domingo, 27 de diciembre de 2009

EL DIARIO Cultura - Resumen 2009

EL DIARIO CULTURA
RESUMEN 2009


Cuando llegan estas fechas a uno siempre lo llaman a la reflexión. Lo llaman a ponerse a pensar qué estaba haciendo cuando inició todo esto, qué hacía hace un año atrás y qué está haciendo ahora.
Desde aquel 2 de mayo de 2004 en que EL DIARIO Cultura volvió a aparecer han pasado casi seis años.
Hemos publicado casi 300 ediciones de nuestro suplemento, en el que hemos tratado de mostrar parte de la basta riqueza cultural que hay en nuestras ciudades. Con ese fin, nuestros artículos, entrevistas y notas diversas han apuntado a reconocer y rescatar del olvido a personas que hicieron y hacen cosas por el engrandecimiento artístico-cultural personal con impacto en la comunidad toda.
Siempre intentamos dar el mayor margen para la pluralidad y la participación; ofreciendo nuestro espacio tanto a las personas que han dedicado su vida a sus propósitos, como así también a los que están haciendo las primeras armas.
En estas 50 ediciones (correspondientes al año en curso) de EL DIARIO Cultura, hemos intentado dejarles nuestro trabajo que, gracias al apoyo, la compañía y los disentimientos por parte de ustedes, hoy seguimos aquí. Y queremos seguir estando.
Lo que sigue más abajo, son pequeñas pinceladas rememorativas que nuestro espacio a dado cuenta.
Levantamos la copa con usted y brindamos por otro año de trabajo.
Un fuerte abrazo.


LITERATURA
Ha sido un año próspero, en el que pudimos desplegar un amplio abanico de notas de todos los colores.
Iniciamos nuestro año con las (ya clásicas) Lecturas de Verano; en ellas los escritores de Villa María y Villa Nueva nos refrescaron los días con sus nuevas producciones literarias. Hemos incorporado también este año a otros poetas que no siendo locales, son lectores de nuestro diario, gente de Río Cuarto, Ballesteros, Las Varillas, Córdoba y Buenos Aires.
La literatura es una de las artes que más espacio ocupa en las revistas y suplementos culturales, nuestro espacio no es ajeno a ello; por ello hemos entrevistado y mostrado los escritos de Olga Fernández Núñez, quien en dos ediciones consecutivas nos contó sobre la publicación de su segunda novela “La escritora” que publicó este año y la reedición de “Linón” (1939). En esas cuatro páginas pudimos ofrecerles los primeros capítulos de cada una, para que el lector avezado logre conectarlas, ya que entre ellas hay nada más y nada menos que 70 años de distancia.
Otras entrevistas fueron las que tuvimos con Adriana Claudeville, una interesante poetisa que no frecuenta círculos literarios y que sin tapujos nos ofreció su parecer sobre la literatura y algunos detalles de los momentos finales de Edith Vera.
Iván Wielikosielek, es uno de los periodistas locales que mejor se defiende, en una mañana previa a la navidad pasada, nos encontramos en un café céntrico de la ciudad y allí me entregó algunos de sus libros y hablamos de su vida, sus pasiones y el camino que lo arrastró hacia la literatura.
Registramos también una charla con el Dr. Daniel Teobaldi, quien es docente del Profesorado en Lengua Castellana (UNVM) y que además publica libros con textos téoricos y literarios.
Villa Nueva también se reflejó en los escritos, Gustavo Borga habló con nosotros en su casa y nos anticipó poemas de su próximo libro.
El ambiente literario es tan rico y variado que hay para todos los gustos; desde hace unos años un joven tenista llamado Fabián Clementi está entre nosotros y ya nos ha regalado dos libros de interesante poesía. Lo entrevistamos y plasmamos las opiniones de una voz nueva en la ciudad.
Susana Giraudo y Alejandro Schmidt son nombres de los que siempre se leen en los medios. Ambos publicaron textos de poesía este año y fue la excusa principal para consultarles detalles de los mismos y del oficio que llevan hace tantos años.
En una visita relámpago desde la ciudad de Buenos Aires, llegó Emma Segovia, un jovial mujer que vivió desde niña en la ciudad, pero que las circunstancias de la vida la llevaron a vivir en otra provincia. Con toda amabilidad y buena onda nos contó emocionada de sus proyectos y el gran amor que siente por Villa María.
Pero además de Buenos Aires, recibimos la visita de la poeta chilena Juany Rojas, quien viajó a la ciudad para participar de un encuentro literario privado, al que fuimos invitados y no pudimos dejarla ir sin pedirle algunas palabras.
Continuaron los escritores, Silvina Mercadal que presentó su libro; Américo Tissera que funde en una sola expresión la historia y la literatura del por acá.
Tuvimos la oportunidad de entrevistar también, al editor de la revista cultural más influyente de la Argentina; hablamos de Juan Bedoian y la revista “Ñ”.


MÚSICA
El rock de la ciudad, tan prolífico y creciente no podía faltar, tal es así que “Sopló el fantasma”, la banda de los hermanos Darío y Gustavo Vasconi, más Pablo Fassi, ocuparon la página 13 y 14 de nuestra edición del 1 de marzo. Estaban próximos a presentar “Tierra eléctrica” el segundo trabajo discográfico.
“Adonde” también nos alegró nuestro domingo con una entrevista previa a la presentación de su primer material en la Auditorio Antonio Sobral.
Un artículo sobre el tango en Villa María mostró algunos aspectos interesantes en el rescate de este género tan popular.
Por otra parte el canto lírico estuvo representado por una charla que tuvimos con María Gabriela Ferrero, una joven vocalista local para quien esta práctica la acerca fuertemente a los sentimientos.
Por segunda vez, se realizó en la UNVM el 2° Congreso Latinoamericano de Formación Académica en Música Popular y desde EL DIARIO Cultura pudimos hacer un repaso a esos días gracias a la nota de Carla Avendaño.
Entrevistamos a Rubén Darío “Cuini” Chiappero, quien lleva la enorme tarea de registrar diversos eventos (musicales sobre todo) para la posteridad. Sin que nadie se lo pida, como un hobby que el tiempo los cargará de valor y los transformará en elementos indispensables para analizarlos y rememorarlos.
Germán Galdeano nos trajo muchas alegrías, con su nota “Hacedor de canciones”. Un creciente músico y gestor cultural que además de sobrevalorar el desarrollo artístico de la ciudad aportó nuevas ideas para mejorar el ambiente local.


IMAGEN
La fotografía estuvo representada de la mano de Walter Carrera, un joven que busca perfeccionarse paso a paso y trata de encontrar nuevas formas a la fotografía social.
Un aspecto que consideramos positivo es la gran actividad de los jóvenes de hoy para generar sus proyectos, ese es el caso de la Cooperativa Audiovisual Ayllu, quienes lograron unir las fuerzas y gustos de los estudiantes de Diseño con el trabajo cooperativo.
La Medioteca de la ciudad es el espacio por excelencia, para los distintos acontecimientos culturales. Uno de ellos, fue la muestra “Leer es lo +” que la gente de la Editorial Comunicarte desplegó en octubre pasado y en el que participaron una gran cantidad de ilustradores de renombre.
El arte de tatuar la piel con dibujos de colores es una vieja práctica milenaria, en la ciudad tenemos a varios tatuadores que reciben a diario a muchos interesados de la ciudad y región. Le realizamos una entrevista a Gonzalo “Pichi” Ramirez para que nos contara algunos detalles de su pasión, mientras lo veíamos y sentíamos trabajar.

Y MÁS…
Obviamente que nuestras notas no se acabaron allí.
Fueron muchos más los temas que abordamos en nuestras salidas semanales de EL DIARIO Cultura.
De la mano de Mauro Guzmán, entrevistamos a Diego Diez un artesano de la chatarra; un personaje que crea figuras a partir de los desperdicios metálicos.
Recorrimos brevemente la vida y obra de Rafael Barrett y Roberto Arlt.
Se realizaron comentarios al libro de Adrián Demasi, Alicia Peressutti (con la reproducción de sus prólogos y primeros capítulos) y se comentaron los libros de autores locales que se presentaron en la Feria del libro local…
Recordamos también nuestra nota de “El Estilóbato” y las discusiones que trajo aparejada el hecho de hacer arte de manera independiente o no.
Si sólo lo llamáramos como artesano, quizás nos quedaríamos cortos; Matías Atencio, joven villamariense que se dedica a vender artesanías y tocar música en la calle, nos habló de sus ideas y proyectos como “comunicador alternativo de culturas”.
Recibimos algunas colaboraciones más por la muerte de Mario Benedetti, también publicamos el texto “Historia, idea y vigencia de ‘la comunidad organizada’” por Eduardo Vicondo, entre otros.
Hicimos un relevamiento, en cinco entregas sobre las publicaciones literarias de la ciudad, mostrando los títulos publicados últimamente por las distintas editoriales e imprentas de la ciudad.
Entrevistamos al artista Miguel “Cachoito” de Lorenzi, quien es uno de los ilustradores, diseñadores y artistas plásticos más reconocidos de la provincia. Cachoito expuso en Villa María, lo entrevistamos y recordamos la ayuda que nos ofreció a nuestro EL DIARIO.
Para el 142° aniversario de la ciudad, decidimos homenajearla rescatando de los baúles viejas poesías sobre Villa María y sus particulares lugares que nos identifican.
A pocas semanas de culminar el año, reconocimos a María Celia Charras, la “Puqui”, por los 50 años ayudando a difundir las diversas actividades que se hacen en la ciudad.
Cerramos la edición de nuestro domingo pasado, contándoles como un grupo de niñas de12 y 13 años se fascinan por la literatura y buscan construirla en cada sábado con la tallerista Susana Zazzetti.

PARA TERMINAR
A grandes rasgos, estos han sido las notas, las personas y los personajes que han pasado por nuestras páginas.
Nos pone muy contentos saber que han sido tantos. Verlos en retrospectiva nos permite apreciar el camino que venimos trazando, ese que usted nos acompaña gustoso o que a veces nos tira de la mano para que enderecemos un poco nuestro rumbo.
Sinceramente estamos muy contentos. Esperamos contarlos como lectores el próximo año, donde seguiremos en esta tesitura de dar a conocer y reconocer a quienes aportan su esfuerzo en la construcción cultural de un pueblo como el nuestro.
Gracias por todo y hasta la semana que viene.


(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 27 de octubre de 2009.-

lunes, 21 de diciembre de 2009

Susana Zazzetti y alumnas

ENTREVISTA A
SUSANA ZAZZETTI Y ALUMNAS
CRECIENDO CON POESÍA



Pareciera una selección de fotos tomadas del Facebook o de algún Metroflog.
Cuatro niñas: sentadas en el pasto posando entre las flores, apoyando sus espaldas y sonriéndole a la cámara, o bien, tomando impulso para quedar inmortalizadas en un salto conjunto, cuan si fueran modelos de alguna publicidad de algún magazine actual.
El uniforme escolar y estas actitudes las delata, son niñas; pero en ellas hay una pasión que las une y que está muy lejos de vincularse con cuestiones de imagen y de apariencias: ellas aman la literatura.
Con sus 12 y 13 años, llegaron un día (25 de abril, recuerdan ellas con exactitud) a la casa de Susana Zazzetti y sin más preámbulo le dijeron “queremos escribir poesía”.
Asombrada con ese pedido la poeta y coordinadora de talleres para adultos, intercambió palabras y pudo descubrir que no era una pose de las chicas, sino que “sentían la necesidad de expresar distintas emociones, distintos sentimientos y que no tenían como canalizar esas expresiones.”
Allí se inicia esta travesía. Travesía tanto para quien ofreció en cada sábado sus conocimientos y experiencias; como para las pequeñas que los absorbieron con asombrosa avidez y responsabilidad.
Los protagonistas de este domingo son Julieta Funes, Victoria Oliva, Macarena Pereyra Depetris y Milagros Moreno. Pequeñas poetizas para la gran proeza literaria.



