domingo, 18 de noviembre de 2007

Ricardo Irastorza

CONTADOS MOMENTOS CON RICARDO IRASTORZA
ANTICIPO DE PRESENTACIÓN EN LA BIBLIOTECA MARIANO MORENO



Una vez más, el Programa Permanente de Extensión y Perfeccionamiento en Literatura Argentina y Cordobesa del Profesorado en Lengua y Literatura (UNVM), posibilita que más escritores cordobeses sigan visitando nuestra ciudad para presentar en sociedad sus trabajos. La próxima cita es mañana lunes, a las 19:30, en las instalaciones de la Biblioteca Municipal Mariano Moreno (Medioteca), donde el escritor Ricardo Irastorza, socializará “El deseo y las sombras”. Este segundo libro del escritor y editor de revista científicas será presentado por la Lic. Beatriz Vottero, docente de la mencionada Casa de Altos Estudios.
A unas horas de su arribo a la villa, Irastorza aceptó gustosamente responder algunas preguntas que reproducimos a continuación.

EL DIARIO Cultura: -¿Cómo podría describirnos el contenido de "El deseo y las sombras"?
Ricardo Irastorza: -Es una obra dividida en dos partes: una primera, llamada “Contados momentos”, con siete cuentos que van del realismo a lo fantástico, o incluso al absurdo; la otra lleva título que le da el nombre al libro, y está integrada por nueve relatos que giran sobre el tema del deseo.

EDC: -¿Con qué se va a encontrar el ciudadano villamariense y villanovense que se llegue a la presenciar la socialización de este trabajo? ¿Qué espera encontrar usted del público local?
RA: -No creo poder anticiparle nada al respecto. Mi anterior libro, “Los pecados interiores”, fue presentado en la Universidad Nacional de Villa María ante un público mayoritariamente universitario. En esa ocasión fue una presentación colectiva a cargo de alumnos y docentes. Ahora será en la medioteca, que todavía no conozco, y la presentación estará a cargo de la Lic. Beatriz Vottero.

EDC: -En una entrevista dijo que el cine fue la expresión que ha dejado más marcas en su prosa, ¿cuánto de cine hay en este libro?
RA: -Una cosa es lo que digo yo al respecto y otra lo que pueda opinar quien lea el libro. En mi primera obra (“Qué va a haber en la Francia”) la influencia del cine era fácilmente reconocible: hay allí cuentos que tienen una trama cinematográfica, incluso uno es casi una road movie. En “El deseo y las sombras” esas marcas tal vez no sean tan manifiestas, pero no tengo dudas de que están.

EDC: -Usted posee experiencia en el campo de edición, ¿qué tan difícil es editar un volumen literario en el interior del país?
RA: -Es posible que editar no sea tan difícil. Al menos es mucho más accesible que hace algunos años (me estoy refiriendo a la cantidad de imprentas y editoriales disponibles, no a facilidades económicas). El problema es que las imprentas se ofrecen como editoriales y gran parte de las editoriales del interior funcionan como imprentas. Esto es, editan el libro y le cobran al autor, y se desentienden de lo demás. Luego viene la distribución y la difusión y prensa, que son las otras patas de esta mesa, y allí es donde los autores habitualmente quedan desprotegidos. Entonces se manifiesta la triste realidad: distribuir no es fácil y, desde el interior, el alcance es limitado; además, la obra puede ser muy buena, pero si no tiene difusión los libreros la tendrán en exhibición poco tiempo. Y en todo esto —alcance, prensa, permanencia en los medios...— la competencia con las multinacionales de la edición es simplemente desleal.

EDC: -¿Conoce el trabajo de algunos escritores de la zona sur de Córdoba? Si su respuesta es afirmativa, ¿quiénes? ¿Qué opina de sus trabajos?
RA: -No, no conozco nada de lo que se escribe en el sur. Más allá de que últimamente leo poco, supongo que mi desconocimiento guarda alguna relación con lo que acabo de decirle respecto a la distribución y difusión en el interior.

EDC: -En la medida que un escritor va publicando sus producciones, ¿la tarea se vuelve más difícil o más ardua? Mientras compone, ¿Qué procesos realiza en la actualidad que antes no hacía?
RA: -Si la pregunta se refiere al acto creativo, puedo afirmar que me exijo más. Antes podía escribir un cuento casi de un tirón. Ahora no. Escribo y reescribo varias veces un párrafo o una frase, me detengo por tiempo indefinido cuando una palabra no me gusta, o dejo el cuento en suspenso —a veces de un año para otro— si algo no me convence. En esto es posible que tenga algo que ver mi actividad laboral. Yo edito una revista científica, llamada “Agriscientia”, y en la prosa científica no hay espacio para la imprecisión.

EDC: -Su experiencia en concursos ganados no ha sido buenas, ¿cree aún en estas prácticas? ¿Son relevantes para un escritor?
RA: Mi experiencia ha sido con organismos oficiales. En efecto, obtuve una mención en el Concurso “Memoria por los Derechos Humanos”, organizado por la Cámara de Diputados de la Provincia de Córdoba, cuyo premio era la publicación de un libro para distribuirlo en las escuelas. Nunca se hizo, y todos mis reclamos no tuvieron respuesta. Con el premio Luis de Tejeda, que gané en el año 2000, pasó algo parecido: la Municipalidad de Córdoba no cumplió con su responsabilidad de editar la obra y yo tuve que hacerme cargo de ella. Para ambos compromisos de edición estaban las partidas asignadas. De esto podemos inferir, por un lado que esos fondos se utilizaron para otra cosa, quién sabe qué; por otro, que esto que llamamos cultura se usa con fines publicitarios, algo así como hacer exhibición de alimentos (migajas, por otra parte) ante necesitados, y cuando se ha logrado generar un buen ruido, dárselos a otros. En síntesis, no sólo ya no creo en estas prácticas, sino que me parecen perversas.
(*) Publicado en EL DIARIO DEL CENTRO DEL PAÍS, el domingo 18 de noviembre de 2007.-
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