domingo, 19 de julio de 2009

Fabián Clementi. Poeta de aguas mágicas y tranquilas

ENTREVISTA CON
FABIÁN CLEMENTI
POETA DE AGUAS MÁGICAS Y TRANQUILAS




Inimaginable podría ser una vida ligada a la literatura.
En su casa, lo único más cercano a un libro, era el cuaderno con el fiado del almacén.
A los siete años empuñó la raqueta por primera vez y no la dejaría nunca más. En su San Francisco natal iniciaría una carrera que cada vez le redoblaría sus exigencias, y que dada su habilidad y talento, lo haría despegar hasta jugar a lo grande en Alemania y Francia.
Pero esa vertiginosidad, la presión y toda esa parafernalia que encerraba estar jugando profesionalmente al tenis a miles de kilómetros de donde nació, quizás lo fue desilusionando. Pero no hay mal que por bien no venga. De vuelta en nuestro país y con tan sólo 20 años colgó la raqueta, aunque no definitivamente, ya que continuó practicando ese deporte pero para enseñarlo y ganarse el sustento.
Esta actividad le permitió más libertad, el tiempo y la posibilidad de plasmar en el papel sus sentimientos, sus pasiones y sus preocupaciones.
Inició un taller con Marcelo di Marco y fruto de su inquietud y dedicación publicó dos libros en menos de un año: “Refractario” (junio de 2008), y “Spectrorum” (febrero de 2009). En el primero, muestra con tono biográfico y crudo las vivencias de ese joven tenista que se busca así mismo; mientras que en éste último, da un volantazo a la línea presentada en su publicación debut y nos muestra poemas con otra temática y con cierta pincelada más literaria. Un libro donde la identidad atraviesa cada página y encuentra eco en sus amigos, sus abuelos (que vivieron aquí, pero que no conoció) y los lugares de la ciudad en la que habita.
De sus libros no realiza presentaciones, simplemente los publica y los hace circular, piensa que “el libro tiene que tener la libertad necesaria para hacer su recorrido solo”.
Sobre la relación de estos textos comenzamos nuestra charla.


—Hay un cierto giro entre tu primer libro y el segundo, ¿en qué creés que se diferencian y cómo has compuestos los versos de cada uno?
—Sí, mi segundo libro realiza un giro si se lo compara con primero. En “Refractario” prevalece una cierta crudeza, sobre todo en la primera parte. También la estructura de los poemas es más contundente. En cambio lo que tengo para decir en el segundo libro es más metafórico, con una temática basada en la imagen y el paseo. Diferente del primero, que es más introspectivo y autobiográfico. “Spectrorum” también es autobiográfico, pero la mirada sale más para los costados. El ojo poético gira hacia los bordes, pero, al igual que en el primero, también para atrás, en dirección a un pasado irresuelto y en el cual se ubica el principal espectro, que son mis ancestros.
Los versos, creo yo, se componen según el estado del alma. En el escarbe, uno descubre el piano con su melodía ocasional. Eso es lo curioso y lindo.

—¿En qué se relacionan la poesía con el tenis? ¿Son complementarios? ¿En qué momentos hacés una y otra cosa?
—La poesía se relaciona con el tenis como con cualquier otra cosa que la pueda hacer resurgir. Me parece que, donde hubo un dolor, algo intenso e interesante que La Maga logre absorber. Ella aparece con la capacidad de hacer resucitar al sapo, que es el poeta (encima de otro pozo). Entonces la felicidad vuelve a mostrar su fondo. Durante gran parte del día doy clases de tenis. Pero en algunos bordes de la jornada yo voy cosiendo mi posible obra con ese hilito tan difícil de enhebrar, que es la palabra.

—“Refractario” y “Spectrorum” se han dividido en tres partes, ¿porqué construís tus libros con esos tres pilares? ¿Cómo pensás el armado de un volumen, qué características debe reunir para vos?
—Escribo tanto que llega un momento en que debo escoger y agrupar el material. Para armar “Refractario” primero opté por unir tres libros de los que luego seleccioné algunos poemas, y así lo creé. Con “Spectrorum” sucedió lo mismo. Creo que sería bueno aclarar que ésto no estaba premeditado. Sólo sucedió así. En un momento, la lámpara se prendió y brotó la idea de la cual estoy más que satisfecho y feliz. En todo lo dicho me ayudaron mucho Gustavo Borga y Marcelo di Marco, a quienes agradecí y agradezco mucho.
Creo que la característica esencial que debe reunir el armado de un libro es la claridad/calidad.

—¿Qué papel juegan los afectos en tu poesía?
—Los afectos son algo clave en mi escritura. Creo que sin ellos no habría mucho para decir. Ahora, ¿qué son los afectos? ¿La familia? ¿Los amigos? ¿La amada? ¿La palomita que pasa y se posa en el limonero? ¿Ves? Hay tantas cosas para decir. Lo no afectivo también puede ser un disparador. La poesía nada en los extremos.

—Si tuvieras que diseccionar tu poesía, ¿qué elementos encontraríamos (música, familia, pintura, escritura, películas, que más...)?
—Pienso que es el lector quien tiene que contestar a esta pregunta. Igual, voy a intentar continuar tus palabras: dolor, colores, fantasmas, abuelos, sangre, agua, tenis, muerte, cielo, Dios…

—En otra entrevista consideraste al ambiente literario local "soberbio y egoísta", ¿seguís pensando lo mismo? ¿Es posible pensar en otro escenario para las letras locales?
—Lamentablemente el ambiente de la poesía no cambia mucho en relación a otros. Donde hay intereses protagónicos, la disputa se vuelve tenaz. Por suerte no hay dinero (creo), pero sí un ego capaz de demoler o fisurar a quien se cruce en el camino con o sin la intención de ocupar su espacio. Pienso que el ser humano es así, más en estos tiempos en que la aceleración venció al ocio, a la contemplación, como bien dijo en un programa Fernando peña. Todos, y por supuesto que me incluyo, deberíamos hacer una gran autocrítica hacia donde vamos o qué carajo estamos haciendo cuando buscamos diseñar una nueva tribu. ¿No sería más productivo un Estado Poético que regule todo ésto? ¿Y quién lo manejaría? Ahí vendría el problema. Opino que el poeta busca no quedar afuera de la vidriera. Ya demasiado lejos quedaron los versos del consumo del pueblo, entonces se desespera por mostrarse. O por recibir una palmeada o los aplausos. ¿Y quién no? Pero que no se vuelva una vedette, por favor. Ya hay demasiadas en programas como el de Tinelli.
Ojalá podamos pensar en otro escenario para las letras locales, pero lo veo cada vez más difícil. Pienso que hay que tener en claro que cuando se hace demasiado bullicio, la poesía se escapa, ya que es un pececito de aguas mágicas y tranquilas.

—¿Por qué publicás en Córdoba?
—Publiqué mis dos libros en llantodemudo, editorial de Córdoba, porque editor se mostró muy conforme con mis libros. El perfil de la misma encajó muy bien con mi poética. Sobre todo la del primero, que es más underground. Los muchachos se mostraron muy abiertos, y con prolijidad y cuidado los fuimos confeccionando. Al contacto lo hice gracias a Iván Wielikosielek, quien me mostró la edición de su librito de poemas, y me encantó.

—Hay muchos interrogantes en tu poesía, muchas preguntas ¿por qué sos recurrente con este recurso?
—“Vivir no es otra cosa / que arder en preguntas”, como bien dijo Antonin Artaud, epígrafe que muy bien usa Borga en su libro “Patitos degollados”. El día que no sea así, será el día en que nos hayan derrotado. Sucederá el triunfo de los que desean la represión y dictan lo que hay que pensar.

—Otra de las recurrencias de las que aparecen en tus escritos son el empleo de lugares propios de la ciudad, personajes conocidos de Villa María, tu familia... ¿creés que esa actitud convierte a tu poesía en "literatura local"?
—La curiosidad está ligada a la libertad. Al misterio. A la verdad. El segundo libro dispara hacia figuras y lugares de Villa María. En la imagen plástica, que representa al paseo, se dibujan o aparecen mis abuelos, algún héroe, figuras literarias, el río. Así que sí se podría considerar a “Spectrorum” como un libro basado en elementos poéticos locales.

—¿Qué podrías definir como "literatura local"?
—No sé cómo definir “literatura local”. Depende de cómo se mire. Todos los libros escritos en la ciudad pueden conformar la “literatura local”. Después el vuelo que tengan ya no depende del autor o su localia, creo.

—¿Qué escritores o textos considerás fundamentales dentro de las letras de esta ciudad?
—Considero importante y de muy buena calidad el trazo azul e infantil que surca la poesía de Gustavo Borga. El silabeo de colores en esos pianitos que suenan en la poesía de Alejandro Schmidt. En las lucecitas que funcionan como astros en las notas de Iván Wielikosielek. En el esplendor sagrado que se desborda al igual que un río, que es la obra de Edith Vera. En el universo propio que despunta la búsqueda florida de los versos de Silvina Mercadal. También me parecen interesantes la prosa de Normand Argarate y el oficio de Marcelo Dughetti. Lo poco que leí de Carina Sedevich, que es intenso. Un muy buen cuento de Jorge Rossi, que apareció en una antología. Y toda la literatura de la Villa, la cual sospecho que está pasando por un muy buen momento.

—En tus poemas mencionás a escritores universales, pero también a valores más cercanos como Gustavo Borga, Glauce Baldovín o Edith Vera ¿cómo han influido estos escritores en tus escritos? —Todos los escritores que mencionás influyeron de manera positiva en mis escritos. Uno, a medida que escribe, arrastra inconscientemente las influencias. El día que se consiguen desplazar, logramos un estilo puro. Aunque no sé si esto es posible. Es cómo desear borrar de tus conductas todas las influencias de tus padres. Yo no sólo he asimilado las cercanías literarias, sino que las disfruto en el sentido de la lectura. Me hizo y hace muy bien acceder a la obra de estos poetas. A Glauce Baldovín habría que hacerle un párrafo aparte por la originalidad y la pureza en su vida y obra.

—¿Llegaste a conocer a Edith Vera?
—A Edith vera no la conocí personalmente, aunque su esencia prevalece y prevalecerá por los siglos de los siglos. Me hubiese encantado sentarme a conversar con ella para intentar expresarle la ternura que me despierta sus textos. A decirle que la frescura de sus versos me traslada hacia un mundo feliz, libre de maldad. A preguntarle qué desea, en qué podría ayudarla.