FRESCAS POESÍAS DE SÁBADO
A partir de ese 25 de abril hasta hace poquitos días, “las chicas de Susana” llevaron en sus mochilas al menos un poema por sábado, tal como la autora de “Un vuelo de gaviota” y “Cuando todo el silencio era mío” les prometió a sus madres.
Es que estas cuatro pequeñas tienen todas las ganas, el impulso renovador, una imaginación que se potencia y están incontaminadas de todo bullicio literario. Dice la coordinadora del taller: “lo que tengo que destacar, es el entusiasmo, por lo general nunca faltan los sábados; hay que tener en cuenta que el sábado es una día importante, ya que, por lo general, los chicos de su edad los viernes se acuestan tarde con los encuentros de amistad que tienen. No tenía mucha confianza como para que vinieran a las 10 de la mañana, pero te puedo asegurar que diez menos veinte están acá y es escasísima las veces que han faltado, es un placer que estén las cuatro juntas, porque más allá de la algarabía de la edad, se comunican mucho a través de la poesía y se comentan lo que cada una escribe. Hay una devolución no sólo de parte mía, sino de parte de ellas.”
En un clima de mucha libertad, donde las consignas son sugerencias y los aportes bienvenidos, así se desarrolla la actividad. Con palabras disparadoras que avivan la imaginación y estimulan la creación se inició el taller. Recuerdan que “grieta” fue una de ellas, también “gaviota”, durazno”, son algunas de las otras que las pequeñas rememoran como si hubiese sido ayer.
Estamos en la casa de Susana con sus cuatro alumnas. En una pesada tarde, donde el cielo, de nubes barrigonas, nos advierte que en cualquier momento el agua tan ansiada caerá.
En su quincho charlamos sobre esta grata experiencia de la palabra y algunos aspectos de su puesta en marcha. Un detalle que nos llamó la atención es que además de enseñarles los recursos literarios más utilizados para la poesía, las jornadas se amenizan con la lectura de poetas de la ciudad. Fabiana León, Alicia Perrig, María Elena Tolosa, Susana Giraudo, Fernando de Zárate, son algunos de los nombres que arrojan sobre la mesa. Zazzetti cree que hay una gran riqueza en la poesía de Villa María y es bueno que las niñas vayan conociéndola paulatinamente. Claro está, que los clásicos poetas universales no faltaran a la reunión, nombres como Antonio Machado, Pablo Neruda, Federico García Lorca, de quien extrajo una parte de su teatro para ayudarlas a mejorar su expresión y tonalidad. “Ellas saben que la poesía está muy ligada al tono de la persona que lee y por lo general, el sentimiento de quien la escribe se transmite a través de la voz de la persona y los distintos matices que le pone esa persona en su expresión”, asevera Zazzetti con tono más elevado para que las gotas que empiezan a zapatear en el techo no opaquen su voz.


CHICAS CON LETRA GRANDE
Nos sorprende ver que siendo personas tan jóvenes, y en un mundo tan informatizado y mediado por la virtualidad y la imagen, demuestren esta pasión por la literatura. Pareciera raro, de otro planeta.
La poeta se muestra asombrada y cuenta como la paralizó esa actitud de las niñas. “En esta época (dice) donde los valores para los chicos y los púberes son anti—valores, el hecho de que ellas tuvieran deseos de escribir, que fueran lectoras, que se interesaran por comprar libros de poesía a mí me sonaba como fuera de tiempo, y en realidad no era ni postura ni pose, sino que lo sienten así, de esta manera. Y las escucho cuando guardan algún dinero y compran, como días anteriores, el libro de Fabiana León por ejemplo; eso me produjo un gran placer. Además lo leyeron, lo analizaron y le hicieron una devolución a la propia autora. Para mí es un enorme honor que esto me suceda.”
Les preguntamos a ellas que opinaban del desinterés de sus pares ante la literatura y ante la cuestiones de la vida en general. Con total tranquilidad nos respondieron que “no les interesa, están pensando en otras cosas”. Sin embargo ellas están contentas con la elección que han hecho, porque es “la mejor forma de expresarse libremente”. La literatura para ellas es eso, es también un instrumento “con la que se cuenta lo que nos pasa y les pasa a los otros”. Y entre los aportes de todas van construyendo esa significación que sirve además “para contar lo que no nos animamos a contarle a nadie”… Como si estuviéramos trabajando en taller todos vamos poniendo una pieza más a eso que llamamos literatura y que Zazzetti cierra, imaginándola como “un puente, un medio donde el encuentro con el otro se da con la palabra.”


LOS PRIMEROS FRUTOS
En un año de trabajo el grupo ha crecido de una manera notable. Además de los poemas que podrán disfrutar hoy, las chicas están experimentando un crecimiento paulatino y escalonado en el que la profesora las guía de su mano.
Han publicado una bella plaqueta que han dado en llamar “Cuando suenan las doce” en alusión a la edad de las poetizas. Aparecieron además en la revista cultural “Compartiendo” y fueron entrevistadas en el programa de interés cultural “En voz alta” que conduce Javier Arenas.
Para el año que se viene está prevista la publicación en tapas duras de lo que sería su primer libro, llevará por nombre “Antología adolescente”, y de concretarse, se convertiría en una obra inédita en la ciudad.
Un poco más adelante, podrían aparecer en la revista literaria digital de Israel “Artesanías literarias”, en la que Zazzetti es la corresponsal por Argentina. Y a partir de allí seguirán este camino que no tiene techo, más el que ellas puedan ir poniéndose.
Para la coordinadora de este taller, la literatura es subjetiva, dado que la historia se ha encargado de ir dejando de lado a grandes escritores que con el tiempo pudieron ser reconocidos como tales; también están los mediocres que el entorno vuelve populares pero que también en algún momento dejarán de serlo. A ella no le interesa lo que puedan decir de las producciones escriturarias de sus chicas, sino que ellas, estén completamente segura de sí mismas.
“Lo que sí les enseño mucho (asevera), es que tienen que elaborar, reelaborar, volver a leer, corregirlo, y tratar de usar de la manera más fácil posible todos los recursos que han estado aprendiendo hasta ahora. ¿Que cuáles son?” Pregunta, mientras gira la cabeza… Le responden: “anáfora, metonimia, sinalefa, perífrasis, encabalgamiento, las imágenes visuales, auditivas…”
“Tampoco es la idea de que la utilicen en exceso, tienen que tener una forma realista de observar lo que nos pasa a nosotros y a los otros. El taller es un puente, para llegar al otro, para decirle al otro a través de la poesía lo que por ahí no me atrevo o porque es desconocido. A menudo la literatura tiene lectores anónimos que recrean lo que uno escribe, yo les digo que sean directas, que ya no es más tiempo del surrealismo ni el tiempo metafórico; pero sí que busquen la estética del poema sin que sea abusivo el estilo de ellas. Por otro lado, cada una debe ir buscando su estilo particular, su forma propia.”


UN LARGO CAMINO
Consultadas por las lecturas de interés de las poetizas, recibimos como respuesta que leen textos como “Harry Potter”, “Crepúsculo” y sagas similares, además de las lecturas obligatorias del colegio.
Los temas en que recurren son el amor, la tristeza, la pobreza, no faltan los temas universales y las vivencias personales también.
“Tienen idea de la realidad que estamos pasando, porque nos hemos detenidos en poemas de corte social, aquellos poemas donde los personajes son niños desamparados, el deterioro de la conceptualización de la infancia. Allí estallan estos anti-valores, que a veces nosotros damos en llamarlos los ‘hijos de la intemperie’ o ‘hijos del espanto’ como digo en un poema mío”, explica la tallerista.
A veces les da un poco de vergüenza mostrar lo que escribieron, porque los chicos de su misma edad ven con otros ojos esta rara predilección. En ese momento, la dueña de casa sentencia, un poco como coordinadora de taller, otro como una madre ante sus hijas: “ellas saben que han iniciado un camino largo, difícil, con infinita cantidad de piedras; donde va a haber críticas, descréditos, burlas, ironías, pero ahora están dispuestas a seguirlo. Ojalá la vida les brinde la menor cantidad de estas cosas que enumero, porque tienen un pureza espiritual muy importante.”


Pero Susana Zazzetti sabe que en este camino de la literatura, muchas veces el cielo se oscurecerá como hoy, y que es necesario seguir adelante. Porque detrás de la tormenta y la lluvia, las espera un horizonte de felicidad, y un arco iris inmenso las cubrirá, como el que ahora enmarca el cielo en esta tarde de primavera.

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ESE NIÑO
Por Julieta Funes

Pasa a mi lado
con su infancia a cuesta.
En sus ojos se refleja
lo vivido.
Sus manos sucias
rozan el viento
que ignora sus pequeños dedos.
Al alejarse,
me deja la sensación
de una ternura
no parida.


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SENTIR
Por Julieta Funes

Cae esta lluvia
sobre mi piel
sedienta de tu sed.
El agua
lava mis penas
estruje
esta necesidad de vos
que nace
a cada instante.


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HOY
Por Victoria Oliva

Bajo el puente
hay un hombre
que sueña
diluvios de esperanza.
La tristeza
hace círculos
que llevan al cielo
súplicas
de todas las voces de la tierra.


* - * - * - * - * - * - * - * -

ÉL
Por Victoria Oliva

No tiene en su mirada
la alegría de los años.
Lleva
entre sus manos
miles de preguntas
sin respuestas.
Yo lo veo pasar
con su desgano
sin sus ganas de vivir
y tiemblo.

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ESPEJISMO
Por Macarena Pereyra Depetris

Los lirios
resplandecen
detrás de la máscara
del día.
La voz de los ángeles,
acompasada
por el sonido del arpa
ilumina el día.
Redes de acuarelas
arrinconan el temor.
Tu sobra no es más que
un espejismo
yéndose con el atardecer.


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CORAZÓN
Por Macarena Pereyra Depetris

Su corazón, ahí,
en su pecho.
Cuando dejó salir el latido
un látigo de dolor
lo esperaba.
Su vida, sola,
se desgajaba
por dentro.
Ocultó sus sentimientos
en una caja
de porcelana.

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AHORA
Por Milagros Moreno

Baja tu nombre
por la corriente del río.
El agua
arremolina sus letras.
Un mundo de amapolas
derrama semillas
por el aire.
Tomo una
para que crezca
sobre las ramas.


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ABUELO
Por Milagros Moreno

En su silla de plástico
come las tostadas de pan.
Su mirada de largos años vividos.
Y el bastón
colgado
en la pared.
Sus ojos
se quedan
en el crepúsculo asentado.
En el blanco-amarillo de las calas,
el patio recoge
sus escondidas lágrimas.

