domingo, 19 de agosto de 2007

Valentina Morello - Títeres

EN LOS TÍTERES COMO EN LA VIDA
REPORTAJE A VALENTINA MORELLO


“Estos son los títeres de Valentina /
que vienen a hacernos sonreír //
con sorpresas, magia y mucha alegría /
será un gran momento a compartir.”


Lanas, retazos, pasta de papel, pinturas, colores, música... estos parecen algunos de los componentes de la argamasa de la alegría. Valentina Morello, lo sabe muy bien, es por ello que en su actividad de profesora y titiretera emplea un sinfín de recursos en pos de ese objetivo.
Nada más sustancial que el epígrafe que inicia esta nota para entender la esencia de su ardua pero feliz tarea. Las estrofas pertenecen a los primeros segundos de un disco presentado recientemente, producido por Gustavo Rovira y en el que se desplegan un abanico de estilos para acompañar los distintos espectáculos que se realizan.
EL DIARIO Cultura se contactó con Valentina, responsable de la Escuela Municipal de Títeres “Héctor Di Mauro”, para que nos cuente sobre todas las aristas que encierra, o mejor aún, que “libera” esta actividad.

- ¿Desde cuando hace que te dedicas a esta gran tarea para chicos?
- No se exactamente cuanto hace que me dedico a los títeres, algo menos que la edad de mi hija mayor, Malena que tiene nueve años, eso en mi etapa última; pero desde chiquita fui educada en una escuela rural donde la maestra era mi mamá Delia, usaba a los títeres como recurso educativo y recreativo. No creas que me acuerdo claramente todo lo que te digo de mi infancia, pero con cosas que estoy averiguando se que siempre estuve en contacto con los muñecos. Es más hace poco me enteré que el primer teatro del que forme parte en mi infancia se llamaba “Arlequín”, mi papá empezó a hacer títeres para sus nietos y yo me mantuve un tiempo como espectadora, un día le pedí la valija y ya nunca mas la devolví... mejor sí, pero vacía.

- ¿Quiénes trabajan y cuál es la finalidad de la Escuela Municipal de Teatro de Títeres “Héctor Di Mauro?
- La escuela de teatro de títeres “Héctor Di Mauro”, comenzó funcionando en el Teatro Lorca, para niños y adultos, después los talleres se dictaron en escuelas primarias y jardines y en algún momento en barrios. Ahora, estoy trabajando con discapacitados visuales en el centro “Enrique Elisalde”. En agosto comenzaba un taller parta adultos docentes o futuros titiriteros y se debió postergar para el año que viene porque no puedo dar clases por un tiempo porque tengo un problema en una cuerda vocal, nada serio. La finalidad es llegar con este maravilloso arte de los muñecos a la gente, ya sea con funciones o con talleres. Es un continuo intercambio, de experiencias. Quien trabaja en este proyecto soy yo como coordinadora y el apoyo constante de la dirección de cultura de la Universidad Popular que es de donde depende la escuela, Gerardo Russo como presidente de la U.P. y Ruben Rüedi el Director del área de Cultura, y las instituciones que nos abres sus puertas.

- ¿Quiénes son los personajes que integran el staff de títeres?
- Personajes hay muchos según las obras, pero generalmente hay malos, desobedientes, buenos y maneras de llegar a que los mismos se entiendan y acuerden, como en la vida real. Me gusta mostrar la realidad y que los niños se identifiquen con quien quieran, mostrarles que todo puede resolverse hasta que un viento que se convirtió en diablo con los besos de los niños vuelva ser viento.

- ¿A dónde han realizado presentaciones?
- Las presentaciones se han realizado según como se haya trabajado. En las escuelas se trabaja teniendo en cuenta el proceso y no tanto el producto, utilizando el títere como herramienta en el proceso educativo del taller, el muñeco como una parte integradora de distintos saberes, música, plástica, literatura y más. Se representa en las aulas o escuelas. Cuando se han realizado talleres con adultos, se ha trabajado en escuelas y barrios principalmente. Con respecto al taller con discapacitados visuales adultos, se presentaron sus trabajos plásticos en la feria del libro y el proceso mediante fotos de ellos elaborando sus muñecos y haciendo otras actividades del taller, como actividades de expresión, manipulación. Nos queda pendiente la representación de una obra que estamos preparando, y que se ve interrumpida por mi licencia.

- Contanos cómo surgió la idea de grabar un disco con música propia, que sirva de base para las presentaciones de los títeres.
- Con respecto a la parte musical, deberías hablar con el productor, Gustavo Rovira; la idea surgió de una necesidad de musicalizar las obras y con un músico tan talentoso en casa como no iba a tener música propia (risas). El desafío de los géneros es su mérito, y las letras son de él y mías, algunas se trabajaron en base a las obras y otras en conjunto. Los invitados también los eligió Gustavo, yo de música no entiendo nada.

- ¿Qué impresión te llevaste de los visitantes a la feria del libro que recorrieron tu stand?
- Lo que me pasó en la feria del libro fue maravilloso, descubrí que la ciudad está llena de adultos que gustan de los títeres y quieren hacer, es mas se anotó mucha gente para el taller que iba a empezar en agosto y tuvimos que pasar para el próximo año, por mi licencia.

- ¿Estás satisfecha con el trabajo logrado hasta el momento?
- Estoy muy satisfecha con mi trabajo, me permito crecer, aprender cada día, me junto hace unos años todos los noviembres con titiriteros del mundo en un encuentro que se realiza hace 12 años en Cosquín, vemos espectáculos y tomamos talleres siempre diferentes, es un intercambio imperdible. Y por supuesto el aprendizaje más grande es el que me llega del público, cada sonrisa, cada respuesta, son indispensables, niños y adultos.

- ¿Cuáles son los nuevos proyectos?
- Por ahora, dos proyectos importantes, uno apresurado, es un espectáculo sin voz, pantomimas, para no dejar de trabajar, es todo un desafío, quiero hacerlo. No quiero que mis muñecos duerman durante mi licencia que no sé cuanto va a durar, mi voz no puede limitarme. Otro es un espectáculo para adultos, algo para presentar en distintos lugares, cuando esté te lo cuento todavÍa le falta cocción, también es un proyecto compartido con Gustavo.

-¿Qué significan los títeres en tu vida? ¿Y los niños?
- Nunca me pregunte que significan en mi vida los títeres, pero me encontré llorando cuando me mandaron a cerrar la boca, sentí que no quería dejarlos ni por un ratito, de ahí el proyecto del el espectáculo de pantomimas. Descubrí lo importante que son para mí, si bien cuando tengo mucho laburo estoy agotada aparte de una pasión es un laburo. Con respecto a los niños hay dos Cristobal y Malena, mis hijos que son mi motor, mi pilar, mi vida y los demás los que me permiten hacer lo que elegí, los que me enseñan que hacer con mis muñecos y los que se dejan sorprender.

- ¿Qué mensaje quisieras transmitirles a los niños? ¿Y a los padres?
- A los niños les quiero trasmitir lo que ellos puedan ver en cada muñeco, los títeres representan la vida, no me gustan los mensajes directos prefiero que los niños descubran, yo trabajo siempre con los niños no para los niños, mis obras son interactivas cien por cien. Me gustan los niños que saltan porque se metieron en la obra, igual para los padres, abuelos y otros adultos, la semana pasada una abuela después de la presentación del disco me dijo cosas maravillosas, eso quiero... que la gente viva mis historias.
(*) Publicado en EL DIARIO DEL CENTRO DEL PAÍS, el domingo 19 de agosto de 2007.-

domingo, 29 de julio de 2007

Gabriela Fontana

Gabriela Fontana
ENTRE GRAFITO, ÓLEOS Y PÍXELES


Su presencia como ilustradora en un libro infantil cordobés, fue la “excusa” para visitarla. Sin embargo, nunca nos imaginaríamos que los dibujos publicados en ese volumen sólo serían la punta de un iceberg, y que más allá de esa superficie visible se encontraba una artista excelsa.
Gabriela Fontana, es una trabajadora del arte que logra combinar los eternos materiales del dibujo y la pintura con las nuevas tecnologías. Una pasión que adquirió al ser alcanzada por una pincelada generacional de pintores en su entorno familiar.
Nos recibe en su casa de Mitre casi Sarmiento y allí nos cuenta que se inspira luego de leer algún libro o mirar alguna película (preferentemente épicas) y que saca algún fotograma como modelo para comenzar una pintura, como es el caso de una de las torres de “El Señor de los Anillos”. Otra de sus mágicas creaciones es lo que ella suele llamar un “diccionario de bichos”, donde insectos que aparentaran cierta evolución o mutación son inmortalizados en la hoja de papel mediante el uso de tinta china y otros materiales.
Gabriela despliega ante nosotros un sinnúmero de trabajos en diversidad de tamaños, formatos, colores y técnicas. En sus eclécticas creaciones recurren los seres mitológicos como duendes, hadas, magos; pero también coexisten las mariposas, los bosques, las flores, las niñas, figuras abstractas y hasta una serie de simbología con grafemas de aparente insignificación. Mientras nos comenta los pormenores de cada uno, Olaf (su perro) deja su impresión a lo largo de toda la grabación, como para recordarnos de que debemos mencionarlo en la nota.
Con tanto material de calidad extendido ante nosotros, la primera pregunta de esta entrevista brotó ineludiblemente.

– ¿Qué estudios cursaste?
– Yo estudié Dibujo Publicitario en la Escuela Lino Eneas Spilimbergo, cuatro años, cuando la carrera de Diseño Gráfico era Dibujo Publicitario; no había computadoras, era todo manual, era todo muy completo. Teníamos clases todos los días donde asistíamos a dibujo artístico, dibujo lineal, color y composición, era todo manual. La inclinación hacia el dibujo lo traigo desde que era chiquita, mi abuelo me enseño a pintar y a dibujar. Mi abuelo me sentaba en su falda y me enseñaba a pintar. Mi tatarabuelo pintaba, mi bisabuelo pintaba, mi abuelo y mi abuela... En la UNVM estuve tres años cursando la Lic. en Diseño Producción de Imagen, pero el estudio era más sobre lo que era televisión y elegí esa carrera porque yo quería hacer dibujos animados...

– ¿Cómo fue que llegaste a ilustrar “El niño que perdió su nombre” (Editorial Comunicarte)?
– Este proyecto surgió hace un par de años cuando conocí a Graciela Pedraza en la casa de una amiga, me la presentó mi prima Fernanda porque trabajaba antes con ella, y yo justo había ido. Mi prima estaba viviendo en el extranjero, cuando vienen, visitan a unos amigos y junto con ella me voy a Córdoba; recuerdo que llevábamos dos sobrinos, como eran chiquitos fui con ella para ayudarla y de paso para dar una vuelta y visitar a unos amigos. Graciela la va a saludar a mi prima a la casa de otra amiga de donde estábamos parando y allí la conozco. Entonces ella me contó que tenía una editorial de cuentos para chicos junto a una socia. Le comenté que yo dibujaba y me pidió que le mandara los dibujos por mail, yo le mandé todos los dibujos y me respondió que le gustaban y que había un proyecto de ilustradores de la provincia de Córdoba pero para gente del interior. Yo le envié todos dibujos infantiles. Ella mandó un cuentito que era sobre un gato; después me lo cambió, por “Cesarito” (personaje del libro que ilustró), entonces me cambió la bocha y me puse a ver que hacer... y le gustaron.

