lunes, 1 de noviembre de 2010

Entrevista a Rubén Rüedi. Historia y literatura

Entrevista a
RUBÉN RÜEDI
Historia y Literatura:
ALIMENTO PARA QUE LOS NIÑOS CREZCAN



Es innegable la explosión editorial que está ocurriendo en Villa María. Desde hace unos años a esta parte se han publicado una abultada cantidad de libros de autores locales. La creación de nuevas editoriales y el mayor acceso a la tecnología, han posibilitado que haya varios polos de producción de libros de quienes siempre mostraron sus escritos, y han abierto la puerta para que otros, que lo hacían en soledad, se estén animando a develar lo suyo. Pero además de esa cantidad y calidad en los libros, el abanico de temas se va desplegando cada vez más para mostrar otros géneros, además de la reinante poesía.
Ahora le toca el turno a los más pequeños, quienes han tenido su época de gloria con Edith Vera y que han disfrutado de textos y propuestas de otros escritores como Lelia Frías, Griselda Rulfo, Mercedes Espinosa de Peretti, Alicia Perrig, entre otros.
Es Rubén Rüedi, el Director del Archivo Histórico de la ciudad, reconocido escritor local, autor de varias novelas, poemarios y textos diversos, quien ha dado un giro al género conjugando dos de sus pasiones: la historia y la literatura infantil. Desde hace unos cuantos años, Rubén viene trabajando incansablemente con los niños y para ellos con el proyecto “Caminitos de la historia”. Este recorrido le ha traído grandes satisfacciones y le ha permitido ver un espacio que estaba descubierto y descuidado.
Es por ello que el próximo viernes 5 de noviembre a las 20:30 en la Escuela Dr. José Bianco (Belgrano y Mendoza) presentará el primero de varios volúmenes, que buscarán rescatar la historia local, pero contada para ellos. “El zoológico de Salomón” es un texto bello en el que se nos narra como llegó a desarrollarse el primer zoológico de la ciudad. En un puñado de relatos que se concatenan, se nos cuenta como, Salomón Deiver vino a Villa María con su cámara de fotos y de qué manera llegó a afincarse en la ciudad y en el corazón de mucha gente. Para ello, el autor de “Antonia” y “Matria” hace uso de los recursos que tiene a mano y plantea desde un principio los interrogantes iniciales sobre qué es la historia, cuándo comienza y cuando se termina. Nos ubica espacio-temporalmente a través de una línea de tiempo adornada por algunas postales de la ciudad y contiene además los dibujos del “Negro” Díaz que amenizan la lectura.
Un proyecto sin igual, que como muchos de los emprendimientos de Rubén, se hacen con el sudor de su frente y con dinero de su bolsillo. Esto merece la pena destacarlo, porque es frecuente en él, trabajar en libros que le son necesarios a la ciudad y que se costean de manera particular. Actitudes como estas deben ser valoradas y fomentadas.
Desde EL DIARIO Cultura nos contactamos con Rubén y le consultamos algunas cosas. Esto nos respondió:


─¿Cómo surge esta idea de combinar literatura con historia al alcance de los niños?
─La iniciativa se fue macerando a través del proyecto “Caminitos de la Historia”, por el cual vienen transitando los niños de las escuelas primarias de la ciudad desde hace cuatro años. Esta experiencia me sorprendió gratamente, dado el interés que despierta en los niños la narración de la microhistoria. Haciéndoles vivenciar la historia local los moviliza, reafirma la autoestima ciudadana y el sentimiento de pertenencia a la tierra donde vivimos.


─Qué mejor que hablarle a los niños sobre historia contándoles sobre el zoológico de la ciudad, ¿no?
─Elegí este tema por dos razones: la fascinación que despierta en los chicos saber que en una ciudad como Villa María haya existido un zoológico, con características tan pintorescas y, por otra parte los recuerdos de la infancia, ya que viví intensamente, como un niño más, aquel tiempo tan feliz para la ciudad. Además, es una posibilidad de reivindicar la figura de un hombre que tuvo tantos valores, como Salomón Deiver.

─¿Habrá nuevos libros en esta colección?
─“Caminitos de la historia” tiene que ver con la edición de libros y videos indicados para niños, con el fin de que se cuente con material de difusión sobre la historia de la ciudad. Me parece que es la mejor manera de construir ciudadanía e ir forjando nuevas generaciones de hombres y mujeres comprometidos con su tiempo.
El próximo libro, que ya está casi listo, les cuenta a los chicos la historia de la Plaza Centenario. Después sigue la historia de los puentes.
El producto literario que se edita se ve enaltecido por las magníficas ilustraciones del “Negro” Díaz, un maestro en el género.

─¿Creés que los niños son lectores en la ciudad?
─Interactuando con los chicos pude sacar conclusiones que me alientan en esta tarea: no sólo que los chicos son muy lectores, sino que demandan literatura que los identifique, que les cuente cosas referidas a su entorno, a su cotidianeidad.

─¿Cuál debe ser la función del libro infantil en el siglo XXI?
─La función del libro infantil en este tiempo, es constituirse en antídoto a la epidémica basura que se emite constantemente por los medios de comunicación masiva. El libro, objeto casi íntimo al que se puede acudir según los estados de ánimo que atraviesa la persona, acompaña el crecimiento del niño impidiendo que se les desplumen tempranamente las alitas.

─¿Qué autores locales o regionales te parece que han hecho un buen aporte por la literatura infantil?
─Edith Vera, en el género poético, es la autora local por excelencia de literatura infantil.

─¿Te sentís cómodo con este género? ¿Qué cosas te permite hacer la literatura infantil?
─Es un género difícil, en el que hay que ser muy cuidadoso, trabajar mucho, a pesar de su aparente simpleza. Me desenvuelvo con comodidad porque tengo la experiencia de interactuar con los niños cotidianamente. Hacer teatro infantil, como autor y actor, me sirve mucho.
Para quienes asumimos la literatura como un compromiso social, escribir para niños es algo así como echar ases de luz sobre el camino que lleva al futuro. Tratar de proyectar a ese niño, tan candoroso, inquieto, cristalino, lleno de buenas intenciones, con ampulosa capacidad de amar, hacia el hombre o la mujer del futuro.

─Rubén, ¿"la historia no termina nunca"?
─Mientras siga amaneciendo, un hombre despierte y cante un pájaro, la historia no termina nunca.

Y como la historia no se acaba nunca, les presentamos a continuación uno de los pequeños relatos del libro. En este caso, Salomón ya llegó a la ciudad y se ganaba la vida (o los días) sacando sus fotos características. Compartamos un poco las andanzas de este joven, que se verá envuelto en un gran problema…




EL SUEÑO CUMPLIDO
Por Rubén Rüedi

Pasaban los días y el joven Salomón tenía cada vez más éxito con su oficio de fotógrafo; pero una mañana de aquellas un hombre que había venido del campo en sulky le pidió que le sacara una foto junto al caballo.
El caballo seguía atado al sulky, el hombre se paró junto al animal mientras se alisaba los largos bigotes. Salomón le pidió que sonriera y cuando apretó el botón de la máquina salió un leve fogonazo, como siempre ocurría con las máquinas de antes.
Eso bastó para que el caballo se asustara y entre relinchos y corcoveos se desatara del sulky para salir corriendo, no sin antes pasar por encima de la máquina fotográfica del pobre Salomón, quien no podía creer lo que había ocurrido.
Su elemento de trabajo quedó hecho pedazos en medio de la calle.
Ya no servía ni como juguete.
Con la cabeza baja, Salomón caminó hacia el hotel de los Lombardo, entró a la habitación, se sentó en la cama y se puso a llorar.
Ya no tenía con que ganarse la vida. Pocos días después, sus ahorros se habían agotado y tuvo que dejar el hotel.
De día andaba por las calles pensando que podía hacer para subsistir. Por las noches dormía en algún vagón de tren. Y cuando los vagones estaban cerrados, pasaba la noche recostado en algún banco de la Plaza Independencia.
Así vivió durante varias semanas, pero nunca se dio por vencido.
Alguien le regaló un cajón de “lustrín” y otra vez tuvo con que ganarse la vida.
Los “lustrines” se dedicaban a lustrarle los zapatos a los señores.
Había muchos en Villa María. Cada uno tenía su “parada”, es decir el lugar donde se instalaba: en una esquina o en la puerta de algún bar.
Y también su propia clientela.
Poco a poco, Salomón se convirtió en el que más clientes tenía y eso significó, también, que pudiera juntar unos pesos y dormir otra vez en una cama.
Pero como lo que ganaba como lustrín no le era suficiente, se convirtió en “canillita”. Así les decían a los muchachos que vendían diarios en la calle.
Con sus dos trabajos, lustrín y canillita, Salomón comenzó a progresar ahorrando dinero.
El tiempo pasó y aquel muchachito que una mañana de mayo bajara del tren, ya no lustraba zapatos en las esquinas ni vendía periódicos en las calles. Se había convertido en periodista y tenía su propio medio de comunicación: el diario “Tercero Abajo”.
Ahora, era un respetable ciudadano que también se dedicaba a la política.
Y así fue que ganó las elecciones y llegó ser intendente. Tiempo después, fue elegido para ese cargo por segunda vez.
El día que ganó por primera vez las elecciones y el pueblo lo llevaba en andas por la calles de Villa María, con lágrimas en los ojos Salomón recordó la mañana en que bajó del tren, cuando el caballo le rompió la máquina de fotos, las noches durmiendo en los vagones del ferrocarril o en los bancos de la plaza.
Pero también recordó lo que siendo casi niño se había prometido a sí mismo: ser alguien en la vida. Y lo estaba cumpliendo.