(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 20 de diciembre de 2009.-

domingo, 13 de diciembre de 2009

Entrevista a "Puqui" Charras

ENTREVISTA A
“PUQUI” CHARRAS
50 AÑOS CANALIZANDO CULTURA



Envidia.
Podría decir que le tengo envidia, pero una envidia sana.
Le admiro su capacidad de trabajo, siempre con las mejores ganas y con una amabilidad y humildad de las que ya no se encuentra fácilmente.
Tiene 73 y desde hace 50 años sigue apareciendo en los diarios, en las presentaciones, en los actos, en las obras de teatro, dictando charlas y demás acontecimientos referidos a la cultura. Incansable trabajadora va de aquí para allá aportando su esfuerzo a los lugares que la invitan. Hizo cine, títeres, organizo eventos, fue delegada del Fondo Nacional de las Artes (FNA) por Córdoba, viajó a Canadá, Uruguay, Paraguay y Brasil representando a Argentores y es profesora de arte escénico que estudio en la Facultad de Filosofía y Humanidades de Buenos Aires. Este párrafo podría ser un liviano esbozo de su prolífica actividad.
Ella es María Celia Charras, pero muy pocos la conocen por su nombre real, sino que la reconocen por “Puqui”. Un apodo que utiliza desde niña y que se lo pusiese su madre, quien la llamaba para escuchar un programa radial de un matrimonio de personajes antagónicos: “Puqui”, una romántica y “Pequi”, un hombre práctico. Ella le gustaba escuchar esa emisión y se identificaba con ese personaje femenino que le dejara de legado ese sobrenombre con el que todos la conocemos.
Siempre dispuesta a prestar apoyo, sus materiales, su tiempo, su esfuerzo y sus conocimientos a quienes lo pidan.
Estamos en el living de su casa que está rodeado de cuadros, todos regalados por pintores a los que ella les tendió su mano cálida. Tiene en ese espacio pequeñas bibliotecas en los costados de las paredes; pero también en la cocina, en las habitaciones y por toda la casa… está rodeada te textos.
A pocos minutos de comenzada la charla, sentencia: “no me destaco en nada”, como arguyendo una estrategia psicológica para sentirse más tranquila. Ella, aunque no lo quiera reconocer, ha hecho mucho por las artes de esta ciudad que ama y por ello la vinimos a visitar.



—Contanos sobre esta tarea que llevás haciendo hace mucho tiempo.
—No me destaco en nada, pero lo que más me gusta es que se sepa de la gente que hace cosas buenas. Reconocer… Desde el año 1959 me ocupo de eso, o sea, voy a un acto y me parece lindo que lo publiquen en EL DIARIO. Vinieron unos chicos de Buenos Aires y pintaron el comedor de la Escuela Juana Manzo, gratuitamente, me dije que eso tiene que saberse. Cosas así, que no trascienden mucho, pero que son valiosas. Siempre me dediqué a eso, es lo que me gusta o lo que mejor me sale.

—¿Cómo fueron tus inicios en ese sentido?
—En 1966 gané un premio en un concurso monográfico sobre la historia del Banco de la Nación Argentina y ahí me incorporan a la SADE (Sociedad Argentina de Escritores) como socia activa. A partir de ahí dejo un poco la teatralización, por un tiempo y comencé a trabajar con Dolly Pagani. Entonces, venía un escritor a hacer una charla y yo iba al diario a hacer un comentario del momento.
Después estudié muchos años de teatro en Buenos Aires, con Alberto Rodríguez Muñoz, Marcelo Lavalle, entre otros… me perfeccioné en el teatro.
Más adelante me hice amiga de la familia Melano y Pérez y empecé a investigar el tango. Di charlas en el PEUAM (Programa de Extensión Universitaria para Adultos Mayores de la Universidad Nacional de Villa María), en la biblioteca, en la escuela de arte que dirige Marta Manzutti y lo lindo es cuando pude ir a Punta del Este, a una reunión de la Iglesia Cristiana y ahí pude dar una charla, eso me llenó de alegría. Otra experiencia linda fue mi participación en el Fondo Nacional de las Artes, estuve de 1980 a 1990 como delegada de la Provincia de Córdoba. Esto me dio la oportunidad de hacer eso que me gusta, o sea, ayudar a la gente que trabaja por el teatro, la pintura, la música, las letras… y lograba muchas cosas para la gente de Villa María y toda la provincia.

—¿Cuáles fueron algunos de esos logros?
—El libro “Villa María y sus jóvenes poetas” lo conseguí por un subsidio del FNA, que lo publicó la SADE, la Dirección de Cultura y lo pagó el FNA. Intervinieron Mario Moral, Alejandro Schmidt, Sergio Stocchero, que siguen con esa cosa linda de escribir bien. Después “Villa María. Cuentos ilustrados” estuvieron Marta Parodi, Dolly Pagani… y siguió, se nota que estuvo bien elegido porque son gente que siguieron trabajando.
Me pasó algo lindo con Miguel Iriarte, es un director de teatro de Córdoba. Yo trabajaba llevando la contabilidad en el Hospital Ferroviario, tenía gratis mis pasajes en tren, me iba, siempre que podía, aprovechaba para buscar cosas para el policlínico y conectarme allá con el FNA. Una vez digieren que algún delegado iba a buscar un representante de la provincia que sea importante, y me tocó a mí y lo elegí a Miguel Iriarte. Cuando le aviso, no tenía ni para el pasaje, pero lo ayudaron.
Después la beca de Juan José Massafra con Felipe Noé, tan importante pintor, la consiguió por sus antecedentes, y yo el orgullo como delegada porque se lo dieron. Después había un escritor, Tessie Ricci, que fue como delegada representando la provincia y estuvo con Borges, con todos los escritores importantes… esas cosas me llenan de alegría. Dolly dio conferencias de Juan Ramón Jiménez, de Federico García Lorca… todas esas cosas con el FNA que pagaba y yo mediaba.

—Puqui, ¿sos docente?
—No, terminé el bachillerato en el Colegio Nacional, después como el bachiller no me sirvió para trabajar, estudié contabilidad en la Academia Alberdi, ahí me hago amiga de don Horacio Roqué y él me incorpora a la SADE. Luego voy al Nacional y rindo las equivalencias y termino como Perito Mercantil. Después me sale una beca en La Plata para estudiar en Estadística… o sea nada de literatura… todo con números (risas). Trabajé en la Dante Alighieri, cuando me jubilé, me llamaron para llevar la prensa de la Dante, estuve ahí. Luego en 2007 estuve enseñando narración oral en el PEUAM, murió Marta Parodi y Dolly me recomendó para hacerlo. Ahora está Alicia Perrig.

—¿Y escribís?
—En los diarios nada más. No sé crear, yo tengo que tener vivencia para poder escribir. Cuando dejé la casa de mis abuelos, esa fue una cosa triste y allí me salió un tema. Ver a mis nietos sentados en la mesa, también me ayudó.

—¿De qué manera te inclinaste por el teatro?
—Me inicio en el Colegio Nacional haciendo una obra de Alejandro Casona; en el ´60 hice “El oso”; hice “Mancebo que casó con mujer brava”, después “La boda”; “Sobre las ruinas”. Con “El zoo de cristal” ganamos un premio en Río Tercero; luego me dedico a la SADE, pero en el ’71 vuelve ese deseo de indagar en el teatro y ahí es como consigo una beca para trabajar con Marcelo Lavalle en Buenos Aires y me voy especializando. En Buenos Aires, hice “El deseo bajo los olmos”, trabajé como extras en algunas películas (y se da vuelta y me muestra unas fotos con Alfredo Alcón cuando hicieron “Boquitas pintadas”, fotos con María Rosa Gallo, Alejandra Da Passano, Perla Santalla, Torre Nilsson…).
También me piden que haga algunos homenajes como Rosa Tejada Vázquez de Theaux, el otro día me pidieron que leyera sobre Pizzorno…

—Actividades muy diversas; ¿podríamos decir que tus grandes pasiones son el teatro, la literatura y el tango?
—Ver una función de teatro, actuar es lo que más me gusta. También la poesía del tango y me gusta alguna orquesta, me gusta D’arienzo, Piazzola, que se yo… todo, aquella música que no tenía letra, la vieja guardia. Voy al taller de Dolly y cuando pide que aportemos algo, leo alguna letra de tango.
El cine también me gusta, ahora estoy desinformada, pero de chica me encantaba ir y seguir las historias semanales que se pasaban, juntábamos un peso de donde fuera para no perder la historia.

—¿Qué objetivo te hubiese gustado cumplir?
—Me hubiera gustado seguir en el teatro en Buenos Aires, y que se abra el telón en el Teatro San Martín de Buenos Aires y actuar, ese sería un deseo.

—Ya que mencionás el teatro, ¿cómo ves lo que se hace en la ciudad, en cuanto a este arte?
—Creo que lo que está haciendo Marta Manzutti con esa escuela está muy bien, Cristina Soave también hace cosas de mucho valor, Walter Stauble se defiende también, Antonio Giacardi ha hecho “La casa de Bernarda Alba”, Raúl Zuin un gran actor, Pilar Monesterolo que está haciendo teatro en Pasco, Javier González hace cosas como de trapecista, es como más moderno que los otros…

—En cuanto a lo literario, otra predilección es la literatura para niños, ¿no?
—Me gusta y me siento cómoda con los niños. Hice mucho teatro para niños y estaba mirando las carpetas para acordarme. He dado títeres también en distintos colegios. Yo no me ofrezco pero me vienen a pedir y digo “bueno, si la gente necesita, yo voy”.

—¡¿Pero te gusta mucho?!
—Sí, porque si me mandaran a hacer papas fritas, seguro que no voy (risas).

—Insistís con ser poco meritoria para una nota, pero has participado de la vida cultural por más de cincuenta años, ¿cómo te podrías definir?
—Como una obrera que quiere reconocer a la gente buena de Villa María, para quienes hacen cosas… sería un estímulo para la gente que hace cosas lindas para la ciudad referente a la cultura. Cuando veo algo lindo, o no tan lindo, pero veo el esfuerzo, entonces trato de decir lo bueno que me pareció. No regalar elogios, pero extraer nada más que lo bueno y comentar eso.

—Sos como una mediadora, vos estás en el medio entre lo que se hace y la gente que recepta eso. Un eslabón en el medio.
—Podría ser, me gusta la palabra mediadora, ser como un puentecito, me encanta.


Ella es la “Puqui”, una mujer cuya felicidad la encuentra en los logros de los demás. Una persona que quiere a su ciudad y a la gente que trabaja en pos del engrandecimiento de la cultura.
Se conforma y contenta oficiando de nexo para dar a conocer a la gente las propuestas culturales que se ven generando. No le gusta mucho que la nombren, su trabajo es casi subterráneo, pero constante y fecundo. No pretende retribuciones, tal es así, que ni considera ser merecedora del espacio utilizado para la presente nota.
Sí “Puqui”, merecés mucho más que este pequeño gesto. Muchas gracias.



