lunes, 1 de enero de 2007

Alicia Perrig (Compartiendo)

CUANDO LA POESÍA DESBORDA FELICIDADES
ALICIA PERRIG


“De todos / los infiernos / posibles, / eligió / el silencio. / Esa otra // cobardía.”

Fernando De Zárate, poema XXII de “Peón Caballo Rey”



Hace mucho tiempo escuché por allí que si algo no se puede decir, es porque no existe. Cuánta verdad encierra esta aseveración, cuánto poder y riqueza hay en la palabra; más aún si esas palabras se encadenan armoniosamente en lo que solemos denominar poesía y mediante ella podemos llegar hasta el nervio de nuestros sentimientos y conmovernos. Esa conmoción como la que hoy siente Alicia Perrig, una poeta de nuestra ciudad que está haciéndose presente en el orbe local como internacional.
Alicia, ha participado en diferentes concursos literarios y ha sido reconocida con el 2° premio en el XII Concurso Nacional de Poesía de la Editorial Zona (2005), ha integrado una antología de poetas de la editorial porteña De Los Cuatro Vientos, además de obtener el 1º premio en el certamen local “Rosa Tejeda Vázquez de Theaux”, entre otros. Recientemente obtuvo el 1º lugar en el IV Certamen de los Encuentros Internacionales de Artes y Poesía “La de las Siete Colinas”, intitulado “Victoria Siempre2007” en Victoria, Entre Ríos.
Felicidad por partida doble, porque hay que celebrar este gran incentivo para Alicia, pero además una contingencia que la precede, y ese es el hecho de que luego de dos décadas sin escribir, la poeta volviese a hacerlo apostando toda su energía en cada palabra que urde. Como saliendo de ese infierno de silencio del que nos habla De Zárate en el epígrafe, Alicia tomó coraje y traspasó hacia un país de las maravillas y ese es el de la poesía.
Mujer agradable y elocuente, nos invita a su casa del barrio de Vista Verde, donde con la compañía inseparable de su esposo René y café de por medio, conversamos principalmente de literatura y de su futuro y próximo primer libro.

- Contanos... ¿Cómo fue el momento cuando te enteraste de que eras la ganadora de un concurso literario y qué sucedió cuando tomaste conciencia de que el primer premio era la publicación de un libro?
- Se siente una alegría muy especial el conocer que se ha accedido a un premio. Por supuesto que es una caricia, una inyección de ganas pero, fundamentalmente, lo siento como un reconocimiento a un trabajo que no es para nada sencillo, que se realiza en total soledad, que a veces demanda semanas, meses y de pronto uno se entera que esa secuencia arbitraria de palabras e ideas que tanto esfuerzo y tanta dedicación demandaron, han penetrado en el alma de un lector que te juzga y considera el trabajo como un acierto. Es difícil repetir lo que sentí al leer el dictamen del presidente del jurado, el escritor, poeta y dramaturgo salvadoreño Julio Díaz-Escamilla. No podía creer que alguien con su trayectoria y su importancia dentro de las letras latinoamericanas se hubiese tomado el trabajo de indagar mi poética y emitir un dictamen tan conmovedor. Así estoy, aún hoy, conmovida.