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SPECTRORUM
La editorial cordobesa llantodemudo acaba de publicar “Spectrorum”, el segundo libro de poesía de Fabián Clementi. En 2008, la misma editorial editó el primer libro de este escritor, titulado “Refractario”.
Los poesía de “Spectrorum” se remonta al pasado del poeta, a su espectral pasado, arrastrando un presente con figuras literarias (o fantasmas) y ancestrales, como también la de algún prócer que quedó vallado en el río de Villa María, El Talamochita. También hay poemas aislados, funcionando como piedras que completan un paisaje acuático.
Fabián Clementi es profesor de tenis y ha competido en el circuito profesional. Sus vivencias deportivas se reflejan en “Refractario”, obra de la cual se ha dicho:
“Refractario” imprime a las imágenes confusas de esas nebulosas afectivas, que el capitalismo volatiliza constantemente, y cuya fugacidad es el síntoma del nuevo malestar, imprime entonces una presencia, la humanidad en el poema, no como concepto abstracto y general, sino en la singularidad del pequeño gesto o la mirada infantil (Normand Argarate).
Fan de Charles Baudelaire y Raymond Carver; de Nirvana y Led Zeppelin, Fabián Clementi transmutó el grito punk de su alma (y acaso el de muchas almas postergadas) en serenos versos depurados hasta la brevedad zen (Iván Wielikosielek).
Ahora, mediante la música infinita de la poesía, en “Spectrorum” Clementi nos muestra con salvajes pinceladas el universo oculto en un rincón de la llanura cordobesa.


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(Dos poemas de Spectrorum)
FRUTO

Yo he quedado suspendido en un limonero.
Me ven amarillo. Amargo. Veo gente
que se tira con tierra. Abajo. Lucha
como aquella lucha
que formábamos con las filas
de soldaditos. Algunos juegan con barro
y esperan que los demás se hundan
en ese charco ciego.
Después de caer del árbol
todos los días me dirijo pateando piedras
a la cueva donde me aguardan las gatas
y mi amada. Prefiero
la áspera soledad que presienten
los que de a poco se apartan de las ciudades
de sonidos letales. Yo he quedado suspendido
en un limonero. Me ven amarillo. Amargo.

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Desde una parte de la costanera
podemos ver las compuertas. Hace tiempo
un heroico bombero de Villa María
se sumergió a rescatar un cuerpo
y se ahogó. La brazadas naranjas
se dibujan cada tanto
sobre el verde musgo
de las aguas. Ayer un joven
se lanzó por esta zona del río
y casi se ahoga. Como un animal
extraño vimos pasar al espectro
a rescatar a la víctima, que nada recuerda:
al igual que un tronco fue empujado hasta la orilla.
Luego la luz desapareció.

(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 19 de julio de 2009.-

domingo, 12 de julio de 2009

Germán Galdeano. Hacedor de canciones

ENTREVISTA CON
GERMÁN GALDEANO
HACEDOR DE CANCIONES



Primer piso de calle Buenos Aires.
Acabamos de subir por una estrecha y empinada escalera.
Me acomodo en un pequeño y envidiable living, mientras espero el café que me prometió. Digo envidiable, porque en tan sólo unos pocos metros cuadrados está casi todo lo que uno siempre quisiera tener cerca: libros por todo el cuarto (sobre todo los de Eduardo, ese uruguayo que de no ser por una letra, sería de la familia), unas guitarras en el suelo, pinturas en la pared, pilas de discos de los más diversos géneros y autores, muchos conciertos para ver, un reproductor de DVD con su respectivo home theater y en la pantalla del televisor Enrique Bunbury cantándonos bajo un cielo de circo. En esa atmósfera donde la música rebota por las paredes y se nos mete dentro, allí mantenemos esta charla de poco más de dos horas.

De Germán Galdeano puedo decir muchas cosas.
Decir tal vez que es un cantautor villamariense, que nació bajo el signo de Escorpio el 25 de octubre de 1980, ó que sus primeros acercamientos con la música los tuvo con la interpretación en guitarra de temas de Silvio Rodríguez, Luis Aute, Pedro Guerra o León Gieco.
Un muchacho que se acercó a la música por los “pinchazos” que le dio su hermano Aníbal, quien le obsequió el disco “Mano a Mano” de Rodríguez con Aute y a quien pudo ver en Córdoba gracias a que sus padres le obsequiaron la entrada cuando tenía unos 16: “ahí se dispara todo, ahí empieza el quilombo acá dentro”, rememora.
Podría arriesgar, sin temor a equivocarme, que Germán es un tipo fuerte, de empuje, perseverante en sus proyectos y sincero en sus palabras. Puedo decir que habla mucho y que habla con el corazón, le encanta los vínculos con las personas, es alguien que ama las cosas que hace y las disfruta a pleno.
Debo mencionar que fue estudiante de la Lic. en Composición Musical (UNVM), que cursó estudios en el Conservatorio Felipe Boero, además de asistir a un popurrí de cursos, seminarios y clínicas. No olvidar también que egresó de una escuela técnica, que debió optar (por propio interés) entre estudiar Relaciones Públicas y Composición Musical, y que la carrera de Letras es una materia pendiente entre sus búsquedas.


—¿Por qué hace canciones, Germán?
—Hago canciones porque no puedo escribir un libro. Siento que uno debe estar empapado de muchas cosas para escribir, y la canción es un formato que permite todo. Yo escucho canciones muy malas y otras que me sirven para decir, eso es la belleza. Es un género literario que en algún punto se lo ha tomado como un género menor, siempre se lo asocia a la música, pero para mí un disco de canciones es primero la letra, después la música. Mi trascendencia depende, no de que yo haga grandes inventos o grandes cambios; sino de que las pocas conclusiones de la vida que yo pueda sacar, las pueda transmitir de una manera clara. Para ser claro, debo saber comunicarse, por eso para mí es importante la lengua. Tengo un mambo grande con la literatura. (…) Yo soy una persona con mucha constancia en casi todos los aspectos de la vida, soy muy terco… muy terco (lo enfatiza). Me cuesta mucho entender que el límite de las cosas que uno desea la pongan agentes externos. Trato de ir a donde me lleva la convicción y no frenarme, prefiero el error mil veces, pero también es real que yo disfruto más de los trayectos de los viajes, que de las llegadas, es una constante en mi vida. (…) Empecé a dar algunas clases particulares porque quería ganarme una moneda y tuve un gran descubrimiento que fue la docencia. Hoy yo vivo de eso…

—¿Te gusta la enseñanza?
—¡Me encanta! Como todo, lo voy a hacer mientras lo disfrute, porque en la docencia si vos das clases sin ganas, lo único que hacés es joderle la cabeza a los pibes. Trabajo en una escuela agro-técnica de James Craik, en un campo donde hay invernaderos, cría de conejos, pollos, tambo. Viajo de lunes a jueves, trabajo con los agrónomos, y yo doy las prácticas. Me descubrí en un lugar muy lindo. Allá hay dos colegios, el público y el privado, y al público van los pibes que tienen ganas de ir y los que van porque no pueden ir al privado, hay muchas realidades distintas.
Yo trabajé en un colegio privado donde estaba todo bien, y después lo hice en un público, y me di cuenta que yo no vuelvo más a un colegio privado. No vuelvo más porque la gente como yo, que quizás tengamos más voluntad que formación, hacemos falta en los lugares donde la voluntad se hace más necesaria. Me gusta el feedback, porque los changuitos no lo saben pero todos los días te meten fichas y te enseñan cosas, porque ellos ven las realidades desde su lugar y yo voy creciendo y voy perdiendo la inocencia, cosas que son vitales, y los locos sí tienen eso. He logrado encontrar un balance entre el respeto, el buen trato, pero también el buen código y eso es muy lindo.

Germán Galdeano incursionó desde temprana edad en la gestión cultural organizando y coordinado La Visagra, espacio pluriartístico donde se presentaron alrededor de un centenar de artistas de diversas latitudes. Fue el responsable del ciclo Jueves de Varieté que se realizó en un teatro/concert de la costanera y ha producido y participado de otros eventos culturales, principalmente relacionados con la música.

—¿Creés que en los últimos años se ha dado en Villa María una explosión cultural, un acontecimiento importante que está pasando ahora y que no se había dado nunca?
—Cuando yo empecé a ver a bandas de rock y a tocar algunas cosas con mi guitarra, me juntaba con gente que le gustaba mucho el heavy, yo no me identificaba mucho con eso, ellos tenían su banda y yo iba a sus ensayos. Tendría quizás, 14 años e íbamos al bar Tino, que ya no existe más. Ahí ya tocaban Fuck’n Flanders, Abelardo y los Pordioseros y otros… todo lo que podías ver de rock en sus variantes o blues; no era como ahora que vos te metés a un bar a escuchar música y podés escuchar rock, tango, blues, jazz, bossa, fusión, electrónica, y más allá de la cuestión de género, ahora vos podés ir y chocarte con una puesta no sólo de música, sino audiovisual. Está bien que la tecnología avanzó, pero hoy por hoy, las generaciones que están haciendo música se lo tomaron de otra forma, entendieron que es un hecho artístico pero también un producto. El hecho de que yo miré para allá y 50 miren para acá no es una coincidencia, ellos están esperando algo de mí, mientras mejor yo se los pueda dar, más satisfechos estarán y yo también. Creo que eso se entendió, creo que la gente de la música cada vez exige más, se instaló algo que antes no existía que es la cultura de la banda en vivo. Hay muchos lugares donde hay bandas en vivo, hay cineclubs, muestras artísticas...
Otra demostración, cuando yo hacía La Visagra, presentamos alguna vez, además de la música, una muestra de fotografía, un libro… ideas como esas siguieron naciendo después con chicos posteriores a mi generación, como el Destilarte. Lugares donde hay mucha concentración de cultura. Y cuando vos te ponés a pensar que todo eso se hizo con 10 pesos, es raro. Arrancamos cobrando un peso, al cuarto año cobrábamos 4 o 5 pesos. Ahora creo que estamos cobrando entradas más decentes, 8 mangos… En el 2000 más o menos, lo conocí a José Azocar y el loco me dijo algo que era cierto, porque yo me acuerdo que en ese entonces, todavía pintaba tocar gratis, y José un día, tomando un cerveza me dijo, “es gratis porque no hay cultura de pagar, no porque la gente no tenga la guita, hay que cobrar” y se puso muy terco en esa postura. Yo empecé a seguir esa postura, porque a José en algunas cosas le reconozco mucha cabeza. Creo que la gente se fue acostumbrando. Estoy seguro de que los pibes que hoy tienen 16 y que empiezan a hacer sus primeras armas tienen un panorama distinto al que tuve yo, que no voy a decir que fue hostil, pero se encuentran con los lugares abiertos, la gente acostumbrada…