(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 13 de diciembre de 2009.-

domingo, 29 de noviembre de 2009

Entrevista a María Gabriela Ferrero

ENTREVISTA A
MARÍA GABRIELA FERRERO
CANTANTE LÍRICA


Voz. Sólo la voz. Sin micrófonos ni amplificadores.
Acompañada con un piano, como una milenaria práctica artística de la Europa Clásica que se derramó por todo el mundo. Hablamos del canto lírico, género musical que muchos desconocen y que el tenor Luciano Pavarotti ha popularizado contemporáneamente.
Hoy la música y el canto vuelven a nuestras páginas de la mano de María Gabriela Ferrero, una cantante lírica de la ciudad.
Cursó la carrera de Canto en el Conservatorio Provincial de Música Felipe Boero entre 1996-2001. Estudió además en el Conservatorio Felipe Garzón (Córdoba) y el Conservatorio “Julián Aguirre” de Río Cuarto, donde después de este periplo se recibió como Profesora de Canto. Tomó clases en España, dentro del marco de un viaje a Italia que realizó en 2001. Realizó varios cursos de perfeccionamiento en distintos lugares, destacándose las clases particulares de canto (técnica, repertorio, interpretación) que tuvo a lo largo de su carrera con la profesora Teresa Landín de Córdoba, quien influyó notablemente en su crecimiento profesional. Ha participado desde chica en coros y como solista en distintos eventos y conciertos.
María Gabriela tiene un registro soprano. Es de Tío Pujio, luego de estudiar arduamente en las ciudades mencionadas; decidió quedarse en Villa María. Realizó varias presentaciones y en la actualidad no ha dejado el canto, pero se ha tomado un recreo, un tiempito para apostar a su segundo gran amor, pero el primero de la lista: la familia, una prioridad que, como toda mujer, no podría descuidar. Está casada y tiene dos hijos.
Nos recibe en su casa a horas de la siesta, cuando uno de sus niños duerme, el momento propicio para contarnos sobre sus inicios y desarrollos en este arte del canto tan particular.



—¿Cómo te iniciaste con el canto lírico?
—Terminé en el secundario en el colegio Rivadavia y dentro de una de las actividades estaba el coro, que en ese momento lo dirigía Pablo Cánepa y hacía conciertos con solitas del Colón, con músicos de Río Cuarto y nosotros que éramos los chicos del secundario, que hacíamos los coros de esa área de ópera. Siempre me gustó cantar, pero en la lírica podría decirse que fue a partir de ese momento, con él. Terminé el secundario, estudié informática, me gustaba la astronomía… nada qué ver; terminé estudié informática con un título que era técnico analista y tengo un título intermedio (analista programador), pero nunca me dediqué, porque me di cuenta que no era lo mío. Estuve también en el coro de la UTN y me enteré que daban canto en las carreras que se dictaban en el Conservatorio, y allí empecé, aproximadamente en 1996. Era un año de preparatorio y siete de carrera, con eso te recibías de profesor, luego cambiarían los planes. Las carreras que tenían grado superior tenían tres años más, entonces los chicos arrancaban de chiquitos y terminaban con la secundaria, yo empecé de grande. Estudiando en el Conservatorio, me llegó el nombre de una profesora de canto que me habían dicho que era muy buena y empecé a tomar clases particulares, su nombre es Teresa Landín, ella daba clases en el conservatorio de Córdoba. Viajaba los fines de semana o cada quince días. La mayor parte de la carrera la hice acá, pero también estuve en Córdoba y terminé en Río Cuarto.

—¿Cómo trabajás en tus presentaciones?
—Siempre trabajo con un pianista, con Germán Ruiz. Eso también es un tema para los que cantamos lírico, estoy bajando y comprando pistas, porque te sacan de un apuro; el problema de Villa María es que no hay salas con piano, el Sobral tiene, hay varias salas pero ese es el drama. Se puede hacer con piano eléctrico pero no es lo mismo. Este año hizo un ciclo en la librería Amelié que arrancó conmigo, siguió con otras presentaciones y cerró conmigo. Sucede que es todo un tema trasladar un piano. También es difícil conseguir un pianista que sea acompañante, porque hay muy buenos pianistas, pero tenés que hacer como un dúo; muchas veces el pianista tiene que seguir al cantante, hay que entenderse muy bien con el pianista. Generalmente, no se vive de esto, porque la mayoría de los músicos y cantantes se dedica a la docencia y hay que organizar las presentaciones y eso es todo un tema: promocionarlo, ensayos, invitar la gente, vender las entradas…

—¿En qué otros lugares has cantado?
—Yo canto en casamientos, en iglesias, cenas, ahora estoy incorporando en fiestas, no quiero perder mi línea, estoy haciendo otras cosas pero a mí me gusta lo lírico. La gente le da un poco de miedo lo de “lírico”; en un casamiento dije que iba a cantar el brindis de La Traviata, mmm… ¿y eso? ¿Le gustará? Decían; pero a la gente le gusta.

—Por lo general la gente no conoce qué es el canto lírico, hay que difundirlo un poco más.
—Porque nosotros tenemos nuestro público que nos sigue. Hay que hacerlo más popular. Ópera no es para cualquiera, pero los conciertos es muy diferente; en la ópera no tenés contacto con el público como en el concierto, donde entrás, vas y venís, y podés decir algo, es más cercano. No es todo una historia, hacés una selección de áreas o de canciones y cantás pedacitos de diferentes historias.

—¿Cantás en castellano?
—Generalmente las óperas son en italiano, alemán y francés; y después más contemporáneamente en inglés. Dentro de la carrera de canto teníamos fonética, algunos profes se la rebuscaban para traducir, porque podés imaginar que es una cosa lo que están cantando y nada que ver. Es transmitir a la gente la letra, lo que dice. Yo estudié en la Dante Alighieri, empecé por el tema de la fonética, porque me gusta, soy perfeccionista; me encantan los idiomas y me gusta perfeccionarme. Empecé con el italiano e hice los cinco años y me fui dos veces a Italia.
Si te querés dedicar profesionalmente y crecer tenés que irte a Buenos Aires, para hacer contactos y de ahí irte a Europa, tenía una amiga que se fue a Europa que tiene una voz… y no es fácil, parece que somos pocos, pero hay mucha gente que lo hace.

—Y después también uno tiene otras prioridades, la familia, los afectos…
—Claro, vos ves por ahí que muchos artistas no tienen hijos, o la vida que llevan, y yo me puse a pensar, y Buenos Aires a mí no me gusta. A mi me gusta la naturaleza y estando en una ciudad así era imposible. Pensé en irme a Italia, antes de casarme y tener mis hijos. Lo que pasa es que tenés que dejar muchas cosas, por ejemplo los chicos una semana y no, eso no lo hago, quiero estar con ellos.

—¿Cuáles son tus referentes?
—Me gusta mucho Mozart, porque mi voz se adapta para este compositor, aparte es muy bueno para aprender el tema porque es “cuadradito”, ¿cómo te explico?... Con otros compositores como Verdi, Puccini… te podés quedar en una frase, ir y venir; esto es como está escrita la música, no tenés que agregarle mucho más. Es lo que se llama “el limpiavoces”, porque por ahí están los que se van de más y con Mozart te ubica. Me gusta la música barroca, pero en general me gusta de todo, me gusta lo que hace Il Divo, Sara Brightman, no todo de todo, pero me gusta el llamado lírico-pop.

—¿Qué encierra el canto lirico?
—Es un estilo de canto, no es solo la ópera. Pero cuando nombras a Pavarotti para ejemplificar te entienden, porque se podría decir María Callas, pero muchos no saben quién es; en cambio Pavarotti sí, es él que hizo más popular la ópera. Después está la chanson francesa, el lied alemán; son canciones, es música de cámara, es para lugares más chicos, es nada más el cantante con el piano; no es con orquesta y todo esto de las áreas de las óperas. El tema de la canción es muy lindo porque el piano no es sólo acompañante, tiene lo suyo, tiene una melodía, como que por ahí te vas contestando…

—Es un diálogo.
—Claro, es muy lindo. El último concierto hicimos chanson o lied y la segunda áreas de ópera.

—¿Has grabado o pensás grabar en un disco?
—En un momento la idea fue hacer algo lírico-pop como Il Divo, Andrea Bocelli, Sara Brightman, está Emma Shaplin, que no me convence mucho, pero ese estilo. Y no sé, está ahí; tengo conciertos que he cantando, pero está pendiente. Como estoy retomando quiero estar bien, para interpretar me siento más suelta en el escenario o donde esté, más segura. Alguien me dijo una vez que tenía que entrar al escenario y ser una diva y mostrar seguridad, sobre todo en concursos y demás. Yo cuando canto me transformo.

—O sea que la cuestión expresiva y de movimiento juega un papel muy importante en este arte.
—Sí, como te digo, podés ser técnicamente perfecto, pero si a la gente no le llega nada… El fin de los artistas es transmitirle algo a la gente, hacerle sentir algo… Es tan lindo que la gente venga y te diga, te das cuenta cuando la gente lo disfruta lo que hiciste. A mí me encanta.

—¿Y el cuidado de la voz?
—Se debería estudiar por lo menos una hora por día, para que la voz no pierda la ligereza, en mi caso. Lo que aprendiste como técnica no se te va. Hay que dedicarle tiempo. Hay que cuidar mucho la voz, sobre todo con los cambios de tiempo y de temperatura (aire acondicionado, calefacción), por lo menos a mí me sucede que estas cosas enseguida influyen en mi "gola".

—¿El canto lírico es un género cerrado o admite la adición de otros estilos?
—Mmm no me gusta. A lo sumo hacer este tipo de lírico-pop, pero no sé si haría otra cosa. A mí me gusta el original. Se hacen montajes y demás de óperas de Verdi, yo no soy de eso. Yo creo que los originales no se deberían tocar, porque Mozart y demás han sido unos genios, sino no se estarían cantando todavía.

—Viendo que no hay mucha gente que enseñe este arte, ¿has pensado en dar clases?
—Yo di algunas clases, pero no puedo dar clases porque yo soy cantante. Estudié la carrera de profesorado porque no había donde estudiar canto lírico; pero no por el título para dar clases porque para eso tenés que tener algo muy especial. Hay que saber transmitir, por más que sepas mucho. Yo puedo ofrecer material de lo que he aprendido, pero dar clases, no.

—¿Si tuvieras que decirme qué es el canto lírico para María Gabriela Ferrero?
—Es mi segundo gran amor, porque el primero es la familia. Toda la música me encanta, hay gente que puede estar días sin escuchar música, sin prender la radio… yo me muero. Yo sostengo que si no existiera el arte en el mundo, sería tremendo, porque podés transmitir mensajes a la gente, podés hacer olvidar un rato de todos los problemas… es otra cosa. Siempre dicen que los artistas son gente especial, pero hay de todo… te pagan por hacer lo que te gusta, pero somos personas es una cuestión como en cualquier persona. Todo el arte te acerca a los sentimientos, a las sensaciones, a la esencia. Me gusta la música de películas, los musicales también; pero con el lírico es algo especial que tengo, lo canto y me transformo, ya que la siento muy mía.


Con la certeza de que el canto le pertenece y ella le pertenece al canto, la entrevista llega a su fin.
María Gabriela, no puede vivir sin música. No sé imagina un día sin ese arte, sin esa manifestación que se nos cuela dentro y nos toca el nervio más sensible. Ese arte que nos hace, en definitiva, más humanos.

