domingo, 25 de julio de 2010

Poemarios de Susana Zazzetti y Fernando de Zárate

POEMARIOS DE
SUSANA ZAZZETTI
Y
FERNANDO DE ZÁRATE
Siempre digo que Villa María es cuna y casa de poetas.
En esta ciudad que ha parido y ha adoptado a tantos escritores a través de los años; pareciera ser, que últimamente se han multiplicado. Esto no es casual, los talleres literarios, los medios de prensa, la llegada de nuevas opciones para publicar, la tecnología, la comunicación, la instalación de lugares de estudio y desarrollo cultural… en fin, Villa María se ha configurado como un lugar propicio, un espacio donde la palabra se ha enraizado y en la que se sigue cultivando la literatura, pero sobre todo la poesía.
Unos meses atrás, dos poemarios dieron vida a una nueva editorial en la ciudad. Los volúmenes llevan por nombre “El hilo que sostiene” y “Brumario”, de los poetas Susana Zazzetti y Fernando de Zárate, respectivamente.
Cierta resistencia ética de usar este espacio con fines propios, ha hecho que no demos cuenta de estos lanzamientos en su momento; sin embargo, los autores que publican en este sello que me pertenece, no pueden quedar relegados por este factor. Así es que, entre luchas internas y otras disquisiciones, hemos decidido dedicar el espacio de hoy a dos autores locales y sus dos libros.
Les presentamos en esta oportunidad, algunas lecturas posibles de estos poemarios. Por un lado, tanto la poetisa chilena Juany Rojas, como el escritor y periodista de Israel Andrés Aldao dan una impresión del quinto libro de Fernando de Zárate; y por el otro, algunas palabras referidas al tercer libro de Susana Zazzetti. Ilustrarán una mínima selección de textos extraídos de sus recientes libros y las portadas los mismos.
Hasta el próximo domingo.






BRUMARIO I
Por Juany Rojas
Poeta - Chile


Brumario, libro de poemas breves que se van desenvolviendo como parte de un único lienzo de tristeza en el que se han estampado las horas y los matices de una dolorosa miseria que se gesta en la tierra y, de un estado interior, de un deseo, que se proyecta en el cielo y que es lo que quisiéramos para la sanación del alma. Aquí son el hombre y la tierra los que están heridos de muerte, y el hablante lírico se conduele de este morir hasta sangrar, siendo de esta cisura desde donde brota su palabra.
Brumario, desde mi mirada, se comporta como un álbum fotográfico del dolor y la desesperanza. Cada uno de sus poemas es como una fotografía hablada, una instantánea que revela una realidad cruenta y descarnada, en la que transitan destellos brumosos, luces y sombras plasmadas con un lenguaje sin adornos, puro y sucinto. Y son estas fotografías las que nos van mostrando un paisaje terrenal y tan actual, poblado del mayor desamparo, el abandono y la precariedad y luego, un paisaje de cielo, pero de un cielo en el que Dios está ausente, en el que no caben los milagros, porque estamos sumidos en un tiempo inexorable que, inevitablemente nos conduce hacia la muerte. Un tiempo, en el que sólo a veces nos encontramos con la presencia de los ángeles, pero éstos no nos iluminan, por el contrario, nos hacen sentir un mayor desamparo, pues son ángeles feroces, de vapor, o de hilo. Un tiempo donde la fe parece aflorar a deshora, como un último recurso, porque la hemos olvidado hace mucho. Y veo no sólo la muerte propia del hombre, sino la agonía de nuestro entorno, porque Brumario también pareciera ser un lamento por la inconciencia humana que lacera y destruye elementos vitales. Es así como en sus poemas encontramos ciertas claves ecológicas que nos llevan a una profunda reflexión: “...el final/ vendrá/ con la inútil/ palabra/ sofocada/ en la garganta/ agua/ agua …no llueve/ no hay sol… todo cielo/ crudo oleaje/ curvas del fuego… desencuentros/ derrotas anunciadas/ laberintos sin Dios/ acampan/ donde muere/ el viento/ sin tierra/ prometida.”
Brumario, de Fernando de Zárate, es un poemario que reclama, grita, denuncia con fuerza a pesar del dolor y a pesar de ese puñado de arena cerrándole la boca, pues a través de su palabra se proyecta la de tantos otros que no tienen voz.


