domingo, 6 de julio de 2008

Fernando Sugrañes (Artesano local)

DIÁLOGO CON
FERNANDO SUGRAÑES
ARTE DE PLAZA


Por Darío Falconi



Muchas veces nos encontramos en la disyuntiva de poder distinguir lo que es “arte” de lo que no lo es, nos cuestionamos interiormente sobre las cosas que nos gustan, sobre las que nos disgustan; sobre lo que uno cree importante y lo que no; y sobre todo definimos, delimitamos consciente o inconscientemente que puede encasillarse en esas cuatro letras y que no.
Por lo general, recortamos menos cosas de las que podrían encasillarse en esa palabra. El diccionario, cualquier diccionario que poseamos a mano nos da una aproximación al término diciendo que arte es el “acto mediante el cual imita o expresa el hombre lo material o lo invisible, valiéndose de la materia, de la imagen o del sonido, y crea copiando o imaginando”. Y aunque esta definición aparenta ser completa, quizás no lo sea. El tema es que nosotros (la mayoría de la gente), incipientes consumidores de cultura, creemos que el arte son sólo todas aquellas manifestaciones más recurrentes y aceptadas como la danza, la pintura, el cine, la música, la literatura, entre otras que, cuya sola idea de imaginarlas, nos demandaría cierto esfuerzo intelectual para traerlas a nuestra conciencia. Cuando alguien menciona la palabra “arte”, cuesta imaginarse inmediatamente otras actividades que no sean las que menciono en la oración anterior. Y esto se debe a muchos motivos, cuestiones relacionadas con la historia, con la valoración, con políticas culturales, con improntas y tantas otras que exceden estas líneas.
Por este motivo nos ocupamos en la edición de hoy de una tarea que consiste en la creación de velas aromáticas y muebles infantiles, para mostrar “otro arte” que se torna infrecuente en las páginas dedicadas a la cultura.
Abordamos a Fernando Sugrañes, porque conocíamos de su actividad creando y exponiendo velas en las distintas ferias en las que podía participar. Rosarino de nacimiento, se instaló en la ciudad hace poco más de cinco años, aquí trabaja y aquí emplea gran parte de su tiempo a crear objetos artesanales junto a su señora, tarea que le llena el alma y que además le brinda la posibilidad de generar un ingreso extra.


—¿El hacer velas puede considerarse un arte?
—Sí, por que no sólo es el proceso químico y físico de darle forma a la parafina, sino que también es la combinación de colores, formas y tamaños que le dan la parte artística al producto.

—¿Cuánto hay de artesanía y cuánto de mecánico en esta tarea?
—Yo diría que en los trabajos que nosotros realizamos con mi señora hay mucho de artesanal y muy poco de mecánico; pero lo que lo hace más atractivo y le da el toque es lo artesanal. Todo depende también en el producto que uno realice, ya que las características de cada cosa que uno hace van posibilitando que uno sea más artesanal que otro; es decir, hay objetos que se prestan a ser transformados más artesanalmente que otros.

—¿Considerás que el mejor espacio para mostrar y vender lo que hacen es la Plaza Centenario o el Festival de Peñas?
—Por mi parte te puedo decir que en la plaza se vende muy bien, aunque en estos últimos meses se ha notado una gran merma en las ventas que nos tiene bastante preocupados. En el Festival de Peñas se vende menos, por la gran cantidad de productos artesanales o no que se ofrecen en las varias carpas que se instalan en los alrededores. Pero en estos últimos años en el festival se vende muy poco, y nos va bien en la Fiesta del Lago que se realiza la semana anterior al festival.

—En las ferias de artesanos se aglutinan generalmente los que hacen artesanías, los que venden productos "pre-hechos", los que venden discos "truchos" y tantos otros? ¿Qué opinión te merece esta mezcolanza?
—En el único lugar donde nos juntamos con esos productos es en la Festival de Peñas, y a nosotros los artesanos nos perjudica muchísimo.

—¿Puede solventarse una economía familiar con esta actividad?
—No en mi caso que tengo una familia numerosa, pero ayuda muchísimo para llegar a fin de mes. Para que sea más rentable tendría que viajar a otras ferias en distintas localidades; pero lamentablemente por el volumen de los productos que hago y la dificultad de no poseer una movilidad adecuada, no puedo realizarlo.

—¿Te interesa ir anexando otro tipo de artesanías o preferís especializarte con las velas?
—Yo empecé con las velas y le fui agregando productos relacionados. Posteriormente anexé los mueblecitos para muñecas y otras artesanías hechas en fibrofácil, y siempre trato de ir cambiando y mejorando la mercadería para que se renueve el paño y tenga otros atractivos para el cliente.

—¿Qué dificultades presenta este oficio?
—En mi caso el traslado de la mercadería, desarmar y armar el puesto todos los días y las muchas horas que invierte uno cuando esta en la feria, sumadas a las horas que se emplearon para hacer las artesanías; pero uno lo hace con gusto y no se hace pesado; sólo cuando se vende muy poca uno se le viene la moral abajo y se queja. Pero al menos en mi caso se hace muy llevadero compartiendo esas horas con los compañeros artesanos que después de tantos años se entablamos una muy buena relación.

—¿Qué tan difundida está esta actividad en Villa María?
—Hace unos años éramos bichos raros, pero de a poco fuimos incorporándonos a la gente y cuando ven la feria en la plaza la gente se arrima. Se hace una atracción más para la ciudad y creo que eso es positivo.

—¿Qué usos les dan generalmente los compradores de velas?
—El mayor uso el de adorno y aromatizar los ambientes y en menor medida en la usos religiosos y de veneración a santos y en otras prácticas como la cromoterapia.

—¿A qué público está destinado las artesanías en fibrofácil?
—La mayor cantidad de ventas de estos productos son la de los mueblecitos para muñecas y todo lo que esté relacionado a los niños tiene mayor salida, tanto en madera, como en las velas cuando tienen formas atractivas para los chicos, como lunas, flores y animalitos.

—¿Cuánta libertad posibilita este arte?
—La libertad de crear una gama infinita de productos de formas, colores y tamaños que uno quiera, dejando volar la imaginación y que sea atractivo y que se venda.

—¿Quisieras dejarle algún mensaje al lector?
—Me gustaría aclarar que todos los que estamos en la plaza somos artesanos y tratamos de ganarnos nuestros manguitos vendiendo nuestros productos artesanales, que no somos jipis (termino que usan despectivamente), no destruimos la plaza, todo lo contrario, y todo lo que hacemos es con mucho esfuerzo. Por último un agradecimiento a toda la gente que le gusta ir a la plaza a ver las artesanías expuestas y a todos los artesanos con los cuales comparto tantas horas en todas las ferias en las que participo.
(*) Publicado en EL DIARIO DEL CENTRO DEL PAÍS, el domingo 06 de julio de 2008.-
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