(*) Publicado en El Diario del Centro del País, 31 de octubre de 2010.-

domingo, 24 de octubre de 2010

Carlos Manuel Villasuso. Sembrando semillas de tradición

Entrevista a:
CARLOS MANUEL VILLASUSO
Sembrando semillas de tradición


El camino para la escuela era siempre el mismo. Su bolsito escolar colgado en sus hombros le pesaba más de lo debido. Es que dentro de él, entre cuadernos, lápices y otros elementos para su estudio, viajaba una bolsa de considerable tamaño. Eran piedras.
Sus pisadas quedaban impresas en la calle de tierra, y no alcanzaban a marcar todo el recorrido previsto por sus padres.
Es que Carlos, no siempre llegaba a la escuela, se iba a cazar. Era un chico activo, rebelde, “dañino” según sus palabras. De los ocho hermanos era el único que se interesaba por la caza. Muchas veces se iba a dedo, otras mirando el paisaje bambolearse en algún tren que pudiese tomar. Sus padres decidieron dejarlo de pupilo en un colegio para tratar de contenerlo.
Quizás esta breve introducción no sea el reflejo claro de una realidad, pero me agrada imaginarlo así. Un chico travieso, buscador, de esos que quieren descubrir todos los misterios que da la vida y la naturaleza.
No sentamos en pequeño bar de supermercado y se pide un té con dos saquitos cortado con leche. Le dice a la moza que se lo anote en la cuenta del dueño y todos sonreímos. Han pasado los años, pero no ha perdido su chispa de picarón.
Carlos Manuel Villasuso nació en Córdoba. Estudió dos años de Odontología que abandonó por no tener la vocación. Su fuerte estaba en las ventas, en el contacto con la gente, así fue que durante 15 años dirigió un negocio del ramo de los repuestos.
Sin embargo no lo citamos por eso, sino que ha puesto en circulación su primer libro, “su herencia”, su homenaje “a todos los paisanos que anónimamente forjaron la historia del país.” El texto “Eusebio Merlo. Décimas camperas de ayer y hoy” viene a mostrarnos un escritor, en línea con lo que hizo José Hernández en el “Martín Fierro”. Se trata de un volumen de relatos que están narrados en versos octosilábicos de perfecta rima, que van contando una historia de nuestra pampa. Algo que ya no nos acostumbramos a ver.


Carlos, ¿qué lo motivo a escribir este libro?
─Tengo una parva así de poesías y cosas, de la tradición, algo sobre la espiritualidad... Siempre escribí en rima, tengo mucha facilidad, sobre todo en octosílabos me salen solitos. Lo que es difícil es concatenar una historia como si fuera prosa en vez de verso. Me parece que es un libro que va expresando todo lo que ve, es muy descriptivo, es más de lo que se puede encontrar en poesía, por lo general, la poesía que se cultiva ahora es más abstracta. Yo quise lograr una narración descriptiva.

─Y en esa narración lo hace empleando el lenguaje propio del criollo, esa es una de las cosas más fuerte que tiene el libro y usted lo rescata muy bien.
─Eso lo aprendí mucho, desde muy chico he estado cazando, me iba al norte cordobés, después al sur, en La Pampa, en San Luis… y cada vez que iba nunca paraba en las estancias, sino en los ranchos, a los puesteros. Me quedó todo ese léxico, su cultura, su forma de ser, su silencio, es gente que está metida muy dentro de sí mismo, no es como nosotros, si no hay un motivo muy fundado no hablan. Son gente que tenían respeto por la persona que tenían al lado, y si le caías bien, eran muy hospitalarios; una vez yo me había olvidado los elementos para dormir y me ofrecieron, en un rancho de paja, la cama de bronce con las sábanas de hilo almidonadas, que eran de la mamá del muchacho que estaba conmigo cazando chanchos. La tenía guardada del casamiento. Yo me largué a llorar, porque te están dando todo lo que tienen, no es pobreza, realmente eran humildes. Escribí una canción emulando lo que ellos eran: “Y si le digo como soy / y se lo explico sencillo / de noche soy como el grillo / de día como la hormiga / trabajo cuando me diga / y a toditos los espero / con ninguno no me meto / yo soy un hombre sincero…” El paisano es un hombre que vive de su trabajo, se acostumbra a la soledad, no es como nosotros que buscamos aturdirnos.

El paisano de la historia de “Eusebio Merlo” (personaje ficticio creado a partir de la conjunción de dos nombres de personas reales) inicia en un presente realizando un recorrido por las tierras cercanas de nuestra pampa.
Mientras en su andar va describiendo los paisajes, las personas y la naturaleza es que cae la noche y se aproxima a un fogón. Esa fuente de calor, lugar de reunión, de camaradería, se transforma mágicamente en conjuro y hace que el personaje experimente una regresión al pasado transfigurado en un viejo gaucho, que vivirá sus aventuras y que con el paso de las páginas podrá retornar a su presente. En el empleo de esta transportación por distintas épocas no faltaran la mirada del gaucho, del indio, de los matreros y las críticas a los gobernantes de aquel entonces que proclamaban que estos “bárbaros” no se adaptarían al liberalismo. Con sutileza Villasuso empleará los lenguajes propio de cada uno salvando las distancias temporales de los mismos.

─¿Cómo cree que recibe la gente esta publicación?
─Lo que veo es mucha indiferencia en la gente, sobre todo en Villa María, veo que es un género no comercial, la gente le interesaría otro tipo de libro, no algo que hable de la tradición, sobre todo estos pueblos del interior de Córdoba que tienen tanta sangre gringa, son como indiferentes; no es como en el Litoral, el norte, que vos vas allá y está en la cultura del pueblo. Acá vos vas a las peñas prácticamente como un esnobismo, pero no se vive el ambiente. Se ha ido perdiendo toda esa tradición que no nos llama la atención, acá no hay museo, nadie se preocupo por decir que acá un camino que era de los indios que va hasta Yucat, que hay una riqueza impresionante. En el libro de Pablo Granado hay cantidad de cosas que dice que hay acá y nadie incursionó sobre eso, y Granado hizo una investigación periodística histórica y ahí quedó muerto el libro.

─¿Por qué le parece que esto es así?
─Creo que es cultural y que no es un objetivo de las autoridades el despertar en el pueblo su propia identidad, que muchas veces se está confundido. No se cultiva la raíz y ni se conoce, y al perder la raíz hemos perdido nuestra propia identidad, somos un pueblo potpurrí. Córdoba a pesar de todo tiene su identidad, porque hay un montón de gente que cultiva cosas de la tradición, de antes, hay un folklore cordobés en el chiste y un montón de cosas, pero acá no tenemos nada, tenemos el balneario y la costanera que sirven para que paseen pero nada más. Toda la poesía que se cultiva acá es diferente, que no es que esté mal, sino que deja olvidado un montón de espacios.
Es muy raro que las familias, en las fiestas, se junten a tocar la guitarra como sucede en casa, se perdió… o las serenatas, yo salía con una barra bárbara, hasta conseguíamos otra gente que se sumara con otro instrumento, íbamos a una esquina y se ponían a bailar… es como que había una participación; ahora la gente se aísla dentro de su casa y no sale.

─Es muy diferente a lo que sucedía en el campo.
─Cuando vos salís de la ciudad y te vas al campo y prendés un fuego, está la guitarra, mucha gente no lo sabe, pero la guitarra y el trovador son un medio de difusión. Si yo venía de Laboulaye y me juntaba acá en un fogón con vos, no hacía falta ser cantor, había que ser un “decidor”, es el que contaba todas las cosas que pasaban. La guitarra es lo que es la nafta hoy, porque los paisanos, mate y guitarra “y con eso basta para pelear” dijo una vez un uruguayo. Los paisanos de la pampa tocábamos de esa forma rara que tenemos, con dos dedos y con tres o cuatro tonos y nada más, por eso la milonga es tan monótona y se presta para que vos vayás contando cosas. Es una forma de armar un cuento con un dicho, con alguna cosa, el paisano tiene una picardía criolla que viene del andaluz, del español. Hay otros pueblos que no tienen la facilidad para armar esto. Te contesta enseguida el tipo.

─En el libro además de los versos y las narraciones hay canciones, ¿usted toca la guitarra?
─Mirá dejame de decir “usted” porque vamos a agarrar mal (sonrío). Sí, toco la guitarra, también tengo un CD con canciones para mis hijos. Cuando presente este libro lo voy a hacer con algunos músicos de Mr. Mojo. Considero que es un libro bueno, más allá del ego, aunque creo que la mayoría de la gente no lo va a entender. Es el resultado de un sentimiento. Es polémico y tiene un compromiso de vida. Yo he vivido como un rey y me ha hecho mal.


Carlos me cuenta que con su casa de repuestos le fue muy bien y que sufrió una crisis social muy grande “si se quiere espiritual”. Él veía que llegaba a su casa y que mientras ellos se bañaban en una hermosa pileta había chicos en la calle bañándose en la mugre del barro. Esto le generó unas cuantas dudas y llegó a consultarle a su mujer “¿Por qué? ¿Cuál es la diferencia?” El tiempo maceró estos pensamientos hasta que tomó la decisión de vender todo e irse a trabajar por los chicos pobres al norte, con su señora y tres hijos. Un año pudo hacerlo hasta que la inflación de la época de Alfonsín le hizo perder casi todo. Consideró que debía volver a la Villa, para no sacrificar más a su familia. Muchos años más adelante también sería víctima de las fluctuaciones que nuestro país sufrió. Por eso y por otros motivos es que Carlos es muy crítico con los gobernantes y el país.

─Lo que hago en las notas al pie de página es decir una verdad. Hay expresiones auténticas y hay cosas que hablan de nuestros próceres que no son tales, había muchos sinvergüenzas, recién ahora con el revisionismo histórico con (Felipe) Piña y otros, se empiezan a ver cosas que nos la hicieron comer a nosotros. Para mí, con la poca cultura que tengo, Argentina es y será una colonia, nosotros no tenemos autonomía, siempre estamos prendidos por algo. Este país es como si a vos se te fuera desfigurando el rostro y yo te veo de acá a un año y no te conozco.

Por ese motivo es que su libro, además de describir paisajes, contar una historia, plantea una postura política a las grandes decisiones de los gobernantes de todos los momentos y rescata la mirada del gaucho, pero de igual manera lo hace con el indio. Y no habla porque sí, nuestro entrevistado a visitado los caciques ranqueles en San Luis y se extendido por mucho territorio argentino. En sus palabras el libro es “Lo que yo viví. En todas mis excursiones, porque yo anduve estaban los indios, los paisanos. Es toda la mezcla que tiene el libro, y a pesar de ello la historia está concatenada.”
Así es Carlos Villasuso, un defensor de la tradición a ultranza, tal es así que ha creado el Movimientos Cultura y Tradición Argentina (Mocutra), que brega por salvaguardar las raíces de nuestro pueblo e invita a todos los interesados a participar. Quizás los versos que siguen, de su libro, cierren perfectamente esta nota e ilustren de mejor manera su pensar y la de este movimiento:


“Ayer Machado me dijo:
‘Caminante no hay camino,
se hace camino al andar’;
mas yo digo… caminar
debiera hacerse con tino:
no es cuestión de hacer camino
y olvidarse del pasado,
que todo es camino andado,
y en su senda, hay referencia;
no se pierda la presencia
que otros pasos han dejado.