—En la música hay muchas bandas, de muy buena calidad y que hacen sus propias canciones y escriben sus propias letras; eso demuestra un crecimiento importante.
—Ese es otro punto donde quería pararme, creo que si hoy formamos una banda de covers no me va a ver ni Dios, porque ya está instalado la música original. Ya no es raro que uno en su casa tenga un disco del loco que vive a dos cuadras, porque se produce, hay un montón de discos de Villa María. Es muy loco porque el cover ha quedado relegado a los lugares del centro.
Yo creo que toda la movida que se hace en Villa María, que se hace muy a pulmón, habla de que hay una voluntad muy fuerte de parte de los artistas y estoy convencido de que hay que ser muy ciego para no verlo, para no darse cuenta desde arriba, desde las instituciones. Si a eso lo inyectaran como lo hacen con tantas otras cosas, si le facilitaran espacio, si los ayudaran con las producciones, ganarían las bandas y las instituciones. Yo no quiero que me pongan una luca para hacer un show, pero sí me encantaría que generaran espacios reales, no una vez al año en verano, porque nosotros tocamos todo el año.
Nosotros ensuciamos las paredes del centro con nuestros afiches y eso es algo que lo podés ver de muchas formas, hace poco veía un video de Cortázar en París que decía que un afiche encimado de otro y arrancado termina formando una collage, que es algo muy urbano, y es una visión artística; pero la realidad también es que también ensucia. Yo me pregunto, ¿no estaría bueno que la Municipalidad genere un espacio visible donde todos los artistas que quieran promocionar algo puedan hacerlo? Entonces en vez de hacer 200 afiches y repartirlos por todo el centro, que haya en ciertas articulaciones ese espacio donde se pueda encontrar esa información. Esas cosas que son simples, a mí me encantarían que pasaran. Estaría buena un publicación, solventada, para que tenga una calidad copada, donde se de a conocer todo lo que pasa culturalmente, porque hay interés, y yo no conozco de presupuesto, pero sé que con muy poca plata armo shows, entonces también sé que la Municipalidad o quién sea con un poco podría.
Me encanta la Medioteca, los arreglos de los bulevares, muy bonito el subnivel; pero también me gustaría que como hacen eso, miren otros lugares. En este momento el que hable de Villa María y no ponga dentro de sus características el arte, no está mirando bien.

Además de la docencia y la gestión cultural, Germán Galdeano es, ante todo, un músico, un artista; junto a su banda La Fanfarria se encuentran próximos a editar su primer disco compacto. “Contame algunas cosas…” es el título de esta producción en la que convivirán 10 canciones de los más diversos géneros cuyo gen es el amor como máxima expresión, “como sentimiento pasionario, que nos mueve a hacer”.

—¿Qué significa este primer disco a punto de lanzarse?
—Es una locura hermosa, que es de los cuatro, no mío. Tendrá 10 temas que se seleccionaron, cinco son pensando en la banda, los otros cinco son una recopilación de canciones que yo escribí entre los 16 y 26 más o menos. En el disco está metido un pedazo de mi vida, de mi quehacer musical. Después todo creció con los músicos, los chavalitos, como les digo, son seres humanos grandiosos, porque se juntaron muchas veces a ensayar sabiendo que yo no iba a ir cuando estuve enfermo. Mi planteo era ir detrás de la letra, los locos lo entendieron, lo adoptaron y como si fuera poco aprendieron a disfrutarlo. Hoy por hoy, La Fanfarria es, y esto sin poesía, una extensión familiar, porque he tenido momentos maravillosos con ellos y grandes desencuentros; pero seguimos juntos. Yo sé que mucha modestia pasa a ser soberbia, pero hay muchas cosas que las quiero rescatar porque son importantísimas, estoy con gente de la que yo me hice amigos después de empezar a tocar… Hay muchos bateristas que me gustan en Villa María, pero te digo la verdad, no hay ninguno mejor para mi banda que el “negro” Mondino, porque es muy especial y es una persona que me entiende y compone canciones muy lindas, entonces él sabe de qué estamos hablando, y técnicamente es un monstruo. El “Mati” Sánchez, es un bajista de la ostia, muy sensible, un tipo que te presta mucha atención, sabe escuchar en la música y en la vida; entonces cuando le mostrás una canción se interesa por el qué quiere decir esa canción, mete su bajo y es como un sostén. Es un laburador de la música, tiene muchas bandas, se levanta temprano a estudiar, el loco me encanta como músico y como humano. El “Sam” Maciel es mi amigo de muchos años, para mí es un soldado que viene peleando conmigo desde hace rato, con él hemos tenido los mayores desencuentros. Hizo una experiencia muy fuerte en este disco, porque no sólo toca sino que graba, edita y masteriza; es la primera vez que produce un disco solo. El loco se clavó muchas horas en el estudio que nosotros no. Hoy tomo el disco y está todo lo bien que podía estar.

—Mencionaste tres de los cuatro integrantes, te faltó decir ¿quién es Germán Galdeano en ese proyecto?
—A la hora de tocar soy la cara visible del proyecto, el que sostiene la letra. Mi función en esta familia es sostenerla, porque los demás chicos tienen varias bandas, hay cosas de la gestión que las sostengo yo; primero porque me parece justo ya que a ellos no les pago por ensayar, solo cuando tocamos; entonces hago todo lo que es prensa, difusión, pegar afiches, busco la fecha y todo eso. Yo vengo a ser como el compositor, pero como con esa palabra yo no me llevo bien, yo creo que en la banda soy el hacedor de canciones, un laburador de la canción, un tipo que busca.


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NADIE SE SALVA DE ESTAR VIVO
(Letra: Germán Galdeano)

En la cartera tus billetes
viven haciendo huelga por espacio reducido y malos tratos,
el hombre que te pide una moneda en el metro de Santiago
es menos paria que tu pobre corazón.

Los Ángeles son esos bichos que revolotean
cerca de la mano tiesa cuando empiezas a tomar,
y el que te juzga por perder la cabeza
es un pobre tipo que no puede perderla tan seguido como vos.

Para las cenas tus banquetes
te contestan las preguntas a tu modo y desconfían de tu buena educación,
para las chicas tus carteles
de 24 horas abierto son un delirio de la compasión.

Serán los credos esas terribles ideas
que se te aparecen por la cama cuando asoma peligrosa una conclusión,
y el que te mira sólo espera por la suerte
de cruzar las cosas y vivir al modo que más odia de vos.

Nadie se salva de estar vivo
al menos mientras late el corazón
nadie se escapa de sí mismo
y de las garras propias no se sale, no, no, no, no.


En la mirada de la gente
sos la que más premios gana tus excesos son delirios de autosatisfacción,
para que suelten sus billetes
los tipos de traje tienen que pensar que no dormirán en casa hoy.

Será el amor eso que vos nunca encontraste
tanto cuerpo suelto no da tiempo de afinar la percepción,
por cada cama que habitaste
deja de correr la sangre que circulaba por el colchón.

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GERMÁN GALDEANO Y LA FANFARRIA SON:

Matías Sánchez - Bajos
Gustavo “Sam” Maciel - Guitarras eléctricas
Fernando “Negro” Mondino - Batería / percusión / coros
Germán Galdeano - Voz / coros / guitarras nylon y acero (6 y 12 cuerdas)


Participan en el disco:

Ángel Rodríguez - Pianos / Hammond / acordeón
Laura Rodríguez - Coros
Laura Alberti - Tambores uruguayos
Marcelo Suárez - Tambores uruguayos
Solana Cortéz - Tambores uruguayos
Ezequiel D’agliano - Percusión
Mateo Oviedo - Saxo

Más info en: http://www.germangaldeano.com.ar/

© La Púa 2008 - 2009

(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 12 de julio de 2009.-

domingo, 5 de julio de 2009

Panorama Local: Literatura en tapas duras. Catálogo 2008-2009 (cuarta parte)

PANORAMA LOCAL
LITERATURA EN TAPAS DURAS
CATÁLOGO 2008 - 2009

Cuarta entrega



Diez textos literarios cierran la edición de hoy. Nuestro panorama local de publicaciones literarias sigue acrecentándose tanto en cantidad como calidad. En esta oportunidad aportamos frescas novedades en tapas duras, como los libros de Susana Giraudo, Alejandro Schmidt, Carlos Santunione y Fabián Clementi.
Seguiremos receptando todas aquellas publicaciones que vayan apareciendo a lo largo del año, para seguir aproximándonos al trazado de este mapa literario local que nos venimos proponiendo.
En próximas ediciones les ofreceremos entrevistas a varios de los escritores, autores de muchos textos de los que venimos recopilando en estas páginas.





Darío Falconi
eldiariocultura@gmail.com
EL DIARIO del Centro del País
Sección: “EL DIARIO Cultura”
Av. Hipólito Yrigoyen 355 (5900)


Del medio rural (y otro cuento…), por Pablo Durán, Eduvim, Villa María, [junio de 2008], 24 páginas.
“El río no dejaba de pasar y de repente se vio encajonado por dos ciudades. Así fue en un principio. El río de hoy es el olvido hecho agua. Es el lugar para no ir. Lo supo siempre el viento. Esta es la queja de un viento de las pampas.” Así comienza uno de los cuentos de este libro en el que Pablo Durán describe y reflexiona sobre lugares y personas que los habitan. Otro texto más de la colección “Pajarito de agua” que circuló gratuitamente con el objeto de difundir la literatura de Villa María y de Córdoba. Otro fragmento del libro estampa: “Los puentes son burlas al río. Es que el río ya estaba andando, pero las ciudades se ubicaron una de un lado y otra en el de enfrente y de tan separadas quisieron comunicarse. Y de tan juntas la gente pudo unir las villas cruzando a pie el río. Pero el progreso trajo los puentes y a no mojarse que no hace falta. Así es que es difícil tener presente al río.”

Videla, por Alejandro Schmidt, Ediciones Recovecos, Córdoba, abril de 2009, 54 páginas.
¿Cuántas sensaciones y emociones pueden despertarnos una palabra? Con tres sílabas y seis letras, Alejandro Schmidt da nombre a uno de sus últimos libros; logra compilar en un solo volumen, una serie de 18 poemas urdidos en torno a la última dictadura argentina. En “Videla”, Schmidt da a conocer textos que tenía escritos desde 1976 en adelante y que algunos salieron publicados en folletos, Internet, libros; pero que la gran mayoría permanecía inédito. Un libro de muchos interrogantes, un texto que cuestiona, cuenta y que a la vez despierta sensaciones encontradas entre los lectores.

Cosas de perros (y otros cuentos), por Normand Argarate, Eduvim, Villa María, [junio de 2008], 23 páginas.
Siete cuentos son los que el autor de “Punga de bondi” nos ofrece en este libro. Una historia de perros, las excursiones a un vivero, un fantasma que da vueltas por la ciudad, la visión de unos chicos sobre un hecho en épocas difíciles, la situación de un reconocido escritor en una noche de invierno… son algunas de esas historias que tienen como escenario la topografía local. En una de estas piezas Villa Nueva aparece pintada así: “Así es Villa Nueva, una ciudad que durante las noches de verano emana olores dulzones, promesas de amores clandestinos en las sombras del parque, violencias adolescentes y rapiñas de niños con la alegre malicia de los que tempranamente se buscan la vida.”