(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 29 de noviembre de 2009.-

lunes, 23 de noviembre de 2009

Entrevista a Juany Rojas. Poeta chilena en la Villa

ENTREVISTA A
JUANY ROJAS
POETA CHILENA EN LA VILLA



Nació en Pedro Valdivia en la región de Antofagasta, en pleno emplazamiento de las salitreras de la pampa chilena. Es terapista ocupacional egresada de la Universidad de Chile y se encuentra trabajando con niños.
Paralelamente ella escribe, y lo hace con el convencimiento de saber de que está viviendo la vida, buscando en las pequeñas cosas diarias una respuesta posible a la existencia… una manera de sentirse viva… un ritual impostergable.
Ha participado en talleres y en concursos literarios que fueron afianzando esa pasión que es la literatura. Siempre leyó y escribió, sus poemas fueron seleccionados y publicados en diversas revistas, separatas y antologías literarias.
Su primer libro lo tituló “Las magias perdidas” (1994); con el paso de tiempo y sin dejar de escribir publicaría “Quehaceres” (2006), cuya redición corregida y ampliada verá la luz en breve. “Espejismos en la pampa” (2007) es su último trabajo édito, aunque esperan en la fila tres volúmenes más de poesía.

Es jueves por la noche. Juany Rojas está en Villa María. Estamos reunidos en casa de la poeta Susana Zazzetti para compartir la visita, homenajear la poesía y el encuentro. Una larga mesa se despliega en el quincho de la casa; la ocupan: Susana Giraudo, María Elena Tolosa, Fabiana León, Bibiana Pérez, Fernando de Zárate y Gustavo Borga.
Previos a la cena de camaradería los poetas se regalan la lectura de sus escritos, comparten sus poemas y sus palabras. El asado de la noche está a cargo de los hombres de la casa, Alberto y su hijo. Aunque la degustación no termina en lo culinario, la música de la guitarra ejecutada maravillosamente por Bibiana Pérez, deleita a los presentes. Pero la celebración continúa y Fabiana León nos sorprende develando su nueva publicación, que realizó de manera artesanal con sus propias manos de poeta. Nos regaló así, “Para nombrar eso” un poemario del que pronto daremos cuenta.

La noche continúa. Me acerco a Juany y timidamente la invito a que nos retiremos un instante. En el living de la casa, nos sentamos e intercambiamos algunas palabras. Con una tranquilidad, que pareciera caracterizar a los chilenos, Juany me habla de su vida y de la literatura. Detrás (lo escucho ahora que desgrabo la entrevista) la música, voces y risas se estampan en la grabación; es que los demás poetas están disfrutando de esta fiesta, de este encuentro.



—¿Cómo has llegado hasta aquí?
—Esto ha sido mágico para mí, porque si bien yo escribo desde hace muchos años (casi desde toda la vida) no había asistido nunca a un encuentro literario. El año pasado fui a presentar uno de mis libros a la Feria del Libro de Buenos Aires; paralelamente, había un grupo de mujeres que se llaman “Pretextos”, y ellas hacen un encuentro de poetas a fines de abril y principios de mayo. Yo me inscribí para asistir a ese encuentro, fuimos con tres poetas chilenos más. Allí Lily (Liliana) Chávez me escuchó leer y después me contactó por Internet, porque quería dar a conocer mi obra a través de la revista “Artesanías literarias”, y empecé a mandar trabajos que se fueron publicando. A través de esa revista empecé a leer a Susana Zazzetti. Después, en noviembre del año pasado, vine a un encuentro en “La Paisanita” en Alta Gracia y allí la conocí personalmente a Susana. Luego nos encontramos este año de nuevo, en Buenos Aires, en marzo y ella me invitó siempre muy cariñosamente para que viniese hasta aquí. Hace poco se enteró que yo venía nuevamente a la Argentina y me invitó, por eso estoy hoy aquí.

—¿Hay cierta relación entre la Terapia Ocupacional que ejercés con la literatura?
—Creo que la relación que podría tener, en mi caso personal, es la sensibilidad que se requiere en ambas áreas; porque yo trabajo con niños, y trabajar con niños es algo muy delicado. Los niños hasta los 6 años están como en otra dirección, como en un estado de encantamiento y hay que tener mucho conocimiento y mucho amor, para trabajar con ellos, mucha sensibilidad. Creo que en el caso mío puede ser una relación que haya es una carrera del área clínica, yo me muevo entre la neurología y la poesía, es la relación que podría decirte que hay, de hecho no escribo poesía para niños.

—¿De qué manera podrías hacernos un rápido recorrido por tus publicaciones?
—Tengo 3 libros publicados y 3 en espera. Hay uno listo que se llama “Ofidios”, son 35 o más poemas, donde cada uno es una serpiente diferente. Tengo otro en el que estoy trabajando y se llama “Retratos de la calle” con una temática urbana.

—¿Son del estilo de “Quehaceres”?
—Mira, yo no me había dado cuenta, pero hace poco conversando con una poeta chilena, yo estaba llenando un formulario postulándome para una beca de creación literaria que se da en Chile… me di cuenta allí, se me clarificó que, uno de mis motivaciones, un factor común en todo lo que he escrito es el rescate de la memoria. Mi primer libro se llama “Magias perdidas”, el nombre ya lo dice todo… en ese libro tengo poemas que tienen que ver con juegos que ya no se juegan, con mitos y costumbres que se han ido perdiendo. Allá en Chile ya casi no se habla de los “meicos” (curanderos), entonces cuando yo era niña a mí me llevaban a la “meica”, tengo un poema que se llama así. En otro de mis libros que se llama “Espejismos en la pampa” que es un libro de amor al desierto de Atacama y las salitreras; porque las salitreras también fueron pequeños pueblos donde se explotó el salitre, ya han desaparecido, de hecho yo nací en uno de ellos y están abandonados. Se abre cuando se cumple años y se reúne la gente que se inscribieron ahí y visitan sus casas y va un alcalde de otro lugar cercano, y hacen un desfile y acto oficial, es conmovedor, es bellísimo. Ese libro es parte de Chile, no es mucha la gente que nació y vivió en una salitrera. “Quehaceres” también, porque son muchas labores y quehaceres cotidianos que se han ido perdiendo producto de lo acelerado de estos tiempos, como el zurcir, el bordar… pero en cada poema, en el fondo le doy una vuelta de tuerca y hablo de la vida. Me di cuenta que “Retratos de la calle” es más o menos lo mismo, pero con otra temática, tengo los cartoneros que aquí también hay…

—Tu primer libro es de 1994 y le siguen en 2006 y 2007…
—Es que me demoré, pero siempre he estado escribiendo. No sé porqué demoré tanto, tal vez porque después me puse más exigente conmigo misma. Fui acumulando, de pronto me dije que tenía que parirlo, entonces salió “Quehaceres” y después “Espejismos…” sin embargo a éste lo escribí antes, entre 1992 y 1994.

—¿Cómo es la cuestión editorial en Santiago?
—Se publica bastante, hay muchas “autoediciones”. Extrañamente “Quehaceres” es un libro que se ha vendido bastante, se vendió mucho en la presentación y después donde he ido la gente me ha pedido comprar. En librerías no tanto, porque parece que la poesía no se vende en ninguna parte. Alguien decía que la culpa es nuestra, porque hay que hacer poesía para los demás; a mi me dice mi pareja, que él muchas veces quiere leer poesía, pero no la entiende, no le llega. Entonces, muchas veces el error está en hacer cosas muy crípticas, al común no le llega, no lo conmueve. “Quehaceres” tiene metáforas, imágenes, hago un paralelo como en el poema “Zurcir”, que yo digo “con finísimo entramado / disimular las trizaduras” y después digo “con el rimel / en las pestañas el sollozo”, voy hablando de los dolores de la vida, de las penas, de los duelos; pero la gente lo entiende, llega mucho.


Juany Rojas habla de la vida, escribe sobre las pequeñas cosas cotidianas y esos actos (tareas) que siempre están y que por ser insignificantes o rutinarios menospreciamos. Muchos de sus poemas se titulan con un verbo en infinitivo (zurcir, podar, amasar, conversar, amamantar…) o designan pequeños elementos comunes en cada casa (espejo, hilos, ollas, luces, velas…). Claro está que Juany lo utiliza con sentido poético, una perfecta simbiosis entre lo que se dice y su significancia. El reto de la poeta es decirnos cosas esenciales y trascendentales utilizando para ello ínfimos actos y objetos cotidianos. Ahí reside la grandeza de un poeta, en ofrecernos pequeños sistemas que dicen grandes cosas y llegar así a la mayor cantidad de lectores.


—Sabiendo que próximamente se reeditará “Quehaceres”. Si tuvieras que elegir entre estos dos últimos, ¿cuál elegirías?
—Tal vez me quedo con “Quehaceres”, porque considero que en ese libro tengo mayor oficio; pero “Espejismos…” es un libro que me conmueve muchísimo, porque allí está todo mi amor a la tierra, al terruño, y a mí familia. “Quehaceres” me ha sorprendido, por eso va a salir una segunda edición y va a llevar 15 poemas nuevos, más un prólogo de un argentino. Es increíble como le llega a la gente y le gusta mucho siendo un libro que nació de una manera más que humilde. Es bonito como objeto, con una portada bonita, pero es un libro que no lleva prólogo… sencillo. Además vio la luz en una época difícil para mí. Yo lo iba a publicar a principio de 2006 y me diagnosticaron un cáncer, entonces primero tuve que operarme y después debió salir. Es increíble porque ese libro lleva un epígrafe que lo escribí hace muchos años atrás y que dice “Me niego / a pervertir mis pechos / amamantar / rutinas secas”, pero parece que uno a veces puede tener la determinación, pero igual, de alguna manera… no sé, lo pervertí un poco… por el dolor.

—Hay un poema en ese libro que se llama “Adornos” y que dice “es mi obstinación / de embellecer lo cotidiano” ¿esas palabras, podrían ser la filosofía de tu literatura? ¿te ves en esa frase… te define?
—Creo que en un aspecto… es una característica mía, embellecer lo cotidiano; por ejemplo a mí me gusta comprar flores y tener en mi casa flores frescas. Mi casa es muy sencilla, pero para mí es muy importante el color, que sea una casa cálida, contenedora, aunque yo trabajo y en Santiago la vida es muy agitada e intensa, porque las distancias son largas. Vivo con una hija, soy separada hace muchos años, los crié sola a mis hijos, siempre he trabajo, pero cada vez que podía y que puedo, me gusta hacer “queque” (torta), me gusta que en mi casa existan esos detalles que hacen que una casa sea un hogar, porque para mí hay una diferencia entre hogar y casa.
Y digo en ese poema “riego al silencio”, porque encuentro maravilloso el silencio y cada vez hay menos silencio, sobre todo Santiago, una ciudad muy ruidosa; pero vivo en un lugar donde puedo escuchar a veces sólo los pajaritos… y es maravilloso.

—Si tuvieras que rescatar algunos escritores chilenos, ¿a quiénes nos recomendarías?
—Ay es que yo amo a Gonzalo Rojas, y de hecho hace poquito en la Feria del Libro de Santiago y le hicieron un homenaje, tiene 93 años, me fascina. También está Ana María Vieira que es amiga mía, Paz Molina, que es extraordinaria. También Nicanor Parra.