Por eso ¡andando caminos!
siempre he llevado mi queja,
no siempre llora por vieja,
¡ya no hay nada que la asombre!
Es que la historia del hombre
repite muchos errores,
no sólo recoge flores,
sino… que a veces ¡deshoja!
y va pisando la hoja
que escribieron sus mayores.”

(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 24 de octubre de 2010.-

lunes, 18 de octubre de 2010

"Peor para el sol" Reducto cultural


Reducto cultural
PEOR PARA EL SOL
Cafeína, lecturas y música


Alguna vez voy a pasar.

Me lo decía a mi mismo mientras el lugar quedaba atrás. Es que no había mucho tiempo de mirarlo, siempre yendo y viniendo de aquí para allá. En los pocos segundos que uno tiene para divisar ese espacio, pude ver los muebles de madera, algunos centros de mesas que se encienden por la noche, bibliotecas que seducen desde el interior del cristal y una figura gigante de Joaquín Sabina estampada en la pared. En efecto, el nombre de ese lugar se llama como una de las canciones del cantautor español: “Peor para el sol”.
Dos veces intenté llegarme. Mi mala suerte hizo que lo encontrara cerrado; pero, como dice el dicho “la tercera es la vencida.”
Me senté y pedí un cortado, divisé en otra mesa el libro “80 poemas y canciones” de Bertolt Brecht y me lo traje junto a la Rolling Stone y nuestro diario. Leí y sorbí mi café, y en cada instante miraba para todos lados, el lugar es chico pero está rodeado de todo lo que muchos quisieran tener, libros de varios géneros, enciclopedias, revistas de cultura, textos para la mujer, algunos libritos para niños, películas, discos, apuntes… Todo acomodado en muebles rústicos que le dan calidez al lugar.
Me atendió José Luis, un tipo simple, muy amable y luego de intercambiar unas cuantas palabras le dije que volvería a que nos cuente de este proyecto, que me pareció muy original para la Villa.



Días después volví. El disco de “Física y química” de Sabina daba vueltas y nos acompañaba de fondo. Nos sentamos contra la vidriera, en una de las mesas más grandes y mientras degustamos una bebida fresca le pregunté si era de la ciudad.
─Hace un año y medio que estoy acá. Soy oriundo de Córdoba, tengo toda mi familia allá. Vine por una dama. Conocí otros cordobeses que están laburando acá. Compré media cafetería, puse unos cuantos quioscos de diarios y hacía reparto de diarios en la zona. Esa ha sido mi incursión laboral. Lo que tengo ahora es un proyecto que tenía, que no podía abrir por una cuestión de dinero. Luego se largó así… casi con todo.
Yo conozco el rubro, he tenido bares en Córdoba, he trabajado de mozo cuando era pibe, así que me gusta el rubro. Tengo 46 años y tengo una hija de 23, que estaba viviendo acá, ahora está en Córdoba trabajando. Va a regresar cuando reabra el ciclo lectivo acá en una escuela de gastronomía. Ella es barman, pero acá va a hacer cocina, y supongo que lo va a poner en práctica acá.

─¿Qué motivos te impulsaron a abrir un café-bar con estas características?
─El proyecto siempre estuvo en la cabeza, hacer algo así, temático, si se quiere. En Córdoba no se pudo, es difícil, está todo hecho, mucha competencia y yo no sé si hubiera andado, al menos en el sector donde yo podría ponerlo. Acá se dieron una serie de presupuestos para decidirme.
Tenía la cafetería pero siempre rondaba la idea del local, de hecho íbamos a alquilar al frente, no se dio. Invertimos en los muebles, están hechos exclusivamente para acá, se buscó un carpintero que le gustaba esta onda de lo rústico. Se fueron haciendo de a poco, por los costos, y no quedaba la madera para lo otro. Funcionaba casi a puerta cerrada. Los amigos compraban la bebida afuera y venían acá. Y surgió un viernes a la mañana, se colgó la cartelería, teníamos máquina de café, la cocina, teníamos medianamente todo. Y nos propusimos que esa noche a la hora que termináramos de acomodar largábamos. Se acomodó, se compró la bebida que faltaba y se abrió un viernes 7, como a las doce menos cuarto de la noche y no se cerró hasta el lunes a las 8 de la mañana. De ahí ya no cerramos más.


─Vos decías que en Córdoba no lo pusiste porque no estabas cerca del Centro, acá en Villa María tampoco estás cerca del Centro ¿cómo ves ésta ubicación?
─No estoy cerca del Centro, pero me parece que el movimiento de la Villa es diferente a la ciudad de Córdoba, tal vez sea porque es más chico, porque la gente cruza indefectiblemente por lo bulevares, y por éste más que nada (Vélez Sarsfield al 680), por algo le llaman la ruta del Mercosur. Me pareció cerca del Centro y con un paso diario significativo de gente.

─A mi me parece que si tuvieras la posibilidad de ponerlo en el Centro capaz que no lo ponías ¿o me equivoco?
─En realidad cuando se comenzó, buscábamos un local en las inmediaciones del Centro; hoy si tuviera la posibilidad de hacerlo, lo haría. He comprobado que no hay lugares así, por lo que dice la gente. Vinen de todas las puntas de Villa María, de Arroyo Cabral, de Tío Pujio viene gente exclusivamente a cenar acá; porque acá se le pone la música que a ellos les gusta (folklore, rock, lo que sea), acá pueden sentirse como si estuvieran en el living de su casa.


La idea de que el “cliente” se sienta en el living en su casa no es una pose, José Luis les brinda la comodidad de su local, los hace sentir bien, les pone la música que quieren escuchar y si no la tiene la consigue, le ofrece libros y revistas, se sienta con ellos ha dialogar si lo invitan. La gente que va al café toma cierto afecto por el lugar y su dueño, lo dice él, pero también los obsequios que quedan en casa: hay cuadros, obras de arte, una guitarra que dejaron para adornar el lugar, dibujos… “La gente deja sus cosas, ellos quieren poner su sello y está bueno, y es la idea. La gente viene y también nos deja a vino. Todo esto habla de la gente que tiene su personalidad.” Mientras desarrollábamos esta charla dos jóvenes irrumpieron en el lugar buscando a sus amigos, actitud un tanto rara, pareciera ser que el café es el punto de encuentro de la amistad.


─Me da la impresión que la gente viene a ser uno mismo, cosas que muchas veces en otros lugares no pasa.
─En realidad pasa eso, hay grupos, parejas, por ejemplo en ésta mesa se reúne la gente que estudia trabajo social y son mundos diferentes, cada uno está en su mundo. Si comparten la música y el ambiente, se sienten cómodos, dicen que es cálido. Cuando se van o cuando llegan, vienen acá “porque no hay lugar en el mundo como ‘Peor para el sol’”. Luego llegaban otros que no se conocían y dicen lo mismo. Uno no se la cree, pero si entiende que les gusta y que acá pueden ser ellos.

─¿Qué gente viene a tu café-bar?
─La gente que viene es diversa, no hay un límite de edad. Tengo una anécdota de una piba, que llega con un pibe menor que ella, eran hermanos. Toman café. Empiezan a ver los libros, todo lo referente a Sabina. Le alcanzo libros nuevos de Sabina. La chica dice que es fanática. En un momento se abre la campera y tenía la remera con el signo de pregunta que sabe usar Sabina. Le digo, “Date vuelta, fijate que en la pared del patio cervecero están las frases de Sabina”. “Justamente, por eso vine”, me dijo. Tiene 17 años. Tenía un CD de poemas que no conocía y se lo regalé y se largó a llorar.
El que viene está predispuesto a escuchar Sabina y todo lo que envuelve la figura del español. Si me preguntás la actividad de la gente, generalmente son comerciantes, abogados, profesores, estudiantes, generalmente son gente que están solos, y si tienen familia se hacen una escapada y se llega, otros vienen con sus novias y definitivamente el que tiene chicos de 8 a 10 años vienen a merendar con sus hijos y a la noche vienen solos. A los chicos más chicos les suelo dar algunos libritos para colorear y se le pone música de niños, los padres tomaban café y leen el diario. No es una constante, pero intento que todos estén bien.

─Es un tanto rara, o por lo menos infrecuente tu actitud, ¿no?
─Mi hija Micaela me decía que hay que tener consideración, pero al lugar hay que bancarlo. Yo cuando estoy con la gente lo comercial queda en segundo plano, lo tomo así. Yo veo negocios que sus dueños están estresados, no entra gente, no hay ventas, no hay consumo… por ahí el propietario no atiende cordialmente y creen que el cliente les viene a hacer un favor con ir. Esto básicamente es un servicio, por eso cuando me presento les digo “José Luis, su servidor”; porque yo estoy para servirlos, es un gusto cuando me dicen que van a volver y me traen gente. Creo que lo comercial está en segundo plano, la prueba de eso es que estoy seco (risas).

─Recién escuchábamos ‘Peor para sol’, ¿por qué ese nombre?
─En realidad me gustó la letra, porque es una historia. De Joven he estado en el sur con mis tíos, en Río Gallegos, hay mucha noche y uno con 18 años iba amanecido a trabajar. Cuando escuché eso me dije que ese tendría que ser el nombre para el bar que alguna vez podría tener.

─¿Qué representa Sabina para vos?
─Yo lo admiro al tipo, porque tiene esa dignidad de poder soportar los desamores o los desencuentros amorosos. Lo admiro como hombre, aparte del estilo de vida y toda su historia. La vida del tipo es interesante social que ha llevado, hasta ideológicamente, es un tipo coherente. Yo le doy valor al tema de la coherencia, me parece que es uno de los presupuestos para ser buenas personas. Anoche vi la película de Sergio Stocchero que salió con EL DIARIO y Gustavo Ballas lo menciona a él. Acá estuvo cenando un abogado conocido de la ciudad y hablábamos de cuanto costaba ser buena persona: “nada”.

