domingo, 10 de octubre de 2010

Eduardo Belloccio. Tejiendo hilos invisibles

ENTREVISTA AL POETA
EDUARDO CÉSAR BELLOCCIO
TEJIENDO HILOS INVISIBLES



Su foto es una postal que seguramente usted ya conoce. Su desempeño en la CGT (Secretario General), el Centro Empleados de Comercio (Sub-Secretario General), la Federación Mercantil, hace que su figura sea recurrente en los medios de comunicación. Sin embargo, el perfil que hoy les presentamos quiere indagar al otro Eduardo Belloccio, al poeta que le canta al amor, al hombre, quién es hoy el presidente de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) a nivel local.
Este acercamiento aborda panorámicamente sus libros, los propios y la envidiable biblioteca de autores de la ciudad que posee, entre otros aspectos que hacen a la urdimbre de la palabra.
Nos citamos en un bar y la charla transcurre en medio de la música de fondo, los tintineos de pocillos de café y los llamados telefónicos recurrentes. Es el primer día laborable de la semana, Eduardo está recién llegado de Trelew y las obligaciones apremian. Sin embargo, esto no dificulta la charla, el interés por los proyectos que tiene en mente (y desarrollando) hacen que podamos establecer un fructífero intercambio dialógico.


POESÍA PARA SABOREAR
“La poesía, para entenderla mejor, hay que leerla de a una sola; no se debe abordar un libro de golpe, hay que saborear cada poema.” Estas palabras vienen a cuenta de una publicación que Eduardo ha dejado en mis manos y del que prontamente se harán eco los medios periodísticos. Por otra parte está trabajando en la musicalización de sus poemas, un viejo proyecto que vuelve a retomar luego de transcurrido unos años.
Nos cuenta que algunos jóvenes, que aún no se han decidido por el camino de la palabra, lo han ido a visitar, a consultarle y él los motiva, les da algunos consejos y los insta a que realicen talleres literarios. Eduardo considera estos espacios como necesarios para pulir y corregir defectos, cree en ellos, en la motivación que genera y en el intercambio de experiencias con los demás. Recuerda emotivamente haber realizado uno de ellos con la profesora y poeta Susana Zazzetti y lo resume en dos palabras: “me encantó. Lo que no hace el taller es enseñarte a soñar, no te enseña a ser poeta; pero sí te dice quién sos, te va guiando, te va enseñando estilos, te muestra lo lindo del camino.”
Y hablando de caminos, Eduardo Belloccio viaja, lo invitan a encuentros literarios en distintas partes del país. Es una constante en él, aprovechar sus viajes y dejar la palabra de aquellos poetas que ya no están, las defiende, las difunde.
Le preguntamos sobre el porqué de inclinarse por la poesía, nos contesta remontándose a sus inicios, al momento de su infancia cuando lo mandaban a clases particulares con una profesora vecina que le enseñó a escribir con la mano derecha. El poeta escribía con la zurda y aún conserva ese perfil para muchas cosas cotidianas, como asir el pocillo del café… Con este relato Eduardo quiere hacernos notar que al ingresar al primer grado ya sabía leer y escribir y nos cuenta que su madre, antes de que él se fuese a dormir, le leía en su cama textos que ella misma producía. Ella era ama de casa y su papá barman profesional del Palace Hotel, de la nostalgiosa época de los “Vermouth Danzantes”. La biblioteca familiar era interesante con predominio de la temática religiosa, y “allí debe haber nacido mi interés por la literatura.” Rescata de su memoria un poema que le escribió a su madre cuando él tenía siete años y que ella aún conserva.


