciudad la falta de información. La información debe ser completa, ya que en los distintos medios virtuales y folletería no hay ninguna foto del Teatro Verdi.


Darío Falconi, editor de El Diario Cultura
I. El crecimiento cultural y la difusión de eventos es más que destacable. Sobre sus razones se me ocurre la instalación de la UNVM como un factor capital. Por otro lado la ciudad es un polo industrial y comercial muy importante, lo que genera gran flujo de dinero, que deriva en la creación de lugares donde se desarrolla la cultura de diversas maneras. El Festival Nacional de Peñas, cuyo crecimiento es cada vez más notable, acerca a turistas de distintas latitudes. Sin embargo, todavía falta mucho: se reclama más atención por parte de los organismos oficiales. Son muchos los que no pueden mantener los espacios donde se difunde la cultura (pienso en El Estilóbato). También son muchos los que se quejan de no tener lugares para tocar, pero también son muchos los que no asisten a los conciertos.
III. Villa María tiene su río, su Festival Nacional, sus universidades, su teatro, su casino, su estadios de fútbol, su Anfiteatro para espectáculos memorables, su cine, su hipódromo, sus boliches, sus músicos, poetas, pintores, escultores, sus medios de prensa, sus casas culturales, su infraestructura cada vez más amplia, su historia. Ubicada en un lugar estratégico... Quizás habría que difundirla más, mostrarle al turista y al que está de paso que la ciudad es portadora de múltiples posibilidades.


Luis López, sonidista y productor
I. La movida cultural creció porque la población universitaria es muy elevada. Hoy tenemos muchos jóvenes en la ciudad con muchas ganas de crecer en distintas actividades. También influye el poder adquisitivo porque hoy estamos más estables a nivel económico -no mucho- pero sólo es uno de los factores del movimiento.
II. En mi actividad se ha desarrollado a favor aunque ello también requiere más trabajo técnico y otras exigencias (sonido, puesta en escena, iluminación).
III. Villa María tiene todo para ser una de las ciudades turísticas más importantes. Tiene la gente espectacular, la costanera bonita, es bella en todo sentido. Quizás si hacemos más publicidad a nivel nacional cambia.


(En el 141 aniversario de la ciudad de Villa María, EL DIARIO editó un número especial de 80 páginas en el que, además de la información diaria, se entregó "un suplemento especial en el que se repasan y analizan hechos y situaciones que determinaron cambios notables en el paisaje y el modo de vida de los villamarienses."

(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del Paí, el sábado de 27 de setiembre de 2008.-
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Lo que sigue son mis respuestas completas al cuestionario que nos hiciera llegar la gente de EL DIARIO del Centro del País, y del cual se extrajo la parte que se publica más arriba.
I. ¿Cuáles creés que son las razones por las que la ciudad tiene más actividad cultural que antes? (mayor poder económico, mayor población, más oferta).
Primero que nada, habría que delimitar que entendemos por “antes”; en mi caso particular hace ocho años que estoy en Villa María, antes no la conocía. Mi acercamiento a la ciudad se dio en febrero de 2000 cuando viajé a Villa María para iniciar el cursillo de ingreso en la UNVM.
Hecha ésta aclaración, debo reconocer que en los últimos años el crecimiento cultural y la difusión de las actividades culturales es más que destacable.
Sobre las razones de dicho crecimiento, se me ocurre que la instalación y puesta en marcha de la UNVM se configura como un factor capital. La casa de Altos Estudios ha sido un polo atractivo de estudiantes y profesores de diversas localidades y provincias que trajeron consigo muchas experiencias, ciertas prácticas que se fueron mixturando con las existentes, gustos, actividades y maneras de pensar…
Por otro lado Villa María es un polo industrial y comercial muy importante, lo que genera gran flujo de dinero, que deriva en la creación de lugares donde se desarrolla la cultura de diversas maneras. El Festival Nacional de Peñas, cuyo crecimiento es cada vez más notable acerca a los distintos turistas a conocer a una de las ciudades más importantes de la Provincia de Córdoba.
Sin embargo, todavía falta mucho, y aquí me baso en los diferentes testimonios que cada domingo publico en las páginas de este diario. Son muchos los que reclaman más atención por parte de los organismos oficiales, son muchos los que no pueden mantener los espacios donde se difunde la cultura (digo esto y pienso en El Estilóbato por dar un ejemplo), son muchos los que se quejan de no tener lugares para tocar, pero también son muchos los que no asisten a los conciertos… En fin… el ambiente es complejo; pero en la balanza, queda en claro que Villa María va por buen camino, ha crecido muchísimo y lo sigue haciendo.

II. En tu actividad, ¿en qué aspectos han influido, positiva y negativamente, estos cambios?
Mi actividad se divide básicamente en dos partes, por lado soy administrativo de la mencionada universidad y por el otro colaboro en EL DIARIO y algunas revistas de cultura locales. Obviamente que todos estos cambios han influido de manera positiva en mi actividad.
Mi trabajo administrativo está muy vinculado, la educación y la cultura tiran para el mismo lado.
En lo que respecta a mi trabajo periodístico, me ha posibilitado conocer a un puñado de gente que tiene algo para decir en los diferentes lenguajes que el arte posee y ha servido también para que la gente conozca un poco más sobre estos personajes que habitan la ciudad y que le dan cierto color a la misma. Sólo hay que escudriñar un poco para que los grandes talentos salgan a la vista; hace ocho años que estoy aquí y siempre aparece alguna persona o grupo de personas que no dejan de sorprenderme. Villa María se postula como ciudad del conocimiento, pero también como difusora del arte y la cultura con todas las letras.

III. ¿Qué creés que le falta para que se convierta en un verdadero portal turístico?
Villa María tiene su río, su festival nacional, sus universidades, su teatro, su casino, su estadio de fútbol, su anfiteatro para espectáculos memorables, su cine, su hipódromo, sus boliches, sus músicos, poetas, pintores, escultores (por mencionar las ramas del arte más tradicionales), sus medios de prensa, sus casas culturales, su infraestructura cada vez más amplia, su historia… Quizás habría que difundirla más, mostrarle al turista y al que está de paso que la ciudad es portadora de múltiples posibilidades. Principalmente habría que convencernos de que nuestra ciudad es un verdadero portal turístico; creo que en el autoconvencimiento de esta aseveración radica la principal falencia. Debemos estar preparados para atender al turista, ofrecerle información, ser cordial, abrir y mantener en condiciones los lugares de esparcimiento, recreación y “comercio autóctono”, para que el visitante pase una placentera estadía en nuestra casa.
Ubicada en un lugar estratégico, vínculo con las provincias más importantes del país, con una geografía que le favorece y las mujeres más coquetas y más lindas del país, Villa María está a un paso de convertirse en un polo turístico de importancia.