- ¿Podrías darnos algunos pormenores del libro por aparecer?
- Envié trabajos al IV Concurso de Poesía "Victoria Siempre2007", porque se realiza en el marco de un encuentro de arte, el V Encuentro de Arte y Poesía "La de las Siete Colinas" en Victoria, Entre Ríos; declarado de interés Municipal por las municipalidades de Victoria y Rosario, de interés provincial por la Provincia de Entre Ríos, de interés nacional por el Congreso de La Nación y auspiciado por la Embajada de El Salvador y el Fondo Nacional de las Artes y pensé que podría ser una buena excusa para asistir al encuentro. Aunque suene a falsa modestia, jamás esperé ganar el primer premio, más si pensaba que el premio era la edición de un libro. Claro que uno siempre tiene esperanzas, pero nunca fui más allá de una mención y la oportunidad de ir al encuentro. Nunca me había planteado la posibilidad de publicar así que el trabajo de armado del libro es arduo porque no estaba en mis planes.
El libro será editado por la editorial "Namastei" cuya dirección editorial está en manos de la escritora y poeta Lucía Giaquinto, tendrá 70 páginas y una tirada de 300 ejemplares de los cuales 100 me corresponden como derecho de autor y el resto será comercializado por la Editorial. Se presentará el 4 de noviembre de este año en el cierre del encuentro en Victoria y después lo presentaré también en Villa María, para compartir esta alegría con los amigos y con mi ciudad querida. Además la editorial ya me advirtió de la presentación en distintos eventos en otras ciudades del país. Aún no me atrevo a revelar el título del libro porque no tengo plena certeza acerca del mismo. Lo que sí puedo adelantar es que la editora respeta plenamente mi criterio estético y mi decisión acerca de los poemas a publicar. Estoy muy feliz porque me he encontrado con gente muy cálida, con amplitud de criterio y un concepto del arte y la literatura que concuerda ampliamente con el mío, así el trabajo es más simple y reconfortante.

- Afortunadamente no es el primer logro obtenido en certámenes literarios, ¿estos reconocimientos vienen a reafirmar que tu poesía está en un buen momento?
- Ganar un premio brinda un bálsamo de felicidad increíble, es una verdadera caricia, un reconocimiento, pero no significa que uno se convierta en un pequeño Borges o en un futuro premio Nobel. Sin desmerecer en absoluto el mérito de un premio, sería muy necia de mi parte porque no estaría desmereciendo solo mi propia poesía sino la de todo aquel que alguna vez accedió o accederá a un premio, creo que es una casualidad, casi diría un accidente. En ese grupo de trabajos, ese jurado, ese día consideró que uno, en este caso el mío, era el más meritorio. Nada más. Me he presentado en otros concursos donde no figuré ni entre bambalinas. Claro que cuando esto pasa jamás subestimo al jurado o a los ganadores, ni pienso que es una injusticia, en esos casos me siento frente al poema y le pregunto qué le pasa. En ocasiones llego a la conclusión que simplemente había otros mejores, en ocasiones comprendo que el pobre poema era una porquería. Buen momento para empezar a trabajar.

- ¿Por qué dejaste de escribir a los 23 años y por qué volviste (felizmente) a hacerlo?
- A los 23 años viví una situación personal muy dolorosa y dejé de escribir. Pero creo que no me di cuenta. Me pasé 20 años diciéndome un poema en silencio, durante días y días, hasta que aparecía otro y otro más. En octubre de 2003, en una fiesta de reencuentro pude abrazar a una amiga de la primera infancia que hacía más de treinta años no veía y esa sensación de su temblor en el abrazo me superó, había tanta poesía en ese temblor que no pude guardarlo en la memoria y lo escribí. Escribí "Pan duro y chocolate". Cuando lo leí comprendí que me habían robado muchas cosas, casi todo, pero no habían podido con la poesía. Por supuesto que siempre conté con el apoyo de mi esposo y mi hija pero fue muy importante el apoyo que me dio una amiga de Buenos Aires, profesora de literatura, Norma Vigna que jamás dejó de alentarme y a quien estará dedicado mi primer libro. Tengo una promesa y lo prometido es deuda.


"La poesía, más que una búsqueda es un encuentro; hallazgo autoral de quien no inventa mundos sino que los descubre gracias a esa vaporosa frontera en el trifinio de la realidad, la imaginación y la metafísica"

(dictamen de Julio Díaz-Escamilla)




ENTRE LECTURAS Y ESCRITURAS
- ¿Cómo trabajás la escritura de tus textos? ¿En qué momento escribís?