– ¿Vos conocías a la escritora?
– Yo no conocía a la escritora, Graciela me mandaba una parte del cuento, yo le mandaba mis dibujos y ella se los mandaba a la escritora, entonces así estuvimos. Ya cuando estaba con los últimos dibujos se viene a pique todo, se termina el asunto; no sé que problema había con la editorial y no se pudo realizar el cuentito. Yo había guardado todos los dibujitos... Pasado un tiempo vuelve a comunicarse conmigo y me preguntó si me acordaba del cuentito, de los dibujos. Me pregunta si los tenía y yo le dije que sí, pero que no sabía dónde, a lo que respondió “¿Cómo que no sabés donde están?” Entonces me contó que estaba con esta editorial que es Comunicarte; que la parte infantil la manejaba ella. Ella siempre me fue guiando con los cuentos, le mande los dibujos, hice un par nuevos y después firme contrato, y conocí la escritora. Que es re simpática, una señora divina. Cuando hicieron la presentación del libro junto a otros dos textos más, nos encontramos los dibujantes y los escritores, una experiencia muy linda. Estaba lleno de nenes, leyeron fragmentos de los textos y los niños después se le abalanzaron a la escritora y le pedían autógrafos, realmente muy lindo.

– ¿Cómo se trabaja con un proyecto así?
– Primero los dibujo a mano, los dibujaba con lápiz, cuando me gustaba uno le pasaba con el rotring (microfibra negra con la que le hacía los bordes) con una sola línea. Después los escaneaba y una vez ahí lo trabajaba principalmente con el Photoshop, que es el programa que más uso para pintar, luego le agregué figuras que encontré que me gustaron y así hice una especie de collage, algunas texturas también saqué de un programa de 3D. El asunto con el Photoshop no es que sólo te lo va a hacer; todos los cambios que vos hacés, por ejemplo el tema de las luces, etc. Me gusta mucho lo colorinche y a los chicos le encantan los colores y así aprendí por gusto, había hecho cursos de CorelDraw, pero no me llamaba la atención. Cuando descubrí el Photoshop, yo tenía una MAC y estaba todo en inglés y solo tenía el manual en inglés, o sea que me puse a traducirlo yo sola, me volví loca pero lo aprendí de punta a punta, por eso es mi favorito.

– Tus dibujos tienen una onda a Rugrats (dibujos animados)...
– Totalmente, me encantan los Rugrats. A mí siempre me gustaron las películas infantiles y es medio difícil engancharle la onda a los chiquitos, más si no tenés contacto con ellos. Yo le preguntaba a mi sobrino y le decía “¿te gusta?” y el decía “¡Ay que lindo este!” y así seguía. Y a su vez la escritora me contó que los nietos de ella también le decían lo mismo. Es medio complicado repetir los personajes similares, para hacer esto tuve renegando un rato, porque tenía que hacerlos de frente de perfil de costado, de todos lados.

– ¿Con qué materiales trabajás?
– Me gusta mucho el lápiz y lo uso porque es más rápido, con el grafito. Al pintar soy tan meticulosa, pero soy capaz de estar un año. Hay gente que le gusta mucho la pintura por el color pero hay otros gustos. Me encanta trabajar exclusivamente con óleo; si pinto en papel, me gusta con lápiz acuarelable. El acrílico casi que no lo uso, aunque no digo que no... trato siempre de ver siempre de que cosa puedo usar, ir probando, trato de ir mezclando. Ahora tengo poco tiempo pero leo mucho como para inspirarme. Las versiones de los mitólogos del siglo pasado y anteriores.

– ¿Has pensado en realizar alguna muestra en la ciudad?
– No me gusta las muestras, en parte porque tengo cierta timidez al público pero también porque me gusta que la gente piense lo que quiera, si es un arte abstracto que guste o que no, pero que la gente sea capaz de darle sentido a lo que está viendo y no imponérselo yo.

– ¿Cómo ves a la pintura villamariense?
– Hace muy poco tiempo que vivo en Villa María, y no he podido conocer en su plenitud a los artistas que hay en la ciudad, sólo quiero destacar el trabajo de los profesores de la escuela de Arte Emiliano Gómez Clara, con los que tuve el gusto de aprender dibujo durante un año, especialmente la profesora Malena. Siento que hay un movimiento de gente que se preocupa por el arte, no solamente a través de la pintura, sino a través de las demás ramas como la literatura, la música, la escultura, el teatro... y eso se siente no tanto por las demostraciones públicas, o exposiciones, sino más bien en ámbitos más familiares, de amigos y grupos afines que trabajan independientemente. Creo que al arte le hace falta justamente eso: dejar de lado las conveniencias económicas, y mostrarse tal cual es, sin pretender convencer a los demás sobre qué clase de belleza, o estética, o estilo es el mejor.

– ¿En qué te encontrás trabajando en la actualidad?
– Actualmente estoy trabajando en la ilustración de las Sagas Vikingas, es un tema apasionante, para quien guste de las aventuras y la épica nórdica. Son en general cuentos o leyendas sobre reyes y héroes, espadas malditas, dioses y guerras de las tribus indoeuropeas.

– Para concluir, esta entrevista no pudo publicarse el domingo pasado porque nuestro espacio fue ocupado para honrar al Negro Fontanarrosa, ¿qué opinás al respecto?
– Se me pianta un lagrimón, pensando en este gran maestro padre de tantas sonrisas, que nos hizo reír inteligentemente y pensar muchas veces quiénes somos los argentinos, voy a extrañar su humor como todos; pero si entendemos que las obras de arte son como hijos, tenemos que alegrarnos de que nos las haya dejado como legado para seguir estando junto a él de alguna manera y disfrutar de su entrañable genio.

(*) Publicado en EL DIARIO DEL CENTRO DEL PAÍS, el domingo 29 de julio de 2007.-

domingo, 3 de junio de 2007

Raúl Oliva

ENTREVISTA CON
RAÚL OLIVA
EXPRESIÓN, CORAZÓN Y MOVIMIENTO


Cuando escuchamos la palabra manifestación artística, en nuestra mente se idealiza una pintura, un poema o quizás una obra de teatro como primera alternativa de identificación. Pero sin intentar crear una escala de importancia entre las diferentes manifestaciones existentes, piensen nuevamente en cuán importante y cuánto de sí misma posee la danza. Ese arte de expresar con movimientos corporales todas las sensaciones que un ser humano pueda experimentar, un arte que es la manifestación misma de identidad y sentimiento. Cristina Gómez Comini (coreógrafa y profesora de danza en la ciudad de Córdoba) dice que “la creación artística es siempre una experiencia de vida personal y de identidad, la cual es, lejos, más específica que la raza, el idioma o el territorio, y que, en nuestro mundo contemporáneo, es necesariamente una mixtura, un híbrido, una fertilización cruzada de, a menudo, influencias muy diferentes.”
Esta manifestación es la que refleja la imagen de Raúl Oliva, más aún cuando tenemos el privilegio de compartir una extensa charla de hora y media que condensamos en las presentes páginas de EL DIARIO Cultura. Aquí Raúl se expone sin tapujos y nos refleja en sus palabras su sentir y vivir por la danza. Un hombre que ha dedicado sus años al estudio y ejecución de un arte preñado de simbolismo que es tan antiguo y tan actual como la civilización misma.
Más allá de haber recibido diversas distinciones por el Municipio, por la Confederación Interamericana de la Danza y por otras instituciones, es el pueblo de Villa María que debe homenajearlo por el fuego encendido durante décadas dedicadas al aprendizaje, la enseñanza y la ejecución de esta actividad tan noble. Raúl “se retiró” de los escenarios el año pasado, pero como una inagotable cantera, sigue extrayendo de sí su conocimiento y experiencia para encender los corazones de quienes continuarán con la misma pasión este arte.
Esta es la impronta que todo artista debe buscar como meta, sentir la plena satisfacción del deber cumplido y aún así seguir por más.


- ¿Cómo surgió la idea de crear una institución dedicada a la danza?
- Empecé a estudiar acá en Villa María, después en Córdoba en la escuela de Danza del Teatro Libertador, en Buenos Aires en la Escuela Nacional de Danza y en el Instituto de Arte del Teatro Colón, con cursos para la gente del interior que no se podían radicar allá; pero también lo hice con maestros particulares. Yo bailaba en el Ballet de Cámara de Villa María y también lo hacía en diferentes grupos de la zona que me convocaban, ya que la escasez de varones era mucho mayor que en la actualidad. Hoy está más popularizado y los chicos se acercan más. También bailé en Bell Ville y para mí era muy importante, porque cuando se hacían el montaje de las obras traían gente de afuera que enseñaba y esto se aprovechaba como instancia de aprendizaje también. En Córdoba baile en un ballet independiente que dirigía el maestro Jorge Tomín, que era mi maestro de cabecera. Él era ruso de origen y había recalado en la Argentina, trabajó en el Teatro Colón, fue director artístico de ahí y dirigió el ballet del Teatro San Martín entre otros. Un poco retirado de la actividad oficial fundó una compañía independiente y allí me invitó a participar en calidad de primer bailarín en aquellos años. Luego de andar por todos estos lados me tomé un tiempo para pensar en la posibilidad de crear algo así por mi cuenta en Villa María.

- En ese momento, ¿cómo se encontraba esta ciudad en cuanto a la educación de la danza?
- En 1982, hace ya 25 años, había muchas escuelas principalmente de danzas españolas, folklóricas y había el tradicional estudio de la señora Pérez que se dedicaba al ballet clásico. Yo abrí mi estudio dedicado también a ese tipo de ballet como otra alternativa para la gente de la ciudad, pero también para poder trabajar a mi modo, para tener la posibilidad de enseñar lo que había aprendido y lo que iba aprendiendo. Yo siempre tuve la vocación de coreógrafo, de trabajar en el armado y montaje de las obras y el hecho de tener mis propios alumnos, mis propios bailarines y eventualmente poder formar mi propio elenco me daba la posibilidad de trabajar en ese terreno. Cuatro años después de fundar el estudio con la gente que había formado en ese tiempo armé el primer elenco que estrenó su primer espectáculo en 1986. A partir de allí no paramos nunca, siempre estudiando, haciendo cursos, realizando talleres; porque si bien el ballet clásico tiene como su lenguaje ortodoxo de la escuela que no cambia, sí se van adecuando las técnicas de preparación física que permiten que los bailarines, luego de años de formación, hayan logrado un nivel de perfeccionamiento físico y de entrenamiento; por este motivo es realmente importante estar actualizado. Nosotros siempre estamos trabajando y tratando de mantener la compañía en pie que es todo un desafío muy grande, porque poder conservar una compañía, sin sponsors, sin ayuda de ningún tipo es una tarea bastante difícil. Un poco con el esfuerzo compartido y con fuerza que uno sacaba no sé de dónde, íbamos llevando adelante esta tarea. Afortunadamente esta tarea iba recibiendo algún reconocimiento lo que nos permitía viajar a distintos teatros, escenarios y lugares como Buenos Aires, Santa Fe, San Luis, etcétera.

