martes, 13 de diciembre de 2011

Sergio Basualdo. Un lugar llamado Villa Nueva


entrevista
SERGIO BASUALDO
Un lugar llamado Villa Nueva




Sergio Basualdo es hijo de Villa Nueva, lo dice orgulloso. Allí nació, creció y allí es donde vive en la actualidad. Años atrás estudió en Río IV el Profesorado en Francés, y trabajó en escuelas privadas de Villa Nueva, de Pozo del Molle… Luego la vida lo llevó para el sur, pero siempre volvió al terruño natal.
Actualmente se desempeña como preceptor del IPEM 275 y tiene a cargo unas cuantas horas de francés. Sin embargo, la pasión por la historia de su lugar, lo llevó a investigar el pasado y el presente de Villa Nueva. Cuando el sentimiento de identidad cala hondo, los esfuerzos personales culminan en beneficios para todos. Así sucede con “Un lugar llamado Villa Nueva”, libro que Sergio Basualdo ha presentado recientemente y en el que aporta una mirada actualizada de los barrios, de sus personas y de distintos espacios de nuestra vecina localidad. En textos e imágenes se presenta de manera clara y estructurada diversos aspectos que nos ayudan a comprender una ciudad.
Este sentimiento del que hablamos, esta pasión que como una llama movilizó a Sergio, tiene un aditamento adicional, y este es que el autor mantuvo una fructuosa amistad con el destacado historiador Pablo Granado, quien en cada encuentro le fue dejando de herencia el conocimiento y los consejos. Así el autor de “Villa Nueva. Un pueblo con historia” supo transmitirle a un amigo diferentes enseñanzas que Sergio supo capitalizar.
Así comienza nuestra nota de hoy, cruzamos el puente para conocer un poco más sobre este aporte fundamental para nuestra historia.


         Por Darío Falconi
eldiariocultura@gmail.com




-Además de ser docente, haz sido Director de Cultura de Villa Nueva, ¿qué nos podés decir sobre la cultura de esta ciudad y tu paso por la gestión gubernamental?
-En 1999 Marcelo Frossasco me convoca para elegir una comisión de gente relacionada con la cultura, él quería que fuera elegida por sus pares. Me eligieron a mí y Don Pablo Granado quedó como Director de Cultura Honorario. Yo ya lo conocía de antes, y él siempre me hablaba de una cosa y de la otra, me decía qué había que hacer y qué no, que tuviera cuidado con tales situaciones, etc… me dio muchos concejos. Él siempre me decía, mi libro llega hasta una determinada fecha, pero “hace falta una continuidad”. ¿Continuidad en qué sentido? le preguntaba yo. Él me respondía “vos te vas a ir dando cuenta”.
En 2001 falleció mi padre y no me podía dedicar exclusivamente a esto; estuve casi cuatro años de gestión. Tenía un grupo de gente que me ayudaba y dos personas que hacían de secretarías que fueron muy importantes para mí. En Villa Nueva podés encontrar las opiniones más disimiles, aquí hay gente que le gusta la música clásica, la danza clásica y el folklore, por ejemplo… hay que hacer un equilibrio. En la gestión veíamos que ciertas cosas eran necesarias, como crear un concurso nacional de poesía, porque la gente necesitaba expresarse; había certámenes, pero no estaban institucionalizados por el estado. Lo mismo como las artes plásticas, que había una demanda muy marcada. Se abrió un abanico muy importante, eso ha perdurado en el tiempo. Haciendo un balance ya con cierta distancia en el tiempo, nos damos cuenta que era necesario, hay gente de todo el país que participa. Tuvimos la buena idea de pasarlo por Concejo Deliberante, para que esto tenga continuidad, esté quién esté. La parte cultural no puede seré tomada por el intendente de turno.

-Muchas veces sucede que un nuevo gobierno derriba todo lo que se hizo en el anterior y de esa manera no es posible avanzar.
-Lamentablemente se piensa que la cultura es un gasto y no una inversión, lo veo también en educación. Lo veo con el idioma, los alumnos piensan que saber un idioma le da un plus para su formación; pero las autoridades piensan que no es así. El hacer idiomas les permite después el perfeccionamiento en diferentes miradas, diferentes campos, diferentes países… sobre todo con la Globalización. Es una inversión a futuro.