- Escribir se ha convertido en una necesidad. No puedo pasar un día sin escribir aunque sea una línea. Sin hacer correcciones. Sin cambiar esa palabrita que hace días me molesta y no puedo remediar. Escribo a cualquier hora y en cualquier lugar. Siempre llevo unas hojas recicladas y una birome en la cartera, mientras trabajo, a veces me despierto en mitad de la noche con una verso en la cabeza y me tengo que levantar a escribirlo porque sino no logro volver a dormir. Pero muchos de mis poemas los escribo mientras lavo los platos, no sé porqué, quizá sea un buen momento porque estoy sola, con la casa en silencio mientras René duerme la siesta. Recuerdo perfectamente que "Pecado Original", el poema que me dio el primer premio en el concurso "Rosa Tejeda Vazquez de Theaux" lo escribí lavando los platos, al igual que "Gitana" uno de los poemas con los que gané este nuevo concurso. También escribo mucho cuando salgo a caminar mis cuatro kilómetros diarios. No, no piense que desvarío, mi esposo me regaló un grabador que sale a caminar conmigo y está siempre atento a mis sugerencias. En ese grabador escribí capítulos enteros de mi novela. ¡Es tan descansado sentarse después a la compu y sólo dedicarse a transcribir! Es esa la única ocasión en que una musa me dicta el texto, las demás es puro trabajo (risas). En cuanto a como nace el poema, es casi mágico. A veces tengo una idea rondándome por la cabeza, pero la mayoría de las veces es una palabra, un gesto, un temblor, como digo en un poema "...y allí / en el confín de una chispa / el leño de la palabra."

- ¿Qué leés y cuáles son tus temas de interés?
- He leído y leo todo lo que puedo. Leo desde que tengo memoria. Tener un libro entre mis manos es un placer, una maravilla, una cabriola. Tuve etapas. En una época leía mucho sobre geografía, después pasé por la historia. Tuve dos años místicos en los que leí desde la Biblia hasta el Corán, pasando por la vida de Buda, el Dalai Lama y la Mitología Griega. Por supuesto que leo mucha poesía pero mi amor, mi verdadero amor incontrolable es la ficción narrativa. El cuento, y por sobre todas las cosas la novela son insustituibles para mí. Claro que, desde que vuelvo a escribir, pienso que debería leer todo de nuevo. Lamentablemente no voy a llegar a tiempo ni siquiera con lo que me falta por leer, así que me conformo con releer, por ejemplo "Cien años de soledad" de Gabriel García Márquez. Recuerdo que cuando terminé de leerlo por segunda vez me dormí abrazada al libro y así estuve toda la noche. No podía abandonar tanta poesía.

- Sos recurrente con la idea de que uno escribe para que alguien te lea, ¿este es tu motor principal?
- No se puede escribir si no se lee. Hay que hacerse tiempo. Hay que dedicar más tiempo a leer que a escribir y escribir demanda mucho tiempo. La lectura es fundamental. Es el combustible. No hay otra forma. Hay que leer a los grandes, hay que leerlos a todos, nunca se sabe donde aparecerá un grande. Sí, en realidad creo que el verdadero fin del escritor es encontrar un lector, un lector inteligente, crítico, sensible. Nada de aduladores. Lectores. La extraordinaria poeta villamariense, Susana Giraudo, nos decía hace unos días que primero uno escribe para sacarse los demonios, después para los otros poetas y por último, si tenemos suerte, para los lectores. Ojalá todos los que escribimos poesía (no me atrevo a incluirme entre los "poetas") lográramos alcanzar a los lectores. Ya no se lee mucha poesía. Quizá los que escribimos poesía somos un poco responsables. En la búsqueda de la originalidad, a veces, nos tornamos tan subjetivos, tan intimistas, que el lector no entrenado para leer poesía no logra comprendernos. Siempre trato de tener mucho cuidado en este aspecto, sin perder la originalidad, la metáfora, el juego poético, intento que mi poesía pueda llegar a cualquier lector. Creo que eso es lo que más me importa, decir, decir con belleza y encender la chispa en el lector, abrazarlo en la belleza del poema, lograr que piense inmerso en esa belleza. No importa si el poema es una caricia o una cachetada, tiene que dejar esa brizna de belleza, aunque sea amarga.