- ¿Cuando fue que te decidiste por la danza?
- De chico la danza me atraía bastante, pero no tenía opciones, mi familia no tenía ningún vínculo artístico entonces como que ni se pensaba en el tema. Me anoté de chico en la Escuela de Bellas Artes y aprendí dibujos, grabados, pinturas, etc. Después fui a la Escuela de Arte un tiempo. Posteriormente me metí en una escuela de teatro, que estaba bien estructurada con profesores de historia, maquillaje, técnicas de actuación y más. Tenía 14 años aproximadamente cuando una vez tuvimos que hacer una representación teatral y como éramos chicos y no teníamos idea, el profesor de movimiento nos llevó a una escuela de danza donde aprendimos muchas cosas y yo quedé enganchado y después seguí estudiando. Simultáneamente seguía con la escuela de teatro, después formé algunos grupos independientes y así fui aproximándome más a la danza, hasta que después me dediqué de lleno. No obstante ese paso por el teatro me sirvió para la danza, por toda la cuestión de estudio del personaje, interpretación, etcétera.

- Hablando ya de tu escuela ¿Qué disciplina elige la gente que viene a inscribirse?
- Depende de las edades, los padres para sus hijos prefieren la danza clásica, porque consideran que es una formación bastante integral, de entrenamiento físico y en cuanto a la contribución que hace a la persona para adquirir hábitos de trabajo, de responsabilidad, de precisión, de prolijidad; porque es una disciplina que exige tanto ser tan correctos que una vez que las aprendés esas cosas se trasladan a lo que hacés en la vida. Si hablamos de jóvenes y adolescentes, eligen el hip hop, esta disciplina que se ha puesto tan de moda últimamente. Desde los jóvenes a los adultos optan por el tango, los ritmos latinos; que si bien pueden cultivar una danza en particular le sirven a ellos para un espacio de distensión, de socialización, de compartir con el otro una actividad en una forma amena y divertida. En cuanto a la danza contemporánea la gente interesada es menor porque no está difundida aún y porque la gente que se acerca tiene ya una predisposición a una actividad artística más comprometida, desde lo técnico, desde lo que se puede decir a partir de ello, gente con otra atención.

- ¿Tienen pensado algún evento para celebrar los 25 años?
- Sí, estamos pensando en el tema, pero como nos ocupamos la primera parte del año a todo lo que es formación, estamos abocados a terminar de cohesionar los grupos, no hemos tenido una reunión para coordinar esto, pero seguro lo vamos a hacer. De todos modos ya tenemos la fecha para la gala de fin de año que va ser el 14 de diciembre; no obstante, antes de esa fecha haremos algo. Con el grupo “Endanza” fuimos invitados por la Camerata Amadeus de Córdoba con la cual trabajamos hace unos años, para hacer un trabajo en conjunto. Si podemos terminar todo lo vinculado a eso y como esto es un trabajo importante le daríamos el protagonismo de la celebración de los 25 años, caso contrario pensaremos en otras posibilidades.

- Estuviste durante muchos años en Cultura de la Municipalidad, ¿cómo ves la movida cultural de Villa María y en particular en la danza?
- Si hablamos desde la promoción de lo cultural desde lo oficial, obviamente tiene un perfil y orientación diferente al que le habíamos dado en la ocasión que yo estuve trabajando allí. En virtud de esta orientación ha generado que los grupos artísticos de Villa María opten más por trabajar de manera independiente que de manera conjunta con el organismo oficial. De hecho ha surgido con mucha fuerza la gente del “El Estilóbato” con todo lo que hacen con el teatro, música, etc., que admiro muchísimo por la fuerza que le han puesto, se han consolidado desde lo particular; nosotros también, que trabajamos independientemente.
En cuanto a la danza, Villa María está un poco pobre, si bien hay escuelas de danzas con trayectoria de varios años, con muchos alumnos como “Agrupación Folklórica Villa María, “Agrupación El Tala” y otros. Lo que es notorio es la falta de producciones artísticas de parte de los grupos en general, si bien realizan actividades en el Festival de Peñas, con las peñas y demás, como producciones artísticas propias y genuinas es muy poco lo que se ve. Creo que en materia de danza a la ciudad le está haciendo falta propuestas, pero propuestas comprometidas, hablamos de una producción, hablamos de un montaje del espectáculo con todo un perfil profesional o por lo menos semi-profesional. Creo que hace falta de estas propuestas comprometidas que lleguen al público que gusta de la danza y que pretenden ver algún espectáculo con un sustento desde el punto de vista artístico, ético, de mensaje. También entiendo que es muy difícil hacerlo, por los costos artísticos y por los riesgos que son muy grandes; pero hasta que no haya una buena cantidad de producciones que atraen a la atención del público y que este responda coherente a las propuestas no se puede financiar. Sí creo que para mantener la vigencia de la danza como espectáculo en sí misma hay que arriesgar.

- ¿Crees que Villa María se muestra reticente a las producciones artísticas de este tipo?
- Es así, pero hay varios puntos para analizar en ese plano: uno es la falta de propuestas, nosotros hacemos una producción al año porque más no podemos, porque si por nosotros fuera haríamos muchas más; entonces es como que hay poca propuesta, el público no puede decir, “esta semana voy a optar entre una obra de teatro, otra obra de teatro, un espectáculo de danza, otro de tango y una proyección por el otro lado”. Por otra parte han desaparecido muchas escuelas que tenían cantidad de alumnos impresionantes, que se mantuvieron muchos años, etc.; sucede que muchos maestros se quedaron en recibirse, en que ya estudiaron, ya abrieron su carrera y tienen su grupo de alumnos; pero nunca más se actualizaron ni estuvieron expectantes de lo que pasaba en el mundo y es así como sus propuestas se reciclan, se reciclan y se reciclan. El público necesita que vos le brindés una propuesta renovadora y sorprenderte cada vez, no siempre mostrar lo mismo. Esto implica que vos estudiés, que investigués, que te muevas. Si bien es cierto que las disciplinas tienen su esencia que no cambia, hay gente que innova y la adorna presentando nuevas propuestas. Nosotros lo vemos en “Danzart”, cuando en la competencia de coreografía, los participantes traen propuestas muy lindas y que le dan una vuelta de rosca a las diferentes disciplinas; eso es muy importante porque permite el contacto con la gente que está haciendo lo mismo y aprender también sobre el otro.

- Si tuvieras que decirle algo a la gente de la ciudad, ¿que sería?
- Yo creo que de todo un poco. Un agradecimiento porque hay ser agradecido de las cosas que ha recibido. Villa María en alguna medida siempre ha respondido a lo que hemos hecho, nunca ha sido indiferente. A nosotros nos queda la tranquilidad de que hemos trabajado con esfuerzo, con dedicación, de sentirnos representantes de esta ciudad y estamos agradecidos por ese reconocimiento con cada cosa que hacíamos. Yo lo pude percibir cuando el año pasado hice la gala para mi retiro del escenario llegaron muchos reconocimientos, palabras, regalos... y hasta de gente que ni lo esperaba. Si tuviera que hacerle un pedido, le diría a las autoridades que prestaran un poquito más de atención a lo que los artistas de la ciudad hacen, porque es incoherente que muchos artistas de acá seamos reconocidos en otra ciudad y no tanto en nuestra ciudad. Les pido que piensen en que proyectos o que programas de acción cultural en el que nosotros podamos participar, porque estoy seguro que si hubiera de parte del Gobierno una apertura hacia nosotros (actores, bailarines, artesanos, escritores y demás), estaríamos todos allí, porque todo lo hacemos para que se vea, que se conozca, para que llegue a la gente. Al público le pido lo que siempre le pedimos, que nos apoyen, que nos vayan a ver, que nos hagan notar las cosas que les gustan, las que no; porque más allá de cualquier susceptibilidad esta devolución crítica nos ayuda a crecer.
(*) Publicado en EL DIARIO DEL CENTRO DEL PAÍS, el domingo 3 de junio de 2007.-

domingo, 20 de mayo de 2007

Juan José Odino - Fotógrafo

ENTREVISTA CON
JUAN JOSÉ ODINO
Instantáneas de un fotógrafo




Para él, la fotografía nació en sus juveniles 19 años cuando vio unas imágenes de Cartier Bresson y se dijo a sí mismo que eso es lo que quería para su vida.
En sus inicios tomó clases con Adelqui Pellegrino y si bien ha viajado y realizado pilas de cursos y seminarios en Córdoba, Buenos Aires, Cuba y Europa; él se define como un “estudioso de la fotografía de fuerza propia”.
Mientras trabajaba en un hotel de la ciudad se dedicaba de manera aficionada a la fotografía; pero a partir de 2002, ya sin empleo, se inclinó de llenó por la imagen estática, por el arte... por la fotografía.
Un par de años después, conjuntamente con otros cuatro fotógrafos fundaron el FOTO/ESPACIO F5 desde donde intentan realzar el valor de la fotografía para la ciudad como elemento artístico y el valor para la memoria de un pueblo. Un pueblo que desde sus inicios no se preocupó como debía por conservar su historia, o como dice Juan José, un lugar donde en general “no hay un sentido de pertenencia, porque Villa María se fundó con gente de paso y así es hasta hoy”. Todos sabemos, que por más que reneguemos de esta aseveración mucho de cierto tiene.
Motivados por las recientes conferencias a cargo de fotógrafos cubanos en nuestra ciudad, EL DIARIO Cultura visitó la casona en Corrientes 581 y se contactó con uno de los organizadores del evento y uno de los miembros fundadores de FOTO/ESPACIO F5. De eso y mucho más damos cuenta sin más demora.


- ¿Contanos qué es el FOTO/ESPACIO F5? ¿Qué actividades realizan?
- Cuando nosotros lo fundamos (28/10/2004) éramos cinco integrantes, queríamos construir un espacio para permitir que la fotografía ocupe ese lugar que se merece. Partíamos de un análisis de que en Villa María la fotografía no estaba considerada de esa manera. El F5 está integrado en la actualidad por Mara Carmona, Daniel Albornoz y Juan José Odino. Armamos viajes fotográficos, hacemos muestras fotográficas en nuestra galería, se dan cursos de fotografía, talleres, hacemos trabajos conjuntos, trabajos individuales, hemos hecho “El imaginario”, logramos hacer una red de fotográfos de distintas provincias con lo que compartimos la oposición al centralismo porteño; porque en Buenos Aires pasan muchas cosas pero no se mira para el interior. Con esta red, queremos armar un “circuito de muestras”, donde por ejemplo traeríamos una muestra desde Córdoba a Villa María, de acá a la Fototeca de Paraná, de ahí a Salta... es decir todos los lugares donde tenemos contactos permanentes. Nos hemos hecho muy amigos de grupos de Córdoba como “Mirada foto”, otro fotógrafo pampeano muy joven que es un maestro en el laboratorio del blanco y negro, entre otros. Con esto quiero decirte que no somos ni pro-digital, ni pro-película, creemos que todo es fotografía. El año pasado hicimos “El imaginario”, que fue un evento muy importante para Villa María. Hubo 14 muestras simultáneas, pudimos financiarlos con esponsorizaciones e hicimos dos intervenciones callejeras que nos encantó. Siempre dijimos que no sabemos si somos los mejores, lo que sabemos es que tenemos ganas de hacer esto, nos preocupamos por estudiar, por ver fotografías de otros lados que nos abre la cabeza y te construye más la mirada.