Cuando todo el silencio era mío, por Susana Zazzetti, Ediciones CC, Villa Nueva, noviembre de 2008, 72 páginas.
El segundo libro de poesías de Susana Zazzetti compendia los sentimientos y las sensaciones de una mujer que busca, que interroga y que se interroga, una poeta que canta su lamento, alguien que puede contarnos, en una pila de palabras, algunos de los ribetes que tiene esta vida. A veces el silencio escribe sus poemas, en otras los cierra de manera contundente; pero siempre con la delicadeza con que vuela una gaviota. Dice en el poema Urgencia, “Escribo. / Ahora escribo / porque / mañana no estaré. / Caerá mi voz, / mi liturgia. / Serán mis gestos / un diagrama inconcluso / en el espejo. / El viento / arrastrará mi sangre / a los desiertos / y se congelará / el poema entre mis dedos. / Mi vientre se abrirá / como amapolas. / Y un surtidor de nombres / silenciarán su voz / en mi garganta.” Como en la imagen de portada, la inmensidad se cuela por la ventana y Zazzetti nos la traduce en palabras.

Spectrorum, por Fabián Clementi, llantodemudo Ediciones, Córdoba, febrero de 2009, 44 páginas.
“Creo que esta selección forma un libro, un viento huracanado con materiales extraños arrastrados hacia el cielo, y devueltos a la tierra, al río. Pasa como un aluvión, una tormenta.” Esta es una poesía inédita en la ciudad, espacio demográfico que Clementi poetiza, colocando en sus escritos, a personajes que viven o vivieron en Villa María. De esa manera podremos sentir la presencia permanente y atenta de Mulinetti surcando las aguas de nuestro río, las palabras de Edith Vera, una postal mágica de Gustavo Borga en su casa o el llamado de los abuelos y la presencia de la madre del poeta. Los poemas de Clementi se preparan con la mezcla de ingredientes que forman parte de la historia del autor, ya sean afectos o las vivencias de su actividad profesional. Se cuecen a fuego lento en la cocina de este escritor, para quien “la literatura se transformó en algo sustancial. La puedo palpar, abrazar, besar. Aunque su cuerpo es difuso, logra seducirme con su fugaz belleza. Entonces, cuando se ausenta (o la ausento), la necesidad de reencontrarla es brutal.”

Los secretos de la dentadura (y otros relatos…), por Miguel Andreis, Eduvim, Villa María, [junio de 2008], 20 páginas.
La colección de cuentos ‘Pajarito de agua’ está dirigida a estimular la lectura de autores cordobeses vivos. Forma parte de un Programa de Promoción de la Lectura que, desde la Universidad Nacional de Villa María se busca efectuar conjuntamente con el Ministerio de Educación de la Nación y el Ministerio de Educación de la Provincia de Córdoba. Su implementación con las inspecciones Zonales del Ministerio de Educación provincial en esta primera etapa buscará consolidar la relación Educación Media y la Universidad Nacional de Villa María. Los cuentos de Andreis están teñidos con el recuerdo de hechos funestos ocurridos en la Argentina, pero también con la memoria popular de personajes pintorescos que este libro enmarca como si fuesen retratos.

La cautiva, por Carlos Santunione, Ediciones CC, Villa Nueva, junio de 2009, 92 páginas.
“Roberto Cunninghame Graham dice que la historia e Lincomilla y el Belga es cierta. Que ocurrió y hasta aventura haberla oído de los labios de un protagonista y la dejó por escrito. El relato forma parte de una de las obras del proficuo y destacadísimo escritor inglés que, editado en la Gran Bretaña, tituló “La conquista del Río de la Plata”. El tema de esta novela recorre las huellas de esta leyenda.” Dice Santunione en el colofón, “la trama de mi novela –si bien tiene otros antecedentes- es producto de mi imaginaria, que se suelta a galopar por las dilatadas extensiones de inacabables verdor, grande tanta como grande mi ambición de echar a volar fantasías, queriendo plasmar estampas de cosas, de costumbres y de hombres de nuestro pasado nacional.”

60 poemas breves, por Alejandro Schmidt, Ediciones Recovecos, Córdoba, abril de 2009, 76 páginas.
Simultáneamente a la aparición de “Videla”, el prolífico poeta y referente de las letras locales publicó esta compilación de textos de distintas tonalidades. “60 poemas breves” condensa en casi 80 páginas de un hermoso volumen, tanto por el brillo de sus poemas como por el cuidado de la edición, las producciones que escribió desde 1990 en adelante. Alejandro Schmidt, demuestra (si es que algo debe demostrar) como sus textos van camino a la perfección, una escritura tan sintética como contundente. Tiene el talento y ejercicio literario para decirnos tanto con tan poco. En el poema “La abnegación”, el poeta villamariense talla en el papel, “Si yo supiera ciertamente que / sin mí / tendrías otra vida / feroz o fervorosa pero / completa aún / podría darte entonces / con un tajo / esto que tuvo / tantos nombres y formas y distancias / y quedarme sin mí // y descansar.”

121, por Pablo Durán, Ediciones Recovecos, Córdoba, 2008, 221 páginas.
“121” retrata en 221 páginas la inundación que devastó el barrio de Tierra Aislada por tercera vez, el lugar más desfavorecido del poblado de Más Ciudad. Amanda Fuentes, una inspectora de catástrofes, será la encargada de introducirnos en la historia de este desastre previsible. Con la decepción a cuestas por su desagradable trabajo, que consistía en generar inútilmente toneladas de informes de cualquier tipo, sin que sirviesen estos como elementos para evitar lo que ella sabía se avecinaba. En un gesto de arrepentimiento y bronca decidió contar los hechos tal como sucedieron, a manera de explicación para ella misma y sobre todo para la gente de esa población. En palabras de Fuentes: “Me decidí a contar los hechos cuando las aguas que arrastraban todo tipo de objetos de Tierra Aislada se llevaron también mi máscara. Me decidí a gritar cuando me desembaracé del traje de inspectora y me reencontré con la mujer llana que fui de joven. Yo había perdido mi expresión fresca de aquellos tiempos y también las ganas de decir. Hoy me doy cuenta que quiero gritar. Estoy madura para gritar y sentir la frescura que me permite llorar frente al dolorido. Hoy puedo llorar.” La novela se sostiene en tres pilares que se exponen de una manera audaz, barajadas de cierta forma que puede despistar a los lectores más desprevenidos. Dolly Pagani se refirió al texto así: “Se trata de una obra literaria anti-género, sobre la problemática escritural, que involucra: escritor-texto-lector. A pesar de la aparente casticidad formal, plantea puntualmente esa ecuación, pero enmascarada en una originalísima estructura numérica, en apariencia ‘desestructurada’, en el límite de la audacia intelectual, más allá de los juegos de Cortázar, rozando las extravagancias y las cargas de humor de Macedonio.”

Monedas en el agua de una fuente, por Susana Giraudo, Ediciones El Mono Armado, Buenos Aires, abril de 2009, 67 páginas.
Recientemente presentado en la ciudad, el nuevo poemario de la escritora y artista plástica local, viene a satisfacer el apetito de una poesía nueva. Otra etapa en la escritura de Susana Giraudo, que ya se encuentra retocando su próxima publicación. Con cuarenta poemas, “Monedas…” muestra a la poeta empapada con el agua de la sensualidad, del amor, de la tristeza… de la sensibilidad. Cual si fuesen las caras de una moneda, la autora estructuró su libro en dos partes, “mensajes al cielo” con un registro más sensitivo, más intimo y personal; y “ne me quitte pas…”, donde lo cotidiano aflora con más fuerza. Jorge Ariel Madrazo plasmó en la contratapa, “Giraudo pertenece al raro escuadrón de las voces femeninas que, abjurando del sentimentalismo, no temen ofrendar la llaga abierta de su hipersensibilidad, unida al diamante de la inteligencia. Esto le augura el mucho sufrir. Esta es la matriz de su poesía”.


(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 5 de julio de 2009.-

domingo, 28 de junio de 2009

Entrevista con Daniel Teobaldi. Descubridor de mundos

ENTREVISTA CON
DANIEL TEOBALDI
DESCUBRIDOR DE MUNDOS




Agazapado cerca del libro de firmas lo espero con ansias.
Él llega de Córdoba y deja registrada su asistencia. Culmina con el trámite mientras yo lo acecho desde unos metros. Luego lo saludo, nos pedimos un café (de esos que él describe tan perfecta y poéticamente en sus relatos) y nos dirigimos hacia algún lugar tranquilo.
Apoyamos los pocillos sobre el escritorio de una pequeña habitación. Se coloca frente de mí y detrás de él el fondo se rellena con un enorme pizarrón verde. Estamos en una de las aulas del Campus Universitario de la Universidad Nacional de Villa María, lugar que hemos compartido con el entrevistado algunas veces, pero con otros roles, él como profesor, yo como alumno.
Hoy me toca a mí hacerle las preguntas. Aunque no sólo como docente, sino también como el escritor e intelectual que es.
Sus publicaciones abarcan los diversos géneros literarios: “La plenitud de la palabra. El pensamiento poético de Leopoldo Lugones” (ensayo, 1998), “Leopoldo Lugones, escritor épico” (ensayo, 1999), “El orden de la escritura. Tensiones en la literatura argentina” (ensayo, 2005), “Los oficios inciertos” (cuentos, 2000), “Un lento crepúsculo” (novela, 2005), “Ser en la luz” (poesía, 2005), “La otra mirada” (cuentos, 2007) y “Escrito en el aire” (cuentos, 2008), del cual ofrecemos una aproximación en la siguiente página. Dirige la colección de narrativa Los mundos posibles, de Ediciones El Copista, nombre que le ha dado también a su blog personal www.losmundosposibles.blogspot.com.
Daniel Teobaldi es un tipo feliz. Un hombre que, mediante la escritura de sus textos, nos da a conocer este mundo y todos los demás. En esa rara atmósfera en que nos sumerge, seremos partícipes de las vidas de personajes comunes y no tanto, quienes nos harán cuestionar sobre nuevas maneras de pensar la nuestra.





