domingo, 5 de junio de 2011

Delieite coral. Beethoven por villamarienses

Deleite coral
BEETHOVEN
por villamarienses





Decir que la música no conoce de fronteras, más que una frase trillada es una verdad. ¿Se imaginó Beethoven que en épocas como las de hoy aún se ejecutarían sus obras? ¿Habrá pensado alguna vez el compositor alemán que su influencia no conocería de fronteras ni tiempos? Por otra parte ¿se habrá imaginado un grupo de coreutas villamarienses interpretar a Beethoven, en un auditorio de lujo y ante más de 2000 personas?
El 8 y 15 de mayo en el Auditorio de Belgrano se interpretó la 9na. Sinfonía de Ludwig van Beethoveen, ejecutada por la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Buenos Aires y dirigida por Gustavo Codina. Participaron de ese momento un grupo de villamarienses integrantes del Coro del Conservatorio Superior “Felipe Boero” dirigido por Rubén Terreno y el Coro Nonino de la Universidad Nacional de Villa María dirigido por Cristina Gallo y acompañada por la profesora y mezzosoprano Manuela Reyes. También participó el Coral Ópera del Centro (Córdoba y Santa Fe), sumados al Coral Ensamble (Buenos Aires).
Esta experiencia única y destacable es la que nos contarán algunos de los protagonistas que participaron de esa inolvidable experiencia.


Manuela Reyes inicia la alocución recordando el momento en que comenzaba a gestarse esta posibilidad. Se había planteado hacer una gala lírica para celebrar el 10º aniversario del Eninder y el Bicentenario de la Patria. Se quería incluir el cuarto movimiento de la 9º Sinfonía de Beethoveen. “La consigna era hacer un espectáculo de música clásica, pero que tuviera repertorio popular y muy reconocible por todo público.”
Ese fue el preludio de lo que estaría por venir. El mes pasado un grupo selecto de coreutas de la ciudad viajó a Buenos Aires para participar de esta imponente presentación. Para ello debieron unirse integrantes del Coro Nonino, del Coro del Conservatorio “Felipe Boero” y del Coro Ópera del Centro, que es un grupo regional que se congrega en torno a proyectos que van surgiendo desde el 2007.
Este año el Eninder decide programar completamente la 9º Sinfonía y se establece como lugar el Auditorio del Belgrano, que “después del Teatro Colón, acústicamente es la mejor sala de Buenos Aires.” Así, de esa manera se da una situación especial y completamente inédita para muchos, congregar a más de 120 personas arriba de un escenario, en un auditorio que es un lujo, con un marco imponente de público y con semejante obra a cuestas, hace que destaquemos este hecho.
La dirección corrió por cuenta del destacado Gustavo Codina, quien es el Director del Ensamble Lírico Orquestal de Buenos Aires. Además de ello cantaron Manuela Reyes (mezzosoprano) docente de la UNVM, Soledad de la Rosa (soprano), Christian Casaccio (tenor), Leonardo López Linares (barítono), Carlos Duarte (tenor) y Lucía Ramos Mañé (mezzosoprano).