LOS LIBROS
Los libros son una parte fundamental para los escritores, son (quizás) el objeto más preciado y uno de los más importantes que marcan su camino. Para Eduardo la llegada a la publicación en tapas duras llegó casi por azar, sin proponérselo.
“En la primera juventud había escrito mucho, el diario local me había publicado algunas poesías (se refiere al Noticias y EL DIARIO). Un día estaba en el camping del Centro Empleados de Comercio y me encontré con un amigo de la infancia, Alberto Tarrez, que en ese momento tenía una imprenta. Ese domingo había leído los poemas que habían aparecido y me preguntó ‘¿por qué no publicás?’ Era algo que no había pensado. ‘Dale, vos conseguite el papel y yo te hago el libro.’ Me fui con eso a casa, con esta oportunidad que me había dado un amigo y pensé porqué no compartirla. Hablé con Tocho Álvarez Torres que tenía poemas hermosos y tampoco había publicado. También contacté al Dr. Horacio Tomasini Linares, que empezó a escribir a los 64 años y habrá tenido 75 años cuando yo le propuse esto; él escribía y se dibujaba sus propios poemas. Solía hacer unas cartulinas gigantes que pegábamos en la ciudad. Les propuse 20 poemas cada uno y nos reuníamos a discutir el contenido, le pedimos al profesor Bernardino Calvo que nos hiciera el prólogo. Lo que hizo Calvo, yo lo valoro mucho, porque él no se casaba con nadie. El editor (que fue el imprentero) sólo me pidió que lo ayudara intercalar las páginas para el armado y con mi familia hicimos eso. El libro se llamó ‘Después de ayer’ (1987). Tenía foto de cada uno de nosotros hecha por Lucio Salvador y una ilustración de tapa de Sergio Ponce. Lo presentamos y fue mucha gente, fue una movida muy linda además de que era nuestro primer libro.”
El segundo se llamó “Encargos del alma” (1998) y tiene prólogo de Susana Zazzetti y tapa de Nino Menardo. Esta publicación contiene dos partes, la primero intitulada ‘corazón en vuelo’ y la otra con los ‘homenajes’, que son los poemas dedicados, que ahora están siendo musicalizados. Eduardo quiere con esto dejarle un regalo a sus amigos, a su familia.
Para el 2001 “La memoria de los sueños” fue la manera de etiquetar su último poemario. “Había escrito mucho y necesitaba plasmarlo. La poesía tiene que salir, es como una urgencia, llega un determinado momento que tenés que sacarlo porque estás ahí. No se puede escribir por encargo, la poesía surge y ahí está.”
Cuando uno mira las fechas en que aparecieron los libros de Eduardo, se pregunta qué pasó en los restantes años; el poeta no necesariamente debe publicar libros de manera constante, está en la necesidad de cada uno; sin embargo su actividad literaria no quedó inerte, la edición de múltiples plaquetas que realiza para llevar en sus viajes, lo mantienen en training. Escribe y genera proyectos que vinculan a muchos artistas, no son pocas las veces en que el actual Presidente de SADE amalgamó en una sola expresión las distintas artes, fomentando con amigos y artistas un nutrido vínculo. ¿Quién no recuerda al “Canto de las uvas” y un Teatro Verdi que debió cerrar las puertas porque no cabía más gente?
Él lo resume así, “son desafíos lindos, porque la cabeza está a full, siempre hay cosas para hacer del trabajo o del espíritu. La literatura no la tomo como un hobby, es una responsabilidad, una necesidad, es para sacarse cosas, una urgencia interior para decir lo que tenemos dentro”.


SOCIEDAD ARGENTINA DE ESCRITORES
Esta quizás sea la época en donde la SADE local está más nacionalizada, un momento donde la relación existente entre la filial local con la SADE Central es potenciada y fluida. Y en esto tiene mucho que ver Eduardo Belloccio y Ernesto Fernández Núñez, quien es villamariense y Secretario General de la misma. Esto posibilita un diálogo más activo y mayores beneficios para nuestros escritores.
Le pedimos su óptica a nuestro entrevistado y manifiesta que “es un orgullo, porque por la SADE Nacional han pasado escritores de gran talento y responsabilidad y de mucho trabajo, desde Leopoldo Lugones hasta el actual presidente Alejandro Vaccaro. La función de la SADE es promover e incentivar a los demás, generar debates en el campo literario, motorizar la palabra, movilizar a la gente, es un desafío pero también un trabajo. A la SADE la veo bien, ojalá vengan jóvenes con impulso y puedan continuar y mejorar lo que se hace; lo único que quiero es que se use la institución con otros fines."
En la memoria colectiva está muy presente el “susurro de poemas” que se hicieron en la Feria del Libro, como así también lo que se llamó “poesías en el aire”, pequeños textos que se regalaron desde un avión para toda la ciudad, y que ahora otras ciudades del país quieren imitar. Actualmente la SADE está trabajando para cerrar el año con una antología de los socios que incentivará a nuevos exponentes a mostrar (por primera vez) sus escritos, y a seguir trabajando la palabra para los que ya tienen más experiencia. Dice Eduardo, “cuando hablamos de literatura tenemos cantidad y calidad, pero también es cierto que hay una cantidad de lectores para cada escritor; el único que define si una poesía llega o no llega es el lector, no hay nadie en el medio que diga esto sirve o no sirve. Entonces, ¿por qué no mostrar también a gente que aún no ha publicado? Lo que importa es la participación, si tenés ideas, vení, sumate”.