—¿Cómo surgió la idea de escribir literatura?
—Yo empecé a estudiar letras con el propósito de mejorar mi lenguaje para escribir mejor mis ficciones, esa es mi realidad. Yo quería ser escritor, ya venía escribiendo sistemáticamente desde los 14 años. Cuando entro a la facultad, venía con un par de concursos literarios ganados en el género cuento. Uno dice varios cuentos, porque en el camino dejó muchos más, tenía lecturas hechas, admiraciones a escritores argentinos y extranjeros; entonces cuando entré a la carrera me pasó lo que les pasa a muchos, seguí escribiendo, pero la carrera me fue absorbiendo, fui postergando el desarrollo de mi actividad como escritor. Lo hacía en menor cuantía, de una forma “secreta” me sostuve en el tiempo; tenía otros compañeros, que nos pasábamos lo que escribíamos, es allí donde nace nuestro taller literario, que vengo coordinando del año ‘87. Cuando los talleres literarios se fueron empezando a formar en Córdoba nosotros ya habíamos generado uno.

—¿Creés que es necesario asistir a los talleres literarios para ser un “buen escritor”?
—El taller literario ayuda, la cuestión está en el momento en que uno se larga solo y te podés despegar del taller. Sucede que estos talleres se transforman en lugares para compartir, son espacios para estar. Creo que es importante el taller, te permite ver cuestiones que vos no visualizás de tus propias producciones, leídos por otros, vos podés mejorar sensiblemente tus textos. Sirve sobre todo para sistematizar lecturas, modalidades de lecturas y que haya formas o fórmulas a las que vos vayas prestando atención a la hora de escribir y corregir tus escritos.

—¿Con qué tipo de literatura tenés más afinidad?
—En mi caso como escritor, me ha orientado mucho la literatura fantástica, que te abre una perspectiva bastante amplia de los que es el mundo; te dice, el mundo es esto, pero también puede ser este o este otro. La literatura policial me ha permitido complementar lo fantástico a través de la concepción de un método de investigación; en muchas ocasiones, uno sabe que todavía le falta algunos pasos para llegar a la verdad o la dilucidación definitiva. Lo cual significa que tenemos un mundo para seguir descubriendo y disfrutando.

—¿Qué significa la literatura para vos?
—La literatura es la posibilidad de descubrir el mundo. La posibilidad de descubrir dimensiones humanas. ¿Cuáles serían mis inquietudes? Poner a un personaje y ver que pasa si lo enfrento a tal situación. Como vos podrás ver, la atmósfera de mis narraciones son un poco extrañas, porque en parte considero que el mundo y la vida son extrañas, porque nos están enfrentando siempre a situaciones complejas que uno no se espera, eso me permite la literatura, me posibilita descubrir al mundo, al hombre, ver en qué estamos, dónde estamos. Esa es la mejor manera, preguntándoselo al personaje, o escribiendo, porque para mi escribir es ir como desglosando un camino. El mundo no lo vamos a conocer nunca, a la vida en su totalidad tampoco, pero sí podemos ir viendo esos núcleos del mundo y dimensiones de la realidad. “Los mundos posibles” no es un título al azar, me lo planteo como que cada autor, cada libro me va a mostrar una opción, una posibilidad de contemplar el mundo y de verlo, de profundizar y de descubrir; eso me permite la literatura. Y fundamentalmente me permite disfrutar, disfruto con el descubrimiento, por eso también soy investigador.


Daniel Teobaldi se recibió en 1983 como Profesor de Castellano de enseñanza secundaria, obtuvo el Profesorado de Castellano, Literatura y Latín de Enseñanza Superior (1984), es Licenciado en Lengua y Literatura Castellanas (1989) y Doctor en letras modernas (1995). Ha dictado clases en la UNC, en la Universidad Católica y es docente de la Universidad Nacional de Villa María. Tiene dictados cursos y conferencias sobre Cortázar, Lugones, Tizón, Borges y otros, mucha actividad de investigación y ha obtenido varias becas.


—¿Cómo es la vida del docente universitario?
—Es una vida en la que uno no pude aburrirse nunca. También trabajo en la escuela secundaria. Lo bueno de dar clases en la secundaria y en la universidad, es que me permite no perder de vista dos cosas; el origen y el destino de las personas que uno forma. La universidad es un poco el centro, porque los alumnos de la universidad, son los que van a desarrollar sus conocimientos, sus saberes en dos ámbitos que son fundamentales, la educación y la investigación. La secundaria, los prepara para que tengan una expansión y sobre todos para leer textos literarios, artísticos y para que obtengan todo lo que ese texto les pueda ofrecer, justamente por un profundo amor a la palabra. Los textos son el punto de partida siempre, uno les tiene que dar textos angulares, que uno sabe que no van a ir a buscar a las librerías. Acá en Villa María, desarrollo dos espacios curriculares.

—¿A qué materias estás haciendo referencia?
—“Introducción a los estudios literarios” en primer año y al “Seminario de profundización de literatura argentina” en cuarto año. Justamente en este último espacio los oriento fundamentalmente a autores y textos que muchas veces quedan relegados de los programas de literatura argentina por múltiples razones. Por razones de tiempo, porque la cátedra está armada de una manera; pero que son autores que están en la currícula secundaria, entonces, además de prepáralos para la investigación también los preparamos para el desarrollo con solvencia de temas y autores en su discurrir en la escuela secundaria. Con esa perspectiva los oriento. Es importante atender a la formación de nuestros alumnos con un sentido realista, a nosotros nos permite atender a lo que es la formación y la investigación. Con respeto a este punto y complementando lo que vos me preguntabas, está el otro aspecto que nos pide la universidad que es la investigación. En este momento está saliendo un libro sobre imaginarios literarios, que realizamos con un grupo de colegas. Uno está siempre en proceso de producción, escribiendo libros, capítulos de libros, no te podés quedar quieto.

—Además de la investigación, la escritura, la coordinación de un taller literario, la universidad también te exige extensión.
—Con el profesor Fabián Mossello estamos presentando un proyecto que van a ir acompañando la aparición de un libro, justamente, porque lo que uno puede proyectar en extensión tienen que ser los conocimientos nuevos que uno ha desarrollado; con ese convencimiento hacemos este tipo de cosas, para que no quede solamente en el libro. Podemos incluir el libro en la bibliografía, podemos hacer la presentación, pero también el libro tiene que tener otra vida, otra proyección; entonces uno lo plantea como una fuente bibliografía insoslayable. A mi siempre me interesó trabajar sobre escritores argentinos en un tiempo en que había pocas cosas escritas en ese momento, como en el caso de Héctor Tizón, Juan José Saer; salvo el grupo de Punto de Vista o del Centro Editor de América Latina, nadie más escribía sobre Saer, y cuando nadie escribía sobre Saer, yo estaba elaborando mi trabajo final sobre “El entenado”, o estaba escribiendo mi tesis de licenciatura sobre Tizón; y en el ’83-’84, ¡¿qué bibliografía había al respecto?! ¡Nada! Por lo menos tomar un corpus y profundizarlas es muy importante, porque para el que viene detrás, eso es oro en polvo.

—Muchas veces cuando hacemos nuestras lecturas, nos encontramos con textos que nos disgustan y nos cuesta abandonarlos, ¿qué considerás que hay que hacer en esos casos?
—Hay quienes les cae una obra y simpatizan con ella, esta idea de sentir con el otro; pero como toda relación humana, uno no puede simpatizar siempre con cosas que dice o hace el otro. El lector tiene libertad. La literatura también es libertad. La literatura es como una casa, te sentís bien o te sentís mal, hay pocos matices, entonces ¿para qué vas a estar sufriendo? Borges dijo alguna vez “yo me vi derrotado por las novelas grandes”, ¿para qué agobiar al lector con 500 páginas si con 15 eran suficientes? Por eso nunca Borges escribió una novela, todos les critican ese hecho, pero hay que escucharlo en muchas de sus declaraciones. Lo mejor que nos puede suceder es sentarnos a leer un libro y disfrutarlo, ya cuando empezamos a padecerlo tenés que dejarlo, salvo que tengas que estudiarlo. Cuando uno descubre el mundo mediante la lectura ese descubrimiento nos produce felicidad.

—Para escribir una novela, ¿de qué manera trabajás?
—Parto de una idea. Trato de concretar esa idea en un título, que trato de que sea metafórico, pero como la metáfora es un tropos, para mi tiene significado. Escribo el primer capítulo, y a medida que voy avanzando con notas, escribo el último, es decir, sé a donde quiero ir. Escribo en donde esté, acá llevo un cuaderno conmigo con notas, para la novela que estoy escribiendo ahora.

—¿Y qué te dice que lo que vas a escribir es una novela y no un cuento o varios cuentos?

—La trama, es lo que te va a dar la idea de los personajes, como se van a ir expandiendo las acciones, en qué medida vas construyendo el argumento y después los personajes y notas, notas, muchas notas, en donde sea, en la universidad, en un bar, en la cama.

—¿Y la cuestión biográfica? ¿Qué papel juegua en tus escritos?
—Es difícil por ahí, separar lo biográfico, trato de hacerlo. Pero siempre un parte de algo, suponete vos que la situación de esta entrevista va a parar a una parte de una novela. Son situaciones vitales imprescindibles para la creación. Por ahí Roberto Bolaño se quejaba de que últimamente las novelas que se publicaban son biografías disimuladas; yo de alguna manera cuestiono esa aseveración, que a parte es cierta; pero… ¿por qué no? Porque no incorporar elementos de la experiencia propia a una ficción, sin llegar a lo que hizo Héctor Bianciotti con esa trilogía de novelas que era su vida trasladada al plano de la ficción, que eso ya es el extremo; pero no veo que eso sea un límite para la novela. Si la literatura forma parte de la experiencia y vos formás parte de la experiencia literaria, por qué no podés hacer esa transferencia, nadie te va a pedir que rindas cuentas, salvo que seas muy explícito e involucres a gente. Como decía Pérez Galdós, “todo es novelable”. Encontrarle el matiz narrativo a la experiencia vital, eso es extraordinario. Porque en definitiva el hombre nace y se desarrolla contando ficciones. Paul Ricoeur titula un capítulo de uno de sus libros “la vida en busca de un narrador”, yo creo que ahí se resume todo esto lo que estamos diciendo. En definitiva, la función narrativa prevalece en todos los actos de nuestra vida.


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SENTATE Y LEÉ ESTO
Palabras sobre “Escrito en el aire”, de Daniel Teobaldi, Ediciones del Copista, Córdoba, agosto de 2008, 125 páginas.