Porque los presupuestos para ser buena persona no dependen de nadie, sino de uno mismo y no tienen costo… o sí tienen, que uno está dispuesto a pagar ese precio. Mi viejo, cuando era chico, me decía: “Usted cuando haga algo, no venga después a llorar como una Magdalena. Tiene que estar dispuesto a pagar el precio por la vida que elige.” Y yo he cometido macanas, pero he tratado de pagar ese precio dignamente. Y este tipo, también lo ha pagado dignamente, políticamente, socialmente, amorosamente y con el tema de los excesos también lo lleva dignamente. En el último recital que dio en febrero en Córdoba, fui con mi hija, lo vi muy deteriorado, pero digno. Yo admiro a la gente que se maneja así, trato de imitarlas, aunque soy mal aprendiz, porque está bueno eso. Les decía que tiene su costo, su precio, pero que yo estoy dispuesto a pagarlo, porque eso me permite caminar libremente, estar tranquilo, que no es poca cosa. Porque podés construir la vida, si andás tranquilo; porque sino, no se te permite soñar, porque los sueños son algo relevante, y yo vivo soñando. Gracias a Dios he concretado muchos sueños. Trato de soñar con los pies en la tierra, cosas que se puedan concretar y sueño con ser mejor persona cada día.
Villa María me ha tratado de maravilla, tengo gente de todos los estratos sociales, y hay una cosa en común, es la confianza. Eso me llena, lo guardo celosamente y lo cuido. No dejo de decirlo, en la carta del bar, que sólo tengo que encuadernarla, la idea es poner una canción, hoja de por medio dedicada a la gente que ha pasado por acá. Ha pasado el obispo, gente linda, gente conocida y bueno la idea es poner la letra dedicada con nombre y apellido.
Volviendo, no soy simpatizante, quizás soy hincha de Sabina. A toda esa gente la admiro, a Charly, a Maradona, a la Fabi Cantilo; porque han podido salir y lo han hecho porque ellos quieren estar bien.

─¿Por qué un café-bar con libros, de los que ya no se ven en la ciudad?
─Porque me encanta y sé que a otros también. Adquirí muchas colecciones desde hace mucho para armar esto, que no ha sido fortuito todo, es deliberado, ha sido construido de a poquito. Lo que quieran leer hay, novela, colecciones de Le Monde, revistas de cocina, Ñ, ADN, hay colecciones de música, hay apuntes de estudio, estudié abogacía que dejé, siempre textos de las ciencias sociales… Estoy en 3er año de la Lic. En Historia en la UNC, también estudio Ciencias Políticas en Río Cuarto; aunque este año no he hecho nada. Hay, y lo que no hay, automáticamente se le promete que en la próxima.
La gente viene a leer. La gente lo atrae el tocar el libro, yo lo reivindico al tema del libro como objeto material, a mí me pasa porque yo a la mañana leo los diarios por Internet y cuando traigo los diarios en papel, los vuelvo a ver. La gente quiere tener ese contacto con el libro, porque por ahí no tiene tiempo, la gente anda a mil, entonces llega y mientras se toma un café tiene un libro en la mano.

─Tu lugar también esta destinado a la presentaciones de libros ¿cómo es ésto?
─Vos ves que el espacio es reducido, pero por ejemplo Néstor Gea ha presentado un libro sobre los aborígenes. Se reunieron acá. Hay alguna otra presentación pensándose como una publicación de Matías Atencio. Por otra parte hay charlas políticas también, se suelen hacer reuniones de vez en cuando. Hay eventos de diverso tipo, es venir y animarse, nosotros estamos abiertos. Yo haría montón de volantes y saldría a repartirlos pero no tengo tiempo de hacerlo.

─De todas maneras es muy cierto que la mejor publicidad es la que te lleva la gente.
─Creo que sí, la gente comenta, me piden tarjetas… ¡la gente quiere que venga más gente!
Hay algo que quiero decir: yo soy feliz, y eso me permite seguir soñando, y lo que sobra, después de pagar los gastos fijos, el resto va para hacer algo; desde cambiar una lamparita hasta invertir en muebles y otras necesidades del bar. Eso es “Peor para el sol”.

─Como soñador que sos, ¿cuál sería tu sueño ahora que tenés este lugar?

─Un sueño. Expandirlo, de hecho ya me han propuesto hacerlo, también en Tío Pujio. Hay un amigo que está por poner un pequeño complejo de cabañas en Yacanto y quiere hacer lo mismo allá. Quiero que la gente se sienta a gusto y que no tengan miedo de soñar y ser, si no se le hace mal a nadie. Uno queda como ridículo cuando se autocensura, no cuando expresa lo que siente. Yo creo en la gente y eso me ha traído una satisfacción enorme, porque la gente cree en mí. Yo primero creo y eso me ha venido de vuelta. Cuando mi hija Micaela era chiquita le leía “El principito” y ahora, de vez en cuando, lo solemos leer juntos. Nos quedo eso de “lo esencial es invisible a los ojos”, por eso yo invito a creer.

(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 17 de octubre de 2010.-

domingo, 10 de octubre de 2010

Eduardo Belloccio. Tejiendo hilos invisibles

ENTREVISTA AL POETA
EDUARDO CÉSAR BELLOCCIO
TEJIENDO HILOS INVISIBLES



Su foto es una postal que seguramente usted ya conoce. Su desempeño en la CGT (Secretario General), el Centro Empleados de Comercio (Sub-Secretario General), la Federación Mercantil, hace que su figura sea recurrente en los medios de comunicación. Sin embargo, el perfil que hoy les presentamos quiere indagar al otro Eduardo Belloccio, al poeta que le canta al amor, al hombre, quién es hoy el presidente de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) a nivel local.
Este acercamiento aborda panorámicamente sus libros, los propios y la envidiable biblioteca de autores de la ciudad que posee, entre otros aspectos que hacen a la urdimbre de la palabra.
Nos citamos en un bar y la charla transcurre en medio de la música de fondo, los tintineos de pocillos de café y los llamados telefónicos recurrentes. Es el primer día laborable de la semana, Eduardo está recién llegado de Trelew y las obligaciones apremian. Sin embargo, esto no dificulta la charla, el interés por los proyectos que tiene en mente (y desarrollando) hacen que podamos establecer un fructífero intercambio dialógico.


POESÍA PARA SABOREAR
“La poesía, para entenderla mejor, hay que leerla de a una sola; no se debe abordar un libro de golpe, hay que saborear cada poema.” Estas palabras vienen a cuenta de una publicación que Eduardo ha dejado en mis manos y del que prontamente se harán eco los medios periodísticos. Por otra parte está trabajando en la musicalización de sus poemas, un viejo proyecto que vuelve a retomar luego de transcurrido unos años.
Nos cuenta que algunos jóvenes, que aún no se han decidido por el camino de la palabra, lo han ido a visitar, a consultarle y él los motiva, les da algunos consejos y los insta a que realicen talleres literarios. Eduardo considera estos espacios como necesarios para pulir y corregir defectos, cree en ellos, en la motivación que genera y en el intercambio de experiencias con los demás. Recuerda emotivamente haber realizado uno de ellos con la profesora y poeta Susana Zazzetti y lo resume en dos palabras: “me encantó. Lo que no hace el taller es enseñarte a soñar, no te enseña a ser poeta; pero sí te dice quién sos, te va guiando, te va enseñando estilos, te muestra lo lindo del camino.”
Y hablando de caminos, Eduardo Belloccio viaja, lo invitan a encuentros literarios en distintas partes del país. Es una constante en él, aprovechar sus viajes y dejar la palabra de aquellos poetas que ya no están, las defiende, las difunde.
Le preguntamos sobre el porqué de inclinarse por la poesía, nos contesta remontándose a sus inicios, al momento de su infancia cuando lo mandaban a clases particulares con una profesora vecina que le enseñó a escribir con la mano derecha. El poeta escribía con la zurda y aún conserva ese perfil para muchas cosas cotidianas, como asir el pocillo del café… Con este relato Eduardo quiere hacernos notar que al ingresar al primer grado ya sabía leer y escribir y nos cuenta que su madre, antes de que él se fuese a dormir, le leía en su cama textos que ella misma producía. Ella era ama de casa y su papá barman profesional del Palace Hotel, de la nostalgiosa época de los “Vermouth Danzantes”. La biblioteca familiar era interesante con predominio de la temática religiosa, y “allí debe haber nacido mi interés por la literatura.” Rescata de su memoria un poema que le escribió a su madre cuando él tenía siete años y que ella aún conserva.