- ¿Quienes se pueden denominar fotógrafos?
- Desde un punto de vista no se puede decir que sea fotógrafo alguien que se compra una camarita digital compacta y sale a tirotear, o el que sale de noche sacando fotos con su celular; esa es gente que hace fotografía, pero que no es fotógrafa. Serlo incluye toda una concepción de conocer la materia, el lenguaje utilizado, la historia, los maestros, las tendencias y sobre todo cultivar la mirada.

- ¿Que opinión te merece el hecho de que la fotografía digital esté tan difundida, que el común de la gente prescinda de la figura del fotógrafo para algunos eventos sobretodo sociales?
- El tema es complejo pero te lo resumo, la gente que tiene más de 40 años ha vivido la mayor parte de su vida sin grandes saltos tecnológicos; estos últimos 10 años ha sido tenebroso en la imagen y en las comunicaciones. Todo cambio de este tipo tan acelerado genera desviaciones, o sea, el mal uso de estas tecnologías, ni hablar de los celulares, yo he jugado al ajedrez por correspondencia cuando tenía 16 años. Jugaba muchos partidos con muchos, porque hasta que iba y volvía la carta pasaban 60 días, ahora lo jugás chateando. Entonces si vos comparás esos tiempos con los que se viven hoy, para darte un ejemplo, antes no ibas a comprar al supermercado y desde la góndola llamabas a tu mujer y le preguntabas si elegís Don Lucas o La Tranquera; hoy se hace, es muy natural. Yo creo que hay como una orgía en el uso de estas tecnologías. La cámara digital posibilitó la idea de que “saco total es gratis”, esto diluye el acto sagrado de la mirada fotográfica; o sea, “saco total la cámara hace todo sola, no me importa lo que encuadro porque si no me gusta la borro y la hago de nuevo”, de todo eso que se saca es muy poco el porcentaje que se copia, es decir, que se lleva a papel. La gente no tiene idea que cuando hace clic en la cámara no está haciendo una foto sino un archivo digital. Una foto es una foto impresa, lo otro es un archivo digital. Todo esto ha generado que profesiones de altísimo vuelo como el reportero gráfico, el fotoperiodista, se esté desdibujando, o los que hacen el fotorreportaje han resignado los valores que se pueden generar en una imagen por una cosa más ilustrativa, porque da lo mismo. Actualmente las grandes agencias de noticias, los que manejan el 90% del flujo de imágenes del mundo están despidiendo a los reporteros profesionales y le dan una camarita compacta a un iraquí porque este se puede meter a donde pasan las cosas, que no tiene idea, solo aprieta un botón, luego va a una máquina aprieta otro botón y la foto ya está en Estados Unidos o en Europa, casi en tiempo real. Entonces el tipo que construyó durante años una mirada sobre lo que ocurrió en el mundo y está capacitado para transmitir con un criterio y con un tamiz propio se le tiene que pagar mucha plata y eso no conviene; total la foto la tiene lo mismo, y si se ve sangre mejor.

- ¿Qué cantidad de fotógrafos pensás que hay en Villa María?
- Sucede que ahora se han perdido un poco las fronteras, están los fotógrafos tradicionales que serán unos 15 o 20, los históricos, que se están dedicando fundamentalmente a la fotografía de sociales; después se podría decir que está todo lo que ha generando el F5, que si bien muchos laburan en sociales, ya hay un grupo que está queriendo algo autoral, algo de su obra. Queremos estimular la fotografía autoral en Villa María que no lo está. Una de las luchas es poder vender obras, pero no la obra sacada de un laboratorio comercial, porque finalmente no es su obra, la etapa final la hizo una máquina automática. Con los nuevos medios digitales está lo que equivaldría al laboratorio de blanco y negro que son las impresoras chorro de tinta de altísima calidad, que en la ciudad no hay ni una todavía. Volviendo al tema, la fotografía autoral es este el desafío. La fotografía no es sólo la fotografía de los 15 años y de las bodas o la publicitaria; sino que es todo un medio de comunicación y de expresión, un lenguaje y que sirve a la historia de la ciudad, de los pueblos. Otros fotógrafos son los chicos que están saliendo de la Lic. en Diseño y Producción Audiovisual, pero que hacen sociales para bancarse los estudios o los gastos. En fin, fotógrafos hay un montón.

- ¿Hay trabajos fotográficos en esta ciudad que te gusten?
- En Villa María no hay fotógrafos conocidos que tengan obras o si las tienen no la han mostrado; no obstante me parece que hay fotógrafos con una mirada interesante y con ganas de hacer algo como Raúl Elvira, Jorge Beletti, puede haber otros que no les se el nombre, pero que están dedicados básicamente a lo comercial. Después está lo que ha ido generando el F5, hablamos de 30 o 40 personas, alumnos, aficionados, amigos, los que van a los viajes y demás que están construyendo una mirada propia y van bocetando su mirada personal... van definiendo que quieren contar.

- ¿Qué características presentan los curso que se dictan en el F5?
- Los cursos duran ocho meses, de abril a noviembre y se llama “Taller de fotografía creativa avanzado”, esta palabrita define la profundidad a la que se llega; no es la carrera de fotografía pero tampoco algún cursito que se dicte. Tranquilamente el alumno luego del curso se puede dedicar a la fotografía y vivir de ella con lo que aprende acá. Se enseña todo lo concerniente a la técnica de toma, el manejo del ámbito digital, no damos laboratorio de blanco y negra, la orientación es totalmente digital. Después enseñamos el manejo de la iluminación de interiores y combinado con lo exterior y finalmente la etapa creativa donde se estudia a alguno de los grandes maestros de los principales quiebres en los géneros fotográficos y de estimular una mirada.

- ¿De qué manera se trabaja?
- Por lo general el fotógrafo es un bicho muy individualista por esencia, por eso nosotros lo estamos planteando como colectivo y al platearlo así hay algunos problemas que se generan siempre cuando hay grupos. Mirá, te voy a dar una primicia, siempre tuvimos la idea de querer agrandar el espacio pero a la vez el miedo a que esto se fuera para otros lados; pensando en todo esto surgió la idea de armar una ONG que será una asociación civil, que no será F5 sino que será otra organización y ya estamos con los trámites para obtener la personería. La idea es que la ONG funde la Fototeca de Villa María, con la tarea de recolectar, preservar y restaurar el patrimonio visual de la ciudad. Tener un espacio físico, si es posible que esté provisto por la Municipalidad, armar un estudio fotográfico para que lo puedan usar los socios, tener una publicación de alta calidad visual, con reportajes de la zona, notas sobre las nuevas tecnologías, promover autores fotográficos porque en Villa María está concebida como de sociales; por más que la gente vaya a muestras y demás, no hay un entrenamiento de la mirada fotográfica para valorar ciertas estéticas que es lo que se transmite en la foto; porque no hay que olvidar que la fotografía es una herramienta fantástica para desarrollar pertenencia, referencias históricas y conciencia.


El reloj no se detiene y es un verdadero gusto oír sus anécdotas, sus opiniones y su conocimiento del amplio universo que gira alrededor de la fotografía; pero el espacio y el tiempo se nos acaban, el obturador se está cerrando y la imagen ya está impresa. Hasta el próximo disparo.


LA FOTOGRAFÍA EN CUBA
Exposición de Ramón Cabrales Rosabal y Rufino del Valle Valdés

Consultado sobre esta jornada desarrollada el día miércoles 16 en la sala de conferencias de la Biblioteca Mariano Moreno, Odino nos retrató:
- La visita de los fotográfos cubanos a Villa María surgió a último momento, por ese motivo no hubo mucho tiempo de difundirlo; ellos estaban realizando una gira por el país y se nos presentó la posibilidad de traerlos. Afortunadamente el evento superó ampliamente las expectativas casi al doble, a tal punto de que hubo gente que no pudo ingresar. La sala donde se realizó tiene una capacidad para 90 personas y nosotros habíamos calculado las tres cuartas partes. Creo que la gente se fue conforme y ellos encantados de la gente de Villa María, de la recepción, de las preguntas que le hicieron después de la conferencia.

- ¿Qué temáticas abordaron?
- Ramón Cabrales Rosabal abordó el tema sobre “la fotografía en la Revolución Cubana en la década del ’60”. Realizó una introducción histórica sintética y allí aprendimos que el primer estudio fotográfico estuvo en Cuba. Rufino del Valle Valdés continuó con la fotografía contemporánea en ese país y sus dos tendencias, que luego de escuchar la conferencia, entendimos que es lo que se mantiene como fotografía documental en lo que Cuba es faro a nivel mundial y las nuevas tendencias que van más hacia la plástica, la mezcla de técnicas, hay montajes, aparece lo digital y las prácticas más experimentales y artesanales como por ejemplo sensibilizar madera o piedra y ahí hacer imágenes.

- ¿Cómo estuvo conformado el público que asistió a la jornada?
- Había de todo. Había estudiantes de Bellas Artes, del INESCER, de la UNVM, público en general, gente grande, gente joven, alumnos del F5, fotógrafos de Villa María; es decir, el público fue muy heterogéneo.

- ¿Cómo llegaste a contactarte con ellos?
- En el año 2003 viajé a La Habana a hacer un “Seminario de fotoperiodismo urbano y en situaciones de desastre” que duraba 10 días. Ellos fueron los organizadores y docentes de esa cátedra, que es a nivel latinoamericano. Eran ocho profes en total y tres de ellos fueron los que vinieron a la Argentina. Lo importante de esto es que los cubanos es que una vez que los conocés y te conectás no se olvidan más; esto es muy loco, yo he ido a otros lados y no tuve más novedades de nada. A la semana de que volví de Cuba ya tenía mails de ellos y de ahí no paró más el contacto; personalmente nos volvimos encontrar cuatro años después acá, pero el contacto nunca se perdió. Ellos tienen otra particularidad, en ese seminario que te mencioné el único argentino era yo, pero en otros años fueron otros argentinos; bueno... lo que hicieron ellos fue hacernos poner en contacto con esos fotógrafos de nuestros país y de esa manera nació alguna amistad con Eduardo Segura de Paraná, con Ángeles Egaña de Buenos Aires...