Por Mauro Guzmán
eldiariocultura@gmail.com

Buenos diás/tardes/noches lector/a (¿qué hora es ahora?). Espero que ya estés sentada/o. Escuchame, atate un ala a cada pie, fabricá con tu mirada una escalera (vale que los ladrillos se rebalsen de tus ganas), cerrá un ojo y abrí los otros tres, expirá profundo y empezá a subir. A mitad de camino suele cruzarse una que otra abeja vestida de Batman que lanza miel por las ubres. No te alarmés, es sólo una abeja mal educada, le das la mano y te mielea el codo. Faltando dos escalones inevitablemente un cíclope bailarín de danzas clásicas aparecerá llorando y te contará de sus complejos homosexuales. Si no te interesa, hacé como que sí así podés subir lo que te falta. Una vez en la cima, cerrá los ojos y lanzate eufórico gritando ¡viva todo lo que no alcanzo a ver! Repetí la operación 12 veces, 23 lunes, 14 primaveras, 5 sillas y 4 abrazos. Mirate al espejo y date cuenta que ves otra cosa. Entonces, recién entonces, entenderás lo que es leer a Teobaldi.
“Escrito en el aire” es un mundo dentro del mundo. Un mundo con tapa y contratapa, índice, títulos y varias páginas. Pero no te engañés, no es todo tan compacto y sencillo. No empieza en la 1 y termina en la 125. Yo diría que es una puerta que se nos abre hacia otras maneras de leer el mundo, de interpretarlo, de interactuar con él. Es una visa a otro universo dentro del universo. Un permiso para ser, pero de otro modo, con otras reglas. Eso, el libro nos propone otras reglas de la realidad, que no son las habituales, que no se atan a lo convencional, a lo dado por sentado, al status y la verosimilitud de lo obvio. Al contrario: cada objeto, cada letra, cada signo, cada gesto, cada cada cobran un nuevo significado; mayor, más complejo y nutrido. Es que hemos de saber que improbable pero intuitivamente la verdad quizá esté lejos de ser sencilla, clara, lisa y llana, así de cruda y superficial. Cierto que en algún punto nos gustaría que así fuese, porque todo sería más fácil. Pero ceder a ese gusto no sería ser sincero y frontal sin volteretas, sino cobarde. “¿Cuánta verdad soporta un espíritu y a cuánta verdad está dispuesto? (…)el error-la fe en el ideal-no es ceguera, el error es cobardía…” (Friedrich Nietzsche, Ecce Homo).
De la mano de los 8 cuentos que pueblan el planeta “Escrito en el aire” observamos a sujetos que se asombran al protagonizar hechos que superan lo habitual, que desencajan de la cadena de hechos que solemos relacionar y llamar previsibles, diarios, esperables. Es el caso de la continuidad entre el sueño y la vigilia, el dormir y el despertarse, lo ¿falso? y lo ¿cierto?, lo consciente y lo inconsciente. Como si sueño y vigilia formasen parte de una misma realidad, de un continum, de un único círculo que gira sobre sí mismo y cuyos bordes no están bien definidos. O el caso de un tipo que ve, desde arriba, una escena que él mismo, junto a dos ancianos, está protagonizando al mismo tiempo que está viendo, como si se viese a sí mismo en tercera persona; y la gramática, para ser sutil, se fuese por el inodoro. He aquí una teoría del sujeto, una idea del yo. Y varias cositas más. Teobaldi nos invita a pensarnos y pensarlas y pensarlos de distinta forma, como desde otro ángulo.
Si aceptamos su invitación, nos toparemos con otros matices de la realidad. Escribió Schlegel “el absoluto es el mayor enemigo del género humano”. Quiero decir con esto…no, mejor que lo diga Daniel, con un fragmento de “La representación”: “la realidad no es tan simple. Tiene los colores difusos de la complejidad. Con estas palabras culminó su conferencia”.


(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 28 de junio de 2009.-

lunes, 22 de junio de 2009

Augusto Páez e Ilda Mistraletti de Mignola - Poetas de Villa María

Desde sus incios, la revista cultural Compartiendo (Villa María, Córdoba) ha hecho todo lo posible para dar difusión a los poetas de Villa María / Villa Nueva y la zona. A partir de mayo, por una propuesta de su director, Sr. Alejandro López, me estoy ocupando de esa sección.
Lo que sigue a continuación es la primera entrega de esta nueva tarea.
En cada número aparecen dos voces para el deleite de nuestros paladares literarios que espero, puedan disfrutar.
De más está decirles que pueden contactarse para proponer sus escritos para esta sección.
Darío Falconi
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AUGUSTO PÁEZ

Nació en San Luis el 2 de marzo de 1983. Es Profesor en Lengua Castellana egresado de la UNVM. Participa desde 2003 en el quehacer literario villamariense. Su primer poemario se tituló Gladios (2005). En este momento, se encuentra preparando su primer libro de cuentos, que se llamará The Godfather is mad, very mad. Paralelamente, publica en revistas y diarios locales, de San Luis, y en Internet.
Los textos que les proponemos son inéditos. Poemas de estilo corto que rematan en pocas palabras su verdad. Aquí está el zumo de una poesía fresca, joven, con pocas posibilidades de divagación o interpretación. Con un estilo simple y cotidiano, Augusto Páez nos regala textos que quiere condenar al olvido; pero que rescatamos para darlos a conocer a ustedes, nuestros lectores.
Páez publicó su primer libro de poemas y ahora intenta con el cuento, al que considera un género difícil y perfecto. Estas pequeñas piezas que publicamos hoy son el punto intermedio entre la poesía larga de sus comienzos y el de las historias de su próximo libro. A disfrutarlas.






EL HOMBRE QUE ESTABA HARTO DE SUFRIR…
Una noche
descosió la almohada
y
uno por uno
quemó
todos los pedacitos de lana

se quedó sin sueños.


* * * * * * … * * * * * *


HERMANO
Me fui

antes de irme
le saqué
las zapatillas
a mi hermano

muy a su manera
sus huellas
me enseñaron
un camino.


* * * * * * … * * * * * *


PRESAGIO
A la cuerda que ata el futuro
la rasgás despacito
con el puñal

que me vas a clavar
por la espalda

mañana.


* * * * * * … * * * * * *


ASOMO
Apenas una brisa
desnuda la muerte

los pétalos se corren
y dejan ver

la daga.


* * * * * * … * * * * * *


TORMENTA
Dónde estarás
se dijo el hombre
caminando hacia el sur

leve y opaca tristeza
era el martes

la maldad azuzaba el viento
con una espada temible.


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ILDA MISTRALETTi de MIGNOLA

Nació y vive en Villa María. Obtuvo su título de maestra de dibujo y pintura en la “Academia de Bellas Artes”, y de maestra normal nacional en el Instituto San Antonio. Dictó clases particulares durante diecinueve años de dibujo, pintura, escultura, poesía y cuento de literatura universal.
Desde 2001 a la fecha concurre a los talleres de PEUAM (UNVM). En el año 2002 obtuvo con la poesía “Hombre, soledad y vacío” mención especial en el primer concurso de poesía y cuentos breves organizado por la UNVM, Instituto de Extensión. Primer premio compartido de cuentos breves durante el año 2003 con el cuento “Revelación” llevado a cabo por biblioteca Eduardo Requena, Inescer, Casa Balear y SADE Villa María.
Participó de la antología Voces de ceniza y agua (2003) editado por el Instituto de Extensión de la UNVM, como así también en el libro Construcción de identidades culturales a partir de procesos de escritura de ficción (2007). UNIverso es su primer poemario (2007), del que publicamos una selección en la edición de abril de ese año.
Cuando la poesía intenta llenar vacíos, recrea para sí, momentos que la memoria y el corazón guardan celosamente. Como una caja de sorpresas que mantiene recuerdos en un presente continuo, en un momento que es y que no quiere dejar de serlo.
Esta es una poesía evocativa, una poesía del dolor y la soledad, una poesía que suple silencios y los llena de palabras, de remembranzas… de vida.
Ketta, como gran pintora que es, salpica las páginas con los colores de su interior, a veces con tonos múltiples, y otras con las tonalidades de una pintura traslucida de emociones.
Los poemas publicados a continuación son inéditos.





DESMEDIDO TIEMPO DE AUSENCIAS
Desmedido tiempo de ausencias…
Tu ausencia.
Memoria borrosa, tu imagen.
Tu voz es inaudible a mi oído.
Tus caricias, tu aroma, tus pasos, tu enojo,
me son lejanos.
Desmedido tiempo de ausencias…
Tu ausencia.
Sonora risa, cortos silencios
memoria infiel de la mía.
Intento coser recuerdos
uno a uno se desmedran
fragilidad del ser…
El amor permanece, envuelve
existe, reconcilia, fortalece.
Se funde en el presente.
Desmedido tiempo de ausencias…
Tu ausencia.


* * * * * * … * * * * * *

MI CASA
Cruzo la calle y te encuentro…
Mis ojos no pueden ver por lágrimas de recuerdos.
Blanca de perfil y de frente
te acomodo a mi memoria
sigo la calle hasta el fin...
Ya no escucho a mi oído las leyendas de otra gente.
Y es el lugar quien me grita:
Tu casa está muy callada
ha cambiado con el tiempo.
Me alejo para mirarte…
Sólo veo hierbas y muros escritos
de amores de adolescentes.
El sol olvidó un reflejo
que un gato quiere atrapar
en el umbral de la puerta…
¡De pronto! Empieza a llover
es el cielo que se escurre
del tejado a la vereda
lavando todas mis penas
casi... Como en otro tiempo.


* * * * * * … * * * * * *


TU HUELLA
Tu huella… Titilar de estrella
tibieza de sol.
respiración de viento…
Tu huella… Humedad de nube
trino de pájaro
galope de Pegaso…
Tu huella… contorno de tormenta
suspiro de ángel
hipnotizado de luna…
Tu huella… No deja sombras…
Mosaico de cielo que cae incandescente
sobre esta opaca rayuela de vida.

(*) Publicado en revista cultural Compartiendo, Villa María, mayo de 2009.-

Panorama Local: Literatura en tapas duras. Catálogo 2008-2009 (tercera parte)

PANORAMA LOCAL
LITERATURA EN TAPAS DURAS
CATÁLOGO 2008 - 2009


Tercera entrega


Continúa el diseño de este catálogo de publicaciones literarias locales.
La poesía, el cuento y la novela se hacen en esta oportunidad.
Recuerden que seguimos recibiendo material bibliográfio publicado entre 2008 y 2009.
Hasta el próximo domingo.



Villa María en la voz de sus poetas. Cinco clásicos, Selección y prólogo Olga Elena Dominici, Eduvim, Villa María, junio de 2009, 70 páginas.
“En realidad, cada hombre es la suma de los que lo precedieron y transita sobre sus huellas, aunque a veces no lo advierta. Esta antología intenta descubrir las huellas y recuperar la voz de los poetas que nos precedieron. Se han elegido para integrarla a cinco clásicos de nuestra literatura: Bruno Ceballos, Horacio Roqué, Geremías Monti, Rosa Tejada Vázquez de Theaux y Tessie (Teresita Estela) Ricci.” Son las palabras de la antologadora extraídas del prólogo. Eduvim, en una inédita campaña que llamó “(+) Libros (+) Libres” distribuyó gratuitamente, el 11 de junio (día del Libro), con cada ejemplar de EL DIARIO del Centro del País este pequeño libro. Con esta actitud Eduvim y parte de nuestra literatura local logra entrar a miles de hogares de la ciudad y de toda la región que asiduamente no frecuentan las letras. De esta manera se incentiva el bello arte de la lectura y se logra instalar el nombre de Eduvim y de la Casa de Altos Estudios a la que representa.