LOS LIBROS
Los libros son una parte fundamental para los escritores, son (quizás) el objeto más preciado y uno de los más importantes que marcan su camino. Para Eduardo la llegada a la publicación en tapas duras llegó casi por azar, sin proponérselo.
“En la primera juventud había escrito mucho, el diario local me había publicado algunas poesías (se refiere al Noticias y EL DIARIO). Un día estaba en el camping del Centro Empleados de Comercio y me encontré con un amigo de la infancia, Alberto Tarrez, que en ese momento tenía una imprenta. Ese domingo había leído los poemas que habían aparecido y me preguntó ‘¿por qué no publicás?’ Era algo que no había pensado. ‘Dale, vos conseguite el papel y yo te hago el libro.’ Me fui con eso a casa, con esta oportunidad que me había dado un amigo y pensé porqué no compartirla. Hablé con Tocho Álvarez Torres que tenía poemas hermosos y tampoco había publicado. También contacté al Dr. Horacio Tomasini Linares, que empezó a escribir a los 64 años y habrá tenido 75 años cuando yo le propuse esto; él escribía y se dibujaba sus propios poemas. Solía hacer unas cartulinas gigantes que pegábamos en la ciudad. Les propuse 20 poemas cada uno y nos reuníamos a discutir el contenido, le pedimos al profesor Bernardino Calvo que nos hiciera el prólogo. Lo que hizo Calvo, yo lo valoro mucho, porque él no se casaba con nadie. El editor (que fue el imprentero) sólo me pidió que lo ayudara intercalar las páginas para el armado y con mi familia hicimos eso. El libro se llamó ‘Después de ayer’ (1987). Tenía foto de cada uno de nosotros hecha por Lucio Salvador y una ilustración de tapa de Sergio Ponce. Lo presentamos y fue mucha gente, fue una movida muy linda además de que era nuestro primer libro.”
El segundo se llamó “Encargos del alma” (1998) y tiene prólogo de Susana Zazzetti y tapa de Nino Menardo. Esta publicación contiene dos partes, la primero intitulada ‘corazón en vuelo’ y la otra con los ‘homenajes’, que son los poemas dedicados, que ahora están siendo musicalizados. Eduardo quiere con esto dejarle un regalo a sus amigos, a su familia.
Para el 2001 “La memoria de los sueños” fue la manera de etiquetar su último poemario. “Había escrito mucho y necesitaba plasmarlo. La poesía tiene que salir, es como una urgencia, llega un determinado momento que tenés que sacarlo porque estás ahí. No se puede escribir por encargo, la poesía surge y ahí está.”
Cuando uno mira las fechas en que aparecieron los libros de Eduardo, se pregunta qué pasó en los restantes años; el poeta no necesariamente debe publicar libros de manera constante, está en la necesidad de cada uno; sin embargo su actividad literaria no quedó inerte, la edición de múltiples plaquetas que realiza para llevar en sus viajes, lo mantienen en training. Escribe y genera proyectos que vinculan a muchos artistas, no son pocas las veces en que el actual Presidente de SADE amalgamó en una sola expresión las distintas artes, fomentando con amigos y artistas un nutrido vínculo. ¿Quién no recuerda al “Canto de las uvas” y un Teatro Verdi que debió cerrar las puertas porque no cabía más gente?
Él lo resume así, “son desafíos lindos, porque la cabeza está a full, siempre hay cosas para hacer del trabajo o del espíritu. La literatura no la tomo como un hobby, es una responsabilidad, una necesidad, es para sacarse cosas, una urgencia interior para decir lo que tenemos dentro”.


SOCIEDAD ARGENTINA DE ESCRITORES
Esta quizás sea la época en donde la SADE local está más nacionalizada, un momento donde la relación existente entre la filial local con la SADE Central es potenciada y fluida. Y en esto tiene mucho que ver Eduardo Belloccio y Ernesto Fernández Núñez, quien es villamariense y Secretario General de la misma. Esto posibilita un diálogo más activo y mayores beneficios para nuestros escritores.
Le pedimos su óptica a nuestro entrevistado y manifiesta que “es un orgullo, porque por la SADE Nacional han pasado escritores de gran talento y responsabilidad y de mucho trabajo, desde Leopoldo Lugones hasta el actual presidente Alejandro Vaccaro. La función de la SADE es promover e incentivar a los demás, generar debates en el campo literario, motorizar la palabra, movilizar a la gente, es un desafío pero también un trabajo. A la SADE la veo bien, ojalá vengan jóvenes con impulso y puedan continuar y mejorar lo que se hace; lo único que quiero es que se use la institución con otros fines."
En la memoria colectiva está muy presente el “susurro de poemas” que se hicieron en la Feria del Libro, como así también lo que se llamó “poesías en el aire”, pequeños textos que se regalaron desde un avión para toda la ciudad, y que ahora otras ciudades del país quieren imitar. Actualmente la SADE está trabajando para cerrar el año con una antología de los socios que incentivará a nuevos exponentes a mostrar (por primera vez) sus escritos, y a seguir trabajando la palabra para los que ya tienen más experiencia. Dice Eduardo, “cuando hablamos de literatura tenemos cantidad y calidad, pero también es cierto que hay una cantidad de lectores para cada escritor; el único que define si una poesía llega o no llega es el lector, no hay nadie en el medio que diga esto sirve o no sirve. Entonces, ¿por qué no mostrar también a gente que aún no ha publicado? Lo que importa es la participación, si tenés ideas, vení, sumate”.


BIBLIOTECA DE AUTORES LOCALES
Si hay algo que siempre se envidia o codicia en un escritor (además de su talento) es su biblioteca, y en nuestro invitado de hoy, más aún. Eduardo Belloccio tiene una biblioteca con autores de Villa María y Villa Nueva impresionante, con muchos títulos, actuales y de antaño. Una colección de textos locales que puede ser comparada con el patrimonio de un puñadito de escritores de la ciudad.
De cómo se inició en esta búsqueda y apropiación de textos, lo relata así: “En 1999 Dolly Pagani, me había invitado a sumarme a la SADE, ella dejaba la Presidencia. El presidente fue Mario Moral y yo el Secretario. Había propuesto hacer los “Juegos Florarles”, ya se habían hecho cuatro a lo largo de los años. Recuerdo que le comenté a Calvo y me motivó. Lo hicimos con un éxito total. Con los trabajos de todos los ganadores me fui a Buenos Aires y la SADE nacional nos publicó el libro.
Despúes teníamos que participar la Feria del Libro, había que promover a los autores locales, entonces hicimos una reunión en mi casa en la que participó Olga Fernández Núñez, Mario Moral, Laura Borga. Nos pusimos a revisar en mi biblioteca cuantos libros de autores locales tenía, eran muchísimos. Olga dijo que Dolly tenía libros incunables, así que la fuimos a verla y todos hicimos lo mismo, e incluimos los de Carlota Molina de Moreno. Nos dimos cuenta que con ese inventario habíamos armado un archivo extraordinario. Creo que habría que reeditar a algunos, al menos en una antología con Geremias Monti, Bruno Ceballos, Broggi Carranza, Moisés Cabañeros, Vázquez de Theaux, entre otros. Habría que buscar a alguien con criterio para que cuide la edición, gente como Dolly Pagani, “Puqui” Charras, Olga Dominicci o alguien así.
Los libros que yo tengo los fui consiguiendo de inquieto, pidiendo y comprando a sus autores y los pongo siempre a disposición. Ese listado se lo pasé a la Biblioteca Mariano Moreno, para que conozcan algunos libros que se han publicado… Si vos comparás con otras ciudades que tienen cuatro veces más población que la nuestra, y por lo tanto de escritores, Villa María tiene una producción de libros que supera a la de esos pueblos. En la cantidad también está la calidad, pero hay para todos los gustos.”
No tengo recuerdos de que Eduardo se haya ido de alguna presentación literaria, sin que se lleve bajo el brazo el libro presentado, muchas veces, compra varios ejemplares que obsequia a sus amigos, a las visitas que llegan a la ciudad o cuando se va de viaje. En cuanto a los suyos, tiene una posición tomada, él obsequia sus libros porque quiere que los mismos sigan su camino, que se lean… posturas de poeta, como dijo algún amigo.
La charla, se suspende otra vez por algún llamado a su celular y mientras aguardo, aprovecho para pensar la última pregunta y dejarlo libre. Corta el teléfono y lo interrogo inmediatamente: “─Si tuvieras que pedir un deseo como escritor, como poeta, ¿qué desearías?” Lo piensa, sabe que no es una respuesta fácil, mira a sus costados y luego me clava sus pupilas: “Como poeta desearía que el mundo superara sus antinomias a través de la palabra. Que sea la palabra, y ojalá que sea la poesía, la que pueda unir los pueblos superando todas las antinomias. En el corazón del hombre la palabra tiene que germinar… en los pueblos que hoy son antagónicos, que no son los pueblos en realidad, sino los gobiernos; porque los pueblos seguramente están unidos por ese hilo invisible, que es la palabra.”


AMARTE ASÍ
(de Después de ayer, 1987)

Puedo amarte sin historia
sin tiempo, sin testigos.
Amar el río de tu sangre,
el mar profundo de tus ojos
y naufragar amando aún tus besos.
Puedo amar tu corazón y sus latidos
y amar las ruinas de tus recuerdos,
los cinco sentidos tuyos
y el absurdo de tus desvelos.
Amar tu voz que me estremece
y el sol que palpita en tu pecho.
Amar tu frente y los dedos de tus manos
que acarician en mi cielo.
Puedo amarte las penas, la sonrisa,
y tu Dios bueno…
y los segundos y las horas
que vuelas en mi sueño.
Puedo amar el ocaso que transite por tu pelo.
Y cuando el telón de la vida
caiga triste como un velo
amarte como nunca,
más que nunca
también puedo.



MI CORAZÓN POETA
(de Encargos del alma, 1998)

Corazón, dulce y cálido refugio.
Lecho de penas, ansiedades y esperanzas.
Cómo no voy a nombrarte, si por vos
recita mi vida.

Perdón, perdón si a veces te emborracho,
es que gusto escucharte cuando cantas.

Remolino corazón en versos cuando amas
y que callas cuando la mentira te apuñala.

¡Vamos corazón, ya sabes lo que pasa!
Loco corazón… si de puro loco de amor
te embriagas.


ESTA MAÑANA
(de La memoria de los sueños, 2001)

Esta mañana
he despertado afónico.

Yo, que tengo la voz clara;
que duermo con un pañuelo de seda
rodeándome la garganta;
que no fumo ni bebo alcohol,
que me cuido del frío de este tiempo;
que nunca levanto la voz;
que no canto, que no tomo helados;
que me lavo los dientes y me limpio
la garganta con agua natural.

Yo, que todo el día me protejo del cuello
con una corbata;
que guardo eternos momentos de silencio,
y que respiro siempre por la nariz,
no puedo encontrar la razón de mi afonía.

Debe ser que anoche, en sueños,
grité tu nombre.


(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País en dos partes, la primera apareció el 26 de setiembre y la otra el 10 de octubre de 2010.-

domingo, 12 de septiembre de 2010

Sabatino. Folletín semanal

FOLLETÍN SEMANAL
SABATINO
UN BLOG DE PAPEL

Algún sábado temprano.
De esos que nos obligan ir al centro a pagar una tarjeta, a realizar algún trámite que no podemos concretar en la semana o, si tenemos un poco de suerte, adentrarnos en el interior de los cuatro bulevares para realizar alguna compra personal.
A media mañana, mirar el reloj, estimar los tiempos y meterse en algún bar para hacer una pausa.
Mientras pedimos el café o alguna bebida refrescante, miramos alrededor, tomamos los diarios y un folletín de llamativos colores. Pasamos las noticias rápidamente y nos detenemos en esa publicación. Con un diseño innovador y con formato de tríptico leemos su nombre: “sabatino”. Los responsables de esta publicación son tres jóvenes de la ciudad que nos brindan, gratuitamente, otra opción de periodismo y literatura. Con un diseño innovador y de buen gusto “sabatino” se nos presenta cada sábado en el café que frecuentamos. Un espacio diferente donde dos jóvenes escritores nos brindan sus textos con aire fresco del sur, matizados por una cuidada gráfica.
No diremos mucho, los dejaremos a ellos, los protagonistas a que nos cuenten de su proyecto. Un tríptico, tres partes, tres responsables… tres entrevistas.
A disfrutarlas.