- A grandes rasgos ¿qué particularidades tiene la fotografía en Cuba con la que se hace en Argentina?
- En Cuba y esto tiene que ver con la charla que nos dio Rufino, hay dos tendencias: está la fotografía que se mantiene tradicionalista, que es la fotografía documental donde uno de los sellos particulares es el humor cubano en el registro fotográfico, siempre buscando situaciones con un sesgo humorístico. La otra es una fotografía más autoral, que no tiene nada que envidiarle en lo que se hace en cualquier lugar del mundo; es más, hay fotógrafos cubanos que actualmente venden su obra en galerías de arte de Europa o de Estados Unidos. Eso es un circuito comercial al que sólo acceden unos pocos. Yo tengo una opinión muy personal, no necesariamente porque sean muy buenos; porque además de ser buenos tienen que aprender a manejar el negocio y dar algunas concesiones igual que en la pintura. Creo que el distintivo de la fotografía cubana, dentro de la heterogeneidad de búsquedas, sigue siendo el sesgo distintivo la fotografía documental. Rufino y Ramón dicen que se ha dejado un poco de lado la fotografía épica que era la de la década del ’60 donde los fotógrafos se dedicaron a registrar la revolución y a sus líderes.
(*) Publicado en EL DIARIO DEL CENTRO DEL PAÍS, el domingo 20 de mayo de 2007.-

domingo, 13 de mayo de 2007

Jorge Cuadrado

ROMAGOSA:
UNA HISTORIA DE AMOR DE LOCURA Y DE MUERTE
JORGE CUADRADO EN VILLA MARÍA



Invitado por el Programa Permanente de Extensión del Profesorado en Lengua y Literatura (UNVM) y la Asociación Comunitaria Biblioteca Mariano Moreno, Jorge Cuadrado presentará su libro “Romagosa, una historia imperfecta”. Esta novela que lo ha llevado a realizar presentaciones y charlas en distintos puntos de la provincia lo trae esta vez a Villa María. El evento se realizará en la Biblioteca Mariano Moreno en su nuevo edificio de Av. Sabattini 40, el 17 de mayo a las 20:30 hs.
Cuadrado, reconocido periodista cordobés de los medios televisivos, expone una nueva faceta como escritor de una novela basada en hechos verídicos; la historia de un amor prohibido en la Córdoba de principios de siglo que culminó de manera trágica. Su autor, de 42 años de edad, “narra con una lengua despojada de todo eufemismo, de todo oropel” como reza la contratapa del volumen; estilo que esbozáramos en la edición Nº 142 de nuestro suplemento cuando publicáramos su micro-cuento “La puerta del cielo”.
Unos días antes del evento en cuestión, EL DIARIO Cultura entrevistó al escritor y periodista que a manera de anticipo publicamos a continuación.

- Como periodista te encontrás todos los días de tu vida surcado por crónicas de historias que deben ser algunas más fascinantes que otras. ¿Cuándo fue que dijiste "esta es la historia que quisiera contar"? ¿Por qué una historia de los inicios del Siglo XX y no una actual?
- Daniela, mi mujer, leyó una de las Crónicas de amor y muerte de Mónica Ambort y me dijo que ahí estaba mi novela. En la investigación histórica me encontré con una tragedia que podía ser todas las tragedias, un hombre que podía ser muchos hombres, un héroe imperfecto que podía ser cualquiera de nosotros. Al fin y al cabo, desenterrar y recrear una historia es tan fascinante como vivirla.

- Para la escritura de la novela debiste bucear en las hemerotecas y entrevistarte con familiares de los protagonistas de esta historia, luego de este relevo ¿cuál crees que son las causas por las cuales Romagosa y Bustos terminaron de esa manera? ¿Tenían otra salida? ¿Por qué esa historia es imperfecta?
- Yo no tengo más que conjeturas, y la intención de la novela es hacerse preguntas. Hay varias causas, el honor, la soledad, la falta de horizonte. Observándolo todo desde el mirador del presente es fácil decir que tenían muchas salidas. Lo de “historia imperfecta” tiene que ver con lo incompleto con lo que nunca se alcanza, con esa especie de utopía que suele desalentar a quienes la persiguen tenazmente y hasta llevarlos a la muerte. Pero la clave está en el pretendido heroísmo de Romagosa. Un hombre al que le faltó ese algo que tienen los héroes y por lo tanto fue un héroe incompleto, imperfecto. Su historia no podía ser más que eso.

- ¿Qué aspecto de la novela te interesó resaltar más: la época, los personajes, el hecho en cuestión? ¿Por qué?
- El hombre. Ese hombre que como dice Carlos Gazzera en la contratapa del libro, entregó todo lo que tenía: su profundo sentido de la justicia.

- Como figura periodística vinculada a la televisión, ¿has pensado en la transposición de tus historias a la TV o cine como conjunción dialéctica entre literatura e imagen?
- Sinceramente no. La literatura es un territorio suficientemente amplio, complejo y agradable como para pensar en otra cosa, por ahora. Quizás en un tiempo, quién sabe...

- En una entrevista te consultaron sobre que te hubiese gustado ser si no fueras periodista, a lo que contestaste "espero ser escritor algún día". Luego de la publicación de esta novela que ha tenido una excelente acogida en el público, ¿podrías considerarte escritor? ¿Cuándo crees que uno atraviesa esa barrera de ser "alguien que escribe" para ser un "escritor"?
- El otro día Guillermo Martínez, ganador de un premio Planeta y varios otros, con tres novelas, dos libros de cuento y varios ensayos escritos, decía que él no se sentía escritor, que aún estaba probando para escribir lo que realmente quería. Imaginate yo, que apenas si escribí un libro. Creo que escribir, cualquiera puede, digo que cualquiera puede ponerse una camiseta y jugar un partido y eso no lo convierte en futbolista. Al título lo pone la hinchada, el técnico, los dirigentes, los periodistas deportivos. Ser escritor no parece ser sólo una cuestión de voluntad personal.

- Supongo que luego de la satisfacción que te ha producido la publicación de "Romagosa. Una historia imperfecta" tendrás en mente algún nuevo trabajo iniciado o por comenzar, ¿nos podés adelantar algo?
- En breve va a publicarse una antología de cuentos referidos a elecciones, de varios autores y periodistas cordobeses, entre los que están Cristina Bajo, Reyna Carranza, Fernando López o Miguel Clariá. Por lo demás, estoy escribiendo una serie en capítulos para una revista mensual cordobesa y una novela que algún día, espero, verá la luz.

- ¿Qué expectativas tenés sobre esta presentación en Villa María?
- Las mejores. Poder conversar con la gente sobre el libro, hablar de la historia en la que vivieron los personajes, intercambiar opiniones. Siempre es necesario escuchar, para que la comunicación no sea unidireccional.
(*) Publicado en EL DIARIO DEL CENTRO DEL PAÍS, el domingo 13 de mayo de 2007.-

domingo, 6 de mayo de 2007

Marcelo Dughetti

EL SUFRIMIENTO DE ESCRIBIR
MARCELO DUGHETTI


Pareciera oprimirme.
Hace frío. Sobre el asfalto oscuro y húmedo la llovizna se suicida sin dar explicaciones. Escribo sucintas frases y debo detenerme.
La noche está oscura, la casa en silencio; sólo se escuchan algunos autos en la lejanía.
Dos de mis dedos deben abandonar su constante golpeteo contra el teclado para elevarse hasta mi garganta. Intento con ellos que el cuello de mi pulóver no me siga oprimiendo. En realidad, más que opresión es la impresión de estar con una soga perezosa al cuello... como con un collar imaginario que espera el momento oportuno para ceñirse.
La poesía es plausible de anidar en el lector sentimientos análogos al descrito. Ésta es una de las sensaciones que me asaltaron con posterioridad a la lectura del nuevo libro de Marcelo Dughetti: EL MONTE DE LOS ÁRBOLES SOGUEROS.
Un monte desde el que proviene un eco insistente que no parece detenerse, la treintena de poemas que lo conforman retumban en las copas de sus árboles y caen ante nosotros la soledad, el desamparo, el suicidio; pero también el sexo, la frialdad, la indiferencia, la incertidumbre... En este universo de 45 páginas, Dughetti nos presenta un mundo que describe elípticamente con dolorosa belleza, como dice Schmidt. La soga, quizás el elemento central del libro, recurre en los poemas de diversas maneras; puede aparecer comprada fríamente por quien se mecerá de ella, puede surgir de los gusanos que luego serán hermosas mariposas o puede ser tejida también por una araña; no importa como, el peligro está latente y puede ser mortal.
EL MONTE DE LOS ÁRBOLES SOGUEROS es un sorbo delicioso y lúgubre que deleita nuestros paladares habituados a estéticas del montón.


Desde EL DIARIO Cultura nos contactamos con Marcelo, quien nos regaló una enriquecedora entrevista, que reproducimos en parte a continuación.
- ¿Qué significa el suicidio para Marcelo Dughetti, hombre y poeta?
- Yo comulgo con la idea de Pavese en los diarios que forman ese bellísimo libro, inagotable, potente que es EL OFICIO DE VIVIR. Allí dice que “la idea del suicidio es una protesta de vida. Nada de muerte... no quería morir nunca”. Se hace presente la tragedia del hombre buscando su felicidad o creyendo que la busca cuando en realidad, empuja la piedra eterna de Sísifo hasta la sima de la montaña. Piedra que deberá empujar cada día de su vida. Hay vidas terribles. La piedra se transforma en un universo y nos aplasta con el peso de la desolación. Los caminos por los que se llega al suicidio son diversos. Lo señala Hernán Tejerina en un brillante artículo literario de la revista Recovecos cuando plantea, como dice Camus, que el suicidio, el hecho de matarse es confesar, confesar que uno ha sido sobrepasado por la vida. Después es interesante observar como los que rodeamos esa realidad de los suicidios nos convertimos en impotentes espectadores. Qué hace que asistamos a esa función macabra como sociedad sin intentar cambiar esas elecciones. Hablo como sociedad quiero decir que Villa María no tiene una política establecida, una política de estado que nos ocupe de este tema. No estoy seguro que se pueda evitar. Yo creo como dice Camus que la cuestión parte de la conciencia del absurdo de la vida y agregaría a ello la total soledad frente a ese sentimiento.

- ¿Qué te inspiró a escribir este libro?
- En primera instancia la soledad de la existencia. No depende necesariamente del abandono del estado sino de cuestiones muy íntimas. Cuestiones que se resuelven o no, en la capacidad o no de soportar la conciencia del absurdo de la vida. Pessoa dice en un poema “Intervalo doloroso” del LIBRO DEL DESASOSIEGO “Entre la vida y yo hay un vidrio tenue, por más que yo comprenda y vea a la vida no la puedo tocar”. Ese no poder tocar la vida esa sensación de impotencia me llevo a escribir EL MONTE DE LOS ÁRBOLES SOGUEROS. Además la impresión que me produjo años atrás la serie de suicidios que se dieron en Villa Maria y la región sin que nadie hiciera nada. Época de menemismo tardío, la gente comenzaba a darse cuenta lo que había costado la fiesta del sultán riojano. La mentira del uno a uno. Nada de producción en cambio desembarcaba el juego en Villa Maria, a producir mas desesperados. La droga se transformaba en mercancía de producción para nuestra ciudad y la trata de blancas en un emporio. Y todo esto por qué. Ni más ni menos que ese vidrio tenue. La conciencia del absurdo. Y el mal como un diablo entre las rosas si me permitís parafrasear al maestro.

- ¿Cómo fue el proceso de realización?
- Se escribe sin escribir. Nada misterioso, uno lo va cocinando internamente, lo va sufriendo, lo va pensando. El cuerpo va buscando la salida para el abismo de la creación. Es un salto a la nada. Yo por lo general no trabajo en papel, me siento frente al procesador y allí trabajo. La base de este libro se tejió en un ciber. Así en esa soledad del casillero, frente a la maquina, me sentí asfixiado y con esa necesidad de escribir que es incontrolable. Necesidad de salvarme. Escribo para no matarme. Luego corrijo y allí estoy escribiendo para publicar. Creo en decir y comunicarme, eso me permite seguir viviendo.