Lanzas rabiosas, por Américo Pablo Tissera, Ediciones CC, Villa Nueva, agosto de 2008, 103 páginas.
“El presente texto no es un libro de historia. Es simplemente un conjunto de relatos inspirados en hechos históricos, donde la ficción se mezcla con la realidad. Estos cuentos giran –excepto uno de ellos- alrededor de dos centros históricos muy importantes para nuestra memoria colectiva regional: Quebracho Herrado y Villa Nueva. Ambas comparten la gloria de haber surgido sobre los caminos reales donde tantas veces circularon, por allí, los hombres que hicieron nuestra historia. Y en el caso particular de Quebracho Herrado el recuerdo siempre presente de una de las batallas más importantes de la guerra civil entre Unitarios y Federales. ¿Qué es lo que me ha motivado a emprender esta tarea? Simplemente el deseo de llevar al terreno literario, mediante el uso de la narrativa, hechos de nuestro pasado regional con la finalidad de mantener vivo su recuerdo y, a la vez, contribuir al conocimiento de nuestras raíces.”

Vestigios de la alquimia, por María Elena Tolosa, Ediciones CC, Villa Nueva, enero de 2009, 76 páginas.
Dice Alicia Perrig en el prólogo “El que tenemos la emoción y el gozo de sentir entre las manos, es un libro de alo contenido estético e insondable valor humano que nos descubre los senderos, a veces despiadadamente crueles, de la infancia de la autora; un libro donde podemos vincularnos con personajes rescatados por su mirada que, no por aguda, deja de ser conmovedoramente sensible; un libro que nos enfrenta con sus dolores más profundos y, por sobre todas las cosas, nos demora en las emociones de una mujer que hizo de su experiencia de vida un registro estremecedor de la melancolía hecha belleza en la palabra. ‘Vestigios de la alquimia’ atesora muchas horas en las que el dolor parece dueño y vencedor, pero logra ser redimido por una poesía soberbia. Sólo un gran poeta, un verdadero alquimista, puede transformar tanto dolor en belleza y María Elena Tolosa lo logra en estas páginas.”

Días de esclavitud, por Alicia Peressutti, Ediciones CC, Villa Nueva, marzo de 2009, 95 páginas.
“En el mundo de apariencias en que estamos inmersos, personas sin alma salen a la caza, camuflados, impunes, desenamorados de la vida y enamorados de las drogas, del dinero, de la violencia, del poder. Joaquín Ramírez es uno de ellos, el diablo de esta novela. Ojeador y proxeneta, engaña y se aprovecha de una familia de escasos recursos. Se lleva consigo a dos jóvenes hermanitas “igualitas como gotas de agua”, para convertirlas en mercadería sexual de los hombres. Las alejará lo más distante posible de su casa, de su adolescencia, de su querida familia… de sus vidas. Con este marco desolador, Alicia Peressutti nos mete de lleno en ésta, su segunda novela, para que vivenciemos una historia que tiene un profundo trasfondo de realidad. Lo hace con sutileza de escritora, entretejiendo con puntadas de color poético y esperanzador, aquella oscura trama tan cruel para ser real y tan descriptiva para que no lo sea.” Del prólogo.

El Bondi a la luna. Poemas bajo la dictadura, por Jorge A. Torriglia, Imprenta H.I.J.O.S., Córdoba, noviembre de 2008, 69 páginas.
Pecas Soriano escribe en un atípico prólogo: “la dificultad extrema de la poesía consiste en transgredir el orden y la tranquilidad habitual de las palabras, en vencer su tremenda resistencia a ser recreadas. Sin embargo, esto en los grandes poetas se da en forma más natural. Con un natural sufrimiento. La dificultad del poeta consiste en parir en el momento justo antes de que se rompa la cáscara. En azotar su corazón contra las piedras, rastreando las huellas de la palabra verdadera. La imagen poética nutre del fluido vital de las palabras, y este proceso a pesar de ser traumático para quien lo ejecuta, a veces es vivido con la naturalidad de la respiración, o el misterioso encanto de mirar un vaso de agua. (…) Torriglia nos salva cuando les pide a los que se fueron, a los Néstor y a los Pichuco que salgan de sus cuadros. La poesía mueve al hombre más allá de sus límites absurdos, lo saca del cuadro, de la superficie estudiada, y lo deja flotando en el aire, para que remonte la vida, como si recién comenzara el viento.”

No sé porqué se debe morir, por Alberto Mazzocchi, edición y selección poética al cuidado de Iván Wielikosielek, llantodemudo Ediciones, Córdoba, diciembre de 2008, 167 páginas.
“Casi medio siglo después de un suicidio tan brutal como absurdo, los versos de Alberto E. Mazzocchi (Las Varillas 1937 – Córdoba 1960) vuelven a salir al mundo. Silenciado por la ignorancia, olvidado por los poetas oficiales de una Córdoba que siempre renegó de quienes ‘sólo fueron demasiado extraños’, inédito eterno en su país y su provincia, Mazzocchi se eleva por encima de cualquier contingencia desde una altura de vértigo. Y es que su verbo está más allá de las épocas y las estaciones, de las modas y las poéticas, del soft parade de la multitud y del vía crucis de su corazón. Rescatado por el celo sagrado de su amigo, el escritor cordobés Federico Undiano, la poesía de Mazzocchi deviene testamento y honra fúnebre de sí hasta alcanzar la dimensión de póstumo Evangelio. Aunque su verbo haya buscado la pasión para seguir viviendo y la culpa infinita para seguir viviendo y la culpa infinita para morir redimido, aunque su ángel se haya escapado un día de su corola y su costado haya sangrado por una lanza de inconsciencia; Alberto E. Mazzocchi parece decir a todos desde el sermón de su montaña ‘bienaventurados aquellos que vengan en nombre de la soledad, porque de ellos será el reino de la poesía’. Aquel reino de quienes salieron a buscar el infinito como condición indispensable para existir entre los hombres.
(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, el domingo 21 de junio de 2009.-

martes, 16 de junio de 2009

AYLLU, Cooperativa de trabajo audiovisual

ENTREVISTA CON
AYLLU
COOPERATIVA DE TRABAJO AUDIOVISUAL



En estos tiempos, donde las salidas laborales se complican de manera individual, un grupo de jóvenes de esta ciudad empieza a demostrar que, la formación de vínculos de trabajo puede dar buenos frutos.
Esos amigos, que se conocieron en los pasillos y aulas de la UNVM, generaron una nueva propuesta para el trabajo y la creación de contenidos audiovisuales.
Villa María es una mina por explotar. Seis chicos con muchas ganas de trabajar se percataron de ello. Unidos por la amistad y el buen trato potenciaron sus capacidades para lograr producciones colectivas muy ricas. Ricas no sólo en cuanto a la tarea realizativa, sino además porque tiñen sus trabajos con el compromiso por el resguardo, el rescate y la difusión de la esencia y la identidad de los pueblos y personas.
Ayllu Contenidos Audiovisuales se ocupa del diseño de contenidos cinematográficos, televisivos, video multimedia y la producción gráfica y publicitaria. Un grupo (de allí Ayllu) de chicos emprendedores de Villa María que se está consolidando en la trabajosa y grata tarea de difundir el arte y la cultura, con una mirada joven e interesante.
El próximo jueves realizarán la apertura de su muestra-presentación en la Galería de Arte Licther; con ese motivo nos acercamos a charlar con Lucrecia Rasetto, Ramiro Carrera y Leandro Menaldi, tres de los miembros de este emprendimiento.



—¿Cómo se conocieron y cómo se conforma este nuevo emprendimiento cooperativo?
Leandro: —Somos todos alumnos salidos de la Lic. en Diseño y Producción Audiovisual. Venimos trabajando desde hace cuatro años; antes teníamos La Peste Producciones y hacíamos trabajitos más artísticos y experimentales. Como nos fue bien y había un grupo de amigos que también tenían su productora trabajando de la misma manera, surgió la posibilidad, por una sugerencia de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), de conformarnos en cooperativa. Lo pensamos y nos parecía buenísimo. Así fue como fusionamos las productoras de La Peste y Origami. Llamamos a un chico que es contador, que estudia en la UNVM y además es músico. Así nos introducimos en la cuestión cooperativa porque no teníamos mucha idea y está buena, porque va con nuestra manera de trabajar.
Lucrecia: —Todos salimos de Diseño, y el año pasado, la UNVM propuso formar cooperativas de trabajo y fomentarlas dándole ayudas en la conformación, porque es muy complejo el armado de la cooperativa; más que nada para promover una salida laboral. La gente de la UNVM argumentaba que no veían una salida laboral permanente de los chicos que estudiaban esa carrera. Nosotros nunca habíamos pensado en armar una cooperativa, siempre buscábamos la forma de productora.

—¿Cuántas personas integran la cooperativa y cómo se reparten las tareas?
Lucrecia: —Somos seis. Nosotros tres nos dedicamos básicamente a la parte audiovisual. María Eugenia Fiorenza y Carolina Segre se dedican a la parte grafica y animación; y nuestro contador Lucas Sigifredo.
Ramiro: —Lo que está bueno del grupo, además de que ya nos conocíamos de antes, es que todos hacemos todo. Surgió por ahí, en el estar juntos, que cada uno tomó su rumbo, como que nos dividimos por área.
Lucrecia: —Una división natural.
Ramiro: —De esta manera se economiza mucho tiempo, porque ya tenemos confianza en el otro y en lo que hace.
Leandro: —En esta disciplina es muy difícil formar un grupo equilibrado, porque hay muchos egos y esas cosas. Es difícil que haya tendencias naturales a ciertas áreas, todos queremos dirigir siempre, y hacer el trabajo del obrero… nadie. Pero nosotros, que tenemos varios años en esto, es como que cada uno ya se ubicó y como que trabajamos de memoria con ciertas cosas, lo cual está bueno y cada vez surgen más cosas.