EXPERIENCIAS
Inolvidable, es uno de los adjetivos que recurren los presentes. “Una experiencia muy linda, que no se nos había presentado nunca… cantar con una orquesta sinfónica, con 180 personas arriba del escenario y en un auditorio espectacular”.
Reyes reconoce que todo tiene que ver con un cambio que se está experimentando en la región en torno a la llamada música clásica. A su vez, “me emocionó ver a nuestros estudiantes escuchando la orquesta y protagonizando una interpretación de una obra emblemática como ésta. Es una emoción muy grande cuando se ve realizada la música.”
Fabián Mossello, es Magíster en Literaturas Latinoamericanas; pero ha cantado en diferentes coros desde hace más de 30 años y reconoce el gran esfuerzo y el logro que ha sido desarrollar un evento de tal magnitud, por ello está agradecido. En sus palabras: “la posibilidad que nos ha abierto Manuela (Reyes), Cristina (Gallo) y la UNVM de poder ir un grupo a cantar semejante obra es única. La experiencia de estar ahí cantando no es transferible con ninguna otra cosa…, estar del lado del que canta, del coreuta, con la vibración, con la energía, con todo lo que significa esa obra es algo que no se puede contar.”
Cristina Gallo, la Directora del Coro Nonino, agrupación vocal que en sus 13 años de vida ha realizado múltiples presentaciones en distintos puntos del país y que ya está terminando su segundo disco, esgrime algunas apreciaciones al respecto. “El aprendizaje es enorme, tiene que ver con el trabajo de masa coral; porque generalmente se trabaja con un máximo de 30 integrantes y no está la posibilidad de cantar con un gran coro, donde el trabajo es distinto. La oportunidad de conocer otros directores, la posibilidad de ver como trabaja ese músico con esa orquesta que además tiene músicos importantes, compartir con otros cantantes y trabajando en pos de un sonido específico es muy gratificante y exigente también, hay que estudiar los ejercicios vocales que hace una masa coral de 120 personas, para cantar el cuarto movimiento de la 9º Sinfonía de Beethoven…”
Ciertas características de este tipo de obras, a veces, parecen imposibles. Manuela dice “hay una grandilocuencia posible en lo acústico, que tiene su punto máximo en estas obras. ¿Qué es un forte en un coro no amplificado? ¿Qué es un forte en una orquesta? Todo establece en la sensibilidad de cada persona que participa un parámetro nuevo, que lo ayuda a superarse; el agudo que al leerlo parecía una cosa imposible, después en la masa de 120 cantantes con todo el efecto de marea que produce la situación, se convierte en una nota más…”
“La construcción del Auditorio de Belgrano permite tener cerca al público y los podemos ver y eso también es importante. La masa coral de cada coro por separado se desarrolló muy bien y la cohesión entre todos también.”


POTENCIAR LA RECEPTIVIDAD
Villa María, se ha fortificado en las distintas manifestaciones que hacen a lo cultural. Nadie discute ya, el papel fundamental que ha tenido, por ejemplo, la instalación de la UNVM en la ciudad. La llegada de docentes y alumnos de distintos puntos del país y del extranjero ha nutrido considerablemente todo el espectro cultural. Manuela Reyes, docente de esa casa de altos estudios y responsable reflotar, luego de 40 años, la ópera en estas tierras con el recordado “Capuletos y Montescos” (2007) vuelve enriquecida. “Tenemos la sensación reparadora de decir ‘podemos hacerlo’; no es que por una cuestión geográfica los habitantes que nacen en tal lugar no van a ser capaces de cantar tales obras.”
Reyes es optimista, dice que el espacio se ha abierto y no se va a cerrar más; porque “además de los artistas y de la comunidad, hay un soporte institucional concreto (UNVM y Eninder), que está creyendo en el proyecto y que es de destacar. He encontrado una receptividad muy grande acá. Comparando a Villa María con otras ciudades semejantes hay una de expresión vida muy particular, en las artes, en la cultura…”
Cree además que nos encontramos en una época con una oportunidad histórica, donde la clave es la integración, “la tecnología permite balancear ciertas cosas que históricamente estuvieron muy desbalanceadas. Había ciertos proyectos que se hacían en las ciudades y ahora gracias a la tecnología, por nombrar un factor, contribuyen a realizarnos; por otro lado recalco la acción de los organismos que están acompañando la iniciativa de los artistas, con un apoyo institucional y económico, ya que sin ellos se hace imposible participar.”
Y cuando hablamos de integración no podemos dejar de mencionar a los tres coros cordobeses que estuvieron allí y que además de compartir el escenario, compartieron otros espacios, y esa convivencia posibilitó la gestación de nuevos proyectos. Así lo asegura Cristina Gallo que destaca ese contacto y el aprendizaje para cada uno de los integrantes, que en su mayoría son estudiantes o egresados de otras instituciones.
El grupo de coreutas volvió fortalecido, una experiencia semejante los incentiva a más y esto le hace bien a la cultura, nos hace bien como sociedad. “Estamos recuperando cosas, que se dicen que no son masivas, que no son populares, que no le gustan a todo el mundo”, sentencia Manuela.
Por su parte Cristina, apoya esa expresión manifestando que la gente se va aproximando paulatinamente a estas expresiones que son muy valorables. “En un momento donde muchas actividades del hombre son individualistas, tienden al trabajo personal y rentado; el coreuta pone mucho esfuerzo, tiempo en pos de un proyecto artístico musical.”


Un sueño que se cumple, un proyecto que se realiza y la esperanza de lo que vendrá. Desde estas páginas culturales nuestras felicitaciones y la energía para instarlos a continuar.



(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, 05 de junio de 2011.-
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