lunes, 21 de diciembre de 2009

Susana Zazzetti y alumnas

ENTREVISTA A
SUSANA ZAZZETTI Y ALUMNAS
CRECIENDO CON POESÍA



Pareciera una selección de fotos tomadas del Facebook o de algún Metroflog.
Cuatro niñas: sentadas en el pasto posando entre las flores, apoyando sus espaldas y sonriéndole a la cámara, o bien, tomando impulso para quedar inmortalizadas en un salto conjunto, cuan si fueran modelos de alguna publicidad de algún magazine actual.
El uniforme escolar y estas actitudes las delata, son niñas; pero en ellas hay una pasión que las une y que está muy lejos de vincularse con cuestiones de imagen y de apariencias: ellas aman la literatura.
Con sus 12 y 13 años, llegaron un día (25 de abril, recuerdan ellas con exactitud) a la casa de Susana Zazzetti y sin más preámbulo le dijeron “queremos escribir poesía”.
Asombrada con ese pedido la poeta y coordinadora de talleres para adultos, intercambió palabras y pudo descubrir que no era una pose de las chicas, sino que “sentían la necesidad de expresar distintas emociones, distintos sentimientos y que no tenían como canalizar esas expresiones.”
Allí se inicia esta travesía. Travesía tanto para quien ofreció en cada sábado sus conocimientos y experiencias; como para las pequeñas que los absorbieron con asombrosa avidez y responsabilidad.
Los protagonistas de este domingo son Julieta Funes, Victoria Oliva, Macarena Pereyra Depetris y Milagros Moreno. Pequeñas poetizas para la gran proeza literaria.



FRESCAS POESÍAS DE SÁBADO
A partir de ese 25 de abril hasta hace poquitos días, “las chicas de Susana” llevaron en sus mochilas al menos un poema por sábado, tal como la autora de “Un vuelo de gaviota” y “Cuando todo el silencio era mío” les prometió a sus madres.
Es que estas cuatro pequeñas tienen todas las ganas, el impulso renovador, una imaginación que se potencia y están incontaminadas de todo bullicio literario. Dice la coordinadora del taller: “lo que tengo que destacar, es el entusiasmo, por lo general nunca faltan los sábados; hay que tener en cuenta que el sábado es una día importante, ya que, por lo general, los chicos de su edad los viernes se acuestan tarde con los encuentros de amistad que tienen. No tenía mucha confianza como para que vinieran a las 10 de la mañana, pero te puedo asegurar que diez menos veinte están acá y es escasísima las veces que han faltado, es un placer que estén las cuatro juntas, porque más allá de la algarabía de la edad, se comunican mucho a través de la poesía y se comentan lo que cada una escribe. Hay una devolución no sólo de parte mía, sino de parte de ellas.”
En un clima de mucha libertad, donde las consignas son sugerencias y los aportes bienvenidos, así se desarrolla la actividad. Con palabras disparadoras que avivan la imaginación y estimulan la creación se inició el taller. Recuerdan que “grieta” fue una de ellas, también “gaviota”, durazno”, son algunas de las otras que las pequeñas rememoran como si hubiese sido ayer.
Estamos en la casa de Susana con sus cuatro alumnas. En una pesada tarde, donde el cielo, de nubes barrigonas, nos advierte que en cualquier momento el agua tan ansiada caerá.
En su quincho charlamos sobre esta grata experiencia de la palabra y algunos aspectos de su puesta en marcha. Un detalle que nos llamó la atención es que además de enseñarles los recursos literarios más utilizados para la poesía, las jornadas se amenizan con la lectura de poetas de la ciudad. Fabiana León, Alicia Perrig, María Elena Tolosa, Susana Giraudo, Fernando de Zárate, son algunos de los nombres que arrojan sobre la mesa. Zazzetti cree que hay una gran riqueza en la poesía de Villa María y es bueno que las niñas vayan conociéndola paulatinamente. Claro está, que los clásicos poetas universales no faltaran a la reunión, nombres como Antonio Machado, Pablo Neruda, Federico García Lorca, de quien extrajo una parte de su teatro para ayudarlas a mejorar su expresión y tonalidad. “Ellas saben que la poesía está muy ligada al tono de la persona que lee y por lo general, el sentimiento de quien la escribe se transmite a través de la voz de la persona y los distintos matices que le pone esa persona en su expresión”, asevera Zazzetti con tono más elevado para que las gotas que empiezan a zapatear en el techo no opaquen su voz.