- Conocemos de tu poesía, aunque te fascina la novela, de hecho tenés una inédita, ¿podrías comentarnos un poco de ella?
- Tengo una novela inédita que nunca está del todo completa. Siempre hay una palabrita dando vueltas que no me cierra. Borges decía que editaba sus libros para dejar de corregirlos, si le pasaba a Borges, se imagina lo que puede llegar a pasarme a mí. Hace dos años y medio que trabajo en ella. Dos años y medio que convivo con esos personajes en la cabeza. Ya debiera dejarlos hacer su vida, y ellos olvidarse de la mía, pero no es tan fácil. Fontanarrosa decía hace unos meses en una entrevista que él envidiaba a esos autores que decían que sus personajes actuaban solos, porque a él le daba un "laburo de locos" hacerlos actuar. Me reí mucho, tiene razón, es un "laburo de locos", pero fascinante. Espero que algún día me convenza lo suficiente y esté lo suficientemente grávida como para llevarla a la sala de partos.


"Contiene la poética de Alicia Perrig los registros de una voz nueva -entendida como que nadie diría lo que ella dice con su trabajo- a tono con la metáfora simple y luminosa, el fabular espontáneo y la cadencia sobria, que tanta falta hacen hoy en día en el quehacer poético".

(dictamen de Julio Díaz-Escamilla)



LA VILLA DE LOS ESCRITORES
- ¿Admirás a algún escritor/a local
?
- ¡Cómo no voy a admirar a escritores locales con los inmensos poetas que tiene Villa María! Cómo no admirar a Susana Giraudo, Fernando De Zárate, Fabiana León, Normand Argarate, Gustavo Borga, Marcelo Dughetti, Carina Sedevich, Dolly Pagani, Alejandro Schmidt, Adriana Claudeville y tantos otros grandes poetas que seguramente estoy olvidando en este momento. Hay un grupo, un grupo muy numeroso de poetas que son un verdadero lujo. Seguramente algunos me gustan más que otros, con algunos tengo más afinidad estética que con otros, pero son grandes, inmensos poetas. Vale la pena llegarse hasta la Medioteca y leer sus obras, no tienen desperdicio.

- ¿Cómo ves a la literatura de Villa María / Villa Nueva tanto en su interior como enmarcada dentro de una literatura regional, provincial y a nivel país?
- Creo que la literatura a nivel local tiene un nivel altísimo, no tenemos nada que envidiarle a ninguna gran ciudad del país, claro que estamos en Villa María y no en Buenos Aires, entonces no nos publican en los grandes medios de comunicación masivos, ni en las revistas culturales de los principales diarios del país, ni nos hacen entrevistas para los canales de televisión que se supone difunden cultura, pero nos publican en los diarios locales y en revistas como ésta y editamos libros a verdadero pulmón y organizamos talleres y mesas de lectura y congresos y presentaciones de libros y escribimos y quizá, algún día, aparezca algún editor trasnochado por estos lados y nos lea y le dé vergüenza y bronca por haberse perdido tanta excelente literatura que anda haciendo de las suyas por acá.

- ¿Qué creés que le está haciendo falta a nuestra literatura?
- Susana Giraudo nos decía que ella se siente realmente conmovida y feliz por tantos jóvenes que escriben, y lo hacen muy bien y se atreven a mostrarse y a decir este soy yo y esto es lo que hago, creo que eso es lo más importante que está ocurriendo en la ciudad. Que haya gente nueva, jóvenes además, que escriben y se dan a conocer. En ese sentido es de destacar el trabajo de la filial de la SADE Villa María ya que tiene las puertas abiertas a todo el mundo y le da difusión a todo aquel que se atreva a dar a conocer lo que hace. Creo que la realización del Congreso Latinoamericano de Poesía que este año tendrá su tercera edición es un logro del que tenemos que enorgullecernos todos y, por sobre todas las cosas, tenemos que aprovechar todos.
(*) Publicado enrevista COMPARTIENDO CULTURA (Villa María).-
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