—¿Y argentinos?
—Mira, me enamoré de Máximo Simpson, he leído a Glauce Baldovín que me encantó; también Emilio Charras, que parece que no lo conocen mucho, pero me gusta mucho; hace poquito descubrí a Hugo Mujica; bueno… Alejandra Pizarnik, Olga Orozco…

—¿Qué representa para vos la literatura y la poesía?
—La literatura es una necesidad de expresión del hombre, como la pintura u otras artes; pero dentro de la literatura yo hago una diferencia con la poesía. La poesía es también una necesidad de expresión, pero del alma.

¿Hasta dónde puede llevarnos esta expresión? ¿Qué puede darnos este ejercicio dialéctico entre el hombre y la palabra? ¿Qué sería de nosotros sin la existencia de este mágico don?
Juany estuvo aquí compartiendo su tiempo, sus textos, su amistad… una posible respuesta a estas preguntas... un bello signo de que la poesía no conoce de fronteras.

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CEMENTERIOS
de “Quehaceres”

Siempre dije
que no iría a los cementerios
a poner flores
ni a llorar
que te amaría en vida
Pensé que la muerte era una puerta
solo para la ausencia
y los cementerios ciudades
para los vivos
sedientos de rito
y aquí me tienes
después de tanto tiempo
buscando flores que perduren
avecindada en los cementerios
amigada
con la muerte


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ESPEJISMOS
de “Espejismos en la pampa”

Húmedo en mi cara el viento salobre
susurra lejanas voces
remotos espejismos en mi oído
No sé que hace el canto de un gallo
en esta mortandad
en este salitre que carcome
será que escapó de mi infancia
o que ahora yo anido en páramos irreales

Quizás ambos sólo seamos
sueños sobrepuestos
dibujos
sobre sal


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LA MESA
de “Quehaceres”

Dices que es un rito
la fruta sobre mi mesa
una ceremonia
el lugar que en ella ocupamos
elegir el mantel
poner los cubiertos copas y servilletas
El círculo que nos enlaza
es lo que a mí me deleita
ese calor
al alero de un gustoso plato
o de una taza perfumada humeante
la maravilla de reencontrarnos
en este girar de los días
a pesar de ir
casa uno
en distinta dirección


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DESAMPARO DE HIERBAS
de “Espejismos en la pampa”

Y qué más pampa desnuda de nosotros
transeúntes perdidos en la multitud
erosionados por surcos de desencanto

Desérticas planicies vamos dejando entre tajos
profundos como la pena
que se hace mordedura en nuestro día
y el apuro
que mulita todo brote de comunión con la belleza

De pronto la ciudad se ha vuelto páramo
desamparo de hierbas
frío de autopistas y malls
yermo de eternas distancias
cibernética maraña de soledades


(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 22 de noviembre de 2009.-

lunes, 16 de noviembre de 2009

Compartiendo madrugadas con "Adonde"

COMPARTIENDO MADRUGADAS CON
ADONDE
ENTREVISTA




Villa Nueva. Jueves. Noche. Ensayo. Pizza casera. Madrugada. Entrevista.
Palabras claves de una jornada de preparativos. El próximo jueves 19 presentarán ante el público su primer disco, sucesor del demo “Cuentitos 2”.
Nos referimos a Adonde, un grupo cuyos integrantes intentan de la música un oficio. Cinco jóvenes en plena formación sobre el estudio de la música y con muchas ganas de tocar corriendo por las venas.
Adonde fusiona ritmos, estilos y géneros de los que se han alimentado sus integrantes. Tratan de romper ese corcet que encasilla a las bandas con determinados rótulos; no se preocupan por ello, toman lo que les sirve para mostrar su arte y lo hacen logradamente. Sus composiciones van desde tranquilas y tristes melodías hasta poderosas interpretaciones que transpiran vivencias y pensamientos de los hombres.
Después de las 22, al término de sus ensayos, nos reunimos en una acogedora casa que mira apacible el extendido parque de Villa Nueva. En una distendida charla entre el colofón del jueves y el prólogo del viernes los indagamos sobre sus inicios, su disco a presentar, las particularidades del rock en la ciudad y sus anhelos como profesionales de la música.


—¿Cuáles son las circunstancias por las que nace Adonde y cómo resumirían su trayectoria?
José “Pepe” Pomilio: —A mediados de 2006, nació la banda y debutó el 8 de diciembre. Con Lucio nos conocíamos desde hace un tiempo de Río Cuarto y empezamos a estudiar en la UNVM. Conocimos allí a “Zeta” (Ezequiel Fernández Boo), también a “Facu” (Facundo Seppey) que en ese entonces tocaba en una banda, él nos pasó la data de los demás músicos. Si bien hacia 3 años acá, estábamos estudiando música… que significa no tocar. Facu nos contactó con “Pulu” (Lorenzo Soria). La idea de formar la banda la teníamos hace un montón de años, lo que pasa es que nunca se daba. Ese año se dio y tocamos en Café Urbano. En 2007 tocábamos alocadamente, había meses que nos presentábamos tres veces, con los chicos organizamos un ciclo en Hybris, durante un año para conseguir fondos de lo que iba a ser una gira, que fuimos a tocar, pero que no tocamos. En 2007 fuimos a Puerto Madryn. En 2008 tocamos en Córdoba, en Río Cuarto, acá en Villa María; pero en general tocamos menos que el año anterior. Lo que sucedió fue que empezaron a salir temas nuevos.

—Están próximos a presentar su primer disco, pero ¿qué nos pueden decir se su demo “Cuentitos 2”?
Pepe: —Como banda nos presentamos en público el 8 de diciembre de 2006 y en febrero siguiente grabamos el demo porque nos pintó grabarlo. Además ese material lo usamos como carpeta de presentación hasta hace muy poco. Uno de los temas que está en el “Cuentitos 2”, lo usamos para presentarnos en el pre-Cosquín Rock, en el Rockórdoba, y todavía en Río Cuarto hay radios que aún lo siguen pasando.
Zeta: —Más que todo, nos sirvió como experiencia, porque después de hacerlo y escucharlo te cae la ficha de muchas cosas.
Pepe: —En 2008 conocimos a una chica que va a la Universidad que estudia Diseño y Producción Audiovisual. Ella nos ofreció grabar un video para una materia, la cuestión es que debía grabar también la música, y nosotros elegimos un tema que no estuviese en el demo, ese tema fue “Qué vas a hacer hoy”, una canción que está en el disco nuevo. Salió bueno y el padre de esta chica en General Deheza tiene un estudio y nos ofreció grabar algo ahí en su casa. Nosotros fuimos pensando que íbamos a grabar otro demo más, pero salió el disco. Estuvimos viajando a Deheza durante marzo y abril. Nos trataron joya…
Zeta: —¡¿Joya?! Te quedás corto…
Lucio: —De viernes a domingo, desde las 9 de la mañana a las 4:30 grabando… una gente buenísima.
Pepe: —Grabamos las sesiones ahí y terminamos de grabar todas las cosas en el estudio del “Cacho” Aiello, y ahí fue cuando empezaron a surgir nuevas ideas para otra viola y así es como se suma Facu Seppey. A mediados de este año se terminó de hacer el disco.

—¿Cómo trabajaron las canciones, compositivamente hablando?
Pulu: —Generalmente el que hace las canciones es Pepe y el tira la idea general, ya tiene la idea más o menos armada, y con Lucio también trabajan juntos. Tiran la idea, tienen más o menos la forma de cómo es el estribillo, los acordes, esas cosas; y después lo rítmico y demás lo terminamos armando entre todos.

—¿Los temas del demo están incluidos en el disco?
Pepe:
—No, lo que pasa es que hasta el último tema que hicimos, que se llama “Murmullo teatral” teníamos 21 canciones armadas, y nos parecía como una picardía dejar cuatro temas nuevos sin grabar, por otras cuatro que ya estaban grabadas. Tuvieron su época.
Lucio: —Además, a medida que pasa el tiempo, la banda va madurando y buscando su propio lenguaje.

—¿El nombre de “Demasiadas madrugadas” a qué remite?
Pepe: —El disco se iba a llamar “Paro psicológico”, por medio de Zeta salió en esas tardes de Deheza y que simbolizaba un poco la cuestión que estábamos viviendo.
Zeta: —Tuvimos una observación que nos hizo Cacho y esto era que a simple vista ese nombre podría resultar de una banda fuerte, que a lo mejor no impactaría…
Pepe: —La búsqueda del nombre se conceptualizó con toda la letra que tiene el disco. Es un fragmento de la letra es de “Jovencito” y hay una canción que se llama “Madrugada”. Lo que pasa es que, salvo “Murmullo teatral” todas las demás fueron compuestas a la madrugada. Las letras hablan de todo esos pensamientos que se te ocurren en la madrugada…

—Si tuvieran que resumir los grandes temas que tratan en las letras de sus canciones, ¿cuáles serían esos?
Pepe: —Sucede que cuando escribís una canción, creo que es inevitable el hecho de lo que te está pasando, cuestiones sociales, personales, amoríos; por ahí lo encarás por un lado más gracioso, o sos más sincero con vos mismo y te enterrás más escribiendo eso. Por ahí estás escribiendo algo que estás pensando y es como que se objetiviza lo que estás pensando y te das cuenta de que tenés la mente demasiado podrida, o que estás enganchado, o te das cuenta que estás pensando algo que no pensabas antes.
Lucio: —En realidad yo no soy de escribir mucho la letra, siempre han sido como anexos, no me siento tan entregado al poema.
Zeta: —Yo he leído un par de cosas que escribió Lucio y están muy buenas, pero a lo mejor le pasa lo mismo que a mí, yo también las cosas que escribo nunca las pondría en una canción, las mantendría guardadas, no se las daría a nadie.
Lucio: —Lo que pasa es que por ahí es complicado expresar el poema y en verso y hacerlo entrar en una canción, es difícil sintentizar y ponerlo dentro de una canción; eso es algo que a Pepe le sale muy bien.

—¿Cómo se relacionan con las demás bandas de la ciudad?
Lucio:
—Bien. Nosotros (con Pepe) venimos de Río Cuarto y allá es insoportable. El músico de allá está todo el tiempo compitiendo, viendo quién tiene mejores cosas, quién se hace la remera, quién tiene mejores canciones… Allá no hay bandas con música original, y eso es algo que en Villa María no ocurre. Acá hay bandas de todas las gamas posibles, nosotros no tuvimos relación con todas las bandas, pero con las que conocemos siempre todo fue bien.
Facu: —Lo que si está bueno, no sé si es por la UNVM o qué, pero en Villa María hay muchas propuestas de bandas con música original. Eso está buenísimo.
Pepe: —Nosotros llegamos acá y vimos que, por ejemplo, las banditas de secundario tocaban y todo el curso los seguían, con su remera, saltando y conociéndose todas las canciones. ¡Qué bárbaro! Todos tienen propuestas propias.

