domingo, 26 de agosto de 2012

Pablo Barone Muñoz. Tres años de Marlene Club


Entrevista
PABLO BARONE MUÑOZ

TRES AÑOS DE







El redoblante empieza a sonar progresivamente creando un clima de expectación. La luz ilumina a los músicos. Sobre la pared blanca y negra de “animal print” se recorta la figura del anfitrión de la noche. Su boca roja y sus ojos resaltados con un verde brillante, destacan su cara. De sombrero, corbata y pantalón con tirantes él nos da la bienvenida. La banda suena al ritmo de “Wilkommen” y entre versos Pier, presentará con gran entusiasmo a las coperas y coperos que harán que este viernes sea una noche especial. Los aplausos y los comentarios en el oído del compañero seguro que no faltarán.
Están todos bienvenidos a “Marlene Club”, un lugar donde todo puede pasar. En la Alemania de los años ’30 este reducto abre las puertas para disfrutar de una noche en la que seremos testigos y partícipes de la vida de todos. Nos enteraremos del camino que ha tomado cada uno y como la noche esconde entre sus sombras, algunos aspectos poco revelados.
“Marlene club” es la obra que “El Ecléctico Teatro” estrenará por última vez este viernes, antes de salir de gira por la región. Comenzó como un proyecto más y la repuesta fue tal, que ya llevan tres años en escena, más de 30 funciones y 900 personas que han podido disfrutar del espectáculo. Habrá música, monólogos, color, interacción, bebidas y la recreación de un ambiente diferente.
Antes de la última función nos acercamos al ensayo del grupo para conversar con su director y escritor de la obra, Pablo Barone Muñoz.


Texto de Darío Falconi
Fotos de Pablo Costantino Felipe
y Ecléctico Teatro
eldiariocultutra@gmail.com


Pablo ha pasado parte de su vida yendo de Buenos Aires a Villa María, como análogamente Charly García lo haría de la cama al living. Y en cada regreso que ha tenido se ha ido sorprendiendo como ha crecido la actividad teatral en la ciudad. En una de sus vueltas su intención fue hacer una obra y tratar de repetirla, alimentarla en cada función y perfeccionarla cada vez un poco más. No está de acuerdo con la idea de crear obras para llenar un teatro Verdi y luego seguir con otra cosa; en ese sentido a la hora de elegir, prefiere continuidad ante masividad.
Dice mientras fuma un cigarro, que se plantearon hacer ocho funciones “y terminamos haciendo tres años de función; la obra ha cambiado un montón desde ese principio a ahora. Este año nos ha tocado una temporada divina porque hemos llenado a full, hemos hecho 32 en total y 12 con la que cerramos este próximo viernes y luego nos vamos de gira. Tuvimos ese plan de llevar la obra, pero nos funcionó en Villa María.”

-Es todo un tema salir de gira, porque supongo que no están “bancados” por nadie.
-No, es más, vos verás que tenemos un montón de cosas ahora, pero empezamos sin nada. Con el dinero que generamos vamos comprando, recién este año tuvimos el apoyo del Instituto Nacional del Teatro. Nos costó, somos independientes y le ponemos el pecho.

-¿Qué es Marlene Club?
-Concretamente es un cabaret de 1930. Es interesante porque tuvimos que volver a esa época, encontrar el movimiento que había, el movimiento físico además, porque los cuerpos se movían de otra manera, la sexualidad era otra; si bien era una época libre en Alemania, la llegada del Nazismo estaba ahí presente. Cuando vos entrás a la función hay a un cabaret, no hay butacas, hay mesas, sillas, la gente toma algo y vivís una noche diferente. Ahí desfilan una serie de personajes que están todos trabajando (las coperas, los chicos). Es una obra que dura dos horas, pero se pasa rápido, cada personaje tiene su momento íntimo donde cuenta su verdad.

-¿Por qué la apuesta a un cabaret?
-Revisábamos hace mucho con Valeria Plovanich la revisar revista porteña. Queríamos ver qué vuelta le podíamos dar e inevitablemente caímos en el cabaret. Después empezamos a ver cabaret francés, vino una fotógrafa a hacernos una propuesta de performance fotográfica. Con los chicos del taller de formación de actores estábamos investigando el tema y yo le dije “mirá, bueno vemos de proponérselos a los chicos y vemos qué sale”. Finalmente dijimos que sólo hacer las fotos no nos convencía, preferíamos crear algo y así se armó y nos gustó la propuesta. Estuvo muy interesante la investigación porque hubo que meterse en otra historia que no era Argentina, que no hemos vivido, otra época, otro lugar, si bien en acá nosotros vivimos cosas tremendas, investigar el judaísmo, la persecución, el arte de la época… nos enganchamos. Yo había leído hace mucho el libro “Adiós Berlín” de Christopher Isherwood y después había visto la película de la vida del autor. Nos motivamos, así que fue sentarse a escribir y hacer y en tres meses comenzamos. Pensábamos que íbamos a hacer 8 funciones y nos superó.

-Y después fueron limando algunos detalles…
-El tema de la repetición te da la posibilidad de pulir, que no te quedes con el nervio del primer estreno sino que hay que venir todos los días y ponerle el pecho a la obra.