ENTREVISTA A
JORGE ROSSI
REDACTOR / ESCRITOR

─Conociéndolos un poco a Iván y a vos, y leyendo los primeros números de Sabatino, podría decir que el fútbol es una pieza fundamental en la creación de esta publicación ¿esto es así? ¿Qué significa el fútbol para Jorge?
─Creo que a los dos nos gusta mucho el fútbol y eso se nota porque “sabatino” es un poco tirar paredes. En ese primer número se notaba mucho eso, pero decidimos entre los tres refrenar ese impulso para que sea más amplio el espectro de lectores potenciales. Fue Carolina la que dijo: paren, muchachos.

─“sabatino” es un blog de papel, ¿Cómo podés explicar este “nuevo formato” de publicación, esta transpolación de lo digital al tradicional papel?
─Antes, la anécdota de cómo surgió. Cayó un martes Iván a casa, a eso de las ocho de la noche y nos dijo a Caro y a mí: tengo una propuesta. Yo pensé, un asado. Pero Caro acertó y dijo, con tremenda intuición femenina: una revista.
Ese slogan intenta reflejar que apuntamos a tener la espontaneidad del Blog, la frescura, improvisar como en el Jazz. Y el tamaño, también, pensado para que la gente lo lea de una sentada mientras se toma el café el sábado por la mañana.

─¿Cómo recibió la gente esta publicación? ¿Tuvieron devoluciones de la gente?
─La gente ve en “sabatino” algo distinto. Creo que percibe que nos divertimos mucho haciéndolo. En cuanto a las devoluciones, hasta ahora fueron pocas quizás, pero buenas, casi todas de amigos.

─ “La vida (entre paréntesis)” da cuenta de disímiles personajes que muestran lo que hacen y lo que piensan, Jorge, ¿cómo se te ocurrió crear esta sección? ¿Creés que la gente se siente identificada con alguno de ellos?
─Esa sección es para los buscavidas. Causan admiración los buscavidas. Quise divertirme imaginando cosas insólitas pero que en el fondo tienen lo tragicómico del tipo que intenta rebuscárselas de alguna forma, que encuentra una finísima veta de algo y se pone a explotarlo, con la gran chance de que funcione poco, o no funcione.

─Una de las secciones fijas del tríptico es la entrevista ¿qué aporte crees que puede realizar este género periodístico?
─Libertad.

─¿Cuáles son las dificultades con las que se encuentra una publicación como “sabatino”, para poder seguir apareciendo cada sábado en los cafés de la ciudad?
─Por ahora el problema de todas las publicaciones de la ciudad: el económico. Los anunciantes a veces desisten en acompañarnos y eso nos limita un poco. Por ejemplo, de salir todos los sábados pasamos a salir cada quince: una pena.

─¿Quiénes leen “sabatino”? ¿Cuál sería el lector modelo? (capaz que alguno que aparezca en “La vida (entre paréntesis), ¿no?”
─Como todo el que escribe lo hace un poco para sí mismo, este “blog de papel” está destinado para aquellos que buscan leer algo para reírse, o que le gusta la ficción, o saber qué hace la distinta gente que hace cosas distintas. Algunos de los chicos del Servicio de Tristes lo leen a escondidas de su jefe, con decirte.

─¿Cómo ven el desarrollo cultural de la ciudad?
─Poco pero bueno. Falta animarse más. Y colaborar. Si algo nos gusta, seguirlo, apropiarlo, decirle al que se juega, sinceramente: “esto me gustó, me gustó menos aquello”. A veces quien hace las cosas no sabe dónde está parado o necesita ese aliento. Y esponsorearlo: se sorprendería señora, la cantidad de clientes.

─Además de los cuentos la publicación está tejida con hilo literario, ¿cuál es el objetivo que tenés como escritor? ¿En qué ayuda Sabatino a ese fin?
─Estimula mucho saber que cada miércoles, a más tardar, tenés que tener un texto y un diseño. Si ves todos los sabatinos juntos ves que el diseño mejora con cada número, la combinación de colores…, incluso la forma de escribir mejora, los textos salen de una. Si la publicación sigue también hablamos de reunir los textos en algún futuro, ¡quién sabe!

─Como personas que están en contacto con diferentes artistas de la ciudad ¿Qué cosas necesitan para seguir desarrollándose?
─Los músicos brasileros tienen eso que se llama “parcería”, que es trabajar de a dos, tirando paredes para crear. Nosotros trabajamos en este proyecto de a tres, nos reímos mucho, todo en un buen ambiente. Antes de “sabatino” pensaba que se podía hacer, que nadie en esta ciudad va a perder nada: ni prestigio ni “renombre” por juntarse y crear algo. Después de “sabatino”, estoy seguro.


ENTREVISTA A
CAROLINA MASCAMBRONI
DISEÑADORA GRÁFICA

─¿Por qué “sabatino” es un tríptico? ¿Qué te motivo a presentarlo de esta manera y no otra?
─El tema fue llevar a cada mesa de cada bar un formato novedoso y ágil para leer, y también que nos permitiera cubrir estas tres secciones que proponemos: una nota periodística, algunos relatos o cuentos, sin olvidarnos del espacio que necesitamos para anunciantes.

─¿Quién es organiza las secciones?
─Las secciones ya están planteadas desde el primer número. A veces tratamos de que cada número sea temático o tenga un hilo conductor; a veces no lo podemos lograr y hacemos un popurrí de cosas. El que lleva un poco la delantera en el tema es Iván, ya que es el encargado de la nota periodística y esa puede ser el puntapié para lo que venga después en la creación de los relatos.

─¿Cómo es la pulseada que disputa la diseñadora entre la publicidad y el contenido de esta publicación?
─La publicidad es necesaria para sostener el folletín, de lo contrario no sería posible la edición. Nosotros hacemos esto por amor al arte, sin sacarle ningún provecho monetario, con el único objetivo de sacar a luz o de alguna manera publicar lo que escriben Jorge e Iván para aportar algo nuevo en la ciudad. Sabemos que para cualquier movimiento de este tipo se necesita un sostén económico.

─¿Y entre los redactores y la diseñadora?
─Congeniamos muy bien. Siempre tratamos de sumar y no restar, de apoyarnos en lo que cada uno propone y tirarnos buena onda. Para mí es un placer estar en este proyecto junto a estos dos jóvenes escritores porque considero que son talentosos y sobre todo porque son buenas personas.

─¿Cuál es el desafío que se encuentra el diseñador de hoy? ¿A qué cosas debe responder?
─El desafío es estar siempre a la vanguardia, porque aparte de lo que se estile en diseño hoy en día, siempre están surgiendo técnicas nuevas de impresión o post impresión que mejoran el producto final. En lo que es el diseño gráfico hay muchas áreas que cubrir, hay quienes hacen todo y hay quienes se perfeccionan en algo. En mi caso hice todo, pero hoy en día encontré una brecha con el diseño de invitaciones y trato de estar en lo último con respecto al tema. Creo que se trata de no dormirse en lo que uno sabe y aprender siempre más.

─¿Qué objetivos buscaste cumplir a la hora de diseñar “sabatino”?
No pretendo lucirme con el diseño, no me muero por que salga perfecto porque no soy así. Más que nada busco espontaneidad, frescura.
Yo siempre digo que los diseñadores son muy detallistas, tanto que a veces dan mil vueltas sobre un boceto; soy más espontánea, por lo que me vino bien esto de “sabatino”, ya que dos días antes de cada publicación estamos armando todo y eso es bueno por la frescura de cada número, que es un reflejo de nosotros mismos.

─Además de las cuestiones relativas propiamente al diseño, buscás los sponsors, oficiás de lectora de borradores y otras tareas que el lector muchas veces no ve... ¿qué se gana y qué se pierde al cumplir diferentes roles en este semanario?
─Empiezo por lo que se pierde: Paciencia. Por un lado organizar particularmente a estos dos escritores y más aun cuando están frente al TV viendo un partido de fútbol de San Lorenzo o Boca. Paciencia (que tampoco tengo tanta) a la hora de buscar anunciantes que apoyen este proyecto cuando la mayoría de los comercios no se interesan por este tipo de publicaciones.
Pero se ve que pesa más la satisfacción porque no hay otra explicación por la que estemos en el rodeo.
Satisfacción cada vez que vamos a la imprenta a buscar los ejemplares y nos miramos los tres y decimos: éste es el mejor número, ¡salió bárbaro!
Satisfacción cuando nos llega algún comentario de alguien que nos felicita por “sabatino” y nos dice que se rió con un cuento o se emocionó con algún relato…
Y más satisfacción cuando siento que el proyecto nos une en una gran amistad a los tres, más allá de que Jorge sea mi marido.

─¿Qué opinión te merece el diseño de las publicaciones (diarios, revistas, libros, discos de audio, películas) que se producen en la ciudad?
─Creo que en la ciudad hay un muy buen nivel de diseñadores preparados para abordar cualquier tipo de diseño. Por otra parte advierto un problema que nos afecta a los que elegimos esta profesión: hay mucha gente que apenas aprende a usar un programa de diseño, se larga a trabajar de esto como si fuese tan sencillo, lo cual afecta a la valoración de la profesión y, por ende, a la manera de cobrar un trabajo, porque a mi modo de entender no cualquiera puede diseñar aunque lo haga.