CHICAS CON LETRA GRANDE
Nos sorprende ver que siendo personas tan jóvenes, y en un mundo tan informatizado y mediado por la virtualidad y la imagen, demuestren esta pasión por la literatura. Pareciera raro, de otro planeta.
La poeta se muestra asombrada y cuenta como la paralizó esa actitud de las niñas. “En esta época (dice) donde los valores para los chicos y los púberes son anti—valores, el hecho de que ellas tuvieran deseos de escribir, que fueran lectoras, que se interesaran por comprar libros de poesía a mí me sonaba como fuera de tiempo, y en realidad no era ni postura ni pose, sino que lo sienten así, de esta manera. Y las escucho cuando guardan algún dinero y compran, como días anteriores, el libro de Fabiana León por ejemplo; eso me produjo un gran placer. Además lo leyeron, lo analizaron y le hicieron una devolución a la propia autora. Para mí es un enorme honor que esto me suceda.”
Les preguntamos a ellas que opinaban del desinterés de sus pares ante la literatura y ante la cuestiones de la vida en general. Con total tranquilidad nos respondieron que “no les interesa, están pensando en otras cosas”. Sin embargo ellas están contentas con la elección que han hecho, porque es “la mejor forma de expresarse libremente”. La literatura para ellas es eso, es también un instrumento “con la que se cuenta lo que nos pasa y les pasa a los otros”. Y entre los aportes de todas van construyendo esa significación que sirve además “para contar lo que no nos animamos a contarle a nadie”… Como si estuviéramos trabajando en taller todos vamos poniendo una pieza más a eso que llamamos literatura y que Zazzetti cierra, imaginándola como “un puente, un medio donde el encuentro con el otro se da con la palabra.”


LOS PRIMEROS FRUTOS
En un año de trabajo el grupo ha crecido de una manera notable. Además de los poemas que podrán disfrutar hoy, las chicas están experimentando un crecimiento paulatino y escalonado en el que la profesora las guía de su mano.
Han publicado una bella plaqueta que han dado en llamar “Cuando suenan las doce” en alusión a la edad de las poetizas. Aparecieron además en la revista cultural “Compartiendo” y fueron entrevistadas en el programa de interés cultural “En voz alta” que conduce Javier Arenas.
Para el año que se viene está prevista la publicación en tapas duras de lo que sería su primer libro, llevará por nombre “Antología adolescente”, y de concretarse, se convertiría en una obra inédita en la ciudad.
Un poco más adelante, podrían aparecer en la revista literaria digital de Israel “Artesanías literarias”, en la que Zazzetti es la corresponsal por Argentina. Y a partir de allí seguirán este camino que no tiene techo, más el que ellas puedan ir poniéndose.
Para la coordinadora de este taller, la literatura es subjetiva, dado que la historia se ha encargado de ir dejando de lado a grandes escritores que con el tiempo pudieron ser reconocidos como tales; también están los mediocres que el entorno vuelve populares pero que también en algún momento dejarán de serlo. A ella no le interesa lo que puedan decir de las producciones escriturarias de sus chicas, sino que ellas, estén completamente segura de sí mismas.
“Lo que sí les enseño mucho (asevera), es que tienen que elaborar, reelaborar, volver a leer, corregirlo, y tratar de usar de la manera más fácil posible todos los recursos que han estado aprendiendo hasta ahora. ¿Que cuáles son?” Pregunta, mientras gira la cabeza… Le responden: “anáfora, metonimia, sinalefa, perífrasis, encabalgamiento, las imágenes visuales, auditivas…”
“Tampoco es la idea de que la utilicen en exceso, tienen que tener una forma realista de observar lo que nos pasa a nosotros y a los otros. El taller es un puente, para llegar al otro, para decirle al otro a través de la poesía lo que por ahí no me atrevo o porque es desconocido. A menudo la literatura tiene lectores anónimos que recrean lo que uno escribe, yo les digo que sean directas, que ya no es más tiempo del surrealismo ni el tiempo metafórico; pero sí que busquen la estética del poema sin que sea abusivo el estilo de ellas. Por otro lado, cada una debe ir buscando su estilo particular, su forma propia.”


