lunes, 1 de septiembre de 2008

Carlos Gazzera (Director EDUVIM) 1ª Parte

ENTREVISTA A
CARLOS GAZZERA
DIRECTOR DE LA EDITORIAL UNIVERSITARIA VILLA MARÍA
(Primera parte)

Textos de Darío Falconi
Fotos de la Feria del Libro por Pablo von Düring


Había abandonado la ciudad por segunda y definitiva vez en 1988, aunque nunca imaginó que las vueltas de la vida no dejarían de vincularlo a su ciudad natal. Si bien volvía esporádicamente a Villa María para visitar a su madre y amigos, no lo haría con tanta frecuencia hasta 2003. Había obtenido por concurso un cargo auxiliar en la UNVM y por ese motivo se trasladaba desde la Capital de la provincia para dictar clases en el (por aquel entonces) Profesorado en Lengua Castellana. Sin embargo, no se contentaría solamente con el desarrollo de esa función, si hay una palabra con la que lo pudiese definir a Carlos Gazzera, esa sería inquieto. Su amplia capacidad creadora y organizadora lo hacen inmiscuirse en los distintos astros del orbe cultural. Carlos, es un preocupado por generar esos espacios donde se puedan difundir los proyectos, confrontar las ideas, mostrar lo que se produce en frente de nuestros ojos pero que muchas veces no podemos ver. Decía que es un inquieto, ya que además del dictado de las clases en Villa María, comenzó a organizar charlas y debates; presentaciones de libros; se metió en nuestro diario y retomó el suplemento cultural que muchísimos años dirigió el eterno Bernardino Calvo; proyectó el primer libro de rock de la ciudad y tantas otras actividades que, quizás inconscientemente, actuaron de excusas para volver a solidificar ese vínculo con la ciudad.
Cuando a finales del año pasado comenzó a esbozarse la idea de crear una editorial universitaria, las miras de las autoridades de la UNVM fueron puestas en él, por su sapiencia en las cuestiones editoriales. Carlos, es magíster en Comunicación y Cultura Contemporánea en el Centro de Estudios Avanzados (UNC); se encuentra cursando un doctorado; dirige proyectos de investigación relacionados con la literatura de la provincia de Córdoba; fue docente de letras de la UNC y de la UNVM. Se desempeñó como periodista cultural desde 1992 hasta hace meses en las páginas de La Voz del Interior, también colaboró asiduamente en La Gaceta de Tucumán. Desde el 2004 al 2006 fue coordinador de EL DIARIO Cultura de este medio. Colaboró en múltiples revistas culturales. Integra los Consejos de Redacción de las revistas académicas: INTI (Providence Collage, EE.UU.) y La Pecera (Mar del Plata). Sus trabajos de crítica literaria han sido publicados en EE.UU., Italia, Brasil, Israel, España y México. Entre 1995 y 2001 dirigió la revista-libro “TRAMAS, para leer la literatura argentina”. Sus últimos libros son: “Fragmentaciones. Poesía y poética de Alejandro Schmidt” (2003) en colaboración con María Teresa Andruetto, “Panorama de la literatura brasileña” (2004), “Ficciones del Horror” (2006) con Carlos Surghi y “rock_vm. El rock de Villa María en el nuevo milenio” (2007) con José Azocar y quien escribe estas líneas.
Empapado de todo lo referente a las cuestiones editoriales, decidió aceptar un desafío trascendente que posee dos caras; por un lado, el mérito por su intensa labor cultural y por el otro, un compromiso enorme para con el destino de una universidad en crecimiento y la cultura de este pueblo. La Editorial Universitaria Villa María (Eduvim) fue creada por el voto unánime de los miembros del Consejo Superior de la UNVM y fue presentada en el marco de la VII Feria del Libro realizada el mes pasado, con un foro de editores y editoriales universitarias del país, en medio de cortes de ruta producto del “conflicto campo-gobierno”. Con un par de meses de vida la Eduvim ya posee dos títulos publicados y se prevén un importante número de textos para esta segunda mitad del año.
Desde éstas páginas convocamos a su Director Editorial para que nos cuente (en dos entregas) sobre este emprendimiento inédito en la ciudad.