ENTREVISTA A
IVÁN WIELIKOSIELEK
REDACTOR / ESCRITOR

─Conociéndolos un poco a Jorge y a vos y leyendo los primeros números de “sabatino”, podría decir que el fútbol es una pieza fundamental en la creación de esta publicación ¿esto es así? ¿Qué significa el fútbol para Iván?
─ No me animaría a decir, Darío, que el fútbol sea una “pieza fundamental” en la concepción de “sabatino” pero sí que es una pieza fundamental de mi vida. Y estoy seguro que en la de Jorge también. De hecho, en nuestras charlas con el loco, el fútbol es tema central, casi te diría excluyente. Ni hablar después que jugamos un partido juntos. Es increíble lo bien que nos llevamos en la cancha con Rossi, casi tanto como en la escritura. Pero ojo, cuando digo que el fútbol es parte indisoluble de mi vida no quiero caer en ese tribunerismo barato de hoy en día, en donde parece que un tipo que escribe y que mira fútbol es “cool”. Yo me acuerdo cuando cursaba Letras en Córdoba a fines de los ´80, para darte un ejemplo, y aún me veo terminando a los ponchazos un parcial de Griego cuando un compañero me preguntó ¿por qué estás tan apurado, Wielikosielek? Y yo le dije “¡¡¡porque me voy a ver a San Lorenzo a la Boutique, mostro!!!”. No te puedo explicar la cara que me puso ese pibe (que por otro lado manejaba 6 idiomas). Si le hubiera dicho que me iba a un recital de la Mona, creo que habría sido más indulgente conmigo. Esto para decirte que al fútbol y a San Lorenzo los he tenido incorporados desde siempre, “en las buenas y en las malas hasta el fin”, como dice el cantito.

─“sabatino” es un blog de papel, ¿Cómo pueden explicar este “nuevo formato” de publicación, esta transpolación de lo digital al tradicional papel?
─Lo de “blog de papel” es nuestro “slogan” porque desde un primer momento con Jorge y Caro tuvimos la idea de escribir y diseñar algo “fresco”, algo “del día” y que saliera a la luz muy rápido. Y esa es la mecánica del blog. En cuanto al formato papel, en mi caso debo decir que soy bastante “fundamentalista”: detesto leer de la pantalla. Es como ver una película hecha para cine pero en un televisor chiquito. El “mano en mano” que le da el papel a la literatura, es tan importante como la existencia de los cines para un realizador.

─“La vida (entre paréntesis)” da cuenta de disímiles personajes que muestran lo que hacen y lo que piensan, Jorge, ¿cómo se te ocurrió crear esta sección? ¿Creés que la gente se siente identificado con alguno de ellos?
─Como lector, quiero decir que me encanta esta sección, y que Jorge tiene un talento impresionante para hacer hablar a personajes que están entre nosotros y una capacidad increíble para mostrarlos desde el costado cómico y humano. Jorge, con la hospitalidad que lo caracteriza, invita a toda esta gente sin voz, número a número, a nuestra publicación.

─¿Cómo recibió la gente esta publicación? ¿Tuvieron devoluciones de la gente?
─En once números que llevamos, las respuestas han sido, lamentablemente, más bien escasas y el 99% de las devoluciones vinieron de parte de amigos y conocidos. Pero esas devoluciones han sido muy buenas. Una de las mejores cosas que nos pasó, fue saber que varios quintos años del colegio Rivadavia estaban leyendo nuestra publicación con la intención de crear un “sabatino experimental” de los chicos, puertas adentro de la escuela. La impulsora de este proyecto fue Valentina Morello. A mí me basta con este hecho tan alucinante y tan sencillo para darme cuenta que nuestra obra fue positiva, que dejamos algo en la gente y en los chicos.
nuestra publicación.

─Una de las secciones fijas del tríptico es la entrevista ¿qué aporte creen que puede realizar este género periodístico?
─La entrevista es el “cable a tierra” con la ciudad. Sé que hay mucha gente que la mira porque es la lectura más fácil y directa de la hojita. Nuestra idea es convocar permanentemente a la gente que nos parece interesante y que hace cosas, la que aporta un punto de vista distinto en pos de la construcción (o destrucción) de esta abstracción llamada Villa María. A mí, particularmente, me interesan más los puntos de vista diversos que la intención de la gente (muchas veces espantosa) de volverse “edificantes”.

─¿Cuáles son las dificultades con las que se encuentra una publicación como “sabatino”, para poder seguir apareciendo cada sábado en los cafés de la ciudad?
─ Tocaste un punto clave, Darío. Con “sabatino” estamos pasando por una verdadera crisis, manteniéndonos a flote con muy pocos auspiciantes. Por eso, lo que intentaba ser una publicación semanal, se está volviendo quincenal y a veces trisemanal. Este es un verdadero problema para nosotros porque quisiéramos estar puntuales todos los sábados en la calle. Tenemos dos problemas: el primero, que ni Caro ni Jorge ni yo sabe vender. El otro, que la gente de Villa María, excepto honrosas excepciones, no pone plata para una publicación cultural; y menos si esa publicación es sencilla y no apunta al marketing. Muchos auspiciantes de la cultura que teníamos se borraron. Sólo nos quedó “Librelibro”, pero porque Gustavo es más bueno que el Quaker y nos apoya siempre. A lo mejor para otra gente de la cultura o para otras librerías seamos mala prensa o no les guste la hojita; cosa que por cierto es muy respetable también.

-¿Quiénes leen Sabatino? ¿Cuál sería el lector modelo? (capaz que alguno que aparezca en “La vida (entre paréntesis), ¿no?.”


-Es una muy buena pregunta, Darío. Al principio, concebimos “sabatino” para la gente que los sábados a la mañana desayunan en los bares y que “les gustaría leer algo diferente”. Yo pensé en el prototipo de gente de bar de Córdoba o Buenos Aires, que son lectores tremendos. Pero nos dimos cuenta que la gente de los bares de la
Villa no quiere leer textos “elaborados”; ellos quieren temas políticos o choques de autos. Y si no, fijáte cómo son las tapas de los diarios locales: una síntesis exacta de lo que busca el villamariense medio, el de los bares. La otra cosa que nos pasó es que a las pocas devoluciones que tuvimos vinieron de ámbitos de la cultura, de gente de la Universidad o de la Medioteca.
Para mí, en un plano ideal, el lector modelo de “sabatino” debería ser un tipo de la calle para el cuál la lectura sea un acto tan natural como ir a ver partidos a los bares. Bueno, al menos yo funciono así, pero acá en la city noto que por un lado va la cultura (con muy pocos cables a tierra populares) y por otro lado va lo popular (esa faja social que no lee ni el Patoruzito). Y esto no es una metáfora sino una constatación.

─¿Cómo ven el desarrollo cultural de la ciudad?
─Hay muchos eventos pero poco desarrollo interno. Digamos que Villa María apunta más al circo que al pan, más al espectáculo que a la sabiduría, más a los premios que a la humildad zen. Festivales, fuegos de artificio, puestas ostentosas… No, esta ciudad no es precisamente un Templo Shaolín.

─Además de los cuentos, la publicación está tejida con hilo literario, ¿cuál es el objetivo que tenés como escritor? ¿En qué ayuda “sabatino” a ese fin?
─Con Jorge coincidimos desde un principio en que “sabatino” sería la gran excusa para producir los textos que nadie nos pide o nadie nos publica. Los tiempos cambiaron, y en Argentina hasta los años ‘60, el periodismo y la literatura iban de la mano. A tipos como Roberto Arlt, Rodolfo Walsh, Osvaldo Soriano o Haroldo Conti (por citar los ejemplos más célebres) se les pagaba por la producción de textos (muchos de ellos muy jugados y experimentales) y eran requeridos permanentemente. Pero no solamente ellos, sino un verdadero ejército de gente que vivía de la escritura. Esto pasaba en los diarios más famosos pero también en los pasquines de las ciudades chicas. Creo que con “sabatino” nos inventamos esa “entidad inexistente” que requiere de nuestra prosa. Y a este respecto te digo que es curioso la poca gente que escribe prosa en Córdoba. Si tuviéramos que jugarles un partido a los poetas creo que no llegamos a los once.


(*) Un extracto de estas entrevistas se publicó en EL DIARIO del Centro del Centro del País, el domingo 12 de setiembre de 2010..-

domingo, 29 de agosto de 2010

EL embrujo de mi tierra. Película documental

PELÍCULA DOCUMENTAL
EL EMBRUJO DE MI TIERRA
FOLCLORE E IDENTIDAD CULTURAL


Ana Karen Grünig es estudiante de la Licenciatura en Diseño y Producción Audiovisual. Está cursando las últimas materias y para el año que se avecina se encontrará abocada en lo que será su Trabajo Final de Grado. Sin embargo esta condición, la de alumna, no ha encorsetado sus sueños de producir audiovisuales y conjugarlo con la música folclórica de nuestro país.
El viernes pasado, en el Auditorio del Rectorado de la UNVM, tuvimos la oportunidad de disfrutar con el estreno del documental “El embrujo de mi tierra”. Un trabajo audiovisual, dirigido por Karen y producido por DyG Realizaciones, que rescata la tradición de la música folclórica y evidencia la desaparición o el encubrimiento de la misma en las grandes urbes.



“Que cultivemos la música de algún lejano país, seguro que no es pecado si conozco la de aquí. Pero si ando musiqueando el canto de otro lugar, sin conocer un estilo, una baguala, un valseado, guacho de nuestra cultura, extranjero en su lugar.”
Esta estrofa de “Pilchas gauchas” de Orlando Vera Cruz, fue uno de los disparadores que motivó a Karen a adentrarse en lo que es su primer largometraje. Motivada por esta impotencia de ver que la música folclórica argentina es dejada de lado para difundir, escuchar, bailar otras que provienen de afuera, es que se propuso realizar este aporte “para revalorizar nuestra identidad cultural, que a pesar de ser tan rica y maravillosa, parece perderse en un país dominado no sólo en términos económicos sino también culturales”.
“El embrujo de mi tierra” título que hace referencia a una canción de Peteco Carabajal es una producción de “corte antropológica”. Toma como referente a la gran familia Carabajal y muestra la tradición folclórica en Santiago del Estero. En ese lugar la música se vive y se siente todos los días, en contraste con las ciudades, donde otros productos culturales más vanos y superfluos inundan los medios e idiotizan a la gente.
Será Peteco el encargado de llevar el hilo conductor del documental haciendo un racconto de los momentos en los que pasó nuestro folclore argentino. Las escenas se filmaron en varias oportunidades que el equipo viajo a Santiago del Estero, y tuvo como punto de encuentro la casa de la Doña María Luisa Paz de Carabajal, quien es la madre de los grandes músicos que portan el renombrado apellido. Allí en La Banda, los miembros de la familia dieron sus testimonios y pareceres sobre varios aspectos que rondan a la música folclórica. No faltaron a la cita Cuti, Roxana, Demi, Roberto, Kali, entre otros. Cada relato está matizado con imágenes de nuestra historia argentina, donde apreciaremos a los grandes folcloristas en plena juventud, momentos donde la dictadura militar marcó a los artistas, donde los nuevos actores mediáticos promocionan la falta de respeto y la liviandad en todos los sentidos…
La película se urde con las palabras de estos singulares artistas, que como tantos otros han luchado por reforzar nuestra música, pero también deja traslucir a la gente, gente de bien, transparente, con otra forma de vida que prioriza la amistad, defendiendo y honrando día a día su sangre y su tierra.
En el patio de una casa, cualquier casa, siempre hay música, hay guitarra y chacarera. Allí las gallinas esquivan a los bailarines y toda la familia y amigos se juntan para disfrutar de un domingo. Es una tradición que no necesita de planificaciones, es algo natural, la música y el baile ahí están, siempre.
Señor lector, lo invitamos a ver este documental, déjese llevar, déjese embrujar.