BIBLIOTECA DE AUTORES LOCALES
Si hay algo que siempre se envidia o codicia en un escritor (además de su talento) es su biblioteca, y en nuestro invitado de hoy, más aún. Eduardo Belloccio tiene una biblioteca con autores de Villa María y Villa Nueva impresionante, con muchos títulos, actuales y de antaño. Una colección de textos locales que puede ser comparada con el patrimonio de un puñadito de escritores de la ciudad.
De cómo se inició en esta búsqueda y apropiación de textos, lo relata así: “En 1999 Dolly Pagani, me había invitado a sumarme a la SADE, ella dejaba la Presidencia. El presidente fue Mario Moral y yo el Secretario. Había propuesto hacer los “Juegos Florarles”, ya se habían hecho cuatro a lo largo de los años. Recuerdo que le comenté a Calvo y me motivó. Lo hicimos con un éxito total. Con los trabajos de todos los ganadores me fui a Buenos Aires y la SADE nacional nos publicó el libro.
Despúes teníamos que participar la Feria del Libro, había que promover a los autores locales, entonces hicimos una reunión en mi casa en la que participó Olga Fernández Núñez, Mario Moral, Laura Borga. Nos pusimos a revisar en mi biblioteca cuantos libros de autores locales tenía, eran muchísimos. Olga dijo que Dolly tenía libros incunables, así que la fuimos a verla y todos hicimos lo mismo, e incluimos los de Carlota Molina de Moreno. Nos dimos cuenta que con ese inventario habíamos armado un archivo extraordinario. Creo que habría que reeditar a algunos, al menos en una antología con Geremias Monti, Bruno Ceballos, Broggi Carranza, Moisés Cabañeros, Vázquez de Theaux, entre otros. Habría que buscar a alguien con criterio para que cuide la edición, gente como Dolly Pagani, “Puqui” Charras, Olga Dominicci o alguien así.
Los libros que yo tengo los fui consiguiendo de inquieto, pidiendo y comprando a sus autores y los pongo siempre a disposición. Ese listado se lo pasé a la Biblioteca Mariano Moreno, para que conozcan algunos libros que se han publicado… Si vos comparás con otras ciudades que tienen cuatro veces más población que la nuestra, y por lo tanto de escritores, Villa María tiene una producción de libros que supera a la de esos pueblos. En la cantidad también está la calidad, pero hay para todos los gustos.”
No tengo recuerdos de que Eduardo se haya ido de alguna presentación literaria, sin que se lleve bajo el brazo el libro presentado, muchas veces, compra varios ejemplares que obsequia a sus amigos, a las visitas que llegan a la ciudad o cuando se va de viaje. En cuanto a los suyos, tiene una posición tomada, él obsequia sus libros porque quiere que los mismos sigan su camino, que se lean… posturas de poeta, como dijo algún amigo.
La charla, se suspende otra vez por algún llamado a su celular y mientras aguardo, aprovecho para pensar la última pregunta y dejarlo libre. Corta el teléfono y lo interrogo inmediatamente: “─Si tuvieras que pedir un deseo como escritor, como poeta, ¿qué desearías?” Lo piensa, sabe que no es una respuesta fácil, mira a sus costados y luego me clava sus pupilas: “Como poeta desearía que el mundo superara sus antinomias a través de la palabra. Que sea la palabra, y ojalá que sea la poesía, la que pueda unir los pueblos superando todas las antinomias. En el corazón del hombre la palabra tiene que germinar… en los pueblos que hoy son antagónicos, que no son los pueblos en realidad, sino los gobiernos; porque los pueblos seguramente están unidos por ese hilo invisible, que es la palabra.”


AMARTE ASÍ
(de Después de ayer, 1987)

Puedo amarte sin historia
sin tiempo, sin testigos.
Amar el río de tu sangre,
el mar profundo de tus ojos
y naufragar amando aún tus besos.
Puedo amar tu corazón y sus latidos
y amar las ruinas de tus recuerdos,
los cinco sentidos tuyos
y el absurdo de tus desvelos.
Amar tu voz que me estremece
y el sol que palpita en tu pecho.
Amar tu frente y los dedos de tus manos
que acarician en mi cielo.
Puedo amarte las penas, la sonrisa,
y tu Dios bueno…
y los segundos y las horas
que vuelas en mi sueño.
Puedo amar el ocaso que transite por tu pelo.
Y cuando el telón de la vida
caiga triste como un velo
amarte como nunca,
más que nunca
también puedo.



MI CORAZÓN POETA
(de Encargos del alma, 1998)

Corazón, dulce y cálido refugio.
Lecho de penas, ansiedades y esperanzas.
Cómo no voy a nombrarte, si por vos
recita mi vida.

Perdón, perdón si a veces te emborracho,
es que gusto escucharte cuando cantas.

Remolino corazón en versos cuando amas
y que callas cuando la mentira te apuñala.

¡Vamos corazón, ya sabes lo que pasa!
Loco corazón… si de puro loco de amor
te embriagas.


ESTA MAÑANA
(de La memoria de los sueños, 2001)

Esta mañana
he despertado afónico.

Yo, que tengo la voz clara;
que duermo con un pañuelo de seda
rodeándome la garganta;
que no fumo ni bebo alcohol,
que me cuido del frío de este tiempo;
que nunca levanto la voz;
que no canto, que no tomo helados;
que me lavo los dientes y me limpio
la garganta con agua natural.

Yo, que todo el día me protejo del cuello
con una corbata;
que guardo eternos momentos de silencio,
y que respiro siempre por la nariz,
no puedo encontrar la razón de mi afonía.

Debe ser que anoche, en sueños,
grité tu nombre.


(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País en dos partes, la primera apareció el 26 de setiembre y la otra el 10 de octubre de 2010.-