domingo, 3 de agosto de 2008

Jaqueline Andrada (Cómics / Animé / Manga)

ENTREVISTA A
JAQUELINE ANDRADA
UN ESPACIO ANIMADO EN LA CIUDAD

Por Darío Falconi



Inodoro Pereyra, Tony, Pepe Sánchez, D’artagnan, Paturuzito; se convirtieron en las lecturas que cimentaron su pasión por las historias y por los dibujos. Junto a su hermano compraban las historietas que marcarían su predilección por este género tan beneficioso para el hábito de la lectura y el pensamiento.
Más adelante los Thundercats, los Halcones Galácticos, Voltron, entre otros, complementarían la dieta de series y películas devoradas en el ya viejo y recordado VHS. No faltarían los esporádicos viajes a Córdoba para adquirir alguna remera o alguna revista en particular, que se consigue en las comiquerías que se encuentran diseminadas en los recovecos de las distintas galerías y paseos. Negocios que se especializan en ciertos aspectos de un comercio muy amplio e inimaginable.
Esta idea es la que pretende modificar Jaqueline; presentar en un local de nuestra ciudad la mayor cantidad de productos que pueda brindar; en sus palabras: “En Córdoba las comiquerías están, pero es cuestión de buscarlas, porque están muy adentro de las galerías. Quien busca cómic, encuentra cómic; hay chicos que buscan juegos de rol en el que se emplean manuales, los tienen también; en otro lado consiguen pósters... Pero no hay una comiquería, una tienda de cómic, que venda pósters, remeras, muñecos, revistas… esa es la idea que yo tengo.”
Circulando por Rivadavia a metros de Mendoza se encuentra su local en el que, emulando un gashapon japonés, es posible encontrar en su interior diferentes artículos para sorprenderse, que harán el deleite de muchos y que activarán las fibras del recuerdo en otros.

—Contanos Jaqueline, ¿cuánto hace que abriste este local?
—Más o menos tres meses. En este tiempo han venido mejicanos, chilenos, ecuatorianos, gente de La Plata… yo charlo con ellos y me voy dando cuenta cuáles son sus preferencias y me orientan a la hora de ir trayendo cosas, porque voy conociendo los gustos.
Para mí es un desafío; cuando yo abrí puse mucho de Dragon Ball Z y cierta gente piensa que sólo vendo eso, o que somos drogadictos… los escucho cuando miran la vidriera. Hay gente que no conoce, pero hay otra gente que sí. Chicos muy pequeños que ven lo que se pasa en el cable local; cuando vamos subiendo de edad, ya ven un poco más, porque bajan series por Internet; es otro público adulto que conoce de Robotech, Thundercats, He-Man, porque ellos los vieron. La gente grande es muy puntual a la hora de buscar algo, conocen mucho de historieta argentina.

—¿Cuál es la diferencia entre historieta, manga, cómic y animé?
—El origen. Para los argentinos es historieta; los japoneses le llaman manga a cualquier historieta, pero cuando sale de ese país, como es de origen japonés toma ese nombre. El cómic que es más norteamericano es muy finito con láminas ilustradas a color brilloso, la hoja tiene otra calidad. Una caracteística es que los cómics a veces tienen diferentes estilos de dibujos porque son diferentes dibujantes, de distintas épocas; esto no sucede en el manga. Cuando hablamos de manga por lo general viene en blanco y negro, como es japonés se lee al revés, tenés que empezar de atrás para adelante y de derecha a izquierda; además el grosor de las páginas es superior. El cómic tiene miles de vueltas, muchos números, muchas situaciones; mientras que el manga se hacen unos cuantos tomos y se acaba la historia. Si el manga tiene éxito puede salir la adaptación al dibujo animado o animé.

—¿Animé puede ser tanto un dibujo animado como una animación por computadora?
—No, ellos le llaman animé a lo que tiene origen japonés; cuando tiene otra nacionalidad, ya para ellos deja de tener ese nombre, pero para nosotros sigue llamándose así. Nuestra forma de catalogar es: dibujo para los más chiquitos y animé cuando vamos subiendo un poco más. Para los japoneses es tan normal esto que los distinguen por categoría, si es de robot o son personas con trajes con ciertas funciones le llaman mecha, si es para chicas se llama de otra manera y hay muchas otras formas más de clasificarlas… es tanto lo que abarca que lo van catalogando, porque para ellos es una industria muy común. El éxito de los artistas que cantan cuando pasan del manga al animé da pie para que la serie tenga éxito o no, o que ellos se lancen a la fama. Nosotros simplemente le llamamos historieta argentina.