ENTREVISTA
ANA KAREN GRÜNIG
DIRECTORA Y GUIONISTA

Los rayos de sol se cuelan por los cristales del balcón de un departamento céntrico. Los pájaros que revolotean por los alrededores dejan su canto colgado en cada rama de árbol en el que se posan. Es un hermoso día de invierno, de esos que nos hacen dudar en que estación estamos. No corre el viento, la siesta detiene el tiempo y el bramido de los escapes se silencia, las bocinas no se oyen y se divisan pocos transeúntes.
Subimos las escaleras y pasamos a un amplio living que es la estación de trabajo de Karen. Las computadoras encendidas, trabajando, faltan horas para el estreno de su primer largometraje. Está ansiosa, con el cansancio del trajín sobre sus hombros, con la emoción de la presentación y los nervios que nunca faltan.
Sobre la pared hermosas fotos en blanco y negro de su novio Lautaro adornan el ambiente, libros, discos, artesanías aborígenes y otros objetos que denotan su amor por la tradición y las raíces de nuestro pueblo argentino.
Nos sentamos al sol, encendemos el grabador y comenzamos a charlar sobre su trabajo y el origen del mismo. “Siempre me gustó mucho el folclore” nos dice, “siempre sentí, sobre todo en mi época de secundario, que a mis compañeros les daba vergüenza, pensaban que el folclore era aburrido, de viejos; pero en realidad no es así, yo que lo he vivido de chica sé que no es así.”

─¿Cuándo decidiste realizar este proyecto?
─Cuando mi novio Lautaro tenía que hacer un trabajo para la Universidad, salió el tema y nos dimos cuenta que en realidad daba para mucho más que para un trabajo práctico. Ahí fuimos y le contamos a Robinson (de DyG Realizaciones) y se prendió y así surgió. Si bien la mayoría del Staff son compañeros de la carrera, esta producción es independiente, la UNVM nos auspició y nos dio una gran mano para hacerlo.
La idea nació en setiembre de 2008 y empezamos a trabajar en noviembre o diciembre de ese año, más o menos un año y medio de trabajo. La Fati (Fátima Infante) estudia acá, es santiagueña y le pedimos que nos orientara. A Santiago fuimos varios, llegamos con una mano atrás y una adelante, caímos, contamos lo que queríamos hacer y la familia Carabajal y todos los santiagueños nos trataron muy bien, nadie nos miró con desconfianza, esto posibilitó que pudiéramos seguir con esto. Fuimos dos veces más a rodar.

─¿Por qué los Carabajal y no otros artistas? Digo esto y pienso en gente de Córdoba, por ejemplo.
─Como conozco bien al público que va dirigido, sé que por ahí algún folclorista de la zona de Córdoba, no atrapa demasiado; sé también que en Santiago del Estero hay muchos buenos folcloristas, pero la familia Carabajal son conocidos a nivel nacional, son representantes claves y son tantas generaciones que han permanecido en la música folclórica. Este documental se focaliza en lo que es la música, sabemos que el folclore es algo muy amplio. Me pareció que por ahí podría atrapar al público; hay muchas familias en Argentina que han transpirado la camiseta por luchar por esta música. Ellos, como tantos otros, la han peleado mucho para que no se pierda nuestro folklore. No fue fácil, ni hoy ni en etapas anteriores de nuestro país difundir la música, siempre se le dio prioridad a lo que viene de afuera, o lo vacío, lo romántico o melódico simple; a nuestro folklore le costó mucho difundirse. Entonces, la idea de esta película es mostrar como el folclore en la ciudad, en las zonas más desarrolladas va desapareciendo; queremos dar a conocer también aquellos lugares donde las tradiciones folklóricas están vivas, mostrar que es re-divertido, que un joven puede entretenerse en una peña lo mismo que en un boliche, que se pueden hacer las mismas cosas escuchando folclore, o que un chico puede sacar a bailar a una chica que le gusta, puede seducirla, esto existe, es así, es muy rico y muy mágico.

─Este es el segundo estreno, el primero fue en Santiago hace poquito, ¿Cómo les fue allá?
─Nos fue bien, se dio en el marco de una muestra de cine organizada por el INCAA, en la semana Carabajal. Los primeros días eran muestras de cine, el objetivo era llevar el cine a lugares donde el cine no existe, entonces, en ese marco entró nuestra película y se presentó al finalizar esa semana. Había mucha expectativa porque de todas las películas la nuestra era la única que tenía temática local, de allá, ellos se iban a ver y superó mi expectativa, no me imaginé que fueran a reaccionar tan bien. Es difícil que alguien venga y haga una película con tus vivencias, pero la gente reaccionó muy bien.

─¿Y qué esperás del estreno en Villa María?
─Acá en Villa María el público es más difícil, estoy nerviosa, porque la película está dirigida para un público de ciudad, donde las tradiciones se están perdiendo, el mensaje es para ellos, especialmente para la juventud. Hoy se va a ver la verdadera recepción, que te guste o no va a haber siempre, pero lo que yo espero y deseo es que se entienda el mensaje y que no aburra (risas).

─Es tu primer largometraje documental. ¿Es una impresión personal o los alumnos de la UNVM se inclinan más por el documental que por otros géneros?
─Es mi primer largo, dirigí un corto hace un tiempo, he actuado y he realizado varios roles; pero siempre estuve parando las antenas en cada cosa que se hace. Creo que hay de todo, los pibes de mi generación, se inclinan mucho por la televisión; hoy es más variado, hay quienes les interesa el ficcional, el documental, muchos en la animación, otros en la televisión y demás. Es muy lindo hacer un documental, es mucho trabajo y hay mucho para aprender, lo que más rescato de esto es la experiencia, te abre mucho la cabeza y te ubica en el lugar donde vos estás. Trabajando conocí mucha gente muy grosa en documentales, y todo eso va marcando un poco el camino.

─En una ciudad donde el cine no está desarrollado, es muy costoso realizar una producción así, ¿no?
─Para poder realizar este documental la UNVM nos dio mucho apoyo, también lo hizo la UNSE (Santiago del Estero) que nos han cubierto mucho el presupuesto, que es alto y algunas empresas privadas. Creo que sin el apoyo de las universidades sobre todo, no podríamos haber trabajado con el nivel que trabajamos (calidad de imagen muy buena, nos brindaron traslado para muchas personas que redunda en trabajo más eficiente, llamados telefónicos, las impresiones, las copias en DVD y tantas cosas más).

─¿Cuál será el camino que seguirá “El embrujo de mi tierra”?
─La idea es difundirla lo más que se pueda, no hay fechas concretas pero lo próximo es Río IV, Córdoba, ver en San Francisco, Cruz Alta, Vicuña Mackenna, en Buenos Aires, Rosario; pero todo lo vamos haciendo a pulmón y a medida que vamos avanzando. La UNVM nos ofreció de difundirlo en Canal Encuentro, aunque aún está en tratativa y por supuesto queremos mandarlo a muchos festivales a concursar. Esta película no tiene fines de lucro, sólo fines culturales, la idea es que se pueda proyectar en muchos lados y las escuelas también; queremos que los niños y adolescentes los vean, no queremos que sean fanáticos del folclore, ni que dejen de escuchar cuarteto o música extranjera; pero queremos que conozcan lo que es el folclore, para que no se pierda lo nuestro.

Y con el mejor de los deseos para esta joven directora y todo su equipo nos vamos despidiendo. Descendemos los peldaños, abrimos la puerta y el calorcito del sol nos abraza de nuevo. Los pájaros siguen ahí, vuelan, danzan alegres, dibujan firuletes en el aire y nos obsequian su canto; ese canto, que como el folclore, siempre está para ser apreciado y valorado. Sólo hay que abrir los sentidos.


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EL EMBRUJO DE MI TIERRA
EQUIPO REALIZATIVO

Ana Karen Grünig: Guión y dirección - Edición
Robinson Ríos: Productor ejecutivo - Post- producción de imagen
Gloria Gonella: Producción ejecutiva
Lautaro Aguirre: Director de fotografía - Cámara - Edición
Federico Menis: Director de sonido
Samuel Figueroa: Asistente de dirección
Fátima Infante: Foto fija
Esteban Monteleone: Asistente de producción
Mauro Pérez: Cámara
Actriz y cantante: Andrea Martínez
Bailarines: Facundo Gómez Orieta y Andrea Gramajo.
Música Original: Federico Menis (dirección musical) Gerardo Gonella (letra) Andrea Martínez (voz)


El Staff agradece el apoyo de:
Universidad Nacional de Villa María
Universidad Nacional de Santiago del Estero
Inagro S.R.L. (Río IV)
Bertone y Cia. S.A. (Villa María)
Balestrini y Cia. S.A. (Villa Nueva)
Bon Quim (Río IV)
Bunker Motel (Villa María - Río IV - Río III)
La Estación / Nueve43 Resto-Bar (Río IV)
Thunder Calzados (Río IV)
José Pesttuggia (Río IV)
y del Gobierno de la Provincia de Córdoba.
(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 29 de agosto de 2010.-