—¿Cuál es su apreciación en relación a los espacios para mostrarse en vivo?
Zeta: —Estaba bueno lo que estaba pasando en el “Varieté del ángel” cuando tocaban los jueves, porque el lugar es lindo en sí. El problema que no era muy redituable, ni para (Germán) Galdeano que organizaba, ni para la banda. Otra de las cosas que pasa en Villa María es que si el lugar no tiene su fama, no se lo sigue. Pero si se le hubiese dado continuidad, con apoyo del dueño del lugar, quizás tendríamos otro lugar más para tocar. Estaba muy bueno también que llevaran a artistas reconocidos como Baglietto, Vitale, Charly iba a venir… Yo no sé que pasa que se caen los lugares.
Facu: —Creo que lo que falta es que alguien tenga la güita para poner un bar y eso va a mejorar las cosas.
Pepe: —No hay muchos lugares, pero hay algunos. Acá en Villa María es alevoso lo que está pasando. En Río Cuarto hay un solo tipo que tiene el monopolio sobre todos los locales nocturnos, la banda de Río Cuarto tiene que pagar 500 mangos para tocar.
Zeta: —En Córdoba pasa lo mismo, pagás 600 pesos mínimo para tocar. Lo que está bueno de tener pocos lugares es que la gente no se sectoriza también.
Facu: —La Universidad también tiene lo suyo, porque nos conocemos todos y nos invitamos junto a los amigos que tengamos en común. Sabemos cuando se forma una banda y la vamos a ver.

—Ya que mencionan la Universidad y que ustedes son alumnos de la Lic. En Composición Musical, ¿creen que existe una desconexión entre lo que se aprende y lo que se refiere a tocar?
Pepe: —Yo estaba en tercer año y hasta tercer año nosotros no tocábamos. Ahora con el cambio de plan de estudio se mejoró un poco. No teníamos tiempo para armar más nada.
Facu: —Está bien, la Universidad no te forma para tu banda de rock, pero te da herramientas que el día de mañana vas a grabar y decís “mirá si ponemos un par de voces en contrapunto acá…”, ¿de dónde salió esa palabra? La Universidad te da muchas cosas.
Zeta: —Lo que estudiés en la Universidad tampoco te garantiza que vayas a ser famoso, ni que toques bien; lo que tiene es que no te forma como instrumentista, te forma como compositor. Si bien tiene un poco de orientación con los talleres, pero no es netamente instrumentista.

—Una cosa interesante de la Universidad, es que se conforma como el núcleo donde convergen la gente de distintos lugares del país y de afuera.
Lucio: —Ni hablar, es como un intercambio cultural muy grande que se da sobre todo con la gente que viene de otros países.
Facu: —Gracias a la Universidad pudimos conocer a Juan Falú, Liliana Herrero y todo sale de ahí.
Pepe: —Otra cosa además, el Anfiteatro y lo que pase allí hace a la movida cultural de acá. El Festival de Peñas es una de las cosas más importantes que pasan acá. Genera puestos de laburo, no hay más hoteles, la gente se moviliza.

—¿Creen que el rock nacional se encuentra estancado? ¿Tienen la impresión de que no hay nuevos referentes?
Lucio: —Las propuestas que hay son más de lo mismo, son viejas, no digo que estén mal, pero son viejas.
Zeta: —Creo que no hay un referente como antes, creo que está todo muy disipado, los referentes son los viejos Spinetta, Fito, Charly… Hay mucha comercialización, muchas bandas se venden para hacerse conocer.
Lucio: —Todo tiene que parecerse al molde, o parecés a eso o no entrás. A las bandas que están abajo se les complica más.
Zeta: —Con respecto a lo que decían del molde y de parecerse, yo creo que es un planteamiento filosófico que uno se tiene que hacer. No quiero comparar la época de antes con la de ahora, pero Spinetta y demás, está bien que en su momento innovaron, pero creo que se mantuvieron fieles a sus estilos y no se hicieron falta vender para poder vivir de la música.
Pepe: —Una cosa que quiero agregar, nosotros no nos consideramos un banda de rock…

—¿Cómo se consideran, entonces?
Pepe: —No creo que nosotros seamos una banda de rock.
Zeta: —Creo que uno hace en la canción producto de toda la mezcolanza que escuchó en su vida, aunque haya sido lo más insignificante que haya oido, eso es lo que produce.
Lucio: —¿O sea que vos decís que Adonde es… la “jarra loca”? (muchas risas).
Zeta: —Vos no me podés decir que el Pulu cuando toca, no mete toda la música que tiene escuchada.
Pepe: —Alguien dijo que Adonde es una banda de canciones, eso creo que sí.
Facu: —Si le sacás la banda y dejás una guitarra, un piano, o el bajo y una voz… la canción.
Zeta: —Si bien se mantiene más o menos dentro de un género, esas barreras siempre se rompen…
Pepe: —Es evidente que esta cuestión de géneros es por una cuestión comercial, porque necesitaban poner los discos en las vitrinas.
Zeta: —Yo tengo un mal concepto sobre bandas de canciones, porque para mí la canción tiene que ser algo totalmente pegadizo al oído y que se muy popero, en el sentido comercial.
Pepe: —Tenemos todo un preconcepto terrible de lo que es la canción, contaminado por el rarito, no hay que meter todo en la misma bolsa. Todo ese preconcepto de las canciones, porque son A-B-A y el estribillo es feo… está re-bueno eso, mientras sea arte todo bien.

—¿Qué pretenden de la música?
Pepe: —Quiero vivir de la composición, me formé para eso, espero lograrlo. No me formé para ser un músico cesionista ni para dar clases. Pretendo vivir de la composición desde un jingle hasta las canciones.
Pulu: —Yo también. Ya desde mi abuelo, que se fue a Buenos Aires a estudiar y sigue tocando…
Facu: —Lo mismo, de una. Para mí no es deshonra dar clases, pero sí quiero tocar siempre, tener esas ganas que tengo ahora.
Zeta: —Pretendo vivir de la música, si no es de la composición o instrumentista, quiero que sea de algún derivado, porque estoy estudiando para eso. Me gusta mucho tocar, también ser sesionista… Tuve el apoyo familiar siempre y está bueno querer cambiarle un poco la cabeza a la gente que no acepta que estudiar música es estudiar también.
Lucio: —Cuando tenía unos 15 años, yo sabía que quería venir a estudiar acá, y si peleamos por esto es porque realmente lo queremos. Desde estar en tu casa y cantar en el baño hasta acompañar a una cantante de folclore… es música, es lo que nos hace feliz, más allá de lo que estemos haciendo… estar siempre en contacto con la negra, la corchea y demás… más que querer vivir de la música, lo bueno es hacer de la música una forma de vida.


Han sido “Demasiadas madrugadas” de componer, ensayar, arreglar, grabar y de mostrarle a su público el crecimiento experimentado en casi tres años de trabajo. Mientras el fresco de la noche se hace sentir con mayor intensidad, damos por finalizada la charla en las primeras horas del viernes.
Una madrugada más que suma la banda a las ya capitalizadas. Sólo el tiempo los convencerá de que sus “demasiadas” no son tantas, cuando descubran todas las que les quedan por delante.

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ADONDE es:

José “Pepe” Pomilio (23): Guitarra y coros.
Lucio García (24): Teclas y voz Principal.
Ezequiel “Zeta” Fernández Boo (21): Bajo.
Lorenzo “Pulu” Soria (19): Batería y percusión.
Facundo Seppey (20): Guitarra.

adonde_band@hotmail.com
http://www.myspace.com/quevasahacerhoy



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ADONDE
EN LA RUTA
(2009)

Hoy (15) en Las Perdices.
19 de noviembre presentación de “Demasiadas madrugadas” en Auditorio Antonio Sobral, 21.30.
28 de noviembre en Mundo.
04 de diciembre celebrando los 3 años de la banda.



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MADRUGADA
Por ADONDE


Me despiertan de mañana con olor a madrugada
y el ayer quedo atrás.
Me doy cuenta que ya es yeta lo de aparentar reír
y no hablar del sentir.
Porque se acaba el momento y ves como te jode el tiempo
y redunda el sufrir.
Y entendés que no esta fácil darle vida a ese sustento
que te hacia vivir.

Desigual a la altura de tus pies
caigo inventando la caída.
Esquivar el encierro de tu piel
y es tu mal lo que es salida.

Deja de alimentar a tu rey,
de madrugada llueve y esta todo bien.
De madrugada llueve,
de madrugada llueve mas.

Devorarme la mufa por creer,
por creer lo que decías.
No fue más que naufragar en tu mar
por ver como el sol nacía.


(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, Domingo 15 de noviembre de 2009.-

domingo, 1 de noviembre de 2009

Roberto Arlt. entre realidades, cables e informaciones... la literatura.

ENTRE REALIDADES, CABLES E INFORMACIONES…
ROBERTO ARLT
…LA LITERATURA




“¿Qué hubiera pasado con Roberto Arlt de no haber muerto a los 42 años? ¿Hacia dónde habría avanzado su escritura?”
De esa manera Ricardo Piglia arranca el prólogo al libro que hoy pasamos revista. Yo le respondería con una sola palabra: inimaginable.
El Fondo de Cultura Económica editó hace unos cuantos meses, una obra recopilatoria de uno de los grandes escritores que parió el Siglo XX. El libro en cuestión se llama “El paisaje en las nubes” y viene a exhumar para la posteridad las 236 crónicas que el brillante escritor del barrio de Flores, publicó en el diario español El Mundo entre marzo de 1937 y julio de 1942. En una monumental edición de 766 páginas encontramos aquí sus escritos que, básicamente, se sostuvieron en dos columnas llamadas “Tiempos presentes” y “Al margen del cable”.
Después de vivir casi todo un año en la Madre Patria, Arlt regresa a la Argentina. Desde aquí busca insertarse en ese periódico, con una serie de notas de diferente color a las aguafuertes porteñas que dio a conocer antes de su viaje al viejo mundo.


LAS CRÓNICAS
Los artículos que el autor de “El juguete rabioso” plasma durante cinco años (por lo general de manera diaria, otras con algún día de por medio) las hace con total libertad. Muchas veces selecciona su materia prima de los cables que llegan, en otras toma alguna frase de alguna noticia o de la profunda observación de una imagen… motivo más que suficiente para crear el artículo.
Lo asombroso es que no le piden a Arlt que escriba tal o cual cosa (salvo contadas excepciones donde se lo envía a cubrir cierto acontecimiento), sino que él elije una mínima unidad de sentido y recrea un mundo que pocos podrían imaginar. Las crónicas arltianas nutren esa unidad y la complementa con diversas visiones, monólogos, detalles de color local (muchas veces de lugares que no conoció jamás), diálogos entre personajes reales o ficticios, maximiza ese cuerpo textual y lo da vuelta a su gusto y placer aportando, sobre todo, literatura.
Muchas de sus temáticas rondan sobre la inminente guerra que se venía por esos años, la presencia nazi; pero también las historias de vida de personajes importantes y de aquellos excluidos o ninguneados por la sociedad. Se plantea además, como escribir en una época donde “Europa [es] barrida por un simún de fuego”; no puede el periodista, el escritor, encerrarse en la literatura y disociarse de la vida, porque se corre un alto “riesgo de inhumanidad”.
Piglia afirma también que “la literatura es para Arlt el laboratorio donde se experimenta con las conductas inesperadas y las especies ambiguas, con las partículas y las moléculas microscópicas de la vida social. Sus aguafuertes escritas durante casi veinte años son el archivo de esa investigación biológicopolítica. Múltiples y maleables, sus crónicas mezclan diagnósticos, pequeños panfletos, microhistorias, futuras novelas, fragmentos de un folletín personal, y extraordinarios registros de lectura. Pero quizás lo más notable de las crónicas de Arlt es que fueron escritas por encargo. Se publicaron desde el primer número del diario El Mundo; posiblemente se trató de encontrar un lugar para Arlt como redactor especial. Y el redactor se convirtió en la noticia. La consigna era sencilla: Arlt estaba obligado a escribir pero nadie le decía sobre qué. Esta disposición (que dura años) es la base de la forma de sus crónicas y define el género. Arlt actúa como un observador exigido, obligado a encontrar “algo interesante”. La experiencia de buscar el tema es uno de los grandes momentos de las aguafuertes. La obligación vacía de escribir les da una tensión de la que, por supuesto, carece el periodismo. Quiero decir, el periodismo busca el dramatismo en la noticia, y las crónicas de Arlt dramatizan la exigencia de escribir, la obligación de encontrar algo que decir. En más de un sentido, el cronista es quien -para decirlo así- inventa la noticia. No porque haga ficción o tergiverse los hechos, sino porque es capaz de descubrir, en la multitud opaca de los acontecimientos, los puntos de luz que iluminan la realidad. En nadie es tan clara como en Arlt la tensión entre información y experiencia.”