- ¿Para vos tu ciudad es un gran monte de árboles sogueros?
- El monte se establece a un costado de la ciudad, en su borde. Como un basural, como un cementerio. Se establece por la locura de los cuerdos felices, fenicios, tecnofundamentalistas a los que molesta la muerte cercana y sus caídos. El monte es una construcción burocrática en un escenario natural. Tiene su personal como toda burocracia. El sereno (el jorobado) y su mucama (Irene la puta) son un personal mitológico pero personal al fin. Al monte van los que no dan más. En este cuento la sociedad y su legendaria crueldad imponen un lugar para ir a morir y abandonar a sus hijos. A Villa María, la Villa María donde lo único que importa es la costanera, los palacios de vidrio y la iluminación céntrica, lo único que le falta es darte la soga, o mejor, como van las cosas seguro que te la venden.

- ¿Considerás que la literatura villamariense camina con una soga al cuello? ¿Qué crees que necesita Villa María y Villa Nueva para seguir promoviendo a los escritores?
- La poesía goza de muy buena salud en la Villa. Esta ciudad a dado poetas como Edith Vera y Alejandro Schimdt. Puede parecer en ocasiones que anda con la soga al cuello pero no es más que una pose. Es una ciudad de poetas más que de narradores y de muy buenos poetas. Por supuesto que después de Alejandro y Edith no se puede escribir para abajo. No puedo volver a escribir como Bruno Ceballos. Alejandro y Edith han subido el umbral, ahora hay que esmerarse por merecerlos. Por supuesto la influencia no debe acabarte, debe ser una posibilidad y un desafío. Lo que si me parece es que no hay muchos movimientos que reflejen ese interés de una sociedad por sus escritores. Por ejemplo de parte de la UNVM que tiene un profesorado de castellano todavía es muy poco lo que se está haciendo, y ojo es muy importante. Uno de los pocos tipos que intentó algo serio sobre la poética villamariense fue el Mgter. Carlos Gazzera y su equipo en el curso del año pasado. Fue un momento muy inteligente e interesante donde nos reunimos a aprender y debatir con fundamento sobre la literatura local y provincial. Profesorados como el Gabriela Mistral en letras tendrían que interactuar más con los escritores locales. Habría que editar más escritores villamarienses. Promoverlos, hacer circular su obra. La biblioteca debería comprar 30 ejemplares o más de cada edición de autor, para llenar las bibliotecas locales en cada barrio o de cada centro vecinal. Promoverlos con toda pasión. Nos hacen falta funcionarios con pasión en la cultura. Un tipo muy interesante en el rescate de los autores locales es Normand Argarate, su trabajo en el Corredor Mediterráneo es impecable.

- ¿Qué escritores locales lees?
- Yo admiro la obra de Alejandro Schmidt la leo con pasión. La ciudad le debe al poeta las obras completas. Es una publicación necesaria. Sería muy bonito tener desde SERIE AMERICANA en adelante, toda la obra de Alejandro compilada. Ese es un proyecto para cultura que ya debería estar en marcha. En general leo todo lo que sale de los escritores locales y lo que puedo conseguir, me nutro y aprendo. También hay escritores que no han conformado aún su obra y no han publicado y son muy buenos. Hay muy buena literatura en estado marginal. Te puedo nombrar a Natalia Gea y a los poetas músicos que conforman el grupo “La Tusca”, entre ellos, al querido Juan y a Marcelo Villarreal.

- Si tuvieras que hacer un pedido a la gente, ¿que le dirías?
- No se que decirle a la gente. Lean, eso les diría... cuando uno lee vive dos veces.



Marcelo Luis Dughetti nació en Villa María en 1970. Su intenso trabajo cultural comprende desde la coordinación de talleres de Teatro de Títeres y de literatura para niños y adultos hasta la actividad radial y periodística en diarios como EL DIARIO y PUNTAL de esta ciudad. Asimismo ha sido colaborador de la revista EL TÍTERE SIN CABEZA (UNC) y miembro fundador de las publicaciones LA ARAÑA DE CARBÓN y ARENA, ambas de Villa María. Actualmente es docente de la escuela Mariano Moreno. Como escritor ha publicado dos libros: ESA JOROBA DE BRONCE (2003) y DÓNDE CAYÓ ESTA MUERTA (Primer premio Provincial de Letras Glauce Baldovín en 2003); tiene inédito además un libro titulado HOSPITAL y otras producciones, como una docena de cuentos que versan sobre el imaginario villamariense y que los agrupó bajo el nombre de LA BICICLETA ROJA.
La presentación se realizó el pasado 27 de abril en la sede de la UEPC. Cerca de un centenar de personas acompañaron al escritor en este grato momento de socializar su tercer trabajo edito, el que vendió 42 libros en esa oportunidad, número más que memorable para la poseía villamariense. El poeta Alejandro Schmidt se encargó de regalarnos las palabras alusivas que hoy tenemos el placer de reproducir en estas páginas. En el evento acompañaron a Marcelo, algunos integrantes de “La Quijota” que interpretaron una versión del Fantasma de la Opera y una más que memorable actuación del grupo local “La Tusca”, quienes deleitaron a los presentes con bellísimas canciones.

(*) Publicado en EL DIARIO DEL CENTRO DEL PAÍS, el domingo 06 de mayo de 2007.-

domingo, 29 de abril de 2007

Fabián Polosecki, el eterno buscador

FABIÁN POLOSECKI
EL ETERNO BUSCADOR


* Las citas son de Fabían Polosecki exponiendo en Rosario en 1994


Colmado. De esa manera se podría sintetizar el estado en el que se encontró el Plateau de la Lic. en Diseño y Producción Audiovisual (UNVM) el pasado jueves por la tarde. Más de cien personas se dieron cita para participar de lo que llamaron “Jornada de Reflexión: El Periodismo Televisivo en Argentina. Fabián Polosecki y su lectura de la realidad”.
Los periodistas bonaerenses Ignacio Portela y Hugo Montero fueron los invitados por las cátedras “Diseño y Producción Audiovisual III” y “Perspectivas Teóricas de la Comunicación Audiovisual”, para que disertaran sobre este personaje de los noventa que dejó su impronta en el periodismo televisivo. Portela y Montero son los autores del libro “Polo: El Buscador” en el que exponen su investigación sobre la vida y obra de ese joven que hizo trasnochar a más de un televidente de la vieja ATC.
Diez años pasaron desde que Polosecki decidió arrojarse a las vías de un tren, el 3 de diciembre de 1996; pero seguramente usted lector, recordará quien fue Polo. Ese muchacho de pelo corto, cigarro en sus dedos y que caminaba con su campera negra por los lugares más recónditos y comunes de Buenos Aires. Yo no veía el programa, pero aún resuena en mi cabeza la voz de mi madre hablando de ese “tipo del programa raro” como solía decirle. Y es verdad que el imaginario social lo tenía como un tipo raro, oscuro quizás; pero Fabián Polosecki tenía luz propia, la que le permitía “ganarse” a la gente con que se topaba.

“Para nosotros hay un programa cuando hay un mito, no una información. Hay un programa cuando se dice que en Buenos Aires hubo buscadores de oro en las cloacas y es nada más que una sospecha, pero se encuentra al hombre que efectivamente busca oro allí y entonces ese hombre se convierte en una suerte de metáfora.”

La irrupción de Polo en la televisión fue con “El Otro Lado” en 1993 y extendió ese ciclo hasta 1994, al año siguiente lanzó lo que se denominaría “El Visitante”; ambos trabajos se ocuparon de darle la voz a los que no parecían tenerla. Personas comunes, como sus vecinos, el estibador de un puerto, los basureros, las prostitutas, los empleados de un matadero y toda esa gente aparentemente anodina.
Básicamente el desarrollo de esta actividad de extensión universitaria consistió en la proyección a pantalla gigante de un programa del ciclo de “El Otro Lado” y posteriormente de “El Visitante”, para luego dejar el espacio abierto a todas las consultas que pudiesen surgir por parte de los asistentes; entre los que se encontraban alumnos y docentes de distintas carreras, profesores, periodistas y público interesado.

“Hay algo peor que la angustia de la página en blanco. Algo peor que no tener ninguna historia que contar: es haber oído demasiadas, y no poder olvidarlas.”

Estas muestras fueron más que representativas de la manera de trabajar de Polosecki y de todo su equipo, que se componía principalmente de amigos de la facultad, noveles literatos y estudiantes de cine. Su programas, que tenía en su momento sus detractores y sus seguidores, emergieron en medio de un bombardeo de propuestas simplistas y pasatistas que pululaban (y hoy aún más) en la televisión argentina. Era una época donde la TV por cable estaba naciendo, donde el zapping empezaba a practicarse cada vez más y donde los que gobernaban la “caja negra” se ocupaban de buscar la gracia ridiculizando a la gente. En ese panorama de modorra, Polo arremetió con su ciclo que tajó la grilla televisiva con su estética muy particular. Su manera de trabajar se basaba en el total respeto (ver artículo de María Elena Ferreyra), encontrándose con los personajes más disímiles y aparentemente comunes, para entrevistarlos y por sobre todo ESCUCHARLOS. Su carisma personal lograba que se reuniese con las personas que desconocía y que éstas le abran su vida para él; pero nunca buscó el efecto, sino que toda esta gente común mostrara quienes eran, donde vivían, cuáles eran las cosas que les preocupaban...

“Para nosotros hay un programa cuando hay un mito, no una información. Hay un programa cuando se dice que en Buenos Aires hubo buscadores de oro en las cloacas y es nada más que una sospecha, pero se encuentra al hombre que efectivamente busca oro allí y entonces ese hombre se convierte en una suerte de metáfora.”

Luego de la proyección de los programas, donde el público respeto con sus silencios o acompañó con sus risas cuando la ocasión lo ameritaba, llegó el turno de dialogar con los invitados que respondieron a cada una de las preguntas de manera satisfactoria lográndose un productivo feedback entre los presentes y los asistentes. Los jóvenes alumnos, que en general se encontraron por primera vez con los programas de Polosecki, se mostraron muy interesados en los mismos y consultaron durante una hora detalles de la vida del periodista, de sus temáticas, de la estética que predominaba en los mismos, de los problemas técnicos con lo que se encontraban para realizar el ciclo, etc.
De esa manera cerró una jornada amena e interesante que le permitió a los asistentes vivir (para la mayoría) y revivir (para algunos otros), las producciones de hace una década atrás que marcaron la televisión argentina y que dejaron un legado para los futuros trabajadores de la TV como lo son los hoy alumnos de la renovada Lic. en Diseño y Producción Audiovisual.