—¿Cuándo tomó conciencia de la necesidad de una editorial en Villa María?
—Yo diría que la cuestión de la existencia de una editorial no pasó nunca ni por mi ocurrencia ni por mi voluntad. Creo que el planteo de la existencia de una editorial es el resultado de una maduración socio-cultural de la propia Villa María-Villa Nueva. Y como en muchos otros casos en la historia de las sociedades, es el Estado el que tiene que dar el impulso inicial. Villa María necesitaba, desde hacía un tiempo ya, la creación de un espacio editorial que no solo retuviera en la ciudad las publicaciones de los libros que nuestros autores e intelectuales producen sino que también se constituyera en un verdadero sitio desde el cual fuera posible patrocinar, alentar e incentivar la publicación en forma de libros. Por eso digo que no se trató ni de una ocurrencia ni de una iniciativa personal. Sí diría que hubo una voluntad política en un sector de la dirigencia cultural de la ciudad que vio que la creación de una Editorial era ya una necesidad insoslayable. En esa dirigencia destaco la voluntad política del rector de la UNVM, Martín Gill, de los funcionarios de la Universidad Nacional de Villa María que supieron impulsar un proyecto que fue votado por unanimidad por el Consejo Superior. Lo mío se resume a un simple trabajo profesional. Para mí, en lo personal, es un gran desafío, pero también un verdadero orgullo que, como villamariense, esa dirigencia se haya fijado en mi trayectoria, en mi curriculum, para confiarme esa responsabilidad.

—¿Qué significa ser una "editorial universitaria"?
—Significa asumir la vasta trayectoria que las Editoriales Universitarias han tenido para la historia cultural y social de nuestro país. Desde EUDEBA (Editorial Universitaria de Buenos Aires) hasta Editoriales Universitarias como la de la Universidad del Litoral (Santa Fe), muchos libros que hoy integran el acervo cultural del país y del mundo no hubieran sido publicados. Pienso en dos ejemplos claves de la cultura argentina en el mundo y que tienen a estas dos editoriales como protagonistas: el Martín Fierro de José Hernández con las ilustraciones del maestro Castagnino (Eudeba, 1962) o bien las Obras completas de Juan L. Ortiz (Litoral, 1996). Una Editorial Universitaria significa colocar la masa de recursos intelectuales, críticos y económicos de la Universidad al servicio de la comunidad que la sostiene. Significa el más contundente puente de vinculación entre comunidad académica-científica con la sociedad civil.

—¿Cuál es la situación actual que atraviesan las editoriales de las casas de altos estudios?
—Nuestro modo de presentarnos en la sociedad como Editorial fue patrocinando un evento de tipo académico cultural: un Foro de Editores y Editoriales Universitarias. Allí pudimos colocarnos en un debate nacional que parece estar comenzando. En sintonía con el debate que viene desarrollando la comunidad académica-científica en argentina sobre los modos de hacer ciencia, las formas en que las Universidades desarrollan conocimiento, el valor que las investigaciones tienen en el seno de la Universidad, sumado a los debates sobre cómo cuantificar los impactos sociales que esas investigaciones tienen en nuestra comunidad, los Editores de las Editoriales Universitarias comenzamos a preguntarnos qué tipo de libros debemos hacer. ¿Los libros que quieren nuestros docentes y nuestros investigadores son los libros que necesitamos? ¿Cuál es el límite o parámetro? ¿Importa o no importa el mercado? ¿Cuál es el mercado de nuestros libros? ¿Qué hacemos frente a ese mercado?

