lunes, 22 de junio de 2009

Panorama Local: Literatura en tapas duras. Catálogo 2008-2009 (tercera parte)

PANORAMA LOCAL
LITERATURA EN TAPAS DURAS
CATÁLOGO 2008 - 2009


Tercera entrega


Continúa el diseño de este catálogo de publicaciones literarias locales.
La poesía, el cuento y la novela se hacen en esta oportunidad.
Recuerden que seguimos recibiendo material bibliográfio publicado entre 2008 y 2009.
Hasta el próximo domingo.



Villa María en la voz de sus poetas. Cinco clásicos, Selección y prólogo Olga Elena Dominici, Eduvim, Villa María, junio de 2009, 70 páginas.
“En realidad, cada hombre es la suma de los que lo precedieron y transita sobre sus huellas, aunque a veces no lo advierta. Esta antología intenta descubrir las huellas y recuperar la voz de los poetas que nos precedieron. Se han elegido para integrarla a cinco clásicos de nuestra literatura: Bruno Ceballos, Horacio Roqué, Geremías Monti, Rosa Tejada Vázquez de Theaux y Tessie (Teresita Estela) Ricci.” Son las palabras de la antologadora extraídas del prólogo. Eduvim, en una inédita campaña que llamó “(+) Libros (+) Libres” distribuyó gratuitamente, el 11 de junio (día del Libro), con cada ejemplar de EL DIARIO del Centro del País este pequeño libro. Con esta actitud Eduvim y parte de nuestra literatura local logra entrar a miles de hogares de la ciudad y de toda la región que asiduamente no frecuentan las letras. De esta manera se incentiva el bello arte de la lectura y se logra instalar el nombre de Eduvim y de la Casa de Altos Estudios a la que representa.

Lanzas rabiosas, por Américo Pablo Tissera, Ediciones CC, Villa Nueva, agosto de 2008, 103 páginas.
“El presente texto no es un libro de historia. Es simplemente un conjunto de relatos inspirados en hechos históricos, donde la ficción se mezcla con la realidad. Estos cuentos giran –excepto uno de ellos- alrededor de dos centros históricos muy importantes para nuestra memoria colectiva regional: Quebracho Herrado y Villa Nueva. Ambas comparten la gloria de haber surgido sobre los caminos reales donde tantas veces circularon, por allí, los hombres que hicieron nuestra historia. Y en el caso particular de Quebracho Herrado el recuerdo siempre presente de una de las batallas más importantes de la guerra civil entre Unitarios y Federales. ¿Qué es lo que me ha motivado a emprender esta tarea? Simplemente el deseo de llevar al terreno literario, mediante el uso de la narrativa, hechos de nuestro pasado regional con la finalidad de mantener vivo su recuerdo y, a la vez, contribuir al conocimiento de nuestras raíces.”

Vestigios de la alquimia, por María Elena Tolosa, Ediciones CC, Villa Nueva, enero de 2009, 76 páginas.
Dice Alicia Perrig en el prólogo “El que tenemos la emoción y el gozo de sentir entre las manos, es un libro de alo contenido estético e insondable valor humano que nos descubre los senderos, a veces despiadadamente crueles, de la infancia de la autora; un libro donde podemos vincularnos con personajes rescatados por su mirada que, no por aguda, deja de ser conmovedoramente sensible; un libro que nos enfrenta con sus dolores más profundos y, por sobre todas las cosas, nos demora en las emociones de una mujer que hizo de su experiencia de vida un registro estremecedor de la melancolía hecha belleza en la palabra. ‘Vestigios de la alquimia’ atesora muchas horas en las que el dolor parece dueño y vencedor, pero logra ser redimido por una poesía soberbia. Sólo un gran poeta, un verdadero alquimista, puede transformar tanto dolor en belleza y María Elena Tolosa lo logra en estas páginas.”