UN LARGO CAMINO
Consultadas por las lecturas de interés de las poetizas, recibimos como respuesta que leen textos como “Harry Potter”, “Crepúsculo” y sagas similares, además de las lecturas obligatorias del colegio.
Los temas en que recurren son el amor, la tristeza, la pobreza, no faltan los temas universales y las vivencias personales también.
“Tienen idea de la realidad que estamos pasando, porque nos hemos detenidos en poemas de corte social, aquellos poemas donde los personajes son niños desamparados, el deterioro de la conceptualización de la infancia. Allí estallan estos anti-valores, que a veces nosotros damos en llamarlos los ‘hijos de la intemperie’ o ‘hijos del espanto’ como digo en un poema mío”, explica la tallerista.
A veces les da un poco de vergüenza mostrar lo que escribieron, porque los chicos de su misma edad ven con otros ojos esta rara predilección. En ese momento, la dueña de casa sentencia, un poco como coordinadora de taller, otro como una madre ante sus hijas: “ellas saben que han iniciado un camino largo, difícil, con infinita cantidad de piedras; donde va a haber críticas, descréditos, burlas, ironías, pero ahora están dispuestas a seguirlo. Ojalá la vida les brinde la menor cantidad de estas cosas que enumero, porque tienen un pureza espiritual muy importante.”


Pero Susana Zazzetti sabe que en este camino de la literatura, muchas veces el cielo se oscurecerá como hoy, y que es necesario seguir adelante. Porque detrás de la tormenta y la lluvia, las espera un horizonte de felicidad, y un arco iris inmenso las cubrirá, como el que ahora enmarca el cielo en esta tarde de primavera.

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ESE NIÑO
Por Julieta Funes

Pasa a mi lado
con su infancia a cuesta.
En sus ojos se refleja
lo vivido.
Sus manos sucias
rozan el viento
que ignora sus pequeños dedos.
Al alejarse,
me deja la sensación
de una ternura
no parida.


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SENTIR
Por Julieta Funes

Cae esta lluvia
sobre mi piel
sedienta de tu sed.
El agua
lava mis penas
estruje
esta necesidad de vos
que nace
a cada instante.


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HOY
Por Victoria Oliva

Bajo el puente
hay un hombre
que sueña
diluvios de esperanza.
La tristeza
hace círculos
que llevan al cielo
súplicas
de todas las voces de la tierra.


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ÉL
Por Victoria Oliva

No tiene en su mirada
la alegría de los años.
Lleva
entre sus manos
miles de preguntas
sin respuestas.
Yo lo veo pasar
con su desgano
sin sus ganas de vivir
y tiemblo.

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ESPEJISMO
Por Macarena Pereyra Depetris

Los lirios
resplandecen
detrás de la máscara
del día.
La voz de los ángeles,
acompasada
por el sonido del arpa
ilumina el día.
Redes de acuarelas
arrinconan el temor.
Tu sobra no es más que
un espejismo
yéndose con el atardecer.


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CORAZÓN
Por Macarena Pereyra Depetris

Su corazón, ahí,
en su pecho.
Cuando dejó salir el latido
un látigo de dolor
lo esperaba.
Su vida, sola,
se desgajaba
por dentro.
Ocultó sus sentimientos
en una caja
de porcelana.

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AHORA
Por Milagros Moreno

Baja tu nombre
por la corriente del río.
El agua
arremolina sus letras.
Un mundo de amapolas
derrama semillas
por el aire.
Tomo una
para que crezca
sobre las ramas.


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ABUELO
Por Milagros Moreno

En su silla de plástico
come las tostadas de pan.
Su mirada de largos años vividos.
Y el bastón
colgado
en la pared.
Sus ojos
se quedan
en el crepúsculo asentado.
En el blanco-amarillo de las calas,
el patio recoge
sus escondidas lágrimas.

(*) Publicado en EL DIARIO del Centro del País, domingo 20 de diciembre de 2009.-

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