—¿La gente que se acerca a tu local, pide proporcionalmente más historieta que manga?
—Vos me decís en cuanto a revistas, porque lo primero que ven cuando llegan son los muñecos, sobre todo los chicos; no están tan acostumbrados. Los chicos piden los muñecos Dragon Ball o Naruto por ejemplo; porque Villa María no tiene un canal de dibujos de animé como se tiene en Córdoba, entonces muchas veces piden artículos de los dibujos que conocen y pueden ver. El manga tiene sus fanáticos, pero la gente que no conoce para acercarse, necesita ver el dibujo para luego trasladarse al manga.

—Sucede también que esta industria es muy completa, porque se tiene el dibujo animado, el videojuego, la película si esa serie va muy bien… es todo una movida cultural impresionante, ¿no?
—Sí, además tenemos toda otra parte que es cine, si hay algo que yo quisiera tener para mí sería una figura de Depredador, que me encanta ese personaje. Hay un chico que es fanático de El Señor de los Anillos, que se compró los libros, se tatuó, tiene los personajes, esculpe e hizo una de las figuras de la película. Te aclaro que hay diferencias entre los que se le llama fanático y el otaku, que es el fanático obsesivo, el que se viste de los personajes que le gustan, en Japón con un sentido más despectivo. Suelen haber chicos que gritan ciertas expresiones que ven en los dibujos preferidos, que conocen todos los nombres, los capítulos y todos los detalles. El fanático invierte en lo que le gusta, suele haber torneos de cartas donde hay premios sumamente interesantes de 4000 dólares por ejemplo, y cuando ganan no se compran una motito u otra cosa, lo gasta todo en cartas. Los juegos de cartas están muy bien pensados pero a veces comprando unas cuantas cartas te podés gastar 500 pesos. Los proveedores te ofrecen muchas cosas, 300 primero salió el cómic de Frank Miller, después salió la película y de ahí todo lo demás (casco, capa, accesorios…).

—Quisiera que nos explicaras las características de este negocio, ya que no se venden aquí juguetes comunes que se consiguen en cualquier otra juguetería o en alguna casa de importación.
—Exactamente, yo parto de cosas de diez pesos para arriba. Hay chicos pequeños que tienen la costumbre de ahorrar y el hecho de que colecciones algo te hace quererlo, o hacen arreglo con los padres de comprar algún artículo por alguna materia rendida, etcétera.
Mientras la escucho me ejemplifica lo dicho mostrándome algunas figuras de Robotech o Los Simpsons, que cuestan un poco más de cien pesos y resalta “el material y el personaje es precioso. El material no es el plástico que ves en el juguete y sobre todo el nivel de detalle que tiene es excelente.”

—¿Cómo te ha ido desde que iniciaste? ¿Se cumplieron medianamente tus expectativas?
—Mucho mejor de lo que me esperaba, es más, como vos la mayoría llega de oído. Salí con mi hermano a repartir volantes, pero los chicos son los que me han traído a otros chicos. Mucho ayudó el conflicto del campo cuando las colas de autos esperaban para cargar nafta en la estación de servicio de aquí cerca. Se ha corrido de oído muchísimo y les brindé a los chicos un espacio también para aquellos que practican juegos de rol para que conozcan otros de otros lados, se prestan los manuales, etcétera. Acá no está difundido, en Buenos Aires es muy común, se venden cartas en quioscos, artículos que no son baratos, la gente que no sabe esto, no sabe lo que tiene el local.
Una cosa que quiero resaltar es que muchos piensan que porque son dibujitos, son para chicos; ¡no!, muchos dibujos, es más, la mayoría de los dibujos tienen contenidos que son para pensar, tienen una trama muy entretejida… es que son para grandes. Los japoneses mezclan mucho lo que es mitología con lo fantástico, si bien la historieta argentina también, los japoneses son muy fantásticos, tienen la cabeza puesta en eso. Me suele pasar que llegan adultos y me piden cosas para sus hijos y después de charlar un ratito me doy cuenta que no es para su hijo, sino para él. El dibujo no tiene un género ni una edad, hay chicos que compran cosas de Sailor Moon o chicas que compran cosas de Dragon Ball Z. Es totalmente equivocado pensar en esa idea de la edad y el género.


La entrevista va culminando. Sus palabras quedan flotando en el aire y registrándose en mi grabador, pero no puedo irme sin antes resaltar nuestra impresión primaria de que instalar un negocio de estas características representa todo un desafío para Villa María. Jaqueline, nos mira airosamente y nos responde con cierta soltura: “un cliente me lo dijo también, pero nosotros nos criamos mirando estas cosas y si te gusta esto tenés que irte a Córdoba o a Buenos Aires. Sé que es un gran desafío, pero alguien tenía que empezar.”
(*) Publicado en EL DIARIO DEL CENTRO DEL PAÍS, el domingo 03 de agosto de 2008.-
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