-En ese marco donde la cultura no ocupa el lugar que debería, ¿cómo surge la idea de hacer este libro tan particular?
-No soy historiador, ni profesor de historia; pero estas conversaciones que siempre tuvimos con Pablo Granado me ayudaron mucho. Él siempre dejaba ver que había ciertas cosas que se debían hacer, aunque a veces no me precisaba qué. En 2001 empecé a escribir notas sobre Villa Nueva. De a poco, caí en la cuenta de que lo que me quiso decir Pablo tenía que ver con los barrios; sobre eso no había nada orgánicamente escrito, cómo surgieron, etc… Mis notas las publicaban en revista “La Hoja de Villa María”, pero era acotadas por el espacio. Esta tarea me hizo ir a hablar con la gente, con los primeros pobladores… pero también tuve que hacer otras tareas como irme al Concejo Deliberante a ver que había sobre cada barrio (ordenanzas, venta de loteos, decretos, etc.).

-¿Cuáles son las particularidades de este libro?
-Organizar el libro me llevo nueve meses, empecé en enero… pero tengo material de 2001. Había cosas que me quedaban truncas y debí volver a las fuentes a indagar un poco más. Me pareció bueno no tocar nada de lo que fue la historia de Villa Nueva de Don Pablo Granado, que fue la parte histórica, antigua, los pueblos originarios, la fundación, etc. ahí estaba el punto de inflexión que hacía falta, de alguna manera, continuar. Este libro no es estrictamente la continuidad, pero contiene los hechos correspondientes al siglo XX. Quería que fuera didáctico, porque los chicos ven en la escuela la historia de los barrios. Me preocupé y me ocupé de indicar las primeras personas que habitaron, pero también qué quedó en el camino, como por ejemplo el club de fútbol de Barrio Floresta o la Radio Río del Barrio Residencial América, una radio muy importante en su momento y que después cerró sus puertas... Quería que quede plasmado en el libro para que la gente sepa que hubo tal cosa.

-¿Qué es Villa Nueva para Sergio Basualdo?
-Mi vida.
He tenido una infancia y juventud feliz en Villa Nueva, tengo parte de mi familia aquí. Siempre volver a Villa Nueva fue un placer, con sus cosas buenas y sus cosas malas. De adulto y de la mano de un intendente que depositó en mí la confianza para llevar a cabo un trabajo que aprendí con las mejores ganas. En esa tarea tuve una persona muy grande intelectualmente, como Pablo Granado, que me ha dado muchas lecciones de vida y gracias a él y la gente, pude cumplir satisfactoriamente la parte del funcionario. Cada persona podrá decir si fue o no fue así, pero yo me siento muy agradecido porque creo que no es común que salgas a la calle y que la gente te salude muy bien y que te digan que hiciste las cosas bien. Esas cosas te llenan, más allá de que te vaya bien en lo laboral y que no tiene nada que ver con lo que vos hacés. Tengo la satisfacción de ser villanovense. Villa Nueva me ha dado todo y creo que uno siempre vuelve a sus raíces y por eso le estoy muy agradecido.

-Y dejar un libro como éste es una manera de devolverle a la ciudad lo que te dio, ¿verdad?
-Exactamente, de alguna manera esta es una devolución hacia Villa Nueva y la satisfacción de que mi paso por la ciudad no ha sido en vano. Es una satisfacción personal, no busco la parte lucrativa, es devolver lo que a uno le han dado, como la Escuela Mitre, que fue allí donde aprendí mis primeras armas... Esta tarea me lleva mucho tiempo porque lo hago como un hobby, pero también como una catarsis, porque esto te da placer, es un cable a tierra.

Sergio Basualdo ha dado vida a un libro necesario, que pone un ladrillo más a la pared de la construcción de una ciudad en el mundo. Un ladrillo más que va creando ese muro invisible que nos pone a reparo del los fuertes vientos del olvido, vientos que se llevan las historias con la vida de sus pobladores y que si no son inmortalizadas con aportes como este, corremos el peligro de perder piezas fundamentales en la construcción de un pueblo. Piezas, que ayudan a armar un rompecabezas y delinear un camino hacia el futuro.







ZAMBA DE VILLA NUEVA
de Héctor Arnoldo Díaz


Despertando está el sol
bello es tu amanecer,
Villa Nueva de mi alma
perfume y calma
sueños y amor,
serenatas de amigos
de quién les digo
¡qué nobles son!

En tus noches de paz
bajo tu luna vi
patios color de antaño
que por tus años
los quiero más;
ventanales con rejas,
techos con tejas,
¡dulce cantar!

Frente a tu plaza está
majestuoso de amor
el Templo donde todos
oran y piden
con devoción;
es porque a Villa Nueva
no le ha faltado
la voz de Dios.

Palidece tu sol
si por tus calles van
tus mujeres hermosas,
dulces; graciosas,
cual un cantar;
Suaves como tu río,
con aire y brío
que hacen soñar.

Si me pongo a cantar
mi guitarra también
me recuerdan con pena
las horas buenas
que allá pasé;
tintillo, asado tierno
en el fraterno
rincón de Alem.





(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 11 de diciembre de 2011.
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