Días de esclavitud, por Alicia Peressutti, Ediciones CC, Villa Nueva, marzo de 2009, 95 páginas.
“En el mundo de apariencias en que estamos inmersos, personas sin alma salen a la caza, camuflados, impunes, desenamorados de la vida y enamorados de las drogas, del dinero, de la violencia, del poder. Joaquín Ramírez es uno de ellos, el diablo de esta novela. Ojeador y proxeneta, engaña y se aprovecha de una familia de escasos recursos. Se lleva consigo a dos jóvenes hermanitas “igualitas como gotas de agua”, para convertirlas en mercadería sexual de los hombres. Las alejará lo más distante posible de su casa, de su adolescencia, de su querida familia… de sus vidas. Con este marco desolador, Alicia Peressutti nos mete de lleno en ésta, su segunda novela, para que vivenciemos una historia que tiene un profundo trasfondo de realidad. Lo hace con sutileza de escritora, entretejiendo con puntadas de color poético y esperanzador, aquella oscura trama tan cruel para ser real y tan descriptiva para que no lo sea.” Del prólogo.

El Bondi a la luna. Poemas bajo la dictadura, por Jorge A. Torriglia, Imprenta H.I.J.O.S., Córdoba, noviembre de 2008, 69 páginas.
Pecas Soriano escribe en un atípico prólogo: “la dificultad extrema de la poesía consiste en transgredir el orden y la tranquilidad habitual de las palabras, en vencer su tremenda resistencia a ser recreadas. Sin embargo, esto en los grandes poetas se da en forma más natural. Con un natural sufrimiento. La dificultad del poeta consiste en parir en el momento justo antes de que se rompa la cáscara. En azotar su corazón contra las piedras, rastreando las huellas de la palabra verdadera. La imagen poética nutre del fluido vital de las palabras, y este proceso a pesar de ser traumático para quien lo ejecuta, a veces es vivido con la naturalidad de la respiración, o el misterioso encanto de mirar un vaso de agua. (…) Torriglia nos salva cuando les pide a los que se fueron, a los Néstor y a los Pichuco que salgan de sus cuadros. La poesía mueve al hombre más allá de sus límites absurdos, lo saca del cuadro, de la superficie estudiada, y lo deja flotando en el aire, para que remonte la vida, como si recién comenzara el viento.”

No sé porqué se debe morir, por Alberto Mazzocchi, edición y selección poética al cuidado de Iván Wielikosielek, llantodemudo Ediciones, Córdoba, diciembre de 2008, 167 páginas.
“Casi medio siglo después de un suicidio tan brutal como absurdo, los versos de Alberto E. Mazzocchi (Las Varillas 1937 – Córdoba 1960) vuelven a salir al mundo. Silenciado por la ignorancia, olvidado por los poetas oficiales de una Córdoba que siempre renegó de quienes ‘sólo fueron demasiado extraños’, inédito eterno en su país y su provincia, Mazzocchi se eleva por encima de cualquier contingencia desde una altura de vértigo. Y es que su verbo está más allá de las épocas y las estaciones, de las modas y las poéticas, del soft parade de la multitud y del vía crucis de su corazón. Rescatado por el celo sagrado de su amigo, el escritor cordobés Federico Undiano, la poesía de Mazzocchi deviene testamento y honra fúnebre de sí hasta alcanzar la dimensión de póstumo Evangelio. Aunque su verbo haya buscado la pasión para seguir viviendo y la culpa infinita para seguir viviendo y la culpa infinita para morir redimido, aunque su ángel se haya escapado un día de su corola y su costado haya sangrado por una lanza de inconsciencia; Alberto E. Mazzocchi parece decir a todos desde el sermón de su montaña ‘bienaventurados aquellos que vengan en nombre de la soledad, porque de ellos será el reino de la poesía’. Aquel reino de quienes salieron a buscar el infinito como condición indispensable para existir entre los hombres.
(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, el domingo 21 de junio de 2009.-
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