-¿En esto de repetir la obra, cuánto de improvisación tenés?
-Empezamos improvisando antes, una vez que pulimos ya no se improvisa, ya la cosa se ha quedado marcada. Con mi personaje, el maestro de ceremonias, tengo muchos momentos solos donde puedo improvisar algo, pero no mucho más. Nos conocemos con los chicos, entonces por ahí sale alguna cosa nueva, hay secretos que nos divierten mucho y que funcionan mucho con el público.

-¿La gente participa de alguna forma?
-Yo charlo con la gente. Es toda una situación… hay gente que te responde y gente que se quiere morir cuando te acercás, pero salen chochos. Esta cosa de tener al actor parado a tu lado te cambia la visión del teatro. Vos entrás a ver un cabaret, pero la acción no pasará solo en el escenario. La gente se sienta a las mesas, charlan con vos, y siempre hay alguna interacción con el público. La propuesta del grupo de teatro “El Ecléctico” es más alternativo, trabajar en otros espacios, poder investigar que el escenario no sea solamente el de la caja italiana. Se trata de que la gente pueda ver teatro en otros lugares, que es muy interesante.

-¿Siempre han trabajando en el Club Sarmiento?
-No, con Vale Plovanich, Marcela Zárate y yo venimos de armar “El Estilóbato” en la calle Tucumán. En ese ínterin me vuelvo a Buenos Aires y cuando se mudan acá es cuando yo vengo y empezamos armar y estrenamos “Marlene Club” en la calle San Juan durante un año y luego nos trasladamos acá. Acá era otro espacio, lo poquito que teníamos de producción, lo teníamos armado para un espacio diferente, había que volver a adaptarse. Acá estamos chochos, nos está yendo muy bien. En este trayecto nos tocó hacer una función en la Medioteca. El espectáculo es muy íntimo, no es para mucha gente, pero cuando salimos había 180 personas. Estuvo buenísimo y fue interesante, pero creo que en ese espacio la “intimidad” se perdió un poco.

-¿Notaste en los últimos años que el teatro allá crecido en la ciudad?
-Me sorprendió que cuando yo vuelvo de Buenos Aires, había crecido mucho. Se hablaba de teatro, había muchos grupos y todos intentamos hacer funciones. Creo que de a poco se va formando esto de que sea otra alternativa además del cine, muestras de pintura y otros espectáculos; está bueno que esté la posibilidad de ir al teatro porque está la propuesta. Lo bueno es que todos los grupos estamos cobrando entradas y la gente la paga, que eso es interesante, porque venimos de una cultura del teatro gratis.
Estoy feliz con eso, puede haber cosas que te gusten o no, pero hay. A todos les va bien, hay gente que va a ver teatro villamariense y eso es valorable. Creo que la UNVM ayudó en eso, ha venido mucha gente más joven, que sale, que va, que viene con otras ideas. Ver mucha gente haciendo cosas me encantó. Se está valorizando la formación también, venimos de una época de los actores que se animaban, ahora hay muchos que estudian. Es posible armar algo y llamar a alguien que participe y te ahorrás un laburazo. Hay un grupo de gente grande muy interesante que trabajan con Alicia Muxó, que está bueno, porque el actor no es como un deporte que llegás a cierta edad y fundió. Acá trabajás de cero a 99 años, siempre hay papeles para todos.

-El teatro es la representación de la vida misma, ¿qué es para vos, entonces, el teatro?
-El teatro es un juego. Siempre les digo a la gente con la que trabajo, el teatro es volver a jugar. Recuperar ese juego de niños, es creerte la gran mentira y hacérsela creer a los demás. Nosotros les estamos mintiendo, les estamos haciendo creer que somos otros en otro momento y nosotros estamos jugando a “ser otros”. Cuando éramos chicos nos era más fácil jugar a las princesas o los piratas, eso lo vas perdiendo con el tiempo y ahora se trata de recuperarlo. Hay que atreverse.

-Y que además te ayuda en tu crecimiento personal, en la interrelación con las demás personas, a expresarte mejor, también.
-Totalmente, y en este juego nosotros decimos cosas, el teatro es expresión, juego, comunicación.

-Escribiste Marlene Club, ¿cómo es eso de escribir teatro?
-Es hermoso. Marlene lo hicimos así, delineamos unos personajes que yo escribí, vimos sus momentos privados y luego tratamos de cruzarlos con los demás personajes y ahí fueron naciendo las escenas. Es muy divertido escribir teatro, porque si bien tenés un abanico de posibilidades, hay que tener en cuenta que eso debe ir a un escenario. Yo todo me lo imagino así, con luces y escenario.



        Cuando las agujas del reloj marquen las diez de la noche, la puerta del cabaret Marlene estará abierta. Al cruzarla un viaje en el tiempo y espacio nos espera. Habrá una propuesta diferente: copas, luces, música, chisme, risas, aplausos y un secreto que quizás, tengamos la suerte, sea revelado.                                                          



MARLENE CLUB
Elenco


Romina Miranda
Mariana Pons
Laura Beccaría
Fernanda Laudicina
Carla Celiz
María José Sarmiento
Matías López
Ramiro Chanquía
Esteban Martínez
Rubén Heredia
Pablo Barone Muñoz

Dirección y dramaturgia: Pablo Barone Muñoz

Última función: viernes 31 de agosto 22 horas
Club Sarmiento, Buenos Aires 1150, Villa María.




(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País
Domingo 26 de agosto de 2012
Villa María, Córdoba, ARGENTINA.
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