—¿La cooperativa puede desarrollarse normalmente con tan sólo seis personas o se sienten limitados?
Leandro: —Por ahora estamos bien, vamos a necesitar más gente en algún momento.
Lucrecia: —Estamos durmiendo muy poco tiempo cada uno. Lo más difícil es conformar un grupo dinámico y que trabaje bien, y ahora como estamos bien con este grupo, preferimos dormir menos y trabajar así y después ir viendo. Cuando nos salen algunos proyectos más grandes lo hacemos con una productora que agrupa tres provincias (Corrientes, Misiones y Tucumán) que trabajan juntas. Son los amigos de Ternura Films, y el año pasado nos invitaron a trabajar en su primer largometraje ficcional que lo filmamos en seis días, sin dormir; pero fue hermoso, porque éramos todos amigos y lo disfrutamos muchísimo. Esa producción se estrena en julio en Oberá en Cortos, un festival misionero.
Leandro: —Son tres chicos que trabajan a la distancia y hacen cosas muy buenas.

—Además de la cooperativa, ¿ustedes tienen otras actividades?
Leandro: —Nuestro ámbito de trabajo ya está concentrado en esto, primero cuando estábamos en nuestras productoras, lo mechábamos con otras cosas porque sino no vivíamos, ahora sí vivimos de esto, o lo intentamos al menos.
Ramiro: —Es verdad que cada vez nos lleva más tiempo desenchufarnos porque siempre quedan cosas que hay que hacer “ya”. Cada vez pensás más en los trabajos, más allá de lo comercial y toda esa movida, me parece que lo que más nos une es el trabajo cultural-artístico, es como que todos estamos pensando en eso, yo quiero hacer documentales, ahora…
Lucrecia: —Y todos nos dedicamos a la educación no formal. Estamos en el PEUAM, por ejemplo.
Ramiro: —Pero es no formal desde el punto de vista vertical del aula, recién venimos de dar un taller y ninguno estaba sentado en su banco, yo estaba tirado con los chicos, escuchando música y estaban trabajando más que lo que deben trabajar en la escuela, seguramente.
Leandro: —El curriculum es propuesto por nosotros, seguimos otras líneas de educación también. Toda esta actividad supone todo un compromiso de parte de nosotros, porque no manejamos todos los temas, tenemos que meternos, investigar profundamente, desarrollarlo a tal nivel, para que después podamos contarlo. Eso exige que siempre estemos vinculados. Más en esta disciplina donde nuestros proyectos exigen mucho de papel. Nosotros nos autogestionamos siempre, funcionamos en la medida en que vayamos y presentemos proyectos en papel. Porque no es una necesidad primaria lo que nosotros hacemos, tenemos que estar proponiendo cosas, ya sean organismos e instituciones.
Lucrecia: —Todos damos talleres, la idea es tratar de vincular todo con la cooperativa para que la cooperativa se haga cada vez más grande, que no sean cosas aisladas que hacen cada miembro individualmente.

—Por lo que me están contando, son muchas cosas las tareas que ustedes realizan, ¿no?
Ramiro: —Son muchas cosas, pero es tremendamente dinámico; ahora estamos con un institucional que lo tenemos que entregar el sábado, ya lo vieron, están de acuerdo, ahora hay que hacer toda la estética y cerrarlo. Y eso ya se termina, o sea, el lunes empezamos con otra cosa. Sí… te matás, pero te lo sacás y después empezás otra cosa.
Lucrecia: —Además disfrutamos mucho de lo que hacemos, no es como otro actividad donde se reniega para ir a trabajar; todos nosotros nos levantamos a las 8 y estamos hasta las 12 de la noche trabajando, pero está bueno porque lo hacemos en nuestra casa, mientras tomamos mate, proyectamos algo, vamos alguna otra cosa, nos ponemos a editar… es re lindo.
Leandro: —Yo creo que está bueno planteárselo así de que uno busca su proyección laboral entre amigos o con la gente que uno quiere compartir ese trabajo. Eso es mucho más productivo.
Lucrecia: —También nos ha tocado, en general, muy buena gente en las empresas con las que trabajamos, entonces podemos generar un vínculo muy lindo. Todo siempre en buenos términos y con la mejor buena onda.
Leandro: —Siempre tratamos de estar en ese ambiente muy amistoso, si sirve lo hacemos, sino no. Además hoy en día la imagen está metida en todos lados, no es que escasea, ni que uno tiene que guiar planes malévolos o egoístas. Por otro lado tenemos una posibilidad muy grande de construir mensajes, a nivel personal es muy importante para nosotros porque todo el tiempo estamos poniendo nuestro punto de vista, en que medida se puede cambiar algo que está medio feo, que está malo, que sirva. En las cuestiones comerciales mucho no se puede, pero todo lo demás que es documentación, investigación, sí.

—¿Consideran que Villa María tiene mucho para explotar?
Leandro: —Todo el tiempo surgen cosas nuevas, mirá esto (y me señala una revista que acaban de publicar reciententemente)…
Lucrecia: —Es como que Villa María está muy virgen y que de a poquito se va despertando a querer hacer algo más lindo…
Ramiro: —La idea es que, como la gente exige cada vez más calidad, se fijan en tu trabajo anterior…
Leandro: —Está todo por explotarse, a nivel comercial y a nivel de superar las estéticas y mejorar la cantidad de contenidos. Acá se va para lo estético y se deja de lado el contenido o al revés.
Ramiro: —Por ahí proponer las dos cosas juntas…
Lucrecia: —Está bueno porque cada vez más grupos van apareciendo que tienen esa propuesta, y eso también está bueno.

—¿Con qué equipamiento cuentan?
Ramiro: —Hicimos una inversión, que no pensamos que la íbamos a hacerla tan rápido, compramos tres discos para la PC, un micrófono, tenemos una cámara HDV, cámaras de fotos, lápiz óptico y demás. No tenemos un súper equipamiento, pero por el momento nos basta.
Leandro: —Cuando nos juntamos cada uno de los integrantes aportó lo que tenía. Tuvimos que actualizar el equipamiento.

—¿Qué cosas les gusta resaltar en las producciones que realizan?
Leandro: —Nos gusta el resguardo de ciertas tradiciones, revalorizarlas, ciertas formas que pertenecen más a los valores humanitarios, hoy en día la sociedad está muy desgastada en ese sentido, por eso que en nuestros viajes siempre fuimos buscando esas cosas. Hemos hecho amistades y lazos de grandes de causas, hicimos una movida en contra de la minería a cielo abierto, anduvimos por Misiones, por Bolivia… y además como estamos muy vinculados con la música es como que algo nos trasciende a nosotros, vamos en patota a hacer todo.
Ramiro: —Estamos tratando todo el tiempo en generar nuestros proyectos, nuestras películas; somos un grupo que trabaja lo empresarial más por la subsistencia, pero siempre queremos hacer lo nuestro. Ahora estamos en búsqueda para filmar en Misiones y después hay más proyectos, cada uno tiene su película en la cabeza. Estamos esperando donde se puede generar un espacio donde meternos, que siempre lo hay. Acá en Villa María se ve a la cultura como un gasto y usada muy políticamente en ciertos momentos y es solamente eso, nunca se va a invertir en cultura porque la consideran un gasto.

—¿Me podrían decir rápidamente algunos de los trabajos que han realizado hasta hoy?
Lucrecia: —Hemos hecho trabajos audiovisuales comerciales para la UNVM, Nutren, EL DIARIO, para Radio Centro. A nivel gráfico salieron muchos logos el rediseño del Grupo Radial Centro, la revista La Maja, el logo de Eduvim. Ahora trabajamos con los chicos de El Puente que hicieron un documental sobre inmigración.
Ramiro: —Eso está bueno con los chicos de El Puente, si bien no hay una relación muy estrecha pero hay una colaboración mutua, nos llamamos.
Leandro: —También trabajamos con bandas como El grito de Abel, So What, Mortero; con los chicos del rock también… con Villa María Voley, con el grupo conferencial Acción Sur y con la UNVM siempre surgieron cosas. Hicimos varios micros radiales.

—En cuanto a la muestra que inaugura el próximo jueves, ¿qué pueden adelantar a los lectores de este suplemento?
Lucrecia: —El objetivo de la muestra es presentarnos, mostrar parte de lo que hemos venido haciendo y además, es una especie de agradecimiento para toda la gente que nos apoyó en esta primera etapa de conformación.
Ramiro: —También es como cerrar una etapa y abrir otra que se viene. La muestra dura 15 días, vamos a proyectar el documental “Maestros rurales” para diferentes establecimientos educativos que dicten las carreras de profesorados.
Leandro: —El documental es muy rico en formas pedagógicas, en corazón, en voluntad. También sirve para reivindicar la educación, porque es algo muy lindo y que suceden en lugares más aislados y que suceden allí cosas muy lindas, muy humanas y que acá en la ciudad se pierde un poco ese compromiso que vemos allí. Nos hicimos amigos de las maestras, nos mandaron cartas, se creó un vínculo muy lindo.
Ramiro: — No es para que saquen una crítica de lo que ven, sino para reflexionar de los diferentes modos pedagógicos. En estos lugares, como el que fuimos, los chicos no van a la escuela nomás; sino que allí se come, por ahí también es el único contacto que tiene con sus amigos.
Leandro: —Priorizamos los valores humanos, hasta pudimos dejarles algunos regalos; en la escuelita que fuimos obsequiamos un DVD y un bongó para una de las maestras que nos alojó en su casa. La muestra es necesaria para nosotros para responsabilizarnos de nuestra fuente de laburo y para que a partir de ahora le pongamos toda la pila, porque nos dedicamos totalmente a esto.



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AYLLU CONTENIDOS AUDIOVISUALES
Cooperativa de trabajo en formación


“El grupo tiene el propósito de constituirse en un equipo generador de contenidos visuales y audiovisuales y desde hace unos meses vienen trabajando en los ámbitos de la producción cinematográfica, televisiva, gráfica y radial. Promoviéndose, además, como artistas y como gestores culturales, se desempeñan en medios educativos y de expresión cultural con un manifiesto desarrollo de los derechos humanos, comprometidos en diferentes campañas de resguardo cultural y defensa del medio ambiente.”

Ayllu son:

Lucrecia Rasetto
M. Eugenia Fiorenza
Carolina Segre
Ramiro Carrera
Leandro Menaldi
Lucas Sigifredo

ayllu.audiovisuales@gmail.com
www.vimeo.com/aylluaudiovisuales



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AYLLU: MUESTRA PRESENTACIÓN 2008 – 2009
Fotografía + Diseño + Documental



Esta cooperativa de jóvenes emprendedores, socializará sus propuestas realizativas en las distintas áreas de trabajo. Se proyectaran documentales y se darán charlas de producción audiovisual.

Lugar: Galería Lichter (Entre Ríos 678)
Duración: desde el jueves 18 de junio al 02 de julio
Apertura: 18 horas del jueves de 18 de junio.
Contenido:
Exposición fotográfica documental
Exposición de Diseños originales
Proyección de producciones documentales
Proyección de trabajos publicitarios
“Mortero” Folclore Latinoamérico, en vivo.
Entrada: libre y gratuita.


(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 14 de junio de 2009.-