RESPETO
Por Prof. María Elena Ferreyra

Este jueves tuvimos la oportunidad de profundizar y reflexionar en torno al trabajo periodístico de Fabián Polosecki.
Alrededor de 120 personas participaron de este evento. Alumnos y ex alumnos de la carrera, estudiantes de otras carreras y de otros centros de formación de la ciudad. Para que este encuentro fuera posible, fue imprescindible el aporte del Instituto de Ciencias Humanas de la UNVM y la colaboración de alumnos y docentes de la carrera.
La mirada periodística de Polosecki fue y es paradigmática. Si bien lo rodeaban condiciones de producción particulares, en medio de los cuales podía planificar y trabajar con exclusividad –junto a un buen equipo- en la realización semanal de sus programas, logró una estética periodística poco habitual en aquellos y en estos tiempos.
Entrevistar es un arte, eso lo saben los periodistas, los estudiantes y lo sabe el público, para quien una entrevista puede ser un fascinante viaje al mundo interior de un desconocido conocible o un frío diálogo sin mucho interés del cual el telespectador se eyecta con el control remoto.
Hay en Polosecki un trabajo prolijo, humilde y grande a la vez. Encontrarse con otros en una entrevista y hacer de ese diálogo un momento mágico y de contemplación, es un mérito. El otro, los otros, las personas que son entrevistadas aparecen en una dimensión compleja y completa a la vez y la sensación que experimenta el telespectador es que esas personas recorridas por “El Otro Lado” y “El Visitante”, son bastante parecidas a lo que se ve de ellas en la pantalla.
Probablemente haya algo de un primer abordaje al reality, algo de documentalismo antropológico y mucho de talento.
La comparación es casi inevitable. Ciertos programas actuales interesados también por la realidad y la vida de sujetos anónimos, pero con vidas nombrables, suelen apelar al marcado recorte elíptico, al efecto de posproducción que busca el ridículo y la risa como primer objetivo. Y también están aquellos que apelan al acercamiento de la cámara cuando la voz del entrevistado se entrecorta y aparece una lágrima valiosa. Son estilos distintos, que obedecen también a contextos de recepción distintos en los que los espectadores y el rating determinan en un mes, la vida de los programas, aún a costa de la exacerbación de lo promiscuo y de lo satírico.
Tal vez sea una aspiración romántica y a contramano de los tiempos y los recursos televisivos, pero revalorizar la actitud de quien trabajó el periodismo audiovisual casi artesanalmente bajo la premisa del respeto, aún haciendo televisión –con todo lo que de irrespetuoso porta intrínseca-, sea probablemente poner énfasis en cierto fundamento que todavía se puede enseñar y aprender: el respeto.
Respeto al otro que se brinda a las preguntas; respeto al propio trabajo, en una puesta compositiva y narrativa cuidada y atenta; respeto al espectador, primer y último objetivo de esas búsquedas, de las que tanto Polosecki como todos los que intentan comunicar sus ideas y sus miradas sobre el mundo tienen como límite, como puente, como fin.



FICHA TÉCNICA DE LOS EXPONENTES
HUGO EDUARDO MONTERO

Edad: 30 años
Títulos: Licenciado en Periodismo por la Universidad Lomas de Zamora (1999).
Colaboró en: Le Monde Diplomatique, Lezama, 5 Sentidos, Sudestada, El Espejo, entre otros.
Publicaciones: En noviembre de 2005 publicó “El periodismo urgente”; una recopilación de textos de varios periodistas y “Polo: el buscador” conjuntamente con Ignacio Portela.
Otras actividades: Docente de taller de periodismo. Actualmente cursa la Lic. en Letras


IGNACIO PORTELA
Edad: 28 años
Títulos: Licenciado en Periodismo por la Universidad Lomas de Zamora (1999).
Colaboró en: Nómada, Lezama, 5 Sentidos, Sudestada, El Espejo, entre otros.
Publicaciones: “Polo: el buscador” conjuntamente con Hugo Montero.


(*) Publicado en EL DIARIO DEL CENTRO DEL PAÍS, el domingo 29 de abril de 2007.-

jueves, 19 de abril de 2007

Quilmes Rock 2007

Luego de cuatro días cerró el festival de rock más grande del año
QUILMES ROCK 2007


Texto de Darío Falconi
Collage digital de Robinson Ríos



El domingo finalizó uno de los eventos musicales y artísticos más esperados y memorables del año. La cereza del postre vino de la mano de Aerosmith, Velvet Revolver y Evanescence, quienes fueron los encargados de ponerle el punto final a esta edición del popular festival porteño.

Durante cuatro jornadas consecutivas el estadio de River Plate albergó a miles de hinchas en donde se desarrolló el mejor partido del año: el Quilmes Rock 2007. Allí no había equipos disputándose una copa, y si los había todos bregaban para obtener el mismo resultado, la música tenía que ganar.
Así fue, habían pasado tres años desde que este evento no se realizaba en Capital Federal y la espera fue más que valedera.
¿Cuáles fueron las características principales de este mega-evento? Lo más destacable fue el emplazamiento de un escenario de cinco toneladas por donde desfilaron veinte bandas nacionales e internacionales, un sonido con 450.000 watts de potencia, cinco pantallas de leds donde uno podía apreciar lo que se estaba viviendo en el escenario que ostentaba impresionantes luces en estructura arácnida; pero la carnada más tentadora para el mordisco del público fue la visita de grandes bandas internacionales que pisaron por primera vez el país o hacía décadas que no lo hacían.
Desde las primeras horas del día la cola de fans era más que visible, llegando a ocupar más de 10 cuadras para esperar la apertura del Monumental. Mientras uno aguardaba ese momento, se percataba de que el público que estaba presente era de los más heterogéneo, desde los que venían a ver a Velvet Revolver con sus remeras de Guns N’ Roses; o el estilo dark de los que querían presenciar el show de Amy Lee (en su mayoría jóvenes que promediaban menos de 20 años); hasta las tres generaciones que querían disfrutar nuevamente con el show de Steven Tyler (que se olvidó de traernos a Liv), Joe Perry y toda su tropa.

· PASOS AL COSTADO
La grisácea tarde de domingo dio inicio con la presentación de los representantes locales; por un lado “Turf”, que se incorporaría tardíamente a la grilla de artistas para ese cuarto día; por el otro lado, los “Ratones Paranoicos”. El primero de ellos, intentó romper el hilo destilando sus canciones reversionadas y sus hits de FM, pero con resultado adverso; el público no hizo más que silbarlos, insultarlos y mostrarse completamente intolerante contra la banda liderada por Joaquín Levinton, quien le preguntaba asombrado al público el porqué no gustaba lo que hacían. Su voz estaba rota, arrastrada, quebrada por la mitad y no ayudó la soberbia con la que pretendía ganarse al público.
Absolutamente todo lo contrario sucedió con nuestros Rolling Stones locales, Juanse y los suyos hicieron saltar al público que hasta ese momento estaba inerte. Si bien es cierto que la gran mayoría de los espectadores no fue ese día a ver a nuestras bandas, fue admirable presenciar como el público los siguió, los cantó y los aplaudió. Los “Ratones Paranoicos” dieron un show donde desempolvaron temas de su larga carrera, fue un viaje de recuerdos y de alegría. Uno de los flashes que uno recordará de este Quilmes es el de ver a Juanse trepando por las columnas de sonido y avivando al público no sólo del campo, sino de las tribunas y plateas.

· REVÓLVERES EVANESCENTES
Polleras al estilo escocés, altos borsegos negros y musculosa del mismo color; ese fue básicamente el vestuario de la señorita Amy Lee que muchos seguidores y no tan seguidores recordarán de esa noche. Así salió a escena Evanescence, atravesado por estridentes ruidos de guitarras y poderosos golpes de percusión. Su lista de temas incluyó éxitos de “Fallen”, según ellos su primer disco (aunque hubo uno anterior) que vendió más de 14 millones de copias alrededor del globo. Algunos de los temas que el público ovacionó fueron “Lithium”, “Call Me When You´re Sober”, “Brig Me To Life” o “Going Under”.
Es sabido ya que el público argentino es uno de los más sublimes para recitales de esta característica; Slash lo dijo en varias oportunidades y después de presentarse junto al Scott Weiland y los “ex Guns N’ Roses”, no creo que haya cambiado de parecer. La banda yanqui de hard rock, arremetió con su rock duro demostrando que son excelentes músicos; sin embargo su estilo no termina aún de convencer del todo y muchos fans quieren volver a ver sus “Guns N’ Roses” y sus “Stone Temple Pilots”.

· NO QUIERO PERDERME NADA
Pasado el horario de protección al menor y luego de una espera de ensayos y pruebas que parecían interminables, quizás por el calor sofocante y la falta de aire que sentíamos los que estábamos pegados al escenario, se oscureció el estadio y el quinteto de Boston desplegó sus alas. Aerosmith otra vez entre nosotros regalándonos su experiencia de más de 30 años y la juventud de sus miembros cuyo promedio supera los 50 años. Desde el inicio explosivo con “Love In An Elevator”, los Toxic Twins (gemelos tóxicos, los llamaban por su adicción a las drogas) enloquecieron al público. La voz de Steven Tyler que pos operación de garganta sigue estando intacta y resistente a las locuras y los gritos que el líder de la banda ya nos tiene acostumbrado. Sin descanso alguno y con sus trapos colgando de su micrófono recorrió el escenario de lado a lado y de principio a fin; revolcándose en el suelo y bailando como sólo él sabe hacerlo. Su compañero de fórmula, que estaba vestido de rojo y negro lo acompañó a cada momento y hasta nos regaló “Stop Messin’ Around”, para luego terminar arrojando su guitarra al suelo y apalearla como ya es costumbre en sus shows. Tom Hamilton, Brad Whitford y Joey Kramer siempre estuvieron aunque brillaron en algunos momentos en particular.
Lo de Aerosmith fue una maquinaria de hits, como se dijo por ahí; y es que no faltaron “Crazy”, “Cryin’”, “Dream On” y una “I Don’t Want To Miss A Thing” cantada a dúo por Tyler y el público.
En definitiva, Aerosmith no hizo nada nuevo, su despliegue se basó en sacar éxitos escala-top-tens de todos los tiempos, desde su primer disco de 1973 hasta su producción más reciente; pero está claro que cuando una banda es clásica... es clásica y la fuerza con que arrasaron en esa noche de sofocante calor y humedad no será olvidada por muchos y por mucho tiempo.
Se fue el Quilmes Rock 2007, pero no cabe duda de que el ciento y tanto de miles de espectadores que asistieron durante las cuatro noches van a festejar largamente este tremendo golazo que sacó campeones nuevamente al rock.
(*) Publicado en EL DIARIO DEL CENTRO DEL PAÍS el jueves 19 de abril de 2007.-

domingo, 15 de abril de 2007

Entrevista María Eugenia Fiorenza y Carlina Segre

Reportaje a las realizadoras de
NUESTRA ALHAMBRA
documental sobre el ex Teatro Social y Cine Alhambra


Entrevista de Darío Falconi
Foto de entrevista por Julio Lépore


Cuando uno observa algunas de las imágenes que publicamos en EL DIARIO Cultura de hoy, no es de extrañar que nos interroguemos a sí mismos sobre qué lugar del mundo estamos apreciando, y esta aseveración sin exageramiento alguno. Más de un lector se sorprenderá al saber que esta hermosa infraestructura dotada de bellas pinturas arabescas en viejos tonos rojos, azules y dorados está aquí en Villa María, precisamente donde se emplaza el Asociación Española de Socorros Mutuos (AESM), al lado del Consejo Deliberante.
Esta obra se inauguró el 20 de abril de 1935 con el estreno de la película “La viuda alegre” y fue muy emotivo para los habitantes villamarienses que disfrutaron del filme en un recinto diseñado magistralmente por el arquitecto Francisco Salamone y decorado con la primera obra mural del genial y memorable Fernando Bonfiglioli.
El Teatro Social o más conocido como el Cine Alhambra vino cubrir una de las necesidades de un pueblo ávido de cultura, tal es así que en las sucesivas proyecciones, y como lo atestigua uno de los poquísimos documentos escritos conservados (Revista de la AESM, AñoIV, Nº43, Abril de 1935) “obligó a usar el cartelito de ‘no hay localidades’”.
Ese es el recuerdo que tienen las personas que vivieron esa época y que les dejó impreso en sus cabezas y corazones la magia de un espacio único. Luego, con el tiempo, el cine cerraría sus puertas y la hermosa casona de calle Mitre 87 comenzaría a caerse y descuidarse.
Contra esa adversidad, un grupo de alumnos de la UNVM que descubrió el lugar por accidente se puso manos a la obra y editó en 2006 un documental donde, previa una ardua investigación, muestran las distintas etapas y facetas de este lugar que es patrimonio cultural de nuestra ciudad y la región.
EL DIARIO Cultura dialogó con las responsables del proyecto, fragmentos de ese encuentro es el que reproducimos a continuación.