LIBRO MÚLTIPLE
Este es un libro con múltiples accesos. Es de notable ayuda para el periodista que podrá aprender las maneras de experimentar estilos y recursos, muchos de ellos impensados aún en la actualidad. Le sirve al historiador quien puede cotejar hechos y pensamientos de la gente de un tiempo clave para la civilización mundial. Para quien gusta de las letras, encontrará en el cúmulo de grafías, verdaderas joyitas que le arrancarán alguna asombrosa onomatopeya. Claro está que también el lector común (el de diarios) tiene su lugar, logrará aquí imbuirse en algunos temas y situaciones de un pasado no tan lejano…
Roberto Arlt, tiene la versatilidad de cambiar de registros. Esa es la grandeza de un escritor, poder llegar a la mayor cantidad de lectores; pero aportando creatividad y refrescando la lengua en cada artículo escrito. Es un gran desafío, construir textos bellos, útiles, comprensible, pero sin caer en lo liviano y lo soso.
“En la notable serie de notas escritas “al margen del cable” incluidas en este libro, a las que me he referido (continúa Piglia), Arlt trabaja directamente sobre la interpretación de la noticia. Esas crónicas están construidas básicamente sobre una escena de lectura: Arlt comenta los cables que lee. Y su modo de leer es extraordinario. Amplifica, expande, asocia, cambia de registro y de contexto las noticias que recibe. Las revela, las hace visibles. Arlt ha titulado la mayoría de sus crónicas usando el modelo de una técnica gráfica (las aguafuertes, el ácido que fija la imagen) porque quiere fijar una imagen, registrar un modo de ver.”
En recuadro aparte les ofrecemos la primera crónica que pública en El Mundo, no sólo para que aprecien su escritura, sino porque tiene como escenario a Río Cuarto, que es contrastada (levemente) con la ciudad que la venía opacando: Villa María.


REVALORIZACIÓN DE LA CRÓNICA
Como bien afirma la compiladora del volumen Rose Corral, la crónica periodística se encuentra en un lugar marginal en la historia literaria, y si bien esa tendencia se va revirtiendo, no es lo común. “El paisaje de las nubes” (nombre del libro, pero también de su última crónica publicada) se conforma en un gran paso en pos de ese reconocimiento.
Aquí hay vivencias, historias, realidades que se matizan con la pluma del periodista y con la inagotable cantera de recursos literarios con que los ornamenta Arlt. A casi 70 años de la muerte, este aporte refresca la visión de un escritor que fue denostado por otros “grandes intelectuales”, quienes utilizando argumentos de poco peso le hicieron sombra a quien es uno de los profesionales más importantes e influyentes de nuestras letras latinoamericanas. Pareciera que la contemporaneidad es injusta con los grandes hombres cuando están vivos; pero el tiempo, la clepsidra, es quien se encarga de enaltecer y solidificar la imagen y obra de estos trabajadores. Allí se inscribe Arlt.


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ORO NEGRO EN RÍO CUARTO
Por Roberto Arlt

Una bomba de oro ha reventado en Río Cuarto. Río Cuarto, la ciudad muerta envuelta en torbellinos de tierra roja. Pero ya no estará muerta. Ha resucitado.
En Coronel Baigorria el ingeniero Reyes afirma haber encontrado petróleo. ¡Petróleo! ¡Oro negro! Una sinfonía de borbotones de betún se levanta ante los atónitos ojos de los destripaterrones que manejan Ford y desnatan leche. Sueño de vascos, de gallegos, de italianos. ¡Petróleo! ¡Oro!
Una suerte de delirio negro y rosa cruza en estos momentos, con sus ráfagas de billetes de banco, las imaginaciones de los hombres del departamento. Perspectivas de pleitos. Anulaciones de boletos de venta. Pérdida de señas. Es la hora en que cada chacarero de Río Cuarto, la solitaria, admite la posibilidad de que bajo sus terrones ondula, espesa, la tardía sangre de la tierra.
¡Petróleo! En cada casa de la solitaria Río Cuarto, con su plaza, su iglesia, sus calles anchas empedradas, con picapleitos cetrinos, con agentes de automóviles de apellido español o italiano, con grandes almacenes de ramos generales donde los vendedores son habilitados, con “procuradores diplomados” y chicas que están en la primera parte del Czerny, en cada casa de Río Cuarto, que despacio se sentía morir bajo la competencia de Villa María, hoy un sueño de increíble prosperidad sacude las esperanzas de esas gentes: ¡En Río Cuarto hay petróleo!
Petróleo. Riqueza. Destilerías. Mares de obreros. Bares con music halls, sueños de ventrudos tratantes. Bares. Mujeres que muestran las piernas. Orquestas. Pleitos. Pleitos en torno de todas las hijuelas. Pleitos en torno de los boletos de venta rescindidos. Sueños de los almacenes de ramos generales. Camiones, hileras de camiones con mercadería. Sueño galopante del vecindario de Coronel Baigorria. Sueño del turco que tiene un lote. Sueño del italiano que tiene una chacra. Sueño del español que arrendó un terreno. Sueño del inquilino que contrató una casa. ¡Enriquecerse! ¡Enriquecerse!
Esta noche, mañana, pasado, no encontrará usted un solo vecino que le venda un lote de tierra en Coronel Baigorria. No encontrará un solo propietario de Río Cuarto hoy dispuesto a vender. Petróleo, petróleo. Los agentes de automóviles, la casa del jefe político, en teléfonos, caras pegadas a los auriculares. Conferencias. Las ediciones de los periódicos de la Capital disputadas en la estación. Los chacareros en el hotel discutiendo la noticia. Las esperanzas inflándose como la leche en la marmita. ¡Petróleo! ¡Oro! ¡Music halls, con mujeres que muestran las piernas! Coimas, sueños de coimas. Aumento del servicio médico. Ensanchamiento de las boticas. ¡Oro! ¿Quién piensa vender hoy en Coronel Baigorria? Nadie. Nothing. Nadie. Nothing. ¡Oro! ¡Dólares! ¡Torres! ¡Destilerías!
Los pueblos de los alrededores creciendo. Los demacrados picapleitos engordando. Cambiándose el cuello. Lavándose la camisa. Los estudios de abogados abriendo las persianas. Los estudios de Czerny renovándose con más vigor. Un marido ingeniero. Un marido catador. Un marido jefe de contaduría. No importa. ¡Oro, oro! Sueño del petróleo. El petróleo brotando de la tierra, negro, hediondo, precioso, maravilloso. ¡Oro! ¡Petróleo! ¡Oro! ¡Petróleo! Una sinfonía. Sueño de cabarets descomunales. Los chacareros retorciéndose el bigote. Los partidos políticos languidecidos, fortalecidos prestamente. Los bancos. Los bancos. ¿Qué gerente no abre los ojos? Reuniones de directorios. ¡Fiebre! Botellas de cerveza reventando. Botellas de champaña. ¡Oro! ¡Petróleo! La tierra envuelta por los largos vientos cruza los poblados de Río Cuarto. Bajo las estrellas, entre los reverberos del sol, tremendos, en los pescantes de las chatas de cuatro ruedas descomunales, en los talleres de vulcanización, en las carpinterías, en los almacenes, en las esquinas, en el taller del zapatero, en lo del turco Alí, en lo del fascista Cristóforo, en lo del comunista Jaime, consigna única: ¡Petróleo! ¡Petróleo! ¡Petróleo! Sueños de enriquecimientos fabulosos. De millones. De cientos de millones.
No se habla, no se piensa en otra cosa. Abajo hay petróleo. ¡Qué importa la posible guerra europea! ¡Qué importa la Revolución Española! ¡Qué importa todo si hay petróleo! Aquí, aquí abajo, donde golpea el zapato. Mañana mismo, pasado, dentro de dos meses. Ahora no puede tardar. Todos sueñan.
¡Ha ocurrido! ¿Cómo ocurrió? ¿Por qué ocurrió? ¿Cómo no ocurrió antes? Palabras, palabras, palabras. ¡Villa María! Villa María no existe en el mapa. Ahora es Río Cuarto, Río Cuarto la solitaria. De avenidas anchurosas. De picapleitos flacos. De muchachas desganadas.
Río Cuarto, cabeza de departamento. Con tribunales. Con jueces. Es un sueño. Ha ocurrido. ¡Allí está! No basta nada más que esperar un poco y de pronto el petróleo en un chorro de betún tocará el cielo. Los pastos verdes quedarán cubiertos de alquitrán. Nubes de humo ennegrecerán el cielo. Rascacielos. ¿Por qué no? Pueden surgir. Quién no sueña con rascacielos. Véalos. Allí están en el hotel principal, en el comedor del hotel principal, en la sala del abogado principal, allí están todos los conspicuos de Río Cuarto hablando de la noticia, escuchando con los ojos brillantes la palabra de un ingeniero, de dos ingenieros, de diez ingenieros. Explicaciones. Hipótesis. Palabras doradas. ¿Quién ha dicho que la vida no es hermosa cuando hay petróleo?


“Tiempos presentes”, 12 de marzo de 1937.


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ROBERTO ARLT


Su nombre completo fue Roberto Godofredo Christophersen Arlt. Nació el 2 de abril de 1900 en Buenos Aires. Fue novelista, cuentista, periodista y dramaturgo.
Publicó las novelas “El juguete rabioso” (1926), “Los siete locos” (1929), “Los lanzallamas” (1931) y “El amor brujo” (1932); los libros de cuentos “El jorobadito” (1933), “El criador de gorilas (1941) y “Un viaje terrible” (1941). En cuanto a sus obras de teatro, “300 millones” (1932), “Prueba de amor” (1932), “Saverio el cruel” (1936), “La isla desierta” (1938) y “La fiesta de hierro” (1940). Los libros “Aguafuertes porteñas” (1933) y “Aguafuertes españolas” (1936) resguardan un porción de su actividad periodística que comenzó allá por 1928 en el diario El Mundo. Posteriormente se publicaron compilaciones de sus aguafuertes gallegas, andaluzas, asturianas, vascas y africanas.
En 1935, viajó a España y África enviado por El Mundo, de donde aparecen sus Aguafuertes Españolas. Arlt permaneció en Buenos Aires, salvo este viaje y alguna que otra escapada a Chile y Brasil.
Murió de un ataque cardíaco en Buenos Aires, el 26 de julio de 1942.



(*) Publicado en El Diario del Centro del País, domingo 01 de noviembre de 2009.-