BRUMARIO II
Por Andrés Aldao
Escritor y periodista – Israel


Fernando de Zárate presenta este flamante poemario en Villa María, un vergel de creadores de poesía... El autor me ha concedido el privilegio de escribir una líneas sobre su tarea de orfebre, de unir ideas, pensamientos y convertirlos en poemas. En el presente caso, Brumario. Las opiniones que emito parten de mi criterio de lector, y no de crítico literario.
La poesía son los poetas. No hay un axioma único, total. Pero hay sí una condición para definirlos... Cada poeta trae a cuestas su mundo, sus vivencias, el recorrido íntimo de su experiencia existencial con los “otros” y el universo.
Estos nuevos poemas de Fernando de Zárate demuestran que en este riguroso creador hay dos vertientes que se aglutinan en la intersección de la escritura y el pensamiento, que se fusionan en una simbiosis inequívoca, en la conjugación infalible del lenguaje y el escalpelo crítico de su pluma, con la libertad de pensamiento y la creatividad de su poesía que no oculta, no concede, es intransigente hacia lo trivial y el lugar común. En resumen, una poesía profunda que no deja nada al azar.
El poemario consta de dos partes: ‘Asuntos de la tierra’, la primera, y ‘Asuntos del cielo’ la segunda. Ya en su primer poema de Zárate nos enuncia su modo de abordar el tema: “ahora,/ un adentro/ donde sangro/ me sacude/ no tengo grito/ ni palabra,/ estoy puesto/ - niebla y fragmentos -/ alrededor/ de lo que/ cae.”
Una estética intimista, dramática y conmovedora preside el inicio de su tarea de artífice, que se extiende a lo largo del poemario. Pero el poeta no se repite ni se agota: cada poema tiene una corteza distinta que va definiendo la creatividad imaginativa del autor: “no fue/ lluvia/ el único detalle/ de sus párpados/ también/ colgaron/ atardeceres/ sin/ costuras.”
‘Asuntos del cielo’, a su vez, posee una sutil ironía, escepticismo e interrogantes que insinúan la réplica certera del poeta: “es difícil/ creer/ sin/ ver/ los milagros/ ocurren/ siempre/ cuando/ no estamos.” Ésta es una de las definiciones que caracterizan a la segunda parte de Brumario.
Imposible citar los versículos de la obra. Cada uno es definición espiritual y estética del estilo poético de Fernando de Zárate. Los lectores hallarán un gran placer en la escritura y el pensamiento de este autor, consagrado y profundo.


POEMA 11 (asuntos del cielo)
Fernando de Zárate


detrás ;
palabras y muchedumbre
después
panes
y peces :

síntesis del prodigio .

- - - - - - - - - - - - - - - - - - -

POEMA 15 (asuntos de la tierra)
Fernando de Zárate

preguntarse :

por qué
a
los débiles

el repique
del dolor

habiendo
tantos .

- - - - - - - - - - - - - - - - - - -

POEMA 11 (asuntos de la tierra)
Fernando de Zárate

un puñado
de carne
y
osamenta

un oficio
aprendido ,

precio
de vivir
en versión
original .

EL HILO QUE SOSTIENE
Por Darío Falconi


Gruesos y tensos son los hilos que sostienen a Susana.
La poesía de su último libro me la hace imaginarla así. La palabra se va retorciendo, se va conformando en pequeños filamentos que se unen y se hacen cada vez más grandes, como una cuerda, de esas que no sólo nos cuidan del abismo, sino que nos ayudan a trepar hacia la salida.
Una treintena de poemas se enmarcan en las páginas de este libro, donde la tristeza, la soledad, y el silencio están presentes; aún así, hay una esperanza, una manera de mantenerse y una decisión de cicatrizar las heridas. En “El hilo que sostiene” (El mensú, 2010), nos encontramos a otra poetisa diferente a la de “Cuando todo el silencio era mío” (autor, 2008), y más aún a la de un “Un vuelo de gaviota” (autor, 2006). Una poetisa crecida, que se renueva a cada instante y que en la escritura de breves versos, logra una atmósfera en donde se dicen algunas cosas y se completan las restantes. Una poesía que indaga y llama a la reflexión. Una escritura que nos hace partícipes y en la que es posible vernos como en el espejo de un charco, a veces con reflejos un tanto claros, otras con distorsiones, pero siempre matizado con la sensibilidad que caracteriza a la autora.
A simple vista parecieran escasos tres poemarios, para una poeta con tantos años en el oficio como Susana; sin embargo esta realidad obedece a que ella ha sabido darse a los demás. Una mujer que arrancó de sus silencios los versos más bellos, que les dio (y da) las herramientas a quienes empiezan a cultivar la palabra, que brinda andamiaje a sus pares, que promociona a los escritores de la ciudad y alrededores a través de Artesanías Literarias, que prologa cantidad de libros, que ofrece su tiempo (del que muchas veces no posee) para brindar el apoyo que otros escritores necesitan…
Decíamos en la introducción de este suplemento de hoy, que la poesía se ha enraizado en la ciudad y sigue dando sus frutos. Pero no basta con el humus poético que hay en esta tierra, hay que complementarlo con el trabajo laborioso y delicado de los sembradores como Susana, que con esas manos de madre, de mujer y de poeta, nos tiende sus hilos y nos hace un poco más felices.


POEMA 30
Susana Zazzetti


¿qué haremos
por la mañana
cuando aúlle el lobo
frente al hombre
que va a morir?


- - - - - - - - - - - - - - - - - - -

POEMA 10
Susana Zazzetti


afuera es menos noche.
adentro,
cabe el grito entre las uñas.
no es mi boca la que huye por el patio.
es la boca de otra,
buceando con sed
el nombre que no vuelve.
el nombre sepultado
en los surcos alambrados de tristeza.


- - - - - - - - - - - - - - - - - - -


EL HILO QUE SOSTIENE
Susana Zazzetti

ahora
toma el hilo.
la aguja.
la aguja que sostiene el hilo
y remienda las heridas.
cose.
desaparecen
planos inconscientes.
se va poblando
de a poco esta tela.
- ese baldío -
los fragmentos se juntan
agudamente unidos.
se transforma
el mapa encubierto
y en esa superficie
entierra
hilachas de sí misma.

(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del Paìs, domingo 25 de julio de 2010.-
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