—¿Cómo es el panorama editorial que usted ve en nuestra ciudad?
—En Villa María hay un mínimo e incipiente panorama editorial. Es muy pequeño pero es interesante que exista. De ese estadio hay que salir para crecer. Tengo para mí la esperanza que Eduvim genere con su onda expansiva una movida editorial en Villa María. Estaría muy bien si en un par de años Eduvim hubiera fomentado la existencia de otras Editoriales en la ciudad y la región, y lo que es mejor aún, alentado la mejora de calidad en la producción de libros. Nuestra Editorial Universitaria no puede pensarse fuera de una escala nacional. No puede ser de otro modo. Nuestra Universidad Nacional nos exige ciertos parámetros de comparación con editoriales de otros lugares del país y nos impulsa a ser una Editorial con un nivel de desarrollo comparable a la de Buenos Aires, Litoral, Jujuy, Mar del Plata, Quilmes, Córdoba, Río Cuarto, etcétera. Tengo la certeza que ese nivel que puede aportar Eduvim contribuirá a elevar los indicadores no solo de producción de libros en la ciudad sino también de calidad. Esto seguramente será posible si todo el círculo que hay alrededor del libro tiende a completarse: por ejemplo, que algunas de la las imprentas de Villa María con una clara capacidad de modernización se decidan a darle al rubro del libro una importancia que hasta aquí, al parecer, no le han dado y realicen algunas inversiones; implica también, la toma de conciencia de profesionalizar los recursos humanos que la ciudad tiene: que los editores asuman riesgos y contribuyan a formar un espacio profesional de la edición, generando también un mercado interno de libros con colecciones económicas, donde los libros salgan corregidos y con diseños atractivos más allá del mercado interno. Para completar rápidamente el panorama: más libreros, más lectores, más periodismo especializado…

—¿Qué opinión le merecen las ediciones de autores muy comunes entre los escritores locales?
—Las ediciones de autor son algo muy valioso: muestran el convencimiento que ese autor ha tenido en su obra. Prefiero una obra de autor, con limitaciones, con errores, con defecciones y no el autor inédito por siempre. Sin embargo, las ediciones de autor tienen un gran problema y es que detienen el crecimiento de un mercado editorial. Por lo general el autor hace su edición, trata de vender unos pocos libros para pagar la edición y después, inunda el mercado con libros regalados. Y entonces, todo el convencimiento que tenía en un primer momento de sacar su libro, de poner dinero de su bolsillo para que el libro saliera, lo derrocha ahora cuando lo termina regalando. La próxima vez los que pagaron por el libro van a decir, “para qué voy a pagar por el libro de tal si después de un tiempo me lo regala…” Los autores no deben regalar libros. Los autores deben fomentar que sus libros se vendan. Como Editor pretendo que los autores no regalen sus libros y yo, como contrapartida quiero garantizarles a los autores que sus libros saldrán a precios razonables… Mi desafío es que los libros de Eduvim sean accesibles a la gran mayoría de los lectores.

—¿Cuál es la estructura actual y cuál la que proyecta Eduvim?
—La estructura de Eduvim es aún mínima. Sin embargo, tampoco pienso en una estructura sobredimensionada. Pienso que hay que ser responsable del uso que le damos a los dineros públicos. En ese sentido, sostengo que desde la UNVM debemos potenciar los recursos humanos que tenemos para que la ecuación sea: producir con los mínimos de los recursos los máximos resultados. Eduvim debe dar muestras de una eficiencia no solo económica sino de responsabilidad institucional. Eduvim tendrá una estructura de coordinación y de producción mínima y potenciará a través de la tercerización todos los trabajos que son inherentes a la publicación de libros.

—¿Dónde se imprimirán los textos?
—Como usted sabe, la administración del dinero público tiene mecanismos muy estrictos de control. Nuestro desafío es reunir la justa proporción entre calidad y precio. Con el desarrollo tecnológico del mundo de la impresión, no tiene sentido que la UNVM invierta dinero en máquinas para imprimir. Tenemos a mano muy buenas imprentas del Estado y muy buenas empresas en Córdoba y Buenos Aires que nos garantizan calidad y costos razonables. Mi deseo es que las industrias del rubro en Villa María inviertan y se coloquen a niveles operativos similares a los de Bs. As. y Córdoba. Sabemos que si bien esas grandes industrias gráficas de Buenos Aires y Córdoba están en mejores condiciones de brindarnos precios y calidad, estamos dispuestos a apoyar emprendimientos regionales que se acerquen a nuestras necesidades. Vengo de La Rioja: hace diez años allá no se hacía más que fotocopias y duplicaciones defectuosas. Cuando había que imprimir un libro, los autores se venían a Córdoba. Hace unos seis o siete años se creó la ley del libro y la industria gráfica de la ciudad creció de tal manera que no tiene nada que envidiarle a Córdoba, Rosario o Tucumán. Espero que en Villa María eso ocurra en la próxima década. El desafío está planteado.
(*) Publicado en EL DIARIO DEL CENTRO DEL PAÍS, el domingo 20 de julio de 2008.-
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