EDC: -¿Cómo se les ocurrió la idea de realizar este trabajo?
CS: - Nosotros cursábamos la materia “Actividad física y deporte” en la parte superior de la AESM y un día, mientras subíamos vimos un lugar increíble que estaba todo oscuro y nos encantó; a veces con mi novio tomábamos fotos con flash, para ver bien lo que era, hasta que fuimos a conocerlo. Estaba pintado con arte islámico muy similar a Alhambra y nos llamó mucho la atención un lugar así en Villa María. Empezamos a ver que la gente de acá no lo conocía, la misma gente de la AESM nos decía que por ahí iban chicos de la secundaria pero que no era muy difundido.
MEF: - Yo también tuve la misma experiencia que ella cuando subía por las escaleras del lugar y me preguntaba, ¿Qué es eso? Entonces le consulté a mi papá y él me respondió que era el Cine Alhambra, pero más que eso no me dijo porque era un cine que se había cerrado en los ’70; un lugar que se le empezó a dejar de dar importancia y empezó a caer en un descuido total. La idea que tuvimos era hacer un documental para que sea conocido y se lo valore como patrimonio cultural; si la gente no lo conoce y no lo valora corre peligro de que se pierda. No hay documentos, hay muy pocas fotos que la deben tener gente en particular, pero en la ciudad no hay un archivo histórico, no hay un registro cultural donde se diga acá están las fotos del lugar... la intención también es ir creando documentos para que esto no se pierda.

EDC: -¿Con qué dificultades se toparon para recolectar información?
CS: - Comenzamos a buscar información pero no había nada. Nancy, la secretaria del lugar nos permitió entrar en el archivo de ellos y revisar muchísimas actas, una tarea lenta; pero también buscábamos en la fecha en que se había inaugurado y en realidad no encontramos nada, porque seguramente ellos han hecho una carpeta pero que se perdió. Por lo tanto toda la información que pudiésemos conseguir era la obtenida del boca en boca. Empezamos a buscar gente que conocían a los protagonistas de aquella época y que ahora son gente mayor. Entonces, como queríamos hacer un documental sobre la historia del lugar no podíamos hacerlo porque no teníamos fuentes que nos avalen. Intentábamos hacer un trabajo histórico, ya que la historia se había perdido, queríamos que quede un registro; porque esta tarea es digital, vos lo dejás y en 100 años sigue, queda permanente, queda inmortalizado. Veíamos el riesgo de un lugar que estaba declarado patrimonio cultural, que no se estaba cuidando, eran cosas que se pierden en la historia de Villa María. La intención es que el lugar se proteja como patrimonio cultural, que el documental sea una herramienta; seguía esa intención pero iba a ser un poco más informal, hablar con los entrevistados que nos cuenten la historia... De ahí salió la idea de hacer ese clip donde el locutor habla como si fuera un registro de voz de radio de la época. El papá de María Eugenia fue el locutor, los chicos del sonido le dieron efecto y hasta las fotos se retocaron.

EDC: -¿Qué otros archivos revisaron?
CS: - Fuimos a la Universidad Popular y hablamos con Jesús Chirino para consultar si encontrábamos algún documento no importa si viejo o reciente; pero no se encontró nada. Nos dijo que revisáramos en algunos libros pero tampoco encontramos; lo único que hallamos, que fue facilitado por alumnos de nuestra carrera, un trabajo sobre todos los cines de Villa María donde pudimos rescatar algo. Luego de un libro de bocetos que posee Nella (la hija del pintor Fernando Bonfiglioli) un libro personal donde el artista iba relatando todos sus trabajos y vivencias. Allí encontramos un documento de la revista de la AESM cuando se inauguró el “teatro social”; él la cortó y la pegó en este libro. Había también un par de fotos chiquitas, que son las únicas fotos que quedan de como era el lugar; pero en general esa era toda la información “oficial” con la que contábamos. Un día Hugo Las Heras estaba rasqueteando y nos dijo que le parecía que debajo de la pintura que había le parecía que estaba pintado abajo; efectivamente era así. Hay un momento en el video donde se comparan una fotografía reciente y una de la época y se ve claramente como estaba pintado hace años atrás. Las Heras terminó de restaurar las tres paredes y lo hace prácticamente ad honorem, cobra sólo los materiales. Primero pasó un fijador porque cuando el llegó al lugar, podía pasar la mano y te quedaba la pintura en los dedos, dado que estaba pintado con clara de huevo y se borraba. Es un trabajo invisible, porque debe dejar todo como estaba antes, no es que él esta haciendo su propia obra, tiene que encontrar los pigmentos que sean iguales. Él está todo el tiempo con la parte que ya tiene humedad, que tiene la pared descascarada, de allí se llevaba muestra de pared para sacar los colores.

EDC: -¿Qué tiempo les demandó la realización completa de este trabajo?
MEF: - En siete meses y bastante tranquilo, porque el grupo era muy ameno; en un grupo de nueve, todos los roles estaban cubiertos y no demanda tanto esfuerzo como un trabajo de guión y escrito. La investigación era la parte más lenta y ardua, lo demás solo era ir y filmar. Con la gente prácticamente fue unir eslabones porque todos los que en aquel momento eran niños, ahora son gente grande.
CS: - Fue unir eslabones, porque cuando interrogábamos, nos decían “Vayan a hablar con Gómez el peluquero”, y nosotros les preguntábamos, “pero... ¿cómo se llama? ¿Dónde vive?” y nos contestaban “pero si es conocido, ustedes pregunten por Gómez, el peluquero y lo van a encontrar” (risas). Entones teníamos que salir por toda la ciudad a buscar a Gómez el peluquero y así. Esa era la gente que buscábamos, gente que tenía esos relatos maravillosos de la época.
MEF: - Para colmo, preguntábamos y tal persona tenía este problema de salud, la otra persona tenía otra cosa... Entonces se nos dificultaba más la cuestión. De toda esa gente fuimos entrevistando y seleccionando.
CS: - En el documental aparecen tres entrevistados, pero fue muchísima la gente con la cual hablamos, para ver la información que teníamos, buscar analogías, similitudes y armar la historia como debería ser con esos relatos que por ahí se contradecían y de allí tomar las personas más relevantes para que aparecieran en el trabajo.
MEF: - Lo bueno de esto es que estaban todos de acuerdo en que el lugar es importante, que era un lugar desperdiciado y que se debía hacer algo, entonces tenían las ganas; pero por ejemplo Nella nos tenía que hablar de su padre; Carlos Pajón nos hablaba de la arquitectura en sí y Las Heras nos habló del estado en que estaba, que lo movió a hacer el trabajo, nos contó la historia porque era la persona que más sabía sobre la historia del lugar...

EDC: -¿Cómo llegó el reconocimiento en la revista GUÍA REGIONAL DE LA CONSTRUCCIÓN?
MEF: - Mi familia tiene un amigo (Eduardo Cancé) que está dentro de la comisión del Colegio de Arquitectos, entonces yo le dije que quería alcanzarle el video porque consideraba que era de suma importancia para la cuestión arquitectónica e histórica de la ciudad y se interesó mucho. Luego recibimos una carta que el trabajo estaba muy bueno que iba a quedar en la biblioteca del lugar. Un tiempo después llegó Eduardo y nos entregó un ejemplar de la revista donde salíamos en tapa. Tuvo repercusión porque nos llamó un arquitecto de Bell Ville para invitarnos a dar una charla al respecto, sólo con leer la revista y sin ver el video ya se había entusiasmado.

La entrevista continuaba y el entusiasmo también provenía de ellas a medida que sorteaban las preguntas que el periodista les arrojaba; entusiasmo también cuando nos adelantaron que están haciendo las gestiones para que el documental se proyecte en la AESM para todos sus socios y la gente interesada. “La idea es hacer una muestra donde se venda el documental y que parte de las ganancias quede allí para que se continúe con las tareas de restauración y conservación” de este inmueble que es patrimonio cultural y que necesita de la gente.
Estos alumnos, ya profesionales, pueden estar más que satisfechos con el trabajo realizado y la comunidad villamariense debe agradecer este gesto y apoyar esta contribución a su cultura e identidad.



EQUIPO TÉCNICO Y REALIZATIVO
Título: Nuestra Alhambra
Duración: 20:53 minutos
Dirección: Carolina Segre y María Eugenia Fiorenza
Producción: Eliana Villalba, María Gabriela Vera y Mariana Britos
Fotografía: Lucrecia Rasseto y Ramiro Carrera
Sonido: Walter Carrera y Marina Pierdominici
Edición: María Eugenia Fiorenza, María Gabriela Vera y Carolina Segre
Posproducción de Audio: Walter Carrera y Ramiro Carrera
Locución: Nelson Fiorenza
Cátedra: Diseño y Producción
Docente a Cargo: Miguel Tristán
Carrera: Lic. en Diseño y Producción Audiovisual
Institución: Universidad Nacional de Villa María

Las directoras agradecen a sus familias, Miguel Tristán, María Elena Ferreyra, Esteban Valdivia, Pedro Martínez, Alberto Galende y todos aquellos que colaboraron y creyeron en el proyecto, hoy... una realidad.


“Nuestra Alhambra” es un DVD que recorre en 20 minutos la historia de esa casa, su arte arquitectónico, el pintor que la embelleció, el momento crítico del abandono y la restauración que se viene haciendo desde hace tiempo por el inmenso esfuerzo de Hugo Las Heras. Es un material, didáctico, cultural y educativo que Villa María no debe desconocer. Es un documental ameno con excelente musicalización, con riquísimas entrevistas a personas claves que sirven de pilar para sostener el relato como un todo; posee recreaciones como el relato de una crónica con la voz de la época o flashes interpretando a Bonfiglioli.

Para aquellas instituciones o personas interesadas en consultar este material pueden hacerlo, comunicándose vía correo electrónico con las autoras del mismo:
krocgre@yahoo.com.ar y geniolo4@hotmail.com

También está prevista la exposición del trabajo dentro del marco del “Segundo Encuentro de Documentales y Documentalistas” que se desarrollará desde el 16 al 20 de abril en el Cine Sud.

EL PATRIMONIO ES LA HERENCIA COLECTIVA CULTURAL DEL PASADO QUE PERMITE CONECTAR A LOS SERES HUMANOS DEL AYER CON LOS HOMBRES Y MUJERES DEL PRESENTE.

(*) Publicado en EL DIARIO DEL CENTRO DEL PAÍS, el domingo 15 de abril de 2007.-